RELACIONES DIPLOMATICAS DE COLOMBIA Y LA NUEVA GRANADA: TRATADOS Y CONVENIOS 1811 - 1856

LUIS HORACIO LÓPEZ DOMÍNGUEZ
(Compilador)

ISBN 958-643-000-6 (Obra completa)

Nota de la Edición: Tomado de la Edición de la Fundación para la Conmemoración del Bicentenario del Natalicio y el Sesquicentenario de la Muerte del General Francisco De Paula Santander; Biblioteca de la Presidencia de la República. Administración César Gaviria Trujillo. Santafe de Bogotá D.C., 1993.

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Anexos
Otros tratados suscritos
Relación cronológica y por países suscriptores de los tratados y convenciones firmados con Colombia y Nueva Granada, 1811-1856
Cronología Relación de pe
rsonajes por orden cronológico

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TABLA DE CONTENIDO

  1. Tratado de alianza y federación entre los Estados de Cundinamarca y Venezuela, Santafé, 28 de mayo de 1811
  2. Tratado de armisticio y suspensión de armas entre el Gobierno de Colombia y el de España, Trujillo, 25 de noviembre de 1820
  3. Tratado de regularización de la guerra entre Colombia y España, Trujillo, 26 de noviembre de 1820
  4. Convención entre la República de Colombia y la provincia de Guayaquil, Guayaquil, 15 de mayo de 1821
  5. Tratado de unión, liga y confederación perpetua entre la República de Colombia y el Estado del Perú, Lima, 6 de julio de 1822
  6. Tratado adicional al de la unión, liga y confederación perpetua entre Colombia y el Perú, Lima, 6 de julio de 1822
  7. Tratado de unión, liga y confederación perpetua entre Colombia y Chile, Santiago, 21 de octubre de 1822
  8. Tratado de amistad y alianza entre Colombia y Buenos Aires, Buenos Aires, 8 de marzo de 1823
  9. Convenio con el Perú sobre auxilio para la guerra de la Independencia, Guayaquil, 18 de marzo de 1823
  10. Tratado de amistad, unión, liga y confederación perpetua entre Colombia y Méjico, Bogotá, 3 de octubre de 1823
  11. Convención sobre límites entre Colombia y el Perú, Lima, 18 de diciembre de 1823
  12. Tratado de comercio entre Colombia y México, Ciudad de México, 31 de diciembre de 1823
  13. Convención general de paz, amistad, navegación y comercio entre la República de Colombia y los Estados Unidos de América, Bogotá, 3 de octubre de 1824
  14. Convención entre Colombia y los Estados Unidos sobre abolición del tráfico de esclavos, Bogotá, 10 de diciembre de 1824
  15. Tratado de unión, liga y confederación perpetua entre Colombia y las Provincias Unidas de Centroamérica, Bogotá, 15 de marzo de 1825
  16. Tratado de amistad, comercio y navegación entre Colombia e Inglaterra, Bogotá, 18 de abril de 1825
  17. Convenio sobre auxilios navales a Méjico, Bogotá, 19 de agosto de 1825
  18. Plan de operaciones para la escuadra combinada de Méjico y Colombia, Méjico, 17 de marzo de 1826
  19. Tratado de unión, liga y confederación perpetua entre las repúblicas de Colombia, Centro América, Perú y Estados Unidos Mejicanos, Panamá, 15 de julio de 1826
  20. Tratado preliminar de paz entre Colombia y Perú, Girón, 28 de febrero de 1829
  21. Tratado de amistad, navegación y comercio entre Colombia y los Países Bajos, Londres, l° de mayo de 1829
  22. Armisticio entre Colombia y Perú, Piura, 10 de julio de 1829
  23. Tratado de paz entre la República de Colombia y la República del Perú, Guayaquil, 22 de septiembre de 1829
  24. Protocolo sobre límites entre Colombia y Perú, Lima, 11 de agosto de 1830
  25. Convención provisoria de amistad, comercio y navegación entre el Estado de la Nueva Granada y su majestad el rey de los franceses, Bogotá, 14 de noviembre de 1832
  26. Tratado de paz, amistad y alianza entre la Nueva Granada y Ecuador, Pasto, 8 de diciembre de 1832
  27. Tratado adicional al de paz, amistad y alianza entre la Nueva Granada y Ecuador, Pasto, 8 de diciembre de 1832
  28. Convención entre la Nueva Granada y Venezuela sobre el reconocimiento y división de los créditos activos y pasivos de Colombia, Bogotá, 23 de diciembre de 1834
  29. Convenio entre la Nueva Granada, Ecuador y Venezuela para liquidar y cobrar las acreencias de la República de Colombia a que se refiere el artículo 26 de la convención de 23 de diciembre de 1834, Bogotá, 16 de noviembre de 1838
  30. Convención entre las repúblicas de Venezuela, Ecuador y Nueva Granada para facilitar la comunicación entre sus habitantes, Bogotá, 24 de noviembre de 1838
  31. Convención provisoria de comercio y navegación entre la República de la Nueva Granada y su majestar el rey de los franceses, Bogotá, 18 de abril de 1840
  32. Tratado de amistad, comercio y navegación entre la Nueva Granada y Venezuela, Caracas, 23 de julio de 1842
  33. Tratado especial de alianza entre la Nueva Granada y Venezuela, Caracas, 23 de julio de 1842
  34. Convención postal entre la Nueva Granada y su majestad el rey de los franceses, Bogotá, 31 de enero de 1844
  35. Tratado de amistad, comercio y navegación entre la República de la Nueva Granada y la de Chile, Santiago, 16 de febrero de 1844
  36. Convención postal entre la República de la Nueva Granada y los Estados Unidos de Norte América, Bogotá, 6 de marzo de 1844
  37. Tratado adicional al de amistad, comercio y navegación celebrado entre la República de la Nueva Granada y la de Chile, Lima, 8 de octubre de 1844
  38. Tratado de amistad, comercio y navegación entre la República de la Nueva Granada y su majestad el rey de los franceses, Bogotá, 28 de octubre de 1844
  39. Acto de transacción de las diferencias entre la Nueva Granada y el Ecuador, Santa Rosa de Carchi, 29 de mayo de 1846
  40. Tratado general de paz, amistad, navegación y comercio entre la República de la Nueva Granada y los Estados Unidos de América, Bogotá, 12 de diciembre de 1846
  41. Convenio especial sobre auxilios militares entre la Nueva Granada y el Ecuador, Quito, 13 de febrero de 1847
  42. Convención de correos entre la República de la Nueva Granada y el Reino Unido de la Gran Bretaña e Irlanda, Bogotá, 24 de mayo de 1847
  43. Tratado de amistad, comercio y navegación entre la República de la Nueva Granada y su majestad Sardá, rey de Cerdeña, Turín, 18 de agosto de 1847
  44. Tratado de confederación entre las repúblicas del Perú, Bolivia, Chile, Ecuador y Nueva Granada, Lima, 8 de febrero de 1848
  45. Tratado de comercio y navegación entre Perú, Bolivia, Chile, Ecuador y Nueva Granada, Lima 8 de febrero de 1848
  46. Convención consular entre Perú, Bolivia, Chile, Ecuador y Nueva Granada, Lima, 8 de febrero de 1848
  47. Convención de Correos entre Perú, Bolivia, Chile, Ecuador y Nueva Granada, Lima, 8 de febrero de 1848
  48. Convención para la recíproca extradición de reos entre la República de la Nueva Granada y la República francesa, Bogotá, 9 de abril de 1850
  49. Convención consular entre la República de la Nueva Granada y los Estados Unidos de América, Washington, 4 de mayo de 1850
  50. Tratado para la extinción del tráfico de esclavos entre la República de la Nueva Granada y el Reino Unido de la Gran Bretaña e Irlanda, Bogotá, 2 de abril de 1851
  51. Tratado sobre extradición de reos entre la Nueva Granada y el Imperio del Brasil, Bogotá, 14 de junio de 1853
  52. Convención de navegación fluvial entre la Nueva Granada y Brasil, Bogotá, 14 de junio de 1853
  53. Convenio entre la Nueva Granada y el Perú sobre arreglo de los créditos activos de Colombia, Bogotá, 25 de junio de 1853
  54. Tratado de amistad y límites entre la Nueva Granada y el Imperio del Brasil, Bogotá, 25 de julio de 1853
  55. Convención consular entre las repúblicas de la Nueva Granada y Chile, Santiago, 30 de agosto de 1853
  56. Tratado de amistad, comercio y navegación entre la República de la Nueva Granada y las ciudades Hanseáticas de Lübeck, Bremen y Hamburgo, París, 3 de junio de 1854
  57. Convención consular entre la Nueva Granada y el Ecuador, Lima, 1° de agosto de 1854
  58. Tratado de amistad, comercio y navegación entre la República de la Nueva Granada y su majestad el rey de los franceses, Bogotá, 15 de mayo de 1856
  59. Tratado de amistad, comercio, navegación y límites entre la Nueva Granada y Costa Rica, San José de Costa Rica, 11 de junio de 1856
  60. Tratado de amistad, comercio y navegación entre la Nueva Granada y el Ecuador, Bogotá, 9 de julio de 1856





1 TRATADO DE ALIANZA Y FEDERACIÓN ENTRE LOS ESTADOS DE CUNDINAMARCA Y VENEZUELA

Santafe, 28 de mayo de 1811

Firmantes:

Por CUNDINAMARCA. Jorge Tadeo Lozano

Por VENEZUELA, José Cortés Madariaga

   "D. José Acebedo Gómez, Regidor del M. I. Cabildo, Teniente Coronel graduado de Milicias disciplinadas de infantería y Secretario de Estado y del Despacho Universal de Gracia y Justicia, etc.

   "Certifico: que el Excmo. Sr. Presidente del Estado de Cundinamarca y el Sr. D. José Cortés Madariaga, Enviado del de Venezuela han celebrado con fecha veintiocho del mes próximo anterior un tratado de alianza y federación entre los Estados, que contiene varios artículos cuyo extracto es el siguiente:

   'Habrá amistad, alianza y unión federativa entre los dos Estados, garantizándose mutuamente la integridad de los territorios de sus respectivos Departamentos, auxiliándose mutuamente en los casos de paz y guerra, como miembros de un mismo cuerpo político, y en cuanto pertenezca al interés común de los Estados federados.

   'La demarcación y límites de los Estados se acordaron por un Tratado separado, tirándose la línea divisoria en los dos Estados por la parte que parezca más oportuna, proporcionándose una recíproca indemnización de lo que mutuamente se cedan, y esta división se hará por geógrafos nombrados de ambas partes.

   'Realizada la división del Reino en el Departamento Supremo, sobre que tiene negociaciones pendientes este Gobierno, serán admitidos por Cundinamarca y Caracas, en calidad de co-Estados a la confederación general con igualdad de derechos y representación, lo mismo que cualquiera otros que se formen en el resto de América.

   'Luego que se hayan accedido al menos por cinco los Departamentos de Cundinamarca, Venezuela, Popayán, Quito y Calamari o Cartagena a esta acta de federación, se elegirá para capital del Congreso un país cómodo, abundante, saludable y que esté cuanto sea posible en el centro de ellos.

   'Entretanto los dos Estados contratantes tendrán Enviados en sus respectivas capitales para que transmitan las correspondencias de sus Gobiernos por conducto de las Secretarías de Estado.

   'El objeto principal de este Tratado es asegurarse mutuamente los dos Estados contratantes la libertad é independencia que acaban de conquistar, y en caso de verse atacados por cualquiera Potencia extraña, sea la que fuere, con el objeto de privarlos de esta libertad é independencia, en el todo ó en alguna parte, harán causa común y sostendrán la guerra á toda costa, sin deponer las armas hasta que estén asegurados de que no se le despojará de aquellos preciosos bienes.

   'No podrán comprometerse ni entrar en tratados de paz, alianza y amistad con ninguna potencia extraña en que directa ó indirectamente quede vulnerada en el todo ó en parte la libertad é independencia de alguno de ellos, y que bajo este concepto los tratados que hayan de hacerse serán de común consentimiento de los dos Estados contratantes.

   'Este tratado, y acta de unión, alianza y federación no deroga el derecho de ninguno de los dos Estados contratantes para gobernar su peculiar Departamento, según la Constitución que haya adoptado ó adopte.

   'En los asuntos privados de cada uno de los dos Estados de Cundinamarca y Venezuela podrán sus respectivos Gobiernos hacer negociaciones y tratados con potencias extrañas, ó con las otras Provincias ó Departamentos de la Federación sin el consentimiento del otro.

   'Serán comunes para la educación de los súbditos de ambos Estados las escuelas, colegios y universidades de ambos, sin que se exija cosa alguna por la enseñanza.

   'Se establecerán correos y postas semanales, etc. 'Santafé, Junio siete de mil ochocientos once'

José de Acebedo Gómez,

Secretario

FUENTE EDITORIAL:
Boletín de Historia y Antigüedades. Bogotá, año III. 26, 1905 (-12), t. 3, p. 83-84.
FUENTE DOCUMENTAL:
S.I.

2 TRATADO DE ARMISTICIO Y SUSPENSIÓN DE ARMAS ENTRE EL GOBIERNO DE COLOMBIA Y EL DE ESPAÑA

Trujillo, 25 de noviembre de 1820

Firmantes:

Por COLOMBIA. Antonio José de Sucre,

Pedro Briceño Méndez y José Gabriel Pérez

Por ESPAÑA. Ramón Correa,

Juan Rodríguez Toro

y Francisco González de Linares

   Deseando los gobiernos de España y de Colombia transijir las discordias que existen entre ambos pueblos; y considerando que el primero y mas importante paso para llegar a tan feliz término, es suspender recíprocamente las armas para poderse entender y esplicar han convenido nombrar comisionados que estipulen y fijen un armisticio, y en efecto han nombrado, S.E. el jeneral en jefe del ejército espedicionario de Costafirme Don Pablo Morillo, conde de Cartajena, de parte del gobierno español, á los señores jefe superior político de Venezuela, brigadier don Ramón Correa, alcalde primero constitucional de Carácas, don Juan Rodríguez Toro y don Francisco González de Linares; y S.E. el presidente de Colombia, Simón Bolívar, como jefe de la República, de parte de ella á los señores jeneral de brigada Antonio José de Sucre, coronel Pedro Brizeño Mendez, y teniente coronel José Gabriel Pérez, los cuales habiendo canjeado sus respectivos poderes el veintidos del presente mes y año, y hecho las proposiciones y esplicaciones que de una parte y otra se han deseado, han convenido y convienen en el tratado de armisticio bajo los pactos que constan de los artículos siguientes:

   Artículo primero. Tanto el ejército español como el de Colombia suspenden sus hostilidades de todas clases, desde el momento que se comunique la ratificacion del presente tratado, sin que pueda continuarse la guerra, ni ejecutarse ningun acto hostil entre las dos partes, en toda la estension del territorio que posean durante este armisticio.

   Artículo segundo. La duracion de este armisticio será de seis meses, contados desde el dia en que sea ratificado; pero siendo el principio y base fundamental de él la buena fe y los deseos sinceros que animan á ambas partes de terminar la guerra; podrá prorrogarse aquel termino por todo el tiempo que sea necesario, siempre que espirado el que se señala no se hayan concluido las negociaciones que deben entablarse y haya esperanza de que se concluyan.

   Artículo tercero. Las tropas de ambos ejércitos permanecerán en las posiciones que ocupen al acto de intimárseles la suspension de hostilidades; mas siendo conveniente señalar límites claros y bien conocidos en la parte que es el teatro principal de la guerra, para evitar los embarazos que presenta la confusión de posiciones, se fijan los siguientes:

   Primero. El rio de Unare, remontándolo desde su embocadura al mar hasta donde recibe al Guanape: las corrientes de este subiendo hasta su oríjen; de aqui una linea hasta el nacimiento del Manapire; las corrientes de este hasta el Orinoco; la ribera izquierda de este hasta la confluencia del Apure: éste hasta donde recibe á Santo Domingo: las aguas de este hasta la ciudad de Barínas, de donde se tirará una linea recta á Boconó de Trujillo; y de aqui la linea natural de demarcacion que divide la provincia de Carácas del departamento de Trujillo.

   Segundo. Las tropas de Colombia que obren sobre Maracaibo al acto de intimárseles el armisticio podrán atravesar por el territorio que corresponde al ejército español, para venir á buscar su reunion con los otros cuerpos de tropas de la República, con tal que mientras que atraviesen por aquel territorio las conduzca un oficial español. Tambien se les facilitarán con este mismo objeto las subsistencias y transportes que necesiten pagándolos.

   Tercero. Las demas tropas de ambas partes que no estén comprendidas en los límites señalados, permanecerán como se ha dicho en las posiciones que ocupen, hasta que los oficiales que por una y otra parte se comisionarán, arreglen amigablemente los límites que deben separar el territorio en que se está obrando, procurando transar las dificultades que ocurran para la demarcacion de un modo satisfactorio á ambas partes.

   Artículo cuarto. Como puede suceder que al tiempo de comunicar este tratado, se hallen dentro de las lineas de demarcacion que se han señalado en el art. 3o. algunas tropas ó guerrillas, que no deben permanecer en el territorio que estén ocupando, se conviene: lo. que las tropas organizadas, que se hallan en este caso se retiren fuera de la linea de la demarcación, y como tal vez se hallan algunas de estas pertenecientes al ejército de Colombia en las riberas izquierdas del Guanape y del Unare, podrán estas retirarse y situarse en Piritú ó Clarines ó algun otro pueblo inmediato; y 2o. que las guerrillas que estén en igual caso se desarmen y disuelvan quedando reducidos á la clase de simples ciudadanos los que, las componian, ó se retiren tambien como las tropas regladas. En el primero de estos dos últimos casos se ofrece y concede la más absoluta y perfecta garantía á los que comprenda, y se comprometen ambos gobiernos á no enrolarlos en sus respectivas banderas durante el armisticio, antes por el contrario permitirles que dejen el pais en que se hallan y vayan á reunirse al ejército de que dependan al tiempo de concluirse este tratado.

   Artículo quinto. Aunque el pueblo de Carache está situado dentro de la linea que corresponde al ejército de Colombia, se conviene en que quede alli un comandante militar del ejército español con una observacion de paisanos armados que no excedan de veinticinco hombres. Tambien se quedarán las justicias civiles que existen actualmente.

   Artículo sexto. Como una prueba de la sinceridad y buena fé que dictan este tratado, se establece que en la ciudad de Barinas no podrá permanecer sino un comandante militar por la República con un piquete de veinticinco hombres de paisanos armados de observacion, y todos los peones necesarios para las comunicaciones con Mérida y Trujillo y las conducciones de ganados.

   Artículo séptimo. Las hostilidades de mar cesarán igualmente á los treinta dias de la ratificacion de este tratado para los mares de America, y á los noventa para los de Europa. Los presas que se hagan pasados estos terminos se devolverán recíprocamente y los corsarios ó apresadores serán responsables de los perjuicios que hayan causado por la detencion de los buques.

   Artículo octavo. Queda desde el momento de la ratificacion del armisticio abierta y libre la comunicacion entre los respectivos territorios para proveerse recíprocamente de ganados, todo jénero de subsistencias y mercancias; llevando los negociadores y traficantes los correspondientes pasaportes a que deberán agregar los pases de las autoridades del territorio en que hubieren de adquirirlos, para impedir por este medio todo desórden.

   Artículo noveno. La ciudad y puerto de Maracaibo queda libre y espedita para las comunicaciones con los pueblos del interior, tanto para subsistencias, como para relaciones mercantiles; y los buques mercantes neutros ó de Colombia que introduzcan efectos, no siendo armamento, ni pertrechos de guerra, ó los estraigan por aquel puerto para Colombia, serán tratados como estranjeros, y pagarán como tales los derechos, sujetándose á las leyes del pais. Podrán ademas tocar en ella, salir y entrar por el puerto los ajentes ó comisionados que el gobierno de Colombia despache para España ó para los paises estranjeros y los que reciba.

   Artículo 10o. La plaza de Cartajena tendrá la misma libertad que la de Maracaibo, con respecto al comercio interior, y podrá proveerse de él durante el armisticio para su poblacion y guarnicion.

   Artículo 11o. Siendo el principal fundamento y objeto primario de este armisticio la negociacion de la paz, de la cual deben recíprocamente ocuparse ambas partes, se enviarán y recibirán por uno y otro gobierno los enviados o comisionados que se juzguen convenientes á aquel fin, los cuales tendrán el salvo conducto, garantia y seguridad personal que corresponde á su carácter de ájente de paz.

   Artículo 12o. Si por desgracia volviere á renovarse la guerra entre ambos gobiernos, no podrán abrirse las hostilidades, sin que preceda un aviso que deberá dar el primero que intente ó se prepare á romper el armisticio. Este aviso se dará cuarenta dias antes que se ejecute el primer acto de hostilidad.

   Artículo 13o. Se entenderá tambien por un acto de hostilidad el apresto de espedicion militar contra cualquiera pais de los que suspenden las armas por este tratado; pero sabiendo que puede estar navegando una espedicion de buques de guerra españoles, no hay inconveniente en que queden haciendo el servicio sobre las costas de Colombia, en relevo de igual número de los que componen la escuadra Española, bajo la precisa condicion que no desembarquen tropas.

   Artículo 14o. Para dar al mundo un testimonio de los principios liberales y filantrópicos que animan á ambos gobiernos, no menos que para hacer desaparecer los horrores y el furor que han caracterizado la funesta guerra en que están envueltos, se compromete uno y otro gobierno á celebrar inmediatamente un tratado que regularise la guerra conforme al derecho de jentes, y á las practicas mas liberales, sabias y humanas de las naciones civilizadas.

   Artículo 15o. El presente tratado deberá ser ratificado por una y otra parte dentro de sesenta horas, y se comunicara inmediatamente á los jefes de las divisiones por oficiales que se nombrarán al intento por una y otra parte.

   Dado y firmado de nuestras manos, en la ciudad de Trujillo á las diez de la noche del día veinticinco de noviembre de mil ochocientos veinte.

Ramón Correa

Juan Rodríguez de Toro

Francisco González de Linares

Antonio José de Sucre

Pedro Briceño Méndez

José Gabriel Pérez

Simón Bolívar,

Libertador, presidente de la República de Colombia, etc.

   Se aprueba, confirma, y ratifica el presente tratado en todas y cada una de sus partes. Dado, firmado, sellado con el sello provisional del estado, y refrendado por el ministro de la guerra, en el cuartel jeneral de Trujillo a veintiséis de noviembre de mil ochocientos veinte.

(L.S.)

Simón Bolívar.

Por mandado de S.E.

Pedro Briceño Méndez

FUENTE EDITORIAL:
Colombia. Tratados 1821-1826. Colección de tratados de paz. amistad. alianza y comercio concluidos por la República de Colombia durante el primer período constitucional desde 1821 hasta 1826: y de capitulaciones concebidas por el ejército libertador de Colombia desde 1821 hasta el mismo año de 1826. Bogotá, Imprenta de Pedro Cubides, p. 1-5.
FUENTE DOCUMENTAL:
S.I.

3 TRATADO DE REGULARIZACIÓN DE LA GUERRA ENTRE COLOMBIA Y ESPAÑA

Trujillo, 26 de noviembre de 1820

Firmantes:

Por COLOMBIA. Antonio José de Sucre,

Pedro Briceño Méndez,

José Gabriel Pérez

Por ESPAÑA. Ramón Correa,

Juan Rodríguez de Toro,

Francisco González de Linares

   Deseando los gobiernos de España y de Colombia manifestar al mundo el horror con que ven la guerra de esterminio que ha devastado hasta ahora estos territorios, convirtiéndolos en un teatro de sangre; y deseando aprovechar el primer momento de calma que se presenta para regularizar la guerra que existe entre ambos gobiernos, conforme á las leyes de las naciones cultas, y á los principios mas liberales y filantrópicos, han convenido en nombrar comisionados que estipulen y fijen un tratado de regularisacion de la guerra, y en efecto han nombrado, el excelentísimo señor jeneral en jefe del ejército espedicionario de Costafirme don Pablo Morillo, conde de Cartajena, de parte del gobierno español, á los señores jefe superior político de Venezuela, brigadier don Ramon Correa, alcalde primero constitucional de Carácas don Juan Rodriguez Toro, y don Francisco Gonzales de Lináres; y el excelentisimo señor presidente de la República de Colombia, Simon Bolívar, como jefe de la República, de parte de ella, á los señores jeneral de brigada Antonio José Sucre, coronel Pedro Brizeño Mendez, y teniente coronel José Gabriel Pérez, los cuales autorizados competentemente, han convenido y convienen en los siguientes artículos:

   Artículo primero. La guerra entre España y Colombia se hará como la hacen los pueblos civilizados, siempre que no se opongan las prácticas de ellos á algunos de los artículos del presente tratado, que debe ser la primera y mas inviolable regla de ambos gobiernos.

   Artículo segundo. Todo militar ó dependiente de un ejército tomado en el campo de batalla, aun antes de decidirse esta, se conservará y guardará como prisionero de guerra, y será tratado y respetado conforme á su grado, hasta lograr su canje.

   Artículo tercero. Serán igualmente prisioneros de guerra y tratados de la misma manera que estos, los que se tomen en marchas, destacamentos, partidas, plazas, guarniciones ó puestos fortificados, aunque estos sean tomados al asalto y en la marina los que lo sean aun al abordaje.

   Artículo cuarto. Los militares ó dependientes de un ejército que se aprendan heridos ó enfermos en los hospitales ó fuera de ellos, no serán prisioneros de guerra, y tendrán libertad para restituirse á las banderas á que pertenecen, luego que se hayan restablecido. Interesándose tan vivamente la humanidad en favor de estos desgraciados que se han sacrificado á su patria y á su gobierno, deberán ser tratados con doble consideracion y respeto que los prisioneros de guerra, y se les prestará por lo menos la misma asistencia, cuidado y alivios que á los heridos y enfermos del ejército que los tenga en su poder.

   Artículo quinto. Los prisioneros de guerra se canjearán clase por clase, y grado por grado, ó dando por superiores el número de subalternos que es de costumbre entre las naciones cultas.

   Artículo sexto. Se comprenderá también en el canje, y serán tratados como prisioneros de guerra, aquellos militares ó paisanos que individualmente ó en partidas hagan el servicio de reconocer, observar ó tomar noticias de un ejército para darlas al jefe de otro.

   Artículo séptimo. Orijinándose esta guerra de la diferencia de opiniones: hallandose ligados con vínculos y relaciones muy estrechas los individuos que han combatido encarnizadamente por las dos causas; y deseando economizar la sangre, cuanto sea posible, se establece que los militares ó empleados que habiendo antes servido á cualquiera de los dos gobiernos, hayan desertado de sus banderas y se aprendan alistados bajo las del otro, no puedan ser castigados con pena capital. Lo mismo se entenderá con respecto á los conspiradores y desafectos de una y otra parte.

   Artículo octavo. El canje de prisioneros será obligatorio y se hará á la mas posible brevedad. Deberán pues conservarse siempre los prisioneros dentro del territorio de Colombia, cualquiera que sea su grado y dignidad; y por ningun motivo ni pretesto se alejarán del pais, llevándolos á sufrir males mayores que la misma muerte.

   Artículo noveno. Los jefes de los ejércitos, exijirán que los prisioneros sean asistidos conforme quiera el gobierno á quien estos correspondan, haciéndose abonar mutuamente los costos que causaren. Los mismos jefes tendrán derecho de nombrar comisarios, que trasladados á los depósitos de los prisioneros respectivos, examinen su situacion, procuren mejorarla y hacer menos penosa su existencia.

   Artículo 10o. Los prisioneros existentes actualmente gozarán de los beneficios de este tratado.

   Artículo 11o. Los habitantes de los pueblos que alternativamente se ocuparen por las armas de ambos gobiernos, serán altamente respetados, gozarán de una estensa y absoluta libertad y seguridad, sean cuales fueren ó hayan sido sus opiniones, destinos, servicios y conducta con respecto á las partes belijerantes.

   Artículo 12o. Los cadáveres de los que gloriosamente terminen su carrera en los campos de batalla, ó en cualquiera combate, choque, ó encuentro entre las armas de los dos gobiernos recibirán los últimos honores de la sepultura, ó se quemarán cuando por su número, ó por la premura del tiempo no pueda hacerse lo primero. El ejército ó cuerpo vencedor será el obligado á cumplir con este sagrado deber, del cual solo por una circunstancia muy grave y singular podra descargarse, avisándolo inmediatamente a las autoridades del territorio en que se halle para que lo hagan. Los cadáveres que de una y otra parte se reclamen por el gobierno ó por los particulares no podrán negarse, y se concederá la comunicacion necesaria para transportarlos.

   Artículo 13o. Los jenerales de los ejércitos, los jefes de las divisiones y todas las autoridades estarán obligadas á guardar fiel y estrictamente este tratado; y sujetas á las más severas penas por su infraccion, constituyedose ambos gobiernos responsables a su esacto y relijioso cumplimiento, bajo la garantia de la buena fé y del honor nacional.

   Artículo 14o. El presente tratado será ratificado y canjeado dentro de sesenta horas y empezará á cumplirse desde el momento de la ratificacion y canje.

   Y, en fé de que asi lo convenimos y acordamos nosotros los comisionados de los gobiernos de España y de Colombia, firmamos dos de un tenor en la ciudad de Trujillo á las diez de la noche del veintiséis de noviembre de mil ochocientos veinte.

Ramón Correa

Juan Rodríguez de Toro

Francisco González de Linares

Antonio José de Sucre

Pedro Brizeño Méndez

José Gabriel Pérez

Simón Bolívar

Libertador, presidente de la República de Colombia, etc.

   Por cuanto los señores jeneral de brigada Antonio José de Sucre, coronel Pedro Brizeño Méndez, y teniente coronel José Gabriel Pérez, mis comisionados para ajustar y concluir un tratado que regularise la guerra entre España y Colombia, con los comisionados del excelentisimo, señor jeneral en jefe del ejército espedicionario de Costafirme, don Pablo Morillo, conde de Cartajena, de parte del gobierno español; señores jefe superior político de Venezuela, brigadier don Ramon Correa, alcalde primero constitucional de Caracas, don Juan Rodriguez Toro, y don Francisco Gonzales de Linares, me han presentado un tratado de regularizacion de la guerra entre los gobiernos de España y de Colombia, el cual constante de catorce artículos ha sido firmado por ambas partes en esta ciudad el veintiséis del presente mes á las diez de la noche. Por tanto y hallándole conforme á los poderes é instrucciones que comuniqué á mis dichos comisionados, he venido en aprobarlo, confirmarlo y ratificarlo como por las presentes lo apruebo, confirmo y ratifico en todas y cada una de sus partes.

   Dada, firmada de mi mano, sellada con el sello provisional del estado y refrendada por el ministro de la guerra, en mi cuartel jeneral en la ciudad de Trujillo á las diez de la mañana del veintisiete de noviembre de mil ochocientos veinte.

(L.S.)

Simón Bolívar

Por mandado de S.E.

Pedro Briceño Méndez

FUENTE EDITORIAL:
Colombia. Tratados 1821-1826. Colección de tratados de paz. amistad. alianza y comercio concluidos por la República de Colombia durante el primer período constitucional desde 1821 hasta 1826; y de capitulaciones concedidas por el ejército libertador de Colombia desde 1821 hasta el mismo año de 1826. Bogotá. Imprenta de Pedro Cubides, p. 5-9.

4 CONVENCIÓN ENTRE LA REPÚBLICA DE COLOMBIA Y LA PROVINCIA DE GUAYAQUIL

Guayaquil, 15 de mayo de 1821

Firmantes:

Por COLOMBIA, Antonio José de Sucre

Por ECUADOR, José Joaquín de Olmedo,

Francisco Roca,

Rafael Jimena

   El gobierno de la República de Colombia, para llevar a efecto la ley fundamental del Estado, deseando obtener libremente el voto de los pueblos que han sacudido la dominación española en el sur de Quito; incorporarlos en consecuencia a la República; llamar a sus representantes de la Asamblea Nacional, y constituírse en el mundo bajo una forma sólida y concentrada en su Gobierno; habiendo confiado sus poderes al General de Brigada Antonio José de Sucre para presentar al Gobierno y pueblo de Guayaquil la ley de la República como el pacto social de Colombia, invitarlo a su reunión o concluir una negociación que abrevie el término de ella y la más pronta libertad del Departamento de Quito. Y la Junta Superior de Gobierno de la Provincia de Guayaquil, recibiendo con singular aprecio aquella honrosa invitación por medio del señor Comisionado, y examinadas las credenciales y poderes que le ha conferido el Libertador Presidente de la República; estando penetrada de las ventajas de la Ley fundamental; de la necesidad de reunir esta Provincia a alguna de las grandes asociaciones de la América Meridional; de las conveniencias que su situación local ofrece en sus íntimas relaciones con Colombia; consultando, en fin, todas las circunstancias de mutua utilidad que pueden conducirle a un alto grado de superioridad, y teniendo presente la Constitución provisoria de la Provincia, han acordado, después de las más detenidas conferencias y explicaciones necesarias, celebrar un convenio que fije y asegure su existencia política y la garantía de su derecho sobre las bases contenidas en los artículos siguientes:

   Artículo primero. La Junta Superior de Guayaquil, no estando facultada por su Constitución provisoria para declarar la incorporación de la Provincia a la República de Colombia, según la Ley fundamental, protesta no obstante manifestar y recomendar las ventajas de la ley a la Junta Electoral de la Provincia, luégo que se reúna, con el fin de expresar libremente su voluntad sobre su agregación en la forma que le convenga; para cuyo efecto se aprovechará la oportunidad que presente nuestra situación después de la próxima campaña en que deben quedar libres las Provincias de Quito y Cuenca.

   Artículo segundo. La Junta Superior de Guayaquil declara la Provincia que representa, bajo los auspicios y protección de la República de Colombia. En consecuencia, confiere todos sus poderes a su excelencia el Libertador Presidente para proveer a su defensa y sostén de su independencia, y comprenderla en todas las negociaciones y tratados de alianza, de paz y comercio que celebrare con las naciones amigas, enemigas y neutrales; a cuyo efecto la Junta de Gobierno formará y remitirá directamente o por medio de comisionados las exposiciones convenientes que recomienden las consideraciones que debe merecer esta Provincia en cualesquiera tratados por su situación geográfica, política y mercantil.

   Artículo tercero. Siendo de la mayor importancia la ocupación total del Departamento de Quito por el bién general de la América, y el particular de aquellos pueblos de Colombia que aún gimen bajo la opresión española; Guayaquil, animada de los sentimientos de unión y fraternidad, se obliga a cooperar con todos los medios que estén en su poder, a los planes de la República para libertar las Provincias del Departamento. Al efecto, promete todos los elementos de guerra necesarios de los que existen en los parques, cuantos recursos pueda proporcionar el país y ochocientos hombres de las tropas veteranas de la Provincia por ahora, pagados y mantenidos por ella; que incorporados a la División destinada por el Libertador a obrar en el sur de la República, darán este nuevo testimonio de su devoción e interés por Quito, Cuenca y demás pueblos subyugados aún.

   Artículo cuarto. La República de Colombia ofrece sus tropas, sus armas, sus recursos y sus hijos para la defensa y libertad de Guayaquil y de todo el Departamento de Quito. Se compromete por tanto a mandar los Cuerpos que sean necesarios, y Guayaquil a facilitar los transportes y víveres para el tránsito y subsistencia en la Provincia, cuyos gastos serán reconocidos en la deuda nacional.

   Artículo quinto. Estando Guayaquil bajo la protección de la República e incorporando por este convenio la mayor parte de su fuerza a la División del sur de Colombia y a las órdenes del Jefe de ella, la Junta Superior concede en nombre de la Provincia al mencionado Jefe, las facultades necesarias para estipular con el Gobierno de Quito cualquiera negociación que lleve por base la libertad del país, para celebrar alguna suspensión de armas que sea necesaria y hacer que la regularización de la guerra entre Colombia y España, por el Tratado de 25 de noviembre pasado, comprenda también a la República de Guayaquil.

   Artículo sexto. El Gobierno de Colombia, después de las manifestaciones que ha hecho de aprecio y consideración a los esfuerzos de los hijos de Guayaquil, para romper sus cadenas y elevarse a la libertad y pleno goce de los derechos de la vida civil, reconoce en la Provincia y en sus habitantes, los más importantes apoyos de la libertad de Quito, y ofrece recompensar sus generosos servicios y su cooperación a los planes de la República con todas las ventajas que reclama su situación en el Pacífico.

   Artículo séptimo. El presente Tratado, hecho por la Junta Superior de Guayaquil, en nombre del pueblo que representa y por el General de Brigada Antonio José Sucre, Comisionado del Gobierno de Colombia en virtud de sus poderes, tendrá fuerza, valor y cumplimiento desde el día de la fecha, y cualquiera que sea la forma en que se constituya la Provincia, el Gobierno de ella será obligado a observarlo, como lo será el de Colombia por su compromiso.

   Y en fe de que así lo convenimos y acordamos nosotros, el Presidente y Vocales de la Junta Superior de Gobierno de Guayaquil, don José Joaquín de Olmedo, don Rafael Jimena y don Francisco Roca, y el General de Brigada Antonio José Sucre, Comisionado del Gobierno de la República, firmamos cuatro de un tenor, de los cuales dos quedarán archivados en la Secretaría de la Junta, y dos se entregarán al expresado señor Comisionado para los usos convenientes.

   Guayaquil, 15 de mayo de 1821.

José Joaquín Olmedo

Francisco Roca

Rafael Jimena

Antonio José Sucre

FUENTE EDITORIAL:
Uribe, Antonio José. Anales diplomáticos y consulares de Colombia. Bogotá, Imprenta Nacional, 1920, t. 6, p. 10-12.

5 TRATADO DE UNIÓN, LIGA Y CONFEDERACIÓN PERPETUA ENTRE LA REPÚBLICA DE COLOMBIA Y EL ESTADO DEL PERÚ

Lima, 6 de julio de 1822

Firmantes:

Por COLOMBIA, Joaquín Mosquera

Por PERÚ, Bernardo Monteagudo

   Francisco de Paula Santander, de los libertadores de Venezuela y Cundinamarca, condecorado con la cruz de Boyacá, general de division de los ejércitos de Colombia, vicepresidente de la República encargado del poder ejecutivo &c.

   A todos los que la presente vieren salud:

   Por cuanto entre la república de Colombia y el estado del Perú se concluyó y firmó en la ciudad de los libres de Lima el dia seis de julio del año de gracia mil ochocientos veintidos por medio de plenipotenciarios suficientemente autorizados por ambas partes, un tratado de union, liga y confederacion perpetua, cuyo tenor palabra por palabra es como sigue:

   En el nombre de Dios, soberano, gobernador del universo.

   El gobierno de la república de Colombia por una parte, y por otra el del estado del Perú, animados del mas sincero deseo de poner prontamente un termino á las calamidades de la presente guerra, á que se han visto provocados por el gobierno de S.M.C. el rey de España, cooperando eficazmente á tan importante objeto con todo su influjo, recursos, y fuerzas marítimas y terrestres, hasta asegurar para siempre á sus pueblos subditos y ciudadanos respectivos, los preciosos goces de su tranquilidad interior, de su libertad é independencia nacional, y habiendo S.E. el Libertador presidente de Colombia, conferido al efecto plenos poderes al honorable señor Joaquin Mosquera, miembro del senado de la república del mismo nombre; y el del estado del Perú, al ilustrisimo honorable señor coronel don Bernardo Monteagudo, consejero y ministro de estado y relaciones esteriores, fundador y miembro del gran consejo de la orden del Sol, y secretario de él, condecorado con la medalla del ejército libertador, superintendente de la renta jeneral de correos, y presidente de la sociedad patriótica, despues de haber canjeado en buena y debida forma los espresados poderes, han convenido en los artículos siguientes.

   Artículo primero. La república de Colombia y el estado del Perú, se unen, ligan y confederan desde ahora para siempre, en paz y guerra, para sostener con su influjo y fuerzas marítimas y terrestres, en cuanto lo permitan las circustancias, su independencia de la nacion española, y de cualquiera otra dominacion estranjera, y asegurar despues de reconocida aquella, su mutua prosperidad, la mejor armonía y buena intelijencia, así entre sus pueblos súbditos y ciudadanos, como con las demas potencias con quienes deben entrar en relaciones.

   Artículo segundo. La república de Colombia y el estado del Perú se prometen por tanto, y contrahen espontáneamente un pacto perpetuo de alianza íntima y amistad firme y constante para su defensa comun, para la seguridad de su independencia y libertad, para su bien recíproco y jeneral, y para su tranquilidad interior: obligandose á socorrerse mutuamente, y á rechazar en comun todo ataque ó invasion que pueda de alguna manera amenazar su existencia política.

   Artículo tercero. En casos de invasion repentina, ambas partes podrán obrar hostilmente en los territorios de la dependencia de una ú otra, siempre que las circunstancias del momento no den lugar á ponerse de acuerdo con el gobierno á quien corresponda la soberanía del territorio invadido. Pero la parte que así obrase, deberá cumplir y hacer cumplir los estatutos ordenanzas y leyes del estado respectivo, en cuanto lo permitan las circunstancias y hacer respetar y obedecer su gobierno. Los gastos que se hubiesen impendido en estas operaciones, se liquidarán por convenios separados y se abonarán un año despues de la presente guerra.

   Artículo cuarto. Para asegurar y perpetuar del mejor modo posible la buena amistad y correspondencia entre ambos estados, los ciudadanos ; del Perú y de Colombia gozarán de los derechos y prerrogativas que corresponden á los ciudadanos nacidos en ambos territorios, es decir, que los colombianos seran tenidos en el Perú por peruanos, y estos en la República por colombianos; sin perjuicio de las ampliaciones, ó restricciones que el poder lejislativo de ambos estados haya hecho ó tuviese á bien hacer, con respecto á las calidades que se requieren para ejercer las primeras majistraturas. Mas, para entrar en el goce de los demas derechos activos y pasivos de ciudadanos, bastará que hayan establecido su domicilio en el estado á que quieran pertenecer.

   Artículo quinto. Los súbditos y ciudadanos de ambos estados tendrán libre entrada y salida en sus puertos y territorios respectivos, y gozarán en ellos de todos los derechos civiles, y privilejios de tráfico y comercio; sujetandose únicamente á los derechos, impuestos y restricciones á que lo estuvieren los súbditos y ciudadanos de cada una de las partes contratantes.

   Artículo sexto. En esta virtud, los buques y producciones territoriales de cada una de las partes contratantes no pagarán mas derechos de importacion, esportacion, anclaje y tonelada, que los establecidos ó que se establecieren para los nacionales en los puertos de cada estado, segun sus leyes vijentes, es decir, que los buques y producciones de Colombia abonarán los derechos de entrada y salida en los puertos del estado del Perú como peruanos, y los del estado del Perú en los de Colombia como colombianos.

   Artículo séptimo. Ambas partes contratantes se obligan á prestar cuantos auxilios esten á su alcance á los bajeles de guerra y mercantes que llegaren á los puertos de su pertenencia por causa de avería ó cualesquiera otro motivo, y podrán carenarse, repararse, hacer viveres, armarse, aumentar su armamento y tripulaciones hasta el estado de poder continuar sus viajes ó cruceros á espensas del estado ó particulares á quienes correspondan.

   Artículo octavo. A fin de evitar los abusos escandalosos que puedan causar en alta mar los corsarios armados por cuenta de los particulares en perjuicio del comercio nacional y el de los neutrales, convienen ambas partes en hacer estensiva la jurisdiccion de sus cortes marítimas á los corsarios que navegan bajo el pabellon de una y otra, y sus presas indistintamente, siempre que no puedan navegar facilmente hasta los puertos de su procedencia, ó que haya indicios de haber cometido escesos contra el comercio de las naciones neutrales, con quienes ambos estados desean cultivar la mejor armonia y buena intelijencia.

   Artículo noveno. La demarcacion de límites precisos que hayan de dividir los territorios de la república de Colombia y el estado del Perú, se arreglarán por un convenio particular despues que el próximo congreso constituyente del Perú haya facultado al poder ejecutivo del mismo estado para arreglar este punto; y las diferencias que puedan ocurrir en esta materia, se terminarán por los medios conciliatorios y de paz, propios de dos naciones hermanas y confederadas.

   Artículo 10o. Si por desgracia se interrumpiese la tranquilidad interior en alguna parte de los estados mencionados por hombres turbulentos, sediciosos y enemigos de los gobiernos lejitimamente constituidos por el voto de los pueblos, libre, quieta y pacificamente espresado en virtud de sus leyes, ambas partes se comprometen solemne y formalmente á hacer causa comun contra ellos, auxiliandose mutuamente con cuantos medios estén en su poder, hasta lograr el restablecimiento del órden y el imperio de sus leyes.

   Artículo 11o. Si alguna persona culpable, o acusada de traicion, sedicion, ú otro grave delito huyese de la justicia y se encontrase en el territorio de alguno de los estados mencionados, será entregada y remitida á disposicion del gobierno que tiene conocimiento del delito, y en cuya jurisdiccion debe ser juzgada, luego que la parte ofendida haya hecho su reclamacion en forma. Los desertores de los ejércitos y marina nacional de una y otra parte quedan igualmente comprendidos en este artículo.

   Artículo 12o. Este tratado ó convencion de union y amistad firme y perpetua, será ratificado por el gobierno del estado del Perú en el término de diez dias, sin perjuicio de la aprobacion que deberá obtener del próximo congreso constituyente: y por el de la república de Colombia tan prontamente como pueda obtener la aprobacion del senado en virtud de lo dispuesto por la ley del congreso de 13 de octubre de 1821; y en caso que por algún accidente no pueda reunirse, será ratificado en el próximo congreso, conforme á lo prevenido por la constitucion de la República en el artículo 55 § 18. Las ratificaciones serán canjeadas sin demora, y en el término que permiten las distancias que separan á ambos gobiernos.

   En fe de lo cual, los respectivos plenipotenciarios lo han firmado y sellado con los sellos de los estados que representan.

   Hecho en la ciudad de los libres de Lima a seis de julio del año de gracia mil ochocientos veintidos, duodécimo de la independencia de Colombia, y tercero de la del Perú.

(L.S.)

Bernardo Monteagudo

Un sello

(L.S.)

Joaquín Mosquera

Otro sello

   Por tanto: habiendo visto y examinado el dicho tratado de union, liga y confederacion perpetua, previo el consentimiento y aprobacion del congreso de la República conforme al articulo 55 § 18 de la constitucion he venido en uso de la facultad que me confiere el articulo 120 de la misma constitucion, en ratificarlo, y por las presentes lo ratifico y tengo por rato, grato y firme en todos sus articulos y clausulas, á escepcion de las palabras; y para su tranquilidad interior del articulo segundo; todas las que espresa el artículo decimo y las que siguen del artículo undecimo, á saber: si alguna persona culpable ó acusada de traiccion, sedicion ú otro grave delito huyese de la justicia y se encontrase en el territorio de alguno de los estados mencionados, será entregada y remitida á disposicion del gobierno que tiene conocimiento del delito y en cuya jurisdiccion debe ser juzgada, luego que la parte ofendida haya hecho su reclamacion en forma. Y para su cumplimiento y exacta observancia por nuestra parte, empeño y comprometo solennemente el honor nacional. En fe de lo cual, he hecho espedir la presente, firmada de mi mano, sellada con el gran sello de la República y refrendada por el secretario de estado y del despacho de relaciones esteriores, en la capital de Bogotá á doce de julio de mil ochocientos veintitres décimo tercio de nuestra independencia.

(L.S.)

Francisco de P. Santander

Por S.E. el vicepresidente de la República

encargado del poder ejecutivo,

Pedro Gual

FUENTE EDITORIAL:
Gaceta de Colombia. No. 93, 1823 (2717), p. 1-2; No. 113, 1823 (14/12), p. 3.
FUENTE DOCUMENTAL:
Archivo Histórico y microfilm del Ministerio de Relaciones Exteriores. Bogotá. Archivador C, gaveta 2, documento 8-105.

6 TRATADO ADICIONAL AL DE UNIÓN, LIGA Y CONFEDERACIÓN PERPETUA ENTRE COLOMBIA Y EL PERÚ

Lima, 6 de julio de 1822

Firmantes:

Por COLOMBIA, Joaquín Mosquera

Por PERÚ, Bernardo Monteagudo

   Francisco de Paula Santander de los libertadores de Venezuela y Cundinamarca condecorado con la cruz de Boyacá, general de division de los ejércitos de Colombia, vicepresidente de la República, encargado del poder ejecutivo &c.

   A todos los que la presente vieren salud:

   Por cuanto entre la república de Colombia y el estado del Perú se concluyó y firmó un tratado adicional al de union liga y confederacion perpetua el dia seis de julio del año de gracia mil ochocientos veintidos por medio de plenipotenciarios suficientemente autorizados por ambas partes, cuyo tenor, palabra por palabra es como sigue:

   En el nombre de Dios soberano, gobernador del universo.

   El gobierno de la república de Colombia por una parte, y, por otra el del estado del Perú, animados de los mas sinceros deseos de terminar las calamidades de la presente guerra á que se han visto provocados por el gobierno de S.M.C. el rey de España, decididos á emplear todos sus recursos y fuerzas marítimas y terrestres para sostener eficazmente su libertad é independencia; y deseosos de que esta liga sea jeneral entre todos los estados de la América antes española, para que unidos fuertes y poderosos sostengan en comun la causa de su independencia, que es el objeto primario de la actual contienda; han nombrado plenipotenciarios para discutir, arreglar y concluir un tratado de union, liga y confederacion, á saber:

   S.E. el Libertador presidente de Colombia al H. señor Joaquín Mosquera, miembro del senado de la República del mismo nombre;

   Y S.E. el supremo delegado del estado del Perú al I.H.S. coronel don Bernardo Monteagudo, consejero y ministro de estado y relaciones esteriores, fundador y miembro del gran consejo de la órden del Sol, y secretario de él, condecorado con la medalla del ejército libertador, superintendente de la renta jeneral de correos, y presidente de la sociedad patriótica:

   Los cuales, despues de haber canjeado sus plenos poderes hallados en buena y debida forma, han convenido en los artículos siguientes.

   Artículo primero. Para estrechar mas los vínculos que deben unir en lo venidero ambos estados, y allanar cualquiera dificultad que pueda presentarse é interrumpir de algun modo su buena correspondencia y armonía, se formará una asamblea compuesta de dos plenipotenciarios por cada parte en los términos y con las mismas formalidades, que en conformidad de los usos establecidos deben observarse, para el nombramiento de los ministros de igual clase cerca de los gobiernos de las naciones estranjeras.

   Artículo segundo. Ambas partes se obligan ó interponen sus buenos oficios con los gobiernos de los demas estados de la América antes española, para entrar en este pacto de union, liga y confederacion perpetua.

   Artículo tercero. Luego que se haya conseguido este grande é importante objeto, se reunira una asamblea jeneral de los estados americanos compuesta de sus plenipotenciarios, con el encargo de cimentar de un modo el mas sólido y establecer las relaciones íntimas que deben existir entre todos y cada uno de ellos, y que les sirva de consejo en los grandes conflictos, de punto de contacto en los peligros comunes, de fiel intérprete de sus tratados públicos cuando ocurran dificultades, y de juez árbitrio y conciliador en sus disputas y diferencias.

   Artículo cuarto. Siendo el Istmo de Panamá una parte integrante de Colombia, y el mas adecuado para aquella augusta reunion, ésta República se compromete gustosamente á prestar á los plenipotenciarios que compongan la asamblea de los estados americanos todos los auxilios que demanda la hospitalidad entre pueblos hermanos, y el carácter sagrado é inviolable de sus personas.

   Artículo quinto. El estado del Perú contrahe desde ahora igual obligacion, siempre que por los acontecimientos de la guerra, ó por el consentimiento de la mayoria de los estados americanos se reuna la espresada asamblea en el territorio de su dependencia, en los mismos términos en que se ha comprometido la república de Colombia en el articulo anterior asi con respecto al Istmo de Panamá como cualquiera otro punto de su jurisdiccion, que se crea á propósito para este interesantisimo fin, por su posicion central entre los estados del norte y del medio-día de esta América antes española.

   Artículo sexto. Este pacto de union, liga y confederacion perpetua no interrumpirá en manera alguna el ejercicio de la soberanía nacional de cada una de las partes contratantes, asi por lo que mira á sus leyes y el establecimiento y forma de sus gobiernos respectivos, como con respecto á sus relaciones con las demas naciones estranjeras. Pero se obligan espresa é irrevocablemente a no acceder a las demandas de tributos ó exacciones que el gobierno español pueda entablar por la pérdida de su antigua supremacía sobre estos paises, ó cualesquiera otra nación en nombre y representacion suya, ni entrar en tratado alguno con España, ni otra nacion en perjuicio y menoscabo de esta independencia, sosteniendo en todas ocasiones y lugares sus intereses recíprocos, con la dignidad y enerjía de naciones libres, independientes, amigas, hermanas y confederadas.

   Artículo séptimo. La república de Colombia se compromete especialmente á sostener y mantener en pie una fuerza de cuatro mil hombres armados y equipados, á fin de concurrir á los objetos indicados en los artículos anteriores. Su marina nacional, cualquiera que sea, estará tambien dispuesta al cumplimiento de aquellas estipulaciones.

   Artículo octavo. El estado del Perú contribuirá por su parte con sus fuerzas marítimas, cualesquiera que sean, y con igual número de tropas que la república de Colombia.

   Artículo noveno. Este tratado será ratificado por el gobierno del estado del Perú en el término de diez dias; y aprobado por el próximo congreso constituyente, si en el tiempo de sus sesiones se tuviese á bien publicarlo: y por el de la república de Colombia tan prontamente como pueda obtenerse la aprobacion del senado, segun lo prevenido por la ley del congreso de 13 de octubre de 1821: y si por algun incidente no se reuniese estraordinariamente, será ratificado en el próximo congreso, conforme á lo dispuesto por la constitucion de la República en el articulo 55 §. 18. Las ratificaciones serán canjeadas sin demora, en el término que permite la distancia que separa á ambos gobiernos.

   En fe de lo cual, los respectivos plenipotenciarios lo han firmado y sellado con los sellos de los estados que representan.

   Hecho en la ciudad de los libres de Lima á seis de julio del año de gracia mil ochocientos veintidos, duodecimo de la independencia de Colombia y tercero de la del Perú.

(L.S.)

Bernardo Monteagudo

Un sello

(L.S.)

Joaquín Mosquera

Otro sello

   Por tanto habiendo visto y exáminado el referido tratado adicional al de union liga y confederacion perpetua, previo el consentimiento y aprobacion del congreso de la República conforme al §. 18 del articulo 55 de la constitución he venido en uso de la facultad que me concede el articulo 120 de la misma constitucion en ratificarlo como por las presentes lo ratifico y lo tengo por rato, grato y firme, y á su cumplimiento y exacta observancia empeño y comprometo solennemente el honor de la República. En fe de lo cual, he hecho espedir la presente, firmada de mi mano, sellada con el gran sello de la Republica, y refrendada por el secretario de estado y del despacho de relaciones esteriores en la ciudad de Bogotá á doce de julio del año de gracia mil ochocientos veintitres, decimo tercero de la independencia.

(L.S.)

Francisco de P. Santander

Por S.E. el vicepresidente de la República

encargado del poder ejecutivo,

Pedro Gual

RATIFICACION DE LOS TRATADOS ENTRE COLOMBIA Y EL PERU POR EL CONGRESO PERUANO

   Don José Bernardo Tagle presidente de la República del Perú. &c.

   Por cuanto el soberano congreso, se ha servido decretar lo siguiente:

   El congreso constituyente del Perú

   Deseando afirmar de un modo permanente la union y concordia entre las dos repúblicas de Colombia y el Perú y que coste solemnemente al jénero humano que los vínculos que ligan ambas repúblicas son los mas firmes y estrechos.

   Ha venido en declarar y declara

   Aprobado el tratado celebrado en 6 de julio del año proximo pasado entre los gobiernos de Colombia y del Perú por el plenipotenciario Joaquin Mosquera, y el ministro de relaciones esteriores don Bernardo Monteagudo, autorizando al presidente de la República para que solicite del gobierno de Colombia la ratificacion de este tratado por aquel congreso en conformidad á lo prevenido en el artículo 12.

   Tendreislo entendido y dispondreis lo necesario á su cumplimiento mandandolo imprimir publicar y circular. Dado en la sala del congreso en Lima á 10 de octubre de 1823. 4o. 2o.

Manuel de Arias

Presidente

Manuel Antonio Colmenares, diputado secretario

Manuel Muelle, diputado secretario

   Por tanto ejecútese, guárdese y cúmplase en todas sus partes por quienes convenga. Dará cuenta de su cumplimiento el ministro de estado en el departamento de relaciones esteriores.

   Dado en Lima á 11 de octubre de 1823. 4o. 2o. (Firmado).

José Bernardo Tagle

Por orden de S.E.

El conde de San Donas.

   El congreso constituyente del Perú

   Consultando los medios de terminar la presente guerra, y que se afirme de este modo y entable la independencia y libertad de la América antes española;

   Ha venido en declarar y declara:

   Aprobado el tratado de union, liga y confederacion que en 6 de julio del año proximo pasado celebraron los gobiernos de Colombia y el Perú por sus plenipotenciarios Joaquín Mosquera y D. Bernardo Monteagudo, en conformidad de lo prevenido en el articulo nueve, suprimidas las palabras juez arbitro del articulo tercero y expresandose que son diplomáticas las atribuciones que se designan por este articulo á los ministros que han de componer la asamblea jeneral.

   Tendreislo entendido y dispondreis lo necesario a su cumplimiento, mandandolo imprimir publicar y circular.

   Dado en la sala del congreso en Lima a 12de noviembre de 1823... 4o. y 2o.

Manuel Salazar y Baquijano,

presidente

Manuel Muelle,

diputado secretario

Miguel Otero,

diputado secretario

   Por tanto ejecútese, guárdese y cúmplase en todas sus partes por quienes convenga. Dará cuenta de su cumplimiento el ministro de Estado en el departamento de gobierno.

   Dado en Lima á 12 de noviembre de 1823. 4o. y 2o.

(Firmado)

José Bernardo Tagle

Por orden de S.E.

Juan de Berindoaga.

FUENTE EDITORIAL:
Gaceta de Colombia. No. 93. 1823 (2717), p. 2-3; No. 128, 1824 (28/3), p. 1.
FUENTE DOCUMENTAL:
Archivo general y de microfilm del Ministerio de Relaciones Exteriores. Bogotá, Archivador C, gaveta 3, documento 7-121.

7 TRATADO DE UNIÓN, LIGA Y CONFEDERACIÓN PERPETUA ENTRE COLOMBIA Y CHILE

Santiago, 21 de octubre de 1822

Firmantes:

Por COLOMBIA. Joaquin Mosquera y Arboleda

Por CHILE. Joaquin de Echeverría,

José Amonio Rodríguez

   Francisco de Paula Santander, de los libertadores de Venezuela y Cundinamarca, condecorado con la cruz de Boyacá, jeneral de division de los ejércitos de Colombia, vicepresidente de la República encargado del poder ejecutivo &c.

   A todos los que la presente vieren salud:

   Por cuanto entre la república de Colombia y el estado de Chile se concluyó y firmó en la ciudad de Santiago de Chile el dia veintiuno de octubre del año de gracia mil ochocientos veintidos por medio de plenipotenciarios suficientemente autorizados por ambas partes, un tratado de union, liga y confederacion perpetua cuyo tenor palabra por palabra es como sigue:

   En el nombre de Dios, autor y lejislador del universo.

   El gobierno de la república de Colombia por una parte, y por otra el del estado de Chile, animados del mas sincéro deseo de poner prontamente un termino á las calamidades de la presente guerra, á que se han visto provocados por el gobierno de S.M.C. el rey de España, cooperando eficazmente á tan importante objeto con todo su influjo, recursos, y fuerzas marítimas y terrestres, hasta asegurar para siempre á sus pueblos, subditos y ciudadanos respectivos, los preciosos goces de su tranquilidad interior, de su libertad é independencia nacional: y habiendo S.E. el Libertador presidente de Colombia, conferido al efecto plenos poderes al honorable Joaquin Mosquera y Arboleda miembro del senado de la república del mismo nombre; y S.E. el Director supremo del estado de Chile á sus ministros de estado en los departamentos de gobierno y relaciones esteriores d.d. Joaquin de Echeverria y en los de hacienda y guerra d.d. José Antonio Rodriguez, despues de haber canjeado en buena y debida forma los espresados poderes, han convenido en los artículos siguientes:

   Artículo primero. La república de Colombia y el estado de Chile, se unen, ligan y confederan en paz y guerra, para sostener con su influjo y fuerzas marítimas y terrestres, en cuanto lo permitan las circustancias, su independencia de la nacion española y de cualquiera otra dominacion estranjera, y asegurar despues de reconocida aquella, su mutua prosperidad, la mejor armonía y buena intelijencia, así entre sus pueblos, súbditos y ciudadanos, como con las demas potencias con quienes deben entrar en relaciones.

   Artículo segundo. La república de Colombia y el estado de Chile se prometen por tanto y contraen espontáneamente un pacto de alianza íntima y amistad firme y constante para su defensa comun, para la seguridad de su independencia y libertad, para su bien recíproco y jeneral, y para su tranquilidad interior; obligandose á socorrerse mutuamente, y á rechazar en comun todo ataque ó invasion que pueda de alguna manera amenazar su existencia política.

   Artículo tercero. A fin de concurrir á los objetos indicados en los artículos anteriores, la república de Colombia se compromete á auxiliar con las fuerzas maritimas y terrestres disponibles, cuyo número ó su equivalente se fijará en la asamblea de plenipotenciarios.

   Artículo cuarto. El estado de Chile contribuirá igualmente con las fuerzas marítimas y terrestres, disponibles, cuyo número ó su equivalente se fijará tambien en la espresada asamblea.

   Artículo quinto. En casos de invasion repentina, ambas partes podrán obrar hostilmente en los territorios de la dependencia de una ú otra, siempre que las circustancias del momento no den lugar á ponerse de acuerdo con el gobierno á quien corresponda la soberanía del territorio invadido. Pero la parte que así obrase, deberá cumplir y hacer cumplir los estatutos, ordenanzas y leyes del estado respectivo, en cuanto lo permitan las circustancias, y hacer respetar y obedecer su gobierno. Los gastos que se hubiesen impendido en estas operaciones, y demas que se impendan en consecuencia de los artículos 3o. y 4o. se liquidarán por convenios separados y se abonarán un año despues de la conclusion de la presente guerra.

   Artículo sexto. Para asegurar y perpetuar del mejor modo posible la buena amistad y correspondencia entre ambos estados, sus súbditos y ciudadanos, tendrán libre entrada y salida en sus puertos y territorios y gozarán alli de todos los derechos civiles y privilejios de tráfico y comercio, sujetandose unicamente á los derechos, impuestos y restricciones á que lo estuvieren los súbditos y ciudadanos de cada una de las partes contratantes.

   Artículo séptimo. En esta virtud, los buques y producciones territoriales de cada una de las partes contratantes no pagarán mas derechos de importacion, esportacion, anclaje y tonelada, que los establecidos ó que se establecieren para los nacionales en los puertos de cada estado, según sus leyes vijentes; es decir, que los buques y producciones de Colombia abonarán los derechos de entrada y salida en los puertos del estado de Chile como chilenos, y los del estado de Chile como colombianos en los de Colombia.

   Artículo octavo. Ambas partes contratantes se obligan a prestar cuantos auxilios esten á su alcance á sus bajeles de guerra y mercantes que lleguen á los puertos de su pertenencia por causa de avería ó cualquiera otro motivo, y como tal podrán carenarse, repararse, hacer viveres, armarse, aumentar su armamento y sus tripulaciones hasta el estado de poder continuar sus viajes ó cruceros á espensas del estado ó particulares á quienes correspondan.

   Artículo noveno. A fin de evitar los abusos escandalosos que puedan causar en alta-mar los corsarios armados por cuenta de los particulares con perjuicio del comercio nacional, y los neutrales, convienen ambas partes en hacer estensiva la jurisdiccion de sus cortes marítimas á los corsarios que navegan bajo el pabellon de una y otra, y sus presas indistantamente, siempre que no puedan navegar facilmente hasta los puertos de su procedencia, ó que haya indicios de haber cometido escesos contra el comercio de las naciones neutrales, con quienes ambos estados desean cultivar la mejor armonía y buena intelijencia.

   Artículo 10o. Si por desgracia se interrumpiese la tranquilidad interior en alguna parte de los estados mencionados por hombres turbulentos, sediciosos y enemigos de los gobiernos lejitimamente constituidos por el voto de los pueblos, libre, quieta y pacificamente espresado en virtud de sus leyes, ambas partes se comprometen solemne y formalmente á hacer causa comun contra ellos, auxiliandose mutuamente con cuantos medios estén en su poder, hasta lograr el restablecimiento del orden y el imperio de sus leyes.

   Artículo 11o. Si alguna persona culpable, ó acusada de traicion, sedicion, ú otro grave delito huyese de la justicia y se encontrase en el territorio de alguno de los estados mencionados, será entregada y remitida á disposicion del gobierno que tiene conocimiento del delito, y en cuya jurisdiccion debe ser juzgada luego que la parte ofendida haya hecho su reclamacion en forma. Los desertores de los ejércitos y de la marina nacional de una y otra parte quedan igualmente comprendidos en este articulo.

   Artículo 12o. Para estrechar mas los vínculos que deben unir en lo venidero ambos estados, y allanar cualquiera dificultad que pueda presentarse ó interrumpir de algun modo su buena correspondencia y armonía, se formará una asamblea compuesta de dos plenipotenciarios por cada parte en los mismos términos y con las mismas formalidades, que en conformidad de los usos establecidos deben observarse, para el nombramiento de los ministros de igual clase cerca de los gobiernos de las naciones estranjeras.

   Artículo 13o. Ambas partes se obligan á interponer sus buenos oficios con los gobiernos de los demas estados de la América antes española, para entrar en este pacto de union, liga y confederacion.

   Artículo 14o. Luego que se haya conseguido este grande é importante objeto se reunirá una asamblea jeneral de los estados americanos compuesta de sus plenipotenciarios, con el encargo de cimentar de un modo mas sólido y estable las relaciones íntimas que deben existir entre todos y cada uno de ellos, y que les sirva de consejo en los grandes conflictos, de punto de contacto en los peligros comunes, de fiel intérprete de sus tratados públicos cuando ocurran dificultades, y de juez árbitro y conciliador en sus disputas y diferencias.

   Artículo 15o. La república de Colombia y el estado de Chile se comprometen gustosamente á prestar á los plenipotenciarios que compongan la asamblea de los estados americanos todos los auxilios que demanda la hospitalidad entre pueblos hermanos y el carácter sagrado é inviolable de sus personas, siempre que los plenipotenciarios elijieren la reunion en algun punto del territorio de Colombia ó del de Chile.

   Artículo 16o. Este pacto de union, liga y confederacion no interrumpirá en manera alguna el ejercicio de la soberanía nacional de cada una de las partes contratantes, así por lo que mira á sus leyes y el establecimiento y forma de sus respectivos gobiernos como por lo que hace á sus relaciones con las demas naciones estranjeras. Pero se obligan espresa é irrevocablemente á no ceder á las demandas de indemnisaciones, tributos ó exacciones, que el gobierno español pueda entablar por la pérdida de su antigua supremacía sobre estos paises, ó cualesquiera otra nacion en nombre y representacion suya, ni entrar en contacto alguno con España, ni otra nacion en perjuicio y menoscabo de esta independencia, sosteniendo en todas ocasiones y lugares sus intereses recíprocos, con la dignidad y enerjía de naciones libres, independientes, amigas, hermanas y confederadas.

   Artículo 17o. Este tratado o convencion de amistad liga y confederacion será ratificado, dentro de tercero dia por el gobierno del estado de Chile de acuerdo con la honorable convencion nacional, en conformidad del articulo 4o. capítulo 3o. titulo 3o. de la constitucion provisoria, y por el de la república de Colombia tan prontamente como pueda obtener la aprobacion del senado, en virtud de lo dispuesto por la ley del congreso de 13 de octubre de 1821: y en el caso que por algun accidente no pueda reunirse, será ratificado en el próximo congreso, conforme á lo prevenido por la constitucion de la República en el artículo 55 §. 18. Las ratificaciones serán canjeadas sin demora y en el término que permite la distancia que separa á ambos gobiernos.

   En fe de lo cual, los respectivos plenipotenciarios lo han firmado y sellado con los sellos de los estados que representan.

   Hecho en la ciudad de Santiago de Chile a veintiun dias del mes de octubre del año de gracia mil ochocientos veintidos, duodecimo de la independencia de Colombia, - decimotercio de la libertad de Chile, y Quinto de su independencia.

(L.S.)

Joaquin Mosquera

Hay un sello

(L.S.)

Joaquin de Echeverría

Jose Antonio Rodriguez

Hay otro sello

   Artículo adicional. Habiendo terminado sus sesiones la honorable convencion nacional de Chile el dia 23 de octubre último y no habiendo tenido, por lo mismo tiempo bastante para las discusiones en que debió ser ratificado el presente tratado en el término que se habia convenido por el artículo 17 y habiendo propuesto el honorable ministro plenipotenciario de Colombia á sus escelencias los ministros plenipotenciarios de Chile que se abriese un nuevo término para las ratificaciones, consultaron á la ecsma suprema corte de representantes con cuyo acuerdo han convenido con el honorable ministro plenipotenciario de Colombia en el articulo siguiente.

   El presente tratado concluido en Santiago de Chile el 21 de octubre de 1822, será ratificado en el término de cuatro meses que se contarán desde la fecha de hoy ó antes si puede hacerse, y las ratificaciones serán canjeadas sin demora en el término que permite la distancia que separa á ambos gobiernos.

   En fé de lo cual los plenipotenciarios respectivos lo firman y sellan con los sellos de los gobiernos que representan.

   Hecho en Santiago de Chile á veinte de noviembre del año de gracia mil ochocientos veintidos, duodecimo de la independencia de Colombia y quinto de la de Chile.

(L.S.)

Joaquín Mosquera

Hay un sello

(L.S.)

Joaquín de Echeverría

José Antonio Rodríguez

Hay otro sello

   Por tanto: habiendo visto y exáminado el dicho tratado de union, liga y confederacion, previo el consentimiento y aprobacion del congreso de la República conforme el articulo 55 §. 18. de la constitucion- he venido en uso de las facultad que me confiere el articulo 120 de la misma constitucion en ratificarlo y por las presentes lo ratifico y lo tengo por rato, grato y firme, en todos sus artículos y cláusulas, á escepcion de las palabras; y para su tranquilidad interior del articulo 2o. todas las que espresa el articulo decimo, y las que sigen del articulo undecimo, á saber: si alguna persona culpable ó acusada de traicion, sedición ú otro grave delito huyese de la justicia y se encontrase en el territorio de alguno de los estados mencionados, será entregada y remitida á disposicion del gobierno que tiene conocimiento del delito y en cuya jurisdiccion debe ser juzgada, luego que la parte ofendida, haya hecho su reclamacion en forma. Y para su cumplimiento y exacta observancia por nuestra parte, empeño y comprometo solennemente el honor nacional. En fé de lo cual, he hecho espedir la presente, firmada de mi mano, sellada con el gran sello de la República, y refrendada por el secretario de estado y del despacho de relaciones esteriores, en la capital de Bogotá á doce de julio del año de gracia mil ochocientos veintitres, decimotercero de nuestra independencia.

(L.S.)

Francisco de P. Santander

Por S.E. el vicepresidente de la República

encargado del poder ejecutivo

El secretario de estado y de relaciones esteriores

Pedro Gual

FUENTE EDITORIAL:
Gaceta de Colombia. No. 94, 1823 (3/8), p. 2-3.
FUENTE DOCUMENTAL:
Archivo general y microfilm del Ministerio de Relaciones Exteriores. Bogotá. Archivador C, gaveta 3, documento 7-121.

8 TRATADO DE AMISTAD Y ALIANZA ENTRE COLOMBIA Y BUENOS AIRES

Buenos Aires, 8 de marzo de 1823

Firmantes:

Por COLOMBIA. Joaquín Mosquera

Por BUENOS AIRES, Bernardino Rivadavia

   Francisco de Paula Santander de los libertadores de Venezuela y Cundinamarca, condecorado con la cruz de Boyacá, jeneral de division de los ejercitos de Colombia vicepresidente de la República encargado del poder ejecutivo &c.

   A todos los que la presente vieren, salud:

   Por cuanto entre la república de Colombia y el estado de Buenos-aires, se concluyó y firmó en la capital de dicho estado el dia 8 de marzo del año de gracia mil ochocientos veinte y tres por medio de plenipotenciarios suficientemente autorizados por ambas partes, una convencion de amistad y alianza, cuyo tenor palabra por palabra es como sigue:

   Habiendo el gobierno del estado de Buenos-Aires reconocido y hecho reconocer, en virtud de credenciales, presentadas y legalizadas en competente forma, por enviado estraordinario y ministro plenipotenciario de la república de Colombia al honorable Joaquin Mosquera y Arboleda, miembro del senado de la citada República: hizo este presente al ministro de relaciones esteriores en dicho estado don Bernardino Rivadavia, los deseos de su gobierno, y habiendo ambos conferenciado, y espuestose recíprocamente cuanto consideraron deber conducir al mejor arreglo de las relaciones de los estados espresados; usando de la representacion que revisten, y de los plenos poderes que les autorizan, han convenido y ajustado definitivamente el tratado que determinan los articulos siguientes:

   Artículo primero. La república de Colombia y el estado de Buenos Aires, ratifican de un modo solemne, y a perpetuidad por el presente tratado, la amistad y buena intelijencia que naturalmente ha existido entre ellos por la identidad de sus principios, y comunidad de sus intereses.

   Artículo segundo. Una reciprocidad perfecta entre los gobiernos y ciudadanos de uno y otro estado, reglará las relaciones de la amistad que solemniza el artículo anterior.

   Artículo tercero. La república de Colombia y el estado de Buenos-aires, contraen á perpetuidad alianza defensiva, en sostén de su independencia de la nacion española, y de cualquiera otra dominacion estranjera.

   Artículo cuarto. Todo caso de esta alianza será reglado por tratado especial, conforme á las circunstancias y recursos de cada uno de los dos estados.

   Artículo quinto. Este tratado será ratificado por el gobierno de Colombia tan prontamente como pueda obtener la aprobacion del congreso, en virtud de lo dispuesto por la constitucion de la República en el art. 55, paragrafo 18, y por el gobierno del estado de Buenos-aires, con arreglo á la sancion del cuerpo lejislativo en la sesion que debe abrirse en el próximo mes de mayo.

   Artículo sexto. Para el debido efecto y validacion del presente tratado, se firman dos de un mismo tenor, sellados por parte del ministro de Colombia con el sello de la legacion, y por el de Buenos Aires con el de relaciones esteriores. Buenos-aires 8 de mayo de 1823.

Joaquin Mosquera

Bernardino Rivadavia

Hay dos sellos

   Por tanto, habiendo examinado y visto la referida convención de amistad y alianza, prévio el consentimiento y aprobación del congreso de la República, conforme al paragrafo 18 del artículo 55 de la constitución, he venido, en uso de la facultad que me concede el articulo 120 de la misma constitucion, en ratificarla como por las presentes, la ratifico y la tengo por rata grata y firme, y a su cumplimiento y exacta observación, empeño y comprometo solemnemente el honor de la República. En fé de lo cual he hecho espedir la presente firmada de mi mano sellada con el gran sello de la República, y refrendada por el secretario de estado del despacho de relaciones esteriores, en la Ciudad de Bogotá á diez de junio del año de gracia mil ochocientos veinticuatro, décimocuarto de la independencia.

Francisco de P. Santander

Por S.E. el vicepresidente de la República

de Colombia, encargado del poder ejecutivo

Pedro Gual

FUENTE EDITORIAL:
Gaceta de Colombia. No. 140, 1824 (20/6), p. 2.
FUENTE DOClIMENTAL:
Archivo general y microfilm del Ministerio de Relaciones Exteriores, Bogotá. Archivador B, gaveta 3, documento 2-919.

9 CONVENIO CON EL PERÚ SOBRE AUXILIO PARA LA GUERRA DE LA INDEPENDENCIA

Guayaquil, 18 de marzo de 1823

Firmantes:

Por COLOMBIA. Juan Paz del Castillo

Por PERÚ Mariano Portocarrero

   Lima, marzo lo. de 1823

   Escmo señor. Con fecha 9 de setiembre último ofreció V.E. por el conducto de su secretario jeneral grandes ausilios al Perú, de los que solo fueron aceptados cuatro mil fusiles, pues las circunstancias no exijian al parecer mayores medios de defensa que los que poseiamos. Mas habiendo variado el aspecto de las cosas, i queriendo la actual administracion terminar de una vez la guerra quitanto á los españoles toda esperanza de afianzar su dominio en América, ocurre á V.E. para que se sirva proporcionar entre otras cosas cuatro mil soldados; i es tal la confianza que tiene en la disposicion de V.E. para verificarlo que envia cuatro trasportes á efecto de que los conduzcan, esperando que la mediacion de V.E. facilitará al ajente diplomatico cerca de aquel gobierno, jeneral de brigada don Mariano Portocarrero, los que sean necesarios, cuyos gastos se pagaran inmediatamente por la tesorería jeneral de esta República, i que le dispensará su alta proteccion para que pueda conseguir los demas objetos de que va encargado.

   Tengo la honra de ofrecer a V.E. los sentimientos de la más distinguida consideración con que soi de V.E. su atento servidor,

José de la Rivaguero

   Convenio ajustado entre el general Juan Paz del Castillo por parte de la República de Colombia i el jeneral don Mariano Portocarrero por parte de la República del Perú sobre el envio de las tropas auxiliares a esta, sobre su pago, equipo i permanencia en dicho Estado.

   Artículo primero. La república de Colombia ausiliará con 6000 hombres á la república del Perú i con cuantas fuerzas disponibles tenga segun las circunstancias.

   Artículo segundo. El gobierno del Perú se obliga á satisfacer á la república de Colombia todos los costos del trasporte de estas tropas á su territorio.

   Artículo tercero. El gobierno del Perú se obliga á pagar á los jenerales, jefes i oficiales de Colombia los sueldos que se pagan á los de sus clases en el Perú, segun el reglamento de sueldos de aquel Estado.

   Artículo cuarto. Las tropas de Colombia en guarnicion disfrutarán la paga de diez pesos mensuales por plaza, descontandose de estos el rancho i vestuario. Este descuento se les hará en sus cuerpos respectivos; pero en campaña gozarán de los diez pesos integros i el gobierno del Perú les dará raciones i vestuarios sin descuento alguno.

   Artículo quinto. El equipo del ejército de Colombia será por cuenta del gobierno del Perú, lo mismo que la reposicion de las armas i composiciones i reparos de estas mismas.

   Artículo sexto. El ejército de Colombia será provisto de las municiones que le corresponden en campaña, cualquiera que sea su actitud i recibirá tambien las que pida para su instruccion.

   Artículo séptimo. Los jenerales i jefes recibirán del gobierno del Perú los caballos de ordenanza para el servicio.

   Artículo octavo. Para las marchas se dará al ejército de Colombia los bagajes de ordenanza, desde el jeneral hasta el soldado.

   Artículo noveno. Siendo mui costoso i difícil que Colombia llene las bajas de su ejército en el Perú con remplazos enviados de su territorio; el gobierno del Perú se obliga á remplazarías numericamente, sea cual fuere la causa de estas bajas. Estos remplazos se darán como vayan ocurriendo las bajas; pues de otro modo el ejército de Colombia no podia contar con la fuerza necesaria para obrar.

   Artículo 10o. Los gastos del ejército de Colombia para volver á su territorio serán satisfechos por el gobierno del Perú.

   Artículo 11o. Los buques de guerra de la marina de Colombia serán tratados en el Perú como los buques de guerra de aquella República siempre que estén a su servicio.

   Autorizados plenamente los contratantes por nuestros gobiernos respectivos hemos convenido, previos los requisitos legales en los once artículos anteriores que contiene el presente convenio, i firmamos dos de un tenor en Guayaquil á 18 de marzo de 1823, 13 de la República de Colombia i 4o. de la República del Perú.

Juan Paz del Castillo,

Mariano Portocarrero,

José D. Espinar,

secretario.

Manuel de la Vega,

secretario de la misión

FUENTE EDITORIAL:
Gaceta de Colombia. No. 3M. IR28 (3117). p. 3-4.

10 TRATADO DE AMISTAD, UNIÓN, LIGA Y CONFEDERACIÓN PERPETUA ENTRE COLOMBIA Y MÉJICO

Bogotá, 3 de octubre de 1823

Firmantes:

Por COLOMBIA. Miguel Santamaría

Por MÉJICO. Lucas Alaman

   Francisco de Paula Santander, de los libertadores de Venezuela y Cundinamarca, condecorado con la cruz de Boyacá, jeneral de division de los ejércitos de Colombia vicepresidente de la República encargado del poder ejecutivo &c.

   A todos los que la presente vieren salud.

   Por cuanto entre la república de Colombia y la nacion mejicana se concluyó y firmó en la ciudad de Méjico el dia tres de octubre del año de gracia 1823 por medio de plenipotenciarios suficientemente autorizados por ambas partes, un tratado de amistad, union, liga y confederacion perpetua, cuyo tenor palabra por palabra es como sigue:

   "En el nombre de Dios soberano gobernador, del universo. El gobierno de la república de Colombia por una parte, y por otra el de la nacion mejicana, animados de los mas sinceros deseos de términar las calamidades de la presente guerra á que se han visto provocados por el gobierno de S.M.C. el rey de España; decididos á emplear todos sus recursos y fuerzas marítimas y terrestres para sostener eficazmente su libertad é independencia, y deseosas de que esta liga sea jeneral entre todos los estados de la América antes española, para que unidos, fuertes y poderosos sostengan en comin la causa de su independencia que es el objeto primario de la actual contienda, han nombrado plenipotenciarios para discutir, arreglar y concluir un tratado de union, liga y confederacion á saber S.E. el Libertador, presidente de Colombia, al honorable señor Miguel Santamaria, ministro plenipotenciario, y enviado extraordinario de esta República, cerca del gobierno de Méjico: y el supremo gobierno de la nación mejicana al ecmo. señor don Lucas Alamali, secretario interino de estado, y del despacho de relaciones exteriores é interiores. Los cuales, después de haber canjeado sus plenos poderes hallados en buena y debida forma han convenido en los artículos siguientes.

   Artículo primero. La República de Colombia y la nacion mejicana, se unen, ligan y confederan desde ahora para siempre en paz y guerra para sostener con su influjo y fuerzas marítimas y terrestres, en cuanto lo permitan (ilegible) cion española, y de cualquiera otra dominacion estranjera, y asegurar despues de reconocida aquella su mutua prosperidad, la mejor armonia, y buena correspondencia, asi entre los pueblos subditos y ciudadanos de ambos estados, como con las demas potencias con quienes deben entrar en relaciones.

   Artículo segundo. La república de Colombia y la nacion mejicana se prometen por tanto y contraen espontáneamente un pacto perpetuo de alianza intima y amistad firme y constante para su defensa, comun obligandose á socorrerse mutuamente, y á rechazar en comun todo ataque ó invasion que pueda de alguna manera amenazar la seguridad de su independencia y libertad, su bien recíproco y jeneral, y su tranquilidad interior, siempre que para este último caso preceda requerimiento por uno ú otro de ambos gobiernos lejitimamente establecidos.

   Artículo tercero. A fin de concurrir á los objetos indicados en el artículo anterior, las partes contratantes se comprometen á auxiliarse recíprocamente con el número de fuerzas terrestres que se acuerde por convenios particulares, segun lo exijan las circunstancias, y mientras dure la necesidad ó conveniencia de ellas.

   Artículo cuarto. La marina nacional de ambas partes, cualquiera que sea, estará asi mismo dispuesta al cumplimiento de las precedentes estipulaciones.

   Artículo quinto. En los casos repentinos de mutuo auxilio ambas partes podrán obrar hostilmente con todas sus fuerzas disponibles en los territorios de la dependencia de una ú otra, siempre que las circustancias del momento no den lugar á ponerse de acuerdo ambos gobiernos. Pero la parte que asi obrase deberá cumplir y hacer cumplir los estatutos, ordenanzas y leyes del estado respectivo en cuanto lo permitan las mismas circunstancias, y hacer respetar y obedecer su gobierno. Los gastos que se hubiesen impendido en estas operaciones se liquidarán por convenios separados, y se abonarán un año despues de la conclusion de la presente guerra.

   Artículo sexto. Ambas partes contratantes se obligan á prestar cuantos auxilios esten á su alcance á los bajeles de guerra y mercantes que llegaren á los puertos de su pertenencia por causa de averia, ó cualquier otro motivo, y como tal podrán carenarse, repararse, hacer víveres, armarse, aumentar su armamento y sus tripulaciones hasta el estado de poder continuar sus viajes ó cruceros á espensas del estado ó particulares á quienes correspondan.

   Artículo séptimo. A fin de cortar los abusos escandalosos que puedan causar en alta mar los corsarios armados por cuenta de los particulares, en perjuicio del comercio nacional, y el de los neutrales, convienen ambas partes en hacer estensiva la jurisdiccion de sus juzgados ó cortes marítimas á los corsarios que navegan bajo el pabellon de una y otra, y sus presas indistintamente, siempre que no puedan navegar facilmente hasta los puertos de su procedencia, ó que haya indicios de haber cometido escesos contra el comercio de las naciones neutrales, con quienes ambos estados, desean cultivar la mejor armonia y buena intelijencia.

   Artículo octavo. Ambas partes se garantizan mutuamente la integridad de sus territorios en el mismo pie en que se hallaban antes de la presente guerra, reconociendo igualmente por partes integrantes de una y otra nacion, todas las provincias que aunque gobernadas anteriormente por autoridad del todo independiente de la de los antiguos virreinatos de Méjico y Nueva Granada, se hayan convenido ó se convinieren de un modo lejítimo en formar un solo cuerpo de nacion con ellos.

   Artículo noveno. La demarcacion especificada, de todas y cada una de las partes que componen la integridad espresada en el artículo precedente, se hará por espresa declaracion y mutuo reconocimiento de ambas partes, luego que el próximo congreso constituyente mejicano, haya decretado la constitucion de la nacion.

   Artículo 10o. Si por desgracia se interrumpiere la tranquilidad interior en alguna parte de los estados mencionados por hombres turbulentos, sediciosos, y enemigos de los gobiernos lejitimamente constituidos por el voto de los pueblos libres, quieta y pacificamente, espresado en virtud de sus leyes, ambas partes se comprometen, solemne y formalmente á hacer causa comun contra ellos, auxiliandose mutuamente con cuantos medios esten en su poder hasta lograr el restablecimiento del orden y el imperio de sus leyes en los términos y bajo las condiciones espresadas en los artículos 2o. y 5o.

   Artículo 11o. Toda persona que sublevandose hiciere armas contra uno ú otro gobierno establecidos por los modos lejítimos espresados en el artículo anterior, y fugandose de la justicia fuese encontrado en el territorio de alguna de las partes contratantes, será entregada y remitida á disposicion del gobierno que tiene conocimiento del delito, y en cuya jurisdiccion deba ser juzgada, luego que la parte ofendida haga su reclamacion en forma. Los desertores de los ejércitos y fuerzas navales de una y otra parte serán comprendidos en este artículo.

   Artículo 12o. Para estrechar mas los vínculos que deben unir en lo venidero á ambos estados, y allanar cualquiera dificultad que puede presentarse é interrumpir de algun modo su buena correspondencia y armonia se formará una asamblea compuesta de dos plenipotenciarios por cada parte en los mismos términos, y con las mismas formalidades que en conformidad de los usos establecidos deben observarse para el nombramiento de los ministros de igual clase cerca de los gobiernos de las naciones estranjeras.

   Artículo 13o. Ambas partes se obligan á interponer sus buenos oficios con los gobiernos de los demas estados de la América antes española para entrar en este pacto de union, liga y confederación perpetua.

   Artículo 14o. Luego que se haya conseguido este grande é importante objeto se reunirá una asamblea jeneral de los estados americanos, compuesta de sus plenipotenciarios con el encargo de cimentar de un modo mas sólido y estable las relaciones íntimas que deben existir entre todos y cada uno de ellos, y que les sirva de concejo en los grandes conflictos, de punto de contacto en los peligros comunes, de fiel intérprete de sus tratados públicos, cuando ocurran dificultades, y de juez àrbitro y conciliador de sus disputas y diferencias.

   Artículo 15o. Siendo el Istmo de Panamá una parte integrante de Colombia, y el punto mas adecuado para aquella augusta reunion, esta República se compromete gustosamente a prestar a los plenipotenciarios que compongan la asamblea de los estados americanos, todos los auxilios que demanda la hospitalidad entre pueblos hermanos, y el carácter sagrado é inviolable de sus personas.

   Artículo 16o. La nacion mejicana contrae desde ahora igual obligación, siempre que por los acontecimientos de la guerra, o por el consentimiento de la mayoria de los estados americanos, se reuna la espresada asamblea en el territorio de su dependencia en los mismos términos en que se ha comprometido la república de Colombia en el artículo anterior, asi con respecto al Istmo de Panamá, como de cualquier otro punto de su jurisdiccion que se crea á proposito para este interesantisimo fin por su posicion central entre los estados del norte y del mediodia de esta América antes española.

   Artículo 17o. Este pacto de union liga y confederacion perpetua no interrumpirá en manera alguna el ejercicio de la soberanía nacional de cada una de las partes contratantes, asi por lo que mira á sus leyes, y el establecimiento y forma de sus gobiernos respectivos, como con respecto á sus relaciones con las demas naciones estranjeras. Pero se obligan espresa é irrevocablemente á no acceder á las demandas de indemnización, tributos o exacciones que el gobierno español pueda entablar por la pérdida de su antigua supremacia, sobre estos paises ó cualquiera otra nacion, en nombre y representacion suya, ni entrar en tratado alguno con España ni otra nacion en perjuicio y menoscabo de nuestra independencia, sosteniendo en todas ocasiones y lugares sus intereses recíprocos con la dignidad y enerjía propias de naciones libres é independientes amigas, hermanas y confederadas.

   Artículo 18o. Este tratado de amistad, liga y confederacion perpetua, será ratificado por el gobierno de la nacion mejicana en el término de dos meses, contados desde la fecha, y por el de la república de Colombia tan prontamente, como pueda obtener el consentimiento y aprobacion del congreso en observancia de lo dispuesto en el artículo 18 sesion 2a. de la constitucion de la República. Las ratificaciones serán canjeadas sin demora y en el término que permite la distancia que separa a ambos gobiernos. En fe de lo cual los mencionados plenipotenciarios han firmado esta convencion, y sellado con los sellos respectivos.

   Hecho en la ciudad de Mejico á 3 de octubre de mil ochocientos veintitres decimo tercio de la independencia de Colombia, y tercero de la de Mejico.

Miguel Santamaria

Lucas Alaman

Aquí el sello de Colombia - Aquí el de Mejico

   Por tanto habiendo visto y examinado el dicho tratado de amistad, union, liga y confederacion perpetua previo el consentimiento y aprobacion del congreso de la República conforme al artículo 55 §. 18 de la constitucion; he venido en uso de la facultad que me confiere el artículo 120 de la misma constitucion, en ratificarlo, y por las presentes lo ratifico, y lo tengo por rato, grato y firme en todos sus artículos y clausulas, á ecepcion de las palabras del artículo 2o. y su tranquilidad interior, siempre que en este último caso preceda requerimiento por uno ú otro de ambos gobiernos lejítimamente establecidos: todas las del artículo 10: las siguientes del 11 toda persona que sublevandose hiciere armas contra uno ú otro gobierno establecidos por los modos lejítimos, espresados en el artículo anterior; y fugandose de la justicia fuere encontrado en el territorio de alguna de las partes contratantes, será entregada y remitida á disposicion del gobierno que tiene conocimiento del delito y en cuya jurisdiccion deba ser juzgada, luego que la parte ofendida haga su reclamacion en forma: y en el 14 las palabras juez árbitro. Y para su cumplimiento y esacta observancia por nuestra parte empeño y comprometo solemnemente el honor nacional. En fé de lo cual he hecho espedir la presente, firmada de mi mano, sellada con el gran sello de la República, y refrendada por el secretario de estado del despacho de relaciones exteriores en la capital de Bogotá á 30 de junio del año de gracia 1824, 14 de nuestra independencia.

(L.S.)

Francisco de P. Santander

Por S.E. el vicepresidente de la República

encargado del poder ejecutivo

El secretario de Estado de relaciones exteriores

Pedro Gual

FUENTE EDITORIAL:
Gaceta de Colombia. No. 143, 1824 (1117), p. 2-3.
FUENTE DOCUMENTAL
S. I.

11 CONVENCIÓN SOBRE LÍMITES ENTRE COLOMBIA Y EL PERÚ

Lima, 18 de diciembre de 1823

Firmantes:

Por COLOMBIA. Joaquín Mosquera

Por PERÚ, José María Galdiano

   El gobierno de la República Peruana, por una parte, y el de la República de Colombia, por la otra, deseando que no se demore el arreglo de los actos civiles de Estado á Estado que pende de la demarcacion de límites de sus territorios respectivos; mientras se adquieren las noticias necesarias para establecer la línea divisoria con una perfeccion topográfica: y en su nombre y representacion, en virtud de los poderes que autorizan á sus respectivos Plenipotenciarios, á saber: el señor D. José María Galdiano; miembro del Congreso Constituyente de la República Peruana y su Ministro Plenipotenciario por una parte: y el señor Joaquin Mosquera, miembro del Senado de la República de Colombia y su Ministro Extraordinario y Plenipotenciario cerca del Gobierno supremo del Perú por la otra parte: han acordado la presente convencion:

   Artículo primero. Ambas partes reconocen por límites de sus territorios respectivos, los mismos que tenían en el año de mil ochocientos nueve los ex-vireynatos del Perú y Nueva Granada.

   Artículo segundo. Esta convencion será ratificada por ambos Gobiernos tan prontamente como puedan obtener la aprobacion de sus respectivas legislaturas: y las ratificaciones serán cangeadas sin demora en el término que permite la distancia que separa á ambos Gobiernos.

   En fe de lo cual los Plenipotenciarios respectivos lo firman y sellan con los sellos de los Estados que representan.

   Hecha en Lima á diez y ocho de Diciembre del año de gracia mil ochocientos veinte y tres, Décimo y tercio de la independencia de Colombia y cuarto de la del Perú.

(L.S.)

José María Galdiano

(L.S.)

Joaquín Mosquera

FUENTE EDITORIAL:
Perú. Tratados. etc. Colección de los tratados. convenciones. capitulaciones. armisticios v otros actos diplomáticos y políticos celebrados desde la independencia hasta el día. Lima. Imprenta del Estado. 1892. t. 3. p. 444.

12 TRATADO DE COMERCIO ENTRE COLOMBIA Y MÉXICO

Ciudad de México, 31 de diciembre de 1823

Firmantes:

Por COLOMBIA, Miguel Santa María

Por MÉXICO, Francisco de Arrillaga

   El Gobierno de la República de Colombia por una parte y por otra el de la Nacion Mexicana convencidos intimamente de las ventajas que deben resultar á ambas Naciones no solo por la mutua cooperacion de sus fuerzas y auxilios en el sostenimiento de su Independencia, sino estrechando igualmente cada vez mas los vinculos fraternales que las unen, y reconociendo que para conseguir este objeto nada es mas eficáz que el favorecerse reciprocamente en sus intereses, recursos y miras de futura prosperidad, han nombrado comisionados y plenipotenciarios para celebrar un tratado de comercio, á saber:

   S.E. el Libertador Presidente de Colombia al Honorable Señor Miguel Santa Maria, y el Supremo Poder Ejecutivo de Mexico á S.E. Don Francisco de Tarillaga, Secretario de Estado y del Despacho universal de Hacienda, quienes habiendo cangeado debidamente sus respectivos plenos poderes, han convenido en los articulos siguientes:

   Artículo primerto. Para asegurar y perpetuar del mejor modo posible la buena amistad y correspondencia entre la Nacion Colombiana y la Mexicana cooperando mutuamente al fomento de su agricultura, comercio y marina, los Subditos y Ciudadanos de ambas partes tendrán libre entrada y salida en sus Puertos y territorios, disfrutando las producciones y buques de una y otra nacion de los privilegios contenidos en los articulos siguientes.

   Artículo segundo. Las producciones territoriales de uno y otro Pais introducidas por sus Puertos en buques indistintamente mexicános ó colombianos, gozarán la rebaja de un dos y medio por ciento sobre los derechos de importacion que deben adeudar por las leyes vigentes en dichos Puertos ó debieren adecuar en lo sucesivo las producciones extrangeras de igual clase importadas en los mismos buques nacionales de Mexico ó Colombia.

   Artículo tercero. Las producciones expresadas en el articulo anterior importadas en cualquiera de los dos Paises en buques de otras naciones á quienes comprehendan las leyes generales de ambas partes contratantes, gozarán de la rebaja de un dos y medio por ciento en proporcion a lo que debieran adeudar si fueren extrangeras, con tal que los dichos buques y efectos procedan directamente de los Puertos de Mexico ó Colombia.

   Artículo cuarto. Las producciones ó artefactos extrangeros importados en buques indistintamente mexicanos ó colombianos gozarán de la misma rebaja que en cada pais respectivamente esté acordada ó se acordaren en beneficio del Pavellon nacional.

   Artículo quinto. Las producciones exclusivamente indigenas de cada una de las naciones, importadas en buques nacionales y procedentes de sus Puertos gozarán de un cinco por ciento de rebaja sobre los derechos que las mismas debieran adeudar con arreglo á las leyes generales.

   Artículo sexto. Las mismas producciones anunciadas en el artículo precedente importadas en buques extrangeros, pero procedentes directamente de los Puertos de ambas partes disfrutarán la rebaja de un dos y medio por ciento menos de lo que deberian pagar conforme á las leyes generales de uno y otro pais.

   Artículo séptimo. Los buques colombianos en los Puertos del territorio de Mexico, y los mexicános en los del de Colombia disfrutarán en la exportacion los beneficios concedidos ó que se concediesen respectivamente al Pabellon nacional.

   Artículo octavo. Los derechos de tonelada y anclage serán para unos y otros iguales á los que adeuden los nacionales de entrambas partes.

   Artículo noveno. Es convenido que los privilegios expresados en los articulos anteriores á beneficio de la agricultura, artefactos y marina de las dos partes contratantes, deben entenderse con arreglo á la mayor franquicia concedida por las leyes generales que actualmente rigen ó en lo succesivo rigieren en los Puertos de ambas Naciones con respecto á los buques y producciones extrangeras en razon de su procedencia.

   Artículo 10o. El presente tratado será ratificado por el Gobierno de la Nación mexicána en el termino de veinte dias contados desde la fecha, y por el de la República de Colombia tan prontamente como pueda obtener el consentimiento y aprobacion del Congreso en observancia de lo dispuesto en el articulo 18 sección 2a. de la Constitucion de la República. El cange de las ratificaciones se hará sin demora en el termino mas corto que permite la distancia que separa á ambos Gobiernos.

   En testimonio de lo cual nos los abajo firmados Plenipotenciarios de los Gobiernos de Colombia y México, en virtud de nuestros poderes, hemos firmado de nuestra mano el presente tratado y hecho fijar en él los sellos respectivos.

   Fecho en la Ciudad de México én treinta y un dias de Diciembre del año del Señor de mil ochocientos veinte y tres, decimo tercio de la Independencia de Colombia y tercero de la de México.

(L.S.)

Francisco de Arrillaga

(L.S.)

Miguel Santa María

    

   POSTERIORMENTE Y POR LAS CAUSALES QUE SE EXPRESARAN SE ACORDO Y CONVINO LO SIGUIENTE

   Artículo adicional. Atendidas las circunstancias y urgentes atenciones que han impedido el cumplimiento del último articulo precedente, los expresados Ministros de ambas partes se convienen en prorrogar el termino de la ratificacion del presente convenio, por el Supremo Poder Ejecutivo de la Nacion Mexicana á diez dias mas contados desde la fecha.

   En testimonio de todo nos los infrascriptos Plenipotenciarios de los expresados Gobiernos, en virtud de nuestros poderes hemos firmado de nuestra mano el presente articulo adicional y hecho fijar en él los sellos respectivos.

   Fecho en la Ciudad de Mexico en nueve de Febrero de mil ochocientos veinte y cuatro, decimo cuarto de la Independencia de Colombia y cuarto de la de Mexico.

(L.S.)

Francisco de Arrillaga

(L.S.)

Miguel Santa María

    

   TEXTO DE LA MODIFICACION HECHA POR EL CONGRESO AL APROBAR EL TRATADO:

   "Sustituyendo en el Artículo 5o. las palabras: 'Aquellas mercaderías y efectos exclusivamente propios de ambas partes ó de alguna de las dos importadas en buques nacionales' las de 'Las producciones exclusivamente de cada una de las Naciones, importadas en buques nacionales".

    

FUENTE EDITORIAL:
Secretaría de Relaciones Exteriores de México.

13 CONVENCIÓN GENERAL DE PAZ, AMISTAD, NAVEGACIÓN Y COMERCIO ENTRE LA REPÚBLICA DE COLOMBIA Y LOS ESTADOS UNIDOS DE AMÉRICA

Bogotá, 3 de octubre de 1824

Firmantes:

Por COLOMBIA. Pedro Gual

Por ESTADOS UNIDOS. Ricardo Clough Anderson

   En el nombre de Dios autor y lejislador del universo.

   La República de Colombia y los Estados Unidos de América, deseando hacer duradera y firme la amistad y buena intelijencia que felizmente existe entre ambas potencias, han resuelto fijar de una manera clara, distinta, y positiva las reglas que deben observar relijiosamente en lo venidero, por medio de un tratado ó convencion jeneral de paz, amistad, comercio y navegacion.

   Con este muy deseable objeto, el vicepresidente de la república de Colombia, encargado del poder ejecutivo, ha conferido plenos poderes á Pedro Gual, secretario de estado y del despacho de relaciones esteriores de la misma, y el presidente de los Estados Unidos de América á Ricardo Clough Anderson, el menor, ciudadano de dichos Estados y su ministro plenipotenciario cerca de la dicha República; quienes despues de haber canjeado sus espresados plenos poderes en debida y buena forma, han convenido en los artículos siguientes:

   Artículo primero. Habrá una paz perfecta, firme, é inviolable, y amistad sincera entre la república de Colombia y los Estados Unidos de América, en toda la estension de sus posesiones y territorios, y entre sus pueblos y ciudadanos respectivamente, sin distincion de personas ni lugares.

   Artículo segundo. La República de Colombia y los Estados Unidos de América, deseando vivir en paz y armonía con las demás naciones de la tierra por medio de una política franca e igualmente amistosa con todas, se obligan mutuamente á no conceder favores particulares a otras naciones, con respecto a comercio y navegacion, que no se hagan inmediatamente comunes a una ó otra quien gozará de los mismos, libremente, si la concesión fuese hecha libremente, o prestando la misma compensación, si la concesión fuere condicional.

   Artículo tercero. Los ciudadanos de la república de Colombia podrán frecuentar todas las costas y paises de los Estados Unidos de América, y residir y traficar en ellos con toda suerte de producciones, manufacturas, y mercaderías, y no pagarán otros ó mayores derechos, impuestos ó emolumentos cualesquiera, que los que las naciones mas favorecidas estan ó estuvieren obligadas á pagar; y gozarán todos los derechos, privilejios y escenciones que gozan ó gozaren los de la nacion mas favorecida, con respecto á navegación y comercio, sometiendose no obstante á las leyes, decretos, y usos establecidos, á los cuales estan sujetos los súbditos ó ciudadanos de las naciones mas favorrecidas. Del mismo modo los ciudadanos de los Estados Unidos de América podrán frecuentar todas las costas y paises de la república de Colombia, y residir y traficar en ellos con toda suerte de producciones, manufacturas y mercaderías, y no pagarán otros ó mayores derechos, impuestos ó emolumentos cualesquiera que los que las naciones mas favorecidas estan ó estuvieren obligadas á pagar; y gozarán de todos los derechos, privilejios y escenciones que gozan ó gozaren los de la nacion mas favorecida con respecto á navegación y comercio, sometiéndose no obstante á las leyes, decretos y usos establecidos, á los cuales estan sujetos los subditos ó ciudadanos de las naciones mas favorecidas.

   Artículo cuarto. Se conviene además, que será enteramente libre y permitido á los comerciantes, comandantes de buques, y otros ciudadanos de ambos paises, el manejar sus negocios por si mismos, en todos los puertos y lugares sujetos a la jurisdiccion de uno ú otro, asi respecto de las consignaciones, y ventas por mayor y menor de sus efectos y mercaderias, como de la carga, descarga y despacho de sus buques, debiendo en todos estos casos, ser tratados como ciudadanos del pais en que residan, ó al menos puestos sobre un pie igual con los subditos ó ciudadanos de las naciones mas favorecidas.

   Artículo quinto. Los ciudadanos de una ú otra parte, no podrán ser embargados ni detenidos con sus embarcaciones, tripulaciones, mercaderías, y efectos comerciales de su pertenencia, para alguna espedicion militar, usos públicos, ó particulares cualesquiera que sean, sin conceder á los interesados una suficiente indemnizacion.

   Artículo sexto. Siempre que los ciudadanos de alguna de las partes contratantes se vieren precisados á buscar refújio, ó asilo en los rios, bahias, puertos ó dominios de la otra, con sus buques, ya sean mercantes ó de guerra, públicos ó particulares por mal tiempo, persecución de piratas ó enemigos, serán recibidos y tratados con humanidad, dándoles todo favor y proteccion, para reparar sus buques, procurar víveres, y ponerse en situacion de continuar su viaje sin obstáculo ó estorbo de ningun jénero.

   Artículo séptimo. Todos los buques, mercaderías, y efectos pertenecientes a los ciudadanos de una de las partes contratantes, que sean apresados por piratas, bien sea dentro de los límites de su jurisdiccion, ó en alta-mar, y fueren llevados, ó hallados en los rios, radas, bahias, puertos ó dominios de la otra, serán entregados á sus dueños, probando estos en la forma propia y debida, sus derechos ante los tribunales competentes; bien entendido, que el reclamo ha de hacerse dentro del término de un año por las mismas partes, sus apoderados, ó ajentes de los respectivos gobiernos.

   Artículo octavo. Cuando algun buque perteneciente á los ciudadanos de alguna de las partes contratantes, naufrague, encalle, ó sufra alguna avería en las costas, ó dentro de los dominios de la otra, se les dará toda ayuda y proteccion, del mismo modo que es uso y costumbre con los buques de la nacion en donde suceda la avería; permitiéndoles descargar el dicho buque (si fuere necesario) de sus mercaderías y efectos, sin cobrar por esto hasta que sean esportadas, ningun derecho, impuesto ó contribucion.

   Artículo noveno. Los ciudadanos de cada una de las partes contratantes tendrán pleno poder para disponer de sus bienes personales, dentro de la jurisdiccion de la otra, por venta, donacion, testamento, ó de otro modo; y sus representantes, siendo ciudadanos de la parte, sucederán á sus dichos bienes personales, ya sea por testamento, ó ab intestato, y podrán tomar posesion de ellos, ya sea por si mismos, o por otros que obren por ellos, y disponer de los mismos segun su voluntad, pagando aquellas cargas solamente, que los habitantes del pais en donde estan los referidos bienes, estuvieren sujetos a pagaren iguales casos. Y si en el caso de bienes raices, los dichos herederos fuesen impedidos de entrar en la posesion de la herencia, por razon de su carácter de estranjeros, se les dará el término de tres años, para disponer de ella, como juzguen conveniente, y para estraer el producto sin molestia, y escentos de todo derecho de deduccion por parte del gobierno de los respectivos estados.

   Artículo 10o. Ambas partes contratantes se comprometen y obligan formalmente á dar su proteccion especial á las personas y propiedades de los ciudadanos de cada una, recíprocamente, transeuntes ó habitantes de todas ocupaciones, en los territorios sujetos á la jurisdiccion de una y otra, dejándoles abiertos y libres los tribunales de justicia para sus recursos judiciales, en los mismos términos que son de uso y costumbre para los naturales ó ciudadanos del pais en que residan; para lo cual, podrán emplear en defensa de sus derechos, aquellos abogados, procuradores, escribanos, ajentes ó factores que juzguen conveniente, en todos sus asuntos y litijios y dichos ciudadanos ó ajentes tendrán la libre facultad de estar presentes en las decisiones y sentencias de los tribunales, en todos los casos que les conciernan, como igualmente al tomar todos los exámenes y declaraciones que se ofrezcan en los dichos litijios.

   Artículo 11o. Se conviene igualmente, en que los ciudadanos de ambas partes contratantes gocen la mas perfecta y entera seguridad de conciencia en los paises sujetos á la jurisdiccion de una ú otra, sin quedar por ello espuestos á ser inquietados, ó molestados en razon de su creencia relijiosa, mientras que respeten las leyes y usos establecidos. Ademas de esto, podrán sepultarse los cadáveres de los ciudadanos de una de las partes contratantes, que fallecieren en los territorios de la otra, en los cementerios acostumbrados ó en otros lugares desentes y adecuados, los cuales serán protejidos contra toda violacion ó trastorno.

   Artículo 12o. Será lícito á los ciudadanos de la república de Colombia y de los Estados Unidos de América navegar con sus buques, con toda seguridad y libertad de cualquier puerto, a las plazas, o lugares de los que son ó fueren en adelante enemigos de cualquiera de las dos partes contratantes, sin hacerse distincion de quienes son los dueños de las mercaderías cargadas en ellos. Será igualmente lícito á los referidos ciudadanos, navegar con sus buques y mercaderías mencionadas, y traficar con la misma libertad y seguridad, de los lugares, puertos y ensenadas de los enemigos de ambas partes, ó de alguna de ellas, sin ninguna oposicion ó disturbio cualquiera, no solo directamente de los lugares de enemigo arriba mencionados, á lugares neutros sino tambien de un lugar perteneciente á un enemigo á otro enemigo, ya sea que estén bajo la jurisdiccion de una potencia, ó bajo la de diversas. Y queda aqui estipulado, que los buques libres dan tambien libertad á las mercaderías, y que se han de considerar libre y escento todo lo que se hallare á bordo de los buques pertenecientes á los ciudadanos de cualquiera de las partes contratantes, aunque toda la carga, ó parte de ella pertenezca á enemigos de una ú otra, esceptuando siempre los artículos de contrabando de guerra. Se conviene tambien del mismo modo, en que la misma libertad se estienda a las personas que se encuentren á bordo de buques libres con el fin de que aunque dichas personas sean enemigos de ambas partes, ó de alguna de ellas, no deban ser estraidos de los buques libres, á menos que sean oficiales ó soldados en actual servicio de los enemigos: á condicion no obstante, y se conviene aqui en esto, que las estipulaciones contenidas en el presente artículo, declarando que el pabellon cubre la propiedad, se entenderán aplicables solamente á aquellas potencias que reconocen este principio; pero si alguna de las dos partes contratantes estuviese en guerra con una tercera, y la otra permaneciese neutral, la bandera de la neutral cubrirá la propiedad de los enemigos, cuyos gobiernos reconozcan este principio y no de otros.

   Articulo 13o. Se conviene igualmente que en el caso de que la bandera neutral de una de las partes contratantes proteja las propiedades de los enemigos de la otra, en virtud de lo estipulado arriba, deberá siempre entenderse, que las propiedades neutrales, encontradas á bordo de tales buques enemigos, han de tenerse y considerarse como propiedades enemigas, y como tales estarán sujetas á detencion y confiscacion; esceptuando solamente aquellas propiedades que hubiesen sido puestas á bordo de tales buques, ántes de la decláracion de la guerra, y aun despues, si hubiesen sido embarcadas en dichos buques sin tener noticia de la guerra; y se conviene, que pasados dos meses despues de la declaracion, los ciudadanos de una y otra parte, no podrán alegar que la ignoraban. Por el contrario si la bandera neutral no protejiese las propiedades enemigas, entónces serán libres los efectos y mercaderías de la parte neutral embarcadas en buques enemigos.

   Artículo 14. Esta libertad de navegacion y comercio se estenderá a todo jenero de mercaderías, esceptuando aquellas solamente que se distinguen con el nombre de contrabando; y bajo este nombre de contrabando, ó efectos prohibidos, se comprenderán:

   lo. Cañones, morteros, obuces, pedreros, trabucos, mosquetes, fusiles, rifles, carabinas, pistolas, picas, espadas, sables, lanzas, chuzos, alabardas y granadas, bombas, polvora, mechas, balas, con las demás cosas correspondientes, al uso de estas armas.

   2o. Escudos, casquetes, corazas, cotas de malla, fornituras y vestidos hechos en forma y á uzanza militar.

   3o. Bandoleras, y caballos junto con sus armas y arneses.

   4o. Y jeneralmente, toda especie de armas é instrumentos de hierro, acero, bronce, cobre, y otras materias cualesquiera manufacturadas, preparadas y formadas espresamente para hacer la guerra por mar ó tierra.

   Artículo 15o. Todas las demas mercaderías y efectos no comprendidos en los artículos de contrabando, esplícitamente enumerados, y clasificados en el artículo anterior, serán tenidos y reputados por libres y de lícito y libre comercio, de modo que ellos puedan ser trasportados y llevados de la manera mas libre por los ciudadanos de ambas partes contratantes, aun á los lugares pertenecientes á un enemigo de una ú otra, esceptuando solamente aquellos lugares ó plazas que estan al mismo tiempo sitiadas ó bloqueadas: y para evitar toda duda en el particular, se declaran sitiadas, ó bloqueadas aquellas plazas que en la actualidad estuviesen atacadas por una fuerza de un belijerante capaz de impedir la entrada del neutral.

   Artículo 16o. Los artículos de contrabando antes enumerados y clasificados, que se hallen en un buque destinado á puerto enemigo, estarán sujetos á detencion y confiscacion, dejando libre el resto del cargamento, y el buque, para que los dueños puedan disponer de ellos como lo crean conveniente. Ningún buque de cualquiera de las dos naciones, será detenido por tener á bordo artículos de contrabando, siempre que el maestre, capitán, ó sobrecargo de dicho buque quiera entregar los artículos de contrabando al apresador, á menos que la cantidad de estos artículos sea tan grande y de tanto volumen, que no puedan ser recibidos á bordo del buque apresador sin grandes inconvenientes; pero en este, como en todos los otros casos de justa detencion, el buque detenido será enviado al puerto mas inmediato, cómodo y seguro, para ser juzgado y sentenciado conforme á las leyes.

   Artículo 17o. Y por cuanto frecuentemente sucede que los buques navegan para un puerto ó lugar perteneciente á un enemigo, sin saber que aquel esté sitiado, bloqueado, ó embestido, se conviene en que todo buque en estas circustancias se pueda hacer volver de dicho puerto ó lugar; pero no será detenido, ni confiscada parte alguna de su cargamento, no siendo contrabando; á menos que despues de la intimacion de semejante bloqueo ó ataque, por el comandante de las fuerzas bloqueadoras, intentase otra vez entrar; pero le será permitido ir á cualquiera otro puerto ó lugar que juzgue conveniente. Ni ningun buque de una de las partes que haya entrado en semejante puerto ó lugar, antes que estuviese sitiado, bloqueado ó embestido por la otra, será impedido de dejar el tal lugar con su cargmento, ni si fuere hallado allí despues de la rendicion y entrega de semejante lugar, estará el tal buque ó su cargamento sujeto á confiscacion, sino que serán restituidos á sus dueños.

   Artículo 18o. Para evitar todo jenero de desorden en la visita y examen de los buques y cargamentos de ambas partes contratantes, en alta mar, han convenido mutuamente, que siempre que un buque de guerra público o particular, se encontrase con un neutral de la otra parte contratante, el primero permanecerá fuera de tiro de cañon, y podrá mandar su bote con dos ó tres hombres, solamente, para ejecutar el dicho examen de los papeles concernientes a la propiedad y carga del buque, sin ocasionar la menor estorcion, violencia, o mal tratamiento, por lo que los comandantes del dicho buque armado serán responsables con sus personas y bienes; á cuyo efecto, los comandantes de buques armados, por cuenta de particulares, estarán obligados, antes de entregarseles sus comisiones ó patentes, á dar fianza suficiente para responder de los perjuicios que causen. Y se ha convenido espresamente que en ningun caso se exijirá á la parte neutral que vaya á bordo del buque examinador con el fin de exhibir sus papeles, ó para cualquier otro objeto, sea el que fuere.

   Artículo 19o. Para evitar toda clase de vejámen y abuso en el examen de los papeles relativos á la propiedad de los buques pertenecientes á los ciudadanos de las dos partes contratantes, han convenido, y convienen, que en caso de que una de ellas estuviere en guerra, los buques y bajeles, pertenecientes á los ciudadanos de la otra, serán provistos con letras de mar ó pasaportes, espresando el nombre, propiedad y tamaño del buque, como tambien el nombre y lugar de la residencia del maestre ó comandante, á fin de que se vea que el buque real y verdaderamente pertenece á los ciudadanos de una de las partes; y han convenido igualmente, que estando cargados los espresados buques, ademas de las letras de mar ó pasaportes, estarán tambien provistos de certificatos que contengan los pormenores del cargamento y el lugar de donde salió el buque, para que asi pueda saberse si hay á su bordo algunos efectos prohibidos ó de contrabando, cuyos certificatos seran hechos por los oficiales del lugar de la procedencia del buque en la forma acostumbrada; sin cuyos requisitos el dicho buque puede ser detenido para ser juzgado por el tribunal competente, y puede ser declarado buena presa, á menos que satisfagan ó suplan el defecto, con testimonios enteramente equivalentes.

   Artículo 20o. Se ha convenido ademas, que las estipulaciones anteriores relativas al examen y visita de buques, se aplicarán solamente á los que navegan sin comboy, y que cuando los dichos buques estuviesen bajo de comboy, será bastante la declaración verbal del comandante del comboy bajo su palabra de honor, de que los buques que estan bajo su proteccion pertenecen á la nacion cuya bandera llevan, y cuando se dirijen a un puerto enemigo, que los dichos buques no tienen á su bordo artículos de contrabando de guerra.

   Artículo 21o. Se ha convenido ademas, que en todos los casos que ocurran, solo los tribunales establecidos para causas de presas en el pais á que las presas sean conducidas, tomarán conocimiento de ellas. Y siempre que semejante tribunal de cualquiera de las partes, pronunciase sentencia contra algun buque, ó efectos, ó propiedad reclamada por los ciudadanos de la otra parte, la sentencia, ó decreto hará mencion de las razones ó motivos en que aquella se haya fundado, y se entregará sin demora alguna, al comandante ó ajente de dicho buque, si lo solicitase, un testimonio auténtico de la sentencia ó decreto, o de todo el proceso pagando por él los derechos legales.

   Artículo 22o. Siempre que una de las partes contratantes estuviere empeñada en guerra con otro estado, ningun ciudadano de la otra parte contratante, aceptará una comision ó letra de marca, para el objeto de ayudar ó cooperar hostilmente con el dicho enemigo contra la dicha parte que esté asi en guerra, bajo la pena de ser tratado como pirata.

   Artículo 23o. Si por alguna fatalidad, que no puede esperarse, y que Dios no permita, las dos partes contratantes se viesen empeñadas en guerra una con otra, han convenido y convienen de ahora para entonces que se concederá el término de seis meses á los comerciantes residentes en las costas y en los puertos de entrambas, y el término de un año á los que habitan en el interior, para arreglar sus negocios y trasportar sus efectos á donde quieran, dandoles el salvo-conducto necesario para ello, que les sirva de suficiente proteccion hasta que lleguen al puerto que designen. Los ciudadanos de otras ocupaciones que se hallen establecidos en los territorios ó dominios de la república de Colombia, ó los Estados Unidos de América, serán respetados y mantenidos en el pleno goce de su libertad, personal y propiedad á ménos que su conducta particular les haga perder esta proteccion, que en consideracion á la humanidad, las partes contratantes se comprometen á prestarles.

   Artículo 24o. Ni las deudas contraidas por los individuos de una nacion con los individuos de la otra, ni las acciones, ó dineros que puedan tener en los fondos públicos, ó en los bancos públicos ó privados, serán jamas secuestrados ó confiscados en ningun caso de guerra ó diferencia nacional.

   Artículo 25o. Deseando ambas partes contratantes evitar toda diferencia relativa a etiqueta en sus comunicaciones y correspondencias diplomáticas, han convenido asi mismo y convienen, en conceder á sus enviados, ministros, y otros ajentes diplomáticos, los mismos favores, inmunidades, y escenciones de que gozan ó gozaren en lo venidero los de las naciones mas favorecidas; bien entendido, que cualquier favor, inmunidad, ó privilejio que la república de Colombia ó los Estados Unidos de América tengan por conveniente dispensar á los enviados ministros y ajentes diplomáticos de otras potencias, se haga por el mismo hecho estensivo á los de una y otra de las partes contratantes.

   Artículo 26o. Para hacer mas efectiva la proteccion que la república de Colombia y los Estados Unidos de América darán en adelante á la navegacion y comercio de los ciudadanos de una y otra, se convienen en recibir y admitir cónsules y vice-cónsules en todos los puertos abiertos al comercio estranjero, quienes gozarán en ellos, todos los derechos, prerogativas e inmunidades de los cónsules y vice-cónsules de la nacion mas favorecida; quedando no obstante en libertad cada parte contratante para esceptuar aquellos puertos y lugares en que la admision y residencia de semejantes cónsules y vice-cónsules no parezca conveniente.

   Artículo 27o. Para que los cónsules y vice-cónsules de las dos partes contratantes, puedan gozar los derechos, prerogativas, é inmunidades que les corresponden por su carácter público, antes de entrar en el ejercicio de sus funciones, presentarán su comision ó patente en la forma debida al gobierno con quien estén acreditados, y habiendo obtenido el exequatur, serán tenidos y considerados como tales por todas las autoridades, majistrados, y habitantes del distrito consular en que residan.

   Artículo 28o. Se ha convenido igualmente, que los cónsules, sus secretarios, oficiales, y personas agregadas al servicio de los consulados (no siendo estas personas ciudadanos del pais en que el consul reside), estarán escentos de todo servicio público, y tambien de toda especie de pechos, impuestos y contribuciones, esceptuando aquellas que estén obligados á pagar por razon de comércio ó propiedad, y a las cuales estan sujetos los ciudadanos y habitantes naturales y estranjeros del pais en que residen, quedando en todo lo demas sujetos á las leyes de los respectivos estados. Los archivos y papeles de los consulados serán respetados inviolablemente, y bajo ninguno pretesto los ocupará majistrado alguno ni tendrá con ellos ninguna intervencion.

   Artículo 29o. Los dichos cónsules tendrán poder de requerir el auxilio de las autoridades locales para la prision, detencion y custodia de los desertores de buques públicos y particulares de su pais, y para este objeto se dirijirán á los tribunales, jueces y oficiales competentes y pedirán los dichos desertores por escrito, probando por una presentacion de los rejistros de los buques, rol del equipaje, ú otros documentos públicos, que aquellos hombres eran parte de las dichas tripulaciones, y á esta demanda asi probada (menos no obstante cuando se probase lo contrario) no se rehusará la entrega. Semejantes desertores luego que sean arrestados, se pondrán á disposición de los dichos cónsules, y pueden ser depositados en las prisiones públicas á solicitud y espensas de los que lo reclamen, para ser enviados á los buques á que corresponden, ó á otros de la misma nacion. Pero si no fueren mandados dentro de dos meses, contados desde el dia de su arresto, serán puestos en libertad y no volverán á ser presos por la misma causa.

   Artículo 30o. Para protejer mas efectivamente su comercio y navegacion, las dos partes contratantes se convienen en formar, luego que las circunstancias lo permitan, una convencion consular, que declare mas especialmente, los poderes é inmunidades de los cónsules y vice-cónsules de las partes respectivas.

   Artículo 31o. La república de Colombia y los Estados Unidos de América, deseando hacer tan duraderas y firmes, como las circunstancias lo permitan, las relaciones que han de establecerse entre las dos potencias, en virtud del presente tratado ó convencion jeneral de paz, amistad navegacion y comercio, han declarado solemnemente y convienen en los puntos siguientes:

   lo. El presente tratado permanecerá en su fuerza y vigor por el término de doce años contados desde el dia del cánje de las ratificaciones en todos los puntos concernientes á comercio y navegacion; y en todos los demas puntos que se refieren á paz y amistad, será permanente y perpétuamente obligatorio para ambas potencias.

   2o. Si alguno ó algunos de los ciudadanos de una ú otra parte, infrinjieren alguno de los artículos contenidos en el presente tratado, dichos ciudadanos serán personalmente responsables, sin que por esto se interrumpa la harmonía y buena correspondencia entre las dos naciones, comprometiendose cada una, á no protejer de modo alguno al ofensor, ó sancionar semejante violacion.

   3o. Si (lo que a la verdad no puede esperarse) desgraciadamente alguno de los artículos contenidos en el presente tratado fuesen en alguna otra manera violados, ó infrinjidos, se estipula espresamente que ninguna de las dos partes contratantes, ordenará, ó autorizará ningunos actos de represalia ni declarará la guerra contra la otra, por quejas de injurias, ó daños, hasta que la parte que se crea ofendida, haya presentado á la otra, una esposición de aquellas injurias, ó daños, verificada con pruebas y testimonios competentes, exijiendo justicia y satisfaccion, y esto haya sido negado ó diferido sin razon.

   4o. Nada de cuanto se contiene en el presente tratado se construirá sin embargo, ni obrará en contra de otros tratados públicos anteriores y existentes con otros soberanos ó estados.

   El presente tratado de paz, navegacion, y comercio será ratificado por el presidente ó vice-presidente de la república de Colombia, encargado del poder ejecutivo, con consentimiento y aprobacion del congreso de la misma, y por el presidente de los Estados Unidos de América con consejo y consentimiento del senado de los mismos; y las ratificaciones serán canjeadas en la ciudad de Washington, dentro de ocho meses contados desde este día, o antes si fuese posible.

   En fé de lo cual, nosotros los plenipotenciarios de la república de Colombia y de los Estados Unidos de América hemos firmado y sellado las presentes.

   Dadas en la ciudad de Bogotá, el dia tres de octubre, del año del señor mil ochocientos veinticuatro. Décimo cuarto de la independencia de la república de Colombia, y cuadrajésimo nono de la de los Estados Unidos de América.

(L.S.)

Pedro Gual

(L.S.)

Richard Clough

Anderson, Jun.

   Por tanto habiendo visto y examinado la referida Convencion jeneral de paz, amistad, comercio y navegacion, previo el consentimiento y aprobacion del congreso de la república de Colombia, conforme al artículo cincuenta y cinco, parágrafo diez y ocho de la constitucion; he venido en uso de la facultad que me concede el artículo ciento veinte de la misma constitucion, en ratificarlo, como por las presentes lo ratifico y tengo por rato, grato y firme en todos sus artículos y clausulas. Y para su cumplimiento y exacta observancia por nuestra parte, empeño y comprometo solennemente el honor nacional. En fé de lo cual, he hecho espedir las presentes, firmadas de mi mano, selladas con el gran sello de la república de Colombia, y refrendadas por el secretario de estado y del despacho de relaciones esteriores, en la capital de Bogotá, a veintiseis de marzo de mil ochocientos veinticinco: décimo quinto de la independencia de la república de Colombia.

Francisco de Paula Santander

(Firmado)

(L. L.)

Por S.E. el vicepresidente, encargado del poder ejecutivo

de la república de Colombia

Pedro Gual

(Firmado)

    

   RATIFICACION

   Del presidente de los Estados Unidos del Norte al tratado de paz, amistad, comercio y navegacion celebrado entre dichos Estados y la republica de Colombia.

   John Quincy Adams presidente de los Estados Unidos de América, á todos, y particularmente a aquellos que vieren las presentes, salud:

   Por cuanto, una convención de paz jeneral, amistad, navegacion y comercio, entre los Estados Unidos de America y la república de Colombia, se concluyó y firmó en Bogotá el tres de octubre del año del Señor de mil ochocientos, veinticuatro, cuya convencion está concebida en los terminos siguientes, á saber. Aqui la convencion publicada en nuestro suplemento a la gaceta numero 201.

   Y por cuanto el senado de los Estados Unidos compuesto de los dos tercios de los senadores presentes dio su acuerdo y consentimiento para la ratificación de la dicha convención, el tres del presente marzo, por tanto yo John Quincy Adams presidente de los Estados Unidos de América habiendo visto y considerado la dicha convencion, juntamente con el acuerdo y consentimiento del senado de los Estados Unidos, como se ha dicho arriba, y en consecuencia de el por las presentes acepto, ratifico y confirmo la espresada convencion, y cada una de las clausulas y artículos contenidos en ella, del modo con que van incertos anteriormente.

   En fé de lo cual he ordenado que se le ponga el sello de los Estados Unidos.

   Dado y firmado de mi mano en la ciudad de Washington en siete de marzo del año del señor de mil, ochocientos, veinticinco, y el cuarenta y nueve de la independencia de los dichos estados.

John Quincy Adams

Por el presidente

Daniel Brent

Oficial mayor por ausencia de Henrique Clay,

secretario de estado

FUENTE EDITORIAL:
Gaceta de Colombia. No. 201, suplemento, 1825 (21/8), p. 1-4; 213, 1825 (13/11), p. 1-2.
FUENTE DOCUMENTAL: Archivo general y microfilm del Ministerio de Relaciones Exteriores. Bogotá. Archivador A, gaveta 4, documento 4-21.

14 CONVENCIÓN ENTRE COLOMBIA Y LOS ESTADOS UNIDOS SOBRE ABOLICIÓN DEL TRÁFICO DE ESCLAVOS

Bogotá, 10 de diciembre de 1824

Firmantes:

Por COLOMBIA. Pedro Gual

Por ESTADOS UNIDOS, Richard C. Anderson

   Francisco de P. Santander, de los libertadores de Venezuela y Cundinamarca, condecorado con la cruz de Boyacá, general de división de los ejércitos de Colombia y vicepresidente de la república, encargado del poder ejecutivo, etc.

   Por cuanto entre la república de Colombia y los Estados Unidos de América se concluyó y firmó en la ciudad de Bogotá el día 10 de diciembre del año de gracia 1824 por medio de plenipotenciarios suficientemente autorizados por ambas partes, una convención especial sobre supresión del tráfico de esclavos de Africa, cuyo tenor palabra por palabra es como sigue:

   En el nombre de Dios, autor y legislador del universo. La república de Colombia y los Estados Unidos de América deseando cooperar a la completa extirpación del comercio de esclavos de Africa, haciendo que la ley de piratería según está o estuviere en adelante aplicada a aquel tráfico por los estados de ambas potencias, obre inmediata y recíprocamente contra los buques y ciudadanos de una y otra, han conferido los necesarios, plenos poderes para concluir una convención con aquel objeto a saber: el vicepresidente de la república de Colombia, encargado del poder ejecutivo, a Pedro Gual secretario de estado y del despacho de relaciones exteriores de la misma, y el presidente de los Estados Unidos de América, a Ricardo Clough Anderson, el menor, ciudadano de los dichos estados y su ministro plenipotenciario cerca de la dicha república, quienes después de una recíproca comunicación de sus expresados plenos poderes, han acordado y concluido los artículos siguientes:

   Artículo primero. Los comandantes y oficiales de marina en servicio de las dos altas partes contratantes, debidamente autorizados bajo las reglas e instrucciones de sus respectivos gobiernos, para cruzar sobre los mares y costas de África y de las Antillas en las Indias Occidentales, para la supresión del tráfico de esclavos, tendrán poder bajo las condiciones, limitaciones y restricciones que se especificarán más abajo, para detener, examinar, apresar y entregar para ser juzgados y sentenciados por algún tribunal competente de cualquiera de los dos países, a que por el examen se hallare pertenecer cualquier buque o bajel implicado en el tráfico ilícito de esclavos que naveguen con bandera de la otra, o sea propiedad de algún ciudadano o ciudadanos de cualquiera de las dos partes contratantes, a menos que estén en presencia de un buque de guerra de su propia nación, y se ha convenido además que cualquier buque o bajel así apresado, sería llevado o mandado a un puerto del país a que pertenezca, y entregado allí a los tribunales competentes o a cualquiera oficina en servicio de la otra parte, siendo la intención de ambas potencias contratantes, que cualquier buque o bajel comprendido en esta convención y apresado por esta causa, sea juzgado y sentenciado por los tribunales de la parte apresada y no de apresador.

   Artículo segundo. Siempre que algún comandante u oficial de marina en servicio de cualquiera de las dos partes contratantes abordase o hiciese abordar en alta mar u otro paraje, no siendo dentro de la jurisdicción exclusiva de una de ellas, a algún buque mercante que lleve la bandera de otra potencia y le reputase como traficante de esclavos, o por sospecha de hallarse implicado en otro tráfico, en cada uno de estos casos, ya sea que el buque visitado fuese apresado o no, y entregado o mandado a los puertos de su propio país para ser juzgado y sentenciado, el oficial que lo abordase, entregará al capitán o comandante del buque visitado, un certificado por escrito firmado por el dicho oficial, especificando su graduación en la marina de su país, junto con los nombres del comandante por cuyas órdenes obrare, o del buque nacional que él manda, y en el otro certificado se expresará además que el único objeto de la visita, es para averiguar si el otro buque mercante en cuestión, está o no empleado en el tráfico de esclavos, y si hallase que estaba así empleado, tomarle y entregarle a los oficiales, o tribunales de su propio país para ser juzgado y sentenciado.

   En todos estos casos, el comandante del buque nacional bien sea que pertenezca a la república de Colombia o a los Estados Unidos de América, cuando haga la entrega de su presa a los oficiales o tribunales de la otra potencia, entregará con ella todos los papeles hallados a bordo del buque apresado que indiquen su carácter nacional y el objeto de su viaje, y también un certificado de la visita como se ha dicho, firmado con su nombre y especificando su graduación en la marina de su país, como igualmente el nombre del buque que mandare, junto con el nombre y grado del oficial que lo abordó e hizo la dicha visita.

   Este certificado contendrá también una lista de todos los papeles recibidos del capitán del buque detenido o visitado, y de los demás que se hayan encontrado a bordo de dicho buque, también contendrá una exacta descripción del estado en que se encontró el buque al tiempo de la detención, y una relación de las variaciones que se hayan hecho en él, si ha habido algunas, y del número de esclavos, si los había encontrado a bordo, al momento de la detención.

   Artículo tercero. Siempre que algún buque mercante de una u otra nación fuese visitado en virtud de esta convención por sospecha de hallarse empleado en el tráfico de esclavos, no se hará en semejantes casos, ningún registro a bordo del otro buque, sino el necesario para cerciorarse con pruebas debidas y suficientes, si el buque está o no empleado en aquel tráfico ilícito. Ninguna persona será extraída del buque así visitado, aunque por el oficial comandante del buque visitador o por sus órdenes pueden usarse aquellas razonables precauciones contra la tripulación que sean indispensables para la detención y segura entrega del buque, ni tampoco se extraerá parte alguna de la carga del buque visitado, hasta después de su entrega a los oficiales o tribunales de su propia nación; excepto solo cuando la remoción de todos o parte de los esclavos, si hay algunos hallados a bordo del buque visitado, fuere indispensable para la conservación de sus vidas, o por alguna otra urgente consideración de humanidad, o para la seguridad de la persona encargada de la navegación del dicho buque después de su apresamiento, y de cualesquiera esclavos así extraídos, se dará debida cuenta al gobierno del país a que pertenezca el buque visitado, y se dispondrá de ellos conforme a las leyes del país a que fueren llevados, asegurando en cada caso el gobierno que lo reciba, la gratitud regular o dinero por cada cabeza a los captores para su uso y beneficio según la ley.

   Artículo cuarto. Siempre que algún buque mercante de una u otra nación fuere apresado conforme a esta convención, deberá el comandante de cualquier buque en servicio público de la otra, encargado con las instrucciones de su gobierno de ejecutar las determinaciones de esta convención, recibir bajo su custodia, a petición del comandante del buque apresador el buque así apresado y llevarlo o mandarlo para juicio y sentencia a algún puerto de su país, o sus dependencias. En cada uno de estos casos, al tiempo de la entrega del buque se hará una declaración auténtica por triplicado, y firmada por los comandantes del buque que entrega, y del que recibe, quedándose cada uno de ellos con una copia firmada por ambos que refiera la circunstancia de la entrega con el nombre del capitán o comandante y de toda persona que no sea esclavo que estuviese entonces a bordo, número de esclavos si los hay a su bordo, y una lista de todos los papeles recibidos o hallados a su bordo a tiempo del apresamiento, y entregados con él. La tercera copia de la dicha declaración se dejará en el buque apresado con los papeles hallados a bordo, para ser exhibida al tribunal encargado de la presa.

   Y el comandante del buque apresador estará autorizado para mandar cualquiera de los oficiales bajo su mando y uno o dos de su tripulación con el buque apresado y comparecer delante del tribunal competente, como testigos de los hechos relativos a su detención y captura, los gastos razonables de semejantes testigos de ida al lugar del juicio, durante su detención allí y de vuelta a su propio país, o al paraje de su servicio, serán abonados por el tribunal que conozca de él, y sacados en caso de ser condenado el buque del producto de su venta, y en caso de absolución del buque los gastos de ida especificados serán pagados por el gobierno del oficial apresador.

   Artículo quinto. Siempre que se hiciere alguna presa conforme a esta convención por los oficiales de alguna de las partes contratantes, y no se hallase cruzando en el mismo apostadero en donde se hiciere la presa algún buque nacional del país a que pertenezca el buque apresado, el comandante del buque apresador en este caso, llevará o mandará su presa a algún puerto conveniente del país del apresado o de sus dependencias, en donde tenga jurisdicción un tribunal de vicealmirantazgo, y la entregará allí a las autoridades competentes para juicio y sentencia.

   Entonces el buque apresado será encausado conforme a la práctica del tribunal que tome conocimiento de la causa; y si fuere condenado, el producto de su venta y el del cargamento, si también fuere condenado, será pagado al comandante del buque apresador a beneficio de los apresadores para ser distribuidos en ellos según la regla de sus servicios con respecto a las partes de presas.

   Artículo sexto. El comandante y tripulación de cualquier buque apresado conforme a esta covención y mandado para ser juzgado, será encausado y perseguido conforme a las leyes del país a que fueren llevados, como piratas empleados en el tráfico de esclavos africanos; pero todo testigo perteneciente al buque apresador estará sujeto en el juicio criminal por piratería a ser recusado por la persona acusada, y separado como incompetente, a menos que él reuniese su derecho a cualquiera parte del dinero de la presa, en la condenación del buque y cargamento.

   Artículo séptimo. El derecho concedido recíprocamente por las dos partes contratantes de visitar, apresar y entregar para ser juzgados los buques mercantes de la otra, empleados en el tráfico de esclavos, será ejercido solamente por aquellos oficiales en servicio de sus respectivas naciones, que tuvieren instrucciones para ejecutar las leyes de sus respectivos países, contra el comercio de esclavos.

   Por toda vejación y ejercicio abusivo de este derecho, el oficial que aborde, y el comandante del buque apresador o registrador, serán responsables personalmente en cada caso, por los daños y perjuicios al capitán y dueño de cualquier buque mercante entregado, detenido o visitado por ellos conforme al tenor de esta convención.

   Cualquiera que sea el tribunal de almirantazgo que tomare conocimiento de la causa con respecto al buque apresado, el mismo tribunal en cada caso será competente para oír las quejas del capitán o dueño, o de alguna persona o personas a bordo del otro buque o interesados en la propiedad de su cargamento al tiempo de su detención; y habiéndose dado al tribunal prueba suficiente y debida de haber sido hecha alguna vejación y abuso durante el registro o detención del dicho buque contra las disposiciones y sentido de esta convención, se mandará pagar a los parientes, razonables costas y daños por el comandante u oficial a bordo por convencido de aquella falta.

   El gobierno de la parte así condenado en daños y costas hará que la suma de estas sea satisfecha en cada caso conforme a la sentencia del tribunal, dentro de doce meses después de su fecha.

   En caso de que ocurra alguna vejación y abuso semejante, en la detención o registro de un buque detenido conforme a esta convención y no entregado después para ser juzgado, las personas ofendidas siendo de las arriba especificadas o alguna de ellas, será oída en cualquier tribunal de almirantazgo del país de los captores, ante el cual establezcan su queja y el comandante y oficial abordador del buque que hubiere hecho la detención, serán en tal caso responsables lo mismo que arriba por las costas y daños a los querellantes, conforme a la sentencia del tribunal, y su gobierno hará igualmente que se paguen aquellas dentro de doce meses desde el tiempo en que la sentencia haya sido pronunciada.

   Artículo octavo. Se darán copias de esta convención y de las leyes de estos países que estén o estuvieren en fuerza sobre la prohibición y supresión del comercio de esclavos africanos, a todo comandante de los buques nacionales de cualquiera de las partes encargadas de la ejecución de aquellas leyes, y en caso de que algún oficial comandante fuese acusado por alguno de los dos gobiernos de haberse desviado en alguna manera de las determinaciones de esta convención y de las instrucciones de su propio gobierno en conformidad de aquella, el gobierno a quien se dirigiere semejante queja, se conviene aquí el hacer investigar las circunstancias del caso e imponer al alto oficial, en el evento de que aparezca mezclado, un castigo adecuado a su transgresión.

   Artículo noveno. Las altas partes contratantes declaran que el derecho que en los artículos antecedentes han concedido a cada una, recíprocamente, de detener, visitar, apresar y entregar para ser juzgados los buques mercantes de una u otra, empleados en el comercio de esclavos africanos, entera y exclusivamente está fundado en la consideración de haberse declarado u obligarse a declarar aquel tráfico piratería por sus leyes respectivas, y además de la concesión recíproca del dicho derecho como está señalado, limitado y regulado por esta convención, no se interpretará para autorizar la detención o registro de los buques mercantes de una u otra nación, por los oficiales de la marina de la otra, excepto los buques empleados o sospechosos de estar empleados en el tráfico de esclavos de África, y para ningún otro objeto cualquiera que el de tomar y entregar a las personas y buques implicados en aquel tráfico para ser juzgados y sentenciados por los tribunales y leyes de su propio país, ni será interpretado de modo alguno que derogue los derechos existentes de una y otra de las altas partes contratantes. Y ellas también convienen aquí y se comprometen a usar su influencia, respectivamente con otras potencias marítimas y civilizadas, a fin de que el comercio de esclavos africanos sea últimamente declarado piratería por las leyes de las naciones.

   Artículo 10o. Se ha convenido por las partes contratantes que será permitido y libre a cualquiera de ellas el renunciar a esta convención y a los derechos y responsabilidades producidas por ella en cualquier tiempo, dando de ello seis meses antes la noticia a la otra parte contratante.

   Artículo 11o. La presente convención que consta de once artículos será ratificada, y las ratificaciones canjeadas en la ciudad de Washington dentro del término de seis meses desde su firma o antes si fuera posible.

   En testimonio de lo cual los respectivos plenipotenciarios han firmado la misma y puesto sus sellos.

   Dado en la ciudad de Bogotá, a 10 días de diciembre del año del Señor 1824 14o. de la independencia de Colombia y 49o. de la de los Estados Unidos de América.

(L. S.)

Pedro Gual

(L.S.)

Richard Clough Anderson

FUENTE EDITORIAL:
De Mier Riaño, José María. La Gran Colombia. Documentos de la Secretaría de Estado y de relaciones exteriores. Bogotá. Presidencia de la República de Colombia. 1983. t. 5. documento No. 21, p. 1728-1735.
FUENTE DOCUMENTAL:
Archivo general y microfilm del ministerio de Relaciones Exteriores. Bogotá, Archivador B, gaveta 1, documento 92.

15 TRATADO DE UNIÓN, LIGA Y CONFEDERACIÓN PERPETUA ENTRE COLOMBIA Y LAS PROVINCIAS UNIDAS DE CENTROAMÉRICA

Bogotá, 15 de marzo de 1825

Firmantes:

Por COLOMBIA, Pedro Gual

Por CENTROAMERICA, Pedro Molina

   Francisco de Paula Santander de los libertadores de Venezuela y Cundinamarca, condecorado con la cruz de Boyacá, jeneral de división de los ejércitos de Colombia, vicepresidente de la República encargado del poder ejecutivo. &c. &c.

   Por cuanto entre la república de Colombia y las Provincias-Unidas del centro de América se concluyó y firmó en esta ciudad de Bogotá el día 15 del mes de marzo del año del señor 1825 por medio de plenipotenciarios suficientemente autorizados por ambas partes una convencion de union liga y confederacion perpetua cuyo tenor palabra por palabra es como sigue.

   En el nombre de Dios, autor y lejislador del universo.

   La república de Colombia y las Provincias-Unidas del centro de América, hallandose animadas de los mas sinceros deseos de poner un pronto término á las calamidades de la presente guerra en que aun se ven empeñadas con el gobierno de S. M. catolica el rey de España, y estando dispuestas ambas potencias contratantes á combinar todos sus recursos y todas sus fuerzas terrestres y marítimas, é identificar sus principios é intereses en paz y en guerra, han resuelto formar una convencion de union, liga y confederacion perpetua, que les asegure para siempre las ventajas de su libertad é independencia.

   Con tan saludable objeto, el vicepresidente encargado del poder ejecutivo de la república de Colombia ha conferido plenos poderes á Pedro Gual secretario de estado y del despacho de relaciones esteriores de la misma y el supremo poder ejecutivo de las Provincias Unidas del centro de América al doctor Pedro Molina su enviado estraordinario y ministro plenipotenciario cerca del gobierno de la referida República; los cuales despues de haber canjeado en buena y debida forma sus espresados plenos poderes, han convenido en los artículos siguientes.

   Artículo primero. La república de Colombia y las Provincias-Unidas del centro de América se unen, ligan y confederan perpetuamente en paz y guerra para sostener con su influjo y fuerzas disponibles marítimas y terrestres, su independencia de la nacion española y de cualquiera otra dominacion estranjera y asegurar de esta manera su mutua prosperidad, la mejor armonía y buena intelijencia, asi entre los pueblos y ciudadanos, como con las demas potencias con quienes deben entrar en relaciones.

   Artículo segundo. La república de Colombia y las Provincias-Unidas del centro de América, se prometen por tanto y contraén espontaneamente una amistad firme y constante y una alianza permanente, íntima y estrecha para su defensa comun, para la seguridad de su independencia y libertad, y para su bien recíproco y jeneral, obligandose á socorrerse mutuamente y á rechazar en comun todo ataque ó invasion de los enemigos de ambas que pueda de alguna manera amenazar su existencia política.

   Artículo tercero. A fin de concurrir á los objetos indicados en los artículos anteriores, la república de Colombia se compromete á auxiliar á las Provincias-Unidas del centro de América con sus fuerzas marítimas y terrestres disponibles, cuyo número ó su equivalente, se fijará en la asamblea de plenipotenciarios de que se hablará despues.

   Artículo cuarto. Las Provincias-Unidas del centro de América, auxiliarán del mismo modo á la república de Colombia con sus fuerzas marítimas y terrestres disponibles, cuyo número ó su equivalente se fijará también en la espresada asamblea.

   Artículo quinto. Ambas partes contratantes, se garantizan mutuamente la integridad de sus territorios respectivos contra las tentativas é invasiones de los vasallos del rey de España y sus adherentes en el mismo pie en que se hallaban antes de la presente guerra de independencia.

   Artículo sexto. Por tanto, en caso de invasion repentina, ambas partes podrán obrar hóstilmente en los territorios de la dependencia de una ú otra, siempre que las circunstancias del momento no den lugar á ponerse de acuerdo con el gobierno á quien corresponda la soberania del territorio invadido. Pero la parte que asi obrase, deberá cumplir y hacer cumplir los estatutos, ordenanzas y leyes del estado respectivo en cuanto lo permitan las circunstancias y hacer respetar y obedecer su gobierno. Los gastos que se hubiesen impendido en estas operaciones y demas que se impendan en consecuencia de los artículos 3o. y 4o. se liquidarán por convenios separados y se abonarán un año despues de la conclusion de la presente guerra.

   Artículo séptimo. La república de Colombia y las Provincias-Unidas del centro de América, se obligan y comprometen formalmente á respetar sus limites, como estan al presente, reservandose el hacer amistosamente por medio de una convencion especial, la demarcacion de la línea divisoria de uno y otro estado, tan pronto, como lo permitan las circunstancias, o luego que una de las partes manifieste á la otra estar dispuesta á entrar en esta negociacion.

   Artículo octavo. Para facilitar el progreso y terminación feliz de la negociacion de límites de que se ha hablado en el artículo anterior cada una de las partes contratantes estará en libertad de nombrar comisionados, que recorran todos los puntos y lugares de las fronteras y levanten en ellas cartas segun lo crean conveniente y necesario para establecer la línea divisoria, sin que las autoridades locales puedan causarles la menor molestia, sino antes bien prestarles toda proteccion y auxilio para el buen desempeño de su encargo con tal que previamente les manifiesten el pasaporte del gobierno respectivo autorizándoles al efecto.

   Artículo noveno. Ambas partes contratantes, deseando entretanto proveer de remedio á los males que podrían ocasionar á una y otra las colonizaciones de aventureros desautorizados en aquella parte de las costas de Mosquitos comprendida desde el cabo Gracias á Dios inclusive, hacia el rio Chagres, se comprometen y obligan á emplear sus fuerzas marítimas y terrestres contra cualquiera individuo ó individuos que intenten formar establecimientos en las espresadas costas, sin haber obtenido antes el permiso del gobierno á quien corresponden en dominio y propiedad.

   Artículo 10o. Para hacer cada vez mas íntima y estrecha la union y alianza contrahida por la presente convencion, se estipula y conviene, además, que los ciudadanos y habitantes de cada una de las partes, tendrán indistintamente libre entrada y salida en sus puertos y territorios respectivos y gozarán en ellos de todos los derechos civiles y privilejios de tráfico y comercio, sujetandose únicamente á los derechos, impuestos, y restricciones á que lo estuvieren los ciudadanos y habitantes de cada una de las partes contratantes.

   Artículo 11o. En esta virtud, sus buques y cargamentos compuestos de producciones ó mercaderías nacionales ó estranjeras rejistradas en las aduanas de cada una de las partes contratantes, no pagarán mas derechos de importacion, esportacion, anclaje y tonelada, que los establecidos, ó que se establecieren para los nacionales en los puertos de cada estado, segun las leyes vijentes: es decir que los buques y efectos procedentes de Colombia, abonarán los derechos de importacion, esportacion, anclaje y tonelada en los puertos de las Provincias-Unidas del centro de América como si fuesen de dichas Provincias-Unidas, y los de las Provincias-Unidas como colombianos en los de Colombia.

   Artículo 12o. Ambas partes contratantes se obligan á prestar cuantos auxilios esten á su alcance, á sus bajeles de guerra y mercantes que lleguen á los puertos de su pertenencia por causa de avería ó cualquier otro motivo y como tal podrán carenarse, repararse, hacer viveres, armarse, aumentar su armamento y sus tripulaciones, hasta el estado de poder continuar sus viajes ó cruceros á espensas del estado ó particulares á quienes correspondan.

   Artículo 13o. A fin de evitar los abusos escandalosos que puedan causar en alta-mar los corzarios armados por cuenta de los particulares con perjuicio del comercio nacional y los neutrales, convienen ambas partes en hacer estensiva la jurisdiccion de sus cortes marítimas á los corsarios que navegan bajo el pabellon de una y otra y sus presas indistintamente, siempre que no puedan navegar facilmente, hasta los puertos de su procedencia ó que haya indicios de haber cometido escesos contra el comercio de las naciones neutrales, con quienes ambos estados desean cultivar la mejor armonía y buena intelijencia.

   Artículo 14o. Con el objeto de evitar todo desorden en el ejército y marina de uno y otro país, han convenido ademas que los transfugos de un territorio al otro siendo soldados ó marineros desertores, aunque estos últimos sean de buques mercantes, serán devueltos inmediatamente por cualquier tribunal o autoridad bajo cuya jurisdicción esté el desertor o desertores, bien entendido que á la entrega debe preceder la reclamacion de su jefe ó del comandante ó del capitan del buque respectivo, dando las señales del individuo ó individuos y el nombre, cuerpo ó buque de que haya desertado, pudiendo entretanto ser depositado en las prisiones públicas, hasta que se verifique la entrega en forma.

   Artículo 15o. Para estrechar mas los vínculos que deben unir en los venidero ambos estados, allanar cualquiera dificultad que pueda presentarse ó interrumpir de algun modo su buena correspondencia y armonía, se formará una asamblea compuesta de dos plenipotenciarios por cada parte en los mismos términos y con las mismas formalidades que en conformidad de los usos establecidos deben observarse para el nombramiento de los ministros de igual clase en otras naciones.

   Artículo 16o. Ambas partes se obligan á interponer sus buenos oficios con los gobiernos de los demas estados de la América antes española para entrar en este pacto de union, liga y confederacion perpetua.

   Artículo 17o. Luego que se haya conseguido este grande é importante objeto se reunirá una asamblea jeneral de los estados americanos compuesta de sus plenipotenciarios con el encargo de cimentar de un modo mas sólido y estable las relaciones íntimas que deben existir entre todos y cada uno de ellos y que les sirva de consejo en los grandes conflictos, de punto de contacto en los peligros comunes, de fiel interprete de sus tratados públicos cuando ocurran dificultades, y de juez árbitro y conciliador en sus disputas y diferencias.

   Artículo 18o. Este pacto de union, liga y confederacion, no interrumpirá de manera alguna el ejercicio de la soberanía nacional de cada una de las partes contratantes, asi por lo que mira á sus leyes y al establecimiento y forma de sus respectivos gobiernos, como por lo que hace á sus relaciones con las demas naciones estranjeras. Pero se obligan espresa é irrevocablemente á no acceder á las demandas de indemnizaciones, tributos ó exacciones, que el gobierno español pueda entablar por la pérdida de su antigua supremacía sobre estos paises ó cualquiera otra nacion en nombre y representacion suya, ni entrar en tratado con España, ni otra nacion en perjuicio y menoscabo de esta independencia sosteniendo en todas ocasiones y lugares sus intereses recíprocos con la dignidad y enerjía de naciones libres, independientes, amigas, hermanas y confederadas.

   Artículo 19o. Siendo el Itsmo de Panama una parte integrante de Colombia y el mas adecuado para aquella augusta reunion, esta República se compromete gustosamente á prestar á los plenipotenciarios que compongan la asamblea de los estados americanos todos los auxilios que demanda la hospitalidad entre pueblos hermanos y el caracter sagrado é inviolable de sus personas.

   Artículo 20o. Las Provincias-Unidas del centro de América contraén desde ahora igual obligacion, siempre que por los acontecimientos de la guerra ó por el consentimiento de la mayoría de los estados americanos se reuna la espresada asamblea en el territorio de su dependencia, en los mismos términos en que se ha comprometido la república de Colombia en el artículo anterior, asi con respecto al Itsmo de Panamá, como á cualquiera otro punto de su jurisdiccion que se crea á proposito para este interesantisimo objeto por su posicion central entre los estados del norte y del medio-dia de esta América antes española.

   Artículo 21o. La república de Colombia y las Provincias-Unidas del centro de América deseando evitar toda interpretacion contraria a sus intenciones, declaran que cualquier ventaja ó ventajas que una y otra potencia reporten de las estipulaciones anteriores, son y deben entenderse en virtud y como compensacion de las obligaciones que acaban de contraher en la presente convencion de union, liga y confederacion perpetua.

   Artículo 22o. La presente convencion de union, liga y confederacion perpetua será ratificada por el presidente ó vicepresidente encargado del poder ejecutivo de la república de Colombia con consentimiento y aprobacion del congreso de la misma en el término de treinta dias, y por el gobierno de las Provincias-Unidas del centro de América, tan pronto como sea posible atendidas las distancias; y las ratificaciones serán canjeadas en la ciudad de Guatemala dentro de seis meses contados desde la fecha o antes, si fuese posible.

   En fé de lo cual, nosotros los plenipotenciarios de la república de Colombia y las Provincias-Unidas del centro de América, hemos firmado y sellado las presentes en la ciudad de Bogotá el dia quince del mes de marzo del año del Señor mil ochocientos veinticinco. Decimoquinto de la independencia de la república de Colombia y quinto de las Provincias Unidas del Centro de América.

(L. S.)

Pedro Gual

(L. S.)

Pedro Molina

   Por tanto, habiendo examinado la referida convencion de union, liga y confederacion perpetua previo el consentimiento y aprobacion del congreso de la república de Colombia conforme al artículo cincuenta y cinco parágrafo 18 de la constitucion, he venido, en uso de la facultad que me confiere el artículo ciento veinte de la misma constitucion en ratificarlo y por las presentes lo ratifico y lo tengo por rato, grato y firme en todos sus artículos y clausulas: y para su cumplimiento y exácta observancia por nuestra parte, empeño y comprometo solemnemente el honor, nacional. En fé de lo cual, he hecho espedir las presentes firmadas de mi mano, selladas con el gran sello de la República y refrendadas por el secretario de estado del despacho de relaciones exteriores en la capital de Bogotá á 12 de abril del año de gracia 1825-15, de la independencia de la república de Colombia.

(L. S.)

Francisco de P. Santander

   Por S. E. el vicepresidente de la república encargado del poder ejecutivo. El secretario de estado de relaciones exteriores.

Pedro Gual

   El presidente de la República federal de Centroamérica. Habiendo el honorable sr. Antonio Morales, enviado estraordinario i ministro plenipotenciario de la república de Colombia cerca del gobierno de la de Centroamérica, en el acto de verificar en esta ciudad el dia 17 de junio del año próximo pasado, el canje de las ratificaciones de la convencion de union, liga i confederacion perpetua entre dichas repúblicas, concluida en Bogotá á 15 de marzo de 1825, producido de orden de su gobierno una declaracion, cuyo tenor es como sigue:

   DECLARACION

   El infrascrito enviado estraordinario i ministro plenipotenciario de la república de Colombia al efectuar el canje del tratado concluido en 15 de marzo de 1825 entre la mencionada república de Colombia i la de las Provincias Unidas de la América central, i para mayor claridad en la intelijencia del artículo 13 de dicho tratado, tiene orden de su gobierno de declarar: que la estension de jurisdiccion que por dicho artículo 13 se concedió á las cortes de almirantazgo de cada uno de los dos estados contratantes sobre los buques armados i presas del otro, no se entenderá concedida ni conforme, á la intencion de los gobiernos contratantes, lo está en efecto, sino en el caso de que una i otra República se hallen en guerra con enemigo que lo sea al mismo tiempo de las dos, i solo con respecto á este común enemigo.

   En fe de lo cual el infrascrito lo firma de su puño, i lo sella en la capital de Guatemala a 17 del mes de junio del año del Señor de 1826 16o. de la independencia de la república de Colombia.

(L. S.)

Antonio Morales

   I exijiendo el mismo honorable sr. enviado estraordinario i ministro plenipotenciario de la república de Colombia otra declaracion semejante de nuestra parte.

   I habiendose servido el congreso federal i senado de la República prestar su anuencia para que el referido artículo 13 de la dicha convencion sea restrinjido al caso que espresa la declaracion preinserta;

   POR TANTO DECRETO:

   Artículo primero. La estension de jurisdiccion que por el artículo 13 de la convención de Bogotá, de 15 de marzo de 1825 se concedió á las cortes marítimas de cada uno de los dos estados contratantes sobre los buques armados i presas del otro, no se entenderá concedida, sino en el caso de que una i otra República se hallen en guerra con enemigo que lo sea al mismo tiempo de las dos, i solo con respecto á este comun enemigo.

   Artículo segundo. En consecuencia, el referido artículo 13 se tendrá por obligatorio para la República federal de Centroamérica, sus ciudadanos i habitantes, i se observará i cumplirá fiel i esactamente en los términos que espresa el artículo anterior de este decreto.

   Dado en el palacio nacional de Goatemala, firmado de mi mano bajo el sello de la República, i refrendado por el secretario de estado i del despacho de relaciones interiores i esteriores, á 13 dias del mes de enero de 1827 17o.

(L.S.)

Manuel José Arce

   El secretario de estado del despacho de relaciones interiores i exteriores,

Juan Francisco de Sosa

FUENTE EDITORIAL:
Gaceta de Colombia. No. 183, 1825 (17/4), p. 1-3; No. 303, 1827 (5/8), p. 3-4.

16 TRATADO DE AMISTAD, COMERCIO Y NAVEGACIÓN ENTRE COLOMBIA E INGLATERRA

Bogotá, 18 de abril de 1825

Firmantes:

Por COLOMBIA, Pedro Gual,

Pedro Briceño Méndez

Por INGLATERRA, Juan Potter Hamilton,

Patricio Campbell

   En el nombre de la Santísima Trinidad.

   Habiéndose establecido extensas relaciones comerciales, por una serie de años, entre varias provincias o paises de América, que unidos ahora constituyen la República de Colombia, i los dominios de Su Majestad el Rei del Reino Unido de la Gran Bretaña e Irlanda, ha parecido conveniente, así para la seguridad i fomento de aquella correspondencia comercial, como para mantener la buena intelijencia entre la dicha República i su dicha Majestad, que las relaciones que ahora subsisten entre ámbas sean regularmente conocidas, i confirmadas por medio de un tratado de amistad, comercio i navegación.

   Con este objeto han nombrado sus respectivos Plenipotenciarios, a saber: el Vicepresidente, encargado del Poder Ejecutivo de la República de Colombia, a Pedro Gual, Secretario de Estado i del despacho de Relaciones Esteriores de la misma, i al Jeneral Pedro Briceño Méndez; i Su Majestad el Rei de la Gran Bretaña e Irlanda, a Juan Potter Hamilton, escudero, i a Patricio Campbell, escudero; quienes, despues de haberse comunicado sus respectivos plenos poderes, hallados en debida i propia forma, han convenido i concluido los artículos siguientes:

   Artículo primero. Habrá perpetua, firme i sincera amistad entre la República i pueblo de Colombia, i los dominios i súbditos de Su Majestad el Rei del Reino Unido de la Gran Bretaña e Irlanda, sus herederos i sucesores.

   Artículo segundo. Habrá entre todos los territorios de Colombia, i los territorios de Su Majestad Británica en Europa, una recíproca libertad de comercio. Los ciudadanos i súbditos de los dos paises, respectivamente, tendrán libertad para ir libre i seguramente con sus buques i cargamentos a todos aquellos parajes, puertos i ríos, en los territorios antedichos, a los cuales se permite, o se permitiere ir a otros estranjeros; entrar en los mismos, i permanecer i residir en cualquiera parte de los dichos territorios respectivamente: tambien para alquilar i ocupar casas, i almacenes para los objetos de su comercio; i jeneralmente, los comerciantes i traficantes de cada Nacion, respectivamente, gozarán la mas completa proteccion i seguridad para su comercio, estando siempre sujetos a las leyes i estatutos de los dos paises respectivamente.

   Artículo tercero. Su Majestad el rey del Reino Unido de la Gran Bretaña e Irlanda, se obliga además a que los ciudadanos de Colombia tengan la misma libertad de comercio i navegacion que se ha estipulado en el artículo anterior, en todos sus dominios situados fuera de Europa, en toda la estension en que se permite ahora, o se permitiere después a cualquiera otra nación.

   Artículo cuarto. No se impondrán otros o mas altos derechos a la importacion en los territorios de Colombia de cualesquiera artículos del producto natural, producciones o manufacturas de los dominios de Su Majestad Británica, ni se impondrán otros o mas altos derechos a la importacion en los territorios de Su Majestad Británica de cualesquiera artículos del producto natural, producciones o manufacturas de Colombia, que los que se pagan o pagaren por semejantes artículos, cuando sean producto natural, producciones o manufacturas de cualquiera otro pais estranjero; ni se impondrán otros, o mas altos derechos o impuestos, en los territorios o dominios de cualquiera de las partes contratantes, a la esportacion de cualesquiera artículos para los territorios o dominios de la otra, que los que se pagan o pagaren por la esportacion de iguales artículos para cualquiera otro pais estranjero. Ni se impondrá prohibicion alguna a la esportacion, o importacion de cualesquiera artículos del producto natural, producciones o manufacturas de los territorios i dominios de Colombia o de Su Majestad Británica, para los dichos o de los dichos territorios de Colombia, o para los dichos o de los dichos dominios de Su Majestad Británica, que no se estiendan igualmente a todas las otras Naciones.

   Artículo quinto. No se impondrán otros, o mas altos derechos o impuestos, por razon de tonelada, fanal o emolumentos de puerto, práctico, salvamento en caso de avería o naufrajio, o cualesquiera otros gastos locales, en ninguno de los puertos de los territorios de Su Majestad Británica, a los buques colombianos, que los pagaderos en los mismos puertos por buques británicos; ni en los puertos de Colombia, a los buques británicos, que los pagaderos en los mismos puertos por buques colombianos.

   Artículo sexto. Se pagarán los mismos derechos a la importacion, en los dominios de Su Majestad Británica, de cualquier artículo del producto natural, producciones o manufacturas de Colombia, ya sea que esta importacion se haga en buques británicos, o en colombianos: i se pagarán los mismos derechos a la importacion en los territorios de Colombia de cualquiera artículo del producto natural, producciones o manufacturas de los dominios de Su Majestad Británica, ya sea que esta importacion se haga en buques colombianos o en británicos. Se pagarán los mismos derechos, i se concederán los mismos descuentos i gratificaciones, a la esportacion de cualesquiera artículos del producto natural, producciones o manufacturas de Colombia, para los dominios de Su Majestad Británica, ya sea que esta esportacion se haga en buques británicos o en colombianos: i se pagarán los mismos derechos, i se concederán los mismos descuentos i gratificaciones a la esportacion para Colombia de cualesquiera artículos del producto natural, producciones o manufacturas de los dominios de Su Majestad Británica, ya sea que esta esportacion se haga en buques colombianos o en británicos.

   Artículo séptimo. Para evitar cualquiera mala intelijencia, con respecto a las reglas que pueden respectivamente constituir un buque colombiano, o británico, se ha convenido aquí, que todo buque construido en los territorios de Colombia, i poseido por sus ciudadanos o por alguno de ellos, i cuyo capitan i tres cuartas partes de los marineros, a lo menos, sean ciudadanos colombianos, escepto en los casos en que las leyes provean otra cosa por circunstancias estremas, será considerado como buque colombiano; i todo buque construido en los dominios de Su Majestad Británica, i poseido por súbditos británicos o por alguno de ellos, i cuyo capitan i tres cuartas partes de los marineros, a lo ménos, sean súbditos británicos, escepto en los casos en que las leyes provean otra cosa por circunstancias estremas, será considerado como buque británico.

   Artículo octavo. Todos los comerciantes, comandantes de buques, i otros ciudadanos i súbditos de la República de Colombia, i de Su Majestad Británica, tendrán entera libertad en todos los territorios de ámbas potencias, respectivamente, para manejar por sí mismos sus propios negocios, o confiarlos al manejo de quien gusten, como corredor, factor, ajente o intérprete; ni serán obligados a emplear otras personas cualesquiera para aquellos objetos, ni a pagarles salario alguno o remuneracion, a ménos que ellos quieran emplearlos; i se concederá absoluta libertad en todo caso al comprador i vendedor, para contratar i fijar el precio de cualesquiera efectos, mercaderías o jéneros importados, o esportados de los territorios de cualquiera de las dos partes contratantes, segun lo tengan a bien.

   Artículo noveno. En todo lo relativo a la carga i descarga de buques, seguridad de las mercaderias, jéneros i efectos, la sucesion de bienes muebles, i la disposicion de propiedad mueble de toda especie i denominacion, por venta, donacion, cambio o testamento, o de otra manera cualquiera, como tambien a la administracion de justicia, los ciudadanos i subditos de las dos partes contratantes gozarán, en sus respectivos territorios i dominios, los mismos privilejios, libertades i derechos que la Nacion mas favorecida; i no se les impondrá, por ninguno de estos respectos, impuestos o derechos algunos, mas altos que los que pagan o pagaren los ciudadanos o subditos de la potencia en cuyos territorios o dominios residan. Estarán esentos de todo servicio militar forzado, de mar o de tierra, i de todo préstamo forzoso, o esacciones o requisiciones militares; ni serán compelidos a pagar contribucion alguna ordinaria, mayor que las que paguen los ciudadanos o subditos de una u otra potencia, bajo ningun pretesto cualquiera.

   Artículo 10o. Será libre a cada una de las partes contratantes el nombrar Cónsules para la protección del comercio, que residan en los territorios i dominios de la otra parte; pero ántes que cualquier Cónsul obre como tal, será aprobado i admitido en la forma acostumbrada por el Gobierno al cual fuere enviado; i cualquiera de las partes contratantes puede esceptuar de la residencia de Cónsules, aquellos lugares particulares que cualquiera de ellas juzgue conveniente esceptuar.

   Artículo 11o. Para la mejor seguridad del comercio entre los ciudadanos de Colombia i los subditos de Su Majestad Británica, se ha convenido, que si en algun tiempo desgraciadamente sucediere alguna interrupcion de la correspondencia comercial amistosa, o algun rompimiento entre las dos partes contratantes, los ciudadanos o subditos de cualquiera de las dos partes contratantes, residentes en los dominios de la otra, tendrán el privilejio de permanecer i continuar su tráfico allí sin ninguna especie de interrupcion, mientras se conduzcan pazíficamente i no cometan ofensa contra las leyes; i sus efectos i propiedades, ya estén confiadas a individuos particulares o al Estado, no estarán sujetos a ocupacion o secuestro, ni a ningunas otras demandas que las que puedan hacerse de iguales efectos o propiedades pertenecientes a ciudadanos o súbditos de la potencia en que residan.

   Artículo 12o. Los ciudadanos de Colombia gozarán, en todos los dominios de Su Majestad Británica, una perfecta e ilimitada libertad de conciencia, i la de ejercitar su relijion pública o privadamente, dentro de sus casas particulares o en las capillas o lugares del culto destinados para aquel objeto, conforme al sistema de tolerancia establecido en los dominios de Su Majestad. Asimismo los súbditos de Su Majestad Británica, residentes en los territorios de Colombia, gozarán de la mas perfecta i entera seguridad de conciencia, sin quedar por ello espuestos a ser molestados, inquietados, ni perturbados en razon de su creencia relijiosa, ni en los ejercicios propios de su relijion, con tal que lo hagan en casas privadas, i con el decoro debido al culto divino, respetando las leyes, usos i costumbres establecidas. Tambien tendrán libertad para enterrar los súbditos de Su Majestad Británica, que mueran en los dichos territorios de Colombia, en lugares convenientes i adecuados, que ellos mismos designen i establezcan, con acuerdo de las autoridades locales, para aquel objeto; i los funerales o sepulcros de los muertos no serán trastornados de modo alguno, ni por ningun motivo.

   Artículo 13o. El Gobierno de Colombia se compromete a cooperar con Su Majestad Británica para la total abolicion del tráfico de esclavos, i para prohibir a todas las personas habitantes en el territorio de Colombia, del modo mas eficaz, el que tomen parte alguna en semejante tráfico.

   Artículo 14o. I por cuanto seria conveniente, i útil para facilitar mas la mutua buena correspondencia entre las dos partes contratantes, i evitar en adelante toda suerte de dificultades, que se propongan i adicionen al presente tratado otros artículos, que por falta de tiempo i la premura de las circunstancias no pueden ahora redactarse con la perfeccion debida; se ha convenido i conviene por parte de ámbas potencias, que se prestarán, sin la menor dilacion posible, a tratar i convenir sobre los artículos que faltan a este tratado, i se juzguen mútuamente ventajosos; i dichos artículos, cuando se convengan i sean debidamente ratificados, formarán parte del presente tratado de amistad, comercio i navegacion.

   Artículo 15o. El presente tratado de amistad, comercio i navegacion, será ratificado por el Presidente o Vicepresidente encargado del Poder Ejecutivo de la República de Colombia, con consentimiento i aprobacion del Congreso de la misma, i por Su Majestad el Rei del Reino Unido de la Gran Bretaña e Irlanda, i las ratificaciones serán canjeadas en Londres en el término de seis meses, contados desde este dia, o ántes si fuese posible.

   En testimonio de lo cual, los respectivos Plenipotenciarios han firmado las presentes, i puesto sus sellos respectivos.

   Dadas en el ciudad de Bogotá, el dia 18 del mes de abril del año del señor mil ochocientos veinticinco.

(L.S.)

Pedro Gual

(L.S.)

Pedro Briceño Méndez

(L.S.)

John Potter Hamilton

(L.S.)

Patrick Campbell

   Artículo adicional. Por cuanto, en el presente estado de la marina colombiana, no seria posible que Colombia se aprovechase de la reciprocidad establecida por los artículos quinto, sesto i sétimo del tratado firmado hoi, si aquella parte que estipula que, para ser considerado como buque colombiano, el buque debe haber sido realmente construido en Colombia, se pone inmediatamente en ejecucion; se ha convenido en que por el espacio de siete años, que se han de contar desde la fecha de la ratificacion de este tratado, todo buque de cualquiera construccion, que sea bona fide propiedad de alguno o algunos de los ciudadanos de Colombia, i cuyo capitan i tres cuartas partes de los marineros, a lo ménos, sean tambien ciudadanos colombianos, escepto en los casos en que las leyes provean otra cosa por circunstancias estremas, será considerado como buque colombiano: reservándose Su Majestad el Rei del Reino

   Unido de la Gran Bretaña e Irlanda el derecho, al fin de dicho término de siete años, de reclamar el principio de restriccion reciproca estipulado en el articulo sétimo ántes referido, si los intereses de la navegacion británica resultaren perjudicados por la presente escepcion de aquella reciprocidad en favor de los buques colombianos.

   El presente artículo adicional tendrá la misma fuerza i validez que si se hubiera insertado, palabra por palabra, en el tratado firmado hoi: será ratificado, i las ratificaciones serán canjeadas, en el mismo tiempo.

   En fe de lo cual, los respectivos Plenipotenciarios lo han firmado, i puesto sus sellos respectivos.

   Dado en la ciudad de Bogotá el dia dieziocho del mes de abril del año del señor mil ochocientos veinticinco.

(L.S.)

Pedro Gual

(L.S.)

Pedro Briceño Méndez

(L.S.)

John Potter Hamilton

(L.S.)

Patrick Campbell

   Nota. Las ratificaciones íntegras de este tratado i de su artículo adicional fueron canjeadas en Londres en la forma debida, el día 7 de noviembre del mismo año de 1825. Véanse las declaraciones siguientes.

    

   DECLARACIONES ANEXAS AL TRATADO DE 18 DE ABRIL DE 1825, ENTRE COLOMBIA E INGLATERRA

   Aceptación. El infrascrito plenipotenciario de la República de Colombia, habiendo recibido de S. E. el Secretario principal de Estado en el departamento de Negocios estranjeros una declaracion en que se espresa "Que a fin de evitar cualquiera mala intelijencia que pudiese ocurrir en la ejecucion de aquella parte del artículo 7o. del tratado entre Su Majestad Británica i la República de Colombia, firmado en Bogotá el 18 de abril de 1825, en el cual se define qué buques han de considerarse con derecho a gozar los privilejios de buques británicos i colombianos; fuera de los requisitos espresados allí, tendrán así mismo derecho a ser considerados como buques británicos los que hubieren sido apresados a un enemigo por los buques de guerra de Su Majestad Británica, o por subditos de su dicha Majestad provistos de patentes de corso por los Lores comisionados del Almirantazgo, i regularmente condenados como de buena presa en uno de los tribunales de presa de su dicha Majestad, o que hubieren sido condenados en cualquier tribunal competente por infraccion de las leyes establecidas para impedir el comercio de esclavos: i que del mismo modo, los buques apresados al enemigo por los buques de Colombia, i condenados en igualdad de circunstancias, tendrán derecho a ser considerados como buques colombianos". El infrascrito, en virtud de los plenos poderes de que se halla revestido, acepta i adopta por las presentes dicha declaracion, en nombre i representacion de su Gobierno.

   Londres, 7 de noviembre de 1825.

Manuel José Hurtado

FUENTE EDITORIAL:
Colombia. Tratados, etc. Colección de tratados públicos, convenciones y declaraciones diplomáticas de los Estados Unidos de Colombia. Bogotá, Imprenta de Echeverría Hermanos, 1866, p. 48-59.
FUENTE DOCUMENTAL:
Archivo general y microfilm del ministerio de Relaciones Exteriores. Bogotá. Archivador CH, gaveta 4, documento 2-310.

17 CONVENIO SOBRE AUXILIOS NAVALES A MÉJICO

Bogotá, 19 de agosto de 1825

Firmantes:

Por COLOMBIA, Pedro Gual

Por MÉJICO. José A. Torrens

   Pedro Gual, Secretario de Estado y relaciones exteriores de la República de Colombia, i Don Anastasio Torrens, encargado de negocios de los Estados Unidos Mejicanos cerca de la referida República, hallándose debidamente autorizados por sus respectivos Gobiernos para convenir en los medios con que la dicha República puede ausiliar con sus fuerzas navales a los dichos Estados, hasta lograr la rendicion del Castillo de San Juan de Ulúa, único punto que el enemigo de ámbas ocupa dentro de la jurisdiccion Mejicana, en cumplimiento de lo estipulado en los artículos 4o. i 5o. del tratado de union, liga i confederacion perpetua, firmado en la ciudad de Méjico el día 3 de octubre del año del señor de 1823, han discutido i acordado los artículos siguientes:

   Artículo primero. La República de Colombia se compromete i obliga formalmente a ausiliar a sus amigos i aliados los Estados Unidos Mejicanos con una fuerza naval competente hasta lograr la rendicion del dicho Castillo de San Juan de Ulúa.

   Artículo segundo. Los Estados Unidos Mejicanos se comprometen i obligan a pagar los sueldos correspondientes a los oficiales i tripulaciones de la Marina Colombiana en servicio de guerra i a sostenerles con las raciones necesarias de a bordo en buen estado, en conformidad del adjunto memorandum, desde el día en que cada uno de los buques ausiliares salga de los puertos de Colombia con destino al Golfo Mejicano, hasta cuarenta dias despues de la rendicion de dicho Castillo de San Juan de Ulúa, los cuales podrán prorogarse por cuatro meses mas a voluntad i espensas del Gobierno Mejicano, siempre que juzgue conveniente su residencia por este tiempo en el referido Golfo.

   Artículo tercero. Los Estados Unidos Mejicanos se obligan ademas a indemnizar a la República de Colombia de todos los daños, averías i pérdidas de sus buques de guerra, miéntras permanezcan al servicio de Méjico, un año despues de la terminacion de la presente guerra.

   Artículo cuarto. Para evitar toda disputa, en cuanto el valor de las indemnizaciones estipuladas en el artículo anterior, se conviene aquí espresamente en que luego que la Marina Colombiana esté de regreso a sus puertos, despues de terminadas sus operaciones contra el enemigo en el Golfo Mejicano, el Gobierno de los Estados Unidos Mejicanos mandará a bordo de la Escuadra ausiliar dos comisionados que en union de otros dos nombrados por el Comandante de ella, vean, examinen i avalúen los daños, averías i pérdidas que haya sufrido la Escuadra Colombiana, i si desgraciadamente discordaren los dichos comisionados de una i otra parte, podrá nombrarse un tercero que dirima la disputa, y su decision será perfectamente obligatoria para ambas potencias.

   Artículo quinto. Luego que la Escuadra de Colombia se presente al frente de cualquier punto de la Costa de Méjico, se pondrá como ausiliar a las órdenes del Gobierno de aquellos Estados Unidos, i obedecerá enteramente las que se le comunicaren relativas al plan de operaciones que crea conveniente seguir para lograr el objeto del presente convenio.

   Artículo sexto. El Comandante de la Escuadra de Colombia conservará, sin embargo, a bordo de los buques de su mando, el órden económico i la disciplina i subordinacion militar conforme a las leyes de su pais, sin que en ello pueda intervenir en manera alguna el Gobierno de los Estados Unidos Mejicanos.

   Artículo séptimo. Las presas de buques mercantes que se hagan por las Escuadras unidas de Colombia i Méjico se distribuirán en dos porciones iguales, de las cuales la una pertenecerá a la primera i la otra a la segunda, para que se disponga de ellas conforme a las leyes de cada pais respectivamente.

   Artículo octavo. Los buques de guerra Españoles que se apresaren por la Escuadra Unida de Colombia i Méjico, se incorporarán i pondrán bajo el pabellon de aquella que hubiese abordado al enemigo o hubiese sido la causa principal de su rendicion.

   Artículo noveno. El presente convenio durará en su fuerza i vigor por parte de la República de Colombia, por todo el tiempo estipulado en los artículos anteriores, a ménos que su territorio sea de tal manera invadido por el enemigo que haga necesario el regreso de sus buques para su propia defensa, en cuyo caso solamente podrán volver a los puertos de Colombia luego que reciban al efecto las órdenes del Gobierno respectivo, i el de los Estados Unidos Mejicanos no obligado en tal caso a continuarles el pago de los sueldos i raciones de que habla el artículo 2o. sino hasta el dia de su arribo al primer puerto de la referida República.

   Artículo 10o. El presente convenio será perfectamente obligatorio para los Gobiernos de la República de Colombia i de los Estados Unidos Mejicanos a cuyo efecto empeñan solemnemente su buena fe i el honor nacional.

   En fe de lo cual firmamos i sellamos las presentes con nuestros sellos respectivos en la ciudad de Bogotá, a diez i nueve dias del mes de agosto del año del Señor mil ochocientos veinticinco.

(L.S).

Pedro Gual;

(L.S.)

José A. Torrens.

Copia, Revenga. Es copia, Pombo.

FUENTE EDITORIAL:
Crédito de Méjico contra las repúblicas que compusieron la de Colombia. Bogotá, Imprenta de Echeverría Hermanos, 1855, p. 40-42.

18 PLAN DE OPERACIONES PARA LA ESCUADRA COMBINADA DE MÉJICO Y COLOMBIA

Méjico, 17 de marzo de 1826

Firmantes:

Por COLOMBIA, Miguel Santamaría

Por MÉJICO, Manuel G. Pedraza

   "Reforzada como lo ha sido la escuadra española en nuestros mares, considerándola como una amenaza inminente contra el territorio de Colombia, Estados Unidos Mexicanos y Provincias del centro de América, y un obstáculo poderoso para nuestro comercio, considerando además que está al alcance de nuestros medios intentar la destrucción de dicha escuadra y conseguir de este modo la conservación de la paz y tranquilidad de que actualmente disfruta la América toda, los gobiernos de México y Colombia, por medio de sus comisionados competentemente autorizados, á saber: el Excmo. señor general D. Manuel G. Pedraza, Secretario de Estado en el Despacho de Guerra y Marina, por el de los Estados Unidos Mexicanos, y por el de la República de Colombia, el Sr. Miguel Santamaría, Enviado Extraordinario y Ministro Plenipotenciario de la misma, han convenido en el siguiente plan de operaciones contra su enemigo común:

   "Artículo primero. Colombia y México concurren á la formación de una escuadra combinada compuesta de todos los buques mayores que ambas naciones puedan armar.

   "Artículo segundo. Es del cargo de ambos Gobiernos despachar sus buques respectivos en perfecto estado de armamento militar y marinero.

   "Artículo tercero. La escuadra combinada deberá abrir sus operaciones á fines del próximo Mayo, si fuere posible.

   "Artículo cuarto. Al efecto se reunirá en el puerto de Veracruz como más proporcionado en todos respectos.

   "Artículo quinto. Reunida la escuadra, un jefe único tomará el mando general de ella, y el Gobierno de Colombia conviene en que éste jefe lo sea el Comodoro Porter, si ciertamente estuviere al servicio de los Estados Unidos Mexicanos: en caso contrario mandará la escuadra el General Clemente, si los buques de los Estados Unidos Mexicanos no estuviesen mandados por un oficial superior a dicho General en grado, antigüedad y servicios, pues entonces á el corresponderá el mando.

   "Artículo sexto. El objeto principal de la escuadra combinada es buscar y batir la escuadra española, bien sea que permanezca en la Habana, que venga sobre México ó sobre Colombia ó sobre Guatemala.

   "Artículo séptimo. El Comandante general de la escuadra recibirá y obedecerá las órdenes del gobierno de Colombia, cuando se encuentre en los mares de Colombia, y del Gobierno de los Estados Unidos Mexicanos, cuando se encuentre en los de México.

   "Artículo octavo. Los gastos y menoscabos de la escuadra combinada serán a cargo de ambos Gobiernos por mitad, si el de Guatemala no contribuye con la cuota parte; que si lo hace, sólo se dividirán por mitad las tres cuartas partes restantes. En estos gastos y menoscabos se comprenden todos los que se hicieren en mantenimientos, pagas, municiones, artillería, armas, vestuarios, jarcias, velas, averías en los cascos y arboladuras, pérdidas parciales ó pérdida total de la escuadra.

   "Artículo noveno. Es convenido que ambos gobiernos contribuirán periódicamente cada dos meses con la parte que á cada uno de ellos corresponde, según lo estipulado en el artículo anterior y en conformidad á los presupuestos de gastos para el sostenimiento y manutención de la escuadra.

   "Artículo 10o. Ambos gobiernos harán suplementos de todos géneros á la escuadra combinada, según los requerimientos que les hiciere el Comandante general de la escuadra cuando se encuentren en sus respectivos mares.

   "Artículo 11o. Como estos suplementos serán suministrados porque las distancias ú otras causas accidentales impidan el exacto cumplimiento del artículo 9o., se obligan ambos Gobiernos á reponer la parte que de ellos corresponda al que por los motivos expresados no haya podido contribuir á los gastos en el período asignado de cada dos meses, tan luégo como se remueva el impedimento; pues siendo estos gastos suplementarios, deberán satisfacerse antes de la disolución de la escuadra, quedando solamente para este caso la glosa y liquidación de los gastos generales y de los extraordinarios que puedan ocurrir.

   "Artículo 12o. Se excitará por uno y otro Gobierno al de la República Central para que contribuya con la cuota parte de los gastos de la escuadra combinada, detallados en el artículo 8o., e igualmente se excitará á los demás Gobiernos que hubiesen enviado Ministros al Istmo de Panamá para que tomen alguna parte en dichos gastos, la mayor posible, pues el objeto que se proponen México y Colombia en esta operación es de un interés general.

   "Artículo 13o. Las presas que se hicieren por la escuadra combinada se distribuirán entre las dos escuadras en proporción al número de toneladas que cada una tenga y al capital con que contribuya cada uno de los Gobiernos contratantes. Al efecto se remitirán las presas á un puerto de Colombia ó México, para ser condenadas, justipreciadas y vendidas si fueren mercantes. El Gobierno de Colombia cede á los individuos de la escuadra la mitad de lo que les corresponda de las presas, cuyo reparto se hará en los términos que exprese una relación particular que se comunique á la escuadra; y el Gobierno de México conviene gustoso en adoptar para su escuadra la misma base de distribución, á fin de guardar una perfecta igualdad y evitar celos.

   "Artículo 14o. Siempre que un buque de la escuadra abordare o rindiere y marinare otro de la enemiga de su porte, tendrá derecho á la novena parte del total valor del buque rendido, y con las otras ocho partes se procederá como lo determina el artículo anterior; bien entendido que el buque beneficiado con el noveno por haber abordado y marinado no es excluido de su parte en lo que se distribuya de la presa á toda la escuadra.

   "Artículo 15o. Los buques de guerra españoles que se apresaren por la escuadra combinada corresponderán á la nación á que pertenezca el buque que los hubiere rendido y marinado. Esto no impedirá que se haga el presupuesto de su valor, que deberá exhibir la nación que conservare el buque y procederse á lo establecido en los dos artículos precedentes.

   "Artículo 16o. Con todas las presas que se hicieren por la escuadra combinada, bien sea que esté reunida, o por algún buque que se halle en comisión, ó por accidente, se procederá conforme al artículo 13o.; pues la gratificación que se concede por el 14 es únicamente en razón del mayor esfuerzo que se requiere para abordar, rendir y marinar un buque de guerra de igual fuerza.

   "Artículo 17o. Los heridos en los combates tendrán parte de presa hasta la disolución de la escuadra.

   "Artículo 18o. Batida la escuadra española se disuelve la escuadra combinada previa la orden de cualquiera de los Gobiernos contratantes, si otro convenio no se hubiere ajustado en el curso de las operaciones.

   "En testimonio del anterior convenio los ante expresados comisionados al efecto por los Gobiernos de México y Colombia lo firmaron en la ciudad de México, á 17 de Marzo de 1826".

"Miguel Santamaría",

"Manuel G. Pedraza"

FUENTE EDITORIAL:
Boletin de Historia y Antigüedades. Bogotá, Año 11, 18, 1904 (-12), t. 2, p. 341-344.

19 TRATADO DE UNIÓN, LIGA Y CONFEDERACIÓN PERPETUA ENTRE LAS REPÚBLICAS DE COLOMBIA, CENTRO AMÉRICA, PERÚ Y ESTADOS UNIDOS MEJICANOS

Panamá, 15 de julio de 1826

Firmantes:

Por COLOMBIA, Pedro Gual,

Pedro Briceño Méndez

Por CENTROAMÉRICA, Antonio Larrazábal,

Pedro Molina

Por PERÚ, Manuel Lorenzo de Vidaurre,

Manuel Pérez de Tudela

Por MÉJICO, José Mariano de Michelena,

José Domínguez

   En el nombre de Dios Todopoderoso, autor y legislador del Universo.

   Las Repúblicas de Colombia, Centro América, Perú y Estados Unidos Mejicanos, deseando consolidar las relaciones íntimas que actualmente existen, y cimentar de una manera la más solemne y estable las que deben existir en adelante entre todas y en cada una de ellas, cual conviene á Naciones de un origen comun, que han combatido simultáneamente por asegurarse los bienes de la libertad é independencia, en cuya posesion se hallan hoy felizmente, y están firmemente determinadas á continuar, contando para ello con los auxilios de la Divina Providencia, que tan visiblemente ha protegido la justicia de su causa, han convenido en nombrar y constituir debidamente Ministros Plenipotenciarios que, reunidos y congregados en la presente Asamblea, acuerden los medios de hacer perfecta y duradera tan saludable obra.

   Con este motivo las dichas Potencias han conferido los plenos poderes siguientes, á saber:

   S. E. el Vicepresidente Encargado del Poder Ejecutivo de la República de Colombia, á los Excmos. Sres. Pedro Gual y Pedro Briceño Méndez, General de Brigada de los Ejércitos de dicha República.

   S. E. el Presidente de la República de Centro América, á los Excmps. Sres. Antonio Larrazábal y Pedro Molina.

   S. E. el Consejo de Gobierno de la República del Perú, á los Excmos. Sres. don Manuel Lorenzo de Vidaurre, Presidente de la Corte Suprema de Justicia de la misma República y don Manuel Pérez de Tudela, Fiscal del mismo Tribunal.

   S. E. el Presidente de los Estados Unidos Mejicanos, á los Excmos. Sres. don José Mariano Michelena, General de Brigada y don José Dominguez, Regente del Supremo Tribunal de Justicia del Estado de Guanajuato.

   Los cuales despues de haber canjeado sus plenos poderes respectivos, y hallados en buena y bastante forma, han convenido en los artículos siguientes:

   Artículo primero. Las Repúblicas de Colombia, Centro América, Perú y Estados Unidos Mejicanos se ligan y confederan mútuamente en paz y guerra, y contraen para ello un pacto perpétuo de amistad firme é inviolable, y de union íntima y estrecha con todas y cada una de las dichas partes.

   Artículo segundo. El objeto de este pacto perpétuo será sostener en comun, defensiva y ofensivamente si fuese necesario, la soberanía é independencia de todas y cada una de las Potencias confederadas de América contra toda dominacion extranjera; y asegurarse desde ahora para siempre los goces de una paz inalterable, y promover al efecto la mejor armonía y buena inteligencia, así entre sus pueblos, ciudadanos y súbditos respectivamente, como con las demás Potencias con quienes deben mantener ó entrar en relaciones amistosas.

   Artículo tercero. Las partes contratantes se obligan y comprometen á defenderse mutuamente de todo ataque que ponga en peligro su existencia política, y á emplear contra los enemigos de la independencia de todas ó alguna de ellas todo su influjo, recursos y fuerzas marítimas y terrestres, segun los contingentes con que cada una está obligada, por la Convencion separada de esta misma fecha, á concurrir al sostenimiento de la causa comun.

   Articulo cuarto. Los contingentes de tropas con todos sus trenes y transportes, víveres y el dinero con que algunas de las Potencias confederadas haya de concurrir á la defensa de otra ú otras, podrán pasar y repasar libremente por el territorio de cualquiera de ellas que se halle interpuesto entre la Potencia amenazada ó invadida y la que viene en su auxilio; pero el gobierno á quien correspondan las tropas y auxilios en marcha, lo avisará oportunamente al de la Potencia que se halla en el tránsito, para que ésta señale el itinerario de la ruta que hayan de seguir dentro de su territorio, debiendo precisamente ser por las vías más breves, cómodas y pobladas y siendo de cuenta del Gobierno á quien pertenecen las tropas, todos los gastos que ellas causen en víveres, bagajes y forrajes.

   Artículo quinto. Los buques armados en guerra y escuadras de cualquier número y calidad pertenecientes á una ó más de las partes contratantes, tendrán libre entrada y salida en los puertos de todas y cada una de ellas, y serán eficazmente protegidos contra los ataques de los enemigos comunes, permaneciendo en dichos puertos todo el tiempo que crean necesario sus Comandantes ó Capitanes, los cuales con sus oficiales y tripulaciones serán responsables ante el Gobierno de quien dependan con sus personas, bienes y propiedades por cualquiera falta á las leyes y reglamentos del puerto en que se hallaren, pudiendo las autoridades locales ordenarles que se mantengan á bordo de sus buques siempre que haya que hacer alguna reclamacion.

   Artículo sexto. Las partes contratantes se obligan además á prestar cuantos auxilios estén en su poder á sus bajeles de guerra y mercantes que llegaren á los puertos de sus pertenencias por causa de avería ó por cualquiera otro motivo desgraciado, y en su consecuencia podrán carenarse, repararse y hacer víveres; y en los casos de guerra comunes, armarse, aumentar sus armamentos y tripulaciones hasta ponerse en estado de poder continuar sus viajes ó cruceros, todo á expensas de la potencia ó particulares á quienes correspondan dichos bajeles.

   Artículo séptimo. A fin de evitar las depredaciones que puedan causar los corsarios armados por cuenta de particulares en perjuicio del comercio nacional ó extranjero, se estipula que en todos los casos de una guerra comun sea extensiva la jurisdiccion de los tribunales de presas de todas y cada una de las Potencias aliadas, á los corsarios que naveguen bajo pabellon de cualesquiera de ellas, conforme á las leyes y estatutos del país á que corresponda el corsario ó corsarios, siempre que haya indicios vehementes de haber cometido excesos contra el comercio de las naciones amigas ó neutras; bien entendido que esta estipulacion durará sólo hasta que las partes contratantes convengan de comun acuerdo en la abolicion absoluta del corso.

   Artículo octavo. En caso de invasion repentina en los territorios de las partes contratantes, cualquiera de ellas podrá obrar hostilmente contra los invasores, siempre que las circunstancias no den lugar á ponerse de acuerdo con el Gobierno á que corresponda la soberanía de dichos territorios; pero la parte que así obrare deberá cumplir y hacer cumplir los estatutos, ordenanzas y leyes de la Potencia invadida, y hacer respetar y obedecer su Gobierno, en cuanto lo permitan las circunstancias de la guerra.

   Artículo noveno. Se ha convenido y conviene asimismo, en que los tránsfugas de un territorio á otro, y de un buque de guerra ó mercante al territorio ó buque de otro, siendo soldados ó marineros desertores de cualquiera clase, sean devueltos inmediatamente y en cualquiera tiempo por los Tribunales ó autoridades bajo cuya direccion esté el desertor ó desertores; pero á la entrega debe preceder la reclamacion de un oficial de guerra respecto de los desertores militares, y la del capitan, maestre, sobrecargo ó persona interesada en el buque, respecto de los mercantes, dando las señales del individuo ó individuos, su nombre y el del cuerpo ó buque de que haya ó hayan desertado, pudiendo entretanto ser depositados en las prisiones públicas hasta que se verifique la entrega en forma.

   Artículo 10o. Las partes contratantes, para identificar cada vez más sus intereses, estipulan aquí expresamente, que ninguna de ellas podrá hacer la paz con los enemigos comunes de su independencia, sin incluir en ella á todos los demás aliados específicamente; en la inteligencia de que en ningun caso, ni bajo pretexto alguno, podrá ninguna de las partes contratantes acceder en nombre de las demás á proposiciones que no tengan por base el reconocimiento pleno y absoluto de su independencia, ni á demandas de contribuciones, subsidios ó exacciones de cualquiera especie por vía de indemnizacion ú otra causa, reservándose cada una de las dichas partes aceptar ó nó la paz con sus formalidades acostumbradas.

   Artículo 11o. Deseando las partes contratantes hacer cada vez más fuertes é indisolubles sus vínculos y relaciones fraternales por medio de conferencias frecuentes y amistosas, han convenido y convienen en formar cada dos años en tiempo de paz, y cada año durante la presente y demás guerras comunes una Asamblea general compuesta de dos Ministros Plenipotenciarios por cada parte, los cuales serán debidamente autorizados con los plenos poderes necesarios. El lugar y tiempo de la reunion, la forma y órden de las sesiones se expresan y arreglan en convenio separado de esta misma fecha.

   Artículo 12o. Las partes contratantes se obligan y comprometen especialmente, en el caso de que en alguno de los lugares de sus territorios se reuna la Asamblea general, á prestar á los Plenipotenciarios que la compongan, todos los auxilios que demandan la hospitalidad y el carácter sagrado é inviolable de sus personas.

   Artículo 13o. Los objetos principales de la Asamblea general de Ministros Plenipotenciarios de las Potencias confederadas son:

   Primero: negociar y concluir entre las Potencias que representa, todos aquellos tratados, convenciones y demás actos que pongan sus relaciones recíprocas en un pié mútuamente agradable y satisfactorio.

   Segundo: contribuir al mantenimiento de una paz y amistad inalterables entre las Potencias confederadas, sirviéndoles de Consejo en los grandes conflictos, de punto de contacto en los peligros comunes, de fiel intérprete de los tratados y convenciones públicas que hayan concluido en la misma Asamblea, cuando sobre su inteligencia ocurra alguna duda, y de conciliador en sus disputas y diferencias.

   Tercero: procurar la conciliacion y mediacion entre una ó más de las Potencias aliadas, ó entre éstas con una ó más Potencias extrañas á la Confederacion que estén amenazadas de un rompimiento, ó empeñadas en guerra por quejas de injurias, daños graves ú otras quejas.

   Cuarto: ajustar y concluir durante las guerras comunes de las partes contratantes con una ó muchas Potencias extrañas á la Confederacion, todos aquellos tratados de alianzas, conciertos, subsidios y contingentes que aceleren su terminacion.

   Artículo 14o. Ninguna de las partes contratantes podrá celebrar tratados de alianza ó ligas perpétuas ó temporales con ninguna Potencia extraña á la presente Confederacion, sin consultar préviamente á los demás aliados que la componen ó compusieren en adelante, y obtener para ello su consentimiento explícito ó la negativa para el caso de que habla el artículo siguiente.

   Artículo 15o. Cuando alguna de las partes contratantes juzgase conveniente formar alianzas perpétuas ó temporales para especiales objetos y por causas especiales, la República necesitada de hacer estas alianzas las procurará primero por sus hermanas y aliadas; mas si éstas por cualquiera causa negaren sus auxilios ó no pudieren prestarle los que necesita, quedará aquella en libertad de buscarlos donde sea posible encontrarlos.

   Articulo 16o. Las partes contratantes se obligan y comprometen solemnemente á transigir amigablemente entre sí todas las diferencias que en el dia existen ó pueden existir entre algunas de ellas; y en caso de no terminarse (entre las Potencias discordes) se llevará, para procurar su conciliacion, al juicio de la Asamblea, cuya decision no será obligatoria, si dichas Potencias no se hubiesen convenido ántes explícitamente en que lo sea.

   Artículo 17o. Sean cuales fueren las causas de injurias, daños graves ú otros motivos que alguna de las partes contratantes pueda producir contra otra ú otras, ninguna de ellas podrá declararles la guerra, ni ordenar actos de represalia contra la República que se crée la ofensora, sin llevar ántes su causa apoyada en los documentos y comprobantes necesarios, con una exposicion circunstanciada del caso, á la decision conciliatoria de la Asamblea General.

   Artículo 18o. En el caso de que una de las Potencias confederadas juzgue conveniente declarar la guerra ó romper las hostilidades contra una Potencia extraña á la presente Confederacion, deberá ántes solicitar los buenos oficios, interposicion y mediacion de sus aliados, y estos estarán obligados á emplearlos del modo más eficaz posible. Si esta interposicion no bastare, la Confederacion deberá declarar si abraza ó nó la causa del confederado; y aunque no la abrace no podrá bajo ningun pretexto ó razon ligarse con el enemigo del confederado.

   Artículo 19o. Cualquiera de las partes contratantes que en contravencion á lo estipulado en los tres artículos anteriores rompiese las hostilidades contra otra, ó que no cumpliese con las decisiones de la Asamblea en el caso de haberse sometido préviamente á ellas, será excluida de la Confederacion y no volverá á pertenecer á la liga, sin el voto unánime de las partes que la componen en favor de su readmision.

   Artículo 20o. En el caso de que alguna de las Potencias contratantes pida á la Asamblea su dictámen ó consejo sobre cualquiera asunto ó caso grave, deberá ésta darlo con toda la franqueza, interes y buena fé que exige la fraternidad.

   Artículo 21o. Las partes contratantes se obligan y comprometen solemnemente á sostener y defender la integridad de sus territorios respectivos, oponiéndose eficazmente á los establecimientos que se intenten hacer en ellos sin la correspondiente autorizacion y dependencia de los Gobiernos á quienes corresponden en dominio y propiedad, y á emplear al efecto, en comun, sus fuerzas y recursos si fuese necesario.

   Artículo 22o. Las partes contratantes se garantizan mútuamente la integridad de sus territorios, luego que, en virtud de las convenciones particulares que celebren entre sí, se hayan demarcado y fijado sus límites respectivos, cuya conservacion se pondrá entonces bajo la proteccion de la Confederacion.

   Artículo 23o. Los ciudadanos de cada una de las partes contratantes gozarán de los derechos y prerogativas de ciudadanos de la República en que residan, desde que, manifestando su deseo de adquirir esta calidad ante las autoridades competentes conforme á la ley de cada una de las Potencias aliadas, presten juramento de fidelidad á la Constitucion del país que adoptan, y como tales ciudadanos podrán obtener todos los empleos y distinciones á que tienen derecho los demás ciudadanos, exceptuando siempre aquellos que las leyes fundamentales reservaren á los naturales, y sujetándose para opcion de los demás, al tiempo de residencia y requisitos que exijan las leyes particulares de cada Potencia.

   Artículo 24o. Si un ciudadano ó ciudadanos de una República aliada prefiriesen permanecer en el territorio de otra, conservando siempre su carácter de ciudadano del país de su nacimiento ó de su adhesion, dicho ciudadano ó ciudadanos gozarán igualmente en cualquiera territorio de las partes contratantes en que residan, de todos los derechos y prerogativas de naturales del país, en cuanto se refiere á la administracion de justicia y á la proteccion correspondiente de sus personas, bienes y propiedades; y por consiguiente no les será prohibido bajo pretexto alguno el ejercicio de su profesion y ocupacion, ni el disponer entre vivos ó por última voluntad de sus bienes muebles é inmuebles, como mejor les parezca, sujetándose en todos casos á las cargas y leyes á que lo estuvieren los naturales del territorio en que se hallaren.

   Artículo 25o. Para que las partes contratantes reciban la posible compensacion por los servicios que se prestan mútuamente en esta alianza, han convenido en que sus relaciones comerciales se arreglen en la próxima Asamblea, quedando vigentes entre tanto las que actualmente existen entre algunas de ellas, en virtud de estipulaciones anteriores.

   Artículo 26o. Las Potencias de América, cuyos Plenipotenciarios no hubieren concurrido á la celebracion y firma del presente tratado podrán no obstante lo estipulado en el artículo 14o., incorporarse en la actual Confederacion dentro de un año, despues de ratificado el presente tratado y la Convencion de contingentes concluidos en esta fecha, sin exigir modificaciones ni variacion alguna, pues en caso de desear ó pretender alguna alteracion se sujetará ésta al voto y resolucion de la Asamblea, que no accederá sino en el caso de que las modificaciones que se pretendan no alteren lo sustancial de las bases y objeto de este tratado.

   Artículo 27o. Las partes contratantes se obligan y comprometen á cooperar á la completa abolicion y extirpacion del tráfico de ésclavos de Africa, manteniendo sus actuales prohibiciones de semejante tráfico en toda su fuerza y vigor; y para lograr desde ahora tan saludable obra, convienen además en declarar, como declaran entre sí, de la manera más solemne y positiva, á los traficantes de esclavos con sus buques cargados de esclavos y procedentes de las costas de Africa, bajo pabellon de cualquiera de las dichas partes contratantes, incursos en el crimen de piratería, bajo las condiciones que se especificarán despues en una convencion especial.

   Artículo 28o. Las Repúblicas de Colombia, Centro América, Perú y Estados Unidos Mejicanos, al identificar tan fuerte y poderosamente sus principios é intereses en paz y guerra, declaran formalmente que el presente tratado de union, liga y confederacion perpétua no interrumpe ni interrumpirá de modo alguno el ejercicio de la soberanía de cada una de ellas con respecto de sus relaciones exteriores con las demás Potencias extrañas á esta Confederacion, en cuanto no se opongan al tenor y letra de dicho tratado.

   Artículo 29o. Si algunas de las partes variase esencialmente sus actuales formas de Gobierno, quedará por el mismo hecho excluida de la Confederacion, y su Gobierno no será reconocido, ni ella readmitida en dicha Confederacion sino por el voto unánime de todas las partes que la constituyen ó constituyeren entónces.

   Artículo 30o. El presente tratado será firme en todas sus partes y efectos, miéntras las Potencias aliadas permanezcan empeñadas en la guerra actual ú otra comun, sin poderse variar ninguno de los artículos y cláusulas sino de acuerdo de todas las dichas partes en la Asamblea General, quedando sujetas á ser obligadas por cualquier medio que las demás juzguen á propósito á su cumplimiento; pero, verificada que sea la paz, deberán las Potencias aliadas rever en la misma Asamblea este tratado, y hacer en él las reformas y modificaciones que por las circunstancias se pidan y estimen como necesarias.

   Artículo 31o. El presente tratado de union, liga y confederacion perpétua será ratificado, y las ratificaciones serán canjeadas en la villa de Tacubaya, una legua distante de la ciudad de Méjico, dentro del término de ocho meses, contados desde la fecha ó ántes si fuese posible.

   En fé de lo cual los Ministros Plenipotenciarios de las Repúblicas de Colombia, Centro América, Perú y Estados Unidos Mejicanos han firmado y sellado las presentes con sus sellos respectivos, en esta ciudad de Panamá, á quince dias del mes de Julio del año del Señor 1826.

(L.S.) Pedro Gual;

(L.S.) Pedro Briceño Méndez;

(L.S.) Pedro Molina; (L.S.) Antonio Larrazábal;

(L.S.) Manuel de Vidaurre; (L.S.) Manuel Pérez de Tudela;

(L.S.) José Mariano de Michelena;

(L.S,.) José Domínguez.

   Artículo adicional. Por cuanto las partes contratantes desean ardientemente vivir en paz con todas las Naciones del universo, evitando todo motivo de disgusto que pueda dimanar del ejercicio de sus derechos legítimos en paz y guerra, han convenido y convienen igualmente en que luego que se obtenga la ratificacion del presente tratado, procederán á fijar de comun acuerdo todos aquellos puntos, reglas y principios que han de dirigir su conducta en uno y otro caso, á cuyo efecto invitarán de nuevo á las Potencias neutras y amigas para que, si lo creyesen conveniente, tomen una parte activa en semejante negociacion, y concurran por medio de sus Plenipotenciarios á ajustar, concluir y firmar el tratado ó tratados que se hagan con tan importante objeto.

   El presente artículo adicional tendrá la misma fuerza como si se hubiese insertado palabra por palabra en el tratado firmado hoy, será ratificado, y las ratificaciones serán canjeadas.

   En fé de lo cual los respectivos Ministros Plenipotenciarios lo han firmado y puesto sus sellos respectivos en esta ciudad de Panamá, á quince dias del mes de Julio del año del Señor 1826.

(L.S.) Pedro Gual; (L.S.) Pedro Briceño Méndez;

(L.S.) Antonio Larrazábal; (L.S.) Pedro Molina;

(L.S.) Manuel de Vidaurre; (L.S.) Manuel Pérez de Tudela;

(L.S.) José Mariano de Michelena;

(L.S.) José Domínguez.

    

   CONCIERTO A QUE SE REFIERE EL ARTÍCULO 11 DEL TRATADO DE UNIÓN, LIGA Y CONFEDERACIÓN PERPETUA, ENTRE LAS REPÚBLICAS DE COLOMBIA, CENTRO AMÉRICA, PERÚ Y ESTADOS UNIDOS MEJICANOS

Panamá, 15 de julio de 1826

Firmantes:

Por COLOMBIA, Pedro Gual.

Pedro Briceño Méndez

Por CENTRO AMÉRICA, Antonio Larrazábal.

Pedro Molina

Por PERÚ, Manuel Lorenzo de Vidaurre,

Manuel Pérez de Tudela

Por MÉJICO, José Mariano Michelena.

José Domínguez

   Los infrascritos, Ministros Plenipotenciarios de las Repúblicas de América, concurrentes á la Asamblea General de Panamá, conforme á lo estipulado en el artículo 11 del tratado de liga, firmado en esta fecha, han ajustado y concluido el convenio siguiente:

   Primero. Esta Asamblea se traslada á continuar sus negociaciones á la villa de Tacubaya, una legua distante de la ciudad de Méjico, y seguirá reuniéndose allí periódicamente, ó en cualquiera otro punto del territorio mejicano, miéntras la razon y las circunstancias no exijan que se varíe á otro lugar que tenga las ventajas de salubridad, seguridad y buena posicion para las comunicaciones con las Naciones de Europa y América.

   Segundo. Los Gobiernos mantendrán íntegras sus Legaciones en el lugar de la reunion de la Asamblea tres meses prorogables á dos más; pero durante la guerra comun deberán mantenerlas siempre en el territorio de la República en que se haya reunido la Asamblea.

   Tercero. La Asamblea no recibirá para Ministros signatarios, sino personas con el carácter por lo ménos de Ministros Plenipotenciarios, y como tales serán vistos y considerados conforme á las prácticas establecidas, dispensándoseles el tratamiento que sus respectivos Gobiernos les dén en sus comunicaciones oficiales.

   Cuarto. Reunidos los Ministros y canjeados los poderes de los que nuevamente concurran, se observará en punto á preferencia y presidencia lo acordado para la presente Asamblea, renovándose al abrirse las conferencias la operacion del sorteo que consta en los protocolos.

   Quinto. Los Ministros de la República donde se verifiquen las reuniones darán aviso á su Gobierno, por conducto de su respectivo Ministro, de la llegada sucesiva de los Plenipotenciarios, incluyendo una lista de su comitiva, á fin de que con este conocimiento se guarden y manden guardar, así á ellos como á sus familias, los fueros, prerogativas é inmunidades que son de costumbre y corresponden á su representacion y alto carácter.

   Sexto. Para remover todo lo que pueda retardar las negociaciones y signatura de los tratados, no se observará ceremonial alguno durante el curso de aquellas, y los Plenipotenciarios se reunirán donde y cuando les parezca, sin distincion de rango.

   Séptimo. El Gobierno de la República donde se reuna la Asamblea, proporcionará, sin embargo, un local cómodo y decente para que en él puedan tenerse las conferencias, si los Ministros así lo acordasen, y prestará á dichos Ministros todos los auxilios que necesiten para procurarse su alojamiento.

   Octavo. En el lugar en que resida la Asamblea durante sus sesiones (si no es á peticion suya), no podrán alojarse tropas, ni entrar tampoco autoridad alguna, por eminente que sea, excepto la civil y municipal del territorio.

   Noveno. La correspondencia de los Ministros solos, y no la de su comitiva, será franca de porte en las administraciones de la República donde esté la Asamblea.

   Décimo. Luego que las demás Potencias de América se incorporen en la Asamblea General, por medio de sus Plenipotenciarios, se volverá á tomar en consideracion este convenio, para hacer en él las variaciones que se juzguen convenientes.

   En fé de lo cual los infrascritos han firmado y sellado el presente convenio en la ciudad de Panamá, á quince dias del mes de Julio del año del Señor 1826.

(L.S.) Pedro Gual; (L.S.) Pedro Briceño Méndez

(L.S.) Antonio Larrazábal; (L.S.) Pedro Molina

(L.S.) Manuel de Vidaurre; (L.S.) Manuel Pérez de Tudela;

(L.S.) José Mariano de Michelena; (L.S.) José Domínguez.

    

   CONVENCIÓN DE CONTINGENTES ENTRE LAS REPÚBLICAS DE COLOMBIA, CENTRO AMÉRICA, PERÚ Y ESTADOS UNIDOS MEJICANOS

Panamá, 15 de julio de 1826

Firmantes:

Por COLOMBIA, Pedro Gual,

Pedro Briceño Méndez

Por CENTRO AMÉRICA, Antonio Larrazábal,

Pedro Molina

Por PERÚ, Manuel Lorenzo de Vidaurre,

Manuel Pérez de Tudela

Por MÉJICO, José Mariano Michelena,

José Domínguez

   En el nombre de Dios, autor y legislador del universo.

   Las Repúblicas de Colombia, Centro América, Perú y Estados Unidos Mejicanos, deseando, en virtud del artículo 3o. del tratado de union, liga y confederacion perpétua, firmado en este dia, hacer efectiva la cooperacion que deben prestarse mútuamente contra su enemigo comun el Rey de España, hasta que el curso de los acontecimientos incline su ánimo á la justicia y á la paz, de cuyos bienes se hallan dolorosamente privadas, por consecuencia de la obstinacion con que dicho príncipe intenta reagravar los males de la guerra; y estando resueltas las dichas

   Potencias confederadas á hacer toda suerte de sacrificios para poner término á tan lamentable estado de cosas, empleando al efecto recursos adecuados á las circunstancias presentes ó que puedan sobrevenir, han determinado arreglar sus contingentes respectivos por medio de sus Ministros Plenipotenciarios, reunidos y congregados en esta Asamblea, á saber:

   S. E. el Vicepresidente, Encargado del Poder Ejecutivo de la República de Colombia, á los Excmos. señores Pedro Gual y Pedro Briceño Méndez, General de Brigada de los Ejércitos de dicha República.

   S. E. el Presidente de la República de Centro América, á los Excmos. señores Antonio Larrazábal y Pedro Molina.

   S. E. el Consejo de Gobierno de la República del Perú, á los Excmos. señores don Manuel Lorenzo de Vidaurre, Presidente de la Corte Suprema de Justicia de la misma República y don Manuel Pérez de Tudela, Fiscal del mismo Tribunal.

   S. E. el Presidente de los Estados Unidos Mejicanos, á los Excmos. señores don José Mariano Michelena, General de Brigada y don José Domínguez, Regente del Supremo Tribunal de Justicia del Estado de Guanajuato.

   Y habiéndose manifestado mútuamente sus plenos poderes y encontrándolos bastantes y en debida forma, han convenido en los artículos siguientes:

   Artículo primero. Las partes contratantes se obligan y comprometen á levantar y mantener en pié efectivo y completo de guerra, un ejército de 60.000 hombres de infantería y caballería, en esta proporcion: la República de Colombia, 15.250; la de Centro América, 6.750; la del Perú, 5.250; y los Estados Unidos Mejicanos, 32.750. La décima parte de estos contingentes será de caballería.

   Artículo segundo. Dichos 60.000 hombres estarán organizados en brigadas y divisiones, armadas, equipadas y prontas de un todo á entrar en campaña y á obrar defensiva y ofensivamente, segun el concierto establecido por separado entre las partes contratantes, con el fin de que estas tropas tengan toda la movilidad de que son susceptibles, el cual será tan obligatorio como si se hubiera insertado palabra por palabra en la presente convencion.

   Artículo tercero. Como el objeto de las partes contratantes al unirse en una Confederacion, es disminuir los sacrificios que cada una tendría que hacer por sí sola en beneficio de la causa comun, y prestarse toda proteccion y ayuda, se ha convenido y conviene además, que en el caso de ser invadida una de las partes, deben las demás socorrerla, no solamente con las tropas, de que se ha hablado arriba, sino tambien con un subsidio de 200.000 pesos cada una, los cuales serán pagados puntualmente á la disposicion del Gobierno del país invadido, en la Tesorería del aliado que deba darlo, bien sea en moneda sonante ó en letras de cambio, fuera de los otros auxilios pecuniarios que las partes contratantes están prontas á prestarse recíprocamente, y que estipularán despues, si fuere necesario, en virtud de las circunstancias.

   Artículo cuarto. Los contingentes de tropas se pondrán, llegado el caso de obrar en defensa de alguna de las partes contratantes, bajo la direccion y órdenes del Gobierno que van á auxiliar; bien entendido que los cuerpos auxiliares han de conservar bajo sus Jefes naturales la organizacion, ordenanza y disciplina del país á que pertenecen.

   Artículo quinto. Cualquiera de las partes contratantes que vaya en auxilio de otra, estará obligada durante la campaña á alimentar, pagar, vestir, reemplazar las bajas de sus contingentes respectivos y hacer los gastos que cause su trasporte; pero el auxiliado los tratará en punto á cuarteles, ó alojamientos y hospitales, como á sus propias tropas y les proveerá de las municiones de guerra que consuman, y de las armas que necesiten en reemplazo de las que se inutilicen, miéntras duren las operaciones.

   Artículo sexto. Los víveres que consuman las tropas auxiliares serán suministrados por sus Gobiernos respectivos. Si éstos no pudiesen proporcionárselos, ó creyesen más conveniente tomarlos del país que defienden, el Gobierno de dicho país estará obligado á facilitárselos al mismo precio y de la misma calidad que los dé á su propia tropa, formando al intento los arreglos y convenios necesarios para cada campaña.

   Artículo séptimo. Todos los gastos causados en las operaciones que se emprendan conforme á los artículos anteriores, en defensa de algunas de las partes contratantes, y subsidios de cualquiera especie que se les dén, serán abonados por la Potencia que recibió el auxilio dos años despues de la conclusion de la presente guerra, por medio de un tratado definitivo de paz con España, prévia su liquidacion.

   Artículo octavo. Para reemplazar las bajas de los contingentes con que cada una de las partes debe concurrir, se ha convenido en que pueda hacerse recluta voluntaria en el país donde se está obrando; pero tales reclutas, siendo súbditos por nacimiento del Gobierno de dicho país, serán enteramente libres para seguir ó nó las banderas en que se han enganchado, al tiempo de retirarse las tropas auxiliares, debiendo en todo caso pagarse el alcance que hubiere en favor ó en contra del cuerpo.

   Artículo noveno. En el caso que las partes contratantes crean conveniente tomar la ofensiva contra el enemigo comun, fuera del territorio de los aliados, con los contingentes de tropas estipulados en el artículo lo., se concertarán entre sí sobre los medios que hayan de emplear, el objeto de la empresa, Jefe que la dirija y la organizacion temporal ó permanente que se dé al país que se ocupe, á fin de que haya unidad de accion en el servicio y se asegure el éxito.

   Artículo 10o. Las partes contratantes se obligan y comprometen además á tener y mantener una fuerza naval competente, sobre cuyo número, calidad, proporcion y destino se han convenido por separado, y para cuyo completo consignan desde luego la suma de 7.720.000 pesos fuertes, distribuidos de la manera siguiente: á la República de Colombia, 2.205.714 pesos fuertes, á la de Centro América 955.811 pesos fuertes, y á los Estados Unidos Mejicanos 4.558.475 pesos fuertes.

   Artículo 11o. Las partes contratantes se obligan y comprometen igualmente á mantener sus respectivos buques en pié de guerra completamente armados, tripulados y provistos con las municiones de boca correspondientes, las cuales deberán renovarse de seis en seis meses, sin que para ello sea necesario distraer los buques del servicio en que se hallen empleados.

   Artículo 12o. Los buques de la marina aliada llevarán el pabellon de la Nacion á que pertenecen, y sus oficiales y tripulacion serán juzgados y se gobernarán por las leyes y ordenanzas respectivas, entretanto que los aliados adopten de acuerdo una ordenanza ó reglas generales para que uniformen el servicio.

   Artículo 13o. Una comision compuesta de tres miembros nombrados, uno por el Gobierno de la República de Colombia, otro por el de la República de Centro América y otro por el de los Estados Unidos Mejicanos, se encargará de la direccion y mando de la fuerza naval que debe establecerse en el mar Atlántico, con facultades de un Jefe militar superior, ó mayores, si dichos Gobiernos lo estimasen conveniente, para realizar los grandes objetos en que se han convenido.

   Artículo 14o. Los miembros de la comision directiva de las fuerzas navales de la Confederacion, serán nombrados por los respectivos Gobiernos dentro de veinte dias despues de la ratificacion de la presente Convencion, y se reunirán á la mayor brevedad posible por la primera vez, en la plaza de Cartagena, donde fijarán su residencia, ó la variarán á cualquiera otro lugar que esté bajo la jurisdiccion de alguna de las tres Potencias que los han constituido, segun lo crean conveniente para el mejor éxito de las operaciones que emprendan, y facilidad de comunicaciones con los Gobiernos de quienes dependan.

   Artículo 15o. A fin de que dicha comision directiva tenga toda la independencia y libertad necesaria para el mejor desempeño de sus funciones, se ha convenido y conviene aquí expresamente, que cada uno de sus miembros goce todas las inmunidades y exenciones de un Agente diplomático, sea cual fuere el lugar en que resida.

   Artículo 16o. Las presas que haga la fuerza naval de la Confederacion, se distribuirán íntegramente entre los oficiales, tropa y tripulacion aprehensores; la clasificacion de presas, el Tribunal en que han de ser juzgadas, y el modo con que ha de hacerse su distribucion, se arreglará por un convenio particular.

   Artículo 17o. Los reparos que necesite la marina federal por averias de guerra ó mar, serán hechos indistintamente por cuenta de la misma Confederacion, con un fondo que al efecto se distribuirá entre las partes contratantes con proporcion á sus respectivos contingentes, y se pondrá á disposicion de la comision directiva. Y para que dicha comision tenga desde luego algun fondo disponible con que ocurrir á los más prontos reparos que se ofrezcan, se le entregará, desde que se reuna, la cantidad de 300.000 pesos, completándose como sigue: la República de Colombia, 85.714 pesos fuertes; la República de Centro América, 37.146 pesos fuertes; y los Estados Unidos Mejicanos, 177.140 pesos fuertes.

   Artículo 18o. Si alguna de las Potencias contratantes tuviere además á su servicio otros buques armados ó los armare en adelante, que no pertenezcan á la marina confederada, y uno ó más de ellos concurriere con uno ó más de la dicha marina al apresamiento de enemigos, participarán de todas las ventajas como si perteneciese á ella.

   Artículo 19o. Si al concluir la paz con España, cuya consecuencia es el objeto de esta Convencion, convinieren las partes contratantes en disolver la marina aliada, se devolverán á cada una los mismos buques con que haya contribuido para su formacion, segun el convenio á que se ha referido el artículo 10, ó los que los hayan reemplazado conforme á lo estipulado en el artículo 17.

   Artículo 20o. Para cubrir las costas de las partes contratantes en el mar Pacífico, se ha convenido y conviene en que la República peruana mantenga constantemente en ella, en el mismo pié de guerra que se ha dicho arriba, una escuadra compuesta y dividida en dos cruceros del modo que se ha establecido por separado, y dicha escuadra será dirigida y sostenida por su Gobierno, con entera independencia de la comision directiva.

   Artículo 21o. En virtud de lo estipulado en el artículo precedente se conviene además en que la República del Perú no sea comprendida ni en las prestaciones ni en las ventajas que resulten á las Potencias que concurren á la formacion de las fuerzas navales del mar Atlántico por los artículos 10, 11, 12, 13, 14, 15, 16, 17 y 19 de esta Convencion; bien entendido, que si sucesos prósperos proporcionasen á las Potencias que forman la marina del Atlántico el resarcimiento de los gastos hechos en ella, entonces la República del Perú será reintegrada tambien, despues de aquellas, de los gastos que haya hecho en la del Pacífico, á la manera que si la República del Perú se repusiere de los gastos erogados en la costa del Pacífico, el sobrante quedará para distribuirse entre las Potencias aliadas en el Atlántico.

   Artículo 22o. Las Potencias de América que accedieren al tratado de union, liga y Confederacion perpétua de esta fecha, en los términos prescritos en el artículo 25 del mismo, prestarán igualmente sus contingentes de tierra y mar con la misma proporcion que las demás partes aliadas y se acumularán á los ya designados.

   Artículo 23o. Las prestaciones y obligaciones á que se han comprometido las partes contratantes por la presente convencion de contingentes, relativa á la guerra actual en que se hallan empeñadas contra el Rey de España, se entenderán aplicables á cualquiera otra guerra que acuerden sostener en comun, si al determinarlo las partes se convienen en ellas.

   Artículo 24o. La presente convencion será ratificada, y las ratificaciones serán canjeadas en la villa de Tacubaya dentro del término de ocho meses, ó ántes si fuese posible.

   En fé de lo cual los Ministros Plenipotenciarios de las Repúblicas de Colombia, Centro América, Perú y Estados Unidos Mejicanos han firmado y sellado las presentes con sus sellos respectivos en esta ciudad de Panamá, á quince dias del mes de Julio del año del Señor 1826.

(L.S.) Pedro Briceño Méndez;

(L.S.) Pedro Gual;

(L.S.) Antonio Larrazábal; (L.S.) Pedro Molina;

(L.S.) Manuel de Vidaurre; (L.S.) Manuel Pérez de Tudela;

(L.S.) José Mariano de Michelena;

(L.S.) José Domínguez.

    

   CONCIERTO A QUE SE REFIERE EL ARTÍCULO 20 DE LA CONVENCIÓN DE CONTINGENTES, CELEBRADO ENTRE LAS REPÚBLICAS DE COLOMBIA, CENTRO AMÉRICA, PERÚ Y ESTADOS UNIDOS MEJICANOS

Panamá, 15 de julio de 1826

Firmantes:

Por COLOMBIA, Pedro Gual.

Pedro Briceño Méndez

Por CENTRO AMÉRICA, Antonio Larrazábal,

Pedro Molina

Por PERÚ, Manuel Lorenzo de Vidaurre,

Manuel Pérez de Tudela

Por MÉJICO, José Mariano Michelena,

José Domínguez

   Los infrascritos, Ministros Plenipotenciarios de las Repúblicas de América concurrentes á la Asamblea General de Panamá, conforme á lo estipulado en la convencion de contingentes firmada en esta fecha, han ajustado y concluido el concierto siguiente:

   Parte primera, relativa al ejército.

   Artículo primero. El contingente asignado á cada Potencia de las contratantes, se dividirá en tres cuerpos iguales, de los cuales el primero estará siempre sobre la costa pronto para embarcarse en auxilio de la que sea invadida; el segundo se hallará á una distancia de la costa que no exceda de cuarenta leguas, en disposicion de reemplazar al primero en el momento que éste salga; y el tercero estará situado en reserva para reemplazar al segundo en su caso.

   Artículo segundo. Como los tres cuerpos de que se ha hablado tienen no sólo por objeto ocurrir en auxilio del aliado que sea invadido, sino tambien defender el territorio de la Potencia que debe darlos, cada Gobierno podrá tener el segundo y tercer cuerpo del modo que juzgue más conveniente, con tal que en su concepto ellos estén en disposicion de reemplazarse sucesivamente en sus casos, ó de reunirse al primero en una necesidad urgente.

   Artículo tercero. Los contingentes no se deberán sino cuando la invasion sea séria; es decir, que exceda de cinco mil hombres de desembarco, y emprender ó apoderarse de alguna plaza fuerte, ó fortificarse en la costa ó se internaren en el pais hasta la distancia de treinta leguas.

   Artículo cuarto. Si la invasion fuere de más de cinco mil hasta diez mil hombres, cada aliado ocurrirá en auxilio del invadido con la sexta parte de su contingente, ó la mitad del primer cuerpo. Si pasare la invasion de diez mil hasta quince mil hombres, se dara el primer cuerpo íntegro; y si fuere mayor de este último número, hasta veinte y cinco mil ó más, el auxilio será de los primeros cuerpos. El total de cada contingente no se dará sino cuando los sucesos que haya alcanzado el enemigo, hagan probable la subyugacion de la Potencia invadida.

   Artículo quinto. En el caso de que dos ó más aliados sean invadidos a la vez, los auxilios de los demás se dirigirán á defender aquel donde haya llevado el enemigo mayores fuerzas, si no se acordare otra cosa en la Asamblea.

   Artículo sexto. Si una de las Potencias aliadas tuviere á la vista fuerzas enemigas, que amenacen desembarco y sean en número que indique invasion séria, al tiempo mismo que reciba el aviso requiriendo el contingente á favor de otras de las aliadas, podrá aquella suspender el envío de sus tropas, y no estará obligada tampoco á dar su equivalente en numerario; pero deberá contestarlo así, y si cesare el peligro que la amenazaba, se renovará la obligacion.

   Artículo séptimo. La caballería correspondiente á cada contingente marchará con sus monturas, bridas y demás equipos, siendo de cargo del aliado á quien se auxilia darle los caballos miéntras esté á su servicio.

   Artículo octavo. La fuerza de artillería de cada contingente se deja a la prudencia de los respectivos Gobiernos, y no se dará sino en el caso de que el aliado invadido la pida expresamente. En este caso el invadido dará tambien los caballos necesarios para el tren y trasportes miéntras esté á su servicio.

   Artículo noveno. La Potencia invadida pedirá á cada aliado el auxilio con que deba concurrir segun la proporcion fijada arriba, y el aliado requerido deberá precisamente ó poner su contingente en marcha dentro de sesenta dias contados desde aquel en que se reciba el aviso, ú ofrecer en respuesta el equivalente de que habla el artículo siguiente.

   Artículo 10o. Siempre que alguna de las partes contratantes no concurra oportunamente con el contingente que le corresponde en el término fijado por el artículo anterior, deberá pagar mensualmente á la Potencia invadida la cantidad de treinta pesos fuertes por cada hombre que faltare, cuyo pago se hará efectivo al paso que vaya venciéndose cada mes.

   Artículo 11o. Si el aliado requerido no puede concurrir con las tropas, sino con la cantidad que las reemplaza, segun el artículo precedente, deberá contestarlo así inmediatamente para que el invadido pueda librar contra él las sumas vencidas mensualmente; bien entendido que la obligacion de pagar el equivalente en numerario, debe empezar á los setenta dias de recibido el aviso de requerimiento.

   Artículo 12o. Siempre que un Gobierno haya de pagar alguna suma á otro de los aliados por los que deben darse conforme á este concierto y conforme al artículo 3o. de la convencion de contingente, lo hará en dinero sonante ó en letras de cambio contra los Bancos de los Estados Unidos del Norte ó de Londres.

   Artículo 13o. Como es imposible comprender en un concierto todos los detalles de un plan de operaciones, que dependen del que cada Potencia forme para su defensa particular combinando sus localidades y recursos, los aliados convendrán entre sí por separado en todos estos detalles.

   Artículo 14o. Como puede muy bien acontecer que requerido uno de los aliados por otro para dar su contingente en tropas, no pueda por falta de transportes ponerlo en el territorio invadido, sin embargo de tenerlo pronto para ello, se conviene en que calificadas las dificultades de insuperables ó extremadamente gravosas al Estado auxiliar, despues de haber hecho éste todos sus esfuerzos y oido los medios que le indique el Agente Diplomático de la Potencia que pide el auxilio, no estará obligado el requerido á pagar en dinero el equivalente; y suscitándose diferencia entre la Potencia que pidió el auxilio y la que debió darlo, sobre este punto se observará lo que se ha convenido para la terminacion de todas las diferencias.

   Parte segunda, relativa á la marina confederada.

   Artículo 15o. Siendo el objeto de esta parte del concierto ganar la superioridad marítima sobre el enemigo comun actual, se ha convenido en que la marina confederada se componga de tres navios del porte de 70 hasta 80; diez fragatas de 44 hasta 64 cañones; 8 corbetas de 24 hasta 34; 6 bergantines de 20 hasta 24; y una goleta de 10 á 12 cañones; apreciados estos buques por un término medio entre los portes dados á razon de 700.000 pesos un navio; 420.000 una fragata; 200.000 una corbeta y 90.000 un bergantin.

   Artículo 16o. En consecuencia cada una de las Potencias que forman la marina del Atlantico llenará los contingentes que se les han señalado en la Convencion, con los buques siguientes: Colombia, un navio de 74 á 80, dos fragatas de á 64, y dos de 44; Centro América, una fragata de 44 á 64, una corbeta de 24 á 34, y dos bergantines de 20 á 24; los Estados Unidos Mejicanos, dos navios de 70 á 80, dos fragatas de 64, y otras dos de á 44, seis corbetas de á 24 á 34, y tres bergantines de 20 á 24.

   Artículo 17o. Como sumados los valores de los buques que se han designado á cada Potencia, resulta que los de Colombia valen 164.286 pesos más que el contingente que le cupo en numerario, han convenido en que este exceso le sea satisfecho con los 155.811 pesos que le faltan á Centro América, y los 8.475 que le faltan á Méjico para llenar los suyos; y como reunidas estas dos sumas hay todavía un déficit de 10.000 pesos, se ha convenido en que Colombia deduzca esta cantidad de la que debe dar por la primera vez para el fondo de reparos, conforme al artículo 17 de la Convencion.

   Artículo 18o. Los objetos á que debe dirigir sus operaciones la marina confederada, serán: primero, defender y asegurar las costas y mares de las dichas Repúblicas contra toda invasion exterior; y segundo, buscar y perseguir hasta aniquilar y destruir la marina española, donde quiera que se halle.

   Artículo 19o. Debe ser uno de los principales cuidados de la comision directiva, que los buques estén siempre en el mejor estado de servicio, á cuyo fin dirigirá mensualmente á los respectivos Gobiernos, el estado de existencia de la Caja de reparos, para que sean reemplazados los fondos que se hayan consumido, ó se envien los más que sean necesarios. Estos reemplazos y cambios de fondos se harán siempre en la misma proporcion en que se han distribuido los primeros 300.000 pesos de que habla el artículo 17 de la Convencion de contingentes.

   Artículo 20o. La comision organizará el ramo de cuenta y razon para la administracion de la Caja de reparos, nombrando los empleados que juzgue absolutamente necesarios para ello, y dotándolos con los sueldos correspondientes, los cuales se pagarán de la misma Caja; todo segun las instrucciones que reciba de los respectivos Gobiernos, á quienes dará cuenta oportunamente de lo que haga.

   Artículo 21o. La escuadra que la República peruana debe mantener en el mar Pacífico, conforme al artículo 20 de la Convencion, se compondrá de los buques que en la distribucion hecha en el artículo 16 de este concierto, faltan para completar la fuerza total detallada en el 15, á saber: una fragata, una corbeta, un bergantin y una goleta; y los dos cruceros que debe mantener constantemente serán: uno desde el límite más sur de la dicha República hasta el puerto de Panamá, y otro desde este puerto hasta el límite más norte de los Estados Unidos Mejicanos en el Pacífico.

   Artículo 22o. El presente concierto podrá ser revisto y reformado en todo ó en parte, siempre que los aliados lo juzguen conveniente.

   En fé de lo cual los infrascritos han firmado y sellado el presente concierto en la ciudad de Panamá, á quince dias del mes de Julio del año del Señor de 1826.

(L.S.) Pedro Briceño Méndez; (L.S.) Pedro Gual;

(L.S.) Antonio Larrazábal; (L.S.) Pedro Molina;

(L.S.) M L. de Vidaurre; (L.S.) Manuel Pérez de Tudela;

(L.S.) José Mariano de Michelena;

(L.S.) José Domínguez.

FUENTE EDITORIAL:
O'Leary, Daniel Florencio. Memorias del general O'Leary, Caracas, Imprenta de El Monitor, 1884, t. 24. p. 352-371. Véase también: Archivo general y microfilm del ministerio de Relaciones Exteriores. Bogotá, Gaveta del director de Archivo.
FUENTE DOCUMENTAL:
Del Archivo del Libertador.

20 TRATADO PRELIMINAR DE PAZ ENTRE COLOMBIA Y PERÚ

Girón, 28 de febrero de 1829

Firmantes:

Por COLOMBIA. Juan José Flores,

Daniel F. O'Leary

Por PERÚ, Agustín Gamarra,

Luis José de Orbegoso

   A consecuencia de la batalla de Tarqui empeñada el día de ayer, en que ha sido destruida una parte considerable del ejército peruano, despues de una bizarra resistencia, se reunieron en este puesto los señores comisionados: General de division Juan José de Flores y el de brigada Daniel Florencio O'Leary, ambos por parte de S. E. el Jefe Superior de los Departamentos del Sur de Colombia; y los señores Gran Mariscal D. Agustin Gamarra y General de brigada D. Luis José de Orbegoso, por la de S. E. el Presidente del Perú, asociados de sus respectivos Secretarios, Coronel José María Saenz y Doctor D. José Maruri de la Cuba: y habiendo canjeado sus respectivos poderes, procedieron á acordar, y sentar las siguientes bases de un tratado definitivo de paz entre ambas Repúblicas.

   Artículo primero. Las fuerzas militares del norte del Perú y del Sur de Colombia, se reducirán al pié de guarnicion, y no pasarán de tres mil hombres en cada país.

   Artículo segundo. Las partes contrantes, o sus respectivos Gobiernos, nombrarán una comision para arreglar los límites de los dos Estados, sirviendo de base la division política de los vireinatos de la Nueva Granada y el Perú en Agosto de 1809, en que estalló la revolucion de Quito; y comprometerán á cederse recíprocamente aquellas pequeñas partes de territorio, que por los defectos de una inexata demarcacion perjudican á los habitantes.

   Artículo tercero. La misma comision liquidará la deuda del Perú á Colombia de resultas de la guerra de la independencia. Esta deuda se pagará de contado con sus intereses desde el dia en que se empezaron los gastos, y en el término de 18 meses, ó del modo que se conviniere. Las deudas de particulares, cuyo pago quedó en suspenso, se allana por el órden regular: la accion de los acreedores es vigente y su derecho está á salvo para que se emprenda su cobranza. En cuanto á la deuda nacional referida, Colombia y el Perú nombrarán cada uno un gobierno americano, para que en caso de diferencia sirvan de árbitro.

   Artículo cuarto. Existiendo un documento (como se asegura por los señores comisionados de Colombia) por el cual el Perú quedó obligado á reemplazar las bajas que tuvo el ejército colombiano, en el auxilio que prestó en la guerra de la independencia peruana, ocurrirá religiosamente el Estado del Perú á su exacto cumplimiento, en los términos en que convenga la comision de que habla el artículo segundo.

   Artículo quinto. El gobierno peruano dará al de Colombia, por la expulsion de su Agente en Lima, la satisfaccion que en tales casos se acostumbra entre las naciones; y el de Colombia dará al del Perú explicaciones satisfactorias por la inadmision de su Plenipotenciario.

   Artículo sexto. Ninguna de las dos Repúblicas tiene derecho de intervenir en la forma de gobierno de la otra, ni en sus negocios domésticos; y se comprometen á respetar la independencia de la República Boliviana, como la de los demás Estados continentales.

   Artículo séptimo. La estricta observancia del artículo anterior, en cuanto á las partes contratantes y á Bolivia, lo mismo que á las demás diferencias actuales, se arreglarán de un modo claro en el tratado definitivo.

   Artículo octavo. Existiendo desconfianzas recíprocas entre los dos gobiernos, y para dar seguridades de la buena fé que los anima, luego que se ajuste el tratado de paz, se solicitará del gobierno de los Estados Unidos del Norte, que en clase de mediador garantice el cumplimiento de la presente estipulacion.

   Artículo noveno. Como Colombia no consentirá en firmar un tratado de paz mientras que tropas enemigas ocupen su territorio, se conviene en que sentadas estas bases se retirará el resto del ejército peruano al Sur del Macará, y se procederá al arreglo definitivo, á cuyo efecto se elegirán dos plenipotenciarios por cada parte contratante, que deben reunirse en la ciudad de Guayaquil en todo el mes de Mayo. Entre tanto solo podrán existir en las provincias fronterizas pequeñas guarniciones, debiéndose nombrar en uno y otro ejército comisarios que vigilen la observancia de este artículo.

   Artículo 10o. El gobierno del Perú se compromete á entregar al de Colombia la corbeta Pichincha en el menos tiempo posible; y la cantidad de ciento cincuenta mil pesos en el término de un año, para cubrir las deudas que el ejército y escuadra del Perú hayan contraído en los departamentos del Azuay y Guayaquil que no estén aun pagadas; y en retribucion de algunos perjuicios hechos á propiedades particulares.

   Artículo 11o. El ejército peruano emprenderá su retirada por Loja desde el dia dos del próximo Marzo, y evacuará completamente el territorio de Colombia dentro de veinte dias contados desde la fecha. En el mismo término se devolverá á las respectivas autoridades la ciudad de Guayaquil y su marina, con los elementos de guerra en los mismos términos que se entregaron en depósito al jefe de la escuadra peruana por la estipulacion é inventario de veintiuno de Enero último.

   Artículo 12o. Los colombianos en el Perú y los peruanos en Colombia, tendrán una completa seguridad en sus personas, cualquiera que haya sido su opinion política: sus propiedades tendrán la mas cabal garantía, y no serán sujetas á contribuciones ordinarias y extraordinarias ni en tiempo de paz ni en tiempo de guerra, sino del mismo modo que sean gravados por las leyes los súbditos de ambos gobiernos.

   Artículo 13o. Los comisionados de Colombia y del Perú se comprometen á solicitar un decreto de amnistía de sus respectivos gobiernos en favor de todas las personas que hayan emitido sus opiniones políticas, comprometiéndose en la presente guerra.

   Artículo 14o. En este tratado preliminar queda iniciada la alianza defensiva que una comision diplomática debe ajustar, de manera que permanezca sellada para siempre la sincera amistad que las Repúblicas de Colombia y el Perú desean conservar ante la faz del mundo civilizado, contra toda agresion extranjera, que osare atentar los derechos nacionales y su sagrada independencia.

   Artículo 15o. Las partes contratantes se comprometen, desde luego, á que estas bases sean forzosas para el tratado definitivo de paz.

   Artículo 16o. El bloqueo declarado á los puertos de Colombia se entenderá haber cesado desde que los comisionados de ambos ejércitos hayan entrado en la plaza de Guayaquil á ejecutar el cumplimiento del artículo undécimo.

   Artículo 17o. De estos tratados se firmarán cuatro ejemplares, de los que dos serán para cada una de las partes; ratificándose dentro de veinticuatro horas por S. E. el Mariscal de Ayacucho, Jefe Superior del Sur de Colombia, á nombre de su Gobierno; y por S. E. el Presidente de la República Peruana á nombre del suyo; quedando con esta formalidad con todo el valor y fuerza que tienen los documentos de esta clase, sin necesidad de nuevas ratificaciones.

   Dado y firmado en el campo de Jiron á 28 días del mes de febrero de 1829 años.

Juan José Flores, Agustín Gamarra,

Daniel Florencio O'Leary, Luis José de Orbegoso

José M. Saenz,

Secretario

José Maruri de la Cuba,

Secretario de la Comision Peruana

   Cuartel general frente a Jirón, a lo. de marzo de 1829.

   Deseando dar un testimonio relevante y la mas incontestable prueba de que el Gobierno de Colombia no quiere la guerra, de que ama al pueblo peruano y de que no pretende abusar de la victoria, ni humillar al Perú, ni tomar un grano de arena de su territorio, apruebo, confirmo y ratifico este tratado.

Antonio José de Sucre

Cuartel general en el campo de Jirón, á 1o. de marzo de 1829.

   Ratificado a las siete de la noche de esta fecha.

José de La-Mar

Por orden de S. E.

Mariano Castro

    

   MANIFIESTO DEL PERÚ SOBRE EL TRATADO DE JIRÓN

   Cuando el Perú armado por la defensa de sus mas preciosos derechos contra la agresion del General Bolivar, esperaba del valor de sus hijos ver coronada por la victoria la justicia de su causa; cuando el número y disciplina de sus tropas, y los primeros pasos de la campaña, le prometían un triunfo fácil y seguro sobre un enemigo que no osando resistirles, no hallaba otro medio de ofenderlas que talar las provincias, para que, no encontrando auxilio alguno, sufriesen por el hambre los estragos que no podían causarles las bayonetas enemigas; y, finalmente, cuando sobreponiéndose nuestro ejército á tantas privaciones, por hábiles maniobras, precisaba al enemigo á una batalla decisiva en los llanos de Tarqui, fatales é imprevistas circunstancias cambiaron repentinamente el lisongero aspecto de la campaña, y el Convenio celebrado en Jiron fué el resultado de un combate en que se mostró ingrata la fortuna al entusiasmo y denuedo con que parte de nuestras fuerzas, cubriéndose de gloria, pelearon con una resolucion y firmeza que impusieron al enemigo, y le forzaron á no descender al campo á medir sus fuerzas con las nuestras, por conocer que era perdido si abandonaba la posicion á que debiera sus ventajas. Así un infortunio inesperado y la misma timidez del enemigo, le han dado ocasion á jactarse de una victoria que en realidad no ha conseguido, y á que se firmase un Convenio inadmisible que debiéramos romper aún cuando él mismo no lo hubiera ya roto por su parte.

   Las mas de las condiciones comprendidas en este Convenio fueron rechazadas por el Congreso Constituyente, como enteramente desconocidas en el derecho internacional, y el habérsele designado al Perú como único medio de conservar la paz con Colombia, fué la causa primera de que el Congreso autorizase al Gobierno para hacer la guerra, si el General

   Bolivar persistía tenaz en exigirlas. Manifestada tan clara y expresamente la voluntad nacional ¿qué poder habrá bastante en la República para separarse de ella, y tan abiertamente contrariarla?

   El Gobierno que no es sino el jefe de la administracion, y debe rigurosamente ceñirse á las determinaciones de la Asamblea Nacional, faltaría al mas esencial de sus deberes, si vacilase un punto en desechar pretensiones que han mirado como agenas del Derecho de Gentes los encargados por los pueblos de regir sus destinos, y de velar sobre la conservacion de la República, apartando de ella cuanto pueda menguar su honra y su poder. Mas aún, cuando no existiera un tan poderoso motivo de resistirse á aceptarlas en la terminante resolucion de la Asamblea, la Carta Constitucional que autoriza al Ejecutivo para celebrar tratados de paz y amistad, le prescribe, como indispensablemente necesaria, la aprobacion del Congreso. Si tan estrechas son las facultades del Jefe Supremo de la República en lo que concierne á establecer relaciones permanentes con las demás naciones, ligando con ellas nuestros intereses ó dirimiendo las diferencias que se hayan suscitado, ninguna fuerza, en verdad, puede suponerse en las estipulaciones que se celebren por el jefe encargado de hacer la guerra, que si, atendidas algunas circunstancias, puede moderar su curso, ó proseguirla, jamás esta autorizado para aceptar toda especie de condiciones por conseguir la paz; ni por funesta que haya sido la suerte de su Ejército le es dado en modo alguno reglar la suerte de la Nacion, y fijar sus destinos futuros. ¡Infelices naciones si la desgracia de sus generales fuese la reguladora de su fortuna, y si hubiesen de quedar á discrecion del que en el campo de batalla solo atiende á salvar los restos de su Ejército!

   Defecto tan insanable en los Tratados de Jiron, no podía ignorarse por el General Sucre, á quien no son desconocidas nuestras leyes, y que, en razon de su destino, se le debe creer instruido en las facultades de un General en Jefe, y de su extension y límites, segun la clase de Gobierno de que depende y á quien sirve. Ni es por tanto de creer que el General Sucre, súbdito de un Gobierno en que no hay discernimiento de poderes, y ni mas voluntad que la del hombre que se ha colocado á su frente, juzgase al General La Mar tan plenamente autorizado para ratificar un Convenio, como lo estaba él para proponerlo y obligar á su cumplimiento al Gobierno de Colombia. El General La Mar debió considerarse como un simple General en Jefe, y no como Presidente de la República desde el momento en que traspasó los límites del territorio peruano: y aún cuando hubiera conservado este carácter, bajo el que el General Sucre aparenta reconocerle en el Convenio, ninguna mayor fuerza adquiriera su ratificacion, si no se llegase á obtener la del Congreso: solemnidad entre nosotros esencial y necesaria, cuya importancia dió á conocer el General Sucre en el acto mismo de querer eludirla sus comisionados, exigiendo que los Tratados de Jiron tuviesen su valor y fuerza con la sola ratificacion del General La Mar. El General Sucre, procediendo de modo tan artero é ilegal, ha manifestado sin embozo que era nulo un Tratado que se celebraba con una autoridad subalterna é incompetente, y á cuyo cumplimiento no podría obligarse á la Nacion Peruana, si ella misma por sus representantes se negaba á dar subsistencia á un Convenio, que además encierra condiciones muy duras y sobre algunas de las cuales ha pronunciado ya el fallo de su justa reprobacion.

   El Gobierno del Perú, sin dar una prueba reprensible de flaqueza, y sin acarrear sobre sí una inmensa y vergonzosa responsabilidad, no podría obligarse á prestar su consentimiento á un Tratado lleno de insoportables condiciones, que reducen á la Nacion á recibir la ley mas dura que pudiera dictar un vencedor irresistible al pueblo mas débil y humillado. ¿Y á qué Nacion se ha jamás exigido la cesion de una parte de su territorio, rompiendo cruelmente los lazos que unen á sus habitantes con el resto de sus conciudadanos, con quienes han vivido bajo una misma fé política y en mancomunidad de derechos é intereses? Necesario fuera volver á divinizar el execrable derecho de conquista, y que abjurando la América los sanos y luminosos principios que desde su emancipacion ha profesado, se repitiesen en ella las escandalosas escenas, en que sin tener en nada la dignidad del hombre, cedían los soberanos sus vasallos, cual si fuesen su patrimonio, y ejerciesen sobre ellos el derecho de permutarlos y venderlos.

   Es igualmente injusto y peregrino el exigir no solamente el monto de los auxilios enviados por Colombia al Perú en la guerra de la independencia de América, sino tambien obligarle á pagar intereses que no se han estipulado; y que exclusivamente recaiga sobre el Perú todo el gravámen de una contienda igualmente útil á las dos Repúblicas, que habrían vuelto á la servidumbre si el poder español prevaleciera en el Perú. Conducta es esta tanto mas repugnante, cuanta fué la generosidad con que, sin atender á peligros interiores, y á los grandes sacrificios á que estaba sujeta la

   República, volaron las tropas peruanas en socorro de Colombia, sin que por su cooperacion en la victoria de Pichincha hubiesen tomado un grano de arena, ni jamás se haya reclamado cantidad alguna por los gastos y mucho ménos por los intereses que rindieran. La vez primera es esta en que una Nacion, desatendiendo la justicia y equidad, convierte en productivas las deudas que de otra reclama, sin un Convenio precedente que regle sus recíprocas obligaciones y derechos.

   ¿Pero en qué principio de razon ni de justicia ha de apoyar sus pretensiones un enemigo, que, para imponer al Perú la dura é insoportable obligacion de reponer con hijos suyos los de Colombia, muertos en la guerra de Independencia, hace valer como tratado solemne un documento particular, cuya existencia aseguran los comisionados de Colombia? Cuando estas mismas condiciones se intimaron como el único medio de evitar la guerra, se nos decía obligados á los reemplazos por convenio que celebró un enviado del Perú suficientemente autorizado, y que no necesitaba de ratificacion alguna para obtener toda la fuerza de una estipulacion nacional. Ahora que se ha desvanecido la existencia de convenio semejante, se ocurre por último arbitrio á humillar á la Nacion, haciéndola pasar por la promesa de un particular; y atacando su soberanía se le fuerza á entregar sus hijos sin que por sí misma y de un modo legítimo hubiese en ello convenido. ¿Ni de qué otro modo que con documentos de ningun valor, podrá probarse nunca que exista una Nacion tan abatida, tan degradada y aún tan bárbara, que condescendiese á prestacion tan inhumana é inaudita? ¿Ni cómo se dijera independiente, ni en el goce de la libertad sus ciudadanos, cuando la sola promesa de uno de ellos bastara á sujetarla á tan horrendos sacrificios? Esta sola condicion envuelve en sí la nulidad de todo el convenio, y ella sola manifiesta el espíritu que las ha dictado: admitirla sería envilecerse el Perú, hacerse digno del desprecio de las demás naciones, y que sus mismos hijos se avergonzasen de pertenecerle. Pero examínense las demás condiciones.

   Todas ellas forman un Tratado en que se echa ménos la igualdad, sin la que no hay contrato alguno racional y equitativo; y son demasiado gravosas al Perú, reuniendo en su conjunto todo lo que es capaz de alejarnos de la paz. El Gobierno Peruano había de dar al de Colombia por la pretendida expulsion de su Agente la satisfaccion que se acostumbra entre las naciones, cuando con desaire de ellas se expulsa á su legítimo representante; mientras el de Colombia solo queda obligado á dar explicaciones satisfactorias por la inadmision de nuestro Plenipotenciario. Además, el Perú habría de restituir la corbeta "Pichincha" y la plaza de Guayaquil, y entregar 150.000 pesos para cubrir la deuda que el Ejército y Escuadra del Perú hayan contraído en aquel Departamento y el del Asuay, y en retribucion de algunos perjuicios hechos á propiedades particulares. ¿Qué compensacion encuentra el Perú en éstas y demás estipulaciones, en que el enemigo consultando sus ventajas, no ha tenido presente otro objeto que satisfacer sus deseos de venganza, prescribiendo condiciones en que el Perú solo es el obligado, y Colombia la que reporta el honor y el provecho? ¿Por qué no se consideran los perjuicios inferidos al Perú, forzándole por la agresion mas injusta á sostener una campaña de que debieran ponerle á cubierto su buena fé, su paciencia, su generosidad y sus heroicos sacrificios, por evitar una guerra á que el General Bolivar y sus satélites le provocaron, cubriéndole de oprobio? ¿Hay justicia alguna para que el agresor reciba satisfacciones y reparos, y el ofendido cargue toda la responsabilidad que debiera recaer sobre el que ha dado origen á las calamidades que afligen á los pueblos cuando sus diferencias se dirimen por las armas?

   Se insulta atrozmente al Perú, forzándole á una alianza defensiva por medio de una guerra. Alianza que no puede contraerse sino por buenos oficios, recíprocas ventajas, y por el mútuo respeto á las leyes fundamentales de las naciones contratantes. ¿Y cuál consideracion se ha guardado á las que rigen en el Perú, cuando se ataca tan abiertamente la independencia, la libertad y la soberanía nacional, sujetándole forzosamente á tratados y alianzas que no ha prometido, por medio de personeros plenamente autorizados?

   Felizmente el mismo General Sucre ha roto este Convenio, presentando un nuevo motivo para que el Gobierno del Perú lo deseche como nulo bajo todos aspectos é insoportable en las condiciones que reglan los oficios de ambas partes contratantes. El ha observado una conducta contraria á la naturaleza misma de la paz, cebándose en nuestros prisioneros, y en los cadáveres de los bravos que rindieron gloriosamente sus últimos alientos por la defensa de su patria. Ha procedido de un modo incompatible con la esencia de las estipulaciones celebradas en Jiron, y quebrantado esa alianza prometida, levantando un monumento perenne de infamia al Perú, y decretando por premio distinciones que en sí mismas llevan la semilla de discordia y odio inextinguible entre los hijos de ambas Repúblicas.

   Así los medios mismos con que el General Sucre solicitaba paz, han llegado á ser para el Perú nuevos y poderosos motivos de guerra y de venganza, y cuando simulaba querer ahorrar la sangre de los hijos de dos naciones que nada tienen de enemigas, atizaba cruelmente los ódios y creaba rencores que fuesen perdurables. Tal es la línea de conducta que el General Bolivar ha trazado desde que proponiendo las mismas humillantes condiciones que ahora repite su teniente Sucre, declaró á la faz del mundo no haber para el Perú otro medio de evitar su ruina y su deshonra que sostener dignamente con las armas, la independencia y el honor de que se procura despojarle.

   ¡Pueblos del Perú!: el comportamiento de vuestros enemigos os fuerza á la prosecucion de una guerra que se hace inevitable, y que el Gobierno quisiera ver terminada por transacciones amistosas y legales, y sin mengua de la Nacion que preside. Mas ya que es visto sernos esto negado, él prepara los elementos necesarios para que continuando la guerra, se conquiste una paz sólida y saludable á los dos pueblos que una suerte aciaga hace mirar como enemigos -Vuestros representantes van á reunirse: á ellos solos toca fallar definitivamente sobre las transacciones celebradas en el campo de Jiron. Entre tanto el Gobierno os exigirá algunos sacrificios. ¿Y quién podrá negarlos al nombre de la patria?

   República de Colombia. Secretaría General de S. E. el Libertador Presidente. Cuartel General en Quito, a 13 de Abril de 1829 19o.

   Al Honorable Señor Ministro de Estado y del Despacho de Relaciones Exteriores del Perú.

   Señor:

   El infrascrito, Secretario de Estado y del Despacho General del Libertador Presidente de Colombia, ha tenido la honra de dar parte á S. E. de la nota oficial en que el Excmo. Señor Presidente de la República del Perú comunica á S. E. el Gran Mariscal de Ayacucho, con fecha 17 de Marzo próximo anterior, haber mandado retener la plaza de Guayaquil á pretesto de diferentes agravios que se dicen inferidos al Perú antes de concluir el Convenio de Jirón.

   El que suscribe, tiene órden del Libertador para manifestar al Gobierno del Perú que por el de Colombia se ha cumplido religiosamente aquel Convenio; y que ha visto con sorpresa que despues de tantas ventajas como ha logrado el ejército peruano, en virtud de las estipulaciones de Jirón, se viole escandalosamente la fé de las naciones.

   El Gobierno de Colombia no entrará á examinar por qué parte se alegan mayores agravios; y, respetando el inviolable sello de las ratificaciones, desconoce el derecho indefinido de exigir con amenazas la satisfaccion de ofensas que, sobre no tener la menor conexion con los tratados, harían interminable la guerra. Conviene solamente en que los preliminares de Jirón han debido imponer silencio á todos los resentimientos que existían antes y durante la campaña. A consecuencia de este principio, ni el Perú ni Colombia se hallan en el caso de reclamar contra cualquier abuso de poder, ó contra las injurias positivas de un órden subalterno, que hubiesen tenido lugar por una ú otra parte. Limitarse extrictamente á cumplir con los artículos del Convenio, sería el modo mas eficaz de poner término á una guerra fratricida; y, concluyendo en el próximo mes de Mayo el Tratado definitivo que debe celebrarse en Guayaquil, se evitará (como dice S. E. el Presidente del Perú) que "la infeliz América se convierta, por injustos caprichos, en un teatro de sangre, desolacion y muerte".

   Le es sensible al Gobierno del infrascrito que el del Perú funde, por su parte, la continuacion de hostilidades en una falta de generosidad para con los vencidos. Si tal conducta ha tenido lugar, el Gobierno lo ignora: y una indignidad semejante degrada mas á quien la comete que al que la sufre. Pero si hubiera de investigarse de qué lado se encuentra mas cúmulo de injusticias durante la guerra, y ántes de ella, no sería fácil que un parcial pudiera decidirlo. Además algunas son de tal naturaleza, que no podría exigirse una satisfacción de ellas, ni aún darla, sin incidir en recriminaciones dolorosas que destruyesen hasta la buena inteligencia.

   Por estas consideraciones el Gobierno de Colombia se limita á preguntar categóricamente al del Perú: si se cumple ó nó el Convenio de Jiron? ¿Si se falta á la capitulacion de Guayaquil?; y ¿si, en fin, ha de continuar la guerra entre ambas Repúblicas? Siendo estas cuestiones de importancia vital para el Perú y Colombia, parece que debieran ocupar exclusivamente á los Gobiernos respectivos; y no perder un tiempo precioso en querellas que, ó no son justas, ó han de olvidarse. Sea, pues, permitido al infrascrito llamar la atencion del Gobierno del Perú, por el digno órgano del señor Ministro á quien se dirige, á la solucion de las cuestiones predichas, por una contestacion terminante.

   Rehusar la devolucion de Guayaquil á las armas colombianas, es cometer en un mismo acto dos infracciones del Derecho de Gentes. Y si el Gobierno de Colombia ha mandado reocupar la mencionada plaza, si fuera menester por la fuerza, es, entre otras razones de estricta justicia, para librar á aquellos ciudadanos del incendio de las poblaciones, de los asesinatos que perpetran diariamente los malvados que alternan con las tropas de aquella plaza; del saqueo, del robo y vandalage en que se ejercitan. Desde mediados de Febrero comenzaron los invasores sus ensayos feroces en la muy benemérita persona del señor General de Division José Mires, asesinado en union de otros prisioneros: y despues han continuado este ejercicio de crueldad y de muerte hasta en las personas mas sagradas, como en los sacerdotes, las mujeres y los niños. El que suscribe no se ha permitido añadir estas últimas cláusulas, sino para responder á diferentes cargos que hace el Gobierno del Perú á los súbditos de Colombia por actos casi irremediables, cuando para repeler una invasion extranjera, se ocurre al empleo de las armas, y llega á hacerse la guerra con encarnizamiento. Pero terminada ésta, ajustados los preliminares de paz, al retirarse las tropas peruanas por la provincia de Loja, asesinan ciudadanos inermes; persiguen á las señoras por los montes; cometen torpezas inauditas; roban las casas; las incendian; destruyen las haciendas; talan los campos; perpetran, en fin, todo género de crímenes. Tan incivil como execrable conducta autoriza á la República para reclamar satisfaccion é indemnizaciones. Sin embargo, el Gobierno de Colombia y la Nacion misma solo piden la paz. El ilustre jefe, vencedor en Tarqui, consecuente á las instrucciones de su Gobierno, fué el primero en ofrecerla al ejército vencido.

   Muy honroso es para el Secretario que suscribe el protestar al Señor Ministro de Relaciones Exteriores y al Gobierno del Perú, que la República de Colombia no quiere la guerra; y que, para obtener la paz, está pronta á no ahorrar sacrificio compatible con su dignidad. No se cree el Gobierno del infrascrito degradado al expresar estos generosos sentimientos; porque no teme la suerte de los combates, cuando la injusticia viene á probar el temple de las armas colombianas.

   Tampoco el Gobierno de Colombia, ni ninguno de la tierra, puede fundar la dicha del pueblo sobre las victorias obtenidas á precio de sangre y de destruccion. Con tan cordiales y sinceros sentimientos, desea el Libertador Presidente de Colombia la paz con el Perú.

   Y al cumplir el infrascrito con el honroso deber de trasmitirlos al Gobierno del señor Ministro de Relaciones Exteriores á quien se dirige, aprovecha la oportunidad de asegurarle el respeto y distinguida consideracion con la cual tiene el honor de ser de US., señor Ministro, muy humilde, muy obediente servidor.

José de Espinar

   República Peruana. Ministerio de Estado en el Departamento de Gobierno y Relaciones Exteriores. Casa del Gobierno en Lima, 13 de junio de 1829.

   Al Señor Secretario de Estado y del Despacho General del Libertador Presidente de Colombia.

   El infrascrito Ministro de Estado del Despacho de Gobierno y Relaciones Exteriores del Perú, ha recibido órden de S. E. el Jefe Supremo de la República para contestar á la nota que, fechada en Quito á 13 de Abril último, fué dirigida á su antecesor por el señor Secretario de Estado y del Despacho general del Excmo. Señor Libertador Presidente de Colombia.

   Al cumplir con este deber, le es muy sensible al infrascrito no poder limitarse á aplaudir los sentimientos humanos y pacíficos en que abunda dicho documento: pues, conteniendo además alguna proposicion infundada, y ciertas quejas y recriminaciones, en sentir del Gobierno del Perú, poco justas, se hace indispensable, por desgracia, alguna discusion, para poner las cuestiones bajo su verdadero punto de vista, y sincerar al Perú de la tacha inmerecida con que se trata de empañar la buena fé que ha guiado sus procedimientos.

   En asunto tan ingrato, cuidará el infrascrito de ser lacónico; pasando rápidamente sobre incidentes que deseara ver sepultados en eterno olvido: y seguirá el mismo órden observado en su nota por el señor Secretario de Estado á quien tiene la honra de dirigirse.

   Se asienta con plena confianza, que el Convenio de Jiron ha sido religiosamente cumplido por parte de Colombia, para fundar el extraño principio de que, á consecuencia de aquellas estipulaciones, ni el uno ni el otro país se hallan en el caso de reclamar contra cualquiera abuso de poder, ó contra las injurias positivas de un órden subalterno que hubieran tenido lugar por una y otra parte. Mas el Gobierno Peruano no puede convenir en semejante doctrina que le parece opuesta á los preceptos del derecho público, y capaz de producir males de mucha trascendencia, si fuese alguna vez admitida. Está bien que el Convenio de Jiron, como cualquier otro de su clase, impusiese silencio á todos los resentimientos que existían antes y durante la campaña; pero jamás podrá pretenderse con justicia que los nuevos agravios inferidos despues de la campaña sean comprendidos en ese mismo silencio. Esto sería dar márgen á que una de las partes contratantes incurriese en abusos que sabía habían de ser encubiertos por la santidad del pacto préviamente celebrado. Es claro, para la razon menos perspicaz, que si la guerra había sido originada por insultos y violencias, el repetirlas despues de formado un tratado de paz, daba suficiente motivo para romperle; y para renovar, aún con mas ardor, las hostilidades que tan efímeramente se había pretendido hacer cesar.

   En el oficio escrito con fecha 17 de Marzo último por el Sr. General La-Mar al Señor General Sucre, se hace una formal reclamacion contra infracciones clásicas del Derecho de Gentes cometidas por los jefes de Colombia, y contra bárbaras violaciones de cuanto hay de mas sagrado entre los hombres, perpetradas ante sus ojos, con escándalo de la América y horror de la humanidad estremecida. En lugar de practicarse las averiguaciones que eran tan fáciles, tratándose de actos ejecutados delante de muchos testigos, y de dar todas aquellas satisfacciones propias de un gobierno recto y generoso, se contenta el señor Secretario General con decir que su Gobierno las ignora. Es verdad que semejantes indignidades degradan mas á quien las comete que á quien las sufre: pero no era esta suficiente razon para desentenderse de hechos atroces, por sí solos capaces de encender ódios encarnizados entre las dos naciones, y de perpetuar la deplorable lucha. No existe punto de comparacion entre las violencias que se dice cometidas en la retirada del ejército peruano por soldados dispersos, sin jefes que pudiesen contenerlos, y aquellas ejecutadas á presencia de los jefes colombianos que debían respetar y honrar el valor traicionado por la fortuna.

   No se detendrá el infrascrito en materia que presenta recuerdos tan amargos. Si la ha tocado, ha sido con el único objeto de indicar que, en semejantes circunstancias, nada era mas natural que la suspension de la entrega de Guayaquil, por la que se reconviene al Gobierno del Perú, en su concepto, con poca equidad. Injusto, degradante hubiera sido para el Perú haber callado sumisamente al recibir nuevos agravios, y cumplir exactamente las estipulaciones de un convenio tan desigual, en que todas las cláusulas onerosas son para él, todas las ventajosas para Colombia. Humillante hubiera sido soportar en silencio que se insulte al denuedo de los soldados peruanos, proclamando infundadamente que su ejército había sido vencido, cuando aguardó por algunas horas, en el llano, á que el de Colombia bajase á renovar el combate. Vergonzoso, en fin, hubiera sido consentir en que se inmortalizase una solemne impostura, levantando un monumento de baldon para guerreros á quienes, para ser los vencedores, no les faltó mas que la suerte. Si Colombia tiene honor y orgullo nacional, debe permitir que le tengan tambien los demás pueblos; y, si de veras quiere la paz, no debe tratar con ligereza esos actos subalternos que hieren la delicadeza de una Nacion en la parte mas sensible, ni exigir, al mismo tiempo, que vulneran é irritan, que por parte del Perú no se haga uso mas que de una paciencia sobrehumana, para cumplir con un convenio duro y bochornoso.

   El Perú desea la paz con la mayor sinceridad. Nada será mas fácil que entenderse en caso que Colombia se halle animada de los mismos sentimientos. Destiérrese para siempre el lenguaje del insulto, y de una afectada superioridad; y podrán cumplirse los votos de los hombres justos é imparciales que lamentan con tanta razon la barbárie de una contienda tan insensata. Contestando el infrascrito á las preguntas contenidas en la nota del señor Secretario General á quien se dirige, tiene órden de su Gobierno de manifestar:

   lo. Que no puede cumplirse por parte del Perú el Convenio de Jiron mientras no lo apruebe el Congreso á quien, segun nuestras leyes fundamentales, corresponde exclusivamente la sancion de toda especie de tratados internacionales. Y, procediendo con la franqueza que le caracteriza el Gobierno del infrascrito debe anticipar desde ahora que su opinion es que el Congreso no podrá aprobar el mencionado Convenio en su actual forma, puesto que encierra condiciones excesivamente gravosas y aún indecorosas para el Perú.

   2o. Que el Gran Mariscal, General en Jefe del ejército del Norte, ha recibido ya órden del Gobierno para proponer al jefe del ejército colombiano una suspension de armas cuya duracion sea hasta tanto que las Cámaras resuelvan sobre la cuestion de la paz ó de la guerra; y que una de las estipulaciones de dicho Convenio podrá ser la restitucion de la plaza de Guayaquil.

   3o. Que la continuacion de la guerra dependerá de las disposiciones del Gobierno de Colombia. Si quisiese exigir deferencias humillantes y sacrificios incompatibles con la dignidad ó la independencia del Perú, sería forzoso recurrir de nuevo al funesto partido de las armas. Mas, si guiado por los nobles sentimientos que se expresan en la nota del Señor Secretario de Estado, á quien contesta el infrascrito, tendiese al del Perú una mano amiga, será estrechada cordialmente; - pues el pueblo peruano decidido, cualesquiera que sean los acontecimientos, á limitarse á defender á todo trance sus hogares, presentando un valladar de fierro, detesta los tristes laureles teñidos con sangre de hermanos, y solo anhela por cultivar, bajo la sombra de la oliva, los dulces frutos de la industria y de la libertad.

   El infrascrito Ministro aprovecha esta primera ocasion, para tener la honra de ofrecer al Señor Secretario de Estado y del Despacho general del Libertador Presidente de Colombia, las sinceras expresiones de su alta consideracion con que es de US., Señor Ministro, atento servidor.

Mariano Alvarez

FUENTE EDITORIAL:
Perú. Tratados. etc. Colección de los tratados. convenciones. capitulaciones. armisticios y otros actos diplomáticos y políticos celebrados desde la Independencia hasta el día. Lima, Imprenta del Estado, 1890, t. 3, p. 198-213, 554-555.

21 TRATADO DE AMISTAD, NAVEGACIÓN Y COMERCIO ENTRE COLOMBIA Y LOS PAÍSES BAJOS

Londres, lo. de mayo de 1829

Firmantes:

Por COLOMBIA, José Fernández Madrid

Por PAÍSES BAJOS, Antonio Ricardo Falck

   Simón Bolívar, Libertador presidente, etc.

   A todos los que las presentes vieren salud.

   Por cuanto entre la república de Colombia i S.M. el rei de los Paises Bajos, se concluyó i firmó en la ciudad de Londres el dia primero de mayo del año del Señor mil ochocientos veinte i nueve, por medio de plenipotenciarios suficientemente autorizados al efecto, un tratado de amistad, navegacion i comercio, cuyo tenor palabra por palabra es como sigue:

   Habiendose establecido algun tiempo ha relaciones mercantiles entre los territorios de la república de Colombia; i el reino de los Paises Bajos i sus colonias, se ha creido útil para la seguridad i fomento de sus mútuos intereses que dichas relaciones sean confirmadas i protejidas por medio de un tratado de amistad, navegacion i comercio.

   Con este objeto han nombrado sus respectivos plenipotenciarios, á saber: el presidente Libertador de la república de Colombia, al señor doctor José Fernández Madrid, enviado estraordinario i ministro plenipotenciario cerca de S.M.B.; i S.M. el rei de los Paises Bajos, á don Antonio Ricardo Falck, comendador de la real orden del Leon Beljico, su embajador estraordinario i plenipotenciario cerca de S.M.B., quienes despues de haberse comunicado mutuamente sus plenos poderes, han concluido los artículos siguientes.

   Artículo primero. Habrá perpetua, firme i sincera amistad entre el gobierno i pueblo de la república de Colombia i S.M. el rei de los Paises Bajos, sus dominios i subditos.

   Artículo segundo. Habrá entre los territorios de Colombia i los dominios de S.M. el rei de los Paises Bajos en Europa, una recíproca libertad de comercio. Los ciudadanos i subditos de los dos paises podrán libre i seguramente ir con sus buques i cargamentos á todos aquellos parajes, puertos i rios en los territorios i dominios antedichos á los cuales se permite ó permitiere ir á otros estranjeros: entrar, permanecer i residir en ellos; alquilar i ocupar casas i almacenes para los objetos de su comercio i jeneralmente gozarán recíprocamente de la mas completa proteccion i seguridad para su comercio, sujetos á las leyes i los estatutos de los dos paises respectivamente.

   Artículo tercero. De igual modo los buques de guerra de las dos naciones tendrán la misma libertad para llegar franca i seguramente á todos los puertos, rios i lugares adonde se permite ó se permitiere entrar á los buques de guerra de otra nacion.

   Artículo cuarto. S.M. el rei de los Paises Bajos, concede á la república de Colombia, que sus habitantes tengan tambien libertad de navegacion i comercio en todas sus posesiones situadas fuera de Europa, del mismo modo que segun los principios jenerales de su sistema colonial, se permite ó se permitiere á cualquiera otra nacion, bien entendido que si alguna vez llegasen á concederse mayores privilejios en este punto á otra nacion en consecuencia de nuevas concesiones á favor de la navegacion i comercio de los Paises Bajos, los ciudadanos de Colombia tendrán derecho de reclamar los mismos privilejios, luego que su gobierno haya consentido en hacer á dicha navegacion i comercio, concesiones equivalentes.

   Artículo quinto. La concesión de S.M. el rei de los Paises Bajos, mencionada en el artículo 4o. se hace en el supuesto que recíprocamente los buques procedentes de sus colonias, tendrán en los puertos de la República un libre acceso i el mismo acojimiento que si procediesen de los dominios de S.M. en Europa.

   Artículo sexto. En dichas colonias i jeneralmente en todos los territorios i dominios de las dos partes contratantes, se concederá á los buques de la otra cuya tripulacion haya sido reducida por enfermedad ó de cualquier otro modo, facultad de alistar los marineros que hayan menester para continuar su viaje; con tal que se cumpla con lo que prescriben las ordenanzas locales sobre el alistamiento de los ciudadanos ó subditos de los paises respectivos.

   Artículo séptimo. No se impondrán otros ó mas altos derechos por razon de tonelada, fanal ó emolumentos de puerto, práctico, salvamento en caso de averia ó naufrajio, ó cualesquiera otros gastos locales en los puertos de una de las dos partes contratantes á los buques de la otra que los pagaderos en los mismos puertos por los buques de la nacion mas favorecida.

   Artículo octavo. No se pagaran otros ni mas altos derechos en los puertos de Colombia por la importacion ó esportacion en buques de los Paises Bajos de cualesquiera artículos, siendo producciones naturales ó de la industria de este reino, ni en los Paises Bajos se pagarán otros derechos por la importacion ó esportacion en buques colombianos de cualesquiera artículos, siendo producciones naturales ó de la industria de Colombia, que los que pagan ó pagaren en adelante en los respectivos territorios, los mismos efectos importados ó esportados en buques de la nacion mas favorecida.

   Artículo noveno. Reciprocamente serán considerados i tratados como buques de Colombia i de los Paises Bajos, todos los que fueren reconocidos por tales en los territorios i dominios á que respectivamente pertenecen segun las leyes i los reglamentos existentes ó que en adelante se promulgaren, de los que se hará oportuna comunicacion de la una á la otra parte; bien entendido que todo buque deberá estar provisto de una carta de mar ó pasaporte espedido por la autoridad competente.

   Artículo 10o. No se impondrán otros ó mas altos derechos á la importacion en los territorios de Colombia, de cualesquiera artículos del producto natural ó industrial de los dominios de S.M. el rei de los Paises Bajos, i recíprocamente, que los que se paguen ó pagaren por semejantes artículos de otro cualquier pais estranjero, observandose el mismo principio para la esportacion; ni se impondrá prohibicion alguna á la importacion ó esportacion de cualesquiera artículos en el comercio recíproco de una de las dos partes contratantes que no se estienda igualmente á todas las otras naciones.

   Artículo 11o. Los comerciantes, capitanes de buques i demas ciudadanos ó subditos de la una de las partes contratantes, tendrán en los territorios de la otra, entera libertad para manejar por sí mismos sus negocios ó confiarlos al manejo de quien gusten, como corredor, factor, ajente ó intérprete, ni serán obligados á emplear otras personas para estos objetos, que las que se emplean por los nacionales, ni á pagarles mas salario ó remuneracion que lo que en semejantes casos paguen aquellos. Igualmente se concederá libertad absoluta al comprador i vendedor para ajustar i fijar el precio de cualesquiera mercancias i efectos como lo crean conveniente; conformandose con las leyes i costumbres establecidas en el pais.

   Artículo 12o. En todo lo relativo á la policía de los puertos, carga i descarga de los buques, seguridad de las mercancias, bienes i efectos, los ciudadanos i subditos de las partes contratantes, estarán sujetos á las leyes i las ordenanzas locales, i por otra parte, gozarán de los mismos derechos i privilegios que los habitantes del pais en que residen.

   Artículo 13o. En los casos de naufrajio ó averia, se concederá á los buques de las dos partes contratantes respectivamente, la misma proteccion i ayuda que disfrutan los buques de la nacion en donde suceda.

   Artículo 14o. Los ciudadanos ó subditos respectivamente, sean negociantes, ú otros gozarán de la mas completa i constante proteccion en sus personas, casas i propiedades, sin que se pueda molestarles por ninguna medida arbitraria, sino solamente en consecuencia de la aplicacion regular de las mismas leyes que rijen para los naturales; tendrán un libre i fácil acceso á los tribunales de justicia para la prosecucion i defensa de sus intereses; tambien tendrán libertad de emplear los abogados, procuradores ó ajentes de cualquiera clase que juzguen conveniente; i jeneralmente en la administracion de la justicia, lo mismo que en lo que concierne la sucesion á las propiedades por testamento ó de otro modo cualquiera, i al derecho de disponer de la propiedad de cualquiera clase ó denominacion por venta, donacion, permuta ó de toda otra manera, gozarán de los mismos privilejios i libertades que los naturales del pais en que residen; no se les cargará en ninguno de estos casos mayores impuestos ó derechos que los que pagan los nacionales, i finalmente estarán escentos de todo servicio militar forzoso en el ejército i la armada.

   Artículo 15o. Los súbditos de S.M. el rei de los Paises Bajos residentes en el territorio de Colombia, aun cuando no profesen la relijion católica, gozarán la mas perfecta i entera seguridad de conciencia, sin quedar espuestos á ser molestados, inquietados ni perturbados en razon de su creencia relijiosa ni en los ejercicios propios de su relijion, con tal que los hagan en casas privadas i con el decoro debido al culto divino, respetando las leyes, usos i costumbres establecidas. Tambien tendrán libertad para enterrar en los lugares destinados al efecto sus compatriotas que mueran en los dichos territorios, i los funerales ó sepulcros no serán trastornados de modo alguno ni por ningun motivo.

   Los ciudadanos de Colombia gozarán en todos los dominios de S.M. del libre ejercicio de su relijion en público ó en privado, dentro de sus casas ó en los templos destinados al culto; segun el principio de tolerancia universal establecido por las leyes fundamentales del reino.

   Artículo 16o. Para la mejor seguridad del comercio entre Colombia i los Paises Bajos, se ha convenido que, si en algun tiempo desgraciadamente sucediere alguna interrupcion en las relaciones amistosas que ahora existen, los ciudadanos ó súbditos de una de las partes contratantes residentes en los territorios de la otra, tendrán el privilejio de permanecer i continuar su trafico allí, sin ninguna especie de interrupcion mientras se conduzcan pacificamente i no cometan ofensa contra las leyes, i sus efectos i propiedades, ya estén confiados á individuos particulares ó al Estado, no estarán sujetos á ocupacion ó secuestro ni á ningunas otras demandas que las que puedan hacerse de iguales efectos ó propiedades pertenecientes a ciudadanos ó súbditos de la potencia en que residan.

   Artículo 17o. En el caso de estar en guerra una de las partes contratantes, será lícito á los súbditos ó ciudadanos de la otra de continuar su navegacion i comercio con los puertos enemigos, eceptuando solamente los efectos que se distinguen con el nombre de contrabando, i aquellos lugares que se hallen en la actualidad sitiados ó bloqueados por una fuerza de la potencia belijerante capaz de impedir la entrada del neutral.

   Artículo 18o. Bajo el nombre de contrabando se comprenderán: cañones, morteros, armas de fuego, pistolas, bombas, granadas, balas, fusiles, mechas, pólvora, escudos, picas, espadas, bandoleras, sillas, frenos, etc., etc. ; no incluyendo la cantidad de estos artículos que sea necesaria para la defensa del buque i de su tripulacion.

   Artículo 19o. Para los casos en que un buque mercante de una de las partes contratantes pueda ser visitado por un buque de guerra de la otra, se conviene en que no se hará dicha visita sino por un bote tripulado á lo mas por seis hombres; que no se exijirá salga nunca de abordo del mercante su capitan, ni se le estraeran los papeles del buque. Cuando el mercante vaya convoyado por un buque de guerra, no se hará dicha visita, i se tendrá por bastante la declaracion, bajo palabra de honor del comandante del convoi de no contener el mercante articulos de contrabando de guerra.

   Artículo 20o. En los puertos de la parte neutral se concederá á los buques de guerra i presas que pueda introducir el belijerante todo el acojimiento i proteccion que sea compatible con el derecho de jentes.

   Artículo 21o. En el caso de que las dos partes contratantes esten en guerra comun con alguna potencia, se estipula que los buques de guerra de la una darán convoi á los mercantes de la otra, siempre que hayan de seguir el mismo rumbo; que se admitirán en los puertos de la una de las partes contratantes las presas que hagan los buques de guerra de la otra; que podrán venderse en los mismos despues de haber sido legalmente condenados; i que represadas por los buques de uno de los contratantes las presas que el enemigo haya hecho al otro, se restituirán á su dueño deduciendo solamente, á favor de los represadores, la octava parte del valor de la presa, si ésta fuese hecha por buque de guerra, la sesta parte si fuere hecha por corsarios.

   Artículo 22o. Si en adelante pareciere que las ordenanzas ahora existentes sobre el comercio de esclavos son insuficientes para impedir que los buques de Colombia i de los Paises Bajos tomen parte en él, prometen los contratantes de deliberar sobre las medidas que sería útil adoptar ulteriormente.

   Artículo 23o. Estará en libertad cada una de las partes contratantes, de nombrar cónsules para la proteccion del comercio, que residan en los territorios de la otra parte; pero antes que cualquier cónsul obre como tal, será aprobado i admitido en la forma acostumbrada por el gobierno, en cuyo territorio debe residir, i cualquiera de las partes contratantes puede esceptuar de la residencia de cónsules, aquéllos lugares particulares en que no tenga por conveniente admitirlos.

   Artículo 24o. Los ajentes diplomáticos i los cónsules colombianos en los dominios de S.M. el rei de los Paises Bajos, gozarán de todos los privilejios, escenciones é inmunidades concedidas ó que se concedieren á los ajentes de igual rango de la nacion mas favorecida, i los ajentes diplomáticos i cónsules de su dicha majestad en el territorio de Colombia gozarán de todos los privilejios, escenciones é inmunidades que disfrutan los ajentes diplomáticos i cónsules colombianos en el reino de los Paises Bajos.

   Artículo 25o. El presente tratado será ratificado i las ratificaciones serán canjeadas en Londres dentro de nueve meses ó antes si fuese posible. Permanecerá en fuerza i vigor por el espacio de 12 años contados desde el dia del canje de las ratificaciones: continuará subsistente mientras una de las dos partes contratantes no declare á la otra su resolucion de terminarlo, en cuyo caso estará en vigor por el espacio de 12 meses, contados desde el día en que se hubiese recibido dicha notificacion.

   En fe de lo cual, nosotros los plenipotenciarios del gobierno de Colombia i de S.M. el rei de los Países Bajos lo hemos firmado i sellado en Londres el día primero de mayo del año de mil ochocientos veinte i nueve.

(L.S.)

J.F. Madrid

(L.S.)

A. R. Falck.

   Por tanto, habiendo visto i examinado el referido tratado de amistad, navegacion i comercio, previas las formalidades legales, he venido en ratificarlo, como por las presentes lo ratifico i tengo por rato, grato i firme en todos sus artículos i cláusulas. I para su cumplimiento i esacta observancia por nuestra parte, empeño i comprometo solemnemente el honor nacional. En fé de lo cual he hecho espedir las presentes firmadas de mi mano, en la ciudad de Guayaquil el dia diez de setiembre de mil ochocientos veinte i nueve, selladas con el Gran sello de la república de Colombia i refrendadas por el ministro secretario de Estado en el despacho de relaciones esteriores.

(L.S.)

(Firmado)

Simón Bolívar

   Por S.E. el Libertador presidente.

   El ministro secretario de Estado en el despacho de relaciones esteriores.

(Firmado)

Estanislao Vergara

    

   ACTA DE CANJE

   Reunidos los infrascritos para proceder al canje de las ratificaciones de un Tratado de amistad, comercio y navegación entre la República de Colombia y Su Majestad el Rey de los Países Bajos, concluido y firmado en Londres el día lo. de mayo de 1829, y habiéndose leído y examinado cuidadosamente las respectivas ratificaciones del citado instrumento, dicho canje se ha verificado hoy, con las formalidades acostumbradas.

   Como el retardo de quince días que, según el tenor del artículo 25 del Tratado, se observa en el término fijado para el canje de las ratificaciones, ha sido efecto de causas fortuitas, no debe jamás, ni en manera alguna, influir dicho retardo en la validez del presente acto.

   En fe de lo cual han firmado y sellado con sus respectivos sellos esta diligencia.

   Londres, 15 de febrero de 1830.

(L.S.)

José F. Madrid

(L.S.)

W. G. Dedel

FUENTE EDITORIAL:
Gaceta de Colombia: No. 496. 1830 (26/12). p. 1-2.
FUENTE DOCUMENTAl:
Archivo general y microfilm del ministerio de Relaciones Exteriores. Bogotá.
Archivador CH. gaveta 4. documento 54-362; Archivador CH. gaveta 4. documento 65-363.

22 ARMISTICIO ENTRE COLOMBIA Y PERÚ

Piura, 10 de julio de 1829

Firmantes:

Por COLOMBIA, Antonio Guerra

Por PERÚ, Juan Agustín Lira

   En el cuartel general de Piura, a los diez dias del mes de Julio de mil ochocientos veintinueve, reunidos el señor coronel Antonio de la Guerra, comisionado por S. E. el Libertador Presidente de la República de Colombia y el teniente coronel D. Juan Agustín Lira por parte del Illmo. señor Gran Mariscal general en jefe del ejército de la República peruana D. Agustín Gamarra, con el objeto de celebrar un armisticio, durante el cual puedan entenderse francamente los Supremos Gobiernos de ambas Repúblicas, para arribar á un tratado definitivo de paz, dieron principio al desempeño de su comision por manifestar y cangear sus credenciales; y, en consecuencia, procedieron á acordar los artículos siguientes:

   Artículo primero. Queda acordado y convenido un formal armisticio por el término de sesenta días y suspendidas de hecho las hostilidades de mar y tierra desde el día de su ratificacion.

   Artículo segundo. El departamento de Guayaquil y su plaza se entregarán á disposicion del Gobierno de Colombia en el término de seis días que deben correr y contarse desde el instante que llegue este documento á poder del señor General Comandante General de la Division peruana que la guarnece, ratificado que sea por S. E. el Libertador Presidente de aquella República.

   Artículo tercero. El bloqueo de la costa meridional de Colombia queda suspenso desde el propio día de la ratificacion y por el mismo tiempo del armisticio durante el cual no podrán aumentarse las fuerzas de ambos ejércitos ni por mar ni por tierra; pero los buques de guerra de Colombia que están al llegar del Atlántico, podrán entrar en cualesquiera de los puertos de su República en el Pacífico, con tal que no sea en el de la ciudad de Guayaquil.

   Artículo cuarto. Continuarán en depósito para entregar religiosamente á la nacion colombiana, todos sus buques, lanchas, enseres y demás artículos de guerra, constantes de su respectivo inventario, tan luego como se haya ratificado el próximo tratado definitivo de paz, y por ningun caso se podrá hacer uso hostil de ellos.

   Artículo quinto. Una comision diplomática nombrada por ambos Gobiernos, se ocupará á la brevedad posible, de concluir las negociaciones de paz dentro del término prefijado en el artículo lo., el que podrá prorrogarse á indicacion de ésta, por el mas tiempo que le sea indispensable para la conclusion de sus trabajos.

   Artículo sexto. Se devolverán inmediatamente al ejército peruano todos los enfermos que quedaron en los hospitales de Jiron y se encuentran existentes enrolados en las filas de Colombia, reduciendo á un depósito todos los prisioneros de la jornada de Tarqui, á cuyo efecto pasará un oficial con las listas correspondientes á recojer aquellos, y ver el cumplimiento del 2o. extremo de este artículo.

   Artículo séptimo. Habiéndose tocado por el señor comisionado del Perú el punto de los monumentos que se mandaron erigir á consecuencia del suceso del Portete de Tarqui, expuso el señor coronel comisionado de Colombia, estar fuera del círculo de su comision arreglar este asunto por considerarlo materia de la comision diplomática de que se ha hablado en el artículo 5o., asegurando sí que su República y S. E. el Libertador Presidente están animados de los mas cordiales sentimientos para con la del Perú.

   Artículo octavo. Las presas que se hicieren por los buques de guerra ó corsarios de ambas Repúblicas, durante el tiempo del armisticio que debe correr para ello, desde el día de la ratificacion, serán religiosamente devueltas á quienes pertenezcan.

   Artículo noveno. Las hostilidades marítimas no podrán romperse hasta pasados cuarenta días en que se declare nuevamente la continuacion de la guerra.

   Artículo 10o. Si S. E. el Libertador Presidente no tuviese á bien ratificar este Convenio, empezarán nuevamente las hostilidades entre ambos ejércitos, a los ocho días contados desde el de su ratificacion.

   Artículo 11o. El Illmo. Señor Gran Mariscal D. Agustín Gamarra, que se halla presente en este su cuartel general, se servirá expedir su ratificacion ó disenso en el término de tres horas, y S. E. el Libertador Presidente en igual término, despues que haya llegado á sus manos.

   Artículo 12o. Se sacarán cuatro ejemplares de este documento, de los que cada parte tomará dos igualmente ratificados ó disentidos; cangeándolos en la plaza de Guayaquil, si merecen la aprobacion de S. E. Con lo cual, y habiendo quedado conformes en los artículos estipulados, firmaron á las cinco de la tarde del día de la fecha.

Antonio de la Guerra,

Juan Agustín Lira

   Cuartel general en Piura, julio 10 de 1829.

   Apruebo y ratifico solemnemente este tratado; y, de conformidad con las indicaciones que me hace el Señor Secretario general de S. E. el Libertador Presidente de la República de Colombia en nota de veinticinco de Junio último, se suspenden desde este momento las hostilidades marítimas y terrestres de las fuerzas de mi mando.

Agustín Gamarra

José Maruri de la Cuba,

Secretario

   PRORROGA DEL ARMISTICIO

   Protocolo de la primera conferencia verbal tenida entre los Ministros Plenipotenciarios de las Repúblicas del Perú y Colombia en la casa del primero, el dia 16 de setiembre de 1829.

   Presentes los Plenipotenciarios: se abrió la conferencia presentando los Plenipotenciarios sus plenos poderes originales con las correspondientes copias. Comparadas estas con aquellos, las encontraron enteramente conformes y despues de certificarlas, verificaron el canje en la debida forma.

   Propuso entonces el Plenipotenciario del Perú, que era necesario prorrogar el armisticio para que la Comision Diplomática pudiera ocuparse de la negociacion de paz entre ambas Repúblicas.

   El de Colombia contestó estaría pronto á hacer la indicacion á su Gobierno en los términos establecidos en el artículo 5o. del Convenio de Piura, y se redactó en consecuencia el siguiente anexo:

   "Los infrascritos Ministros Plenipotenciarios de las Repúblicas del Perú y de Colombia, despues de haber cangeado sus plenos poderes respectivos, habiendo tomado en consideracion que el armisticio celebrado en Piura el día diez de Julio del corriente año, ha terminado hoy: y que no habiendo podido por varias circunstancias reunirse hasta ahora la Comision Diplomática á que se refiere el artículo 5o., es necesario continuarlo por algun tiempo mas, á fin de poder ocuparse de la negociacion de paz de que se halla encargada, han convenido, como por las presentes convienen, en su prórroga por el término de sesenta días mas, contados desde la fecha; debiendo entre tanto observarse el dicho armisticio en todos sus artículos y cláusulas, como si estuviese aquí inserto palabra por palabra".

   "En fé de lo cual, nosotros los infrascritos Ministros Plenipotenciarios hemos firmado y sellado las presentes en esta ciudad de Guayaquil, á los diez y seis días del mes de Setiembre de 1829 del año Señor".

(L.S.)

José de Larrea y Loredo

(L.S.)

Pedro Gual

   Aprobado en todas sus partes, ofreció el Ministro de Colombia ponerlo en noticia de S. E. el Libertador Presidente, con cuya aprobacion aseguró el del Perú pasaría hoy la noticia correspondiente al comandante de las fuerzas peruanas en el Norte de aquella República y á su Gobierno para que continuase el armisticio por los sesenta días mas.

   Se suspendió la conferencia, prometiendo los Plenipotenciarios continuarla esta noche á las siete, en la casa del de Colombia.

José de Larrea y Loredo

   Guayaquil, setiembre 16 de 1829.

   Señor:

   Tengo la honra de informar á US. que S. E. el Libertador Presidente acaba de aprobar el acta que firmamos hoy para la continuacion del armisticio de Piura por sesenta días mas. En consecuencia se han trasmitido inmediatamente las órdenes correspondientes á las autoridades de estos departamentos, y al señor general comandante en jefe del ejército del Sur, y lo serán igualmente al istmo de Panamá y fuerzas marítimas de Colombia en el Pacífico.

   Yo espero que US. tendrá la bondad de tomar medidas análogas segun me lo ha ofrecido.

   Renuevo á US. con mucho placer las seguridades de mi muy distinguida consideracion y respeto con que tengo la honra de quedar de US. muy obediente servidor.

Pedro Gual

   Señor ministro plenipotenciario del Perú cerca del gobierno de la República de Colombia.

   Protocolo de la segunda conferencia verbal tenida entre los Plenipotenciarios del Perú y Colombia, en la noche del dia 16 de setiembre de 1829, en la casa del segundo.

   Presentes los Plenipotenciarios: se abrió la conferencia interrumpida esta mañana, conviniéndose ambos Plenipotenciarios en discutir verbalmente los puntos que se tocarían en esta negociacion de paz, á menos que la importancia de algunas materias exigiese hacerlo de otro modo.

   Propuso entonces el Plenipotenciario del Perú, que las fuerzas militares de los Departamentos del Sur de Colombia y en los del Norte del Perú, se redujesen al pié de aquellas guarniciones que se juzgasen necesarias para mantener el país en tranquilidad y seguridad, y convino en ello el de Colombia.

   Se tocó luego la cuestion de límites, sobre la cual dijo el Plenipotenciario del Perú, que se estuviese en esta parte á la posesion actual del territorio, ó que se dejase esto á una Comision, y que en caso de no convenirse ésta, se ocurriese á un gobierno amigo, para que decidiese la diferencia.

   El Plenipotenciario de Colombia observó cuán conveniente le parecía aclarar, desde ahora, esta cuestion en términos mas precisos, para no dejar el menor motivo de disgusto entre ambos países en los momentos en que se acercaban á tratar tan cordialmente de conciliarse mútuamente; que la demarcacion de los antiguos vireinatos de Santa Fe y Lima era lo mejor que debía de adoptarse, porque era justa, porque no convenía á la política de los Estados Americanos el engrandecerse unos á costa de otros, sin estar todos los dias expuestos á disensiones las mas desagradables, y, en fin, porque el Gobierno del Perú ha consentido ya en ello, como lo manifiesta el tratado de límites que exhibió, prescindiendo de lo que se estipuló en Tarqui.

   Colombia, dijo, no es ahora de peor condicion que lo era entonces, ni es posible consentir en otra cosa sin echar por tierra su ley fundamental, que desde su creacion se ha comunicado y circulado por todas partes. Sin embargo, el Gobierno de Colombia está dispuesto ahora por amor á la paz, á estipular mútuas cesiones y concesiones, para lograr una línea divisoria mas natural y exacta; y que por lo que hace á la decision de un Gobierno a r 'go, su Gobierno estaba pronto á abandonar el funesto derecho de la guerra, no solo en este caso, sino en cualquiera otra diferencia que pudiese ocurrir entre las dos Repúblicas, como tendría el placer de proponerlo despues.

   Contestó el Plenipotenciario del Perú que el tratado de límites que manifestaba no estaba en fuerza y vigor, porque el mismo Gobierno de Colombia lo había desaprobado.

   El Plenipotenciario de Colombia repuso inmediatamente que es verdad que su Gobierno no lo había ratificado, por que él no ofrecia en sí los medios de llegar al fin, que es lo que mas apetecía, previendo los disgustos que la indecision podía causar entre ambos países; pero que no por eso dejaba de envolver un consentimiento esplícito del Gobierno del Perú en aquella demarcacion, que además de las conveniencias mútuas tiene en su apoyo la justicia, como lo acreditan los títulos que presentó sobre la creacion del Vireinato de Santa Fe desde el principio del siglo pasado.

   En esta virtud redactó las siguientes proposiciones:

   "Artículo .. Ambas partes reconocen por límites de sus respectivos territorios, los mismos que tenían antes de su independencia los extinguidos Vireynatos de Nueva Granada y el Perú, con las solas variaciones que juzguen conveniente acordar entre sí, á cuyo efecto se obligan desde ahora á hacer recíprocamente aquellas cesiones de pequeños territorios que contribuyan á fijar la línea divisoria de una manera mas natural, exacta y capaz de evitar competencias y disgustos entre las autoridades de las fronteras".

   "Artículo .. A fin de obtener este último resultado, á la mayor brevedad posible se ha convenido, y conviene aquí expresamente, en que se nombrará y constituirá por ambos Gobiernos una comision compuesta por dos individuos de cada República, que recorra, rectifique y fije la línea divisoria conforme á lo estipulado en el artículo anterior.

   Esta comision irá poniendo con acuerdo de sus Gobiernos respectivos, á cada una de las partes en posesion de lo que le corresponda, á medida que vaya recorriendo y trazando dicha línea, comenzando desde el Rio Tumbes en el Oceano Pacífico".

   "Artículo .. Se estipula así mismo entre las partes contratantes, que la comision de límites dará principio á sus trabajos cuarenta dias despues de la ratificacion del presente tratado y los terminaría en los seis meses siguientes. Si los miembros de dicha comision discordasen en uno ó mas puntos en el curso de sus operaciones, darán á sus Gobiernos respectivos una cuenta circunstanciada de todo, á fin de que tomándola en consideracion, resuelvan amistosamente lo mas conveniente, debiendo entre tanto continuar sus trabajos hasta su conclusion sin interrumpirlos de ninguna manera".

   El Plenipotenciario del Perú ofreció tomarlas en consideracion para expresar su opinion, luego que se renueve la conferencia.

José de Larrea y Loredo,

Pedro Gual

   Protocolo de la tercera conferencia tenida entre los Plenipotenciarios de las Repúblicas del Perú y Colombia en casa del segundo, el día diez y siete de setiembre del año de mil ochocientos veintinueve.

   Presentes los Plenipotenciarios: se abrió la conferencia, exponiendo el Plenipotenciario del Perú, que bien meditados los artículos relativos á límites de las dos Repúblicas, y con la última persuasion de que sometidos á la deliberacion de una comision compuesta de súbditos de los dos Gobiernos, como lo propuso en la anterior conferencia, ni era decorosa á ellos, ni menos tendía á terminar definitivamente las disensiones que se suscitarían sin cesar en lo venidero, por cuanto dejaba esta interesante cuestion en statu quo y sin la menor esperanza de que los comisionados al efecto, ni el árbitro extranjero, fueran capaces de comprenderla y concluirla; se convenía con lo propuesto en ellos, bien persuadido de los derechos de su Gobierno, á este respecto, como de la utilidad y conveniencia que le resultaba de la medida.

   Igualmente observó, que debiendo partir las operaciones de los comisionados de la base establecida, de que la línea divisoria de los dos Estados, es la misma que regía cuando se nombraron Virreynatos de Lima y Nueva Granada antes de su independencia, podían principiarse éstas por el río Tumbes, tomando desde él, una diagonal hasta el Chinchipe y continuar con sus aguas hasta el Marañon que es el límite mas natural y marcado entre los territorios de ambos, y el mismo que señalan todas las cartas geográficas antiguas y modernas.

   El Plenipotenciario de Colombia le manifestó cuan agradable le era por la exposicion que acababa de oír, que ambos países se iban acercando ya al punto de reconciliacion que tanto se deseaba.

   Los geógrafos europeos habían tomado noticias estadísticas medianamente exactas sobre las demarcaciones de las diferentes Secciones de la América, antes española, cuando en sus diferentes mapas trazaron casi uniformemente la línea de que ahora se habla. Cuando estos datos no existiesen, parecía muy bastante el pequeño mapa que se publicaba en Lima bajo el Gobierno español, al principio del año, en que se definía con claridad lo que los mismos españoles entendían por Virreynato del Perú. Colombia, pues, no ha aspirado á otra cosa en sus relaciones con aquella República que á defender lo que cree ser suyo y se encuentra apoyado en títulos suficientes. A este efecto anunció al mundo, desde su creacion, que en esta parte estaría á el uti possidetis del año de 1810, principio que no solamente es justo, sino eminentemente conservador de la paz. Desde entonces aseguró su Gobierno, lo ha respetado tan religiosamente, que ha resistido con teson incorporar en su territorio varias partes de la República de Centro América que afligidas por los presentes trastornos que han ocurrido allí pretendieron repetidas veces agregarse á esta República.

   Semejante conducta debe convencer de que por parte de la administracion de este país al mismo tiempo de que sostiene lo que le pertenece, está bien resuelto á no ensanchar su territorio á expensas de otro.

   Por el mapa que está a la vista, dijo el Plenipotenciario de Colombia, puede calcular el del Perú el vasto territorio que queda á su República, sacando la línea divisoria desde el Tumbes á la confluencia del Chinchipe con el Marañon. No entrará en una discusion prolija sobre esta materia por defecto de noticias topográficas; cree, sin embargo, que su Gobierno se prestará á dar instrucciones á los comisionados para que establezcan la línea divisoria, siguiendo desde el Tumbes los mismos límites conocidos de los antiguos Virreynatos de Santa Fé y Lima, hasta encontrar el rio Chinchipe, cuyas aguas y las del Marañon continuarán dividiendo ambas Repúblicas hasta los linderos del Brasil. Esta parece, dijo, ser la mejor mas segura y mas practicable regla de obrar para no envolvernos en una operacion que quizá no podría completarse en el término de seis meses.

   El Plenipotenciario del Perú, despues de ofrecer que lo tomaría en consideracion para que ambos Gobiernos obrasen de acuerdo, habló de los reemplazos del ejército. La pretension de Colombia, dijo, de reducir á efecto la estipulacion del ex Presidente Riva-Agüero sobre reemplazos, pugna contra tres razones de la mayor fuerza. Primera: la falta de autoridad de este funcionario y la informalidad del mismo documento.

   Segunda: que supuesta la validez del contrato, su inteligencia natural y genuina es reducida á procurarse los reemplazos durante la campaña y no despues de ella.

   Tercera: que aún admitida la legalidad del expresado documento, y concedida la obligacion de deberse cumplir su tenor estricta y literalmente, sería siempre írrito, por no existir poder alguno en el Perú con facultades suficientes para fallar la expatriacion perpétua de un crecido número de ciudadanos inocentes, siendo un principio inconcuso que las condiciones contra naturaleza y prácticas recibidas por las naciones civilizadas, se reputan por no puestas ni estipuladas.

   El Plenipotenciario de Colombia contestó inmediatamente, que sentía mucho no convenir con el del Perú sobre las tres causales que asignaba para el no cumplimiento del contrato sobre reemplazos del ejército auxiliar.

   Primera: porque no era de la incumbencia del Gobierno de Colombia, ni de ningun Gobierno, entrar á averiguar si el primer magistrado de una República civilizada tiene ó no tiene autoridad para cada operacion que emprende, bastándole saber, que el tal magistrado existe, que se halla en actual ejercicio de sus funciones y que la Nacion que lo ha elegido le sostiene por suponerlo capaz de cumplir con sus propias leyes.

   Segunda: porque pudiendo dudarse de la validez del contrato, cuyo original presentó en el acto al Plenipotenciario del Perú, para que lo examinase y viese que no solo estaba extendido en la forma regular, sino tambien ratificado por el Presidente Riva-Agüero, con la intervencion del Ministro de Estado, era preciso estar al sentido literal de dicho instrumento por el cual dicho, es evidente que la República de Colombia al comprometerse á suministrar al Perú los auxilios que le prestó, quiso que su ejército se mantuviese siempre íntegro para disponer, por supuesto de él, como le pareciese, despues de cumplir sus obligaciones; y

   Tercero: porque las condiciones del contrato no son contra la naturaleza y práctica de las Naciones civilizadas como se asegura. La práctica de los Cantones Suizos es muy suficiente para demostrar esta verdad. Los soberanos de Europa hacen todos los días tratados con ellos para el suministro de cierto número de hombres ciudadanos de sus cantones, que es verdad no son tomados por la violencia, sino enrolados por el precio de sus enganchamientos, para cumplir con la obligacion de sus reemplazos. ¿Por qué no hace el Perú lo mismo, principalmente cuando ella se versa entre dos países de un mismo origen, de una misma lengua, y unos mismos usos y costumbres y de una misma religion? ¿Ha pretendido, acaso Colombia, que esto se haga por la violencia, ó que se emplee la fuerza para arrancar á los peruanos de su tierra natal? Tampoco puede llamarse expatriacion perpétua la de unos hombres destinados al servicio militar por cierto número de años, los cuales pueden ir libremente donde les convenga. Por esta razon el Gobierno de Colombia no dudó un momento en reemplazar las bajas de la division que trajo aquí el General Santa Cruz, y aún le permitió llevar algo mas á pesar de que vino á estos Departamentos no como auxiliar, sino como un reemplazo del batallon Colombia, de Numancia, que por su excelente disciplina era la base del ejército del General San Martin.

   El plenipotenciario de Colombia continuó asegurando, que aunque su Gobierno había mandado al del Perú trece mil hombres, de los cuales no volvieron sino cinco mil, ú ocho mil si se quiere, incluyendo la tercera division que se sublevó en Lima, no era su deseo traer á la memoria especies que quizás parecerían odiosas; que no era la intencion de su Gobierno insistir en este reclamo; y que de hecho lo abandonaba absolutamente, para dar al Perú una prueba mas de sus sentimientos pacíficos y conciliatorios.

   El del Perú, aplaudiendo tan magnánima conducta del Gobierno de Colombia por sus generosidades y desprendimiento en materia de no poca entidad, dió las mas expresivas gracias al Plenipotenciario de ésta de parte de la suya; y por cuanto era la primera vez que llegaba á mis manos la Convencion de auxilios celebrada por el ex presidente Riva Agüero, sucediendo otro tanto á su gobierno, en cuya Secretaría no existía dato alguno de ella, tomó una copia legalizada de dicho documento para trasmitírselo, con lo que quedó terminada la conferencia de este día.

José Larrea y Loredo,

Pedro Gual

   Protocolo de la cuarta conferencia tenida entre los Ministros Plenipotenciarios de las Repúblicas del Perú y Colombia, en la casa del segundo, el dia 18 de setiembre de 1829.

   Presentes los Plenipotenciarios: se abrió la conferencia, habiéndose convenido de antemano los Plenipotenciarios de ocuparse de la deuda del Perú.

   El Plenipotenciario de esta República propuso, que se liquidase por una comision compuesta de dos ciudadanos por cada parte; que en el caso de discordar sus miembros sobre uno ó mas puntos, ocurriesen á sus Gobiernos respectivos, para que resolviesen amistosamente y si estos no se acordaban, se dejase la decision al Gobierno de una potencia amiga de ambos.

   El de Colombia contestó, que no había inconveniente, por su parte, en consentir en esta proposicion en lo general; pero que era necesario en su opinion, estipular ciertos términos y condiciones para que la comision desempeñase el objeto. Es menester que la comision trabaje sin interrupcion en el exámen y liquidacion de las cuentas. Que fijen los plazos en que deba realizarse el pago de lo que fuese liquidado y que estos plazos no puedan prorrogarse ni variarse. Concluyó asegurando que habría sido mucho mejor fijar una cantidad determinada para evitar este trabajo, examinando las cuentas que manifestó; pero, puesto que no podía hacerse otra cosa, por ahora, como se lo habia manifestado con toda franqueza el Plenipotenciario del Perú, se limitaba á lo que había dicho.

   El Plenipotenciario del Perú manifestó su complacencia por la buena disposicion del Gobierno de Colombia en favor de la paz, y de su pronta deferencia a que la comision de liquidacion emprendiese sus trabajos en la ciudad de Lima, como lo había solicitado, y se suspendió la conferencia hasta el dia de mañana.

José de Larrea y Loredo,

Pedro Gual

   Protocolo de la quinta conferencia tenida entre los Ministros Plenipotenciarios de la República del Perú y de Colombia, en la habitacion del segundo, el día 18 de setiembre de 1829, por la noche.

   Presentes los Plenipotenciarios: se abrió la conferencia asegurando el Plenipotenciario del Perú, que su Gobierno estaba dispuesto á recibir otra vez al señor Armero en su carácter diplomático, siempre que por parte de Colombia se admitiese al señor Villa en caso de ser nombrado, á fin de transar todas las diferencias que habían ocurrido sobre esta materia.

   El Plenipotenciario de Colombia contestó, que había una inmensa distancia entre uno y otro caso. El mismo señor Villa se había desautorizado, segun lo manifiesta su correspondencia, ántes que recibiese el pasaporte de su Gobierno para salir del país como un ciudadano particular. Al Encargado de Negocios de Colombia no solamente se le mandó salir estando reconocido como tal, sino que se le designó un término perentorio para su salida, y aún se le privó de su libertad personal contra las leyes de todas las naciones civilizadas, que hacen inviolables á todos los Ministros Públicos y los eximen de toda jurisdiccion extraña en donde quieran que residan. A pesar de ésto, el Gobierno de Colombia está dispuesto á olvidar todo lo pasado por amor á la paz y no tendrá dificultad alguna en admitir al mismo señor Villa, siempre que venga acreditado en la debida forma.

   El Plenipotenciario del Perú propuso entonces que se redactase un artículo en términos generales, á fin de evitar la repeticion de semejantes actos en lo sucesivo y convino en ello el de Colombia.

   Habló luego el Plenipotenciario del Perú sobre los deseos de su Gobierno de que se publicase una amnistía en favor de los que se hubiesen comprometido por opiniones políticas en la presente guerra.

   El Plenipotenciario de Colombia aseguró que le era muy agradable asegurar que los Departamentos que habían sido invadidos por las tropas peruanas y en los puntos que habían permanecido éstas por algun tiempo, no existían presos por opiniones políticas, y que así le parecía innecesario semejante estipulacion.

   El Plenipotenciario de Colombia habló de las deudas que las autoridades del Perú habían contraído en los Departamentos de Azuay y Guayaquil mientras habían estado en ellos, por suplementos y exacciones de dinero, víveres y otros efectos, prescindiendo de los daños y perjuicios que algunos vecinos tenían derecho de reclamar y expuso, esperaba no ocurriese dificultad alguna de parte del Gobierno del Perú en atender á los justos reclamos de estos individuos y administrarles la debida justicia.

   El Plenipotenciario del Perú contestó, que su Gobierno satisfaría las deudas que había dejado aquí pendientes y haría justicia á los interesados, y que, en este concepto, podía redactarse el correspondiente artículo é insertarse en el tratado. Ya que ambas Repúblicas, dijo el Plenipotenciario del Perú, están tan dispuestas á olvidar todo lo pasado, no podía dejar de recordar el contenido del artículo 7o. del Convenio de Piura. El del Perú desea vivamente, que se aleje todo motivo de disgusto que recuerde la memoria de las desavenencias que van a terminar. El mejor medio de conseguirlo era abolir todo monumento capaz de perpetuar la rivalidad y el encono entre dos países cuyo interés está en vivir en la mejor armonía.

   El Plenipotenciario de Colombia aseguró que su Gobierno estaba bien convencido de esta verdad; pero que la cosa en sí, no merecía ocupar un lugar en un tratado público. Sin embargo de esto, el Gobierno del Perú puede estar cierto, de que por parte de Colombia se darán cuantos decretos satisfactorios y honrosos al Perú puedan desearse, siempre que por parte de aquella República se haga lo mismo.

   Concluida esta discusion, convinieron ambos Plenipotenciarios en suspender las conferencias, para ocuparse de la redaccion de un tratado en los términos ya convenidos, con inclusion de las demás partes componentes de un instrumento semejante, quedando así terminada la conferencia de este día.

José de Larrea y Loredo,

Pedro Gual

   Protocolo de la sexta conferencia tenida entre los Ministros Plenipotenciarios de las Repúblicas del Perú y de Colombia, en la casa del segundo, el día 22 de setiembre de 1829.

   Presentes los Plenipotenciarios: se abrió la conferencia con la lectura del Tratado de Paz que los Plenipotenciarios habían preparado en conferencias informales.

   Al firmarlo, presentó el Plenipotenciario de Colombia dos declaraciones, contraída la una al decreto de S. E. el Gran Mariscal de Ayacucho de 27 de Febrero del corriente año, y la otra á elegir por árbitro y conciliador al Gobierno de la República de Chile en todas las disputas y diferencias provenientes del tratado, y fueron aceptadas por el Plenipotenciario del Perú.

   Observó entonces el Plenipotenciario de Colombia, que para que la comision de límites no se encontrase embarazada al principiar sus operaciones, se designase lugar para su reunion, y convinieron ambos Plenipotenciarios en designar á Guayaquil como el punto mas á propósito para dicha reunion, y del cual podrían partir con mas facilidad á desempeñar su encargo.

   Se concluyó la conferencia, dándose los Plenipotenciarios del Perú y de Colombia las mas cordiales enhorabuenas, por haber contribuido á la grande obra de la reconciliacion entre sus países respectivos, y haciendo votos al Cielo por que ella sea constante y duradera.

José de Larrea y Loredo,

Pedro Gual

   Legacion Peruana. Guayaquil, setiembre 23 de 1829.

   Al señor ministro de Estado en el despacho de relaciones exteriores.

   Señor ministro:

   Con la satisfaccion mas cumplida de cuantas me han cabido en el curso de mis dias, tengo la honra de acompañar á US. los tratados de paz celebrados con esta República y aprobados por S. E. el Libertador Presidente de ella, en 22 del que rige, para que se sirva US. elevarlos al conocimiento de S. E. el Presidente de la nuestra, á fin de que obtenga la que corresponde, de su parte, en conformidad con nuestras instituciones fundamentales.

   Creo supérfluo detenerme en reflexiones dirigidas á recomendar el mérito é importancia de este trabajo, cuando su mismo tenor y contexto han de proveer á US. de suficientes argumentos para calificarlo con la exactitud y justicia que le son características. Además, anticipando yo cualquiera opinion mía á este respecto, creería ofender la dignidad y circunspeccion de nuestro gobierno, cuyo juicio no debe prevenirse en materia de tan alta y delicada trascendencia. Pero á lo ménos séame permitido regocijarme con los hombres justos é imparciales, y con todos los peruanos amantes del honor nacional, de haber quedado reducido al polvo el abusivo Convenio de Jiron; Convenio que trazado en medio de la turbacion y estragos de un campo de batalla, no pudo consultar el verdadero espíritu nacional de Colombia, justo y moderado, ni ménos salvar el honor y el decoro de un pueblo digno de mejor suerte, como el nuestro. No me es menos plausible el restablecimiento cordial y sincero de amistad y antiguas relaciones de los dos Estados, para cuya inteligencia clara y perfecta se han adoptado reglas y precauciones, que no pueden ser contestadas en ningun tiempo: mas el pacto que sobre todos ha inundado mi corazon del mas inefable gozo, es aquel que destruye para siempre el funesto derecho de la guerra entre las dos naciones, sean cuales fueran sus quejas y desavenencias, mientras no hayan tentado todos los medios de una conciliacion amigable, y en defecto de ella, el imparcial juicio de un Gobierno americano amigo.

   Estas máximas tan filantrópicas y humanas, que no pueden dejar de acreditarnos á la faz del mundo civilizado, son debidas en su mayor parte á la alma grande, al desprendimiento generoso y sublime del Libertador Presidente Simon Bolivar, no habiendo concurrido á ellas con ménos interes y eficacia el señor Ministro D. Pedro Gual, cuyas eminentes cualidades de espíritu y de corazon, son dignas de nuestro aprecio y merecen ciertamente un lugar distinguido en los fastos de la Historia Americana.

   Con sentimientos de la mas alta consideracion y distinguido aprecio, soy de US. muy atento y obediente servidor.

José de Larrea y Loredo

   Legación Peruana. Guayaquil, setiembre 23 de 1829.

   Al señor ministro de Estado en el despacho de relaciones exteriores.

   Señor ministro:

   Tengo la honra de acompañar a US. originales, dos declaraciones, que al tiempo de firmar los tratados de paz, hemos cangeado con el Señor Ministro Plenipotenciario de esta República, á fin de que surtan los efectos que S. E. el Presidente de la nuestra estime conveniente.

   La primera es dirigida a designar al gobierno de Chile de árbitro de nuestras diferencias, en conformidad del artículo 19 de los tratados de paz, cuyo nombramiento he aceptado por igual declaración, como sugerido por mí en el curso de las conferencias, por las conocidas ventajas que de él se nos siguen, a virtud de hallarse tan inmediato a nuestro territorio, y de disfrutar en el día la más perfecta tranquilidad.

Lima y octubre 14 de 1829.

Aprobada.

Una rúbrica.

Lima y octubre 15 de 1829.

Aprobada.

Una rúbrica.

   La segunda se contrae á ofrecernos una explícita y solemne revocacion del decreto de monumentos y distintivos expedido en el campo de Tarqui, con la calidad de que nuestro gobierno se conduzca del mismo modo relativamente a restituir a S. E. el Libertador Presidente todas las honras y distinciones que se le concedieron en el Perú por sus servicios, igualmente que al ejército auxiliar de su mando: habiéndola yo aceptado, y prometido cumplir por nuestra parte un deber tan grato en nuestras actuales circunstancias.

Aprobada.

Una rúbrica.

Aprobada.

Una rúbrica.

   Renuevo a US. mi mayor consideración y aprecio, como su muy atento obediente servidor.

José de Larrea y Loredo

   Aprobados por el congreso de la República peruana. Lima, octubre quince de mil ochocientos veintinueve.

Andrés Reyes,

Presidente del senado

Juan Antonio Távara,

Presidente de la cámara de diputados

José Freyre,

Secretario

Pedro Astete,

Secretario

FUENTE EDITORIAL:
Perú. Tratados, etc. Colección de los tratados, convenciones. capitulaciones, armisticios y otros actos diplomáticos celebrados desde la independencia hasta el día. Lima, Imprenta del Estado, 1892, t. 3, p. 213-229

23 TRATADO DE PAZ ENTRE LA REPÚBLICA DE COLOMBIA Y LA REPÚBLICA DEL PERÚ

Guayaquil, 22 de septiembre de 1829.

Firmantes:

Por COLOMBIA,Pedro Gual

Por PERÚ, José Larrea y Loredo

   En el nombre de Dios, autor i legislador del Universo.

   La república de Colombia i la república del Perú, deseando sinceramente poner un término á la guerra en que se han visto comprometidas por circunstancias fatales, que han impedido á una i otra el arreglo amistoso de sus diferencias, i hallandose felizmente en el dia en condicion de poderlo verificar, i restablecer al mismo tiempo las relaciones mas intimas i cordiales entre ambas naciones, han constituido i nombrado sus ministros plenipotenciarios, á saber: S. E. el Libertador presidente de la república de Colombia á Pedro Gual, ciudadano de la misma; i S. E. el presidente de la del Perú á don José Larrea i Loredo ciudadano de dicha República, los cuales despues de haber canjeado sus plenos poderes, i encontrandolos con buena i bastante forma han convenido en los artículos siguientes.

   Artículo primero. Habrá una paz perpetua é inviolable, i amistad constante i perfecta entre las repúblicas de Colombia i el Perú, de manera que en adelante no sea licito en ninguna de ellas cometer ni tolerar se cometa directa ó indirectamente acto alguno de hostilidad contra sus pueblos, ciudadanos i súbditos respectivamente.

   Artículo segundo. Ambas partes contratantes se obligan i comprometen solemnemente á olvidar todo lo pasado, procurando alejar cualquiera motivo de disgusto que recuerde la memoria de las desavenencias que felizmente han terminado; á promover su mutuo bienestar i á contribuir á su seguridad i buen nombre por cuantos medios estén en su poder.

   Artículo tercero. Ninguna de las partes contratantes franqueara el paso por su territorio, ni prestará ausilio de ninguna clase á los enemigos de la otra; antes por el contrario, emplearán sus buenos oficios i aun su mediacion, si fuese necesario, para el restablecimiento de la paz, luego que se rompan las hostilidades con una ó mas potencias, no permitiendo entretanto la entrada en los puertos de una ú otra República á los corsarios i presas que hicieren dichos enemigos á los ciudadanos de Colombia ó el Perú.

   Artículo cuarto. Las fuerzas militares en los departamentos del sud de Colombia, i en los del norte del Perú se reducirán, desde la ratificacion del presente tratado, al pie de paz; de manera que en lo succesivo no sea permitido mantener en ellos mas que las guarniciones i cuerpos mui necesarios é indispensables para conservar el pais en seguridad i quietud. Todos los prisioneros hechos durante la presente guerra, que existieren en poder de las autoridades de cualquiera de las dos repúblicas, serán devueltos en masa a sus países respectivos, sin necesidad de canje ó rescate.

   Artículo quinto. Ambas partes reconocen por límites de sus respectivos territorios, los mismos que tenian antes de su independencia los antiguos vireinatos de Nueva Granada i el Perú, con las solas variaciones que juzguen conveniente acordar entre si, á cuyo efecto se obligan desde ahora á hacerse reciprocamente aquellas cesiones de pequeños territorios que contribuyan á fijar la linea divisoria de una manera mas natural, esacta i capaz de evitar competencias i disgustos entre las autoridades i habitantes de las fronteras.

   Artículo sexto. A fin de obtener este último resultado á la mayor brevedad posible, se ha convenido i conviene aquí espresamente en que se nombrará i constituirá por ambos gobiernos una comision compuesta de dos individuos por cada República, que recorra, rectifique i fije la linea divisoria, conforme á lo estipulado en el artículo anterior. Esta comision irá poniendo, con acuerdo de sus gobiernos respectivos, á cada una de las partes en posesion de lo que le corresponda, á medida que vaya reconociendo i trazando dicha linea, comenzando desde el rio Tumbes en el oceano Pacifico.

   Artículo séptimo. Se estipula asi mismo, entre las partes contratantes, que la comision de limites, dará principio á sus trabajos cuarenta dias despues de la ratificacion del presente tratado, i los terminará en los seis meses siguientes. Si los miembros de dicha comision discordaren en uno ó mas puntos en el curso de sus operaciones, darán á sus gobiernos respectivos, una cuenta circunstanciada de todo, á fin de que, tomandola en consideracion, resuelvan amistosamente lo mas conveniente; debiendo entretanto continuar sus trabajos hasta su conclusion, sin interrumpirlos de ninguna manera.

   Artículo octavo. Se ha convenido i conviene aqui espresamente, en que los habitantes de los pequeños territorios que, en virtud del artículo 5o. deban cederse mutuamente las partes contratantes, gocen de las prerogativas, privilejios i escenciones de que gozan ó gozaren los demas habitantes del pais en que definitivamente fijen su residencia. Los que declaren ante las autoridades locales su intencion de avecindarse en la parte de Colombia i del Perú, tendrán un año de plazo para disponer como mejor les parezca, de todos sus bienes, muebles é inmuebles, i trasladarse con sus familias i propiedades al pais de su eleccion, libres de todo gravámen i derechos cualquiera, sin causarles la menor molestia ni vejacion.

   Artículo noveno. La navegacion i tráfico de los rios i lagos que corren ó corrieren por las fronteras de una i otra República, serán enteramente libres á los ciudadanos de ambas sin distincion alguna, i bajo ningun pretesto se les impondrá trabas ni embarazos de ninguna clase en sus tratos, cambios i ventas reciprocas de todos aquellos artículos que sean de licito i libre comercio, i consistan en los productos naturales i manufactura del pais respectivo, cobrandoles solamente los derechos, sisas ó emolumentos á que estuvieren sujetos los naturales ó vecinos de cada una de las partes contratantes.

   También se estipula aqui igualmente, que una comision compuesta de dos ciudadanos, por cada parte, liquidará en la ciudad de Lima, dentro de los mismos términos designados en el artículo 7o. para la de limites, la deuda que la república del Perú, contrajo con la de Colombia, por los ausilios prestados durante la última guerra contra el enemigo comun. En caso de no convenirse sus miembros por Colombia ó el Perú, sobre alguna ó mas partidas de las cuentas de que tomaren conocimiento, harán á sus gobiernos respectivos, una esposicion de los motivos en que han fundado su disentimiento, para que entendiendose amistosamente dichos gobiernos, resuelvan lo conveniente, sin dejar por esto la comision de continuar en el examen i liquidacion de lo demas concerniente á la deuda, hasta esclarecerla i liquidarla completamente.

   Artículo 11o. Se conviene asi mismo, en que la comision que ha de establecerse en virtud del artículo anterior, fije i establezca el modo, términos i plazos en que deba verificarse el pago de las cantidades que hubiesen purificado i liquidado, consultando siempre los medios fáciles i cómodos de hacerlo efectivo. Despues de fijados dichos términos i plazos, no podrán variarse ni prorogarse de ninguna manera, debiendo hacerse los abonos por partes, i en el tiempo que acordase la comision.

   Artículo 12o. Se estipula, ademas, que todos los derechos i acciones de los ciudadanos i habitantes de Colombia ó el Perú contra los ciudadanos ó gobiernos de una ú otra República, por razon de contratos, préstamos, subministros ó esacciones de dinero, ó efectos cualesquiera, hechos hasta el dia de la fecha, sean mantenidos en su fuerza i vigor: ambas se obligan reciprocamente á atender á sus justos reclamos, i administrarles prontamente la debida justicia, como se usa i acostumbra con los ciudadanos del pais en que se hagan los referidos reclamos.

   Artículo 13o. Por cuanto por el artículo 4o. del convenio hecho en Piura el dia 10 de julio del corriente año, se estipuló la devolucion de todos los buques, lanchas, enseres i demas efectos de guerra, constantes de su respectivo inventario, que la república del Perú mantiene en depósito como propiedad de la de Colombia, hasta que se restablezca la paz entre las dos naciones, se conviene aqui de nuevo, en que dicha devolucion se realizará en ese puerto de Guayaquil, poniendo los espresados buques, lanchas, enseres i efectos á disposicion de las autoridades del departamento sesenta dias despues de ratificado el presente tratado, las cuales darán el recibo correspondiente de lo que se le entregare al oficial ú oficiales conductores; proporcionandoles todos los ausilios de que puedan necesitar para regresar comodamente al puerto de su procedencia.

   Artículo 14o. Ambas partes contratantes han convenido i convienen en conceder á los ministros i ajentes diplomáticos, que tengan á bien acreditar entre sí en la debida forma para promover sus intereses mutuos, i mantener las relaciones intimas i estrechas, que desean cultivar en adelante, las mismas distinciones, prerogativas i privilejios de que gozan ó gozaren los ministros i ajentes diplomáticos de la una parte en la otra; bien entendido que cualquier privilejio ó prerogativa que en Colombia, se conceda á los del Perú, se hará por el mismo hecho estensiva á los de Colombia en el Perú.

   Artículo 15o. Se restablecerá el comercio marítimo entre las dos repúblicas del modo mas franco i libre que sea posible, sobre los principios que se fijarán despues en un tratado particular de comercio i navegacion. Mientras esto se verifica, los ciudadanos de una i otra tendrán libre entrada i salida en sus puertos i territorios respectivos, i gozarán en ellos de todos los derechos civiles i privilejios de trafico i comercio, como si fuesen naturales del pais en que residen. Sus buques i cargamentos, compuestos de productos naturales del pais, i mercaderias nacionales ó estranjeras, siendo de licito i libre comercio, no pagarán mas derechos é impuestos por razon de importacion, esportacion, tonelada, anclaje, puerto, practico, salvamento en caso de averia ó naufrajio, ú otros emolumentos cualesquiera, que los que pagan ó pagaren los ciudadanos ó subditos de otras naciones.

   Artículo 16o. Los cónsules i ajentes consulares que, para la proteccion del comercio, las partes contratantes juzguen necesario nombrar para aquellos puertos i lugares en que sea permitida la residencia de consules i ajentes consulares de otras potencias, serán tratados, luego que obtengan el correspondiente execuatur, como los de la nacion mas favorecida. Dichos cónsules ó ajentes consulares, sus secretarios i demas personas agregadas al servicio de los consulados, (no siendo estas personas ciudadanos del pais en que residan), estarán escentas de todo servicio público, i tambien de todo impuesto, i contribucion, á escepcion de las que deban pagar por razon de comercio ó propiedad, como los demas habitantes del pais. Sus archivos i papeles serán respetados inviolablemente, i ninguna autoridad podrá tener intervencion en ellos bajo pretesto alguno, cualquiera que sea.

   Artículo 17o. Con el objeto de evitar todo desorden en el ejército i marina de uno i otro pais, se ha convenido aquí i se conviene en que los tránsfugos de un territorio á otro, siendo soldados ó marineros desertores, aunque estos últimos sean de buques mercantes, serán devueltos inmediatamente por cualquiera tribunal ó autoridad, bajo cuya jurisdiccion esté el desertor ó desertores: bien entendido que á la entrega debe preceder la reclamacion de su jefe, ó del comandante, ó del capitan del buque respectivo, dando las señales del individuo ó individuos, i el nombre, cuerpo ó buque de que haya desertado, pudiendo entretanto ser depositados en las prisiones públicas hasta que se verifique dicha entrega.

   Artículo 18o. Las partes contratantes se obligan i comprometen á cooperar á la completa abolicion i estirpacion del tráfico de esclavos de Africa, manteniendo sus actuales prohibiciones en toda su fuerza i vigor; i para lograr desde ahora tan saludable obra, convienen, ademas, en declarar como declaran entre si á los traficantes de esclavos, con sus buques cargados de esclavos, procedentes de las costas de Africa, bajo el pabellon de cualquiera de las dichas partes, incursos en el crimen de pirateria, i como tales estarán sujetos al tribunal competente del captor, bien sea colombiano ó peruano, para ser juzgados i castigados conforme á las leyes.

   Artículo 19o. Las repúblicas de Colombia i del Perú, deseando mantener la paz i buena intelijencia, que felizmente acaban de restablecer por el presente tratado, declaran solenne i formalmente.

   lo. Que en caso de duda sobre la intelijencia de alguno ó algunos de los artículos contenidos en dicho tratado, ó de no convenirse amistosamente en la resolucion de los puntos en que discordaren las comisiones que han de establecerse en virtud de los artículos 6o. y 10 de dicho tratado, presentará la una parte á la otra las razones en que funda la duda; i no conviniendose entre sí, someterán ambas una esposicion circunstanciada del caso á un gobierno amigo, cuya decision sera perfectamente obligatoria á una i otra.

   2o. Que sean cuales fueren los motivos de disgusto que ocurran entre las dos repúblicas, por quejas de injurias, agravio ó perjuicios cualesquiera, ninguna de ellas podrá autorizar actos de represalias, ni declarar la guerra contra la otra, sin someter previamente sus diferencias al gobierno de una potencia amiga de ambas; i

   3o. Que ántes de ocurrir á una tercera potencia para la resolucion de sus dudas, sobre alguno ó algunos de los artículos contenidos en el presente tratado, ó para el arreglo de sus diferencias, emplearán entre sí todos aquellos medios de conciliacion i avenimiento propios de dos naciones vecinas, unidas por los vinculos de la sangre i de las relaciones mas intimas i estrechas.

   Artículo 20o. El presente tratado será ratificado, i las ratificaciones serán canjeadas en esta ciudad de Guayaquil á los cincuenta dias contados desde la fecha, ú ántes si fuere posible.

   En fe de lo cual los ministros plenipotenciarios de la República de Colombia i la república del Perú, han firmado i sellado las presentes en esta ciudad de Guayaquil á los veintidos dias del mes de setiembre del año del Señor de mil ochocientos veintinueve.

Pedro Gual,

José de Larrea i Loredo

   Declaración la. El infrascrito ministro plenipotenciario de la república de Colombia, al firmar el tratado de paz concluido felizmente en este dia, con la del Perú, declara: que deseando su gobierno obrar en todo conforme al espíritu del artículo 2o., está dispuesto á revocar en términos los mas satisfactorios, el decreto que S. E. el Gran Mariscal de Ayacucho, espidió en el Portete de Tarqui, con fecha de 27 de febrero del corriente año, luego que llegue á su noticia que el del Perú ha hecho lo mismo, restituyendo á S. E. el Libertador presidente, i al ejército libertador, las distinciones i honores que se les habian conferido legalmente por sus servicios pasados.

   En fe de lo cual firmo las presentes en esta ciudad de Guayaquil á los 22 dias del mes de setiembre del año del Señor 1829.

(Firmado)

Pedro Gual

   El infrascrito ministro plenipotenciario de la república del Perú, al firmar el tratado de paz, concluido felizmente en este dia con la de Colombia, declara: que acepta la proposicion hecha por el señor ministro plenipotenciario de esta República, sobre la revocacion del decreto espedido por el Gran Mariscal de Ayacucho, del monumento mandado erijir en los campos de Tarqui; bien persuadido de los deseos que animan á su gobierno, esperando que por medio de la cooperacion uniforme de ambos paises, á la obra de la reconciliacion, desaparecera hasta la memoria de las desavenencias pasadas.

   En fé de lo cual, el ministro plenipotenciario del Perú, firma las presentes en esta ciudad de Guayaquil á 22 de setiembre del año del Señor 1829.

(Firmado)

José de Larrea i Loredo

   Declaración 2a. El infrascrito ministro plenipotenciario de la república de Colombia, al firmar el tratado de paz, concluido felizmente en este dia con la del Perú, declara: que debiendo su gobierno transijir todas las diferencias que ocurran entre ambas repúblicas á virtud de dicho tratado, elije desde ahora á la república de Chile, como árbitra i conciliadora para los referidos casos, esperando se prestará gustosa á una obra tan trascendental al bien de la causa americana en jeneral.

   En fé de lo cual, el ministro plenipotenciario de Colombia, firma la presente en la ciudad de Guayaquil á los 22 dias del mes de setiembre del año de 1829.

(Firmado)

Pedro Gual

   El infrascrito ministro plenipotenciario de la república del Perú, al firmar el tratado de paz, concluido felizmente este dia con la de Colombia, declara: que acepta desde ahora en nombre de su gobierno, á la república de Chile, como árbitra i conciliadora en las diferencias que puedan suscitarse entre ambas naciones á virtud del dicho tratado.

   En fé de lo cual, el ministro plenipotenciario del Perú, firma las presentes en esta ciudad de Guayaquil a los 22 dias de setiembre de 1829.

(Firmado)

José de Larrea i Loredo

   El anterior tratado ha sido ratificado por S. E. el Libertador presidente de la república de Colombia con acuerdo del consejo de Estado, i por S. E. el vicepresidente de la república Peruana, encargado del poder ejecutivo, por enfermedad del presidente, con acuerdo del congreso.

    

   PERU

   ACTA DE CANJE

   Los infrascritos, Ministros Plenipotenciarios, por parte de la República del Perú don José de Larrea y Loredo, y por la de Colombia el General de División Juan José Flores, certifican que habiéndose reunido hoy veintisiete de octubre de mil ochocientos veintinueve, previa invitación, después de examinar cuidadosamente las ratificaciones del Tratado de paz ajustado y firmado en esta ciudad de Guayaquil el día veintidós de septiembre del presente año, según están extendidos por los Gobiernos de una y otra República, las han encontrado arregladas y conformes; y en su virtud, han verificado su canje en la forma acostumbrada.

   En fe de lo cual los infrascritos firman la presente, por duplicado, para canjearlas en igual forma, en Guayaquil, a veintisiete de octubre de mil ochocientos veintinueve.

Juan José Flores,

José de Larrea y Loredo

FUENTE EDITORIAL:
Gaceta de Colombia, No. 441,1829 (29/11), p. 1; No. 442,1829 (6/12), p. 1-2.
FUENTE DOCUMENTAL:
Archivo general y microfilm del ministerio de Relaciones Exteriores. Bogotá, Archivador C, gaveta 2, documento 1-108.

24 PROTOCOLO SOBRE LÍMITES ENTRE COLOMBIA Y PERÚ

Lima, 11 de agosto de 1830

Firmantes:

Por COLOMBIA, Tomás Cipriano de Mosquera

Por PERÚ, Carlos Pedemonte

   "En la ciudad de Lima, á 11 de Agosto de 1830, reunidos en el Ministerio de Gobierno y Relaciones Exteriores los Sres. Ministro de Relaciones Exteriores, Dr. D. Carlos Pedemonte, y el Enviado Extraordinario y Ministro Plenipotenciario de la República de Colombia, General Tomás C. de Mosquera, para acordar las bases que debieran darse á los comisionados para la demarcación de límites entre las dos Repúblicas, el Ministro de Relaciones Exteriores manifestó que desde que se erigió el Obispado de Maynas en 1802 quedó ese territorio dependiente del Virrey del Perú, y que por tanto los los los (así está) límites que antes tuviera el Virreinato del Nuevo Reino de Granada se habían modificado y se debían señalar los límites bajo tal principio, tanto más cuanto Colombia no necesita internarse al territorio perteneciente al Perú desde la conquista, y que le fue desmembrado separándole todo el territorio de la jurisdicción de la Audiencia de Quito para formar aquel Virreinato. El General Mosquera contestó: que conforme al artículo 5o. del Tratado de Paz entre las dos Repúblicas, debía reconocerse el que tenían antes de la Independencia los dos territorios de los Virreinatos del Nuevo Reino de Granada y el Perú; que se redactó en tales términos el artículo para tener un punto de partida seguro para fijar los límites; y que siendo aquellos límites indefinidos si se lee con atención la Cédula de D. Felipe II, que erigió la Audiencia de Quito, se verá que una gran parte del territorio de la derecha del Marañón pertenecía á aquella jurisdicción. Que cuando se creó el Obispado de Maynas la Cédula no determinó claramente sus límites y se entendieron los Virreyes para ejercer su autoridad en los desiertos del Oriente; que la provincia de Jaén de Bracamoros y Maynas volvió á pertenecer al Nuevo Reino de Granada, y en la Guía de forasteros, de España, para 1822, se encuentra agregada al Virreinato del Nuevo Reino aquella Provincia, y la presentó (así está) al Sr. Ministro de Relaciones Exteriores un ejemplar auténtico y le leyó una carta de S. E. el Libertador en que le respondía sobre el particular á una consulta que le hizo y propuso que se fijase por base para los límites el río Marañón desde la boca del Yuratí, aguas arriba, hasta encontrar el río Guancabamba y el curso de este río hasta su origen en la cordillera, y de allí tomar una línea al Macará para seguir á tomar las cabeceras del río Tumbes, y que de este modo quedaba concluida la cuestión y la Comisión de límites podía llevar á efecto lo estipulado conforme á los artículos 6o., 7o. y 8o. del Tratado. Que de este modo el Perú quedaba dueño de la navegación del Amazonas conjuntamente con Colombia, que poseyendo la ribera derecha del Rionegro, desde la Piedra del Cocuy, y todo su curso interior como los ríos Caquetá ó Yapurá, Putumayo y Napo, tenían derecho á obligar al Brasil á reconocer el perfecto derecho de navegar aquel importante río y pretende el Brasil como el Portugal que les pertenece en completa propiedad y dominio. Después de una detenida discusión convino el Ministro de Relaciones en estas bases; pero que las modificaba poniendo por término no la embocadura del Guancabamba sin (así está) la del río Chinchipe, que conciliaba más los intereses del Perú sin dañar á Colombia. El Enviado de Colombia manifestó que todo lo que podía ceder era lo que había ofrecido, pues probado que la Cédula de 1802 fue modificada y dependía Mayanas (así está) y Jaén al (así está) Virreinato en 1807, cuando se estaba organizando el Obispado de las misiones del Caquetá ó Yapurá y Andaquíes; era esto lo que decía el artículo 8o. del Tratado. El Sr. Ministro de Relaciones Exteriores propuso que se fijasen las bases tal cual (así está) las propuso al Ministro Plenipotenciario de Colombia, dejando como punto pendiente su modificación, y se consultase al Gobierno de Colombia esta modificación, que daría término á una cuestión enojosa y que había causado no pocos sinsabores á los respectivos Gobiernos. El Ministro de Colombia convino en todo, dando desde ahora por reconocido el perfecto derecho de Colombia á todo el territorio de la ribera izquierda del Marañón ó Amazonas, y reconocía al Perú el dominio en la ribera derecha, quedando únicamente pendiente si debían regir los límites por Chinchipe y (así está) Guancabamba, y para los efectos consiguientes firman este protocolo el Ministro de Relaciones Exteriores del Perú y el Enviado Extraordinario de Colombia, por duplicado, en la fecha expresada al principio.

(Firmado)

Carlos Pedemonte

(Firmado)

T. C. de Mosquera

FUENTE EDITORIAL:
Olaya Herrera. Enrique. Cuestiones territoriales. Bogotá. Imprenta Nacional. 1905, p. 74-77.
FUENTE DOCUMENTAL
Archivo Diplomático de Bogotá. Legación en el Perú.

25 CONVENCIÓN PROVISORIA DE AMISTAD, COMERCIO Y NAVEGACIÓN ENTRE EL ESTADO DE LA NUEVA GRANADA Y SU MAJESTAD EL REY DE LOS FRANCESES

Bogotá, 14 de noviembre de 1832

Firmantes:

Por NUEVA GRANADA, Alejandro Vélez

Por FRANCIA. Augusto Le Moyne

   Convencion provisoria entre el estado de la Nueva Granada, i S. M. el rei de los franceses.

   El estado de la Nueva Granada i S. M. el rei de los franceses, estando igualmente animados del deseo de regularizar la existencia de las numerosas relaciones de comercio que se han establecido hace algunos años entre dicho estado de la Nueva Granada i los estados i posesiones de S. M. el rei de los franceses, de favorecer su adelantamiento i de perpetuar su duracion por un tratado de amistad, comercio i navegacion, el cual afirme al mismo tiempo el reconocimiento hecho por S. M. el rei de los franceses, de la independencia de la Nueva Granada; pero considerando por otra parte, que la conclusion de este tratado no podria verificarse tan prontamente como lo exije el interés de los dos paises deseando que las relaciones reciprocas de ellos sean colocadas, desde ahora, sobre un pie conforme con los mutuos sentimientos de benevolencia i de afecto que animan al estado de la Nueva Granada, i á S. M. el rei de los franceses han nombrado con este objeto sus respectivos comisionados, á saber: El presidente del estado de la Nueva Granada á Alejandro Velez secretario de estado en el despacho del interior i relaciones esteriores, i S. M. el rei de los franceses á mr. Augusto Le Moyne, encargado de negocios de Francia en esta capital de Bogotá, los cuales despues de haberse comunicado sus plenos poderes, hallados en buena i debida forma, han convenido en los artículos siguientes:

   Artículo primero. Los ajentes diplomáticos i consules, los granadinos de toda clase, los buques i mercaderías del estado de la Nueva Granada, gozarán de pleno derecho en todos los estados i posesiones de S. M. el rei de los franceses, de todos los privilejios, franquicias é inmunidades que se hayan concedido, ó que se concedieren en adelante en favor de cualesquiera otra nacion, ó naciones; i recíprocamente los ajentes diplomáticos i consulares, los ciudadanos de toda clase, los buques i mercaderías de todos los estados i posesiones de S. M. el rei de los franceses, gozarán de pleno derecho en la Nueva Granada, de todos los privilejios, franquicias é inmunidades que se hayan concedido, ó que se concedieren en adelante en favor de cualesquiera otra nacion, ó naciones. Bien entendido que estas concesiones en los dos paises se gozarán gratuitamente, si ellas hubiesen sido concedidas á otra ú otras naciones gratuitamente, ó prestando la compensacion correspondiente, si la concesion hubiere sido recíproca ó condicional.

   Artículo segundo. Las estipulaciones mencionadas en el artículo anterior se mantendrán en vigor por ambas partes, por el término de cuatro años contados desde el día del canje de las ratificaciones, á no ser que antes de la espiracion de los cuatro años mencionados, las partes contratantes hayan celebrado el tratado de amistad; comercio i navegacion que ellas se reservan concluir entre sí ulteriormente.

   Artículo tercero. La presente convencion provisoria será ratificada por el presidente de la Nueva Granada, ó por el vicepresidente encargado del poder ejecutivo, con consentimiento i aprobacion del congreso de la misma, i por S. M. el rei de los franceses, i las ratificaciones serán canjeadas en Bogotá lo mas pronto posible.

   En fé de lo cual los comisionados respectivos han firmado las presentes i puesto sus sellos.

   Dada en Bogotá el dia 14 del mes de noviembre del año del Señor de 1832.

(L.S.)

Alejandro Velez

(L.S.)

Augusto Le Moyne

   Por tanto, habiendo visto i examinado la referida convencion provisoria de amistad, comercio i navegacion, prévio el consentimiento i aprobacion del congreso del estado de la Nueva Granada, conforme á la atribucion 14a. del artículo 74 de la constitucion, he venido, en uso de la facultad que me concede la atribucion 10a. del artículo 106 de la misma constitucion, en ratificarla, como por las presentes la ratifico, i tengo todos sus artículos i clausulas por ratos, gratos i firmes. I para su cumplimiento i exacta observancia por nuestra parte, empeño i comprometo solemnemente el honor nacional.- En fé de lo cual, he hecho espedir las presentes, firmadas de mi mano, selladas con el gran sello del estado de la Nueva Granada, i refrendadas por el secretario de estado i del despacho del interior i relaciones esteriores, en la capital de Bogotá á 5 de junio de 1833, 23o. de la independencia.

(L.S.)

Francisco de P. Santander

Por S. E. el presidente del estado.

El secretario del interior i relaciones esteriores

J. Rafael Mosquera

   Ratificación de S. M. el rei de los franceses sobre la convencion provisoria de amistad, comercio i navegacion entre la Nueva Granada i la Francia.

   Luis Felipe, Rei de los franceses, á todos los que las presentes letras vieren, salud. Habiendo visto i examinado la convencion provisoria de amistad, comercio i navegacion, concluida en Bogotá él 14 de noviembre del año próximo pasado, entre la Francia i el Estado de la Nueva Granada, por mr. Augusto Le Moyne, nuestro encargado de negocios cerca de aquel Estado, i nuestro plenipotenciario á este efecto, en virtud de los plenos poderes que le hemos dado, con el señor Alejandro Velez secretario de Estado en el departamento del interior i relaciones esteriores de la dicha república, provisto igualmente de plenos poderes en buena forma, cuya convención provisoria es del tenor siguiente.

   Nos, habiendo aceptado la susodicha convencion provisoria en todas i cada una de las disposiciones que contiene, declaramos, tanto por nos como por nuestros herederos i sucesores, que ella es aceptada, aprobada, ratificada i confirmada, i por las presentes, firmadas de nuestra mano, la aceptamos, aprobamos, ratificamos i confirmamos; prometiendo, en fé i palabra de Rei, observarla i hacerla observar inviolablemente i sin contravenir jamás á ella, ni permitir que se contravenga de cualquiera manera, ni bajo cualquier pretesto que sea.- En fé de lo cual hemos hecho poner nuestro sello á las presentes.

   Dado en nuestro palacio de las Tullerías el primer dia del mes de marzo del año de 1833.

(Firmado)

Luis Felipe

Hai un sello

Por el rei. (Firmado)

V. Broglie

   Las ratificaciones respectivas de los dos gobiernos de la Nueva Granada i la Francia, han sido canjeadas en esta capital el dia 27 de julio último, desde cuando son obligatorias á ambas naciones las estipulaciones contenidas en la referida convencion provisoria, como en ella misma se prescribe.

    

   ACTA DE CANJE

   Los infrascritos, José Rafael Mosquera, Secretario de Estado del Despacho del Interior y Relaciones Exteriores de la Nueva Granada, y Augusto Le Moyne, Encargado de Negocios de Francia en Bogotá, provistos de plenos poderes especiales, habiéndose reunido con el objeto de proceder al canje de las actas de ratificaciones de la Convención provisoria de amistad, comercio y navegación concluida en Bogotá, el día catorce de noviembre de 1832, entre el Estado de la Nueva Granada y la Francia, han manifestado los instrumentos originales de las expresadas ratificaciones, las cuales, habiéndose encontrado en la forma debida, han sido canjeadas de la manera acostumbrada.

   En fe de lo cual, los infrascritos han firmado la presente acta y puesto sus sellos particulares.

   Hecho por duplicado, en Bogotá, a veintisiete de julio de mil ochocientos treinta y tres.

(L.S.)

J. Rafael Mosquera

(L.S.)

A. Le Moyne

FUENTE EDITORIAL:
Gaceta de la Nueva Granada. No. 97, 1833 (4/8), p. 1: No. 98, 1833 (11/8), p. 2.

26 TRATADO DE PAZ, AMISTAD Y ALIANZA ENTRE LA NUEVA GRANADA Y ECUADOR

Pasto, 8 de diciembre de 1832

Firmantes:

Por NUEVA GRANADA, José María Obando,

Joaquín Posada Gutiérrez

Por ECUADOR, Pedro José Arreta

   En el nombre de Dios, autor i lejislador del Universo.

   Deseando los Estados de la Nueva Granada i del Ecuador, que se han constituido en las secciones del Centro i Sur del territorio de la República de Colombia, contraer un pacto de union, amistad i alianza intima; terminar las diferencias que desgraciadamente se han suscitado sobre sus límites; establecer sus relaciones mutuas; i facilitar la mas pronta reunion de una asamblea de plenipotenciarios de los tres Estados que se han formado en Colombia: han resuelto celebrar un tratado que fije de una manera clara, distinta i positiva los puntos espresados. Con este objeto han nombrado sus respectivos comisionados, á saber: el Presidente de la Nueva Granada á los Sres. jeneral José María Obando i coronel Joaquin Posada Gutierrez, i el Presidente del Estado del Ecuador al Sr. Dr. Pedro José Arteta, rector de la universidad de Quito i contador jeneral de rentas; quienes despues de haber canjeado sus respectivos plenos poderes i halládolos en debida, propia i bastante forma, han convenido en los artículos siguientes.

   Artículo primero. Los Estados de la Nueva Granada i del Ecuador se reconocen i respetan i se reconocerán i respetarán reciprocamente como Estados soberanos é independientes.

   Artículo segundo. Los límites entre los Estados de la Nueva Granada i del Ecuador, serán los que conforme á la lei de Colombia de veinticinco de junio de mil ochocientos veinticuatro separaban las provincias del antiguo departamento del Cauca de el del Ecuador, quedando por consiguiente incorporadas á la Nueva Granada las provincias de Pasto i la Buenaventura, i al Ecuador los pueblos que están al sur del rio Carchi, línea fijada por el artículo veintidos de la espresada lei, entre las provincias de Pasto é Imbabura.

   Artículo tercero. Los Estados de la Nueva Granada i del Ecuador, animados de los mejores deseos de que se conserve siempre la mas perfecta armonia i buena intelijencia entre las partes contratantes, se obligan i comprometen á respetar sus límites respectivos. Por consecuencia. el Estado de la Nueva Granada no podrá admitir pueblos que, separandose de hecho del Estado del Ecuador, quieran agregarse á la Nueva Granada, ni el Estado del Ecuador podrá admitir pueblos que, separandose de hecho del Estado de la Nueva Granada, quieran agregarse al Ecuador.

   Artículo cuarto. Toda adquisicion, cambio, enajenacion ó nueva demarcacion de territorio entre los Estados de la Nueva Granada i del Ecuador, no podrá verificarse sino por medio de tratados públicos celebrados entre sus gobiernos, conforme al derecho de jentes.

   Artículo quinto. Cualquiera diferencia que desgraciadamente pudiera suscitarse en adelante entre los Estados de la Nueva Granada i del Ecuador, será transada por las vías pacíficas i amigables, sin ocurrir jamás al ominoso i detestable medio de las armas.

   Artículo sexto. Los Estados de la Nueva Granada i el Ecuador contraen espontáneamente un pacto de union i de alianza intima, i de amistad firme i constante para su defensa común, para la seguridad de su independencia i libertad, i para su bien reciproco i jeneral. Quedan igualmente comprometidos á conservar ilesa la integridad del territorio de la República de Colombia, sin que puedan hacer cesiones ó concesiones que le disminuyan en la mas pequeña parte, i á no permitir que potencia alguna estranjera se introduzca dentro de sus límites, para cuyos efectos ofrecen socorrerse mutuamente, prestándose en caso necesario los ausilios que se estipulen por convenios especiales.

   Artículo séptimo. Se ha convenido i conviene aqui del modo mas solemne, con arreglo á las leyes de ambos Estados, en que la Nueva Granada i el Ecuador pagarán la parte de la deuda doméstica i estranjera que les correspondan proporcionalmente, como partes integrantes que han sido de la República de Colombia, la cual reconocia in solidum dichas deudas. Ademas, cada Estado se obliga á responder de los valores de que haya dispuesto pertenecientes á dicha República.

   Artículo octavo. Se comprometen igualmente ambas partes contratantes a conservar fielmente los tratados públicos celebrados por el gobierno de la República de Colombia en las naciones estranjeras, hasta tanto que ellos sean variados ó declarados insubsistentes, conforme á los principios del derecho de jentes.

   Artículo noveno. Conforme á lo prevenido por las leyes de la Nueva Granada i el Ecuador, se comprometen los gobiernos de ambos Estados á enviar oportunamente sus diputados para formar la asamblea de plenipotenciarios, ó aquella corporacion ó autoridad que debe deslindar i arreglar los negocios comunes á las tres secciones en que ha quedado dividida la República de Colombia, para que deliberen i resuelvan sobre la suerte futura de esta.

   Artículo 10o. Ninguna persona que resida en las provincias de Pasto i la Buenaventura, podrá ser molestada en manera alguna por las opiniones que haya manifestado á favor del Ecuador, ó por haberse servido á su gobierno ó sostenido la causa del Estado, ya sea con armas ó sin ellas.

   Artículo 11o. Para asegurar mejor la pronta administracion de justicia, los Estados de la Nueva Granada i el Ecuador han convenido i convienen en que los respectivos jueces ó tribunales se entiendan por medio de deprecatorios en las causas civiles i criminales i entreguen los reos de delitos comunes que hayan del territorio de un Estado, al del otro, precediendo el requisitorio en forma del juez ó tribunal que conosca ó deba conocer de la causa: estas dilijencias se practicarán bajo las mismas reglas que se observaban cuando la Nueva Granada i el Ecuador dependian de los tribunales de Colombia. - De ninguna manera se entiende este artículo respecto á los delitos puramente politicos.

   Artículo 12o. Mientras se celebra un tratado jeneral de comercio, continuaran teniendo los súbditos i ciudadanos de cada Estado libre entrada i salida en sus puertos i territorios, i gozarán de todos los derechos civiles de tráfico i comercio, sujetandose á los derechos, impuestos ó restricciones que se hallen establecidos ó se establecieren en cada uno de los dos Estados.

   Artículo 13o. Los individuos que teniendo su vecindad en el territorio de uno de los Estados contratantes posean bienes en el otro, gozarán respectivamente de la proteccion de las leyes de cada Estado en sus personas i en sus bienes, pudiendo libremente trasportar las producciones de sus propiedades al lugar de su residencia ó vecindad, sujetandose siempre á lo que sobre esta clase de introducciones se halle establecido en cada Estado.

   Artículo 14o. Siendo los artículos, desde el primero al nono inclusive, el resultado de espresas resoluciones lejislativas de ambos Estados, se llevarán á efecto luego que hayan sido aprobados por los gobiernos de la Nueva Granada i del Ecuador, cuya aprobacion se dará por el de la Nueva Granada dentro de treinta i seis dias, i por el de el Ecuador dentro de doce dias, participandose en debida forma.

   Artículo 15o. El presente tratado de paz, amistad i alianza, será ratificado por el Presidente ó Vicepresidente encargado del poder ejecutivo de la Nueva Granada, i por el Presidente ó Vicepresidente encargado del poder ejecutivo del Ecuador, con aprobacion de los congresos lejislativos de ambos Estados, en los primeros dias de su reunion próxima. Las ratificaciones serán canjeadas sin demora, i en el término que permita la distancia que separa ambos gobiernos.

   En fé de lo cual, nosotros los comisionados de los Estados de la Nueva Granada i el Ecuador, hemos firmado i sellado las presentes con el sello de las respectivas comisiones, en la ciudad de Pasto á ocho dias del mes de diciembre del año del Señor de mil ochocientos treinta i dos - vijésimo segundo de la independencia de Colombia.

(L.S.)

(Firmado)

José María Obando

(Firmado)

Joaquín Posada Gutiérrez

(L.S.)

(Firmado)

Pedro José de Arteta

   El día 8 de diciembre se ha firmado en Pasto el tratado de paz i amistad, entre la Nueva Granada i el estado del Ecuador, sirviendo de base la lei de 10 de febrero de este año, decretada por la convencion granadina. El presidente del Ecuador estaba autorizado por el congreso (asi se asegura) para ratificarlo. En consecuencia el estado de la Nueva Granada se halla hoi plenamente en posesion del territorio, que lo señaló nuestra lei fundamental. La paz reside ya entre nosotros, i una paz adquirida sin la fusion de la sangre colombiana será sincera i estable.

   En consecuencia de estos sucesos se ha dirijido a los gobernadores la siguiente circular:

   Colombia -Estado de la Nueva Granada- Secretaría del interior, i relaciones esteriores -Bogotá, 28 de diciembre de 1832 -Al sr. gobernador de la provincia de

   Tengo la honra de comunicar a US. para su satisfaccion, i conocimiento de los habitantes de esa provincia, que el dia 8 del presente mes se firmó en Pasto el tratado de paz, amistad i alianza, entre la Nueva Granada i el Ecuador. El contiene todas las bases prescritas por la convencion granadina en su decreto de 10 de febrero de este año, i por consiguiente están reintegradas á este estado las importantes provincias de Pasto i la Buenaventura. Por este fausto acontecimiento han quedado establecidas sobre principios i pactos duraderos la concordia i las fraternales relaciones que deben ligar a los estados del Centro i del Sur de Colombia.

   Habiendo llegado, ya el dia deseado, en que una paz sincera i estable haya hecho desaparecer los obstáculos, que han impedido, hasta ahora, que los estados colombianos se entiendan sobre el establecimiento de sus nuevas relaciones i el arreglo de sus intereses recíprocos, el gobierno granadino empleará con solicitud sus constantes esfuerzos, para obtener aquellos importantes resultados, que tan imperiosamente reclaman la politica, el honor nacional i la prosperidad de toda Colombia.

   Mas entretanto el presidente me manda encargar á US. que á favor de tan feliz acaecimiento dedique ahora sus desvelos con mas asiduidad si es posible, al perfecto arreglo i organizacion de todos los ramos de la administracion pública; al fomento i proteccion que debe darse a la enseñanza de la juventud, al comercio i á la agricultura, i á todos aquellos ramos de industria, en fin, de que la patria espera su riqueza i prosperidad futura.

   El venturoso suceso, que pongo en noticia de US., manifiesta la proteccion que la Provincia, que vela sobre la conservacion de las sociedades, se digna dispensarnos, alejando de entre nosotros los estragos de una guerra fratricida. Es, por lo mismo, bien justo tributar en esta vez acciones de gracias al supremo dispensador de todo bien, i animado el presidente de este sentimiento relijioso, me encarga decira US., que invite á la autoridad eclesiástica correspondiente, para que se celebre una misa solemne i se entone un Te Deum.

   Dios guarde á US.

Alejandro Vélez.

    

   ECUADOR I NUEVA GRANADA

   Decreto del poder ejecutivo. Ratificando los primeros artículos del tratado de paz entre ambos Estados.

   Francisco de Paula Santander presidente del estado de la Nueva Granada.

   Por cuanto el poder ejecutivo de la Nueva Granada fué autorizado por la convencion constituyente en la lei de 10 de febrero de 1832 para reconocer el estado del Ecuador, bajo ciertas i determinadas bases, el presidente de la Nueva Granada comisionó para celebrar un tratado de paz i amistad al jeneral José María Obando, i al coronel Joaquin Posada Gutierrez, los cuales reunidos en la ciudad de Pasto con el señor Pedro José de Arteta, comisionado por parte del presidente del Ecuador, celebraron i ajustaron dicho tratado el dia 8 de diciembre del presente año, en el cual se hallan los artículos siguientes:

   «Artículo primero. Los estados de la Nueva Granada i del Ecuador se reconocen i respetan, i se reconocerán i respetarán reciprocamente como estados soberanos é independientes.

   «Artículo segundo. Los límites entre los estados de la Nueva Granada i del Ecuador serán los que conforme á la lei de Colombia de 25 de junio de 1824 separaban las provincias del antiguo departamento del Cauca de el del Ecuador, quedando por consiguiente incorporadas á la Nueva Granada las provincias de Pasto i la Buenaventura, i al Ecuador los pueblos que están al Sur del rio Carchi, linea fijada por el artículo 22 de la espresada lei entre las provincias de Pasto é Imbabura.

   «Artículo tercero. Los estados de la Nueva Granada i del Ecuador animados de los mejores deseos de que se conserve siempre la mas perfecta armonia i buena intelijencia entre las partes contratantes, se obligan i comprometen á respetar sus limites respectivos. Por consecuencia el estado de la Nueva Granada no podrá admitir pueblos que, separándose de hecho del estado del Ecuador, quieran agregarse á la Nueva Granada; ni el estado del Ecuador podrá admitir pueblos que, separándose de hecho del estado de la Nueva Granada, quieran agregarse al Ecuador.

   «Artículo cuarto. Toda adquisicion, cambio, enajenacion ó nueva demarcacion de territorio entre los estados de la Nueva Granada i de Ecuador, no podrán verificarse sino por medio de tratados públicos celebrados entre sus gobiernos conforme al derecho de jentes.

   «Artículo quinto. Cualquiera diferencia que desgraciadamente pudiera suscitarse en adelante entre los estados de la Nueva Granada i del Ecuador, será transada por las vias pacificas i amigables, sin ocurrir jamas al ominoso i detestable medio de las armas.

   «Artículo sexto. Los estados de la Nueva Granada i el Ecuador contraen espontáneamente un pacto de union i de alianza intima, i de amistad firme constante para su defensa comun, para la seguridad de su independencia i libertad, i para su bien reciproco i jeneral. Quedan igualmente comprometidos á conservar ilesa la integridad del territorio de la república de Colombia, sin que puedan hacer cesiones ó concesiones que le disminuyan en la mas pequeña parte, i á no permitir que potencia alguna estranjera se introduzca dentro de sus límites, para cuyos efectos ofrecen socorrerse mutuamente, prestándose en caso necesario los ausilios que se estipulen por convenios especiales.

   «Artículo séptimo. Se ha convenido i conviene aqui de modo mas solemne, i con arreglo á las leyes de ambos estados, en que la Nueva Granada i el Ecuador pagarán la parte de la deuda doméstica i estranjera que les correspondan proporcionalmente como partes integrantes que han sido de la república de Colombia, la cual reconocia in solidum dichas deudas. Ademas cada estado se obliga á responder de los valores de que haya dispuesto pertenecientes á dicha república.

   «Artículo octavo. Se comprometen igualmente ambas partes contratantes á observar fielmente los tratados públicos celebrados por el gobierno de la república de Colombia con las naciones estranjeras, hasta tanto que ellos sean variados ó declarados insubsistentes conforme á los principios del derecho de jentes.

   «Artículo noveno. Conforme á lo prevenido por las leyes de la Nueva Granada i del Ecuador se comprometen los gobiernos de ambos estados á enviar oportunamente sus diputados para formar la asamblea de plenipotenciarios, á aquella corporacion ó autoridad que debe deslindar i arreglar los negocios comunes á las tres secciones en que há quedado dividida la república de Colombia, para que deliberen i resuelvan sobre la suerte futura de esta.

   I considerando: lo. que los artículos lo. i 2o. del tratádo son conformes al artículo lo. de la lei de 10 de febrero de 1832:

   2o. Que los artículos 3o. i 4o. de dicho tratado son conformes al artículo 3o. de la lei fundamental de la Nueva Granada de 17 de noviembre de 1831:

   3o. Que el artículo 5o. es conforme al 4o. de la lei de 10 de marzo de 1832 sobre bases de union entre los estados de Colombia:

   4o. Que el artículo 6o. es conforme al § 6o. de la antecitada lei sobre bases, i al artículo 5o. de la de 10 de febrero en 1832:

   5o. Que el artículo 7o. es conforme al § 2o. del artículo lo. de la presitada lei de 10 de febrero:

   6o. Que los artículos 8o. i 9o. son conformes á los §§ 3o. i 4o. del mismo artículo i lei:

   Por tanto, en ejecucion de las leyes precitadas, apruebo los artículos que quedan mencionados, á efecto de que se guarden, cumplan i ejecuten fielmente; i á fin de que el tratado integro sea ratificado segun el uso entre naciones cristianas, i conforme á la constitucion de la Nueva Granada, se presentará al congreso en su próxima reunion.

   Dado en Bogotá á 29 de diciembre de 1832.

Francisco de Paula Santander

Por S. E. el presidente del estado. El secretario

del interior i relaciones esteriores.

Alejandro Velez

    

   APROBACION DE LOS TRATADOS DF. PASTO POR LA CONVENCION NACIONAL DEL ECUADOR

   Estado del Ecuador.-Ministerio de Estado.-Seccion de relaciones esteriores.-Casa de gobierno en Quito á 20 de enero de 1835, 25o.

   Señor:

   El infrascrito secretario de relaciones esteriores del Estado del Ecuador tiene la satisfaccion de dirijirse al honorable señor secretario de la Nueva Granada en el mismo departamento, con el agradable objeto de acompañarle el decreto de aprobacion, que despues de un detenido exámen se ha servido la convención nacional prestar á los tratados que se celebraron entre este gobierno i el de la Nueva Granada, sobre la cuestion de limites sostenida únicamente por el tirano del Ecuador para conservar siempre un pretesto por el cual pudiese llevar su ambicion hasta el seno de esa República.

   Con sentimientos del mas distinguido afecto, el infrascrito se repite del señor ministro su mas atento i obediente servidor.

Miguel Alvarado

   Al honorable señor ministro secretario de estado en el despacho de relaciones esteriores de la Nueva Granada.

   Decreto á que se refiere la precedente nota.

   Habiendo considerado detenidamente la convencion el tratado de paz, alianza i amistad entre el Ecuador i la Nueva Granada, concluido en Pasto el 8 de diciembre de 1832, i el adicional celebrado en la misma fecha entre los comisionados de ambos gobiernos, habiéndolo sido por el del Ecuador el ciudadao Dr. Pedro José de Arteta, i por el de la Nueva Granada los señores jeneral José María Obando i coronel Joaquin Posada Gutierrez, i en virtud de la atribucion 6a. del artículo 25 de la constitucion, ha venido en aprobar como en efecto aprueba los espresados tratados.

   Sala de las sesiones de la convencion nacional á 19 de enero de 1835, 25o.

(Firmado)

José Fernandez Salvador, presidente

El secretario, Manuel Lopez i Escobar

   Casa de gobierno en Quito á 19 de enero de 1835, 25o. Cúmplase.

(Firmado)

José Felix Valdivieso

Por S. E. El ministro secretario de Estado

encargado del despacho del interior.

Miguel Alvarado

Es copia

Alvarado

    

   NUEVA GRANADA I ECUADOR

   Colombia.-Estado de la Nueva Granada.-Secretaria del interior i relaciones esteriores.-Bogotá 19 de febrero de 1834.

   El infrascrito recibió, i se apresuró á poner en conocimiento de su gobierno, la nota de fecha 14 de enero último que le fué dirijida por el señor ministro del interior i relaciones esteriores del Ecuador, i en la que se sirve dar á nombre de su gobierno las esplicaciones que se le pidieron por este despacho sobre la ratificacion del tratado de Pasto.

   Se ha impuesto el presidente del Estado de las causas i razones que se espresan en la citada nota para justificar el retardo del aviso de estilo, sobre dicha ratificación: i cree de su deber aceptarlas como un acto de sinceridad amistosa de parte del gobierno ecuatoriano.

   Pero ocurren varias observaciones sobre el resto del contenido de la misma nota, que por su importancia no pueden pasarse en silencio i que ha recibido órden el infrascrito de someter á la consideracion del gobierno del Ecuador por conducto del señor ministro, como encaminadas á aclarar desde ahora algunos puntos de duda que pudieran ocasionar tal vez en lo sucesivo contestaciones desagradables, cuya prevencion oportuna está en el interés bien entendido de ambos estados.

   Se advierte en primer lugar, que el congreso ecuatoriano ha usado, para la aprobacion del artículo 2o. del tratado, una palabra distinta de la prescrita por su constitucion i sancionada por la práctica, i por las fórmulas i principios diplomáticos jenerales. La constitucion del Ecuador en el artículo 26 atribucion 6a. da al congreso la facultad de aprobar los tratados de paz, alianza i comercio, etc., este cuerpo se ha servido del verbo respetar con referencia al artículo 2o. del tratado de Pasto que habla sobre límites. No juzga el gobierno del infrascrito que aprobar i respetar sean en este caso sinónimos; ni pudiera considerarlos como tales sino á consecuencia de una espresa declaratoria lejislativa, en virtud de la cual resultaria formalmente aprobado el tratado, i recaeria sobre él una ratificacion regular i constitucional. Este reparo es tan sustancial, i su fundamento es tan palpable que el señor ministro lo apreciará en su justo valor á primera vista, i convendrá desde luego en que no puede decirse con propiedad que está ratificada por su gobierno la parte esencial del tratado de Pasto, por cuyo medio se puso término á una guerra escandalosa, precisamente motivada por las pretensiones del Ecuador á ensanchar sus límites naturales.

   La segunda observacion recae sobre las reservas con que dijo el congreso que se respetase el artículo segundo del tratado de Pasto, i el infrascrito, antes de entrar sobre este punto en materia, se permitirá hacer notar al señor ministro, que el congreso no ha podido espresar reservas de ninguna especie, ni en el artículo de que se habla ni en otro alguno; tanto porque á él le toca solo aprobar ó desaprobar el todo ó una parte cualquiera de los tratados que se someten á su exámen, como por la razon demasiado obvia de que una reserva es una modificacion que altera el sentido esplícito de lo que se estipuló, que hace indispensable negociar de nuevo, especialmente cuando versa dicha reserva sobre puntos esenciales, i que trae por tanto consigo el ejercicio de atribuciones propias esclusivamente del poder ejecutivo por los principios constitucionales.

   En las conferencias de Pasto insistió algun tiempo el señor Arteta, comisionado del Ecuador, en sostener las pretensiones de su gobierno, ya á las provincias de Pasto i la Buenaventura, ya á los cantones de Túquerres i Barbacoas, i ya en fin, á la Tola i Tumaco; pero desistió gradualmente de tales pretensiones, inadmisibles por parte de nuestros comisionados: i tampoco le fueron admitidas las reservas de derechos que indicó, ni menos la condonacion que espresaba hacer el Ecuador del territorio en cuestion: sobre tales bases, de que hai en los protocolos la debida constancia, se acordó i firmó el tratado de 8 de diciembre, cuyos artículos, en su sentido literal, son los que obligan á los dos estados, pues que sin ellos no se habrian suspendido las hostilidades.

   En nota de 17 de diciembre de 1832, dirijida al despacho de mi cargo, se congratulaba el señor ministro Valdivieso de la ratificacion prestada por su gobierno al tratado de Pasto, i añadia: «Que procediendo el presidente segun la linea trazada por el congreso para la negociacion, habia ratificado el tratado salvando los derechos que el Ecuador pudiera hacer valer en la convencion». Esta frase la estimó el gobierno del infrascrito en lo que ella espresaba i podia valer: i así fué que, en la respuesta dada por esta secretaría en 29 de enero del año último, despues de retornar las mas sinceras congratulaciones se dijo: «Que el gobierno de la Nueva Granada reconocia desde luego al del Ecuador el derecho indisputable que tenia de proponer i procurar los nuevos arreglos sobre límites que juzgase convenientes para su mejor administracion; i que oiria gustoso las proposiciones que quisieran hacérsele, i las tomaria debidamente en consideracion». Estas frases no indican ni envuelven, ni podrian indicar ni envolver la aceptacion de ninguna reserva, que no era tampoco de espresarse i aceptarse sino antes de la celebracion del tratado, especificandola en este clara i terminantemente.

   En otra nota del ministerio de relaciones esteriores del Ecuador de la misma fecha de 17 de diciembre se decia: "que quedaba pendiente por el tratado adicional la cuestion sobre los puertos de la Tola i Tumaco. porque los comisionados de la Nueva Granada (sin reconocer derecho á dichos puertos, por parte del Ecuador) no se creyeron autorizados para acordar en el particular cosa alguna"; i se solicitaba que «se hiciesen por parte del gobierno del infrascrito las indicaciones convenientes para arreglar dicha cuestion». A esta nota se contestó tambien en 29 de enero diciendo que tales asuntos no podian discutirse por medio de notas; i que. supuesto que debia el gobierno del Ecuador enviar sus diputados á la asamblea colombiana, podia autorizarlos para una negociacion diplomática acerca de ellos. En esto no hubo tampoco, ni pudo haber, aceptacion de reservas, ni reconocimiento de derechos.

   El señor comisionado Arteta, al dirijir desde Pasto con oficio de 24 de diciembre la ratificacion del tratado espedida por su gobierno, hizo mencion de las indicadas reservas, i habló tambien de las que habia hecho él mismo en las conferencias de Pasto; «para que, añadia, por las vías pacificas i amigables, i en ningun caso por las de hecho, se acuerde, ya sea por la asamblea de plenipotenciarios, ó por el mismo gobierno de la Nueva Granada, un nuevo arreglo de límites mas justo i mas conforme á las circunstancias topográficas i peculiares necesidades de los pueblos». El señor Arteta se espresó de este modo, en los términos propios i esactos.

   El gobierno de la Nueva Granada jamás podia consentir en reservas de derechos acia territorios que no pertenecian al Ecuador, tanto menos, cuanto que la obstinada pretension á ellos fué la causa única que lo forzó á declarar la guerra; i que por la renuncia hecha á tales pretensiones, despues que la victoria le había favorecido, depuso las armas.

   El gobierno de la Nueva Granada, conforme á los principios del derecho de jentes, ha reconocido en el del Ecuador la facultad de pedir i solicitar nuevos límites por la via de la negociacion; es decir, en los términos, por las razones, i por los medios indicados por el señor Arteta. Venezuela tiene la misma facultad, i en uso de ella indicó en esta capital su ministro una nueva demarcacion de límites, á que no se accedió por ahora por la poderosa razon de que el uti possidetis debe ser por mucho tiempo todavia el mas eficaz preservativo de contestaciones i desavenencias entre los estados americanos: i la esactitud de este principio fué reconocida sin dificultad por el señor Michelena. Lo mismo sucede respecto del Ecuador.

   El gobierno de la Nueva Granada desconoce ademas autoridad en la conferencia de plenipotenciarios de Colombia para dar, ni menos quitar territorio á esta república, soberana é independiente. Tal facultad está únicamente reservada á los poderes á quienes la constitucion atribuye la intervencion en negociar, aprobar, i ratificar los tratados; los cuales procederán segun las exijencias de utilidad i de política, libre i voluntariamente.

   Por todas las consideraciones antedichas no tuvo dificultad el gobierno del infrascrito en solicitar del congreso último la aprobacion del tratado principal i del adicional de Pasto, que le fué otorgada; ni en descansar en las seguridades de buena fé, amistad i buena intelijencia que le dió el gobierno del Ecuador en las notas oficiales del 17 de diciembre ya citadas, i en la del señor comisionado Arteta; i está dispuesto á prestar constitucionalmente su ratificacion á dichos tratados, siempre que por parte del Ecuador se proceda del mismo modo, como lo demandan su honor i sus intereses. Pero en la actualidad, i en vista del jénero de aprobacion dado por el congreso ecuatoriano á los mismos tratados, debe el gobierno del infrascrito exijir del del Ecuador una declaratoria esplícita i terminante contraida al punto siguiente: ¿Subsiste entera i completamente el tratado celebrado en Pasto en 8 de diciembre de 1832, tal como lo ratificó en el propio mes el presidente del Ecuador, por previa autorizacion lejislativa, hasta tanto que se celebre entre los dos gobiernos un nuevo tratado relativo á límites, ó sea aquel constitucionalmente ratificado?

   Esta declaratoria es indispensable para mantener la paz i amistad que existen felizmente entre los dos gobiernos i los dos estados, i para tranquilizar los espíritus sobre la suerte definitiva de aquel tratado; i el presidente del Ecuador examinará si puede darla por sí, ó si necesita para ello de la convocatoria del congreso en sesion estraordinaria, prestando entretanto las seguridades del caso. El gobierno del infrascrito necesita por otra parte informar de todos los pormenores sobre el negocio en cuestion á la lejislatura que se reunirá el dia lo. de marzo, la cual debe trazarle la línea de conducta que ha de observar en cualquiera circunstancia.

   El infrascrito se repite, del honorable señor ministro de relaciones esteriores del Ecuador, mui atento obediente servidor.

Lino de Pombo

   Al honorable señor ministro de relaciones esteriores del gobierno del Ecuador.

   El Ecuador en Colombia.-Ministerio de estado.-Palacio de gobierno en Quito á 17 de marzo de 1834. Seccion de relaciones esteriores.

   El infrascrito, ministro de relaciones esteriores del Ecuador, tiene la honra de comunicar al honorable señor ministro de negocios estranjeros de la Nueva Granada, que ha recibido i sometido á la consideracion de S.

   E. el vicepresidente del Estado encargado del poder ejecutivo, la nota de 19 de febrero de 1834 en que el predicho señor ministro se sirve pedir esplicaciones sobre el oficio de este ministerio, fecha 14 de enero, en que se participó al gobierno de la N. Granada la resolucion del cuerpo lejislativo del Ecuador acerca del tratado que se celebró en Pasto entre los dos Estados.

   Es desde luego mui satisfactorio al que suscribe, que el gobierno de la Nueva Granada haya considerado suficientes i visto como un acto de sinceridad amistosa por parte del Ecuador, las causas i razones que se consignaron en el oficio precitado de 14 de enero para justificar el retardo del aviso de estilo sobre la ratificacion del susodicho tratado.

   Es igualmente satisfactorio para el infrascrito el poder tranquilizar al gobierno de la Nueva Granada, desvaneciendo las dudas á que han dado lugar los términos en que está concebida la resolucion del congreso del Ecuador sobre el tratado de Pasto, mediante la positiva declaracion que hace el gobierno del Ecuador de que subsiste entera i completamente el predicho tratado, tal como lo ratificó S. E. el presidente del estado en 14 de diciembre de 1832, hasta tanto que se celebre otro nuevo entre los dos gobiernos relativo á límites, ó se aprueba constitucionalmente.

   Despues de esta solenne declaracion, suficiente para atestiguar la buena fé que preside á las transaciones del gobierno del Ecuador, i calmar de golpe los temores que pudiera haber abrigado el de la Nueva Granada, sea permitido al infrascrito añadir, que el ministro plenipotenciario que debe partir en breve para Bogotá, con el fin de arreglar definitivamente los negocios que fueron comunes á Colombia, lleva instrucciones para satisfacer á las observaciones que contiene la nota de 19 de febrero, i ventilar los puntos que pudieran tener conexion con la demarcacion de límites, á virtud de un nuevo tratado.

   El infrascrito aprovecha gustoso esta ocasion para reiterar al honorable señor ministro de relaciones esteriores de la Nueva Granada las protestas de la perfecta consideracion con que es su mui atento servidor.

J. García del Rio

   Al honorable señor ministro de negocios estranjeros del gobierno de la Nueva Granada.

    

   DECRETO QUE FIJA REGLAS DE CONDUCTA AL GOBIERNO DE LA NUEVA GRANADA EN LA CUESTION PENDIENTE CON EL DEL ECUADOR SOBRE EL TRATADO DE PASTO

   El Senado i Cámara de representantes del Estado de la Nueva Granada, reunidos en congreso.

   Visto el mensaje dirijido por el poder ejecutivo, con los documentos que lo acompañan, relativos á la aprobacion i ratificacion de los tratados celebrados con el gobierno del Ecuador en la ciudad de Pasto á 8 de diciembre de 1832;

   DECRETAN

   Artículo primero. El poder ejecutivo exijirá de nuevo del gobierno del Ecuador, la ratificacion constitucional de los tratados celebrados en Pasto en 8 de diciembre de 1832, notificándole que se considerarán de ningun valor i efecto dichos tratados sino se les ratificare, segun el uso comun de las naciones, dentro del período que como prudentemente necesario designará el mismo poder ejecutivo, atendidas todas las circunstancias.

   Artículo segundo. Si pasado el término prudencial de que habla el artículo precedente, no se hubiere obtenido del gobierno del Ecuador la aprobacion i ratificacin constitucional de los tratados de Pasto, el poder ejecutivo considerará el asunto en el mismo pie i estado que tenia antes de la celebracion de aquel acto público, de conformidad con el decreto de la convencion nacional de fecha 10 de febrero de 1832.

   Artículo tercero. En consecuencia, i para que se arregle de una manera definitiva i permanente la cuestion de límites de la Nueva Granada al sur de Pasto, queda autorizado el poder ejecutivo para adoptar todas las medidas conducentes, hasta la de hacer marchar una division de tropas al territorio del Ecuador.

   Dado en Bogotá, á 17 de mayo de 1834.

El presidente del senado

Vicente Borrero

El presidente de la cámara de representantes

Juan Clímaco Ordoñez

El secretario del senado

J. Vicente Martinez

El diputado secretario de la cámara de representantes

Rafael M. Vasquez

   Bogotá, á 19 de mayo de 1834.

Ejecútese i publíquese

Francisco de Paula Santander

(L.S.)

Por S.E. el presidente de la República,

El secretario del interior i relaciones esteriores

Lino de Pombo

    

   NUEVA GRANADA I ECUADOR

   República de la Nueva Granada.- Secretaría del interior i relaciones esteriores.-Bogotá 18 de febrero de 1835.

   Con fecha 9 del corriente, i á virtud de la noticia recibida en esta capital del suceso de armas ocurrido el 18 de enero en Santa Rosa de Ambato, por consecuencia del cual debió creerse destruido el gobierno de Quito, me dirijí de órden del presidente de la República á S. E. el jeneral Juan José Florez, como presunto jefe de la nueva administracion provisoria, exijiendo una franca declaratoria sobre el modo con que por ella serian considerados los tratados de 8 de diciembre de 1832; i manifestando al mismo tiempo que una respuesta evasiva, ó un retardo irregular en darla, serian vistos por el gobierno de la N. Granada como una prueba perentoria de que no querian tenerse por subsistentes dichos tratados, quedando él espedito entonces para adoptar todas aquellas medidas que conceptuase necesarios á fin de poner término á la demasiado importante i demasiado prolongada cuestion de límites territoriales.

   Ignoraba mi gobierno en aquella fecha lo que supo cuatro dias despues, de una manera oficial i auténtica: que la convencion reunida en Quito el 7 de enero, con la mayoria de representacion del Estado Ecuatoriano, habia aprobado integramente en su sesion del 19 los referidos tratados, mandando ejecutar dicho acto la administracion legalizada por ella misma. Este hecho da á la cuestion un aspecto enteramente nuevo, i hace necesarias nuevas esplicaciones, que tengo órden de dar i de solicitar.

   Los tratados de Pasto, revestidos como lo han sido con la aprobacion de la convencion ecuatoriana i la ratificacion del gobierno legalizado por ella, son ya obligatorios en concepto del gobierno granadino para ambas partes, pues que antes habian sido aprobados por la lejislatura de la Nueva Granada, i ademas los nueve primeros artículos del principal de ellos habian sido el resultado de espresas disposiciones lejislativas de los dos Estados, como lo declara el artículo 14: sin que influyan nada en contrario las circunstancias de haber sido desconocida esa convencion por la provincia de Guayaquil, i luego destruida por la fuerza de las armas. Los trastornos interiores de un pais no invalidan nunca, segun los principios jeneralmente admitidos i practicados del derecho de jentes, aquellos pactos de naturaleza perpetua que ligan ó relacionan entre sí á las naciones, ó de que depende la existencia política de estas: ellas tratan i se entienden siempre con las autoridades á cuya obediencia está sometida la mayoría de los pueblos, cuando es necesario tratar i entenderse unas con otras; i mui particularmente cuando han desaparecido de hecho i de derecho en el pais las autoridades que pudieran llamarse lejítimas, como sucedió en el Ecuador desde el 11 de setiembre.

   Si la aprobacion dada á los tratados de Pasto por la convencion ecuatoriana, recientemente disuelta i dispersada por la fuerza de las bayonetas, fuese considerada nula, con igual razon seria considerada tambien nula la que diese otra asamblea nacional convocada por el nuevo gobierno de hecho que existe en el Ecuador, si tal asamblea i tal gobierno fueran igualmente volcados: las consecuencias que emanan de aquí chocan tan de frente con todo lo que es justo i reconocido en materia de relaciones internacionales, que es imposible admitirlas. Por otra parte, anular la ratificacion de un tratado de paz, es anular la paz i volver por consiguiente al estado de guerra.

   El gobierno de la Nueva Granada, despues de un cambio tan notable i una catástrofe tan lastimosa i sangrienta como la que ha sobrevenido en el Ecuador, necesita saber á qué atenerse en punto á los tratados de Pasto: sin que altere á sus ojos en nada la sustancia del negocio el estraordinario incidente de haber terminado sus actos la convencion ecuatoriana incorporando á la Nueva Granada en momentos de irreflexion i de angustia los departamentos del Ecuador, que siempre recibirán pruebas de afecto fraternal de parte de los granadinos, i ausilios de su parte quizá mas que suficientes para levantarse de la postracion en que se encuentran.

   Se me previene por tanto declarar á US, á nombre del gobierno, i para conocimiento del suyo: que el poder ejecutivo de la Nueva Granada considera como legalmente aprobados i consiguientemente ratificados por parte del Ecuador los tratados concluidos en Pasto el 8 de diciembre de 1832; i que cualquiera infraccion de este acto solemne por hostilidades ó amenazas contra el territorio granadino, será mirada como una declaratoria de guerra hecha de una manera contraria á la práctica de las naciones, i autorizará represalias i medidas hostiles de su parte. Debo asi mismo exijir del gobierno de US. que esplícita i categóricamente declare, tan pronto como la distancia lo permita, si considera los dichos tratados como en plena fuerza i vigor, i subsistente su aprobacion i ratificacion.

   Soi de US, atento obediente servidor.

Lino de Pombo

   Al Sr. Secretario de Relaciones Esteriores del gobierno del Ecuador.

    

   CONTESTACION A LA NOTA ANTERIOR

   República del Ecuador.-Quito 17 de marzo de 1835.

   Señor ministro.

   El honorable Sr. Acevedo, ajente confidencial del gobierno de la Nueva Granada, ha puesto en mis manos la nota que con fecha 18 del mes próximo pasado se ha servido US. dirijir al ministro de relaciones esteriores de esta República, contraida á exijir "que este gobierno esplícita i categóricamente declare, tan pronto como la distancia lo permita, si considera los dichos tratados como en plena fuerza i vigor, i subsistente su aprobacion i ratificacion". I no habiendo llegado todavía á esta capital el escmo. Sr. Vicente Rocafuerte, jefe supremo de la República, á quien toca organizar el gobierno, i nombrar los ministros que considere necesarios, creo de mi deber, como encargado provisionalmente de los negocios públicos, contestar la espresada nota esponiendo: que despues de haber tenido el honor de manifestar á US. en oficio de 5 del que rije mis sinceras opiniones sobre el tratado de Pasto, no encuentro ahora inconveniente alguno en asegurar, "que lo considero en plena fuerza i vigor, i subsistente su aprobacion i ratificacion"; i por lo tanto obligatorio á ambos gobiernos.

   Contestada satisfactoriamente la nota de US, me considero con perfecto derecho, por la autoridad que ejerzo, i por el honor del Estado ecuatoriano, á pedir á US. esplicaciones francas acerca del sentido en que se deben entender algunas palabras usadas en la misma nota.

   Hablando de los pueblos del Ecuador se dice: "que recibirán pruebas de afecto fraternal de parte de los granadinos; i ausilios de su parte, quizá mas que suficientes para levantarse de la postracion en que se encuentran". Como no se espresa la clase de ausilios que se ofrecen, i como la palabra "postracion" aplicada á los pueblos del Ecuador, pudiera presuponerlos humillados i rendidos, tomada en esta acepcion no debe ser estraño que tales palabrtas hayan ofrecido dudas azarosas; i que por lo mismo sean justas i razonables las esplicaciones que se piden, para la buena intelijencia que debe existir entre dos Repúblicas hermanas, ligadas por un pacto solemne i por vínculos de perfecta union.

   Aunque estoi distante de pensar que el gobierno de la Nueva Granada sea capaz de faltar á los principios del derecho internacional, i de comprometer su honor i la fé prometida, interviniendo en los negocios domésticos del Ecuador, i mucho menos despues de terminada felizmente la cuestion de límites territoriales, como las frases sobre las cuales pido aclaraciones, dan lugar á interpretarlas de una manera hostil al Ecuador, es de mi obligacion declarar: que asi como he sido justo en mis procedimientos, con respecto á la cuestion de límites entre los dos paises; asi tambien sabré sostener con firmeza los derechos del Ecuador siempre que sean hollados por la Nueva Granada, ó por cualquiera otra persona estraña.

   Renuevo á US. la mas distinguida consideracion con que soi mui atento i obediente servidor.

Juan José Florez

   Al Sr. Secretario de Relaciones Esteriores del gobierno de la Nueva Granada.

    

   NUEVA GRANADA I ECUADOR

   Estado del Ecuador.-Secretaría jeneral de S. E. el jefe supremo del gobierno provisorio.-Sección del esterior.-Guayaquil 27 de marzo de 1835.

   Señor.

   S. E. el jefe supremo provisorio del Ecuador ha aprobado en todas sus partes la contestacion que en 17 del presente ha dado el escmo. señor jeneral en jefe á la nota del señor ministro de relaciones esteriores de la Nueva Granada, fecha 18 de febrero último, en que se pide una aprobacion espresa de los tratados de 8 de diciembre de 1832; i en consecuencia ha aprobado por su parte los referidos tratados.

   Esta aprobacion de S. E. es una nueva prueba de la disposicion preexistente del gobierno á terminar este negocio en obsequio de la paz, i continuacion del órden de que tanto necesitan ambos pueblos. Movido S. E. por este sentimiento de justicia i de conveniencia pública, i conseguido ya el fin que todos anhelaban, S. E. prescinde de las razones i principios aducidos en la nota del ministro de la Nueva Granada, que merecian detenidas observaciones. Sin embargo, se me permitirá decir que poca fuerza podia tener en esta materia la ratificacion de la llamada convencion de Quito, como podia probarse si este fuera el caso de desenvolver las ideas. El ministerio de la Nueva Granada da una latitud indefinida á los principios de derecho de jentes que cita, porque si es cierto que los trastornos interiores de un pais no invalidan los pactos de naturaleza perpetua que ligan entre sí á las naciones, esto se entiende principalmente de los pactos ya contraidos, porque parece que pocos ejemplos ofrece la historia de la diplomacia en que gobiernos ilustrados i respetables se hayan apresurado á contraer nuevos pactos con los gobiernos de las facciones, especialmente cuando su existencia está pendiente de la próxima suerte de las armas, i cuando ya amenaza sobre su cabeza el castigo de sus crímenes.

   Semejantes observaciones se podian hacer sobre lo que el señor ministro de la Nueva Granada llama mayoría del Ecuador representado en esa congregacion irregular, manca i revolucionaria de Quito. Es cierto que se titula mayoría en el sistema representativo el mayor número de los diputados; pero es esto cuando son legalmente convocados i citados, i cuando no pone obstáculos morales i físicos á su reunion la misma autoridad que los convoca. Mas en el presente caso el jefe de la faccion hizo su convocatoria despues de la espresa declaracion de este departamento desconociendo su autoridad, i cuando su numeroso ejército (vano i arrogante mientras creyó distante el conflicto de las armas) invadia el territorio é interrumpía todo tráfico i comunicacion con el lugar señalado á la célebre conventícula. He entrado en estos particulares, ya que el ministro de la Nueva Granada se ha atanzado en su nota oficial á clasificar de mayoría el número de diputados que compusieron esa junta tumultuaria.

   En fin, S. E. desentendiéndose de otros puntos de la mencionada nota, i especialmente del lenguaje en que está concebida, tan inusitado en esta clase de transaciones como distante de anunciar verdadera simpatía i sinceros deseos de cultivar una amistad franca i fraternal, me ha mandado decir á US. que aprueba i confirma la citada contestacion de S. E. el jeneral en jefe, i que por tanto aprueba por su parte i confirma el tratado de 8 de diciembre de 1832. Igualmente me previene asegurar al gobierno de la Nueva Granada, por el conducto de US, que S. E. guardará siempre i con la mayor fidelidad todos los artículos de aquel tratado, i que será siempre tan firme i constante en mantener la mas sincera i fraternal amistad con el gobierno de la Nueva Granada, como será celosísimo en sostener los derechos i dignidad del estado del Ecuador.

   El infráscrito aprovecha gustoso esta ocasion para ofrecer al señor ministro de relaciones esteriores de la Nueva Granada las seguridades del alto aprecio con que es su mui atento obediente servidor.

Manuel I. Pareja

FUENTE EDITORIAL:
Gaceta de la Nueva Granada. No. 213,1835 (25/10), p. 1: No. 66,1832 (30/12). p. 1: No. 67.1833 (6/1), p. 1: No. 178,1835 (22/2), p. 3-4: No. 134. 1834(20/4), p. 2-3: No. 139, 1834(25/5). p. 5: No. 188, 1835 (3/5), p. 2-3: No. 190. 1835 (17/5). p. 3-4.

27 TRATADO ADICIONAL AL DE PAZ, AMISTAD Y ALIANZA ENTRE LA NUEVA GRANADA Y ECUADOR

Pasto, 8 de diciembre de 1832

Firmantes:

Por NUEVA GRANADA, José María Obando,

Joaquin Posada Gutiérrez

Por ECUADOR, Pedro José Arlela

   En el nombre de Dios, autor i lejislador del Universo.

   Los Estados de la Nueva Granada i el Ecuador, animados de los mejores sentimientos por estrechar sus relaciones mutuas, celebrar pactos de union, paz, alianza i amistad i contribuir á la mas pronta reunion de la asamblea de plenipotenciarios, que debe deslindar i arreglar los negocios que fueron comunes a los pueblos que antes componian la República de Colombia, han convenido en nombrar comisionados para ajustar, concluir i firmar este tratado; á cuyo efecto el Presidente del Estado de la Nueva Granada ha conferido plenos poderes a los Sres. jeneral José María Obando i coronel Joaquin Posada Gutierrez, i el Presidente del

   Estado del Ecuador al Sr. Dr. Pedro José Arteta, rector de la universidad de Quito i contador jeneral de rentas; los cuales despues de haber verificado el canje en la forma debida, han convenido en los artículos siguientes.

   Artículo primero. Habiéndose manifestado por parte del Ecuador que los puertos de la Tola i Tumaco, comprendidos en la provincia de la Buenaventura por la lei colombiana de veinticinco de junio de mil ochocientos veinticuatro, sobre division territorial, debieran corresponder i pertenecer á aquel Estado, á mérito de que aun antes del año de mil ochocientos diez estaban incorporados al territorio de la presidencia i gobernacion de Quito; i no reputándose autorizados los comisionados de la Nueva Granada para acordar cosa alguna en este punto, han convenido en que el gobierno del Ecuador se entienda con el de la Nueva Granada, a fin de que por medio de pactos ó estipulaciones particulares se arregle i determine.

   Artículo segundo. Teniendo las partes contratantes en consideracion que el tratado de comercio que el Ecuador ha celebrado con la República del Perú, se opone al arreglo que debe hacer la asamblea de plenipotenciarios, de los intereses que antes fueron comunes á los pueblos que formaron á Colombia, han acordado i convenido en que el gobierno del Ecuador emplee todos los medios que le dicte su prudencia i patriotismo para haber de conseguir se suspenda el cumplimiento de dicho tratado, al menos hasta que se arreglen definitivamente los intereses comunes de Colombia.

   Artículo tercero. El presente tratado, que se tendrá como adicional al de paz, alianza i amistad que se ha celebrado en esta fecha entre los comisionados de la Nueva Granada i del Ecuador, será ratificado por el Presidente ó Vicepresidente encargado del poder ejecutivo de la Nueva Granada, i por el Presidente ó Vicepresidente encargado del poder ejecutivo del Ecuador, con aprobacion de los congresos lejislativos de ambos Estados, en los primeros dias de su reunion próxima. Las ratificaciones serán canjeadas sin demora, i en el término que permita la distancia que separa á ambos gobiernos; sin que la aprobacion ó desaprobacion del presente tratado pueda alterar ó perjudicar en manera alguna el principal de paz, alianza i amistad, firmado el dia de hoi.

   En fé de lo cual, nosotros los comisionados de los Estados de la Nueva Granada i del Ecuador hemos firmado i sellado las presentes con el sello de las respectivas comisiones, en la ciudad de Pasto á ocho dias del mes de diciembre del año del Señor de mil ochocientos treinta i dos.- vijésimo segundo de la independencia de Colombia.

(L.S.)

(Firmado)

José María Obando

(Firmado)

Joaquín Posada Gutierrez

(L.S.)

(Firmado)

Pedro José de Arteta

   I habiendo sido los mencionados tratados debidamente ratificados por mí, como Presidente de la República de la Nueva Granada, previo el consentimiento i aprobacion del congreso decretados en treinta de mayo del año de mil ochocientos treinta i tres; i por el Presidente de la República del Ecuador, previo el consentimiento i aprobacion de la convencion nacional, segun los actos lejislativos de diez i nueve de enero i diez i ocho de julio del presente año de mil ochocientos treinta i cinco; i canjeadas las ratificaciones el dia 15 de setiembre de este mismo año en la ciudad de Quito por Alfonso Acevedo, ajente confidencial del gobierno de la Nueva Granada, i José Miguel Gonzales, ministro de Relaciones Esteriores del gobierno del Ecuador, por parte de sus respectivos gobiernos.

   Por tanto, en ejercicio de mis atribuciones constitucionales, he dispuesto que los tratados referidos se publiquen i circulen, á fin de que ellos, i cada una de sus cláusulas i estipulaciones tengan fuerza de lei en la República desde la fecha del canje de sus ratificaciones, i sean en ella fiel i relijiosamente cumplidos i observados.

   Dado, firmado de mi mano, sellado con el sello de la República, refrendado por el Secretario de Estado en el despacho del Interior i Relaciones Esteriores, en Bogotá á 20 de octubre de 1835.

(L.S.)

Francisco de Paula Santander

El Secretario del Interior i Relaciones Esteriores

Lino de Pombo

    

   ECUADOR

    ACTA DE CANJE

   En la ciudad de San Francisco de Quito, capital de la República del Ecuador, a 15 de septiembre del año de 1835, vigésimoquinto de la independencia. Debiendo procederse al canje de las ratificaciones de los Tratados concluidos en la ciudad de Pasto, entre la Nueva Granada y el Ecuador a 8 de diciembre de 1832, por medio de sus Plenipotenciarios respectivos, concurrieron a la celebración de dicho canje, a la Oficina del Despacho de Relaciones Exteriores del Ecuador, los Comisionados autorizados al efecto por ambos Gobiernos, a saber:

   Por parte del Gobierno de la República de la Nueva Granada, su Agente Confidencial Alfonso Acebedo.

   Por parte del Gobierno de la República del Ecuador, el Ministro del Interior y Relaciones Exteriores José Miguel González.

   Y habiéndose leído, examinado y confrontado las copias de los referidos Tratados que debían canjearse, hallándose conformes entre sí, y con sus originales, y extendidas y autorizadas en la forma regular y debida conforme a la práctica de las naciones y a las instituciones políticas de las dos Repúblicas contratantes, se hicieron los Comisionados mutua y formal entrega y cambio de las dichas ratificaciones para transmitirlas a sus respectivos Gobiernos, quedando en manos del señor Acebedo la ratificación extendida por Su Excelencia el Presidente del Ecuador, con previo acuerdo y consentimiento del Cuerpo Legislativo Nacional, suscrita de puño y letra del mismo señor Excelentísimo y del Ministro del Interior y Relaciones Exteriores José Miguel González, y autorizada con el gran sello del Estado; y en manos del señor González la ratificación extendida por Su Excelencia el Presidente de la Nueva Granada, con previo acuerdo y consentimiento del Congreso, suscrita de puño y letra del mismo señor Excelentísimo y del Secretario de Estado en el Despacho del Interior y Relaciones Exteriores Lino de Pombo, y autorizada con el gran sello de la República.

   Y para que así conste ahora, y en todo tiempo, han redactado y extendido la presente diligencia, que firman y sellan los supradichos Comisionados en el día de su fecha.

(L.S.)

Alfonso Acebedo

(L.S.)

José Miguel González

FUENTE EDITORIAL:
Gaceta de la Nueva Granada. No. 213, 1835 (25/10), p. 1-2.

28 CONVENCIÓN ENTRE LA NUEVA GRANADA Y VENEZUELA SOBRE EL RECONOCIMIENTO Y DIVISIÓN DE LOS CRÉDITOS ACTIVOS Y PASIVOS DE COLOMBIA

Bogotá, 23 de diciembre de 1834

Firmantes:

Por COLOMBIA, Lino de Pombo

Por VENEZUELA, Santos Michelena

   La República de la Nueva Granada i la República de Venezuela, deseosas de arreglar todo lo concerniente a la deuda activa i pasiva que ambas Repúblicas i la del Ecuador reconocieron ó contrajeron mientras estuvieron unidas i constituidas en un solo cuerpo de nacion, bajo el título i nombre de República de Colombia habiendo solicitado i aguardado en vano por largo tiempo la concurrencia de la citada República del Ecuador á tales arreglos, urjentes por su naturaleza, i á los cuales no ha podido concurrir hasta ahora por diversos impedimentos: han resuelto verificarlo por medio de una convención en que se definan claramente las obligaciones i los derechos de cada una, i se acuerden las medidas que habrán de adoptarse para el definitivo arreglo de todos los negocios colombianos.

   Con tan importante objeto, el Presidente de la República de la Nueva Granada confirio plenos poderes á Lino de Pombo, Secretario de Estado en los despachos del Interior i Relaciones Esteriores; i el Vicepresidente de la República de Venezuela, encargado del Poder Ejecutivo, á Santos Michelena, su Enviado Estraordinario i Ministro Plenipotenciario: quienes, despues de haberlos canjeado i encontrado en debida forma, han acordado los artículos siguientes.

   Artículo primero. Las partes contratantes han convenido i convienen en que la division de las deudas i de las acreencias de Colombia se verifique en estas proporciones: en cada cien unidades se hace cargo la Nueva Granada de cincuenta unidades, Venezuela de veintiocho i media, i el Ecuador se hará cargo de veintiuna i media.

   Artículo segundo. De conformidad con el precedente artículo, el empréstito de dos millones de libras sterlinas contratado en Paris á trece de marzo del año de mil ochocientos veintidos, con Herring, Graham i Powles de Londres, se divide de la manera siguiente.

   La República de la Nueva Granada se obliga á reconocer la suma de un millon de libras esterlinas.

   La República de Venezuela se obliga á reconocer la suma de quinientas setenta mil libras esterlinas.

   I la República del Ecuador reconocerá la suma de cuatrocientas treinta mil libras esterlinas.

   Artículo tercero. El empréstito de cuatro millones, setecientas i cincuenta mil libras esterlinas, contratado en Hamburgo a quince de mayo del año de mil ochocientos veinticuatro, con B. A Goldschmidt i compañia de Londres, el cual por amortizaciones posteriores ha quedado reducido á cuatro millones, seiscientas veinticinco mil, novecientas i cincuenta libras esterlinas, se divide de la manera siguiente.

   La República de la Nueva Granada se obliga á reconocer la suma de dos millones, trescientas doce mil, novecientas setenta i cinco libras esterlinas.

   La República de Venezuela se obliga á reconocer la suma de un millon, trescientas diez i ocho mil, trescientas noventa i cinco libras esterlinas, i quince chelines.

   I la República del Ecuador reconocerá la suma de novecientas noventa i cuatro mil, quinientas setenta i nueve libras esterlinas, i cinco chelines.

   Artículo cuarto. Las partes contratantes se obligan á satisfacer á los tenedores de los vales de ambos empréstitos la suma que cada una se ha obligado á reconocer por los artículos precedentes, i los intereses vencidos i no pagados, i los que en adelante se vencieren, conforme á los contratos respectivos, ó á las nuevas estipulaciones que celebren con los acreedores.

   Artículo quinto. En las mismas proporciones en que han sido divididos los totales de los dos empréstitos, arriba mencionados, se dividirán tambien los vales que exhiban los respectivos acreedores, los cuales serán recojidos i cancelados, cambiándose por otros nuevos vales que emitirán las tres Repúblicas por las sumas que en cada uno de aquellos les corresponda reconocer.

   Artículo sexto. Para llevar á efecto lo convenido en el artículo precedente, cada uno de los gobiernos de las tres Repúblicas enviará á Londres un comisionado; los cuales llevarán los poderes é instrucciones competentes, i obrarán de concierto en todo lo que tenga relacion con las operaciones indicadas.

   Artículo séptimo. Los vales colombianos que se recojan i cancelen por los comisionados en Londres serán remitidos á la comision de ministros de las tres Repúblicas que esté reunida en la ciudad de Bogotá, i de la cual se hablará mas adelante, junto con una copia del rejistro que cada comisionado debe llevar de los nuevos vales emitidos á nombre de su nacion: i despues de confrontados los unos con los otros, serán destruidos enteramente los primeros.

   Artículo octavo. Desde que los acreedores, conviniendo en la division de la deuda, consignen los vales colombianos i reciban en cambio los nuevos vales que se les espidan, cesará la obligacion mancomunada que contrajeron acia ellos las tres Repúblicas, cuando formaban la de Colombia, i cada una quedará individual i separadamente obligada por las sumas que reconozca conforme á los artículos 2o. i 3o. de la presente convencion.

   Artículo noveno. La deuda consolidada al tres por ciento de interés anual, que se halla inscrita en el gran libro de la deuda nacional de Colombia, ascendente á seis millones, novecientos noventa i ocho mil doscientos doce pesos, i veinticinco centavos de peso, i que por las amortizaciones que constan hechas hasta el treinta i uno de diciembre de mil ochocientos veintinueve ha quedado reducida á seis millones, novecientos treinta i nueve mil, novecientos ochenta i siete pesos, i veinticinco centavos de peso, se divide de la manera siguiente.

   La República de la Nueva Granada se obliga á reconocer la suma de tres millones, cuatrocientos sesenta i nueve mil, novecientos noventa i tres pesos, i sesenta i dos i medio centavos de peso.

   La República de Venezuela se obliga á reconocer la suma de un millon, novecientos setenta i siete mil, ochocientos noventa i seis pesos, i treinta i siete centavos de peso.

   I la República del Ecuador reconoce á la suma de un millon, cuatrocientos noventa i dos mil, noventa i siete pesos, i veinticinco i medio centavos de peso.

   Artículo 10o. La deuda consolidada al cinco por ciento de interés anual, que se halla inscrita en el gran libro de la deuda nacional de Colombia, ascendente á cinco millones, trescientos setenta i cuatro mil, novecientos cinco pesos, i setenta i cinco centavos de peso, i que por las amortizaciones que constan hechas hasta el treinta i uno de diciembre de mil ochocientos veintinueve ha quedado reducida á cinco millones, trescientos cincuenta i nueve mil, trescientos cincuenta i cinco pesos i setenta i cinco centavos de peso, se divide de la manera siguiente.

   La República de la Nueva Granada se obliga á reconocer la suma de dos millones, seiscientos setenta i nueve mil, seiscientos setenta i siete pesos, i ochenta i siete i medio centavos de peso.

   La República de Venezuela se obliga a reconocer la suma de un millon, quinientos veintisiete mil, cuatro cientos diez i seis pesos, i treinta i siete i medio centavos de peso.

   I la República del Ecuador reconocerá la suma de un millon, ciento cincuenta i dos mil, doscientos sesenta i un pesos i cincuenta centavos de peso.

   Artículo 11o. En la division de los capitales de la deuda consolidada, hecha por los dos artículos precedentes, se incluye la de los intereses devengados i no pagados que á ellos correspondan.

   Artículo 12o. Los gobiernos de las tres Repúblicas procederán, despues del canje de las ratificaciones de la presente convencion, a la conversion de la deuda nacional consolidada colombiana en deuda propia de cada una de ellas, por las sumas que respectivamente les toca reconocer, recojiendo i cancelando los vales colombianos, conforme á las reglas que se dicten por las respectivas lejislaturas: recojidos i cancelados estos, se remitirán á la comision de ministros de las tres Repúblicas que se halle reunida en la ciudad de Bogotá, para su verificacion i destruccion.

   Artículo 13o. Siendo posible que algunos documentos de la deuda consolidada de que hablan los artículos 9o. i 10o. hayan sido amortizados por autoridades colombianas antes del dia primero de enero de mil ochocientos treinta, además de los que existen en el archivo de la estinguida comision del crédito nacional de Colombia, i cuyos valores se han deducido del total de la deuda inscrita; ó que hayan sido perdidos para sus tenedores ó lejítimos propietarios; las partes contratantes convienen en que el montamiento de tales documentos se deducirá por la comision de ministros de las tres Repúblicas, en las proporciones establecidas por el artículo lo. de las sumas que ellas han reconocido, i se han asignado al Ecuador.

   Artículo 14o. No habiéndose inscrito en el gran libro de la deuda nacional colombiana toda la que conforme á la lei de veintidos de mayo de mil ochocientos veintiseis debia consolidarse al tres i al cinco por ciento de interés, las partes contratantes han convenido en que los gobiernos de las tres Repúblicas invitarán á los acreedores á presentar los documentos de crédito á la comision de sus ministros, para el debido reconocimiento, dentro del término perentorio é improrogable de un año que se contará desde el dia de la publicacion del canje de las ratificaciones de la presente convencion por las tres Repúblicas.

   Artículo 15o. Debiendo fijarse las reglas que ha de observar la comision de ministros para proceder al reconocimiento de la deuda á que se refiere el precedente artículo, las partes contratantes han convenido en las siguientes.

   la. La dicha comision no admitirá, ni menos reconocerá, ningun crédito que no haya sido calificado i aprobado por las comisiones i funcionarios á quienes tocaba calificarlos i aprobarlos por las leyes i decretos de Colombia, con las formalidades i en los términos prescritos en las mismas leyes i decretos, i en los decretos i resoluciones ejecutivas.

   2a. Llevará un rejistro por triplicado de los reconocimientos que haga de créditos al tres por ciento, i otro tambien por triplicado de créditos al cinco por ciento, espresando en dichos rejistros el nombre i la patria ó residencia del acreedor, i la suma de la acreencia.

   I 3a. Cancelará, por medio de una nota firmada por los tres ministros, todos los documentos orijinales.

   Artículo 16o. Terminado que sea el reconocimiento de toda la deuda, la comision procederá á dividirla entre las tres Repúblicas, conforme á la base fijada en el artículo 4o. de esta convencion, adjudicando preferentemente á cada una de las deudas correspondientes á sus propios ciudadanos ó habitantes.

   Artículo 17o. Habiendo podido suceder que alguna ó algunas de las tres Repúblicas hayan amortizado, con posterioridad al treinta i uno de diciembre de mil ochocientos veintinueve, créditos de los que no estaban pero debieron ser inscritos en el gran libro de la deuda nacional de Colombia, se ha convenido en que tales créditos les serán computados en la parte de deuda que deben reconocer, segun sus clases; á cuyo efecto los respectivos gobiernos presentarán á la comision, para su exámen i abono, los documentos amortizados.

   Artículo 18o. No teniéndose conocimiento esacto de la suma que el dia treinta i uno de diciembre de mil ochocientos veintinueve quedó sin satisfacerse, de la deuda conocida con el nombre de flotante, i siendo indispensable dicho conocimiento para la proporcional division de ella, las partes contratantes han convenido en que los gobiernos de las tres Repúblicas exhibirán á la comision de ministros dentro del término de un año que se contará desde el dia de la publicacion del canje de las ratificaciones de esta convencion por dichas tres Repúblicas, o antes si fuere posible, una relación específica é individualizada de la deuda flotante que estaba radicada en las aduanas de sus respectivos territorios el dia primero de enero de mil ochocientos treinta; de la que se haya radicado posteriormente; de la que fué mandada radicar, pero cuya radicación no tuvo efecto; i de la que, sin estar radicada ni mandada radicar, estuviere reconocida: entendiéndose solamente de la deuda colombiana.

   Artículo 19o. Conocido que sea el montamiento de la deuda flotante, la comision de ministros procederá á dividirla entre las tres Repúblicas, conforme á la base fijada en el artículo lo. de esta convencion.

   Artículo 20o. No teniéndose tampoco noticia esacta del montamiento de la deuda denominada de tesorería, las mismas partes contratantes han convenido igualmente en que los gobiernos de las tres Repúblicas liquidarán todas las cuentas de sueldos, pensiones, servicios, préstamos i contratas que constituyen dicha deuda, pendientes hasta el dia treinta i uno de diciembre de mil ochocientos veintinueve; i además los sueldos i gastos de las legaciones de Colombia en el Brasil, en el Perú i en Méjico, los del consulado jeneral en los Estados Unidos, i los gastos de conservacion de los archivos colombianos en Londres i en Lima, todo posterior al primero de enero de mil ochocientos treinta; los de la legacion en Roma, hasta el veinticuatro de febrero de mil ochocientos treinta i dos; i todos los gastos causados por el Congreso constituyente de Colombia en el año de mil ochocientos treinta. Dichas liquidaciones deberán concluirse dentro del término de un año, contado desde el dia de la publicacion del canje de las ratificaciones de esta convencion por las tres Repúblicas, i se remitirán á la comision de ministros con los documentos comprobantes de ellas.

   Artículo 21o. Examinadas i aprobadas por la comision de ministros las liquidaciones de que habla el artículo anterior, procederá esta á dividir entre las tres Repúblicas el montamiento de la deuda, conforme á la base fijada en el artículo lo. de esta convencion.

   Artículo 22o. Si resultare que alguna ó algunas de las tres Repúblicas han radicado en sus aduanas ó tesorerías una suma de deuda flotante ó de tesorería ó de ambas, que escedan á la que de cada especie les corresponde reconocer, aquella ó aquellas que han radicado de menos reconocerán i pagarán el esceso en la proporcion establecida: i si hubieren radicado mas de la una, i menos de la otra clase de deuda, la comision de ministros hará las correspondientes compensaciones, á fin de evitar á los acreedores los perjuicios que les resultarian de la traslacion de sus créditos de un territorio á otro.

   Artículo 23o. El préstamo ó suplemento sin interés, hecho por los Estados Unidos Mejicanos á Colombia en Londres en el año de mil ochocientos veintiseis, ascendente á sesenta i tres mil libras esterlinas, i que actualmente se ignora á lo que quedó reducido por pagamentos á cuenta, se divide en su totalidad de la manera siguiente, salvas las deducciones que con vista de los documentos de pago deban hacerse en la proporcion establecida; á saber.

   La República de la Nueva Granada se obliga á reconocer i pagar la suma de treinta i un mil i quinientas libras esterlinas.

   La República de Venezuela se obliga á reconocer i pagar la suma de diez i siete mil, novecientas cincuenta i cinco libras esterlinas.

   I la República del Ecuador reconocerá i pagará la suma de trece mil, quinientas cuarenta i cinco libras esterlinas.

   Artículo 24o. La comision de ministros, de que se ha hecho mencion en varios de los artículos precedentes, se reunirá en la ciudad de Bogotá inmediatamente despues del canje de las ratificaciones de la presente convencion por las tres Repúblicas, se compondrá de un representante por cada una de ellas, debidamente instruidos i acreditados; i sus funciones, además de las que ya se han espresado, serán las siguientes:

   la. Oír todas las reclamaciones que se hagan contra la República de Colombia, hasta la época del treinta i uno de diciembre de mil ochocientos veintinueve, i liquidar ó transijir equitativamente las que se apoyen en sentencias ejecutoriadas, dictadas por los tribunales de justicia de dicha República.

   2a. Oír también, i liquidar ó transijir, las que fueron reconocidas como justas por el gobierno colombiano, i las que provengan de contratas, órdenes i libramientos celebradas o espedidos por autoridad competente, segun la época i la naturaleza de tales transaciones ó negocios.

   3a. Oír, i liquidar ó transijir igualmente, aquellas reclamaciones que traigan su oríjen de espoliaciones cometidas por corsarios colombianos.

   Esta comision procederá en todas sus operaciones á unanimidad de sufrajios.

   Artículo 25o. Pudiendo suceder que se hagan reclamaciones contra sentencias judiciales, pronunciadas por los tribunales de Colombia con manifiesta violacion de los tratados públicos, se ha convenido por las partes contratantes en que la comision de ministros oiga i transija equitativamente tales reclamaciones, reservándose á los gobiernos de las tres Repúblicas acordar ó negar su aprobacion á los convenios que se celebren entre dicha comision, i los interesados ó sus representantes.

   Artículo 26o. Las acreencias de Colombia contra las Repúblicas del Perú i Bolivia, por los diferentes ausilios que las prestó en la guerra de independencia; las acciones i derechos de la misma Colombia, respecto de los contratistas de los empréstitos negociados en Paris i Hamburgo en los años de mil ochocientos veintidos i mil ochocientos veinticuatro, i cualesquiera otras; seran divididas entre las tres Repúblicas en las proporciones correspondientes á la base fijada en el artículo lo. de esta convencion, tan luego como se aseguren i liquiden tales créditos, acciones i derechos: la division se hará por la comisión de ministros, ó por los respectivos gobiernos.

   Artículo 27o. Para que puedan verificarse las liquidaciones de los créditos á que se contrae el artículo precedente, en los términos justos i á satisfaccion de todos los interesados, los gobiernos de las tres Repúblicas acordarán entre sí las medidas que sean mas conducentes al efecto.

   Articulo 28o. Esta convencion será presentada, en la manera que separadamente se acuerde, al gobierno de la República del Ecuador, solicitando su accesion i la aprobacion i ratificacion constitucionales: si no se obtuviere esta dentro del término de cuatro meses, contados desde que se verifique el canje de las de la Nueva Granada i Venezuela, los gobiernos de dichas dos Repúblicas procederán á cumplir las estipulaciones de los artículos 5o. i 6o. en la parte que las conciernen, cancelando los vales por las sumas que cada una debe reconocer en ellos; como igualmente las que les son relativas en el artículo 12.

   Artículo 29o. La presente convencion será ratificada por el Presidente ó la persona encargada del Poder Ejecutivo de la República de la Nueva

   Granada, con previo consentimiento i aprobacion del Congreso de la misma; i por el Presidente i la persona encargada del Poder Ejecutivo de la República de Venezuela, con previo consentimiento i aprobacin del Congreso de la misma; i las ratificaciones se canjearan en Bogotá en el término de ocho meses contados desde este dia, ó antes si fuere posible.

   En fe de lo cual, nosotros los plenipotenciarios de una i otra República hemos firmado i sellado con nuestros sellos respectivos la presente en Bogotá, a los veintitres dias del mes de diciembre del año de mil ochocientos treinta i cuatro, vigésimo cuarto de la independencia.

(L.S.)

Lino de Pombo

(L.S.)

Santos Michelena

   I habiendo sido la mencionada Convencion debidamente ratificada por ambas partes, i canjeadas hoi las ratificaciones en esta ciudad de Bogotá con especial autorizacion lejislativa, por Lino de Pombo, Secretario de Estado del despacho del Interior i Relaciones Esteriores, i Santos Michelena, Enviado Estraordinario i Ministro Plenipotenciario del gobierno de Venezuela, por parte de sus respectivos gobiernos.

   Por tanto, en ejercicio de mis atribuciones constitucionales, he dispuesto que la referida Convencion se publique i circule, á fin de que ella, i cada una de sus cláusulas i estipulaciones, tengan desde hoi fuerza de lei en la República, i sean fiel i relijiosamente cumplidas i observadas.

   Dado, firmado de mi mano, sellado con el sello de la República i refrendado por el Secretario de Estado del despacho del Interior i relaciones exteriores, en Bogotá á siete de febrero de 1838.

(L.S.)

José Ignacio de Márquez

El Secretario del Interior i Relaciones Esteriores

Lino de Pombo

    

   CONVENCION

   Entre la Nueva Granada i Venezuela.

   República de Venezuela.-Departamento de Relaciones Esteriores.- Caracas 5 de mayo de 1835, 6 de la lei i 25 de la independencia.

   El infrascrito secretario de Estado en el despacho de relaciones esteriores, tiene la honra de dirijirse al honorable secretario en el mismo departamento de la Nueva Granada, poniendo en su conocimiento que la convencion concluida en Bogotá entre los plenipotenciarios de las dos Repúblicas el 23 de diciembre de 1834 sobre division de las deudas i acreencias de Colombia ha sido aprobada i consentida por el congreso de Venezuela, i que el presidente está pronto a ratificarla.

   No teniendo actualmente el gobierno del infrascrito ningun ajente diplomático cerca del de la Nueva Granada, S.E. el presidente le ha ordenado proponer que el canje de las ratificaciones se verifique remitiendo los dos gobiernos por el correo, con las seguridades necesarias, la convencion ratificada. Aguarda, pues, para espedir el acto correspondiente, ser informado de que el gobierno de la Nueva Granada está dispuesto á lo mismo, i á convenir en el modo indicado de verificar el canje de las ratificaciones.

   Con sentimientos de consideración es de US. mui atento obediente servidor.

Santos Michelena

   Al honorable señor secretario de Estado en el departamento de relaciones esteriores de la Nueva Granada.

    

   ACTA DE CANJE DE LAS RATIFICACIONES ESPEDIDAS POR LOS GOBIERNOS DE LAS REPUBLICAS DE LA NUEVA GRANADA, VENEZUELA I ECUADOR, DE LA CONVENCION DE 23 DE DICIEMBRE DE 1834, SOBRE RECONOCIMIENTO I DIVISION DE LOS CREDITOS ACTIVOS I PASIVOS DE COLOMBIA.

   En la ciudad de Bogotá á veintidos de febrero de mil ochocientos treinta i ocho, vijésimo octavo de la independencia; se reunieron en la oficina de la Secretaría de Relaciones Esteriores; Lino de Pombo, Secretario de Estado en el despacho del Interior i Relaciones Esteriores de la Nueva Granada, Santos Michelena, Enviado Estraordinario i Ministro Plenipotenciario de Venezuela, i Francisco Marcos, Ministro Plenipotenciario del Ecuador, con el objeto de canjear los dos primeros con el último las ratificaciones de la convencion de 23 de diciembre de 1834, sobre reconocimiento i division de los créditos activos i pasivos de Colombia.

   I habiendo exhibido el Ministro del Ecuador las actas orijinales de ratificacion, espedidas por el Presidente de dicha República, en virtud de un acto del Congreso de la misma, sancionado en 17 de abril del año de 1837, prestando su accesion i aprobacion constitucionales á la mencionada convencion, los comisionados de la Nueva Granada i Venezuela entregaron igualmente las ratificaciones espedidas por los gobiernos sus comitentes, hallándose todas conformes.

   En fé de lo cual estienden i firman por triplicado la presente dilijencia, que sellan con sus sellos particulares.

(L.S.)

Lino de Pombo

(L.S)

Santos Michelena

Francisco Marcos

    

   CIRCULAR

   Dirijiendo un ejemplar del decreto ejecutivo que promulga como lei de la República la convencion sobre reconocimiento i division de los créditos activos i pasivos de Colombia.

   República de la Nueva Granada.-Secretaría del Interior i Relaciones Esteriores.-Bogotá 23 de febrero de 1838.-Al Sr. gobernador de la provincia de...

   De órden del Poder Ejecutivo acompaño á US. para su conocimiento un ejemplar impreso del decreto espedido con fecha 7 del corriente mes, promulgando como lei de la República la convencion sobre reconocimiento i division de los créditos activos i pasivos de Colombia, concluida entre la Nueva Granada i Venezuela á 23 de diciembre de 1834, aprobada debidamente por las respectivas lejislaturas, i cuyas ratificaciones se canjearon en esta ciudad entre las partes contratantes en el mismo dia de la fecha del decreto.

   Habiendo prestado su accesion á la convencion citada el gobierno del Ecuador á virtud de un acto especial lejislativo, ayer ha sido tambien canjeada con el Ministro Plenipotenciario de dicho gobierno acreditado cerca del nuestro: de manera que sus estipulaciones son ya obligatorias para las tres secciones independientes en que se dividió la antigua Colombia, i estas deben proceder simultáneamente á cumplirlas i ejecutarlas en todas sus partes.

   Como el decreto ejecutivo á que hago referencia debe insertarse en la coleccion de las leyes que se espidan en el presente año, no se ha creído necesario hacer una edicion anticipada de él para circularlo; pero habiéndosele publicado oficialmente en la Gaceta del 11, US. avisara á los funcionarios i empleados de su dependencia, que es auténtico i esacto el tenor de él, i que como tal debe considerársele para los efectos legales; i se servirá además trascribirles la presente comunicacion.

   Dios guarde á US.

Lino de Pombo

FUENTE EDITORIAL:
Gaceta de la Nueva Granada. No. 197. 1835 (517), p. 6; No. 335,1838 (11/2), p. 1-2; No. 337. 1838 (2512). p. l.

29 CONVENIO ENTRE LA NUEVA GRANADA, ECUADOR Y VENEZUELA PARA LIQUIDAR Y COBRAR LAS ACREENCIAS DE LA REPÚBLICA DE COLOMBIA, A QUE SE REFIERE EL ARTÍCULO 26 DE LA CONVENCIÓN DE 23 DE DICIEMBRE DE 1834

Bogotá, 16 de noviembre de 1838

Firmantes:

Por NUEVA GRANADA, Rufino Cuervo

Por ECUADOR, Francisco Marcos

Por VENEZUELA, Santos Michelena

   Los Plenipotenciarios de Nueva Granada, Ecuador i Venezuela, reunidos con el objeto de acordar i estipular las medidas convenientes á fin de liquidar i cobrar las acreencias de la antigua República de Colombia, á que se refiere el artículo 26 de la Convencion de 23 de diciembre de 1834, habiendo examinado los poderes que les han conferido sus respectivos Gobiernos, con arreglo al artículo 27 de la misma Convencion, i hallándolos bastantes i en la forma debida, convinieron en los artículos siguientes.

   Artículo primero. Se encarga i pone al cuidado de los Ministros ó ajentes de las tres Repúblicas, residentes en Londres, la liquidacion i demanda de los créditos activos que van á espresarse.

   lo. El de cuatrocientas dos mil noventa i nueve libras esterlinas diez chelines tres peniques, á que asciende el balance que resultó contra la casa de B. A. Goldschmidt i compañia, como banquero de Colombia en Londres, i sus correspondientes intereses.

   2o. El de la cantidad á que montan los reparos, glosas i observaciones hechas por el señor Manuel José Hurtado, Ministro de la República antedicha en Londres, á la cuenta que como contratistas del empréstito de 1822, presentaron los señores Herring, Graham i Powles, á cuyo pago i el de sus intereses, se obligaron por el articulo 4o. del contrato de lo. de abril de 1824.

   3o. El de trescientas libras esterlinas que anticipó el mismo señor Hurtado para la construccion de una máquina de amonedacion, que no llegó á remitirse á Colombia; i

   4o. Cualesquiera otros que resulten á favor de esta República en Europa, por razon de contratos celebrados por sus ajentes ó por otro motivo.

   Artículo segundo. En la liquidacion i demanda de los créditos mencionados, procederán de acuerdo los tres Ministros, ó dos de ellos solamente, si alguno llegare á faltar por cualquiera causa; i quedando uno, este procederá por sí solo. Al efecto los Gobiernos de Nueva Granada, Ecuador i Venezuela les autorizarán, de la manera conveniente á los intereses nacionales, asi para emplear los medios judiciales, como para someter estos negocios á la decision de árbitros de derecho, ó á la de amigables componedores, i para entrar en transaciones i arreglos con los deudores, pudiendo admitir á estos vales de deuda colombiana estranjera por su valor corriente, en pago del todo ó parte de sus deudas.

   Artículo tercero. Los créditos contra las Repúblicas del Perú i Bolivia por los ausilios que les prestó Colombia para conseguir su independencia, serán liquidados por el Plenipotenciario que nombre el Gobierno de la Nueva Granada, dandole copias autorizadas del presente Protocolo, que le servirá de bastante autorizacion por parte del Ecuador i de Venezuela.

   Artículo cuarto. Tanto á los Ministros residentes en Londres, como al que se encargue de la liquidación de las acreencias contra el Perú i Bolivia, se les suministrarán por el Gobierno granadino todos los documentos, cuentas i noticias que existan en los archivos colombianos, con relacion á los créditos arriba mencionados.

   Artículo quinto. Practicadas las liquidaciones i asegurado el cobro de los mismos créditos, se pasará la debida noticia por los encargados de estas operaciones, á los Gobiernos de la Nueva Granada, Ecuador i Venezuela, á fin de que cada uno disponga, como lo tenga por conveniente, de la parte que le corresponda, segun la base de division establecida en la Convencion de 23 de diciembre de 1834.

   Artículo sexto. Segun esta misma base i en la misma proporcion, se pagarán por las tres Repúblicas los gastos que se causen en el pago del sueldo i viático del comisionado que debe ir al Perú i Bolivia, el de sus oficiales i escribientes, i cualesquiera otros que se consideren necesarios para llenar el objeto de su comision, encargándose el Gobierno granadino de hacer estas anticipaciones, con calidad de ser reintegrado por los del Ecuador i Venezuela, en la parte que les toque. Los gastos que se hagan en la liquidacion i arreglo de los créditos colombianos en Europa, serán acordados i satisfechos por los Ministros de las tres Repúblicas, residentes en Londres, en los términos en que convengan sobre la base antes indicada.

   Artículo séptimo. El presente Protocolo será presentado á los Gobiernos de Nueva Granada, Ecuador i Venezuela para su aprobacion, i obtenida que sea, los Plenipotenciarios se la notificarán recíprocamente dentro del mas corto término posible.

   Bogotá, á 16 de noviembre de 1838.

(L.S.)

Rufino Cuervo

(L.S.)

F. Marcos

(L.S.)

Santos Michelena

   I habiendo sido aprobado por el Congreso de la Nueva Granada el referido Convenio, notificada su aprobacion por las tres partes contratantes, conforme á lo estipulado en el artículo 7o., i debidamente ratificado.

   Por tanto, en ejercicio de mis atribuciones constitucionales, he dispuesto que el referido Convenio se publique i circule, á fin de que él i cada una de sus cláusulas i estipulaciones tengan fuerza de lei en la República, i sean fiel i relijiosamente cumplidas i observadas.

   Dado, firmado de mi mano, sellado con el sello de la República, i refrendado por el Secretario de Estado en el Despacho del Interior i Relaciones Esteriores, en Bogotá, á lo. de julio de 1839.

(L.S.)

José Ignacio de Márquez

Por S. E. el Presidente de la República

El Secretario del Interior i Relaciones Esteriores

P. A. Herran

FUENTE EDITORIAL:
Gaceta de la Nueva Granada. No. 408. 1839 (717), p. 1

30 CONVENCIÓN ENTRE LAS REPÚBLICAS DE VENEZUELA, ECUADOR Y NUEVA GRANADA PARA FACILITAR LA COMUNICACIÓN ENTRE SUS HABITANTES

Bogotá, 24 de noviembre de 1838

Firmantes:

Por NUEVA GRANADA, Pedro Alcántara Herrán

Por VENEZUELA, Santos Michelena

Por ECUADOR, Francisco Marcos

   Habiendo existido siempre, i debiendo existir perpetuamente íntima union cordial amistad entre las Repúblicas de la Nueva Granada, Ecuador i Venezuela, i habiéndose formado relaciones de comercio é intereses i conexiones de familia entre sus pueblos i habitantes durante el tiempo que estuvieron unidas por un mismo pacto social; cuyas relaciones i vínculos conviene estrechar mas i mas por medio de una pronta i fácil comunicacion de los unos i de los otros reciprocamente: las tres Repúblicas han acordado establecer por una convencion las reglas que al efecto deben observar.

   Con tan importante fin el Presidente de la Nueva Granada ha conferido plenos poderes á Pedro Alcántara Herran, Secretario de Estado en el Despacho del Interior i Relaciones Esteriores, el Presidente del Ecuador á Francisco Marcos su Ministro Plenipotenciario, i el Vicepresidente de Venezuela, encargado del Poder Ejecutivo, á Santos Michelena, su Enviado Estraordinario i Ministro Plenipotenciario, quienes despues de haberlos canjeado i encontrado en debida forma, han convenido en los artículos siguientes.

   Artículo primero. Las comunicaciones de los tres Gobiernos entre sí i para sus ajentes diplomáticos acreditados cerca de cualquiera de ellos, i las de estos para sus respectivos Gobiernos, serán conducidas por los correos i postas de las tres Repúblicas, i no se cobrará en sus estafetas derecho alguno por este servicio.

   Artículo segundo. Del propio modo i con la misma franquicia, se conducirán todos los diarios, periódicos i panfletos, los cuerpos de leyes i demás impresos que uno de los Gobiernos remita á otro, i á sus ajentes diplomáticos, i estos á sus respectivos constituyentes.

   Artículo tercero. Será libre i quedará á opcion de los habitantes de cualquiera de las tres Repúblicas franquear ó no su correspondencia con los habitantes de las otras. En el primer caso el derecho de francatura, se pagará en la estafeta en donde se introduzca con arreglo á la tarifa del pais, i solo hasta la frontera, debiendo seguir á su destino i ser entregada sin exijir mas derechos; i en el último se pagará el derecho de porte en la estafeta donde se entregue la correspondencia, que será únicamente el que señale la tarifa del respectivo pais, calculado desde su frontera.

   Artículo cuarto. Los diarios, periódicos i panfletos impresos cuyo peso no esceda de cuatro onzas, que los habitantes de una de las tres Repúblicas envien á los de las otras, no pagarán porte alguno. Los impresos, sean diarios, periódicos ú otros que escedan de dicho peso, pagarán el porte segun la tarifa del pais donde se encaminen ó entreguen, observándose para su cobro, bien sea que vayan francos ó á debe, lo establecido en el artículo anterior acerca de la corespondiencia epistolar.

   Artículo quinto. Será obligacion de las estafetas de las tres Repúblicas enviar á su destino la correspondencia é impresos que por ellas se dirijan á otros paises limítrofes ó ultramarinos, i de estos á cualquiera de las tres Repúblicas. Pero en el primer caso dicha corespondencia i los impresos pasivos serán franqueados en el pais de donde se remitan, conforme á las reglas establecidas en los artículos 3o. i 4o.

   Artículo sexto. La duracion de la presente convencion será de doce años contados desde que se verifique el canje de las ratificaciones; mas si ninguna de las partes contratantes notificare á las otras al espirar dicho término su intencion de reformar cualquiera de las cláusulas en ella contenidas, continuará en observancia hasta un año despues que se haga la notificacion.

   Artículo séptimo. La presente convencion será ratificada por los Presidentes ó encargados del Poder Ejecutivo en las tres Repúblicas, previa la aprobacion de las respectivas lejislaturas, i serán canjeadas en Bogotá en el término de nueve meses, contado desde este dia ó antes si fuere posible.

   En fé de lo cual nosotros los Plenipotenciarios de las Repúblicas de la Nueva Granada, Ecuador i Venezuela, hemos firmado las presentes i puesto nuestro sello respectivo.

   Dadas en la ciudad de Bogotá, á los veinticuatro dias del mes de noviembre de 1838.

(L.S.)

Santos Michelena

(L.S.)

P. A. Herrán

(L.S.)

F. Marcos

   I habiendo sido la mencionada convencion debidamente ratificada por las tres partes, i canjeadas hoi las ratificaciones en esta ciudad de Bogotá con especial autorizacion lejislativa, por Tomás Cipriano de Mosquera, Secretario de Estado en el Despacho de Guerra i Marina, i encargado temporalmente del del Interior i Relaciones Esteriores, Pedro Carbo, Encargado de negocios del Gobierno del Ecuador, i Santos Michelena, Enviado Estraordinario i Ministro Plenipotenciario del de Venezuela, por parte de sus respectivos Gobiernos.

   Por tanto, en ejercicio de mis atribuciones constitucionales, he dispuesto que la referida Convencion se publíque i circule, á fin de que ella, i cada una de sus cláusulas i estipulaciones, tengan desde hoi fuerza de lei en la República, i sean fiel i relijiosamente cumplidas i observadas.

   Dado, firmado de mi mano, sellado con el sello de la República, i refrendado por el Secretario de Estado en el Despacho de Guerra i Marina, encargado temporalmente del del Interior i Relaciones Esteriores, en Bogotá á 27 de julio de 1839.

(L.S.)

J. I. de Márquez

   Por S. E. el Presidente de la República. El Secretario de Guerra i Marina, encargado temporalmente del Despacho del Interior i Relaciones Esteriores.

T. C. de Mosquera

    

   ACTA DE CANJE DE LAS RATIFICACIONES DE LA CONVENCION CONCLUIDA ENTRE LAS REPUBLICAS DE LA NUEVA GRANADA, ECUADOR I VENEZUELA A 24 DE NOVIEMBRE DE 1838, PARA FACILITAR LA COMUNICACION RECIPROCA ENTRE LOS GOBIERNOS I HABITANTES DE DICHAS TRES REPUBLICAS

   En la ciudad de Bogotá, á 27 de julio de 1839, vijésimo nono de la independencia, se reunieron en la oficina del Despacho de la Secretaría del Interior i Relaciones Esteriores, Tomás Cipriano de Mosquera, Secretario de Estado en el Despacho de Guerra i Marina, i encargado temporalmente del del Interior i Relaciones Esteriores del Gobierno de la Nueva Granada, Pedro Carbo, Encargado de negocios del Gobierno del Ecuador, i Santos Michelena, Enviado Estraordinario i Ministro Plenipotenciario del Gobierno de Venezuela, con el objeto de canjear las ratificaciones de la convencion concluida en esta capital por Plenipotenciarios de las tres Repúblicas á 21 de noviembre de 1838, para facilitar la comunicacion recíproca entre los Gobiernos i habitantes de dichas tres Repúblicas.

   I habiendo presentado los actos orijinales de ratificacion de sus Gobiernos respectivos, i halládolos en la forma acostumbrada, se hicieron mútua entrega i cambio de dichos instrumentos.

   En fé de lo cual estienden por triplicado la presente dilijencia, que firman i sellan con sus sellos particulares.

(L.S.)

Santos Michelena

(L.S.)

T. C. de Mosquera

(L.S.)

Pedro Carbo

FUENTE EDITORIAL:
Gaceta de la Nueva Granada. No. 411. 1839 (2817). p. 1.

31 CONVENCIÓN PROVISORIA DE COMERCIO Y NAVEGACIÓN ENTRE LA REPÚBLICA DE LA NUEVA GRANADA Y SU MAJESTAD EL REY DE LOS FRANCESES

Bogotá, 18 de abril de 1840

Firmantes:

Por NUEVA GRANADA, Eusebio Borrero

Por FRANCIA. Juan Bautista Luis

Baron Gros

   La República de la Nueva Granada, i Su Majestad el Rei de los franceses, estando igualmente animados del deseo de regularizar la existencia de las numerosas relaciones de comercio que se han establecido hace algunos años entre dicha República de la Nueva Granada, i los Estados i posesiones de Su Majestad el Rei de los franceses, de favorecer su adelantamiento i de perpetuar su duracion por un tratado de amistad, comercio y navegacion, el cual afirme al mismo tiempo el reconocimiento hecho por Su Majestad el Rei de los franceses de la independencia de la Nueva Granada; pero considerando por otra parte, que la conclusion de este tratado no podria verificarse tan prontamente como lo exije el interés de los dos paises, deseando que las relaciones recíprocas de ellos sean colocadas, desde ahora, sobre un pie conforme con mutuos sentimientos de benevolencia i de afecto que animan á la República de la Nueva Granada i á Su Majestad el Rei de los franceses, han nombrado con este objeto sus respectivos Plenipotenciarios, á saber: el Presidente de la República de la Nueva Granada al Sr. Coronel Eusebio Borrero, Secretario de Estado i del Despacho del Interior i Relaciones Esteriores, i Su Majestad el Rei de los franceses al señor Juan Bautista, Luis, Baron Gros, su Encargado de negocios en Bogotá, caballero de la lejion de honor &c. &c. los cuales despues de haberse comunicado sus plenos poderes, hallados en buena i debida forma, han convenido en los articulos siguientes.

   Artículo primero. Los ajentes diplomáticos i consulares, los granadinos de toda clase, los buques i mercaderías de la República de la Nueva Granada, gozarán de pleno derecho en todos los Estados i posesiones de Su Majestad el Rei de los franceses, de todos los privilejios, franquicias é inmunidades que se hayan concedido, ó que se concedieren en adelante en favor de cualesquiera otra nacion, ó naciones; i recíprocamente los ajentes diplomáticos i consulares, los ciudadanos de toda clase, los buques i mercaderías de todos los Estados i posesiones de Su Majestad el Rei de los franceses, gozarán de pleno derecho en la Nueva Granada, de todos los privilejios, franquicias é inmunidades que se hayan concedido, ó que se concedieren en adelante, en favor de cualesquiera otra nacion, ó naciones. Bien entendido que estas concesiones en los dos paises se gozarán gratuitamente, si ellas hubieren sido concedidas á otra ú otras naciones gratuitamente, ó prestando la compensacion correspondiente, si la concesion hubiere sido recíproca ó condicional.

   Artículo segundo. Las estipulaciones mencionadas en el artículo anterior, se mantendrán en vigor por ambas partes, por el término de cuatro años contados desde el dia del canje de las ratificaciones, á no ser que ántes de la espiracion de los cuatro años mencionados, las partes contratantes hayan celebrado el tratado de amistad, comercio, i navegacion que ellas se reservan concluir entre sí ulteriormente.

   Artículo tercero i último. La presente convencion provisoria será ratificada por el Presidente de la Nueva Granada, ó por el Vicepresidente encargado del Poder Ejecutivo, con consentimiento i aprobacion del Congreso de la misma, i por Su Majestad el Rei de los franceses, i las ratificaciones serán canjeadas en Bogotá lo mas pronto posible.

   En fé de lo cual los Plenipotenciarios respectivos han firmado las presentes i puesto sus sellos.

   Hecha en Bogotá el dia 18 del mes de abril del año del Señor de 1840.

(L.S.)

Firmado

Eusebio Borrero

(L.S.)

Firmado

Baron Gros

   I habiendo sido la mencionada Convencion provisoria debidamente ratificada por las dos altas partes contratantes, i canjeadas hoi las ratificaciones en esta ciudad de Bogotá con especial autorizacion lejislativa, por Miguel Chiari, Encargado de la Secretaría del Interior i Relaciones Esteriores, i Juan Bautista, Luis, Baron Gros, Encargado de negocios de S. M. el Rei de los franceses, por parte de sus respectivos Gobiernos.

   Por tanto, en ejercicio de mis atribuciones constitucionales he dispuesto que la referida Convencion se publique i circule, á fin de que ella i cada una de sus cláusulas i estipulaciones, tengan desde hoi fuerza de lei en la República, i sean fiel i relijiosamente cumplidas i observadas.

   Dado, firmado de mi mano, sellado con el sello de la República i refrendado por el Secretario de Estado del Despacho del Interior i Relaciones Esteriores, en Bogotá á veintiseis de marzo de mil ochocientos cuarenta i uno.

(L.S.)

J. I. de Márquez

   El Encargado de la Secretaría del Interior i Relaciones Esteriores,

Miguel Chiari

    

   ACTA DE CANJE DE LAS RATIFICACIONES DE LA CONVENSION PROVISORIA DE COMERCIO I NAVEGACION ENTRE LA REPUBLICA DE LA NUEVA GRANADA I S. M. EL REI DE LOS FRANCESES, CELEBRADA EN ESTA CAPITAL A 18 DE ABRIL DE 1840

   En la ciudad de Bogotá á 26 de marzo de 1841, se reunieron en la oficina del Despacho de la Secretaría del Interior i Relaciones Esteriores -Miguel Chiari, Encargado del Despacho de la Secretaría del Interior i Relaciones Esteriores del Gobierno de la Nueva Granada, i Juan Bautista Luis Baron Gros, Encargado de negocios de S. M. el Rei de los franceses, con el objeto de canjear las ratificaciones de la convencion provisoria de comercio i navegacion concluida en esta capital á 18 de abril de 1840 entre la República i la Francia.

   I habiendo presentado los actos orijinales de ratificacion de sus Gobiernos respectivos, i halládolos en la forma acostumbrada, salvo que en el artículo lo. del orijinal de la de la Francia falta en el testo francés, despues de la frase-"et ce gratuitement", la frase "dans les deux pays", cuya omision no se encuentra en el testo castellano, ni altera de ningun modo el sentido del referido artículo; se hicieron mútua entrega i cambio de dichos instrumentos.

   En fé de lo cual estiende por duplicado la presente dilijencia, que firman i sellan con sus sellos particulares.

(L.S.)

Miguel Chiari

(L.S.)

Baron Gros

    

   DECRETO

   (de 31 de Marzo de 1845)

   Concediendo a los ajentes diplomáticos i consulares de la Francia, sus ciudadanos de todas clases, sus buques i mercaderías todos los privilejios acordados a los de la nacion mas favorecida.

   El Senado i Cámara de Representantes de la Nueva Granada, reunidos en Congreso,

   Considerando que el término de la duracion de la Convencion provisoria de comercio i navegacion existente entre la Nueva Granada i la Francia, ha finalizado el dia veinte i seis del presente mes de Marzo, antes de haber podido ser canjeado el tratado de amistad, comercio i navegacion recientemente concluido entre las mismas dos potencias i que debe reemplazarla,

   DECRETAN:

   Artículo primero. Miéntras que, con la previa aprobación del Congreso, se ratifica el tratado de amistad, comercio i navegacion recientemente concluido entre la Nueva Granada i la Francia, i se canjean en debida forma sus ratificaciones, los ajentes diplomáticos i consulares de la Francia, sus ciudadanos de todas clases, i sus buques i mercaderías gozarán en la Nueva Granada de todos los privilejios, franquicias e inmunidades de que gozan, con arreglo a los tratados vijentes, los ajentes diplomáticos i consulares, los ciudadanos o subditos, i los buques i mercaderías de la nacion mas favorecida.

   Artículo segundo. El Poder Ejecutivo hará cesar la precedente concesion en cualesquiera de los dos siguientes casos: lo. si los ajentes diplomáticos i consulares de la República, los granadinos i sus buques i mercaderías, no gozaren en los territorios i dominios de Su Majestad el Rei de los franceses, de los mismos privilejios, franquicias e inmunidades que los de la nacion mas favorecida; 2o. si terminado el plazo designado para el canje de las ratificaciones del tratado de amistad, comercio i navegacion recientemente concluido entre las dos potencias, no se hubiere verificado dicho canje, por cualquiera causa; a ménos que se haya convenido en prorogarlo, en cuyo caso la concesion no cesará hasta el vencimiento del plazo de la próroga estipulada para el canje de las ratificaciones.

   Dado en Bogotá á 27 de Marzo de 1845.

El Presidente del Senado,

J. I. de Márquez

El Presidente de la Cámara de Representantes,

Exequiel Rojas

El Secretario del Senado,

José Belver

El Representante Secretario,

Urbano Pradilla

   Bogotá a 31 de Marzo de 1845.

   Ejecútese i publiquese

(L.S.)

P. A. Herrán

El Secretario de Estado del Despacho de Relaciones Esteriores,

Joaquín Acosta

FUENTE EDITORIAL:
Gaceta de la Nueva Granada. No. 498, 1841 (28/3), p. 1; No. 735, 1845 (6/4), p. 1.

32 TRATADO DE AMISTAD, COMERCIO Y NAVEGACIÓN ENTRE LA NUEVA GRANADA Y VENEZUELA

Caracas, 23 de julio de 1842

Firmantes:

Por NUEVA GRANADA, Lino de Pombo

Por VENEZUELA, Juan José Romero

   Existiendo establecidas desde mucho tiempo atrás entre las Repúblicas de la Nueva Granada i de Venezuela estrechas e importantes relaciones, asi políticas como mercantiles, cuya conservacion i aumento interesan en gran manera a uno i otro pais, han considerado necesario arreglarlas i afianzarlas sobre bases sólidas por medio de un tratado de amistad, comercio i navegacion.

   Con tan laudable objeto el Presidente de la Nueva Granada confirió plenos poderes a Lino de Pombo, Enviado Estraordinario i Ministro Plenipotenciario de dicha República cerca del Gobierno de Venezuela, i el Presidente de Venezuela a Juan José Romero, Plenipotenciario especial; quienes, despues de haberlos canjeado, encontrándolos en debida forma, han convenido en los artículos siguientes:

   Artículo primero. Habrá paz permanente e inviolable, amistad sincera, i correspondencia íntima, igual i perfecta entre la República de la Nueva Granada i la República de Venezuela en toda la estension de sus territorios i posesiones, i entre sus pueblos i gobiernos respectivamente.

   Artículo segundo. Los dos Gobiernos se comprometen a abrir tan pronto como fuere posible, dentro del término de cuatro años, contados desde hoi, una nueva negociacion para la exacta determinacion i reconocimiento de los límites territoriales entre ambas Repúblicas i su demarcacion en el terreno por medio de comisionados especiales.

   Artículo tercero. A fin de facilitar la administracion de justicia, i precaver contestaciones i reclamaciones que pudieran turbar de alguna manera la buena correspondencia i amistad entre las dos Repúblicas, han convenido i convienen las partes contratantes en devolverse recíprocamente los reos de incendio, de envenenamiento, de falsificacion, de rapto, de estupro violento, de piratería, de hurto o robo, de homicidio o heridas o contusiones graves con premeditacion, alevosía, ventaja, o con cualquiera circunstancia especial de atrocidad; los desertores del ejército i de la marina, los deudores al erario público, i los deudores alzados o fraudulentos a particulares, que se refujiaren de la una a la otra República. Para tal devolucion se entenderán entre sí los juzgados o tribunales por medio de requisitorios, con especificacion de la prueba, o principio de prueba que por las leyes del pais en que haya ocurrido el hecho o el delito, sea suficiente a justificar el arresto i enjuiciamiento, i en caso necesario ocurrirán el uno al otro los dos Gobiernos exijiendo la estradicion del reo. En cuanto a los asilados por delitos puramente políticos, el Gobierno a quien interese podrá exijir que sean alejados de las provincias fronterizas, o a una distancia de mas de treinta leguas de la frontera.

   Artículo cuarto. Si por desgracia llegaren a interrumpirse en algun tiempo las relaciones de amistad i buena correspondencia que felizmente existen hoi entre las dos Repúblicas, i que se procuran hacer duraderas por el presente tratado, las altas partes contratantes se comprometen solemnemente a no apelar jamas al doloroso recurso de las armas, ántes de haber agotado el de la negociacion, exijiéndose i dándose esplicaciones sobre los agravios que la una juzgue haber recibido de la otra; o sobre las diferencias que entre ellas se susciten; i hasta que se niegue espresamente la debida satisfaccion despues de que una potencia amiga i neutral, escojida por árbitro, haya decidido en vista de los alegatos o esposicion de motivos i de las contestaciones de la una i de la otra parte, sobre la justicia de la demanda.

   Artículo quinto. Habrá entre las dos Repúblicas contratantes recíproca libertad de comercio i navegacion. Los ciudadanos de cualquiera de ellas podrán frecuentar libremente todas las costas i territorios de la otra, traficar i residir en ellos, i manejar por sí o por medio de sus ajentes sus propios negocios; entrar con sus buques i cargamentos en los puertos, radas, bahías i rios abiertos al comercio estranjero, i salir de ellos sin obstáculo ni impedimento; i gozarán al efecto de la misma seguridad i proteccion que los naturales del pais en que trafiquen o residan, sometiéndose en el uso del derecho de entrada, tráfico i residencia a las leyes, decretos i reglamentos, que rijan, concernientes al órden público i al comercio.

   Artículo sexto. Los buques granadinos que arriben a los puertos de Venezuela cargados o en lastre, i recíprocamente, los buques venezolanos que arriben a los puertos de la Nueva Granada cargados o en lastre, serán tratados i considerados a su entrada, durante su permanencia i a la salida, como buques nacionales procedentes del mismo lugar, para el cobro de los derechos de tonelada, anclaje, pilotaje, fanal i cualesquiera otros de puerto, bien sea que se exijan por el gobierno o por las autoridades municipales o locales; como tambien en cuanto a las obvenciones o emolumentos de los empleados públicos.

   Artículo séptimo. Todos los efectos i mercaderías, cuya importacion sea o fuere permitida en Venezuela en buques venezolanos, podrán tambien importarse en buques granadinos, sin pagar otros o mas altos derechos de cualquiera especie o denominacion nacionales, municipales o locales que los que debieran pagar los mismos efectos o mercaderías si la importacion se hiciese en buques venezolanos. I recíprocamente, todos los efectos i mercaderías, cuya importacion sea o fuere permitida en la Nueva Granada en buques granadinos, podrán tambien importarse en buques venezolanos, sin pagar otros o mas altos derechos; de cualquiera especie o denominacion, nacionales, municipales o locales, que los que debieran pagar los mismos efectos o mercaderías si la importacion se hiciese en buques granadinos. Lo estipulado en este artículo no contradice ni reforma las leyes i reglamentos que rijan o rijieren en cualquiera de las dos Repúblicas con respecto al comercio costanero o de cabotaje; ni servirá de embarazo para los arreglos, restricciones o franquicias que quisieren dictar, imponer o conceder en lo sucesivo.

   Artículo octavo. Para mejor intelijencia de los tres artículos precedentes, se conviene por ambas partes, que serán reputados como buques granadinos o venezolanos aquellos que por construccion o por nacionalizacion, conforme a las leyes de la respectiva República, sean propiedad de sus ciudadanos, cualquiera que fuere su tripulacion: i que las estipulaciones de dichos artículos son i se entienden aplicables a los buques de ambas

   Repúblicas i sus cargamentos que arriben a los puertos de una i otra, sea que los buques procedan de los puertos de la República a que pertenecen, o de los de cualquiera otra nacion estranjera.

   Artículo noveno. Todos los efectos i mercaderías cuya esportacion sea o fuere permitida en los puertos de Venezuela en buques venezolanos, podrán tambien esportarse en buques granadinos, sin pagar otros o mas altos derechos, de cualquiera especie o denominacion, nacionales, municipales o locales, que los que debieran pagar los mismos efectos o mercaderías si la esportacion se hiciese en buques venezolanos. I recíprocamente, todos los efectos i mercaderías, cuya esportacion sea o fuere permitida en los puertos de la Nueva Granada en buques granadinos, podrán tambien esportarse en buques venezolanos, sin pagar otros o mas altos derechos de cualquiera especie o denominacion, nacionales, municipales o locales, que los que debieran pagar los mismos efectos o mercaderías si la esportacion se hiciese en buques granadinos.

   Artículo 10o. Los artículos del producto natural o de la industria de cualquiera de las dos Repúblicas, que sean estraidos por los puertos de la otra, no pagarán a su esportacion otros o mas altos derechos, de cualquiera especie o denominacion, nacionales, municipales o locales, que los que paguen o pagaren a su esportacion los mismos artículos del producto natural o de la industria de la República por cuyos puertos se estráen.

   Artículo 11o. No se impondrán otros o mas altos derechos a la importacion en cualquiera de las dos Repúblicas de cualesquiera artículos del producto natural o manufacturado de la otra, que los que se paguen o pagaren por semejantes artículos importados de otra nacion: ni se prohibirá la importacion o esportacion en los puertos o de los puertos de cualquiera de las dos Repúblicas, de ningun artículo del producto natural o manufacturado de la otra; pero de esta libertad de importacion quedarán exceptuados los artículos que estén o fueren estancados, o cuya produccion o venta estén reservadas o se reservaren por las leyes al Gobierno de la una o de la otra República, comprendiendo su prohibicion los de las demás naciones.

   Artículo 12o. Las producciones i manufacturas estranjeras que se introduzcan en la Nueva Granada por su frontera terrestre, importadas por los puertos de Venezuela, no pagarán en las aduanas de esta República, sino un derecho de tránsito, u otro equivalente destinado a la conservacion i mejora de los caminos i canales, que no exceda de un tres por ciento de su valor, deducido segun las reglas de cobranza que rijan por lei en el pais, quedando exentas de cualquiera otra contribucion o impuesto, nacional o municipal; i el monto de este derecho se rebajará en las aduanas terrestres de la Nueva Granada de la cantidad a que asciendan los derechos de importacion de tales producciones o manufacturas, calculados bajo las mismas reglas que en sus aduanas marítimas; de manera que la totalidad de los derechos que ellas causen en las aduanas de las dos Repúblicas, sea igual con lo que habria debido cobrarse en las aduanas marítimas de la Nueva Granada si se hubiesen importado por estas.

   Artículo 13o. Las producciones i manufacturas estranjeras introducidas en el territorio de la Nueva Granada por sus propios puertos o por la frontera de Venezuela, i que pasen o se reestraigan para Venezuela, devengarán la devolucion de los derechos de importacion que hubieren satisfecho u afianzado en las aduanas de la Nueva Granada; i en vez de aquellos, pagarán solamente un derecho de tránsito, u otro equivalente destinado a la conservacion i mejora de los caminos i canales, que no exceda de un tres por ciento de su valor, deducido, segun las reglas de cobranza que rijan por lei en el pais, cuyo monto se rebajará de los derechos de importacion en Venezuela; quedando tales producciones o manufacturas reestraidas exentas de cualquiera otra contribucion o impuesto, nacional o municipal, a ménos que volviesen a introducirse i a causar por consiguiente derechos de importacion en la Nueva Granada.

   Los dos Gobiernos se reservan la facultad de rebajar o suprimir absolutamente, i restablecer, cuando lo juzguen oportuno, los derechos de tránsito de que habla en este i en el precedente artículo.

   Artículo 14o. Las producciones i manufacturas de ámbas Repúblicas que sean de lícito comercio, o cuya produccion o venta no estén reservadas o se reservaren por las leyes al Gobierno de la una o de la otra, comprendiendo su prohibicion las de las demás naciones, no pagarán derecho ni impuesto alguno, nacional o municipal, a la estraccion o a la introduccion por sus fronteras terrestres: ni pagarán tales artículos por razon de trasporte, o de consumo en el lugar de su espendio, otros o mas altos derechos o impuestos, nacionales, municipales o locales, que los que paguen o pagaren las producciones i manufacturas nacionales de la misma especie.

   Aunque la sal es un artículo de consumo cuyo abasto se ha reservado el Gobierno en ambos paises, continuará admitiéndose en la Nueva Granada la sal de produccion venezolana, sin pagar otros o mas altos derechos de importacion que los que hoi tiene impuestos; i si estos derechos fueren o llegaren a ser mayores que los que paga o pagare la sal de otro pais, tambien de permitida introduccion, se reducirán a la misma cuota en cuanto a la sal venezolana.

   Ratificado que sea el presente tratado, será lícita la introducion de sal de produccion granadina en Venezuela por la frontera terrestre, pagando los mismos derechos de importacion a que esté sujeta la sal venezolana en la Nueva Granada.

   Artículo 15o. A fin de dar mayores facilidades al comercio entre los pueblos fronterizos, se ha convenido i conviene en que la navegacion de los rios comunes a las dos Repúblicas sea libre para ambas, i que no se impondrán otros o mas altos derechos de ninguna clase o denominacion, nacionales o municipales, sobre los buques pertenecientes a cualquiera de las dos Repúblicas que naveguen dentro de los dominios de la otra, que los que paguen o pagaren los nacionales. Esta libertad e igualdad de derechos de navegacion se hacen estensivas por parte de Venezuela a los buques granadinos que naveguen en las aguas del rio Orinoco o del lago de Maracáibo, en toda su estension hasta la costa del mar.

   Artículo 16o. Cuando algun buque, mercante o de guerra, perteneciente a una de las dos Repúblicas, naufrague, encalle o sufra alguna avería en las costas o dentro de los dominios de la otra, tenga que hacer reparaciones, completar su tripulacion o armamento, o proveerse de aguada o víveres para continuar su viaje, o se refujie por causa de temporal o persecucion de piratas o enemigos, se le dará toda ayuda i proteccion del propio modo que es de uso i costumbre con los buques de la nacion en cuyo territorio se encuentre; siendo de cuenta de la República o de la persona a quien tal buque corresponda los gastos que se ocasionaren.

   Artículo 17o. Los granadinos transeuntes o residentes en el territorio de Venezuela, i los venezolanos transeuntes o residentes en el territorio de la Nueva Granada, no podrán ser embargados o detenidos con sus embarcaciones, tripulaciones, carruajes, caballerías, arrieros o peones i efectos de su pertenencia, para espediciones militares, usos públicos o particulares, cualesquiera que fueren, sin concederse a los interesados la justa i suficiente indemnización.

   Artículo 18o. Los granadinos en Venezuela i los venezolanos en la Nueva Granada, no domiciliados en el pais de su residencia, estarán exentos del servicio en el ejército i marina i en la guardia o milicia nacional, i del pago de empréstitos forzosos i cualesquiera otras contribuciones personales estraordinarias.

   Artículo 19o. Si por una fatalidad, que no puede esperarse, llegare el caso de que se empeñen las dos Repúblicas entre sí en guerra, queda desde ahora establecido que los ciudadanos de la una residentes en el territorio de la otra, o transeuntes, no serán obligados a salir del pais sino por las mismas causas i por los mismos trámites que hayan estatuido o estatuyeren las leyes para los ciudadanos de la República en que residen o por donde transitan: ni se les pondrá impedimento alguno en el lícito ejercicio de su profesion, empleo u oficio. Se conviene además, que en el mismo caso de hostilidades estas no se harán sino por los jefes i oficiales debidamente autorizados al efecto por los respectivos Gobiernos, i por las tropas que estuvieren a sus órdenes, excepto cuando se trate de rechazar un ataque o invasion repentina o defender la propiedad individual: que no se incendiarán ni se entregarán al saqueo las poblaciones, ni se atentará a la vida de los rendidos ni de los ciudadanos pacíficos: i que no se interrumpirán las relaciones mercantiles entre los pueblos i habitantes de ambas Repúblicas, por mar o por tierra, pudiendo estos por tanto traficar libremente con todo jénero de mercaderías i efectos de comercio de permitida importacion, o que no sean de contrabando de guerra, en sus propios buques, carruajes o caballerías, sin que puedan ser apresados, embargados o secuestrados por vía de hostilidad. Quedan solamente escluidos de esta libertad de tráfico i comercio los territorios que sean actual teatro de operaciones militares, i las plazas que se hallen sitiadas o bloqueadas por una fuerza capaz de impedir la entrada en ellas.

   Artículo 20o. Ambas partes contratantes, con el fin de evitar los embarazos que pudiera ocasionar a su comercio el estado de guerra en que se encontrase alguna de ellas con otra u otras naciones, han convenido i estipulan aquí que reconocen i admiten el principio de que el pabellon cubre la propiedad i las personas, exceptuados los militares pertenecientes a la nacion o naciones enemigas. Será lícito por consiguiente a los ciudadanos de ambas Repúblicas en el caso mencionado tráficar con las naciones enemigas de la República que se hallare en guerra, i de ellas con otras tambien enemigas o neutrales, sin ponerse a sus buques traba ni impedimento alguno, sean quienes fueren los dueños de las mercaderías que se conduzcan a bordo: quedando solamente sujetos a confiscacion los objetos de contrabando de guerra que se encontraren a bordo de un buque destinado a puerto enemigo; i entendiéndose únicamente aplicables los convenios i estipulaciones de este artículo a las propiedades i ciudadanos de las naciones cuyos gobiernos reconozcan i admitan el principio en él establecido. Esta libertad de comercio no es estensiva a las plazas enemigas sitiadas o bloqueadas por fuerzas capaces de impedirla entrada en ellas.

   Artículo 21o. Queda tambien estipulado: que si alguna de las partes contratantes estuviere en guerra con una tercera potencia, i la otra permaneciere neutral, las propiedades de esta i de sus ciudadanos que se encontraren a bordo de buques enemigos quedarán sujetas a confiscacion; a ménos que se pruebe que tales propiedades se han embarcado ántes de la declaratoria de guerra, o dentro del término de dos meses despues sin haber tenido noticia de ella.

   Se exceptúa de esta regla jeneral el caso en que la potencia enemiga de una de las partes contratantes no reconozca el principio de que el pabellon cubre la propiedad: en tal caso serán libres las propiedades de la otra parte contratante i de sus ciudadanos que se encontraren a bordo de buques enemigos.

   Artículo 22o. Para cabal intelijencia de los artículos 19 i 20 que anteceden, se ha convenido en especificar aquí los objetos que deben reputarse como de contrabando de guerra, i son los siguientes.

   lo. Piezas de artilleria de todas clases i calibres, sus montajes, avantrenes i útiles de servicio i sus proyectiles: pólvora, mechas i piedras de chispa: fusiles, carabinas, mosquetes, rifles, trabucos, pistolas, i sus municiones respectivas: bayonetas, picas, lanzas, espadas, sables, chuzos i alabardas.

   2o. Escudos, casquetes, corazas, cotas de malla, morriones, fornituras, bandoleras, cananas i vestuarios hechos en forma i a usanza militar.

   3o. I jeneralmente, toda especie de armas ofensivas o defensivas, o instrumentos de cualquiera materia o forma, espresamente construidos para hacer la guerra por mar o por tierra.

   4o. Caballos i arneses.

   5o. Los víveres que se conducen a una plaza sitiada o bloqueada por fuerzas capaces de impedir la entrada en ella.

   Artículo 23o. Las dos partes contratantes se comprometen a conservar en vigor las leyes i disposiciones que rijen actualmente en una i otra República sobre abolicion del tráfico dé esclavos, i a dictar cuantas medidas parezcan necesarias para impedir que los ciudadanos o habitantes de cualquiera de ellas, se ocupen o tomen parte en semejante tráfico.

   Artículo 24o. Cada una de las partes contratantes podrá establecer cónsules o vice-cónsules en los puertos i plazas mercantiles del territorio de la otra, para favorecer los progresos de su comercio i dar mas eficaz proteccion a los intereses i derechos de sus ciudadanos: los cuales cónsules o vice-cónsules, admitidos que sean en la forma regular, gozarán en el país de su residencia de los mismos privilejios e inmunidades que se hayan concedido o en adelante se concedieren a los de la nacion mas favorecida.

   Artículo 25o. Si la una de las partes contratantes concediere en lo venidero a alguna otra nacion cualquier favor particular en punto a comercio o navegacion, este favor se hará inmediatamente estensivo a la otra parte: i esto gratuitamente si la concesion fuere gratuita, o con la misma compensacion si fuere condicional.

   Artículo 26o. La República de la Nueva Granada i la República de Venezuela, con el fin de evitar toda interpretacion contraria a sus intenciones, declaran que cualesquiera ventajas que una i otra o cualquiera de ellas reporten de las estipulaciones anteriores son i deben entenderse como natural efecto de las conexiones políticas que contrajeron unidas ántes en un solo cuerpo de nacion, i como compensacion de la alianza que tienen pactada para el sostenimiento de su independencia.

   Artículo 27o. Las mismas partes contratantes, deseando mantener tan firmes i duraderas sus relaciones amistosas cuanto lo permita la prevision humana, han convenido i convienen en que si alguno de los ciudadanos de cualquiera de las dos Repúblicas infrinjiese alguna o algunas de las estipulaciones del presente tratado, el infractor será personalmente responsable, sin que por ello se turbe o interrumpa la buena armonía i correspondencia entre los gobiernos i los pueblos; comprometiéndose cada una de ellas a no protejer de modo alguno al infractor para sustraerle del juicio que deberá seguírsele por los tribunales del pais a que corresponda el juzgamiento, ni ménos autorizar semejantes infracciones.

   Artículo 28o. Convienen asimismo las partes contratantes en que si desgraciadamente aconteciere, lo que a la verdad no puede esperarse, que alguno u algunos de los artículos de este tratado fueren infrinjidos o violados por alguno de los dos Gobiernos, los demás artículos que abracen objetos distintos i no estén conexionados o sean correlativos con aquellos se considerarán siempre válidos i subsistentes, i serán fiel i relijiosamente observados por una i otra República.

   Artículo 29o. La duracion del presente tratado será de seis años, contados desde el dia del canje de sus ratificaciones, en lo relativo a los artículos duodécimo, décimo tercero i décimo cuarto: de doce años, contados desde la misma fecha, en cuanto a los demás artículos sobre comercio i navegacion: i en todos los restantes, que arreglan las relaciones políticas entre las dos Repúblicas, será perpétuamente obligatorio para ambas. Con respecto a los artículos que tienen señalado término definido de duracion se estipula no obstante: que si ninguna de las partes contratantes notificare a la otra su intencion de reformarlos total o parcialmente, un año ántes de espirar el respectivo término de su validacion, continuarán en fuerza i vigor hasta un año despues de notificada por cualquiera de las dos partes su voluntad de que sean reformados.

   Artículo 30o. El presente tratado de amistad, comercio i navegacion será ratificado por el Presidente o la persona encargada del Poder Ejecutivo de la República de la Nueva Granada, prévio el consentimiento i aprobacion del Congreso de la misma, i por el Presidente o la persona encargada del Poder Ejecutivo de la República de Venezuela, prévio el consentimiento i aprobacion del Congreso de la misma, i las ratificaciones serán canjeadas en Bogotá dentro del término de quince meses, o ántes si fuere posible.

   En fé de lo cual, nosotros los Plenipotenciarios de una i otra República lo hemos firmado i sellado con nuestros respectivos sellos particulares en Caracas a veintitres de Julio del año de mil ochocientos cuarenta i dos, trijésimo segundo de la independencia.

(L.S.)

Lino de Pombo

(L.S.)

Juan J. Romero

   I habiendo sido debidamente ratificado por las dos altas partes contratantes el mencionado tratado de amistad, comercio i navegacion, i canjeadas hoi dia de la fecha las ratificaciones en esta ciudad de Bogotá con especial autorizacion lejislativa, por Joaquin Acosta, Secretario de

   Estado del Despacho de Relaciones Esteriores, i Fermin Toro, Enviado Estraordinario i Ministro Plenipotenciario de la República de Venezuela, por parte de sus respectivos Gobiernos.

   Por tanto, en ejercicio de mis atribuciones constitucionales he dispuesto que el mencionado tratado, se publique i circule a fin de que todas i cada una de sus cláusulas i estipulaciones tengan desde hoi fuerza de lei en la República, i sean fiel i relijiosamente cumplidas i observadas.

   Dado, firmado de mi mano, sellado con el sello de la República i refrendado por el Secretario de Estado del Despacho de Relaciones Esteriores, en Bogotá a siete de Noviembre de mil ochocientos cuarenta i cuatro.

(L.S.)

P. A. Herrán

El Secretario de Relaciones Esteriores

Joaquin Acosta

    

   ACTA DE CANJE DE LAS RATIFICACIONES DEL TRATADO DE AMISTAD, COMERCIO I NAVEGACION ENTRE LA NUEVA GRANADA I VENEZUELA, CELEBRADO EN CARACAS A VEINTE I TRES DE JULIO DEL AÑO DE MIL OCHOCIENTOS CUARENTA I DOS

   Habiendo convenido los Gobiernos de la Nueva Granada i Venezuela en prorogar, hasta el dia treinta del mes de Noviembre del año de mil ochocientos cuarenta i cuatro, el plazo estipulado para el canje de las ratificaciones del tratado de amistad, comercio i navegacion entre la Nueva Granada i Venezuela, celebrado en Caracas a veinte i tres de Julio de mil ochocientos cuarenta i dos: i por cuanto dicho tratado i la próroga convenida para el canje de sus ratificaciones recibieron la aprobacion del Poder Lejislativo de la República de la Nueva Granada por decreto de veinte i dos de Marzo de mil ochocientos cuarenta i cuatro, i tambien la sancion del Poder Ejecutivo de la misma República en veinte i siete del propio mes i año; así como la aprobacion i sancion de los Poderes Lejislativo i Ejecutivo de la República de Venezuela por decretos de veinte i nueve de Abril i primero de Mayo de mil ochocientos cuarenta i tres, i diez i nueve i veinte de Marzo de mil ochocientos cuarenta i cuatro; todo conforme a lo que disponen las leyes fundamentales de las dos Repúblicas:

   Por tanto, acordaron reunirse, i se reunieron en efecto, en la ciudad de Bogotá i sala del Despacho de la Secretaría de Relaciones Esteriores, a siete de Noviembre de mil ochocientos cuarenta i cuatro, los señores Joaquin Acosta, Secretario de Estado del Despacho de Relaciones Esteriores del Gobierno de la Nueva Granada, i Fermin Toro, Enviado Estraordinario i Ministro Plenipotenciario de la República de Venezuela, debidamente autorizados, con el objeto de confrontar i canjear formalmente las ratificaciones del mencionado tratado de amistad, comercio i navegacion.

   I habiendo presentado los actos orijinales de ratificacion de sus respectivos Gobiernos, i halládolos en la forma acostumbrada, se hicieron mútua entrega i cambio de dichos instrumentos.

   En fé de lo cual estienden por duplicado la presente dilijencia, que firman i sellan con sus sellos particulares.

(L.S.)

Joaquin Acosta

(L.S.)

Fermin Toro

FUENTE EDITORIAL:
Gaceta de la Nueva Granada. No. 710. 1844 (10/11). p. 1-3.

33 TRATADO ESPECIAL DE ALIANZA ENTRE LA NUEVA GRANADA Y VENEZUELA

Caracas, 23 de julio de 1842

Firmantes:

Por NUEVA GRANADA, Lino de Pombo

Por VENEZUELA, Juan José Romero

   La República de Venezuela y la República de la Nueva Granada, considerando importante entenderse anticipadamente para el caso en que una de ellas ó ambas volvieren á verse invadidas ó amenazadas de invasión por parte del Gobierno español, que no ha reconocido todavía su independencia, y deseando ayudarse en tal caso con la misma eficacia con que lo hicieron en la encarnizada guerra que les fué preciso sostener para afianzar su existencia política, como pueblos hermanos é identificados en intereses, han resuelto celebrar un tratado especial de alianza con el indicado objeto.

   A este fin, el Presidente de Venezuela confirió plenos poderes á Juan José Romero, Plenipotenciario especial, y el Presidente de la Nueva Granada, á Lino de Pombo, Enviado Extraordinario y Ministro Plenipotenciario de dicha República cerca del Gobierno de Venezuela; quienes, después de haberlos canjeado, encontrándolos en debida forma, han convenido en los artículos siguientes:

   Artículo primero. La República de Venezuela y la República de Nueva Granada se unen, ligan y confederan para defender su independencia de la nación española, así contra las tentativas de ataque ó invasión de parte de ésta, como contra las de cualquiera liga ó coalición que se forme con el objeto de someterlas de nuevo á su dominación, y hasta tanto que el Gobierno español haya reconocido solemnemente la independencia de ambas. Esta alianza no servirá de embarazo para las negociaciones que cualquiera de las dos Repúblicas, ó una y otra, quieran entablar con la España á fin de obtener su reconocimiento como naciones independientes.

   Artículo segundo. Para dar eficacia á esta alianza, las dos Repúblicas se comprometen á auxiliarse mutuamente con todas sus fuerzas militares de mar y tierra y con todo su poder y recursos; prestándose de buena voluntad estos auxilios tan luégo como el Gobierno de la República invadida ó amenazada de invasión los solicite y requiera de la otra. En una Convención separada se arreglarán y acordarán todos los pormenores que deben ser arreglados y acordados de antemano para cuando haya de llevarse á efecto lo estipulado en este artículo.

   Artículo tercero. Los gastos y costos que causaren dichos auxilios serán de cuenta de la República en cuyo favor ó beneficio inmediato se prestaren, conforme á las condiciones que se fijen por la Convención separada de que habla el artículo precedente: deberán liquidarse por comisarios de ambas Repúblicas con igual número, y satisfacerse dentro de un año después de terminada la guerra si tuviere ésta lugar, ó en caso contrario, dentro de seis meses después de retirados los auxilios, á menos que por mutuo y amigable convenio se proroguen los plazos.

   Artículo cuarto. En caso de invasión repentina en que las circunstancias no den lugar para exigir á tiempo los auxilios, cualquiera de las dos Repúblicas podrá obrar hostilmente contra el enemigo común en el territorio de la otra; debiendo la que así obrare respetar y cumplir y hacer respetar y cumplir la Constitución, leyes, decretos y disposiciones que rijan en la República socorrida, y obedecer y hacer obedecer al Gobierno y á las autoridades locales.

   Artículo quinto. La duración del presente Tratado especial de alianza será por el término que designa su primer artículo.

   Será ratificada por el Presidente ó por la persona encargada del Poder Ejecutivo de la República de Venezuela, previo el consentimiento y aprobación del Congreso de la misma, y por el Presidente ó la persona encargada del Poder Ejecutivo de la República de la Nueva Granada, previo el consentimiento y aprobación del Congreso de la misma, y las ratificaciones se canjearán en Bogotá, dentro del término de quince meses, ó antes si fuere posible.

   En fe de lo cual, nosotros los Plenipotenciarios de una y otra República hemos firmado y sellado con nuestros respectivos sellos particulares el presente Tratado, en Caracas, á veintitrés de Julio del año de mil ochocientos cuarenta y dos, trigésimo-segundo de la Independencia.

(L.S.)

Juan José Romero

(L.S.)

Lino de Pombo

    

   CONVENCION COMPLEMENTARIA DEL TRATADO ESPECIAL DE ALIANZA ENTRE LA NUEVA GRANADA Y VENEZUELA

Caracas, 23 de julio de 1842

Firmantes:

Por NUEVA GRANADA, Lino de Pombo

Por VENEZUELA, Juan José Romero

   La República de Venezuela y la República de la Nueva Granada, en virtud de lo estipulado en el artículo segundo del Tratado especial de alianza, firmado en este día, y á fin de arreglar el modo y términos en que deben proceder llegado el caso de necesitar la una de los auxilios de la otra, para defender su independencia de algún ataque ó invasión de parte de la España ó de sus coaligados, durante el término de la alianza; han convenido por medio de sus respectivos Plenipotenciarios, á saber: por parte de Venezuela, Juan José Romero, Plenipotenciario especial, y por parte de la Nueva Granada, Lino de Pombo, Enviado Extraordinario y Ministro Plenipotenciario de dicha República cerca del Gobierno de Venezuela, en los artículos siguientes:

   Artículo primero. Siendo la alianza puramente defensiva, ambas Repúblicas podrán mantener en cualquier tiempo sus fuerzas militares en el pie que más les convenga, de paz ó de guerra, sin que la una esté obligada á contribuir á la otra para sus gastos en ningún caso.

   Artículo segundo. El Gobierno de la República que se halle atacado ó invadido, ó amenazado de ataque ó invasión de parte del enemigo común, pedirá al otro por medio de su Agente Diplomático, si lo tuviere, ó directamente por el órgano constitucional, la fuerza de cada arma, y los demás auxilios que necesite, expresando el caso según el cual, y conforme al Tratado, usa del derecho de pedir dichos auxilios; y calificado aquél, éstos serán enviados tan pronto como fuere posible. Si aconteciere lo previsto en el artículo cuarto del Tratado, será un deber de cada uno de los Gobiernos obrar pronta y eficazmente contra el enemigo común.

   Artículo tercero. Los cuerpos militares que enviare el Gobierno de la una República en auxilio de la otra constarán del pie completo de fuerza que deban tener conforme á las leyes orgánicas del ejército en la República á que pertenecen, y se moverán provistos del vestuario, equipo, armamento, municiones y caja militar que les correspondan para el servicio de campaña.

   Artículo cuarto. Las fuerzas auxiliares, tanto de tierra como de mar, serán mandadas inmediatamente por sus jefes naturales, conservarán su propia organización y disciplina, y observarán sus ordenanzas y reglamentos; mas en lo que toca á juicios por delitos políticos, por demandas civiles, por causas criminales en delitos comunes, ó por infracciones de los estatutos de policia, estarán sujetos á la jurisdicción del país.

   Artículo quinto. Desde el momento en que las tropas auxiliares pisen las fronteras, ó la marina arribe á los puertos de la República auxiliada, se pondrán bajo las órdenes y á disposición del jefe del ejército, ó de la escuadra que haya sido nombrado por el Gobierno de dicha República. Esta estipulación no obstará para que el jefe del ejército auxiliar obre por sí mismo en el caso previsto en el artículo cuarto del Tratado, sujetándose á lo que allí se previene.

   Artículo sexto. Cualquiera de las partes contratantes que auxiliare á la otra en la forma y caso convenidos, estará obligada durante la campaña á armar, racionar, pagar y vestir sus tropas, á reemplazar las bajas que experimentaren y hacer los gastos que ocasionare su transporte, los cuales, lo mismo que todos los demás, serán indemnizados á su tiempo, según lo estipulado en el artículo tercero del Tratado. En punto á hospitales y á cuarteles ó alojamientos, serán tratadas dichas tropas por la República socorrida, bajo el mismo pie que las propias.

   Artículo séptimo. El prest, pagas y gratificaciones de los jefes, oficiales, clases é individuos de tropa, de las fuerzas auxiliares, de tierra ó de mar, serán los mismos que tengan asignados por las leyes en la República á que pertenezcan; pero si fueren mayores los que disfruten los jefes, oficiales, clases é individuos de tropa de la auxiliada, gozarán de éstos.

   Artículo octavo. Siendo necesario fijar algunas bases para la liquidación de los gastos y costos que se emprendan en los auxilios que preste cualquiera de las dos Repúblicas á la otra, en los casos del Tratado, se ha convenido en establecer como fundamentales las siguientes:

   la. Son de cuenta y cargo de la República socorrida todos los gastos así de prest, pagas y gratificaciones, como de raciones y transportes, que haga un cuerpo militar auxiliador desde el día en que, completamente organizado, se ponga en marcha de su acantonamiento respectivo hacia el territorio de dicha República, hasta el día en que pase de regreso la frontera.

   2a. Para las fuerzas marítimas y tropas de tierra embarcadas, se entenderá desde el día en que se hagan á la vela con dirección á algún puerto ó punto de desembarco de la República socorrida, hasta el día en que lleguen de regreso á los puertos de la República auxiliadora.

   3a. El armamento, municiones y vestuarios que se consumieren en el inmediato servicio de la República socorrida, serán de su cuenta y cargo, comprobándose debidamente el consumo.

   4a. No será abonable en la liquidación partida alguna de gasto que no esté fundada en ley, ó en una manifiesta é inevitable necesidad; pero cuando sobre el particular ocurra alguna duda, la arreglarán entre sí los dos Gobiernos con vista del informe de la Comisión liquidadora.

   Artículo noveno. Nombrados los comisarios que, según el artículo tercero del Tratado, deben hacer la liquidación antedicha, se entregarán á ellos todas las cuentas, documentos y comprobantes relativos á los gastos y costos impendidos, para su examen y calificación; y la cuenta general que formen dichos comisarios reunidos será presentada con las explicaciones convenientes á uno y otro Gobierno, para su aprobación ó reforma.

   Artículo 10o. Ambas partes contratantes han convenido en reputar y estimar los servicios que sus tropas de mar y tierra presten á la aliada, como si le hubieran sido prestados á ella misma; y en consecuencia, los recompensarán con los ascensos y premios á que, con arreglo á sus leyes, se hicieren acreedores los jefes, oficiales, clases y demás individuos del ejército y marina, según las recomendaciones que obtuvieren de los respectivos comandantes, ó del Gobierno de la República auxiliada.

   Artículo 11o. No pudiendo invalidarse en manera alguna, por la estipulación contenida en el artículo segundo del Tratado, los deberes que cada una de las partes contratantes tiene por derecho natural para cuidar ante todas cosas de su propia conservación; y debiendo además precaverse para lo futuro cualquier motivo de queja que pudiera resultar de exigir la una República de la otra socorros desproporcionados á sus recursos, relativamente á la situación peculiar en que se encuentre, se ha convenido en declarar aquí, que la obligación del mutuo auxilio no se extiende hasta el punto de tener que desguarnecer la República auxiliadora sus plazas, ni dejar en peligro el orden público en su territorio para socorrer á la aliada; sobre lo cual la República que necesite el auxilio no entrará en examen ni calificación.

   Artículo 12o. Cuando las dos Repúblicas sean atacadas ó invadidas á la vez por fuerzas iguales, no estarán obligadas á prestarse otros auxilios que aquellos de que puedan disponer, la una en favor de la otra, sin perjuicio de su propia defensa. Pero, siendo atacada alguna de ellas con una fuerza superior y la otra con una inferior, ésta permanecerá obligada á auxiliar á aquélla con las tropas y marina y cualesquiera otros medios en que convengan, llegado el caso.

   Artículo 13o. La presente Convención será ratificada, y el canje de las ratificaciones se verificará en iguales términos á los acordados para el Tratado especial de alianza firmado en esta misma fecha.

   En fe de lo cual, los Plenipotenciarios de una y de otra República la hemos firmado y sellado con nuestros respectivos sellos particulares, en Caracas, á veintitrés de Julio del año de mil ochocientos cuarenta y dos, trigésimo-segundo de la Independencia.

(L.S.)

Juan José Romero

(L.S.)

Lino de Pombo

    

   ACTA DE CANJE DE LAS RATIFICACIONES DEL TRATADO ESPECIAL DE ALIANZA Y SU CONVENCION COMPLEMENTARIA, CELEBRADOS ENTRE LA NUEVA GRANADA Y VENEZUELA, EN CARACAS, A VEINTITRES DE JULIO DEL AÑO DE MIL OCHOCIENTOS CUARENTA Y DOS

   Habiendo convenido los Gobiernos de la Nueva Granada y Venezuela en prorogar, hasta el día treinta de Noviembre de mil ochocientos cuarenta y cuatro, el plazo estipulado para el canje de las ratificaciones del Tratado especial de alianza y su Convención complementaria, celebrados entre la Nueva Granada y Venezuela en Caracas, á veintitrés de Julio de mil ochocientos cuarenta y dos; y por cuanto dicho Tratado y Convención y la próroga convenida para el canje de sus ratificaciones, recibieron la aprobación del Poder Legislativo de la República de la

   Nueva Granada por decreto de veintidós de Marzo de mil ochocientos cuarenta y cuatro, y también la sanción del Poder Ejecutivo de la misma República en veinte del propio mes y año; así como la aprobación y sanción de los Poderes Legislativo y Ejecutivo de la República de Venezuela, por decretos de veintinueve de Abril y primero de Mayo de mil ochocientos cuarenta y tres, y diez y nueve y veinte de Marzo de mil ochocientos cuarenta y cuatro; todo conforme á lo que disponen las leyes fundamentales de las dos Repúblicas;

   Por tanto, acordaron reunirse, y se reunieron en efecto, en la ciudad de Bogotá y sala del Despacho de la Secretaría de Relaciones Exteriores, á siete de Noviembre de mil ochocientos cuarenta y cuatro, los señores Joaquín Acosta, Secretario de Estado del Despacho de Relaciones Exteriores del Gobierno de la Nueva Granada, y Fermín Toro, Enviado Extraordinario y Ministro Plenipotenciario de la República de Venezuela, debidamente autorizados, con el objeto de confrontar y canjear formalmente las ratificaciones del mencionado Tratado especial de alianza y su Convención complementaria.

   Y habiendo presentado los actos originales de ratificación de sus respectivos Gobiernos, y hallándolos en la forma acostumbrada, se hicieron mutua entrega y cambio de dichos instrumentos.

   En fe de lo cual extienden por duplicado la presente diligencia, que firman y sellan con sus sellos particulares.

(L.S.)

Joaquín Acosta

(L.S.)

Fermín Toro

FUENTE EDITORIAL:
Colombia. Tratados 1880-1882. Colección de tratados públicos de los Estados Unidos de Colombia. Edición oficial mandada a publicar a excitación del senado de la República ipor la administración ejecutiva de 1880 a 1882. y dirigida por Pedro Ignacio Cadena. encargado del Archivo Diplomático. Bogotá. Imprenta de la Luz. 1883. t. l. p. 95-99.

34 CONVENCIÓN POSTAL ENTRE LA NUEVA GRANADA Y SU MAJESTAD EL REY DE LOS FRANCESES

Bogotá, 31 de enero de 1844

Firmantes:

Por COLOMBIA, Joaquín Acosta

Por FRANCIA, Eduardo de Lisle

   Pedro Alcántara Herrán, presidente de la Nueva Granada.

   Por cuanto entre la República de la Nueva Granada i Su Majestad el Rei de los Franceses se concluyó i firmó en esta ciudad de Bogotá el dia treinta i uno del mes de Enero del año del Señor de mil ochocientos cuarenta i cuatro, por médio de Plenipotenciarios suficientemente autorizados por ambas partes, una Convencion postal, con un artículo adicional, i cuyo tenor, palabra por palabra, es como sigue:

   Convencion entre la República de la Nueva Granada i Su Majestad el Rei de los Franceses, para arreglar las comunicaciones postales entre sus respectivos Estados.

   Queriendo S. E. el Presidente de la República de la Nueva Granada i Su Majestad el Rei de los Franceses, de acuerdo con las relaciones de amistad i buena armonía que felizmente existen entre la Nueva Granada i Francia, proveer al establecimiento de un servicio de paquebotes de vapor para el trasporte regular de la correspondencia oficial i particular de los dos Estados; i deseosos de asegurar este importante resultado por médio de una Convencion, han nombrado sus respectivos comisionados al efecto, a saber:

   S. E. el Presidente de la República de la Nueva Granada al Señor Coronel Joaquin Acosta, Secretario de Estado del Despacho de Relaciones Esteriores de la misma; i

   Su Majestad el Rei de los Franceses al Señor Eduardo de Lisle, Marqués de Siry, Caballero de Su Real Orden de la Lejion de honor, i su Encargado de Negocios en Bogotá; los cuales, despues de canjear sus plenos poderes i de hallarlos en buena i debida forma, han convenido en los artículos siguientes.

   Artículo primero. Desde el canje de las ratificaciones de la presente Convencion, las oficinas de correos de la Nueva Granada i de Francia se trasmitirán i cambiarán con regularidad los despachos i paquetes cuyo trasporte les está atribuido i que vayan destinados ya sea a los Estados respectivos, o a Estados estranjeros cuyas correspondencias transiten por sus territorios.

   Artículo segundo. Este servicio se hará por médio de buques de vapor de la Marina Real de Francia, cuyos gastos de armamento, equipo, mantencion i cualesquiera otros, serán de cargo del Gobierno Francés. Si el Gobierno de la Nueva Granada tubiere a bien contribuir ulteriormente al fomento de este servicio, dedicando a él buques de su Marina de guerra, tales buques disfrutarán entónces en Francia, por reciprocidad, de los mismos privilejios, franquicias e inmunidades que adelante se estipulan en favor de los paquebotes franceses.

   Artículo tercero. Los buques de vapor de guerra dedicados por el Gobierno de Su Majestad el Rei de los Franceses al establecimiento de comunicaciones regulares entre Francia i Nueva Granada, serán considerados i recibidos en todos los puertos de esta última potencia, a que abordaren habitual o accidentalmente, de la misma manera que son considerados i recibidos los demás buques de guerra: tendrán derecho a los mismos honores i privilejios, i estarán exentos de todo derecho de navegacion, aduana, puerto u otros análogos, igualmente que de toda declaracion, entrada o visita de aduana. No podrán ser distraidos de su objeto especial, es decir del trasporte de correspondencias, viajeros i materias preciosas cuyo trasporte sea permitido por las leyes de la República, por ninguna autoridad, cualquiera que sea, ni estarán sujetos a arresto, secuestro o embargo judicial.

   Artículo cuarto. En caso de naufrajio o averia sufrida por los paquebotes franceses en el curso de su navegacion, el Gobierno de la Nueva Granada les dará o hará dar todos los socorros i auxilios que su posicion reclame, i dispondrá que sus obreros hagan a tales buques todos los reparos que puedan ejecutar bien; o que de sus arsenales se les proporcionen en caso de necesidad los materiales, velas o máquinas que puedan proporcionarles: todo al precio de las tarifas de estos establecimientos.

   Artículo quinto. Los carbones destinados para el consumo de los paquebotes de vapor franceses serán admitidos en los puertos de la Nueva Granada libres del pago de todo derecho; i podrán depositarse tambien libremente en los almacenes ad hoc que quiera proporcionar el Gobierno Granadino, en almacenes alquilados al efecto por el Gobierno Francés, o en pontones estacionados en los puertos.

   Estos almacenes, de cualquiera naturaleza que sean, estarán bajo la guardia especial del ajente nombrado al efecto por el Gobierno Francés; pero este ajente, a pedimento de la aduana, deberá declarar cuales son las cantidades de carbon almacenadas.

   Los buques de comercio, o de cualquiera otra clase, que se destinen al trasporte de carbones para el servicio de los paquebotes franceses, no estarán sometidos a su entrada en los puertos de la Nueva Granada, ni a su salida de ellos, si salieren en lastre, a derecho alguno de tonelada, anclaje, &a. Si salieren cargados, deberán satisfacer los derechos a que estén jeneralmente sujetos a la salida los buques de comercio. Por lo demás, estos buques carboneros estarán sujetos a las visitas de las aduanas de la República, a no ser que pertenezcan a la Marina Real de Francia.

   Artículo sexto. En caso de guerra entre las dos naciones, lo que a Dios no plazca, los paquebotes franceses continuarán su navegacion, sin que pueda oponérseles obstáculo por parte del Gobierno de la Nueva Granada, hasta que uno de los dos Gobiernos notifique la ruptura de las comunicaciones postales. Durante un término de seis meses por lo ménos, i de doce meses a lo mas, despues del dia de la notificación, los paquebotes podrán regresar a los puertos de Francia libremente i bajo protección especial.

   Artículo séptimo. Los mencionados paquebotes partirán, en un dia fijo de cada mes, del punto que ulteriormente determine el Gobierno Francés. Este se reserva la facultad plena i entera de modificar el itinerario, de fijar el número de viajes i los lugares i duracion de las escalas de dichos paquebotes, de anticipar o retardar su partida; i en fin, de arreglar de la manera que le parezca mas conveniente todo lo que tenga relacion con esta parte del servicio.

   El Gobierno de la Nueva Granada será informado con exactitud de los cambiamientos i modificaciones que ocurran en el servicio de los paquebotes.

   Artículo octavo. Los paquebotes podrán embarcar, desembarcar i trasbordar en los puertos de la Nueva Granada todas las especies de oro i plata i demás materias preciosas cuyo trasporte sea permitido por las leyes de la República. Tambien podrán recibir los paquebotes pasajeros de cualquiera nacion con sus equipajes i efectos personales, bajo la condicion de que los comandantes se someterán a los reglamentos sanitarios i de policía de dichos puertos, relativos a entrada i salida de pasajeros. Sin embargo, en ningun caso deberá resultar de esto la menor dilacion o dificultad en el cumplimiento del importante servicio que les está confiado. Admitidos una vez en los paquebotes, los pasajeros que no tengan a bien descender a tierra durante su estacion en alguno de los puertos de la Nueva Granada, no podrán bajo pretesto alguno ser sacados de a bordo, ni sujetados a ningun rejistro, ni sometidos a la formalidad del exámen de sus pasaportes.

   Artículo noveno. Los paquebotes de guerra franceses podrán entrar en los puertos de la República i salir de ellos a toda hora. Tambien podrán, sin anclar, si así lo tienen por conveniente, enviar a la costa o hacer tomar de ella delante de los puertos la correspondencia i pasajeros, i las materias preciosas cuyo trasporte sea permitido por las leyes.

   Artículo 10o. Los mencionados paquebotes trasportaran a la Nueva Granada, i reciprocamente, las correspondencias de Francia, de los países que se sirven de su intermedio i las de los puertos de escala. Trasportarán hasta Chágres las correspondencias dirijidas a las provincias de Panamá i Veráguas, i las destinadas a atravesar el Istmo de Panamá; e igualmente recibirán en Chágres las correspondencias venidas por el Istmo de Panamá i destinadas para la Francia o para los paises que se sirven de su intermedio; todo conforme a las cláusulas i condiciones que mas adelante se estipulan, entendiéndose siempre que cuando el estado del mar, o cualquiera otra causa no permita a los paquebotes comunicarse fácilmente con Chágres, podrán entregar i recibir en Porto-bello las correspondencias, pasajeros i materias preciosas; i que en semejantes casos las oficinas de correos granadinas deberán remitir con la mayor prontitud posible las cartas i paquetes de Porto-bello a Panamá i de Chágres a Porto-bello. Las dos altas partes contratantes se comprometen así mismo a hacer todo esfuerzo para prevenir el trasporte ilegal de despachos i paquetes con perjuicio del privilejio atribuido a las oficinas de correos por las leyes i reglamentos de los dos paises. Estipúlase además, que en ningun caso podrán ser inquietados los capitanes de buques mercantes, ni por razon de los despachos oficiales que les sean confiados, ni con motivo de las cartas i paquetes que de buena fé conduzcan para sus consignatarios interesados en su cargamento o aprestos.

   Artículo 11o. Los Ajentes consulares de Su Majestad el Rei de los Franceses en la Nueva Granada, sus cancilleres o cualesquiera otras personas especialmente instituidas al efecto por el Gobierno Francés, serán encargadas de la administración de los paquebotes de vapor, i de todas las relaciones que de ella resultaren con la oficina de correos de la Nueva Granada. Recibirán directamente de esta oficina todas las cartas i todos los paquetes destinados a ser trasportados por los paquebotes franceses. Además, los mismos Ajentes podrán recibir directamente de sus nacionales las cartas destinadas a ser trasportadas por dichos paquebotes, siempre que tales cartas hayan sido franqueadas desde el lugar de su partida hasta el destinatario.

   Artículo 12o. Los Ajentes encargados de la administracion de los paquebotes, formarán i remitirán directamente a los Comandantes de aquellos buques las balijas de la Nueva Granada para Francia i los paises que se sirven de su intermedio: e inmediatamente que los Comandantes de los paquebotes franceses les hayan entregado las balijas que conducen, las abrirán; i despues de haber retirado de ellas sus correspondencias oficiales, las entregarán a los Ajentes de las oficinas de correos granadinas, de los cuales obtendrán recibo.

   Artículo 13o. Las cartas i paquetes de Francia para la Nueva Granada, i vice versa, serán colocadas en balijas que se cierren con llaves, i estas balijas además irán encerradas en cajas tambien de llave. Los Ajentes de los paquebotes en los puertos de la Nueva Granada i los Directores de postas en Francia, serán los únicos que tendrán las llaves de las cajas i balijas. A cada remesa irá adjunta una carta aviso, firmada en Francia por un Director de postas i en la Nueva Granada por un Ajente de los paquebotes franceses, en la cual se anuncie el número de cartas i paquetes contenidos en la caja. Las cartas rehusadas i sobrantes, serán devueltas al cabo de seis meses para que se rembolse el precio por el cual fueron recibidas, en tanto cuanto pueda verificarse así.

   Artículo 14o. El Gobierno de Su Majestad el Rei de los Franceses percibirá, por todas las cartas i paquetes trasportados de Francia a la Nueva Granada, i de la Nueva Granada a Francia, en las balijas francesas, el porte interno a razon de 2 francos por cada 30 gramos de peso, o sea 5 décimos por cada carta sencilla de 7 i 1/2 gramos o cuarto de onza de peso; i un porte marítimo calculado a razon de 4 francos por cada 30 gramos de peso, o sean 10 décimos por cada carta sencilla de 7 i 1/2 gramos o cuarto de onza de peso. Estos dos portes, interno i marítimo, seguirán la progresion de las tarifas de correos de Francia, i se cobrarán por sus oficinas de correos sobre todas las cartas i paquetes destinados para la Nueva Granada i sobre todas las cartas i paquetes que vayan de este pais, tanto a su llegada a Francia, como a su salida de Francia. Sin embargo, el Gobierno Francés podrá autorizar, si lo estima conveniente, al Ajente encargado de la administracion de los paquebotes franceses en los puertos de la Nueva Granada, a recibir el porte de la correspondencia destinada a Francia.

   Artículo 15o. El Gobierno Granadino percibirá el porte interno de las correspondencias destinadas a ser transportadas o que se transporten por los paquebotes franceses, desde el lugar de la partida hasta el de su embarque, i desde el de su desembarque hasta el de su destino, conforme a las tarifas que hayan adoptado o adoptaren las oficinas de correos granadinas.

   Artículo 16o. Los diarios, gacetas, obras periódicas, libros a la rústica, folletos, papeles de música, catálogos, prospectos, anuncios i avisos de toda especie, impresos litografiados o autógrafos, en lengua francesa, española o estranjera, igualmente que las muestras de mercaderías, se trasportarán por los paquebotes de vapor franceses a precios reducidos. Sólo pagarán en Francia a su llegada o a su salida, los siguientes portes: las muestras de mercaderías, la tercera parte del porte de una carta sencilla, i los diarios, impresos, &c. un derecho único de 5 céntimos por pliego, cualesquiera que sean sus destinos. Los diarios, impresos, &c., especificados en este artículo, se remitirán directamente i al mismo tiempo que las balijas de correspondencia, por el Ajente de los paquebotes a la oficina de correos de la Nueva Granada.

   Artículo 17o. Los paquebotes franceses podrán así mismo trasportar la correspondencia i materias preciosas, de unos a otros de los puertos de la Nueva Granada a que abordaren, i de estos a los de Venezuela. Recibirán a título de indemnizacion, i por lo que respecta a la Nueva Granada, de Santa Marta a Cartajena, i vice versa, el derecho de un real (60 céntimos, por cada carta sencilla; i de Cartajena o Santa Marta a Chágres, i vice versa, tambien el derecho de un real por cada carta sencilla, i este derecho seguirá la progresion de la tarifa de correos franceses. Este derecho lo percibirá la oficina de correos de la República, i lo reembolsará, prévio el requisito del peso, al Ajente de los paquebotes que dará recibo. Las cartas i paquetes enviadas de Chágres a Panamá o de Panamá a Chágres, pagarán el derecho de un real por cada carta sencilla, i este derecho seguirá la proporcion de la tarifa granadina i será percibido por la oficina de correos de la N. G.

   Artículo 18o. El Gobierno del Rei de los Franceses se reserva colocar en una balija particular, cuyas dimensiones no podrán exceder de 50 centímetros de largo, con 25 de ancho i alto, las cartas i paquetes destinados para la Legacion de Su Majestad el Rei de los Franceses en la Nueva Granada. Esta balija servirá tambien para el trasporte de la correspondencia oficial de la Legacion del Rei en Bogotá con el Gobierno de Su Majestad.

   Luego que el Gobierno de la Nueva Granada establezca una Legacion en Francia, gozará de la misma facultad especificada arriba.

   Las comunicaciones oficiales de los dos Gobiernos entre sí i para los Ajentes diplomáticos i consulares que mútuamente se acrediten, así como para los de igual clase que tengan acreditados o en adelante acreditaren en cualesquiera otros paises, i las comunicaciones de estos Ajentes entre sí i para sus respectivos Gobiernos serán conducidas por los correos i postas de ambos países, i no se cobrará en sus estafetas derecho alguno por este servicio, siempre que tales comunicaciones transiten por el territorio de cualquiera de los dos paises, o fueren conducidas en los buques que respectivamente tengan destinados, o en adelante destinaren al servicio de correos.

   Las dos altas partes contratantes se comprometen recíprocamente a impedir que las franquicias estipuladas en este artículo dén lugar a fraudes en perjuicio de los derechos de las respectivas administraciones de correos.

   Artículo 19o. Los privilejios, exenciones é inmunidades que fueren concedidas por el Gobierno de la Nueva Granada a cualquiera otra potencia que establezca un servicio de la misma naturaleza que el que el Gobierno de Su Majestad el Rei de los Franceses se propone establecer entre los dos Estados, se harán inmediatamente comunes a la Francia, gratuitamente, si la concesion fuere gratuita, o con la misma compensacion si la concesion fuere condicional.

   Artículo 20o. La presente convencion durará cinco años contados desde el dia del canje de las ratificaciones, que se verificarán en Bogotá dentro del mas breve término posible; i continuará en vigor por cinco años mas, i así sucesivamente siempre por un término de cinco años, si una de las dos partes contratantes no declara, dentro de los seis meses ántes de la espiracion de la Convencion, su intencion de renunciar a ella.

   En fé de lo cual los respectivos comisionados han firmado, por duplicado, la presente convencion, i la han sellado con sus sellos particulares.

   Dada en Bogotá a treinta i uno de enero de mil ochocientos cuarenta i cuatro.

(L.S.)

Joaquin Acosta

(L.S.)

E. de Lisle

   Artículo adicional. Con el fin de facilitar aun mas, si fuere posible, las relaciones entre los dos paises, las dos altas partes contratantes se reservan la facultad de examinar si no podrá establecerse, mas tarde, un sistema de franqueatura discrecional de la correspondencia enviada por la una i la otra parte, i sobre qué bases deberá asentarse dicha franqueatura discrecional.

   El presente artículo adicional tendrá el mismo valor que si se hubiera insertado, palabra por palabra, en la Convencion i se ratificará el mismo dia.

   Bogotá, treinta i uno de Enero de mil ochocientos cuarenta i cuatro.

Joaquin A costa,

E. de Lisle

   I habiendo sido ratificada por las dos altas partes contratantes la mencionada Convencion postal con su artículo adicional i canjeadas hoi dia de la fecha las ratificaciones en esta ciudad de Bogotá por el S. Joaquin Acosta, Secretario de Estado del Despacho de Relaciones Este-riores, i el Sr. Eduardo de Lisle, Marqués de Siry caballero de la Real Orden de la Lejion de Honor i Encargado de los Negocios de Francia en Bogotá, por parte de sus respectivos Gobiernos:

   Por tanto, en ejercicio de mis atribuciones constitucionales, he dispuesto que la mencionada Convencion i su artículo adicional se publiquen i circulen, a fin de que todas i cada una de sus cláusulas i estipulaciones tengan desde hoi fuerza de lei en la República, i sean fiel i relijiosamente cumplidas i observadas.

   Dado, firmado de mi mano, sellado con el sello de la República i refrendado por el Secretario de Estado del Despacho de Relaciones Esteriores, en Bogotá a 27 de Enero de mil ochocientos cuarenta i cinco.

(L.S.)

P. A. Herrán

El Secretario de Relaciones Esteriores

Joaquin Acosta

    

   ACTA DE CANJE DE LAS RATIFICACIONES DE LA CONVENCION ENTRE LA REPUBLICA DE LA NUEVA GRANADA I SU MAJESTAD EL REI DE LOS FRANCESES, PARA ARREGLAR LAS COMUNICACIONES POSTALES ENTRE SUS RESPECTIVOS ESTADOS

   En la ciudad de Bogotá a veinte i siete de Enero de mil ochocientos cuarenta i cinco, se reunieron en la sala del Despacho de la Secretaría de Relaciones Esteriores, Joaquin Acosta, Secretario de Estado del Despacho de Relaciones Esteriores del Gobierno de la Nueva Granada, i el Sr. Eduardo de Lisle, Marqués de Siry i Encargado de Negocios de Francia, con el objeto de canjear las ratificaciones de la Convencion Postal entre la República de la Nueva Granada i Su Majestad el Rei de los Franceses, celebrada en esta ciudad el treinta i uno de Enero de mil ochocientos cuarenta i cuatro.

   I habiendo presentado los actos orijinales de ratificacion de sus Gobiernos respectivos, i halládolos en la forma acostumbrada, se hicieron mútua entrega i cambio de dichos instrumentos.

   En fé de lo cual estienden por duplicado la presente dilijencia que firman i sellan con sus sellos.

(L.S.)

Joaquin Acosta

(L.S.)

E. de Lisle

    

   ACLARACIONES HECHAS A LA PRECEDENTE CONVENCION

   Acuerdo

   Bogotá, 31 de enero de 1844.

   Los infrascritos Comisarios de los Gobiernos de Nueva Granada i Francia han convenido en que para que la correspondencia oficial de los dos paises goce de la franquicia de que habla el artículo 18 de la Convencion postal firmada en esta fecha, es preciso que sobre el sello lleve un timbre seco de la administracion que la despache.

   Tambien han convenido en que los portes marítimos de que trata el artículo 17 de la misma Convencion, deberán pagarse en el lugar de embarque de las correspondencias.

   En fé de lo cual firman dos ejemplares de este documento que correrá agregado a los protocolos.

Joaquin Acosta,

E. de Lisle

   Despacho de Relaciones Esteriores. Bogotá, 4 de Marzo de 1844.

   El infrascrito, secretario de Estado del despacho de relaciones esteriores, tiene la honra de dirijirse en nombre su Gobierno al Sr. Eduardo de

   Lisle, Marqués de Siry i Encargado de Negocios de Francia, con el objeto de llamar su atencion hácia un vacío involuntario que contiene el artículo 17 de la Convencion postal que el infrascrito tuvo la honra de firmar con el Señor de Lisle el 31 de Enero último, i hácia el médio de remediar el indicado vacío.

   Sabe bien el Señor de Lisle que fué la intencion de las partes contratantes estipular que los paquebotes de guerra correos de vapor de Su Majestad el Rei de los Franceses trasportasen libre de todo porte la correspondencia oficial del Gobierno Granadino de unos a otros de los puertos de la Nueva Granada en que tocasen; pero tambien sabe el Señor de Lisle que semejante intencion no consta en el citado artículo 17 de la Convencion, ni tampoco en el 18 que trata de la franquicia de la correspondencia oficial de los dos Gobiernos. Por tanto, confiado el del infrascrito en el espíritu de franqueza, buena fé i constante condescendencia que ha desplegado, el Señor de Lisle en su conducta oficial, espera se sirva darle las seguridades que estime suficientes en la materia, a fin de que los Comandantes de los mencionados paquebotes conduzcan libre de todo gravámen de unos a otros puertos de la Nueva Granada la correspondencia oficial que con tal objeto se les entregue en ellos.

   Reitera el infrascrito en esta ocasion al H. Señor de Lisle sus protestas de alto aprecio i distinguida consideracion.

Joaquin Acosta

   Al H. Señor Eduardo de Lisle, Marqués de Siry i Encargado de Negocios de Francia, &a. &a. &a.

   Legacion de Francia. Bogotá, 5 de marzo de 1844.

   En respuesta a la nota que S. E. el Señor Joaquin Acosta le ha hecho el honor de escribirle ayer 4 del corriente, el infrascrito, Encargado de Negocios de Francia, se apresura a declarar que él ha entendido comprender en las franquicias de que se habla en el artículo 18 de la Convencion postal concluida el 31 de Enero último, las correspondencias oficiales del Gobierno Granadino que se trasporten de un puerto a otro de la República por los paquebotes de guerra de Su Majestad.

   Queda así reparado el olvido involuntario que el Señor Ministro de Relaciones Esteriores ha señalado en su nota de 4 de este mes, i el infrascrito dará a su Gobierno conocimiento de esta declaracion lo mas pronto que le sea posible, a fin de que los Comandantes de los paquebotes franceses puedan recibir la órden de trasportar franca de todo derecho, de un puerto a otro de la República, la correspondencia oficial del Gobierno Granadino.

   El infrascrito aprovecha esta ocasion para renovar a S. E. el Señor Joaquin Acosta las seguridades de su alta consideracion i completa estima.

E. de Lisle

   A S.E. el Señor Joaquin Acosta, ministro de relaciones esteriores, etc.

FUENTE EDITORIAL:
Gaceta de la Nueva Granada. No. 726, 1845 (212), p. 1-3.

35 TRATADO DE AMISTAD, COMERCIO Y NAVEGACIÓN ENTRE LA REPÚBLICA DE LA NUEVA GRANADA Y LA DE CHILE

Santiago, 16 de Febrero de 1844

Firmantes:

Por NUEVA GRANADA, Tomás Cipriano de Mosquera

Por CHILE, Ramón Luis Irarrazaval

   En el nombre de Dios, autor i lejislador del Universo.

   El Gobierno de la República de la Nueva Granada por una parte, i el de la República de Chile por otra, animados del mas sincero deseo de afianzar i estrechar las relaciones amistosas que entre los dos paises existen, han determinado fijarlas en un tratado solemne de paz, amistad, comercio i navegacion.

   I con este objeto el Presidente de la República de la Nueva Granada ha conferido plenos poderes al Señor Tomás C. de Mosquera, Jeneral de los ejércitos granadinos, Enviado Estraordinario i Ministro Plenipotenciario cerca del Gobierno de Chile, i el Presidente de la República de Chile a D. Ramón Luis Irarrazaval, Ministro de Estado i del Despacho del Interior i Relaciones Esteriores de dicha República.

   Los cuales despues de manifestarse recíprocamente sus respectivos plenos poderes, hallándolos en buena i debida forma, han convenido en los artículos siguientes:

   Artículo primero. Habrá perpetua amistad entre la República de la Nueva Granada i la República de Chile, i entre los dominios i ciudadanos de una i otra República.

   Artículo segundo. Los ciudadanos de la República de la Nueva Granada en Chile, i los Ciudadanos de la República de Chile en la Nueva Granada, gozarán de la mas completa libertad para adquirir propiedades, i para ejercer cualquier jénero de industria agrícola o fabril, i cualquiera profesion literaria o científica, sujetándose únicamente a las leyes, decretos, u ordenanzas, que en la respectiva República se hayan establecido para los ciudadanos, i no pagando en razon de estranjeros otros o mas altos derechos que los que se pagaren por individuos de la nacion estranjera mas favorecida.

   Artículo tercero. Los Ciudadanos i habitantes de cada una de las dos altas partes contratantes recibirán en el territorio de la otra la mas completa proteccion de las leyes, i podrán por sí i en los términos prevenidos a los naturales del pais, presentarse a los juzgados i tribunales en sus demandas i querellas, tanto civiles como criminales, i los dichos tribunales i juzgados verán i resolverán las demandas contra los deudores, siempre que estos puedan ser perseguidos conforme a derecho, aunque el contrato se haya celebrado en la otra República, con tal que se presenten los documentos fehacientes necesarios, debidamente autorizados.

   Artículo cuarto. Las dos altas partes contratantes se comprometen a entregarse mútuamente los delincuentes i reos prófugos, que de una de las dos naciones se refujiaren en el territorio de la otra, siempre que sean reclamados por el Supremo Gobierno o los majistrados de una de ellas, al Supremo Gobierno o los majistrados de la otra. Pero no será obligatoria la entrega de los fujitivos, que por delitos políticos cometidos en el territorio de una de las Repúblicas contratantes, hayan tomado asilo en el territorio de la otra, entendiéndose por delitos políticos, los de traicion, rebelion, o sedicion, segun estuvieren definidos en las leyes de una u otra República.

   Ademas, se estipula espresamente que la estradicion no tendrá lugar, sino por crimenes de asesinato, piratería, incendio, salteo, o falsificacion de moneda o documentos, cometidos dentro de la jurisdiccion de la potencia que hace el reclamo, i exhibiéndose por parte de esta documentos tales, que segun las leyes de la nacion en que se hace el reclamo, bastaren para aprender i enjuiciar al reo, si el delito se hubiere cometido en ella. Recibidos estos documentos, los respectivos majistrados de los dos Gobiernos tendrán poder, autoridad, i jurisdiccion para, en virtud de la requisicion que al efecto se les haga, espedir la órden formal de arresto de la persona reclamada, a fin de que se la haga comparecer ante ellos, i de que en su presencia, i oyendo sus descargos, se tomen en consideracion las pruebas de criminalidad; i si de esta audiencia resultare que dichas pruebas son suficientes para sostener la acusacion, el majistrado que hubiere hecho este exámen, será obligado a notificarlo así a la correspondiente autoridad ejecutiva, para que se libre la órden formal de entrega. Las costas de la aprension i entrega serán sufridas i pagadas por la parte que hiciere la reclamacion i recibiere al fujitivo.

   Cuando el delito por el que se persiga a un reo en Nueva Granada tenga pena menor en Chile, o vice-versa, cuando el delito de un reo en Chile tenga pena menor segun las leyes neogranadinas, será condicion precisa que los juzgados i tribunales de la nacion reclamante señalen i apliquen la pena inferior.

   Si el reo reclamado por la Nueva Granada fuere chileno, o si el reo reclamado por Chile fuere granadino, i si el uno o el otro solicitare que no se le entregue, protestando someterse a los tribunales de su patria, la República a quien se hiciere el reclamo, no será obligada a la estradicion del reo, i será este juzgado i sentenciado por los juzgados i tribunales de dicha República, segun el mérito del proceso seguido en el pais donde se hubiere cometido el delito; para cuyo efecto se entenderán entre sí los juzgados i tribunales de una i otra nacion, espidiendo los despachos i cartas de ruego que se necesitaren en el curso de la causa.

   Artículo quinto. La República de la Nueva Granada i la de Chile se obligan mútuamente a no conceder favores particulares a otras naciones con respecto a comercio i navegacion, que no se hagan inmediatamente comunes a una i otra, quien gozará de los mismos, libremente si la concesion fuere hecha libremente, o prestando la misma compensacion si la concesion fuere condicional.

   Artículo sexto. Las dos altas partes contratantes, deseando tambien establecer el comercio i navegacion de sus respectivos paises, sobre las liberales bases de perfecta igualdad i reciprocidad, convienen mútuamente en que los ciudadanos i habitantes de cada una podrán frecuentar todas las costas i paises de la otra i residir i traficar en ellos con toda clase de producciones, manufacturas i mercaderías, i gozarán de todos los derechos, privilejios i esenciones, con respecto a navegacion i comercio, de que gozan o gozaren los ciudadanos o súbditos de otras naciones, sometiéndose a las leyes, decretos i usos establecidos, a que están sujetos dichos ciudadanos o súbditos, bajo el principio reconocido en el artículo anterior.

   Artículo séptimo. No se impondrán otros o mas altos derechos a la importacion en la República de Chile de cualquier artículo, produccion o manufactura de la Nueva Granada, ni se impondrán otros o mas altos derechos a la importacion de cualquier artículo, produccion o manufactura de la República de Chile en la Nueva Granada, que los que se paguen o pagaren por iguales artículos, produccion o manufactura de cualquier pais estranjero; ni se impondrán otros o mas altos derechos o impuestos en cualquiera de los dos paises a la esportacion de cualesquiera artículos para la República de la Nueva Granada o Chile respectivamente, que los que se paguen o pagaren a la esportacion de iguales artículos para cualquier otro pais estranjero, ni se prohibirá la importacion o esportacion en los territorios o de los territorios de las Repúblicas de Nueva Granada o Chile de cualesquiera artículos, produccion o manufactura de la una o de la otra, a ménos que esta prohibicion sea igualmente estensiva a todas las otras naciones.

   Artículo octavo. En las Repúblicas de la Nueva Granada i Chile se tendrán como buques nacionales de una u otra, todos aquellos que estén provistos de una patente del respectivo Gobierno, espedida conforme a las leyes del pais; i al efecto las altas partes contratantes se comunicarán oportunamente una a otra sus respectivas leyes de navegacion, i la forma legal de sus patentes.

   Artículo noveno. Si algun buque de guerra o mercante naufragare en las costas de cualquiera de las altas partes contratantes, tal buque o todas las partes, aparejos i accesorios que le pertenezcan, i todos los efectos i mercaderías que se salven de él, o el producto de su venta, si fueren vendidos, serán fielmente restituidos a sus dueños, siendo reclamados por ellos, o por sus ajentes, debidamente autorizados; i si no hubiere tales dueños o ajentes en el lugar, en tal caso dichos efectos i mercaderías, o el valor que procediese de ellos, como tambien todos los papeles que se encontraren a bordo del buque náufrago, se entregarán al cónsul Granadino o Chileno, segun el distrito en que pueda tener lugar el naufrajio; i dicho Cónsul, dueños o ajentes pagarán solo los gastos que se hubieren hecho en la salvacion de la propiedad, junto con la cuota de salvamento, que hubiera sido pagadera en igual caso de naufrajio de un buque nacional; i dichos efectos i mercaderías salvados del naufrajio no serán sujetos a derecho alguno, a ménos que se depositen en almacenes de aduana, o que se introduzcan para el consumo, en cuyos casos pagarán los derechos designados por las leyes i reglamentos respectivos.

   Artículo 10o. Si algun ciudadano de cualquiera de las dos partes contratantes falleciere en el territorio de la otra, sin hacer testamento, i no se presentaren personas, que, segun las leyes del pais en que haya acaecido la muerte deban sucederle ab intestato, o cuidar de la sucesión como albaceas, el Cónsul jeneral, Cónsul o Vice-cónsul de la nacion a que hubiere pertenecido el difunto, tendrá derecho de proponer a la autoridad local competente, una o mas personas, que con el carácter de albaceas lejítimos, procedan al inventario de los bienes, i cuiden de los intereses de la sucesion; y la persona o personas propuestas, aprobadas por la autoridad local competente, que por causas legales podrá no aprobar i exijir otras presentaciones, se encargarán del albaceazgo i del depósito i custodia de los bienes del difunto, inclusos sus libros i papeles; i en la formacion del inventario, i en todas las otras funciones de los albaceas, como tambien en todo lo concerniente a la seguridad de los bienes i a los derechos que la hacienda nacional del pais pueda tener sobre ellos, se observarán las leyes locales.

   Artículo 11o. Ninguna de las partes contratantes franqueará ausilio de ninguna clase a los enemigos de la otra, con el objeto de facilitar las operaciones de la guerra; antes por el contrario empleará sus buenos oficios, i si fuese necesario, su mediacion, para el establecimiento de la paz; no permitiendo la entrada en sus puertos i costas, a los corsarios enemigos, ni a las presas que estos hicieren a los ciudadanos o comerciantes de la Nueva Granada o Chile.

   Artículo 12o. Los buques de guerra de naciones enemigas de cualquiera de las dos partes contratantes, que a la sazon se hallaren empleados en operaciones hostiles contra ella, no podrán hacer aguada ni viveres en los puertos o costas de la otra parte contratante.

   Artículo 13o. No se permitirá en el territorio de ninguna de las dos Repúblicas hacer reclutamientos o enganchamientos, organizar tropas, ni construir, armar, o tripular buques de guerra o corsarios, con el objeto de hostilizar los territorios, ciudadanos, o comerciantes de la Nueva Granada o Chile.

   Artículo 14o. Será lícito a los ciudadanos de la República de Nueva Granada i Chile navegar con sus buques con toda especie de libertad i seguridad, de cualquiera puerto a las plazas i lugares de los que son, o fueren en adelante, enemigos de cualquiera de las dos partes contratantes, sin hacerse distincion de quienes son los dueños de las mercaderías cargadas en ellos. Será igualmente lícito a los referidos ciudadanos navegar con sus buques i mercaderías mencionadas, i traficar con la misma libertad i seguridad, de los lugares, puertos i ensenadas de los enemigos de ambas partes o de alguna de ellas, sin ninguna oposicion o embarazo cualquiera; no solo directamente de los lugares de enemigo arriba mencionados a lugares neutrales, sino tambien de un lugar perteneciente a un enemigo, a otro lugar perteneciente a un enemigo, ya sea que estén bajo la jurisdiccion de una potencia, o bajo la de diversas. I queda aquí estipulado que los buques libres dan tambien libertad a las mercaderías, i que se ha de considerar libre i esento todo lo que se hallare a bordo de los buques pertenecientes a los ciudadanos de cualquiera de las partes contratantes, aunque toda la carga o parte de ella pertenezca a enemigos de una u otra, esceptuando siempre los artículos de contrabando de guerra. Se conviene tambien del mismo modo, en que la misma libertad se estienda a las personas que se encuentren a bordo de buques libres, con el fin de que, aunque dichas personas sean enemigos de ambas partes, o de alguna de ellas, no deban ser estraidas de los buques libres, a ménos que sean oficiales o soldados en actual servicio de los enemigos. Bajo la condicion sinembargo (i queda aquí espresamente acordado) que las estipulaciones contenidas en el presente artículo, declarando que el pabellon cubre la propiedad, se entenderan aplicables solamente a aquellas potencias que reconocen este principio; pero si alguna de las dos partes contratantes estuviere en guerra con una tercera, i la otra permaneciere neutral, la bandera de la neutral cubrirá la propiedad de los enemigos cuyos Gobiernos reconozcan este principio i no de otros.

   Artículo 15o. Se conviene igualmente que en el caso de que la bandera neutral de una de las partes contratantes proteja las propiedades de los enemigos de la otra, en virtud de lo estipulado arriba, deberá siempre entenderse, que las propiedades neutrales, encontradas a bordo de buques de tales enemigos, han de tenerse i considerarse como propiedades enemigas, i como tales estarán sujetas a detencion i confiscacion, esceptuando solamente aquellas propiedades que hubiesen sido puestas a bordo de tales buques antes de la declaracion de la guerra, i aun despues, si hubieren sido embarcadas en dichos buques sin tener noticia de la guerra; i se conviene que pasados cuatro meses despues de la declaracion, los ciudadanos de una i otra parte no podrán alegar que la ignoraban. Por el contrario, si la bandera neutral no protejiere las propiedades enemigas, entonces seran libres los efectos i mercaderías de la parte neutral embarcados en buques enemigos.

   Artículo 16o. Esta libertad de navegacion i comercio se estenderá a todo jénero de mercaderías, esceptuando aquellas solamente que se distinguen con el nombre de contrabando de guerra, i bajo este nombre de contrabando de guerra o efectos prohibidos se comprenderá:

   lo. Cañones, morteros, obuces, pedreros, trabucos, mosquetes, fusiles, rifles, carabinas, pistolas, picas, espadas, sables, lanzas, chuzos, alabardas, i granadas, bombas, polvora, mechas, balas, con las demas cosas correspondientes al uso de estas armas.

   2o. Escudos, casquetes, corazas, cotas de malla, fornituras, i vestidos hechos en forma i para el uso militar.

   3o. Bandoleras i caballos junto con sus armas i arneses. 4o. I jeneralmente toda especie de armas e instrumentos de hierro, acero, bronce, cobre, i otras materias cualesquiera, manufacturadas, preparadas i formadas espresamente para hacer la guerra por mar o tierra.

   Artículo 17o. Todas las demas mercaderías i efectos no comprendidos en los artículos de contrabando esplícitamente enumerados i clasificados en el artículo anterior, serán tenidos i reputados por libres, i de lícito i libre comercio, de modo que puedan ser trasportados i llevados de la manera mas libre por los ciudadanos de ambas partes contratantes, aun a los lugares pertenecientes a un enemigo de una ú otra, esceptuando solamente aquellos lugares o plazas que esten al mismo tiempo sitiadas o bloqueadas; i para evitar toda duda en el particular, se declaran sitiadas o bloqueadas aquellas plazas únicamente, que en la actualidad estuvieren atacadas por una fuerza de un belijerante, capaz de impedir la entrada del neutral.

   Artículo 18o. Los artículos de contrabando ántes enumerados i clasificados, que se hallen en un buque destinado a un puerto enemigo, estarán sujetos a detencion i confiscacion, dejando libre el resto del cargamento i el buque, para que los dueños puedan disponer de ellos, como lo crean conveniente. Ningun buque de cualquiera de las dos naciones será detenido en alta mar por tener a bordo artículos de contrabando, siempre que el maestre, capitan o sobrecargo de dicho buque quiera entregar los artículos de contrabando al apresador, a ménos que la cantidad de estos artículos sea tan grande i de tanto volumen, que no puedan ser recibidos a bordo del buque apresador, sin grandes inconvenientes; pero en este, como en todos los otros casos de justa detencion, el buque detenido será enviado al puerto mas inmediato que sea cómodo i seguro, para ser juzgado i sentenciado conforme a las leyes.

   Artículo 19o. I por cuanto frecuentemente sucede que los buques navegan para un puerto o lugar perteneciente a un enemigo, sin saber que aquel esté sitiado, bloqueado o atacado, se conviene en que todo buque, en estas circunstancias, se pueda hacer volver de dicho puerto o lugar; pero no será detenida ni confiscada parte alguna de su cargamento, no siendo contrabando de guerra, a ménos que despues de la intimacion de semejante bloqueo o ataque, por el comandante de las fuerzas bloqueadoras, intentare otra vez entrar; pero le será permitido ir a cualquier otro puerto o lugar que juzgue conveniente. Ni a buque alguno de una de las partes que haya entrado en semejante puerto o lugar, ántes que estuviese sitiado, bloqueado o atacado por la otra, se impedirá salir de dicho lugar con su cargamento, i si fuere hallado allí despues de la rendicion i entrega de semejante lugar, no estará el tal buque o su cargamento sujeto a confiscacion, si no que serán restituidos a sus dueños.

   Artículo 20o. Para evitar todo jénero de desórdenes en la visita i exámen de los buques i cargamentos de ambas partes contratantes en alta mar, han convenido mutuamente que siempre que un buque de guerra, público o particular, se encontrare con un neutral de la otra parte contratante, el primero permanecerá a la mayor distancia compatible con la ejecucion de la visita, segun las circunstancias del mar i el viento, i el grado de sospecha de que esté afecta la nave que va a visitarse, i enviará su bote mas pequeño a ejecutar el exámen de los papeles concernientes a la propiedad i carga del buque, sin ocasionar la menor estorcion, violencia o maltratamiento, de lo que los comandantes de dicho buque armado serán responsables con sus personas i bienes, a cuyo efecto los Comandantes de los buques armados por cuenta de particulares estarán obligados, ántes de entregarles sus comisiones o patentes, a dar fianza suficiente para responder de los perjuicios que causen. I se ha convenido espresamente, que en ningun caso se exijirá a la parte neutral que vaya a bordo del buque examinador con el fin de exhibir sus papeles o para cualquier otro objeto, sea el que fuere.

   Artículo 21o. Para evitar toda clase de vejámen i abuso en el exámen de los papeles relativos a la propiedad de los buques pertenecientes a los ciudadanos de las dos partes contratantes, han convenido i convienen, que en caso de que una de ellas estuviere en guerra, los buques i bajeles pertenecientes a los ciudadanos de la otra serán provistos de letras de mar o pasaportes, espresando el nombre, tamaño i propiedad del buque, como tambien el nombre i lugar de la residencia del Maestre o Comandante, a fin de que se vea que el buque real i verdaderamente pertenece a los ciudadanos de una de las partes; i han convenido igualmente, que estando cargados los espresados buques, ademas de las letras de mar o pasaportes, serán tambien provistos de certificados que contengan los pormenores del cargamento, i el lugar de donde salió el buque, para que así pueda saberse si hai a su bordo algunos efectos prohibidos o de contrabando, cuyos certificados serán espedidos por los oficiales del lugar de la procedencia del buque, en la forma acostumbrada; sin cuyos requisitos el dicho buque puede ser detenido, para ser adjudicado por el tribunal competente, i puede ser declarado buena presa, a ménos que se pruebe que esta falta ha sido ocasionada por algun accidente, i se satisfaga o supla con testimonios enteramente equivalentes.

   Artículo 22o. Se ha convenido ademas que las estipulaciones anteriores, relativas al exámen i visita de buques, se aplicarán solamente a los que navegan sin convoi; i que cuando los dichos buques estuvieren bajo de convoi, será bastante la declaracion verbal del Comandante del convoi, bajo su palabra de honor, de que los buques que va protejiendo pertenecen a la nacion cuya bandera lleva, i si se dirijen a un puerto enemigo, que los dichos buques no tienen a su bordo artículos de contrabando de guerra.

   Artículo 23o. Se ha convenido ademas que en todos los casos que ocurran, solo los tribunales establecidos para causas de presas, en el pais a que las presas sean conducidas, tomarán conocimiento de ellas. I siempre que semejante tribunal de cualquiera de las partes pronunciare sentencia contra algun buque, o efectos, o propiedad, reclamada por los ciudadanos de la otra parte, la sentencia o decreto hará mencion de las razones o motivo en que se haya fundado, i se entregará sin demora alguna al Comandante o ajente de dicho buque, si lo solicitare, un testimonio auténtico de la sentencia o decreto, o de todo el proceso, pagando por él los derechos legales.

   Artículo 24o. Siempre que una de las partes contratantes estuviere en guerra con otro Estado, ningun ciudadano de la otra parte contratante aceptará comision o letra de marca, para el objeto de ayudar o cooperar hostilmente con el dicho enemigo, contra la dicha parte belijerante so pena de ser tratado como pirata.

   Artículo 25o. Se estipula espresamente que ninguna de las dos partes contratantes ordenará o autorizará ningunos actos de represalia ni declarará la guerra contra la otra, por quejas de injurias o daños, hasta que la parte que se crea ofendida haya presentado a la otra una esposicion de aquellas injurias o daños, verificada con pruebas i testimonios competentes, exijiendo justicia i satisfaccion, iesto haya sido negado o diferido sin razón.

   Artículo 26o. Para la mas completa seguridad del comercio entre los ciudadanos i habitantes de la Nueva Granada i Chile, han convenido las partes contratantes, que si por una fatalidad que no puede esperarse, i que Dios no permita, se alteran las buenas relaciones entre las dos Repúblicas, los ciudadanos de una de ellas que residan en los territorios i dominios de la otra, tendrán el privilejio de permanecer i continuar en su comercio, industria u ocupaciones, sin esperimentar la menor ofensa o vejámen, a ménos que infrinjan las leyes del pais en que habitan. Sus efectos, mercancías i propiedades gozarán de absoluta seguridad como si se estuviese en estado de paz, i no podrán ser ocupadas sus propiedades sino en los términos en que pudiera tomarse la de un ciudadano, prévia una justa indemnizacion, con arreglo a la Constitucion de la respectiva República. Mas esta seguridad no impedirá que se les pueda separar de las plazas fuertes i lugares atacados, haciéndoles retirar a otro, con absoluta libertad i seguridad, o que se les permita salir del pais con su pasaporte, guardándose las leyes reconocidas en el derecho de la guerra.

   Artículo 27o. Ni las deudas contraidas por los individuos de una nacion con los individuos de la otra, ni las acciones o dineros que puedan tener en los fondos públicos o en los bancos públicos o privados, serán jamas secuestrados o confiscados a título de propiedad enemiga, en ningun caso de guerra o desavenencia.

   Artículo 28o. Deseando ambas partes contratantes evitar toda diferencia relativa a etiqueta en sus comunicaciones i correspondencia diplomática, han convenido así mismo i convienen en conceder a sus Enviados, Ministros i otros Ajentes diplomáticos, los mismos favores, inmunidades i escepciones de que gozan o gozaren en lo venidero los de las naciones mas favorecidas; bien entendido que cualquier favor, inmunidad o privilejio que la República de la Nueva Granada o la de Chile tengan por conveniente dispensar a los Enviados, Ministros i Ajentes diplomáticos de otras potencias, se hará por el mismo hecho estensivo a los de la otra parte contratante.

   Artículo 29o. Los buques de guerra de la Nueva Granada o de Chile serán recibidos i tratados en los puertos de Chile o de la Nueva Granada respectivamente, como lo fueren los buques de la misma clase de cualquiera otra nacion estranjera la mas favorecida.

   Artículo 30o. Para hacer mas efectiva la proteccion que la República de la Nueva Granada i la de Chile darán en adelante a la navegacion i comercio de los ciudadanos de una i otra, se convienen en recibir i admitir Cónsules i Vice-cónsules en todos los puertos abiertos al comercio estranjero, quienes gozarán en ellos de todos los derechos i prerogativas e inmunidades que los Cónsules i Vicecónsules de la nacion mas favorecida, quedando no obstante en libertad cada parte contratante, para esceptuar aquellos puertos i lugares en que la admision i residencia de semejantes Cónsules i Vicecónsules no parezca conveniente.

   Artículo 31o. Para que los Cónsules i Vicecónsules de las dos partes contratantes puedan gozar los derechos, prerogativas e inmunidades, que les corresponden por su carácter público, ántes de entrar en el ejercicio de sus funciones, presentarán su comision o patente, en la forma debida, al Gobierno con quien estén acreditados, i habiendo obtenido el Exequatur, serán tenidos i considerados como tales por todas las autoridades, majistrados i habitantes del distrito consular en que residan.

   Artículo 32o. Se ha convenido igualmente, que los Cónsules, sus Secretarios i oficiales, i personas agregadas al servicio de los consulados (no siendo estas personas ciudadanos del pais en que el Cónsul reside) estaran esentos de todo servicio público, quedando en lo demas sujetos a las leyes de los respectivos Estados. Los archivos i papeles de los consulados serán respetados inviolablemente, i bajo ningun pretesto los ocupará majistrado alguno, ni tendrá en ellos ninguna intervencion.

   Artículo 33o. Los dichos Cónsules tendrán facultad de requerir el ausilio de las autoridades locales, para la prision, detencion i custodia de los desertores de buques públicos i particulares de su pais, i para este objeto se dirijirán a los tribunales, jueces, i oficiales competentes, e pedirán los dichos desertores por escrito, probando por una presentacion de los rejistros de los buques, el rol de la tripulacion, u otros documentos públicos, que aquellos hombres eran parte de las dichas tripulaciones; i probada así esta demanda no se rehusará la entrega, a ménos que por parte de la autoridad a quien se hace la reclamacion se pruebe lo contrario. Semejantes desertores, luego que sean arrestados, se pondrán a disposicion de los dichos Cónsules, i pueden ser depositados en las prisiones públicas a solicitud i espensas de los que los reclamen, para ser enviados a los buques a que corresponden o a otros de la misma nacion. Pero si no fueren enviados dentro de dos meses contados desde el dia de su arresto, serán puestos en libertad, i no volverán a ser presos por la misma causa. Bien entendido que si apareciere que el desertor ha cometido algun crimen u ofensa, se podrá dilatar su entrega hasta que se haya pronunciado i ejecutado la sentencia del tribunal que tomare conocimiento en la materia.

   Artículo 34o. Los Cónsules de una de las dos altas partes contratantes en cualesquiera plazas o fuertes estranjeros, en donde a la sazon no hubiere Cónsules de la otra parte contratante, prestarán a las personas, buques, i propiedades de los ciudadanos de la segunda, la misma proteccion que a las personas, buques i propiedades de sus compatriotas, sin exijir a aquellos por el despacho de los negocios de su oficio otros o mas altos derechos o emolumentos que los acostumbrados respecto de sus nacionales.

   Artículo 35o. Este tratado durará diez años contados desde la fecha del canje de las ratificaciones; pero deberá continuar observándose, mientras la una de las dos partes no notificare a la otra su intencion de derogarlo o alterarlo; i no se entenderá que deja de ser obligatorio sino al cabo de un año contado desde la fecha del recibo de dicha notificacion por la otra parte contratante.

   El presente tratado de paz, amistad, comercio i navegacion será ratificado por cada una de las dos Repúblicas contratantes segun sus respectivas formas constitucionales, i las ratificaciones serán canjeadas en la ciudad de Santiago dentro de diez i ocho meses contados desde este dia.

   En fé de lo cual nosotros los Plenipotenciarios de la República de la Nueva Granada i de la de Chile hemos firmado i sellado la presente.

   Dado en Santiago de Chile el dia diez i seis del mes de Febrero del año de Nuestro Señor mil ochocientos cuarenta i cuatro.

(L.S.)

Tomás C. de Mosquera

(L.S.)

R. L. Irarrazaval

FUENTE EDITORIAL:
Gaceta de la Nueva Granada. No. 799, 1846 (30/4), p. 2-4.

36 CONVENCIÓN POSTAL ENTRE LA REPÚBLICA DE LA NUEVA GRANADA Y LOS ESTADOS UNIDOS DE NORTE AMERICA

Bogotá, 6 de marzo de 1844

Firmantes:

Por NUEVA GRANADA, Joaquín Acosta

Por ESTADOS UNIDOS, Guillermo M. Blackford

   Deseando las Repúblicas de la Nueva Granada i de los Estados Unidos del Norte América facilitar i estrechar mas las relaciones entre los dos pueblos, i la pronta i regular conduccion de las correspondencias de los Estados Unidos al través del Istmo de Panamá, han convenido en celebrar una Convencion de correos; para lo cual Su Excelencia el Presidente de la Nueva Granada nombró como Plenipotenciario al Coronel de Artillería Joaquin Acosta, Secretario de Estado del Despacho de Relaciones Esteriores, i Su Excelencia el Presidente de los Estados Unidos al Señor Guillermo M. Blackford, su Encargado de Negocios en Bogotá, los que acordaron los artículos siguientes;

   Artículo primero. Los buques de guerra correos de la República de los Estados Unidos desembarcarán en Chágres o en Portobelo la balija o paquete cerrado que contenga las correspondencias o impresos destinados a atravesar el Istmo de Panamá, la cual balija o paquete será entregada al respectivo administrador de correos i dirijida por él a Panamá, mediante la indemnizacion de treinta pesos fuertes por cada viaje, siempre que el peso de la balija o paquete no excediere de cien libras, i en la proporcion de doce pesos fuertes mas por cada cien libras de exceso, que se pagará aun cuando el exceso no llegare a cien libras.

   Artículo segundo. Respecto de la correspondencia e impresos que conduzcan los mencionados buques i que vengan destinados, no a atravesar el Istmo, sino a ser entregados en cualesquiera puntos de su litoral atlántico, se continuará la práctica establecida, conforme a la tarifa de correos de la Nueva Granada.

   Artículo tercero. El Cónsul u otro Ajente de los Estados Unidos en Panamá recibirá la balija cerrada, i a excepcion de sus propias cartas, entregará en la administracion de correos toda la correspondencia dirijida a Panamá u otros puntos del territorio granadino [la cual pagará el porte de la tarifa de correos de la Nueva Granada] reservándose la restante para remitir a su destino cuando haya oportunidad.

   Artículo cuarto. La administracion de correos de Panamá se encargará igualmente de enviar la balija o paquete de correspondencia que le entregue el Cónsul u otro Ajente de los Estados Unidos, para ser conducida a la administracion de correos de Chágres o Portobelo, de donde se dirijirá al Cónsul u otro Ajente de los Estados Unidos, o, si no la hubiere, a los respectivos Comandantes de buques de guerra, que la demandaren, bajo las mismas condiciones estipuladas en el artículo lo.

   Artículo quinto. El Cónsul u otro Ajente de los Estados Unidos residente en Panamá, será la persona encargada de satisfacer el porte que haya devengado la balija, tanto al recibirla de la administracion de correos de Panamá despues de que haya atravesado el Istmo, como al entregársela para ser conducida a Chágres o Portobelo.

   Artículo sexto. Los mencionados buques correos que se establezcan, o en adelante se establecieren, traerán a aquellos puertos de la Nueva Granada en que tocaren, i llevarán de estos a los de los Estados Unidos toda la correspondencia, así oficial como particular, i los impresos sin percibir porte alguno. A las mismas condiciones quedarán sujetos los buques granadinos, si alguna vez se juzgare oportuno contribuir con ellos al establecimiento de alguna linea de buques correos entre los puertos granadinos i los de los Estados Unidos.

   Artículo séptimo. Tambien llevarán gratuitamente los buques de guerra correos de los Estados Unidos toda la correspondencia oficial o particular i los impresos que se les confiaren, de un puerto a otro de la Nueva Granada en que tocaren.

   Artículo octavo. Si el Gobierno de los Estados Unidos tuviere por conveniente destinar al servicio de correos entre la Nueva Granada i dichos Estados algunos buques de vapor, los carbones que se traigan para el uso de tales buques, disfrutarán entonces en los puertos granadinos las mismas exenciones, relativas a introduccion i depósito, que se hayan otorgado en los mencionados puertos a los carbones destinados para el uso de los buques de vapor de cualquiera otra potencia.

   Artículo noveno. La República de la Nueva Granada i la de los Estados Unidos, deseando evitar toda interpretacion contraria a sus intenciones, declaran que cualquier ventaja o ventajas que la una o la otra potencia reporten de las estipulaciones anteriores, son i deben entenderse en virtud i como compensacion de las obligaciones que acaban de contraer en la presente convencion postal.

   Artículo 10o. Con el objeto de que las estipulaciones de la presente convencion se lleven a efecto lo mas pronto que sea posible, las dos altas partes contratantes han convenido en que dichas estipulaciones principiarán a cumplirse inmediatamente que el Gobernador de la provincia de Panamá sepa oficialmente la ratificacion de la presente convencion por parte del Gobierno de la Nueva Granada, i que el Cónsul u otro Ajente de los Estados Unidos le haya comunicado igual ratificacion prestada por el Gobierno de la última República.

   Artículo 11o. La presente convencion permanecerá en fuerza i vigor por el término de ocho años contados desde el dia del cange de sus ratificaciones, que se verificará en Bogotá lo mas pronto que sea posible, i continuará con la misma fuerza i vigor por otro término de cuatro años mas, i asi sucesivamente siempre por un término de otros cuatro años mas, hasta que uno de los dos Gobiernos notifique al otro, con anticipacion de seis meses, su voluntad de que termine la convencion.

   En fé de lo cual los Plenipotenciarios de las dos Repúblicas han firmado i sellado la presente Convencion en Bogotá a los seis dias del mes de Marzo del año del Señor de mil ochocientos cuarenta i cuatro.

(L.S.)

Joaquin Acosta

(L.S.)

W. Blackford

   I habiendo sido ratificada por las dos altas partes contratantes la mencionada Convencion postal, i canjeadas hoi dia de la fecha las ratificaciones en esta ciudad de Bogotá por Joaquin Acosta, Secretario de Estado del Despacho de Relaciones Esteriores, i Guillermo M. Blackford, Encargado de Negocios de la República de los Estados Unidos, por parte de sus respectivos Gobiernos:

   Por tanto, en ejercicio de mis atribuciones constitucionales, he dispuesto que la mencionada Convencion se publique i circule, a fin de que todas i cada una de sus cláusulas i estipulaciones tengan desde hoi fuerza de lei en la República, i sean fiel i relijiosamente cumplidas i observadas.

   Dado, firmado de mi mano, sellado con el sello de la República i refrendado por el Secretario de Estado del Despacho de Relaciones Esteriores, en Bogotá a veinte de Diciembre de mil ochocientos cuarenta i cuatro.

(L.S.)

P. A. Herrán

El Secretario de Relaciones Esteriores

Joaquin Acosta

    

   ACTA DE CANJE DE LAS RATIFICACIONES DE LA CONVENCION POSTAL ENTRE LA REPUBLICA DE LA NUEVA GRANADA I LOS ESTADOS UNIDOS

   Los infrascritos, a saber: Joaquin Acosta, Secretario de Estado del Despacho de Relaciones Esteriores de la República de la Nueva Granada, i Guillermo M. Blackford, Encargado de Negocios de los Estados Unidos; habiendo sido debidamente autorizados por sus respectivos Gobiernos para canjear las ratificaciones de la Convencion postal entre la República de la Nueva Granada i los Estados Unidos, firmada en Bogotá el 6 de Marzo último,

   Certifican: que las mencionadas ratificaciones, despues de haber sido debidamente comparadas entre sí i con el orijinal de dicha Convencion, se han canjeado en este dia por los infrascritos con las correspondientes formalidades.

   En fé de lo cual firman i sellan la presente en Bogotá el dia veinte de Diciembre de mil ochocientos cuarenta i cuatro.

(L.S.)

Joaquin Acosta

(L.S.)

W. M. Blackford

FUENTE EDITORIAL:
Gaceta de la Nueva Granada. No. 720, 1844 (29/12), p. 1~2.

37 TRATADO ADICIONAL AL DE AMISTAD, COMERCIO Y NAVEGACIÓN CELEBRADO ENTRE LA REPÚBLICA DE LA NUEVA GRANADA Y LA DE CHILE

Lima, 8 de octubre de 1844

Firmantes:

Por NUEVA GRANADA, Tomás Cipriano de Mosquera

Por CHILE, Manuel Camilo Vial

   En el nombre de Dios, autor i lejislador del Universo.

   El Gobierno de la República de la Nueva Granada por una parte, i el de la República de Chile por otra, deseando estender i aclarar por medio de un pacto solemne las estipulaciones contenidas en el tratado de amistad, comercio i navegacion, firmado por sus respectivos representantes suficientemente autorizados, en 16 de febrero de 1844, han conferido con este objeto plenos poderes, el Presidente de la República de la Nueva Granada al señor Tomas C. de Mosquera, Jeneral de los ejércitos granadinos, Enviado Estraordinario i Ministro Plenipotenciario cerca del Gobierno de Chile, i el Presidente de la República de Chile, a Don Manuel Camilo Vial, Encargado de Negocios de la misma República cerca del Gobierno Peruano.

   Los cuales, despues de haber examinado sus respectivos plenos poderes i hallándolos en debida forma, han convenido en los siguientes artículos adicionales:

   Artículo primero. La prohibicion que por el artículo 11 se hace a los corsarios de una potencia en guerra con cualquiera de las dos partes contratantes, para entrar, ellos i sus presas, en los puertos i costas de la otra parte contratante, no debe entenderse como un favor especial que se conceden mutuamente una a otra, si no como una regla de estricta neutralidad, aplicable a los corsarios i presas de parte contratante que se halle en guerra con una tercera potencia, de la misma manera que a los corsarios i presas de esta.

   Articulo segundo. El artículo 12 que prohibe a los buques de guerra de una potencia enemiga de la Nueva Granada o de Chile, i que a la sazon se hallen empleados en operaciones hostiles contra aquella o esta, hacer aguada o víveres en los puertos i costas de la otra parte contratante, debe entenderse de la misma manera como una regla de estricta neutralidad aplicable a los buques de guerra de ambos belijerantes.

   Artículo tercero. La obligacion de entregar los marineros desertores, estipulada por el artículo 33, no se entenderá comprender a los esclavos de cualquier procedencia que sean; los que, segun los principios de filantropía sancionados por las dos partes, entran en el pleno goce de su libertad personal por el mero hecho de pisar uno u otro territorio.

   Artículo cuarto. Para obviar cualquier embarazo que pueda retardar el canje de las ratificaciones del tratado de 16 de febrero de 1844 dentro del término que en él se estipula, han convenido las partes contratantes en estender dicho término a dos años contados desde la fecha de dicho tratado.

   Artículo quinto. El presente tratado adicional se mirará como parte integrante del tratado de 16 de febrero de 1844, de la misma manera que si se hallase inserto en él palabra por palabra: será ratificado por cada una de las dos Repúblicas contratantes segun sus respectivas formas constitucionales; i las ratificaciones serán canjeadas en la ciudad de Santiago dentro del término que en el artículo anterior se ha estipulado para el canje de las ratificaciones del tratado de 16 de febrero.

   En fé de lo cual, nosotros los Plenipotenciarios de la República de la Nueva Granada i de la República de Chile, hemos firmado i sellado el presente.

   Fecho en Lima a ocho dias del mes de octubre del año de Nuestro Señor mil ochocientos cuarenta i cuatro.

(L.S.)

Tomas C. de Mosquera

(L.S.)

Manuel Camilo Vial

   I habiendo sido debidamente ratificados por las dos altas partes contratantes los mencionados tratados, prévia la aprobacion de los respectivos Congresos nacionales, i canjeadas sus ratificaciones en la ciudad de Santiago el dia veintinueve de Enero último por Rafael Valdez, Cónsul jeneral de la Nueva Granada, i Manuel Montt, Ministro de Relaciones Esteriores de Chile, Plenipotenciarios nombrados al efecto por sus respectivos Gobiernos.

   Por tanto, en ejercicio de mis atribuciones constitucionales, he dispuesto que los preinsertos tratados se publiquen i circulen, a fin de que todas i cada una de las cláusulas i estipulaciones tengan fuerza de lei en la República i sean fiel i relijiosamente cumplidas i observadas.

   Dado, firmado de mi mano, sellado con el sello de la República i refrendado por el Secretario de Estado del Despacho de Relaciones Esteriores, en Bogotá a veintiocho dias del mes de Abril del año del Señor mil ochocientos cuarenta i seis.

(L.S.)

T. C. de Mosquera

El Secretario de Relaciones Esteriores

Eusebio Borrero

    

   ACTA DE CANJE

   Reunidos los infrascritos en el Ministerio de Relaciones Esteriores de Chile con el objeto de canjear las ratificaciones del tratado de paz, amistad, comercio i navegacion celebrado entre las Repúblicas de la Nueva Granada i de Chile, firmado en esta ciudad de Santiago a diez i seis de febrero del año de mil ochocientos cuarenta i cuatro, i de la Convencion adicional i esplicatoria de dicho tratado firmada en la ciudad de Lima en ocho de octubre del mismo año; i habiendo los infrascritos comunicádose sus respectivos plenos poderes, se leyeron cuidadosamente las espresadas ratificaciones del tratado i Convencion, i se cotejaron con los orijinales; despues de lo cual se efectuó el canje el dia de hoi en la forma acostumbrada.

   En fe de ello, los infrascritos han firmado i sellado el presente certificado de canje. Fecho en la ciudad de Santiago de Chile a veinte i nueve dias del mes de enero de mil ochocientos cuarenta i seis.

(L.S.)

Rafael Valdez

(L.S.)

Manuel Montt

FUENTE EDITORIAL:
Gaceta de la Nueva Granada. No. 799, 1846 (30/4), p. 4.

38 TRATADO DE AMISTAD, COMERCIO Y NAVEGACIÓN ENTRE LA REPÚBLICA DE LA NUEVA GRANADA Y SU MAJESTAD EL REY DE LOS FRANCESES

Bogotá, 28 de octubre de 1844

Firmantes:

Por NUEVA GRANADA, Joaquin Acosta

Por FRANCIA, Eduardo de Lisle

   En el nombre de la Santísima Trinidad.

   Habiéndose establecido, mucho tiempo ha, estensas relaciones comerciales entre la República de la Nueva Granada i los Estados de su

   Majestad el Rei de los franceses, i siendo conveniente celebrar un tratado de amistad, comercio i navegacion, asi para regularizar dichas relaciones comerciales, como para fomentar su desarrollo i prolongar su duracion, por medio de estipulaciones basadas en el interes comun de ambos paises i capaces de proporcionar á sus respectivos ciudadanos i súbditos el goce de ventajas iguales i recíprocas, su Escelencia el Presidente de la República de la Nueva Granada nombró con tal objeto por su plenipotenciario al señor Joaquin Acosta, Secretario de Estado en el Despacho de Relaciones Esteriores i Coronel de artillería; i su Majestad el Rei de los franceses al señor Eduardo de Lisle, su Encargado de Negocios en Bogotá, caballero de la Orden Real de la Lejion de Honor. Los cuales, despues de haber examinado mutuamente sus plenos poderes, halládolos en buena i debida forma, i canjeado copias auténticas de ellos, han convenido en los siguientes artículos.

   Artículo primero. Habrá paz i amistad firmes, perpétuas i sinceras entre la República de la Nueva Granada por una parte, i su Majestad el Rei de los franceses, sus herederos i sucesores por la otra, e igualmente las habrá entre los ciudadanos de la mencionada República i los súbditos franceses, sin distincion de personas ni lugares.

   Artículo segundo. Los granadinos en Francia i los franceses en la Nueva Granada tendrán reciprocamente la misma libertad i seguridad que los nacionales para entrar con sus buques i cargamentos en todos los lugares, puertos i rios que están ó estuvieren abiertos al comercio estranjero. En el ejercicio del comercio de escala, i mientras haya en este comercio una perfecta reciprocidad, los ciudadanos i súbditos de las dos partes contratantes serán tratados respectivamente como lo fueren los ciudadanos ó súbditos de la nacion mas favorecida; pero el comercio de cabotaje quedará reservado esclusivamente por una i otra parte para sus nacionales.

   Artículo tercero. Los ciudadanos ó súbditos de cada una de las partes contratantes tendrán libertad para residir i viajar respectivamente en los territorios de ambas naciones, comerciar en ellos por mayor i por menor, alquilar i ocupar las casas, almacenes i tiendas que les sean necesarias, trasportar mercancías i dinero i recibir consignaciones tanto de lo interior como de los paises estranjeros; sin que por todas o algunas de estas operaciones queden sujetos dichos ciudadanos o súbditos a otras obligaciones que las que graviten sobre los nacionales.

   En todas las compras i ventas en que intervengan tendrán la libertad de establecer i fijar el precio de los efectos, mercancías, u otros objetos, bien sean importados o nacionales, i ya los vendan para el consumo interior o los destinen para la esportacion; pero precisamente se conformarán a las leyes y reglamentos del pais.

   De la misma libertad disfrutarán para manejar sus negocios por sí mismos, presentar en las aduanas sus propias declaraciones, o hacerse sostituir por quien tengan a bien como apoderados, factores, ajentes, consignatarios o intérpretes; ya sea en las ventas o compras de bienes, efectos o mercancías; ya sea en la carga, descarga o despacho de sus buques. Tendrán igualmente el derecho de desempeñar todas las funciones que les sean confiadas por sus propios compatriotas, por cualesquiera estranjeros o por los nacionales como apoderados, ajentes, consignatarios o intérpretes. I por último, no estarán sujetos en ningun caso a otras cargas, contribuciones, o impuestos que aquellos a que esten sometidos los nacionales o los ciudadanos o súbditos de la nacion mas favorecida.

   Artículo cuarto. Los ciudadanos o súbditos de la una o de la otra parte contratante gozarán en uno i otro pais de la mas completa i constante proteccion en sus personas i propiedades; en consecuencia, tendrán abiertos i libres los tribunales de justicia para defender i hacer valer sus derechos en todas las instancias i grados establecidos por las leyes; para lo cual podrán emplear en todas circunstancias los abogados, procuradores, escribanos o ajentes de cualquiera clase que tengan a bien elejir para representar sus derechos i acciones, i gozarán finalmente bajo todos estos respectos de los mismos derechos i privilejios, i estarán sujetos en su ejercicio a las mismas condiciones que se hayan concedido o se hayan impuesto a los nacionales.

   Artículo quinto. Los granadinos en Francia, i los franceses en la Nueva Granada estarán esentos de todo servicio personal, asi en el ejército o en la marina, como en las guardias i milicias nacionales, i de toda contribucion de guerra, empréstito forzoso, requisiciones o servicio militar de cualquiera especie. En todos los demas casos las propiedades, muebles e inmuebles, de los respectivos ciudadanos o súbditos no estarán sujetas a otras cargas, esacciones o impuestos que a los que estuvieren sometidos los nacionales o los ciudadanos o súbditos de la nacion mas favorecida, sin escepcion; en la intelijencia que en caso de que alguno reclamase la aplicacion de la última parte de este artículo, tendrá la libertad de elejir lo que le parezca mas favorable.

   Artículo sexto. Los ciudadanos o súbditos de una ú otra de las partes contratantes no podrán ser sometidos respectivamente a ningun embargo, ni detenidos con sus buques, tripulaciones, mercancías i efectos comerciales para alguna espedicion militar, ni para usos públicos cualesquiera que sean, sin conceder a los interesados una suficiente indemnizacion, convenida i fijada previamente por dicho uso i por los quebrantos, pérdidas, demoras i perjuicios que se orijinen o nazcan del servicio a que se les obligue.

   Artículo séptimo. Los granadinos gozarán en Francia de una perfecta e ilimitada libertad de conciencia i de la de ejercitar su relijion pública o privadamente dentro de sus casas particulares o en las capillas o lugares del culto destinados para aquel objeto, conforme al sistema de tolerancia establecido en Francia. Asi mismo i por reciprocidad los franceses residentes en los territorios de la Nueva Granada gozarán de la mas perfecta é ilimitada libertad de conciencia: podrán ejercitar su relijion pública o privadamente, en el interior de sus casas o en las capillas o lugares destinados al culto, conformándose á las leyes i a la constitucion del pais en que residan. Los que no profesen la relijion de la República gozarán igualmente de una perfecta é ilimitada libertad de conciencia, sin quedar por ello espuestos a ser molestados, inquietados ni perturbados en razon de su creencia relijiosa, ni en los ejercicios propios de su relijion, con tal que lo hagan en casas privadas o en las capillas de sus cementerios particulares, respetando las leyes, usos i costumbres establecidas. Tambien tendrán la libertad de enterrar sus muertos en los cementerios que ellos mismos designen i establezcan con acuerdo de las autoridades locales. Los funerales i sepulcros de los muertos i las ceremonias relijiosas que se practiquen en las espresadas capillas no se interrumpirán ni trastornarán de modo alguno ni por ningun motivo.

   Artículo octavo. Los ciudadanos o súbditos de cada una de las partes contratantes tendrán dentro de la jurisdiccion de la otra el derecho de poseer bienes inmuebles i libre facultad para disponer como les convenga por venta, donacion, cambio, testamento o de cualquiera otro modo de dichos bienes inmuebles i de todos los demas que posean. Del mismo modo los ciudadanos o súbditos de cada una de las partes contratantes, que fueren herederos por testamento o ab intestato de bienes situados en los dominios de la otra parte, podrán tomar posesion de dichos bienes sin impedimento alguno i disponer de ellos segun su voluntad, sin pagar otros o mas altos derechos de sucesion u otra especie que aquellos a que estuvieran sujetos en casos semejantes los nacionales del pais en que se encuentren los referidos bienes.

   Artículo noveno. Si por alguna fatalidad (que no puede esperarse, que Dios no permita) las dos partes contratantes se vieren empeñadas en guerra una con otra, se concederá el término de seis meses a los comerciantes residentes en las costas i el término de un año a los que habitan en el interior, para arreglar sus negocios, disponer de sus propiedades i transportar sus efectos a donde quieran; dándoseles ademas el salvoconducto necesario para ello, que les sirva de suficiente proteccion hasta que lleguen al puerto que designen i se embarquen en él; siempre que no esté ocupado o sitiado por el enemigo, i que por esta circunstancia o por cualquiera otra, la seguridad de los individuos que deben evacuar el territorio, o la del Estado, se opongan a su salida por dicho puerto, en cuyo caso la salida se verificará como i por donde fuere posible. Los demas ciudadanos i súbditos que tuvieren algun establecimiento fijo i permanente en los respectivos estados, o ejercieren en ellos alguna profesion o industria, podrán conservar su establecimiento i continuar en el ejercicio de su profesion e industria, sin ser inquietados en manera alguna en el goce de su entera libertad i en el de sus bienes; con tal que no cometan ofensa alguna contra las leyes del pais.

   Artículo 10o. En ningun caso de guerra, o de colision entre las dos naciones, estarán sujetas las propiedades o bienes de cualquiera especie de los respectivos ciudadanos o súbditos de las partes contratantes a ocupacion o secuestro ni a otras cargas ó imposiciones que las que se exijan a los nacionales. Tampoco podrán ser ocupadas, secuestradas o confiscadas en los mismos casos con perjuicio de los ciudadanos o súbditos respectivos las acreencias que estos tuvieren contra particulares, contra los fondos públicos, ni las acciones de bancos o compañías de que fueren dueños.

   Artículo 11o. En ningun caso se impondrán otros o mas altos derechos a la importacion en la Nueva Granada de cualesquiera artículos del producto natural o industrial de la Francia, i recíprocamente, que los que se paguen o pagaren por semejantes artículos de la nacion mas favorecida, observándose el mismo principio para la esportacion. Ni se impondrá prohibicion o restriccion alguna a la importacion o esportacion de cualesquiera artículos en el comercio recíproco de una de las dos partes contratantes, ni se exijirán formalidades para acreditar el oríjen o procedencia de las mercancías, sin que se estienda la misma prohibicion o restricion i las mismas formalidades a todas las otras naciones. En resumen: el comercio frances en el territorio de la Nueva Granada i el comercio granadino en el territorio de Francia serán tratados bajo todos estos respectos i en todos los casos como el de la nacion mas favorecida.

   Artículo 12o. Todos los productos del suelo o de la industria de uno de los dos paises, cuya importacion no esté absolutamente prohibida, pagarán en los puertos del otro los mismos derechos de importacion, bien sean conducidos en buques granadinos o franceses. Del mismo modo los productos que se esporten pagarán los mismos derechos i gozarán de las mismas franquicias, abonos i restitucion de derechos que están o estuvieren reservados a las esportaciones hechas en buques nacionales.

   Artículo 13o. Los buques franceses a su entrada o salida de los puertos de la Nueva Granada, i los buques granadinos a su entrada o salida de los puertos de Francia, no estarán sujetos a otros o mas altos derechos de tonelada, puerto, fanal, pilotaje, de cuarentena u otros que afecten el cuerpo del buque que aquellos a que están sujetos los buques nacionales.

   Artículo 14o. Los buques franceses en la Nueva Granada i los buques granadinos en Francia, podrán descargar parte de su cargamento en el puerto de su llegada i dirijirse con el resto a otros puertos del mismo Estado, sea para concluir allí su descarga, o sea para completar su cargamento de retorno, no pagando en cada puerto otros o mas altos derechos que los que pagan los nacionales en casos iguales. Las disposiciones de los artículos 12, 13 i 14 solo tendrán efecto mientras que otras naciones gocen de las ventajas que ellas conceden, i con tal que ellas confieran en los dos paises las mismas ventajas a los pabellones respectivos.

   Artículo 15o. Cuando buques pertenecientes a ciudadanos o subditos de una de las dos partes contratantes, naufraguen o encallen sobre las costas de la otra, o cuando por arribada forzosa o por avería efectiva i comprobada entraren buques de una de las dos naciones en los puertos de la otra o tocaren en sus costas, no estarán sujetos a los derechos de navegacion que estuvieren establecidos bajo cualquiera denominacion que sea, esceptuados los de pilotaje i otros que representen el salario de servicios prestados por industrias privadas, siempre que tales buques no descarguen mercancías para el consumo ni reciban carga para la esportacion. Sin embargo, cuando sus cargamentos estuvieren espuestos a deterioro, para evitarlo les será permitido desembarcarlos en tierra, en todo o en parte i almacenarlos, sin que se les pueda exijir otros derechos que los correspondientes al uso de los almacenes i astilleros públicos que fueren necesarios para depositar las mercancías i para reparar las averías del buque.

   Artículo 16o. Serán considerados como granadinos en Francia, i como franceses en la Nueva Granada todos los buques que naveguen con la bandera de su pais, i que tengan la patente i demas documentos que la lejislacion respectiva de cada una de las dos naciones exija para acreditar la nacionalidad de los buques mercantes. Las dos partes contratantes se reservan no obstante el derecho, para el caso en que las estipulaciones de este artículo perjudiquen los intereses de su navegacion, de hacer en ellas las modificaciones que se crean convenientes, con arreglo a sus leyes respectivas.

   Artículo 17o. Todos los buques, mercaderías i efectos pertenecientes a los ciudadanos o súbditos de una de las partes contratantes, que fueren apresados por piratas, bien sea dentro de los límites de la jurisdiccion de cualquiera de las partes contratantes, o en alta mar, i que fueren llevados o hallados en los rios, radas, bahías, puertos o dominios de la otra parte contratante, serán entregados a sus dueños, prévia satisfaccion de los gastos determinada por los tribunales, i despues que aquellos prueben sus derechos en debida forma ante los tribunales competentes del pais; bien entendido que el reclamo ha de hacerse dentro del término de un año por las mismas partes interesadas, por sus apoderados, o por los ajentes de los respectivos gobiernos.

   Artículo 18o. Los buques de guerra de cualquiera de las dos partes contratantes podrán entrar, permanecer i repararse en los puertos de la otra, cuyo acceso esté concedido a la nacion mas favorecida; estarán sujetos a las mismas reglas i gozarán de las mismas ventajas.

   Artículo 19o. Siempre que una de las partes contratantes estuviere en guerra con algun otro Estado, la otra parte contratante no podrá, en ningun caso, autorizar á sus nacionales a tomar ni aceptar comisiones o letras de marca, para obrar hostilmente contra la primera o contra el comercio i propiedades de sus ciudadanos o súbditos.

   Artículo 20o. Las dos partes contratantes adoptan en sus relaciones mutuas el principio de que el pabellon cubre la propiedad. En consecuencia, si una de las dos partes permaneciere neutral cuando la otra esté en guerra con una tercera potencia, las mercaderías cubiertas con el pabellon neutral se reputarán tambien neutrales, aun cuando pertenezcan a los enemigos de la otra parte contratante. Se conviene igualmente que la libertad del pabellon asegura la de las personas, i que por tanto los ciudadanos ó subditos pertenecientes a una potencia enemiga encontrados a bordo de un buque neutral no podrán ser hechos prisioneros, sino solamente siendo militares en servicio activo de la misma potencia. En consecuencia del mismo principio i de la asimilacion del pabellon i de las mercancías, la propiedad neutra que se encuentre a bordo de un buque enemigo será considerada como enemiga, a menos que haya sido embarcada en este buque antes de la declaracion de guerra ó antes que se tenga noticia de ella en el puerto de la procedencia del buque.

   Las dos partes contratantes no aplicarán este princpio en lo que concierne a otras potencias si no respecto de aquellas que tambien lo reconozcan.

   Artículo 21o. En caso que una de las partes contratantes esté en guerra con otra potencia, i sus buques hayan de ejercer el derecho de visita, se conviene que cuando encuentren buques pertenecientes a la otra parte que haya permanecido neutral, envien en un bote dos reconocedores que examinen los papeles relativos a su nacionalidad i cargamento. Los comandantes serán responsables con sus personas i bienes de toda vejacion, insulto o violencia que cometan o toleren en estas ocasiones. No será permitida la visita sino a los buques que naveguen sin convoi. Respecto de los que naveguen convoyados bastará que el comandante del convoi declare verbalmente, bajo su palabra de honor, que todos los buques confiados a su guarda i proteccion pertenecen al Estado cuyo pabellon enarbole, i que declare cuando los buques se dirijan a un puerto enemigo que no llevan efectos de contrabando de guerra.

   Artículo 22o. Si una de las dos partes contratantes se hallare en guerra con otra potencia, nacion o Estado, los ciudadanos o subditos de la otra podrán continuar sinembargo su navegacion i comercio con aquellos Estados, con escepcion solamente de las ciudades que estuvieren realmente bloqueadas. Ha de entenderse que esta libertad de comercio i de navegar no comprende a los artículos reputados contrabando de guerra, tales como bocas i armas de fuego, armas blancas, proyectiles, pólvora, nitro, efectos de equipo militar i todos los demas instrumentos cualesquiera que sean, fabricados para el uso de la guerra.

   En ningun caso un buque de comercio perteneciente a ciudadanos o subditos de uno de los dos paises, que fuere despachado para un puerto bloqueado por el otro Estado, podrá ser embargado, apresado ni condenado sin que se le haya notificado previamente la existencia del bloqueo por un buque de la escuadra o division bloqueadora. I a fin de que no pueda alegarse ignorancia de los hechos i sea lícito apresar el buque que habiendo sido debidamente notificado, vuelva a presentarse en el mismo puerto durante el bloqueo, deberá el comandante del buque de guerra que lo reconozca anotar en sus papeles de navegación el dia, el lugar o la altura en que lo haya visitado, i le haya hecho la notificacion del bloqueo.

   Artículo 23o. Para la proteccion del comercio en ambos paises podrán establecerse Cónsules; pero no entrarán en el ejercicio de sus funciones ni en el goce de sus derechos, privilejios e inmunidades que les correspondan, mientras no hayan obtenido la autorizacion del Gobierno territorial, el cual conservará siempre el derecho de determinar los lugares en que le convenga admitir Cónsules, comprometiéndose ambos estados a no establecer sobre este particular restricciones o prohibiciones que no sean comunes en el pais a todas las naciones.

   Artículo 24o. Las dos altas partes contratantes se comprometen a negociar, tan pronto como sea posible, una convencion consular que fijará de un modo claro, definitivo i recíproco los derechos, privilejios e inmunidades que hayan de disfrutar los Cónsules respectivos, sus cancilleres o Secretarios, las funciones que hayan de ejercer i las obligaciones a que queden sujetos en uno i otro pais.

   Artículo 25o. La República de la Nueva Granada gozará en las colonias i posesiones de Su Majestad el Rei de los franceses en América, inclusa la Guayana, de los mismos derechos i franquicias i de la misma libertad de comercio i navegacion de que actualmente goce o en adelante gozare la nacion mas favorecida; i reciprocamente, los habitantes de dichas colonias i posesiones gozarán en toda la estension del territorio de la Nueva Granada de los mismos derechos i franquicias i de la libertad de comercio i navegacion que por este tratado se conceden a los franceses, a su comercio i a su navegacion.

   Artículo 26o. Se conviene formalmente entre las dos partes contratantes, que ademas de las estipulaciones que preceden, los ajentes diplomáticos, los ciudadanos de todas clases, los buques i mercancías de uno de los dos Estados gozarán de pleno derecho en el territorio del otro de los privilejios, franquicias é inmunidades concedidas o que se concedan a la nacion mas favorecida; i esto gratuitamente si la concesion es gratuita, o con la misma compensacion si la concesion es condicional.

   Artículo 27o. El presente tratado permanecerá en vigor por diez años contados desde el dia en que se verifique el canje de las ratificaciones; pero si ninguna de las partes anunciare por una declaracion oficial, un año ántes de la espiracion de este plazo, su intencion de hacerlo terminar, continuará siendo obligatorio para ambas partes hasta un año despues de haberse hecho la espresada declaracion oficial, cualquiera que sea la época en que se haga.

   En el caso de que una de las dos partes contratantes juzgue que alguna o algunas de las estipulaciones del presente tratado han sido violadas en su perjuicio, deberá ántes de todo presentar a la otra parte su queja con una esposicion de los hechos en que se funde i acompañada de los documentos i pruebas necesarias para justificarla; i de ningun modo autorizará actos de represalia ni declarará la guerra ántes de que la reparacion demandada haya sido negada o desatendida.

   Artículo 28o. El presente tratado será ratificado por el Presidente o la persona encargada del Poder Ejecutivo de la República de la Nueva Granada, prévio el consentimiento i aprobacion del Congreso de la misma, i por su Majestad el Rei de los franceses, i las ratificaciones serán canjeadas en Bogotá dentro del término de diez i ocho meses, o ántes si fuere posible. En fé de lo cual, los Plenipotenciarios respectivos han firmado el presente tratado sobre el que han puesto sus sellos respectivos. Hecho en Bogotá a veinte i ocho de octubre del año del Señor de mil ochocientos cuarenta i cuatro.

(L.S.)

Joaquin Acosta

(L.S.)

E. de Lisle

   I habiendo sido ratificado por las dos altas partes contratantes el mencionado tratado, i canjeadas las ratificaciones hoi dia de la fecha en esta ciudad de Bogotá por Manuel María Mallarino, Secretario de Estado del Despacho de Relaciones Esteriores de la Nueva Granada, i Eduardo de Lisle, Marqués de Siry i Encargado de Negocios de Francia, por parte de sus respectivos Gobiernos.

   Por tanto, en ejercicio de mis atribuciones constitucionales, he dispuesto que el preinserto tratado se publique i circule, a fin de que todas i cada una de sus cláusulas i estipulaciones tengan fuerza de lei en la República i sean fiel i relijiosamente cumplidas i observadas.

   Dado, firmado de mi mano, sellado con el sello de la República, i refrendado por el Secretario de Estado del Despacho de Relaciones Esteriores, en Bogotá á los cuatro dias del mes de junio del año del Señor mil ochocientos cuarenta i seis.

(L.S.)

T. C. de Mosquera

El Secretario de Relaciones Esteriores

M. M. Mallarino

    

   ACTA DE CANJE

   Habiéndose reunido los infrascritos para proceder al canje de las ratificaciones de su Escelencia el Presidente de la República de la Nueva Granada i de su Majestad el Rei de los franceses acerca del tratado de amistad, comercio i navegacion concluido el veinte i ocho de octubre de mil ochocientos cuarenta i cuatro, i habiendo examinado los instrumentos de dichas ratificaciones, i halládolos en buena i debida forma, se verificó el canje. En fé de lo cual los infrascritos han estendido la presente acta que firman por duplicado sellándola con sus sellos particulares.

   Fecha en Bogotá el cuatro de junio de mil ochocientos cuarenta i seis.

El Secretario de Relaciones Esteriores

(L.S.)

M. M. Mallarino

El Encargado de Negocios de Francia

(L.S.)

E. de Lisle

   Documentos relativos a una aclaracion del tratado de amistad, comercio i navegacion entre la República de la Nueva Granada i Su Majestad el Rei de los Franceses.

   TRADUCCION TOMO 1

   Legacion de Francia. Bogotá, 25 de Mayo de 1846

   Deseando el Gobierno del Rei que no exista ninguna duda sobre el sentido que él dá a una cláusula del tratado del 28 de Octubre de 1844, ha dado la órden al infrascrito, Encargado de Negocios de Francia, de hacer al Gobierno de la República una declaracion que tiende a definir bien el tenor de esta cláusula.

   El artículo 3 del dicho tratado estipula en términos jenerales el tratamiento de que gozarán en negocios de comercio i de aduana los ciudadanos de los dos paises, i él contiene "que ELLOS podrán emplear a quienes "les pareciere bien, como ajentes, apoderados, factores, consignatarios e "intérpretes".

   En la Nueva Granada, donde no hai ajentes instituidos por la lei para servir de intérpretes a los capitanes de buque estranjeros, la cláusula del artículo 3 no puede dar lugar a ninguna observacion.

   En Francia, al contrario, la lejislacion ha constituido hace mas de un siglo, un cuerpo denominado Corredores-intérpretes, conductores de buques cuyas funciones consisten en hacer la correduria de los fletes, en traducir en caso de contestaciones llevadas ante los tribunales, las declaraciones, cartas-partidas, conocimientos, contratos i toda especie de actos de comercio cuya traduccion fuese necesaria.

   Estas disposiciones se aplican en Francia indistintamente a todos, nacionales i estranjeros, pero en cuanto a estos últimos, que ignoran frecuentemente la lengua i sobretodo las leyes del pais, la lejislacion francesa, con el intento de darles garantías i una proteccion eficaces, ha decidido "que en los negocios contenciosos de comercio i para el servicio "de las aduanas, los Corredores-intérpretes conductores de buques, tendrian solos el derecho de servir de trujaman a los capitanes estranjeros".

   Sobre este último punto es que estriba la declaracion que el infrascrito ha recibido órden de hacer al Gobierno de la República, declaracion que no tiene otro objeto que el reservar en el nombre del Gobierno del Rei, i a pesar de la jeneralidad de los términos del artículo 3 del tratado del 28 de Octubre "el privilejio esclusivo que los Corredores-intérpretes conductores de buques tienen en Francia por la lejislacion de servir solos de "ajerttes intérpretes a los capitanes estranjeros, en los negocios contencio-"sos de comercio i para el servicio de las aduanas".

   Esta reserva no tiene nada que pueda causar detrimento al sentido jeneral del artículo 3. Segun el infrascrito, aun se halla tácitamente contenida en el último parágrafo de este mismo artículo que dice: "En fin, "ellos (los ciudadanos de los dos paises) no estarán sujetos a otras cargas, "contribuciones o impuestos, que aquellos a los cuales estuvieren sometidos los nacionales o los súbditos de la Nacion mas favorecida". Siendo así que, los capitanes estranjeros, a cualquiera Nacion que pertenezcan, deben recurrir segun las disposiciones de la lejislacion francesa, en los negocios contenciosos de comercio i para el servicio de las aduanas al Ministerio de los Corredores-intérpretes conductores de buques, resulta de aquí naturalmente que los derechos de los capitanes granadinos en Francia no se hallan de ninguna manera debilitados por la declaracion que el infrascrito acaba de tener el honor de hacer.

   La Francia ha dirijido las mismas esplicaciones i la misma reserva a todas las potencias con las cuales ha concluido actos comerciales : todas se han conformado con ellas: i últimamente tambien Venezuela, i el infrascrito piensa que el Gobierno de la República se dignará a su turno tomar testimonio de la dicha declaracion.

   Solo resta al infrascrito suplicar al Sr. Ministro de Relaciones Esteriores que le dé una respuesta ántes del canje de la ratificacion del Rei con la de S. E. el Presidente de la República, i que le indique después cuándo podrá tener lugar este canje.

   Aprovecha de esta ocasion, con dilijencia, para ofrecer a S. E. el Sr. Ministro de Relaciones Esteriores las nuevas seguridades de la mui alta consideracion con que tiene el honor de ser su mui humilde servidor.

E. de Lisle

   A S. E. el Sr. Ministro de Relaciones Esteriores de la Nueva Granada &a. &a.

   Despacho de Relaciones Esteriores. Bogotá, lo. de Junio de 1846.

   El infrascrito, Secretario de Estado del Despacho de Relaciones Esteriores, ha tenido el honor de someter a la consideracion del Presidente de la República, i tiene ahora el de contestar de órden de S.E. las notas que el señor de Lisle, Marqués de Siry, i Encargado de Negocios de Francia, se sirvió dirijir en 23 i 25 de Mayo próximo pasado al inmediato antecesor del infrascrito, participándole, en la primera, que acaba de recibir la ratificacion del Rei al tratado de amistad, navegacion i comercio, firmado en esta capital el 28 de Octubre de 1844, i que estaba pronto á canjear dicha ratificacion por la de S. E. el Presidente; i promoviendo, en la segunda, de acuerdo con instrucciones recientemente recibidas de su Gobierno, una aclaracion necesaria para la recta intelijencia del artículo 3o. del mencionado tratado.

   Resulta de lo espuesto por el señor de Lisle en la última de estas notas, que, conforme á la lejislacion de Francia, los capitanes estranjeros no pueden servirse en aquel Reino de otros ajentes o intérpretes que los que allí se han establecido, mucho tiempo ha, con el título de Corredores intérpretes conductores de buques; i que, en consecuencia, su señoría tiene encargo de proponer a la aceptacion del Gobierno Granadino, ántes de proceder al canje de las ratificaciones de aquel tratado, una declaracion en que se esprese que, no obstante la jeneralidad con que está concebido el precitado artículo 3o. se entenderá esceptuado de él y plenamente válido el privilejio esclusivo de los dichos Corredores, para servir de únicos ajentes e intérpretes de los capitanes estranjeros en los negocios contenciosos de comercio, igualmente que en todo lo relativo al servicio de las aduanas en Francia.

   El señor de Lisle manifiesta en seguida que, en su concepto, esta reservacion no altera el sentido jeneral del artículo 3o. del tratado, en la parte en que dispone que los ciudadanos de cualquiera de los dos paises podrán servirse de quienes gusten como ajentes, apoderados, factores, consignatarios e intérpretes para asuntos de comercio i aduanas; sino que ántes bien coincide con el período final de dicho artículo, que solo exime á los ciudadanos de las dos potencias de las cargas, contribuciones e impuesto de que estén esentos los nacionales o los subditos de la nación mas favorecida; de donde se deduce evidentemente, que una disposicion como la de que se trata, comun a nacionales i estranjeros, nada tiene de incompatible con la citada estipulacion del tratado entre la Nueva Granada i Francia.

   El Gobierno de la República, conviniendo como conviene en esta interpretacion, no tiene objecion alguna que oponer a la enunciada declaracion del señor de Lisle, ni halla inconveniente en prestarle su esplícita aquiescencia: quedando, sinembargo, bien entendido por otra parte, que, en la estension prescrita por las disposiciones nacionales vijentes o por las que en adelante se espidieren, el Gobierno de la Nueva Granada reserva igual derecho o privilejio a los intérpretes públicos que existen en algunos puertos granadinos, i a los demas funcionarios de esta clase que en cualquier tiempo se establezcan en la República.

   Allanado de esta manera el único obstáculo que pudiera retardar la celebracion del canje de las ratificaciones del tratado de 1844, el infrascrito tiene la honrosa satisfaccion de anunciar al señor de Lisle, que habiendo sido autorizado por el Presidente para proceder a dicho acto, este podrá verificarse el jueves 4 de los corrientes, a las 12 del dia, en el Despacho del infrascrito, si el señor de Lisle no encuentra inconveniente en esta designacion de hora i lugar.

   El infrascrito se complace de antemano por la próxima promulgacion de un pacto el mas importante, ventajoso i solemne de cuantos se han concluido entre las dos naciones; i aprovecha gustoso la oportunidad que tan plausible motivo le presenta para reiterar al señor de Lisle las seguridades de su perfecta consideracion i distinguido aprecio.

M. M. Mallarino

   Al señor Eduardo de Lisle, Marqués de Siry, i Encargado de Negocios de Francia, &c. &c. &c.

   TRADUCCION

   Lejacion de Francia. Bogotá, 2 de Junio de 1846.

   El infrascrito, Encargado de Negocios de Francia, ha recibido la nota que el señor Mallarino le ha hecho el honor de escribirle ayer, en respuesta a la declaracion que la Legacion del Rei habia dirijido el 25 de Mayo último al predecesor de S. E., sobre el asunto del privilejio esclusivo reservado en Francia a los Corredores-intérpretes, conductores de buques, de servir solos de ajentes intérpretes a los capitanes estranjeros en los negocios contenciosos de comercio i para el servicio de las aduanas.

   No teniendo el Gobierno de la República objecion que oponer a la declaracion hecha por el infrascrito en el nombre del Gobierno del Rei, no vé ninguna dificultad para darle su completa aquiescencia; bien entendido, sinembargo, que el Gobierno de la Nueva Granada reserva el mismo derecho ú privilejio, concedido por las leyes existentes, o por las que se decretasen mas tarde, a los intérpretes públicos establecidos en cualesquiera puertos granadinos i a los otros funcionarios de esta clase que fuesen nombrados en una época cualquiera en la República.

   El infrascrito acepta por su parte la reserva hecha por el Gobierno Granadino, con tal que ella sea aplicable a los nacionales o a los súbditos de la nacion mas favorecida, i tendrá el honor de presentarse el juéves 4 del corriente a medio dia, en el Ministerio de las Relaciones Esteriores, para proceder allí al canje de la ratificacion del Rei con la de S. E., el Presidente de la República, acerca del tratado concluido en 28 de Octubre de 1844, entre la Francia i la Nueva Granada.

   El infrascrito no tiene sino que felicitarse de ver las relaciones de los dos paises sentadas sobre bases fijas i mutuamente ventajosas, i se aprovecha con solicitud de esta ocasion para ofrecer a S. E. el Sr. Ministro de Relaciones Esteriores las nuevas seguridades de su alta consideracion i de su estima particular.

E. de Lisle

   A S. E. el señor M. M. Mallarino, Ministro de Relaciones Esteriores, &c. &c. &c.

FUENTE EDITORIAL:
Gaceta de la Nueva Granada. No. 808, 1846 (14/6), p. 1-3; No. 809, 1846 (2116), p. 3-4.

39 ACTO DE TRANSACCIÓN DE LAS DIFERENCIAS ENTRE LA NUEVA GRANADA Y EL ECUADOR

Santa Rosa de Carchi, 29 de mayo de 1846

Firmantes:

Por NUEVA GRANADA, Pedro Alcántara Herrán

Por ECUADOR, José Modesto Larrea

   República de la Nueva Granada-Comandancia en Jefe de la la. División-Num. 26-Cuartel jeneral en Carlosama a lo. de Junio de 1846- Al Sr. Secretario de Estado del Despacho de Relaciones Esteriores.

   El dia 2 de Mayo último me invitó desde Quito por medio de una carta particular el Sr. José Modesto Larrea Ministro Plenipotenciario del

   Ecuador cerca de la Nueva Granada para entrar conmigo en conferencias con el objeto de transijir la cuestion pendiente entre las dos Repúblicas, haciéndome proposiciones admisibles y ofreciéndome acercarse al Carchi. Con fecha 9 del mismo mes contesté en carta particular aceptando la invitacion. El resultado ha sido, ajustar un convenio que remito en copia, junto con los antecedentes de carácter oficial.

   A tres puntos principales se reducen las pretensiones de la Nueva Granada respecto del Ecuador.

   lo. Reconocimiento del tratado de 8 de Diciembre de 1832.

   2o. Extradicion de José María Obando como reo de un delito de carácter atroz, en el caso de que se asile en el Ecuador.

   3o. Seguridad de que los enemigos de la Nueva Granada no promoverán trastornos desde la provincia fronteriza.

   El primero i principal punto de la cuestion ha quedado resuelto en el artículo 2o. del convenio.

   El segundo ha quedado resuelto de un modo satisfactorio a la Nueva Granada i decoroso al Ecuador, en los artículos 4o. i 5o. del mismo convenio, sirviendo de complemento las declaratorias que se han protocolado en el acta de la segunda conferencia.

   El tercer punto fué arreglado en el artículo 6o. hasta donde alcanzan las facultades de los dos Gobiernos: si convinieren otras estipulaciones mas precisas i eficaces no podrian insertarse en una transacion que debe llevarse á efecto inmediatamente, como conviene a los intereses de ambas Repúblicas. Ademas de que en la última parte del artículo 2o. del tratado que se negoció en Bogotá el 20 de enero de 1845, i que probablemente será aprobado por el Congreso del Ecuador en sus próximas sesiones, se halla una cláusula tan terminante como puede desearse.

   Me parece haber obrado en el sentido de la administracion, limitándome á lo que en justicia puede exijir la Nueva Granada sin mengua de los derechos i dignidad del Ecuador. Yo deseo que en el desenlace de esta cuestion el Gobierno de mi pais se manifieste ante la opinion de los pueblos americanos, moderado y benévolo.

   El distinguido ecuatoriano con quien he tratado, vino con la mejor disposicion para entrar en un arreglo amistoso, tanto por las instrucciones que trajo de su Gobierno como por la notoria probidad de que está dotado; de modo que en nuestras conferencias no ha habido debates sino amistosas esplicaciones. Todo lo que contiene el convenio ha sido concedido de una i otra parte con entera voluntad.

   La principal garantía consiste en que el convenio sea aceptado cordialmente por ambos Gobiernos. Yo no me propuse exijir lo mas que pudiera: al contrario hice particular estudio en solicitar lo ménos posible, con tal que fuese suficiente para asegurar la tranquilidad del Sur de la Nueva Granada, que fué el objeto de mi mision, procurando dejar bien puesto el honor del Ecuador, porque no he debido olvidar que es un pueblo americano. Observando esta conducta, he tenido en mira que el convenio sea bien recibido en el Ecuador, pues valdria mas no haberlo celebrado, que el que fuese admitido con repugnancia.

   Si el Poder Ejecutivo del Ecuador lo aprueba en todas sus partes, levantaré el cordon establecido en la linea fronteriza, tan pronto como la aprobacion me sea comunicada en debida forma, porque considero que en tal caso la Nueva Granada no tiene ya derecho para mantener la incomunicacion ni por un dia mas. Me parece tambien conveniente dar esta prueba de la buena fé y de la equidad con que obra el Gobierno de esta República.

   Desde que se me confió la mision que está a mi cargo, he empleado todos mis esfuerzos en obsequio de la Administracion; y no podia ser ménos el interes que tomara para terminar la cuestion pendiente del modo mas satisfactorio.

   Sírvase US. someter a la consideracion de S. E. el Presidente el convenio que he celebrado, advirtiendo que remitiré orijinales todos los documentos luego que reciba la aprobacion ó improbacion del Gobierno del Ecuador.

   Soi de US. mui atento obediente servidor.

P. A. Herran

   República de la Nueva Granada-Secretaría de Relaciones Esteriores i Mejoras Internas-Sección I.-Bogotá 24 de Junio de 1846-Núm. 61.

   Al Sr. Jeneral Pedro Alcántara Herran, Comandante jeneral del Departamento del Sud i en Jefe de la la. division.

   Tengo el honor de avisar a US. que he recibido, i puesto en conocimiento de S. E. el Presidente de la República, el acto de transacion concluido i firmado por US. con el Sr. Larrea, Plenipotenciario del Ecuador, en Santa Rosa del Carchi el 29 de Mayo último; el protocolo de las conferencias que precedieron á la conclusion de dicho acto, i las demas copias de documentos á que hace referencia la apreciable nota de US, núm. 26, de lo. del corriente.

   S. E. el Presidente, los demas miembros del Gobierno, i cuantas personas han tenido hasta ahora conocimiento de aquellos documentos, los han visto con la mayor satisfaccion; todos hacen sinceros votos porque sean duraderas las pacíficas relaciones que acaban de estipularse, i reconocen con placer este nuevo título que US. ha adquirido a la gratitud de sus conciudadanos.

   Ni podia ser de otro modo; porque en la posicion difícil en que US. se ha encontrado de un año a esta parte, el suceso ha coronado merecidamente todos sus esfuerzos con un éxito feliz, correspondiendo US. plenamente á las justas esperanzas que la Patria fincaba en su perseverancia, prudencia i habilidad, en la rectitud de su corazón i en la elevacion de su carácter.

   El Presidente me encarga manifestar á US. que tan pronto como se reciban el acto orijinal de transacion i noticia segura de la aprobacion del Gobierno Ecuatoriano, S. E. le prestará la suya i yo me complazco en poder terminar esta nota ofreciendo á US. las mas cordiales felicitaciones de la administracion por el ajuste que acaba de celebrarse, el cual por lo mismo que es un testimonio auténtico de la moderacion de la Nueva Granada, i de la magnanimidad de US, estrechará nuestras relaciones con el pueblo Ecuatoriano, dará mayor brillo á la bien adquirida reputacion de US. i disipará las calumnias con que se ha querido marchitar las glorias de la República.

   Con sentimientos de mui distinguida consideracion, tengo la honra de suscribirme de US. atento i seguro servidor.

M. M. Mallarino

   Plenipotencia del Ecuador.

   Santa Rosa del Carchi, 26 de Mayo de 1846.

   Tiene la honra el infrascrito de dirijirse al Honorable Señor Jeneral Pedro Alcántara Herran, Comandante Jeneral del Departamento del Sur de la Nueva Granada, i de decirle que; desde 27 de Febrero último fué nombrado el infrascrito por su Gobierno Ministro Plenipotenciario, con el objeto de arreglar i poner fin a las desavenencias que desgraciadamente han tenido lugar con el Gobierno de la Nueva Granada, i de celebrar tratados de amistad, de límites i de comercio, con la persona que para el efecto autorizase el Gobierno Granadino; i habiendo el Honorable Señor Jeneral Herran asegurádome por carta privada estar competentemente autorizado para entrar a la discusion, i arreglo de las cuestiones referidas, es ya del caso que su señoría se digne contestarme de un modo oficial, si a la presente tiene los poderes i las competentes instrucciones del Supremo Gobierno Granadino para proceder a la verificacion de tan importantes ajustes, que a la verdad serán gratos para las dos Repúblicas, que aman la paz, i que desean tener deslindados sus mútuos intereses. Si el Honorable Señor Jeneral Herran se hallase revestido de tales facultades, espera el infrascrito que su señoría se dignará fijar el lugar, dia i hora en que deban principiarse las conferencias diplomáticas.

   Con sentimientos de la mas alta consideracion se suscribe del Honorable Señor Jeneral Herran mui atento obsecuente servidor.

José Modesto Larrea

   Al Honorable Señor Jeneral Pedro Alcántara Herran, Comandante Jeneral del Departamento del Sur de la Nueva Granada &c. &c.

   República de la Nueva Granada.-Carlosama 27 de Mayo de 1846.

   He tenido el honor de recibir la nota oficial de US. fecha 26 del presente, en que se sirve manifestarme que desde el dia 27 de Febrero último fué nombrado US. Ministro Plenipotenciario, con el objeto de poner fin a las desavenencias que han tenido lugar entre la Nueva Granada i el Ecuador; i de celebrar tratados de amistad, de límites i de comercio con la persona que al efecto autorizase el Gobierno de la Nueva Granada.

   Refiriéndose US. a nuestra correspondencia particular, me pregunta si tengo los poderes i las competentes instrucciones de mi Gobierno para entrar en negociaciones; i me invita en tal concepto para que fije lugar, dia i hora para principiar las conferencias.

   En contestacion puedo decir a US. que tanto por las facultades inherentes a la comision que me ha confiado mi Gobierno, como por las instrucciones de que estoi provisto, tengo suficiente autorizacion para entrar en arreglos respecto de la desavenencia que ha ocurrido entre las dos Repúblicas; pero no tengo autorizacion para negociar un nuevo tratado público, ni me parece que para arreglar la cuestion pendiente sea necesario ni convenga ocurrir a este medio. Tal es el sentido de mi carta particular escrita en contestacion a la que US. tuvo la bondad de dirijirme, invitándome privadamente para entrar en un arreglo amistoso.

   Con el objeto de celebrar una transacion decorosa que restablezca entre las dos Repúblicas las relaciones de amistad que desgraciadamente se han interrumpido, podemos entrar en conferencias, con cuyo objeto me acercaré a US. mañana a las doce del dia; i si en nuestra primera entrevista no quedare arreglado el negocio i convenga continuar las conferencias, acordarémos el lugar en que hayamos de tenerlas.

   El sincero deseo que mi Gobierno tiene de que se restablezcan las relaciones de amistad entre las dos Repúblicas, i las seguridades que ha recibido de que hai las mismas disposiciones de parte del Ecuador, me hacen creer que ha llegado el momento en que podamos entendernos fraternalmente. Entraremos en un exámen despreocupado de los derechos i deberes de cada una de las dos Repúblicas; i deslindando la cuestion que nos ocupa de todo incidente desagradable o que de algun modo pueda desnaturalizarla, lograrémos sin duda resolverla de un modo satisfactorio a ambas partes.

   Considero la eleccion de la persona destinada por S. E. el Presidente del Ecuador para esta negociacion como una prueba de los buenos sentimientos que le animan, apreciándola debidamente; i puedo asegurar que mi Gobierno la considerará i apreciará del mismo modo.

   Con sentimientos de alta i distinguida consideracion tengo el honor de ser de US. mui atento obsecuente servidor.

P. A. Herran

   Al Honorable S. José Modesto Larrea, Ministro Plenipotenciario del Ecuador cerca de la Nueva Granada.

   Habiéndose recibido el 29 de Junio próximo pasado la ratificacion orijinal prestada por el Gobierno del Ecuador, el dia 3 del mismo mes, a la transacion celebrada en Santa Rosa del Carchi; S. E. el Presidente espidió el siguiente

   DECRETO

   Tomás C. de Mosquera, Presidente de la República de la Nueva Granada.

   Visto el acto de transacion concluido y firmado en Santa Rosa del Carchi el 29 de mayo último, por el Jeneral Pedro Alcántara Herran, Comandante en jefe del departamento del Sud, a nombre y en representacion del Gobierno de la Nueva Granada, y por el Dr. José Modesto Larrea, Enviado Estraordinario y Ministro Plenipotenciario de la República del Ecuador, a nombre i en representacion del Gobierno de dicha República; cuyo tenor literal, palabra por palabra, es el siguiente:

   "Deseando los Gobiernos de la Nueva Granada i del Ecuador restablecer entre las dos Repúblicas las relaciones de amistad i comercio que desgraciadamente se han interrumpido, han convenido en celebrar una transaccion; para lo cual, S. E. el Presidente de la Nueva Granada autorizó suficientemente a Pedro Alcántara Herran, Comandante Jeneral del departamento del Sur; i S. E. el Presidente del Ecuador a José Modesto Larrea, Ministro Plenipotenciario y Enviado Extraordinario cerca de la Nueva Granada; quienes acordaron los artículos siguientes.

   Artículo primero. Ambos Gobiernos, interesados en poner fin á las desavenencias que han tenido lugar, olvidan sus diferencias, i convienen en el restablecimiento de la buena armonía que ha existido antes entre las Repúblicas de la Nueva Granada i del Ecuador, i en que su correspondencia será franca, íntima i perfecta en toda la extension de sus territorios, i entre sus pueblos i Gobiernos respectivamente.

   Artículo segundo. El tratado de paz, amistad i alianza celebrado entre la Nueva Granada i el Ecuador el dia 8 de Diciembre de 1832, subsiste vijente, i ambos Gobiernos lo observarán i harán cumplir en todas sus partes; bien entendido que nada de lo que ha ocurrido hasta el dia de hoi, podrá servir de argumento para relajar de modo alguno la fuerza de este tratado.

   Artículo tercero. Ambos Gobiernos se comprometen á abrir negociaciones tan pronto como fuere posible, dentro del término de un año contado desde el dia de hoi, bien para celebrar un nuevo tratado de amistad, comercio, navegacion i límites, en que se estipule lo que sea conveniente al interés recíproco de las dos Repúblicas, ó bien para celebrar una próroga para el canje del que se ajustó en Bogotá el dia 20 de enero de 1845 y que fué ya aprobado por el Congreso de la Nueva Granada.

   Artículo cuarto. Para la entrega de reos de que habla el artículo 11o. de dicho tratado de 1832, se entenderán entre sí los juzgados o tribunales de una i otra República, por medio de requisitorios, con especificaciones del comprobante que por las leyes del pais en que haya ocurrido el hecho o el delito, sea suficiente a justificar el arresto i enjuiciamiento; i en caso necesario ocurrirá el un Gobierno al otro exijiendo la extradicion del reo.

   Artículo quinto. El Gobierno del Ecuador se obliga a respetar i hacer cumplir los autos i decisiones de los tribunales i juzgados de la Nueva Granada, respecto de los reos que deben ser sometidos á su jurisdiccion i se hallaren asilados en el territorio del Ecuador, conformándose, sin hacer alteracion alguna, con la calificacion que dichos tribunales ó juzgados hicieren sobre la naturaleza o clase de los delitos. Del mismo modo, el Gobierno de la Nueva Granada se obliga a respetar i hacer cumplir los autos i decisiones de los tribunales i juzgados del Ecuador, respecto de los reos que deben ser sometidos a su jurisdiccion i se hallaren asilados en el territorio de la Nueva Granada, conformándose, sin hacer alteracion alguna, con la calificacion que dichos tribunales o juzgados hicieren sobre la naturaleza o clase de los delitos.

   Por consiguiente, cuando los delitos fueren calificados de "comunes", se llevará a efecto inmediatamente la extradicion o entrega de que habla el artículo 11o. del tratado de 8 de Diciembre de 1832; pero si fueren calificados de "puramente políticos", no habrá lugar á la extradicion.

   Artículo sexto. El Gobierno de la Nueva Granada i el del Ecuador, en prueba de las seguridades que quieren darse mutuamente para lo sucesivo, i del deseo que tienen de estrechar mas su amistad recíproca, se obligan a impedir que en las provincias fronterizas de la una o de la otra República se hagan tentativas contra el órden i tranquilidad del Ecuador o de la Nueva Granada respectivamente, entendiéndose este comprometimiento hasta donde alcancen las facultades naturales de cada uno de los dos Gobiernos i las atribuciones que por las leyes les han sido o les fueren concedidas.

   Siendo el presente convenio arreglado extrictamente a las estipulaciones contenidas en el tratado de paz, amistad i alianza de 8 de Diciembre de 1832, antes citado, i a las leyes de una i otra República, se llevará a efecto desde que sea aprobado por el Poder Ejecutivo de la Nueva Granada i por el del Ecuador.

   En fé de lo cual, firmamos i sellamos con nuestros sellos particulares el presente convenio, hecho por duplicado, en Santa Rosa del Carchi a veinte i nueve de Mayo de mil ochocientos cuarenta i seis.

(L.S.)

Pedro Alcántara Herran

(L.S.)

José Modesto Larrea"

   I considerando:

   lo. Que el preinserto acto de transacion tiene por objeto que el tratado de paz, amistad i alianza celebrado entre la Nueva Granada i el Ecuador el 8 de Diciembre de 1832, i otras leyes de la República, se cumplan i ejecuten.

   2o. Que por el ya mencionado acto de transacion, las diferencias que existian entre los dos Estados han sido resueltas de una manera recíprocamente honrosa, cordial y satisfactoria.

   En uso de la atribucion que me confiere el inciso 2o. del artículo 104 de la Constitucion, i oido el dictámen unánime del Consejo de Gobierno; he venido en decretar i

   DECRETO:

   Artículo único. Apruébase el acto de transacion concluido i firmado en Santa Rosa del Carchi el 29 de Mayo último, entre el Jeneral Pedro Alcántara Herran, Comandante en Jefe del Departamento del Sud, i el Doctor José Modesto Larrea, Enviado Estraordinario i Ministro Plenipotenciario de la República del Ecuador; i para que todas i cada una de sus cláusulas i estipulaciones sean fielmente cumplidas i observadas, el Secretario de Estado, en el Despacho de Relaciones Esteriores cuidará de que este decreto i aquel acto se publiquen i circulen, i de que ambos documentos con todos sus antecedentes se pongan en conocimiento de la próxima Lejislatura.

   Dado en Bogotá, a veinte i nueve de Junio de mil ochocientos cuarenta i seis.

T. C. de Mosquera

El Secretario de Relaciones Exteriores

M. M. Mallarino

   En el protocolo de las conferencias que precedieron á la celebracion del ajuste inserto en el anterior decreto, se encuentra la siguiente declaracion hecha por el Benemérito Jeneral Herran i aceptada por el Honorable señor Larrea.

   "El señor Jeneral Herran dijo: -En obsequio de la buena fé con que trata de arreglarse la cuestion pendiente, el que habla declara, que en los artículos 3o. i 4o. del proyecto (que en el convenio son 4o. i 5o.) se resuelve esta completamente; i es en tal concepto que los ha redactado, a fin de que quede convenido, sin necesidad de ulteriores explicaciones, que las personas contra quienes han resultado cargos por el asesinato perpetrado en la persona del Jeneral Antonio José de Sucre, en la causa que con este motivo se ha seguido en la Nueva Granada, están sujetas a la extradicion estipulada en el artículo 11 del tratado de 8 de Diciembre de 1832. Dichos artículos están en consonancia con los principios que profesan las naciones mas cultas del mundo, i donde la justicia se administra con mejores garantías, i serán ventajosos á ambas partes igualmente, en todos los casos á que sean aplicables.

   Lo demas del proyecto tiene por objeto restablecer entre las dos Repúblicas perfecta amistad, libre de precedentes odiosos para que sea cordial i perdurable, alejando toda sospecha que pudiera debilitar la fé que ambos gobiernos deben tener en ella.

   El señor Larrea dijo: -Ciertamente, el delito perpetrado en la persona del Gran Mariscal de Ayacucho, es uno de aquellos crímenes que, á mas de contener en sí el carácter de alevosía, lleva el sello de la mas abominable iniquidad, por cuanto se perpetró el asesinato en un ilustre Jeneral que había consagrado su vida dando honra, victorias i gloria á Colombia, i dando despues el ejemplo de ser en la alta milicia el Jeneral ciudadano que vivia sujeto á las leyes de su patria, i en el estado comun de simple particular. Esta noble condicion, en que le habia puesto su vida privada, i la inmunidad de que gozaba, segun las leyes de Colombia, por sus opiniones políticas como Representante popular, hacen insustentable la errónea opinion de que los asesinos del vencedor en Pichincha sean delincuentes políticos, y no reos criminales de perversa i ordinaria condicion. Conformándose el que habla con la declaratoria que acaba de hacer el Sr. Jeneral Herran, se aprovecha de tal oportunidad para manifestar que esta misma es la opinion de la mayoría sensata é intelijente del virtuoso pueblo ecuatoriano.

    

FUENTE EDITORIAL:
Gaceta de la Nueva Granada. No. 811. 1846 (217), p. 1-2.

40 TRATADO GENERAL DE PAZ, AMISTAD, NAVEGACIÓN Y COMERCIO ENTRE LA REPÚBLICA DE LA NUEVA GRANADA Y LOS ESTADOS UNIDOS DE AMÉRICA

Bogotá, 12 de diciembre de 1846

Firmantes:

Por NUEVA GRANADA, Manuel María Mallarino

Por ESTADOS UNIDOS, Benjamin A. Bidlack

   La República de la Nueva Granada en la América del Sur, i los Estados Unidos del Norte América, deseando hacer firme i duradera la amistad i buena intelijencia que felizmente existen entre ámbas naciones, han resuelto fijar de una manera clara, distinta i positiva, las reglas que en lo futuro han de observarse relijiosamente entre una i otra, por medio de un tratado o convencion jeneral de paz i amistad, comercio i navegacion.

   Para este apetecible objeto el Presidente de la República de la Nueva Granada ha conferido plenos poderes a Manuel María Mallarino, Secretario de Estado del Despacho de Relaciones Exteriores, i el Presidente de los Estados Unidos de América ha conferido semejantes e iguales poderes a Benjamin A. Bidlack, ciudadano de dichos Estados i su Encargado de Negocios en Bogotá; los cuales despues de haber canjeado sus dichos plenos poderes en debida forma, han convenido en los artículos siguientes:

   Artículo primero. Habrá una paz perfecta, firme e inviolable, i amistad sincera entre la República de la Nueva Granada i los Estados Unidos de América en toda la extension de sus posesiones i territorios, i entre sus ciudadanos respectivamente, sin distincion de personas ni lugares.

   Artículo segundo. La República de la Nueva Granada i los Estados Unidos de América, deseando vivir en paz i armonía con todas las naciones de la tierra por medio de una política franca e igualmente amistosa con todas, se obligan mutuamente a no otorgar favores particulares a otras naciones con respecto a comercio i navegacion, que no se hagan inmediatamente extensivos a la otra parte, quien gozará de los mismos libremente, si la concesion fuere hecha libremente, u otorgando la misma compensacion, si la concesion fuere condicional.

   Artículo tercero. Las dos altas partes contratantes, deseando tambien establecer el comercio i la navegacion de sus respectivos paises sobre la base liberal de igualdad i reciprocidad perfectas, convienen mutuamente en que los ciudadanos de cada una de ellas puedan frecuentar todas las costas i territorios de la otra, i residir i traficar en ellos con toda especie de producciones, manufacturas i mercaderías; i que gozaran de todos los derechos, privilejios i exenciones, en navegacion i comercio, que los ciudadanos naturales gozen o gozaren, sometiéndose a las leyes, decretos i usos establecidos allí, a que estan sujetos los ciudadanos naturales. Pero debe entenderse, que este artículo no incluye el comercio de cabotaje de cada uno de los dos paises, cuyo arreglo se reservan las partes respectivamente, conforme a sus leyes particulares.

   Artículo cuarto. Igualmente convienen una i otra en que cualquiera especie de producciones, manufacturas o mercaderías extranjeras que puedan ser en cualquier tiempo legalmente importadas en la república de la Nueva Granada en sus propios buques, puedan ser tambien importadas en buques de los Estados Unidos; i que no se impondrán o cobrarán otros o mas altos derechos sobre las toneladas del buque, o por su cargamento, sea que la importacion se haga en buques del uno u del otro pais: i de la misma manera, cualquiera especie de producciones, manufacturas o mercaderías extranjeras que puedan ser en cualquier tiempo legalmente importadas en los Estados Unidos en sus propios buques, puedan tambien ser importadas en los buques de la República de la Nueva Granada; i que no se impondran otros o mas altos derechos sobre las toneladas del buque o por su cargamento, sea que la importacion se haga en buques del uno u del otro pais.

   Convienen ademas, en que todo lo que pueda ser legalmente exportado o reexportado de uno de los dos paises en sus propios buques, para un pais extranjero, pueda de la misma manera ser exportado o reexportado en los buques del otro: i serán concedidos i cobrados iguales premios, derechos i descuentos, sea que tal exportacion o reexportacion se haga en los buques de la República de la Nueva Granada, o en los de los Estados Unidos.

   Artículo quinto. No se impondrán otros o mas altos derechos sobre la importacion en la República de la Nueva Granada de cualesquiera artículos del producto natural o manufacturado de los Estados Unidos, i no se impondrán otros o mas altos derechos sobre la importacion en los Estados Unidos de cualesquiera artículos del producto natural o manufacturado de la República de la Nueva Granada, que los que se exijan o exijieren por iguales artículos del producto natural o manufacturado de cualquier otro pais estranjero; ni se impondran otros o mas altos derechos o gravámenes en ninguno de los dos paises sobre la exportacion de cualesquiera artículos para la República de la Nueva Granada o para los Estados Unidos respectivamente, que los que deban exijirse por la exportacion de iguales artículos para cualquiera otro pais extranjero; ni se establecerá prohibicion alguna respecto a la importacion o exportacion de cualesquiera artículos del producto natural o manufacturado de los territorios de la República de la Nueva Granada para los de los Estados Unidos, o de los territorios de los Estados Unidos para los de la República de la Nueva Granada, que no sea igualmente extensiva a las otras naciones.

   Artículo sexto. A fin de remover la posibilidad de cualquiera mala intelijencia con respecto a los tres artículos anteriores, se declara aquí: que las estipulaciones contenidas en ellos son aplicables en toda su extension a los buques de la Nueva Granada i sus cargamentos que arriben a los puertos de los Estados Unidos, i recíprocamente a los buques de los Estados Unidos i sus cargamentos que arriben a los puertos de la Nueva Granada; sea que procedan de los puertos del pais a que ellos pertenezcan respectivamente, o de los de cualquiera otro pais estranjero; i que en ningun caso se impondrá o cobrará derecho alguno diferencial en los puertos de los dos paises sobre los dichos buques o sus cargamentos, ya sean estos del producto o manufactura nacional o del producto o manufactura extranjera.

   Artículo séptimo. Se conviene ademas, que será enteramente libre a los comerciantes, capitanes de buques, i otros ciudadanos de ámbos paises manejar a su voluntad sus negocios por sí mismos, o por medio de sus ajentes, en todos los puertos i lugares sujetos a la jurisdiccion del uno u del otro, tanto con respecto a las consignaciones i ventas por mayor o menor de sus efectos i mercaderías, como con respecto a la carga, descarga i despacho de sus buques u otros negocios, debiendo en todos estos casos ser tratados como ciudadanos del pais en que residan, o considerados al ménos bajo igual pié que los subditos o ciudadanos de la nacion mas favorecida.

   Artículo octavo. Los ciudadanos de una i otra de las partes contratantes no podran ser embargados o detenidos con sus embarcaciones, tripulaciones, mercaderías i efectos comerciales de su pertenencia, para ninguna expedicion militar, ni para usos públicos o particulares, cualesquiera que sean, sin conceder a los interesados una justa i suficiente indemnizacion.

   Artículo noveno. Siempre que los ciudadanos de alguna de las partes contratantes se vieren precisados a buscar refujio u asilo en los rios, bahías, puertos o dominios de la otra, con sus buques, sean mercantes o de guerra, públicos o particulares, por mal tiempo, persecucion de piratas o enemigos, o falta de aguada o provisiones, seran recibidos i tratados con humanidad, dispensándoles todo favor i proteccion para reparar sus buques, acopiar víveres, i ponerse en situacion de continuar su viaje, sin obstáculo ni molestia de ningun jénero, ni pago de derechos de puerto o de cualesquiera otras cargas que los emolumentos del práctico, a no ser que los tales buques continuen en el puerto mas de cuarenta i ocho horas contadas desde el momento en que anclaren.

   Artículo 10o. Todos los buques, mercaderías, i efectos pertenecientes a los ciudadanos de la una de las partes contratantes, que acaso fueren apresados por piratas, bien sea dentro de los límites de su jurisdiccion o en alta mar, i fueren llevados o hallados en los rios, radas, bahías, puertos o dominios de la otra, seran entregados a sus dueños, probando estos en la forma propia i debida sus derechos ante los tribunales competentes; bien entendido que el reclamo ha de hacerse dentro del término de un año, por las mismas partes o por sus procuradores, o por los ajentes de sus respectivos gobiernos.

   Artículo 11o. Cuando algun buque perteneciente a los ciudadanos de cualquiera de las partes contratantes naufrague, encalle, o sufra alguna avería en las costas, o dentro de los dominios de la otra, se le dará toda ayuda i proteccion; del propio modo que es uso i costumbre con los buques de la nacion en donde suceda la avería; permitiéndose descargar el dicho buque si fuere necesario, de sus mercaderías i efectos, sin exijir por esto ningun derecho, impuesto o contribucion de ninguna especie, a no ser que se destinen a la venta o consumo en el pais en cuyo puerto se hubieren desembarcado.

   Artículo 12o. Los ciudadanos de cada una de las partes contratantes tendrán facultad para disponer de sus bienes muebles e inmuebles dentro de la jurisdiccion de la otra, por venta, donacion, testamento o de otro modo; i sus representantes, siendo ciudadanos de la otra parte, sucederán a sus dichos bienes muebles e inmuebles, sea por testamento o ab intestato, i podrán tomar posesion de ellos, por si personalmente, o por medio de otros que procedan en su nombre, i disponer de los mismos a su arbitrio, pagando solo aquellas cargas que en iguales casos estuvieren obligados a pagar los habitantes del pais en donde esten los referidos bienes.

   Artículo 13o. Ambas partes contratantes se comprometen i obligan en toda forma a dispensar recíprocamente su proteccion especial a las personas i propiedades de los ciudadanos de cada una de ellas, de todas profesiones, transeuntes o habitantes en los territorios sujetos a la jurisdiccion de una i otra, dejándoles abiertos i libres los tribunales de justicia para sus recursos judiciales, en los mismos terminos usados i acostumbrados para los naturales o ciudadanos del pais; para lo cual podrán jestionar en persona, o emplear en la jestion o defensa de sus derechos a los abogados, procuradores, escribanos, ajentes u apoderados que juzguen convenientes para todos sus litijios; i dichos ciudadanos o ajentes tendrán la libre facultad de estar presentes en las decisiones i sentencias de los tribunales en todos los casos que les conciernan; como igualmente al tomarse todas las declaraciones i pruebas que se ofrezcan en los dichos litijios.

   Artículo 14o. Los ciudadanos de la República de la Nueva Granada residentes en territorio de los Estados Unidos gozarán una perfecta e ilimitada facultad de conciencia, sin ser molestados, inquietados ni perturbados por su creencia relijiosa. No serán molestados, inquietados ni perturbados en el ejercicio de su relijion en casas privadas o en las capillas o lugares de adoracion designados al efecto, con el decoro debido a la Divinidad, i respeto a las leyes, usos i costumbres del pais. Tambien tendrán libertad para enterrar los ciudadanos de la Nueva Granada que mueran en territorio de los Estados Unidos, en los lugares convenientes i adecuados, designados i establecidos por ellos con acuerdo de las autoridades locales, o en los lugares de sepultura que elijan los amigos de los muertos; i los funerales i sepulcros no serán trastornados de modo alguno ni por ningun motivo.

   De la misma manera los ciudadanos de los Estados Unidos gozarán en territorio de la República de la Nueva Granada perfecta e ilimitada libertad de conciencia, i ejercerán su relijion pública o privadamente en sus mismas habitaciones, o en las capillas o lugares de adoracion designados al efecto de conformidad con las leyes, usos i costumbres de la República de la Nueva Granada.

   Artículo 15o. Será lícito a los ciudadanos de la República de la Nueva Granada, i de los Estados Unidos de América, navegar con sus buques con toda seguridad i libertad, de cualquier puerto a las plazas i lugares de los que son o fueren en adelante enemigos de cualquiera de las dos partes contratantes, sin hacerse distincion de quienes son los dueños de las mercaderías que llevan a su bordo. Será igualmente lícito a los referidos ciudadanos navegar con sus buques i mercaderías mencionadas, i traficar con la misma libertad i seguridad, de los lugares, puertos i ensenadas de los enemigos de ambas partes o de alguna de ellas, sin oposicion o molestia de ninguna especie, no solo directamente de los lugares enemigos arriba mencionados a los lugares neutros, sino tambien de un lugar perteneciente a un enemigo a otro enemigo, ya sea que estén bajo la jurisdiccion de una sola potencia, o bajo la de diversas. I queda aquí estipulado que los buques libres hacen libres tambien a las mercaderías, i que se ha de considerar libre i exento todo lo que se hallare a bordo de los buques pertenecientes a los ciudadanos de cualquiera de las partes contratantes, aunque toda la carga o parte de ella pertenezca a enemigos de una u otra, exceptuados siempre los artículos de contrabando. Se conviene tambien del mismo modo, en que la misma libertad sea extensiva a las personas que se encuentren a bordo de buques libres, con el fin de que aunque dichas personas sean enemigos de ambas partes o de alguna de ellas, no deban ser extraidas de los dichos buques libres, a ménos que sean oficiales o soldados en actual servicio de los enemigos: a condicion, no obstante, como expresamente se conviene, que las estipulaciones contenidas en el presente artículo, por las que se declara que el pabellon cubre la propiedad, se entenderán aplicables solamente a aquellas potencias que reconozcan este principio; pero si alguna de las dos partes contratantes estuviere en guerra con una tercera, i la otra permaneciere neutral, la bandera de la neutral cubrirá la propiedad de los enemigos, cuyos gobiernos reconozcan este principio, i no de otros.

   Artículo 16o. Se conviene igualmente, que en el caso de que la bandera neutral de una de las partes contratantes proteja las propiedades de los enemigos de la otra, en virtud de lo estipulado arriba, deberá siempre entenderse que las propiedades neutrales encontradas a bordo de tales buques enemigos, han de tenerse i considerarse como propiedades enemigas, i como tales estarán sujetas a detencion i confiscacion, exceptuando aquellas propiedades que hubiesen sido puestas a bordo de tales buques antes de la declaratoria de la guerra, i aun despues, si hubiesen sido embarcadas en dichos buques sin tener noticia de ella; pero las partes contratantes convienen en que, pasados dos meses despues de la declaratoria de la guerra, sus respectivos ciudadanos no podrán alegar que la ignoraban. Por el contrario, si la bandera neutral no protejiere las propiedades enemigas, entónces serán libres los efectos i mercaderías de la parte neutral embarcadas en buques enemigos.

   Artículo 17o. Esta libertad de navegacion i comercio se extenderá a todo jénero de mercaderías, exceptuando únicamente aquellas que se distinguen con el nombre de contrabando, i bajo este nombre de contrabando u efectos prohibidos, se comprenderán:

   lo. Cañones, morteros, obuces, pedreros, trabucos, fusiles, rifles, carabinas, pistolas, picas, espadas, sables, lanzas, chusos, alabardas; i granadas, bombas, pólvora, mechas, balas, con todas las demas cosas correspondientes al uso de estas armas.

   2o. Escudos, casquetes, corazas, cotas de malla, fornituras i vestidos hechos en forma i a usanza militar.

   3o. Bandoleras i caballos con sus arneses.

   4o. I jeneralmente toda especie de armas e instrumentos de hierro, acero, bronce, cobre, i otras materias cualesquiera manufacturadas, preparadas i formadas expresamente para hacer la guerra por mar o por tierra.

   5o. Los víveres que se introducen a una plaza sitiada o bloqueada.

   Artículo 18o. Todas las demas mercaderías i efectos no comprendidos en los artículos de contrabando explícitamente enumerados i clasificados en el artículo anterior, serán tenidos i reputados como libres i de lícito i lejítimo comercio, de modo que podrán ser conducidos i trasportados de la manera mas franca, por los ciudadanos de ambas partes contratantes, aun a los lugares pertenecientes a enemigo, exceptuando solo aquellas plazas que se hallen actualmente sitiadas o bloqueadas; i para evitar en el particular toda duda, se declaran sitiadas o bloqueadas solamente aquellas plazas que en la actualidad estuvieren atacadas por una fuerza de un belijerante capaz de impedir la entrada del neutral.

   Artículo 19o. Los artículos de contrabando ántes enumerados i clasificados, que se hallen en un buque destinado a puerto enemigo, estarán sujetos a detencion i confiscacion, dejando libre el resto del cargamento i el buque, para que los dueños puedan disponer de ellos como lo tengan por conveniente. Ninguna buque de cualquiera de las dos naciones será detenido en alta mar por tener a su bordo artículos de contrabando, siempre que el maestre, capitan, o sobrecargo de dicho buque quiera entregar los artículos de contrabando al apresador, a ménos que la cantidad de dichos artículos sea tan grande i de tanto volumen que no puedan ser recibidos a bordo del buque apresador sin graves inconvenientes; pero en este, i en todos los demas casos de justa detencion, el buque detenido será enviado al puerto mas inmediato, cómodo i seguro, para que allí se siga el juicio i se dicte sentencia conforme a las leyes.

   Artículo 20o. I por cuanto frecuentemente sucede que los buques navegan para un puerto o lugar perteneciente a un enemigo, sin saber que se halle sitiado, bloqueado o embestido, se conviene en que a todo buque, en tales circunstancias, se le pueda hacer retroceder de dicho puerto o lugar; pero no será detenido ni confiscada parte alguna de su cargamento, no siendo contrabando; a ménos que despues de la intimacion de semejante bloqueo o embestimiento por el comandante de las fuerzas bloqueadoras, intentare otra vez entrar; pero le será permitido ir a cualquiera otro puerto o lugar a donde lo tuviere por conveniente. Ni a buque alguno que hubiere entrado en un puerto ántes de que estuviere sitiado, bloqueado u embestido, se le impedirá salir de él con su cargamento; ni siendo hallado allí despues de la rendicion i entrega del lugar, estarán sujetos a confiscacion el tal buque o su cargamento, sino que serán restituidos a sus dueños.

   Artículo 21o. Con el objeto de prevenir todo jénero de desorden en la visita i reconocimiento de los buques i cargamentos de ambas partes contratantes en alta mar, han convenido mutuamente, que siempre que un buque nacional de guerra se encontrare con un neutral de la otra parte contratante, el primero permanecerá fuera del tiro de cañon, salvo en caso de mala mar, i podrá enviar su bote, con dos o tres hombres solamente, para verificar el dicho reconocimiento de los papeles concernientes a la propiedad i carga del buque, sin ocasionarle la menor extorsion, violencia o mal trato; sobre lo cual serán responsables con sus personas i bienes los comandantes del dicho buque armado. Para este fin los comandantes de buques, armados por cuenta de particulares, estarán obligados ántes de recibir sus patentes, a dar fianza suficiente para responder de los perjuicios que puedan causar. I se ha convenido expresamente que en ningun caso se exijirá de la parte neutral, que vaya a bordo del buque reconocedor con el fin de exhibir sus papeles, o para cualquiera otro objeto.

   Artículo 22o. Para evitar toda clase de vejámen i abuso en el excrutinio de los papeles relativos a la propiedad de los buques pertenecientes a los ciudadanos de las dos partes contratantes, estas han convenido i convienen, que en caso de que una de ellas estuviere en guerra, los buques i bajeles pertenecientes a los ciudadanos de la otra deberán proveerse con patentes de navegacion o pasaportes en que se expresen el nombre, propiedad i capazidad del buque como tambien el nombre i el lugar de la residencia del maestre o comandante, a fin de que se vea que el buque pertenece real i verdaderamente a los ciudadanos de una de las partes: i han convenido igualmente, que, estando cargados los expresados buques, ademas de las patentes de navegacion o pasaportes, irán tambien provistos de certificados, que contengan los pormenores del cargamento, i el lugar de donde se hizo a la vela el buque, para que así pueda saberse si hai a su bordo algunos efectos prohibidos o de contrabando, cuyos certificados serán expedidos en la forma acostumbrada por los empleados del lugar de la procedencia del buque, sin cuyos requisitos el dicho buque podrá ser detenido para que se le juzgue por el tribunal competente, i podrá ser declarado buena presa, a ménos que se pruebe que el defecto proviene de algun accidente, i se satisfaga o subsane con testimonios del todo equivalentes.

   Artículo 23o. Se ha convenido ademas que las estipulaciones anteriores relativas al reconocimiento i visita de los buques, se aplicarán únicamente a los que naveguen sin convoi; i que cuando los dichos buques estuvieren bajo de convoi, será suficiente la declaracion verbal del comandante de este, bajo su palabra de honor, de que los buques que se hallan bajo su proteccion pertenecen a la nacion cuya bandera llevan; i cuando se dirijan a un puerto enemigo, que los dichos buques no tienen a su bordo artículos de contrabando.

   Artículo 24o. Se ha convenido ademas, que en todos los casos que ocurran, solo los tribunales establecidos para causas de presas en el país a que las presas sean conducidas, tomarán conocimiento de ellas. I siempre que tales tribunales de una de las partes pronunciaren sentencia contra algun buque, o efectos o propiedad reclamada por los ciudadanos de la otra, la sentencia o decreto hará mencion de las razones o motivos en que aquella se hubiere fundado, i se franqueará sin retardo alguno al comandante o ajente de dicho buque, si lo solicitare, un testimonio auténtico de la sentencia o decreto, o de todo el proceso, satisfaciendo por él los derechos legales.

   Artículo 25o. Con el fin de disminuir los males de la guerra, las dos altas partes contratantes convienen ademas: que en caso de suscitarse desgraciadamente una guerra entre ellas, solo se llevarán a efecto las hostilidades por aquellas personas debidamente autorizadas por el gobierno, i por las que estén bajo sus órdenes, exceptuados los casos de repeler un ataque o invasion, i en la defensa de la propiedad.

   Artículo 26o. Siempre que una de las partes contratantes estuviere empeñada en guerra con otro estado, ningun ciudadano de la otra parte contratante aceptará comision o patente de corso para el objeto de auxiliar, o cooperar hostilmente con el dicho enemigo contra la mencionada parte que esté en guerra, bajo la pena de ser tratado como pirata.

   Artículo 27o. Si por alguna fatalidad, que no puede esperarse, i que Dios no permita, las dos partes contratantes se viesen empeñadas en guerra una con otra, han convenido i convienen desde ahora para entonces, que se concederá el término de seis meses a los comerciantes residentes en las costas i en los puertos de entrambas, i el término de un año a los que habitan en el interior, para arreglar sus negocios i trasportar sus efectos a donde quieran, dándoles el salvo conducto necesario que les sirva de suficiente proteccion hasta que lleguen al puerto designado. Los ciudadanos dedicados a cualesquiera otras ocupaciones, que se hallaren establecidos en los territorios o dominios de la Nueva Granada o de los Estados Unidos, serán respetados i mantenidos en el pleno goce de su libertad personal i de sus propiedades, a ménos que su particular conducta les haga desmerecer esta proteccion que las partes contratantes se comprometen a prestarles por consideraciones de humanidad.

   Artículo 28o. Ni las deudas contraidas por los individuos de una nacion en favor de los individuos de la otra, ni las acciones o cantidades que puedan tener en los fondos públicos, o en los bancos públicos o particulares, serán jamas confiscadas o secuestradas en ningun caso de guerra o desavenencia nacional.

   Artículo 29o. Deseando ambas partes contratantes evitar toda desigualdad en lo relativo a sus comunicaciones públicas i su correspondencia oficial, han convenido i convienen en conceder a sus enviados, ministros i ajentes públicos los mismos favores, inmunidades i exenciones que gozan o gozaren los de las naciones mas favorecidas; bien entendido que cualesquiera favores, inmunidades o privilejios que la Nueva Granada o los Estados Unidos tengan por conveniente otorgar a los enviados, ministros y ajentes diplomáticos de otras potencias, se harán por el mismo hecho extensivos a los de una i otra de las partes contratantes.

   Artículo 30o. Para hacer mas efectiva la proteccion que la Nueva Granada i los Estados Unidos de América dispensarán en adelante a la navegacion i comercio de los ciudadanos de una i otra, convienen en recibir i admitir cónsules i vicecónsules en todos los puertos abiertos al comercio extranjero, quienes gozarán en ellos de todos los derechos, prerogativas e inmunidades de los cónsules i vicecónsules de la nacion mas favorecida; quedando no obstante en libertad cada una de las partes contratantes para exceptuar aquellos puertos i lugares en que la admision i residencia de tales cónsules pueda no parecer conveniente.

   Artículo 31o. Para que los cónsules i vicecónsules de las dos partes contratantes puedan gozar de los derechos, prerogativas e inmunidades que les corresponde por su carácter público, ántes de entrar en el ejercicio de sus funciones, presentarán su comision o patente en la forma debida al Gobierno respecto del cual estén acreditados; i habiendo obtenido su exequatur, serán reputados i considerados como tales por todas las autoridades, majistrados i habitantes del distrito consular en que residan.

   Artículo 32o. Se ha convenido igualmente, que los cónsules, sus secretarios, oficiales, i personas agregadas al servicio de los consulados (no siendo estas personas ciudadanos del pais en donde el cónsul reside) estarán exentas de todo servicio público, i tambien de toda especie de pechos, impuestos i contribuciones, exceptuando aquellas que estén obligadas a pagar por razon de comercio u propiedad, i a las cuales están sujetos los ciudadanos i habitantes naturales i extranjeros en el pais en que residen, quedando en todo lo demas sometidos a las leyes de los respectivos estados. Los archivos i papeles de los consulados serán respetados inviolablemente, i bajo ningun pretesto los ocupará majistrado alguno, ni tendrán en ellos ninguna intervencion.

   Artículo 33o. Los dichos cónsules tendrán facultad para requerir el auxilio de las autoridades locales para la prision, detencion i custodia de los desertores de buques, públicos i particulares, de su respectivo pais; i con este objeto se dirijirán a los tribunales, juezes i empleados competentes, i reclamarán por escrito los dichos desertores, probando con la presentacion de los rejistros de los buques, del rol de la tripulacion i de otros documentos públicos, que aquellos hombres hacían parte de las dichas tripulaciones: i a virtud de esta demanda, así probada (exceptuando no obstante el caso en que se probare por otros testimonios lo contrario) no se rehusará la entrega. Aprehendidos dichos desertores, serán puestos a disposicion de los mencionados cónsules, i podrán ser depositados en las cárceles públicas a solicitud i a expensas de los que los reclamen para ser enviados a los buques a que correspondían, o a otros de la misma nacion. Pero si no fueren remitidos dentro de dos meses, contados desde el día de su arresto, serán puestos en libertad, i no volverán a ser presos por la misma causa.

   Artículo 34o. Con el objeto de protejer mas eficazmente su comercio i navegacion, las dos partes contratantes convienen aquí en formar, luego que las circunstancias lo permitan, una convencion consular que declare mas especialmente las atribuciones e inmunidades de los cónsules i vicecónsules de las partes respectivas.

   Artículo 35o. La República de la Nueva Granada i los Estados Unidos de América, deseando hacer tan duraderas cuanto sea posible las relaciones que han de establecerse entre las dos partes en virtud del presente tratado, han declarado solemnemente i convienen en los puntos siguientes:

   lo. Para mejor intelijencia de los artículos precedentes, han estipulado i estipulan las altas partes contratantes: que los ciudadanos, buques i mercancías de los Estados Unidos disfrutarán en los puertos de la Nueva Granada, inclusos los de la parte del territorio granadino jeneralmente denominado Istmo de Panamá desde su arranque en el estremo del sud hasta la frontera de Costa Rica, todas las franquicias, privilejios e inmunidades, en lo relativo a comercio i navegacion, de que ahora gozen i en lo sucesivo gozaren los ciudadanos granadinos, sus buques i mercancías; i que esta igualdad de favores se hará extensiva a los pasajeros, correspondencia i mercancías de los Estados Unidos que transiten al traves de dicho territorio de un mar a otro. El Gobierno de la Nueva Granada garantiza al Gobierno de los Estados Unidos que el derecho de via o tránsito al traves del Istmo de Panamá, por cualesquiera medios de comunicacion que ahora existan o en lo sucesivo puedan abrirse, estará franco i espedito para los ciudadanos i el Gobierno de los Estados Unidos, i para el trasporte de cualesquiera artículos de productos, manufacturas o mercancías de lícito comercio, pertenecientes a ciudadanos de los Estados Unidos: que no se impondrán ni cobrarán a los ciudadanos de los Estados Unidos, ni a sus mercancías de lícito comercio, otras cargas o peajes, a su paso por cualquier camino o canal que pueda hacerse por el Gobierno de la Nueva Granada o con su autoridad, sino los que en semejantes circunstancias se impongan o cobren a los ciudadanos granadinos: que cualesquiera de estos productos, manufacturas o mercancías pertenecientes a ciudadanos de los Estados Unidos, que pasen en cualquier direccion del un mar al otro, con el objeto de exportarse a cualquier otro país extranjero, no estarán sujetos a derecho alguno de importacion: i si lo hubieren pagado deberá reembolsarse al verificarse la exportacion; i que los ciudadanos de los Estados Unidos, al pasar así por el dicho Istmo, no estarán sujetos a otros derechos, peajes, o impuestos, de cualquier clase, sino aquellos a que estuvieren sujetos los ciudadanos naturales. Para seguridad del goce tranquilo i constante de estas ventajas, i en especial compensacion de ellas i de los favores adquiridos segun los artículos 4o., 5o. i 6o. de este tratado, los Estados Unidos garantizan positiva i eficazmente a la Nueva Granada, por la presente estipulacion, la perfecta neutralidad del ya mencionado Istmo, con la mira de que en ningun tiempo, existiendo este tratado, sea interrumpido ni embarazado el libre tránsito de uno a otro mar; i por consiguiente garantizan de la misma manera los derechos de soberanía i propiedad que la N. Granada tiene i posee sobre dicho territorio.

   2o. El presente tratado permanecerá en plena fuerza i vigor por el término de veinte años, contados desde el dia del canje de las ratificaciones; i desde el mismo dia cesará de tener efecto el tratado concluido entre

   Colombia i los Estados Unidos el 3 de octubre de 1824, no obstante lo dispuesto en el primer punto de su artículo 31.

   3o. Sin embargo de lo antedicho, si doce meses ántes de expirar el término de veinte años estipulados arriba, ninguna de las partes contratantes notificare a la otra su intencion de reformar alguno o todos los artículos de este tratado, continuará siendo obligatorio dicho tratado para ambas partes mas allá de los citados veinte años, hasta doce meses despues de que una de las partes notifique su intencion de proceder a la reforma.

   4o. Si alguno o algunos de los ciudadanos de una u otra parte infrinjieren alguno de los artículos contenidos en el presente tratado, dichos ciudadanos serán por ello personalmente responsables, i no se interrumpirá en su consecuencia la armonía i buena correspondencia entre las dos naciones, comprometiéndose cada una a no protejer de modo alguno al ofensor, ni a sancionar semejante violacion.

   5o. Si desgraciadamente alguno de los artículos contenidos en el presente tratado fuesen en alguna otra manera violados o infrinjidos, se estipula expresamente que ninguna de las dos partes contratantes ordenará o autorizará actos algunos de represalia, ni declarará la guerra contra la otra por queja de injurias o perjuicios hasta que la parte que se considere ofendida haya previamente presentado a la otra una exposicion de dichos perjuicios o injurias, apoyada con pruebas competentes, exijiendo justicia i satisfaccion, i esto haya sido negado con violacion de las leyes i del derecho internacional.

   6o. Cualquiera ventaja especial i señalada que la una o la otra potencia reporte de las estipulaciones anteriores, es i debe entenderse siempre en virtud i como compensacion de las obligaciones que acaban de contraer i quedan especificadas en el número primero de este artículo.

   Artículo 36o. El presente tratado de paz, amistad, comercio i navegacion, será aprobado i ratificado por el Presidente de la República de la Nueva Granada con acuerdo i consentimiento del Congreso de la misma; i por el Presidente de los Estados Unidos de América con acuerdo i consentimiento del Senado de los mismos: i las ratificaciones serán canjeadas en la ciudad de Washington dentro de diez i ocho meses contados desde el dia de la firma, o ántes si fuere posible.

   En fé de lo cual, nosotros, los Plenipotenciarios de la República de la Nueva Granada i de los Estados Unidos de América, hemos firmado i sellado las presentes en la ciudad de Bogotá el dia doce de diciembre en el año de Nuestro Señor mil ochocientos cuarenta i seis.

(L.S.)

M. M. Mallarino

(L.S.)

B. A. Bidlack

   Artículo adicional. Las repúblicas de la Nueva Granada i de los Estados Unidos tendrán i admitirán como buques nacionales de una u otra, todos aquellos que estén provistos de una patente del respectivo Gobierno, expedida conforme a las leyes del país.

   El presente artículo adicional tendrá la misma fuerza i validez que si se hubiera insertado, palabra por palabra, en el tratado firmado hoi; será ratificado, i las ratificaciones serán canjeadas, en el mismo tiempo.

   En testimonio de lo cual, los respectivos Plenipotenciarios lo han firmado i sellado con sus sellos.

   Dado en la ciudad de Bogotá, el dia doce de diciembre en el año de Nuestro Señor mil ochocientos cuarenta i seis.

(L.S.)

M. M. Mallarino

(L.S.)

B. A. Bidlack

   I habiendo sido debidamente ratificados por ambas partes el mencionado tratado i su artículo adicional, i canjeadas las ratificaciones en la ciudad de Washington el dia diez de junio último por el Jeneral Pedro Alcántara Herran, Enviado Extraordinario i Ministro Plenipotenciario de la Nueva Granada, i James Buchanan, Secretario de Estado de los Estados Unidos de América, por parte de sus respectivos Gobiernos.

   Por tanto, en ejercicio de mis atribuciones constitucionales, he dispuesto que el preinserto tratado i su artículo adicional se publiquen i circulen, a fin de que todas i cada una de sus cláusulas i estipulaciones tengan fuerza de lei en la República i sean fiel i relijiosamente cumplidas i observadas.

   Dado, firmado de mi mano, sellado con el sello de la República, i refrendado por el Secretario de Estado del Despacho de Relaciones Exteriores, en Bogotá a los diez i seis dias del mes de agosto en el año del Señor de mil ochocientos cuarenta i ocho.

(L.S.)

T. C. de Mosquera

El Secretario de Relaciones Exteriores

J. M. Galavís

    

   ACTA DE CANJE DE LAS RATIFICACIONES DEL TRATADO JENERAL DE PAZ, AMISTAD, NAVEGACION I COMERCIO ENTRE LA REPUBLICA DE LA NUEVA GRANADA I LOS ESTADOS UNIDOS DE AMERICA

   Los infrascritos, habiéndose reunido con el objeto de canjear las ratificaciones del Tratado jeneral de paz, amistad, navegacion i comercio entre la República de la Nueva Granada i los Estados Unidos de América, i el artículo adicional unido a él, firmados en Bogotá el dia doce de diciembre de mil ochocientos cuarenta i seis, i habiendo sido cuidadosamente leidos i examinados dichos instrumentos, se verificó el canje el dia de hoi, en la forma acostumbrada.

   En fé de cual firmaron la presente acta de canje i pusieron en ella sus sellos, en la ciudad de Washington el dia diez de junio de mil ochocientos cuarenta i ocho.

(L.S.)

P. A. Herran

(L.S.)

James Buchanan

   Secretaría de Gobierno. Hallándose ya repuesto de sus males S. E. el Presidente, ha vuelto a encargarse del P. E. desde hoi 27 de agosto.

FUENTE EDITORIAL:
Gaceta Oficial. No. 1001, 1848 (27/8), p. 479-486.

41 CONVENIO ESPECIAL SOBRE AUXILIOS MILITARES ENTRE LA NUEVA GRANADA YEL ECUADOR

Quito, 13 de febrero de 1847

Firmantes:

Por NUEVA GRANADA, Rafael Rivas

Por ECUADOR. José Modesto Larrea

   En el nombre de Dios, autor i conservador del Universo.

   Viéndose amenazada la independencia i libertad del Ecuador por la expedición que prepara en Europa contra esta República Juan José Flores, ha llegado el casus foederis que señala el artículo sexto del tratado celebrado en Pasto en ocho de diciembre de mil ochocientos treinta i dos entre la República de la Nueva Granada i la República del Ecuador:

   I para proceder a la celebración del convenio sobre los auxilios que en el caso debe prestar la Nueva Granada al Ecuador, en cumplimiento del citado artículo, los Gobiernos de las dos Repúblicas han nombrado al efecto sus respectivos Plenipotenciarios, es a saber: El Gobierno de la Nueva Granada a Rafael Rivas, Cónsul Jeneral i Encargado de la Legación de la Nueva Granada en el Ecuador; i el Gobierno de la República del Ecuador a José Modesto Larrea, Enviado Extraordinario i Ministro Plenipotenciario cerca del Gobierno de la Nueva Granada: quienes despues de manifestar recíprocamente sus respectivos Plenos Poderes, hallándolos bastantes i en debida forma, i canjeado copias auténticas de ellos, han convenido en los artículos siguientes:

   Artículo primero. El Gobierno de la Nueva Granada, luego que se le dirija la excitación del caso, auxiliará al Gobierno del Ecuador con una división de tropas disciplinadas en número de dosmil hombres.

   Artículo segundo. Las tropas granadinas que obren dentro del territorio ecuatoriano, respetarán i sostendrán a las autoridades legales del Ecuador en los mismos términos que deben hacerlo las tropas ecuatorianas; i se retirarán de dicho territorio tan pronto como lo disponga cualquiera de los dos Gobiernos.

   Artículo tercero. Las tropas granadinas, sus Jefes i oficiales recibirán por cuenta del Gobierno del Ecuador desde el dia que pisen su territorio, el mismo sueldo que les corresponde en la Nueva Granada, cargándoseles en cuenta por parte del Gobierno ecuatoriano, el valor de las raciones que reciban en plata, o en especie; i estas se abonarán al mismo precio que se cargue al ejército ecuatoriano. Por las cantidades que no puedan entregarse i queden a deberse a las tropas granadinas, i a sus Jefes i oficiales, se expedirán cartas de pago amortizables en numerario según lo permitan los fondos del Tesoro Ecuatoriano.

   Artículo cuarto. Por lo demás, los Jefes, oficiales i tropa de la Nueva Granada disfrutarán dentro del territorio ecuatoriano, los mismos goces i consideraciones que los Jefes, oficiales i tropa del Ecuador.

   Artículo quinto. Siempre que se cometa algún delito por individuos de la división granadina, serán juzgados por sus jueces naturales i leyes respectivas: i en todo lo relativo al réjimen, organización i servicio de las tropas granadinas, estas solo estarán sujetas a sus propios Jefes i oficiales; pero cuando obren reunidas con tropas de otras naciones, se observará lo que hayan dispuesto los Jefes de las demás tropas, de acuerdo con el que tenga el mando de las granadinas.

   Artículo sexto. El Jefe de las tropas granadinas cuidará de hacer liquidar los haberes de la división, de recojer las cartas de pago i de practicar todo lo demás que conduzca al exacto cumplimiento de las precedentes disposiciones.

   Artículo séptimo. Este convenio quedará perfeccionado por parte del Ecuador con la aprobación que le preste el Poder Ejecutivo de esta República, en uso de las facultades extraordinarias i especiales que para el presente caso le concede el artículo tercero del decreto lejislativo de trece de noviembre de mil ochocientos cuarenta i seis; i para que tenga efecto por parte de la Nueva Granada, será aprobado por el Congreso granadino, i ratificado por el Poder Ejecutivo de aquella República, en cumplimiento del parágrafo séptimo artículo sesenta i siete, e inciso segundo, artículo ciento dos de la Constitución de la Nueva Granada.

   Artículo octavo. La ratificación se hará dentro de dos meses contados desde la fecha, o antes si fuere posible, i el canje se verificará en Quito por los comisionados respectivos.

   En fé de lo cual, nosotros los Plenipotenciarios de la República de la Nueva Granada, i de la República del Ecuador, hemos firmado i sellado con nuestros respectivos sellos particulares el presente convenio, en la ciudad de Quito a 13 de febrero del año del Señor de mil ochocientos cuarenta i siete.

(L.S.)

Rafael Rivas

(L.S.)

Modesto Larrea

   I habiendo sido debidamente ratificado por las dos altas partes contratantes el mencionado convenio especial, i canjeadas sus ratificaciones en la ciudad de Quito, el dia cuatro de mayo próximo pasado, por Rafael

   Rivas, Cónsul Jeneral de la Nueva Granada, i Marcos Espinel oficial mayor del Ministerio de Relaciones Exteriores del Ecuador, Plenipotenciarios nombrados al efecto por sus respectivos Gobiernos.

   Por tanto, en ejercicio de mis atribuciones constitucionales, i a virtud de la aprobación prestada por el Congreso Nacional, he dispuesto que el preinserto convenio se publique i circule, a fin de que todas i cada una de sus cláusulas i estipulaciones tengan fuerza de lei en la República i sean fiel i relijiosamente cumplidas i observadas.

   Dado, firmado de mi mano, sellado con el sello de la República i refrendado por el Secretario de Estado del Despacho de Relaciones Exteriores, en Bogotá, a los diez dias del mes de junio en el año del Señor mil ochocientos cuarenta i siete.

(L.S.)

T. C. de Mosquera

El Secretario de Relaciones Exteriores

M. M. Mallarino

    

   ACTA DE CANJE DE LAS RATIFICACIONES DEL CONVENIO ESPECIAL SOBRE AUXILIOS MILITARES, CONCLUIDO ENTRE LAS REPUBLICAS DE LA NUEVA GRANADA I DEL ECUADOR A TRECE DE FEBRERO DE MIL OCHOCIENTOS CUARENTA I SIETE

   En la ciudad de Quito, a cuatro de mayo de mil ochocientos cuarenta i siete se reunieron en la oficina del Ministerio de Relaciones Exteriores del Ecuador, Rafael Rivas, Cónsul jeneral i Plenipotenciario AD HOC del Gobierno de la Nueva Granada, i Marcos Espinel, Oficial mayor de la Secretaría de Relaciones Exteriores i Plenipotenciario AD HOC del Gobierno del Ecuador, con el objeto de canjear las ratificaciones del convenio sobre auxilios militares, concluido en esta capital por Plenipotenciarios de las dos Repúblicas a trece de febrero del precitado año.

   I habiendo presentado los actos orijinales de ratificación de sus Gobiernos respectivos, i halládolos en la forma acostumbrada, se hicieron mútua entrega i cambio de dichos instrumentos.

   En fé de lo cual, extienden por duplicado la presente dilijencia, que firman i sellan con sus sellos particulares.

Rafael Rivas,

Marcos Espinel

FUENTE EDITORIAL:
Gaceta de la Nueva Granada. No. 891, 1847 (4/7), p. 419.

42 CONVENCIÓN DE CORREOS ENTRE LA REPÚBLICA DE LA NUEVA GRANADA Y EL REINO UNIDO DE LA GRAN BRETAÑA E IRLANDA "

Bogotá, 24 de mayo de 1847

Firmantes:

Por NUEVA GRANADA, Manuel María Mallarino

Por GRAN BRETAÑA, Daniel Florencio O'Leary

   El Gobierno de la República de la Nueva Granada, i el Gobierno de S. M. la Reina del Reino Unido de la Gran Bretaña e Irlanda, deseando fomentar las relaciones de amistad existentes entre los dos paises, i arreglar por una convencion las comunicaciones por correos entre los territorios de la República i los dominios británicos; han nombrado Plenipotenciarios a este fin, a saber: S. E. el Presidente de la República de la Nueva Granada al Sr. Manuel Maria Mallarino, Secretario de Estado del Despacho de Relaciones Exteriores de la misma República; i el Administrador jeneral de correos de S. M. B., a virtud de autorizacion de los Sres. Comisionados de la Tesorería, al Sr. Daniel Florencio O'Leary, Encargado de Negocios de su dicha Majestad en la República de la Nueva Granada. Los cuales, despues de haberse comunicado reciprocamente sus plenos poderes respectivos, han convenido en los artículos siguientes:

   Artículo primero. Se mantendrá una comunicacion periódica i regular entre la República de la Nueva Granada i el Reino Unido de la Gran Bretaña e Irlanda, para la trasmision de los pliegos o cartas, diarios i gacetas, estados de cambios, precios corrientes, i demás papeles impresos que pueden pasar por los correos británicos pagando portes reducidos; i esto se entenderá tanto de los que se despachen directamente del un Estado para el otro, como de los que se envíen de tránsito por sus respectivos territorios, con arreglo a esta convencion.

   Artículo segundo. El trasporte marítimo de los pliegos o cartas i de los papeles impresos mencionados en el precedente artículo, bien sea que se verifique directamente entre los dos paises, o de unos a otros de los puertos de escala entre los dos Estados, i de uno a otro de los puertos de la Nueva Granada, se hará una vez en cada mes, mientras el Gobierno británico estime conveniente mantener esta comunicacion por medio de balijas conducidas por buques británicos de vapor, bien sean de la Marina Real, o bien de particulares con quienes el Gobierno de S. M. B. pudiere hacer alguna contrata al efecto.

   Artículo tercero. Estos paquebotes, en tanto que el Gobierno británico estime conveniente mantener la comunicacion, arribarán a los puertos de Santamaria, Cartajena i Chágres, i partirán de ellos, una vez en cada mes, con toda aquella regularidad que la naturaleza del servicio permita. Se les considerará i recibirá en dichos puertos como se considera i recibe jeneralmente a los buques de guerra: tendrán derecho a los mismos honores i privilejios: estarán exentos de impuestos de navegacion, tonelada, puerto u otros análogos, igualmente que de toda declaracion, entrada o visita de aduana: podrán entrar a los puertos de la República i salir de ellos a cualquiera hora, i no estarán sujetos a arresto, secuestro ni embargo. Si mas tarde el Gobierno de la Nueva Granada, deseoso de extender su cooperacion, destinase a este servicio algunos buques de su marina, tales buques disfrutarán entonces por reciprocidad en los puertos del Reino Unido i de aquellas de sus colonias a que aportaren, de los mismos privilejios, franquicias e inmunidades que se conceden a favor de los paquebotes británicos en los puertos de la República.

   Artículo cuarto. Aunque por regla jeneral estos paquebotes no se encargarán del trasporte de mercancías, podrán, no obstante, tomar a flete, embarcar, desembarcar, trasbordar, exportar e importar en los puertos de la Nueva Granada i del Reino Unido respectivamente, i en los puertos de escala a que arribaren, los caudales en barras i monedas de oro i plata, i toda clase de materias preciosas de libre importacion i exportacion en los dos paises. Pero no podrán tomar a flete, embarcar ni trasbordar en los puertos de la Nueva Granada aquellas materias preciosas, la exportacion de las cuales se prohibe por las leyes de la República.

   Artículo quinto. Podrán estos paquebotes embarcar i desembarcaren los puertos de las dos naciones toda clase de pasajeros, de cualquier pais que fueren, con sus equipajes i efectos de su uso personal, siempre que lleven sus pasaportes en debida regla; i bajo la condicion de que los Comandantes de los paquebotes se someterán a los reglamentos de sanidad i policía de dichos puertos. Sin embargo, en ningun caso deberá resultar del trasporte de los pasajeros la menor dilacion o impedimento en el cumplimiento del servicio a que los paquebotes están destinados.

   Articulo sexto. Los comandantes de los paquebotes podrán, sin anclar si así lo tuvieren por conveniente, enviar a la costa, delante de los puertos de la Nueva Granada, i recibir en ella, las balijas de correspondencia e impresos, los pasajeros i aquellas materias preciosas, cuya importacion o exportacion sea permitida por las leyes de la República.

   Artículo séptimo. Los carbones destinados para el consumo de los paquebotes de vapor se admitirán en los puertos de la Nueva Granada, libres del pago de toda clase de derechos, i se podrán tambien depositar libremente en los almacenes que se hubieren preparado, sin otra obligacion que la de que los importadores o los ajentes de los paquebotes declaren, a pedimento de la aduana, cuales sean las cantidades de carbon así introducidas o almacenadas.

   Los buques mercantes, o cualesquiera otros que se emplearen en el trasporte de estos carbones para el consumo de los paquebotes de vapor, no estarán sujetos a su entrada en los puertos de la Nueva Granada, ni a su salida de ellos, si salieren en lastre, a derechos de tonelada, anclaje, ni otro alguno. Pero si tales buques salieren cargados, deberán satisfacer los derechos con que jeneralmente se hallaren gravados a la salida los buques de comercio. I en todo caso podrá visitárseles por las aduanas de la República, si no pertenecieren a la Marina Real de Su Majestad Británica.

   Artículo octavo. En caso de guerra entre las dos naciones (lo que a Dios no plegue) los paquebotes británicos, así como los buques que mas tarde pudiere el Gobierno de la Nueva Granada destinar a este servicio, continuarán su navegacion periódica, sin obstáculo ni molestia, hasta que uno de los dos Gobiernos haya notificado al otro que dicho servicio debe cesar. En tal caso, se permitirá a unos i otros buques que regresen libremente, i sin detencion o molestia, a sus puertos respectivos.

   Artículo noveno. Los ajentes consulares de Su Majestad Británica en los puertos de Santamarta, Cartajena, Chágres, Panamá, Buenaventura, i en cualesquiera otros puertos de la República en que los paquebotes tocaren, a los ajentes especiales nombrados por la oficina de correos de la Gran Bretaña, serán el órgano inmediato por el cual las respectivas administraciones de correos granadinas han de recibir i entregar las balijas que trasportaren o hubieren de trasportar los paquebotes de vapor británicos. En tal conformidad, luego que los comandantes de dichos paquebotes entreguen a tales ajentes consulares o postales las balijas que condujeren, estos, despues de haber extraido de ellas la correspondencia oficial del Gobierno Británico, las pasarán sin dilacion alguna a dichas oficinas, las cuales les darán un recibo en debida forma. Dichos ajentes tomarán del mismo modo de las administraciones de correos granadinas los pliegos i paquetes que hubieren de conducirse en los paquebotes, i despues de haber formado las balijas, con la agregacion de la correspondencia del consulado, las remitirán directa e inmediatamente a los Comandantes de aquellos buques, tambien bajo el recibo correspondiente.

   Las disposiciones de este artículo no afectan en manera alguna a las estipulaciones contenidas en el artículo 11°.

   Artículo 10o. Es un deber privativo de las administraciones de correos de la Nueva Granada, i de las de la Gran Bretaña, el de tomar a su cargo i hacer conducir por los territorios respectivos de cada uno de los dos Estados, todos los pliegos de correspondencia i paquetes de impresos que contengan las balijas que se trasportaren por los paquebotes; a excepcion de los pliegos de correspondencia i paquetes de impresos comprendidos en las balijas cerradas que deben conducirse al traves del Istmo, a consecuencia de lo estipulado en el artículo XI.

   Artículo 11o. El Gobierno de la Nueva Granada se compromete a conceder, entre los puertos de Chágres i Panamá, el tránsito de balijas cerradas, conducidas por mensajeros del Gobierno británico.

   Estos mensajeros no tendrán ningun carácter público, se entenderán única i exclusivamente con las administraciones de correos de la Nueva Granada, en lo que tenga relacion con el servicio de que se hallan encomendados, i estarán en todo sujetos a las autoridades i a las leyes de esta República, conforme a las disposiciones de la presente convencion i a las demas reglas que rijan respecto de los expresos particulares i transeuntes granadinos.

   Todos los gastos inherentes a la transmision de tales balijas cerradas serán de cargo del Gobierno Británico; i en ellas se podrán conducir:

   lo. Los pliegos de correspondencia i paquetes de impresos que procedieren orijinalmente de los territorios del Reino Unido i de sus colonias i posesiones, o de paises extranjeros cuya correspondencia pase de tránsito por el Reino Unido, con destino a los Estados de la América Occidental i del Océano Pacífico, o a cualesquiera otros paises hácia los cuales el Gobierno británico estime conveniente dirijir correspondencia por la vía del Istmo.

   2o. Los pliegos i paquetes provenientes de cualesquiera paises o Estados que se trasmitan por la via del dicho Istmo, con destino al Reino Unido, a sus colonias i posesiones, o a paises extranjeros cuya correspondencia pase de tránsito por el Reino Unido.

   Artículo 12o. El administrador de correos de Chágres, luego que hubiere recibido del Cónsul u otro ajente británico en aquel puerto las balijas cerradas trasportadas por los paquebotes británicos del Atlántico, las remitirá sin pérdida de tiempo al Administrador principal de correos de Panamá, por conducto del mensajero especial que deba conducirlas conforme al tenor del artículo precedente; i así mismo luego que hubiere recibido de Panamá por el propio conducto las balijas cerradas que hubieren de transportarse por dichos paquebotes, las entregará al referido Cónsul u otro ajente británico, bajo el correspondiente recibo, i para el fin dispuesto por el artículo 9°.

   Artículo 13o. El Administrador principal de correos de Panamá estará en relacion inmediata con el Cónsul de Su Majestad Británica en aquel puerto, para recibir de él, o entregarle, respectivamente, las balijas cerradas de correspondencia británica que hubieren de remitirse a Chágres, o embarcarse a bordo de los paquebotes que existan o se establecieren en el Pacífico. Tanto el recibo de las unas balijas, como la entrega de las otras, se harán con la formalidad correspondiente, para el efecto prevenido en el artículo XX.

   Siempre que los mensajeros especiales británicos reciban en Panamá balijas cerradas i las entreguen en Chágres, o vice versa, darán el correspondiente recibo al respectivo Administrador de correos, o lo exijirán para su resguardo, segun fuere el caso.

   Artículo 14o. Cuando quiera que el estado del mar, o cualquiera otra causa, impida a los paquebotes comunicarse fácilmente con Chágres, podrán tocar en Portobelo i desembarcar i tomar allí las balijas, los pasajeros i las materias preciosas.

   En tal caso, el ajente británico encargado de las balijas podrá adoptar, con acuerdo i consentimiento del administrador de correos de Portobelo, las medidas que estime convenientes para la conduccion de las balijas cerradas que se mencionan en el artículo 11°.

   Artículo 15o. Por cada pliego hasta de media onza inglesa de peso, procedente de los puertos de la Nueva Granada, i con destino a cualquiera parte del Reino Unido, o a ser trasmitido por su territorio a las colonias i posesiones británicas o a otros paises, i vice versa, se pagará en las oficinas de correos de la Gran Bretaña el porte único de un chelin, si la conduccion se hiciere por los paquebotes británicos; i el porte de ocho peniques, si la conduccion se hiciere por buques particulares. I por los pliegos de mayor peso la escala de portes será la misma que la tarifa de correos británica dispone para la correspondencia entre el Reino Unido i sus colonias de las islas occidentales; es a saber:

   Por cada pliego de mas de media onza i hasta una onza de peso, dos portes: de más de una onza i hasta dos onzas, cuatro portes: de mas de dos onzas i hasta tres onzas, seis portes: de mas de tres onzas i hasta cuatro onzas, ocho portes: i asi de lo demas, en la misma proporcion, agregando siempre dos portes por cada onza o fraccion de onza.

   Tanto los pliegos procedentes de la Nueva Granada, que se trasmitan por el Reino Unido á las colonias i posesiones británicas, o á paises extranjeros; como los pliegos procedentes de las colonias i posesiones británicas, o de paises extranjeros, que se trasmitan por el Reino Unido a la Nueva Granada, estarán sujetos, ademas de los portes de correos arriba espresados, al aumento progresivo de portes que paguen en Inglaterra los pliegos destinados a o provenientes de tales colonias, posesiones, i paises extranjeros.

   Artículo 16o. Por cada pliego hasta de media onza inglesa de peso, que se conduzca por los paquebotes británicos, (o por los buques particulares que se contraten para este servicio), de las colonias de la Gran Bretaña en las Indias Occidentales, á los puertos de la Nueva Granada, i viceversa, o de las colonias francesas de Martinica i Guadalupe á los puertos de la Nueva Granada, i viceversa, se pagará á los ajentes de correos británicos el porte de cuatro peniques: i por los pliegos de mayor peso se pagará el porte respectivo con arreglo a la escala establecida en el artículo precedente.

   Artículo 17o. Por cada pliego hasta de media onza inglesa de peso, que se conduzca por los paquebotes británicos de cualquiera de los puertos extranjeros en que tocaren (excepto Martinica i Guadalupe) a la Nueva Granada, i viceversa, se pagará al Ajente británico de correos en el puerto de la partida, el porte de un chelin; i por los pliegos de mayor peso, el porte se conformará a la escala establecida en el artículo XV.

   Artículo 18o. El Gobierno Británico se compromete a que, mientras estime conveniente mantener la comunicacion por medio de paquebotes británicos, tales paquebotes conducirán las balijas de correspondencia granadina, entre los puertos de la República en que tocaren, así en el Atlántico como en el Pacífico, con arreglo a los portes de correo estipulados en el artículo XVI para las cartas que se conduzcan entre las colonias británicas de las Indias Occidentales i los puertos de la Nueva Granada.

   Artículo 19o. Por los pliegos de cualquier procedencia que se remitan de los puertos del Reino Unido a la Nueva Granada, i por los que de la Nueva Granada se remitan a los puertos del Reino Unido con cualquier destino, ya sea que se trasporten, o hayan de trasportarse por los paquebotes británicos, o por buques particulares, se pagará en las administraciones de correos de la Nueva Granada el porte interno con arreglo a la tarifa vijente en la República.

   Artículo 20o. Por los pliegos contenidos en las balijas cerradas de correspondencia británica a que se refiere el artículo XI, se pagará en la administracion de correos de Panamá, por el Cónsul u otro Ajente de S. M. B. en aquel puerto, cada tres meses, un porte de tránsito a razon de dos reales por cada onza granadina de peso.

   Estos pliegos se pesarán en la oficina de correos de Londres, ántes de la partida o inmediatamente despues de la llegada de las balijas cerradas, enviadas de tránsito al traves del Istmo de Panamá; i cumplida esta operacion, se extenderá una dilijencia del resultado, la cual será enviada por la oficina de correos británica al Administrador de correos de Panamá.

   Artículo 21o. Por los pliegos que los capitanes de buques mercantes conduzcan de buena fe para sus consignatarios, i para las personas interesadas en su armamento o cargazon, no se exijirá porte alguno marítimo; pero tales pliegos, sin embargo, no deberán exceder del peso de seis onzas por cada buque i para cada uno de los consignatarios u otras personas interesadas en su armamento o cargazon.

   Artículo 22o. Los diarios i gacetas publicados en lengua española i que se remitan directamente de la Nueva Granada al Reino Unido de la Gran Bretaña e Irlanda, o de un puerto a otro de la Nueva Granada, se trasportarán por los paquebotes británicos i se entregarán o trasmitirán a su destino libres de todo porte británico.

   Asimismo los diarios i gacetas publicados en el Reino Unido en cualquiera lengua, i conforme a las leyes británicas que arreglan su publicacion i circulacion, cuando se remitan directamente del Reino Unido a la República de la Nueva Granada, se trasportarán libres de todo porte por los paquebotes británicos i en iguales términos se conducirán i entregarán libres de todo porte por los correos de la República.

   Los diarios i gacetas que se remitan por los paquebotes británicos directamente de una colonia o posesion británica a un puerto de la Nueva Granada, se conducirán por los correos de la República i se entregarán libres de todo porte.

   Los diarios i gacetas que se remitan por los paquebotes británicos directamente de la Nueva Granada a una colonia o posesion británica, o a cualquiera de los puertos extranjeros en que tales paquebotes tocaren, no estarán sujetos a otros o mas altos portes de correo que los que paguen los diarios i gacetas que se conduzcan directamente de una colonia británica a otra, o de una colonia británica a cualquiera de los puertos extranjeros en que tocaren los paquebotes británicos.

   Cuando entre la Nueva Granada i el Reino Unido, o entre la Nueva Granada i una colonia o posesion británica, se condujeren diarios i gacetas en buques particulares, las oficinas de correos británicos cobrarán la suma de un penique por cada diario o gaceta al tiempo de su despacho, i la misma suma al tiempo de la entrega.

   Cuando se conduzcan diarios i gacetas en buques particulares i de una colonia o posesion británica a un puerto de la Nueva Granada, la suma que se cobre al tiempo de su entrega en la República no deberá exceder de un penique esterlino por cada diario o gaceta.

   Artículo 23o. Deseosos de evitar toda interpretación contraria a sus intenciones, los dos Gobiernos declaran que cualesquiera ventajas que la una o la otra nacion reporten de los pactos contenidos en la presente Convencion, son i deben entenderse en virtud i como compensacion de las obligaciones recíprocas que por ella han contraido.

   Artículo 24o. La presente Convencion comenzará a ejecutarse tres meses despues del canje de las ratificaciones: durará cinco años, contados desde la fecha del expresado canje, que se efectuará en Bogotá dentro de diez meses o ántes si fuere posible; i trascurridos que sean los dichos cinco años, continuará en su fuerza i vigor por cinco años mas, i así sucesivamente, siempre por un término de cinco años, si una de las dos partes no declarare a la otra su voluntad en contrario, doce meses por lo ménos ántes de expirar cada término quinquenial.

   En fé de lo cual, los Plenipotenciarios respectivos han firmado la presente Convencion, i selládola con sus sellos particulares, en la ciudad de Bogotá, a los veinticuatro dias del mes de mayo en el año del Señor mil ochocientos cuarenta i siete.

(L.S.)

Manuel María Mallarino

(L.S.)

Daniel Florence O'Leary

   I habiendo sido ratificada por las dos partes contratantes la mencionada Convencion, i canjeadas las ratificaciones hoi dia de la fecha en esta ciudad de Bogotá por Manuel Ancízar, Secretario de Estado del Despacho de Relaciones Exteriores de la Nueva Granada, i Daniel Florencio O'Leary, Encargado de Negocios de S. M. Británica, por parte de sus respectivos Gobiernos.

   Por tanto, en ejercicio de mis atribuciones constitucionales, he dispuesto que la preinserta Convencion se publique i circule, a fin de que todas i cada una de sus cláusulas i estipulaciones tengan fuerza de lei en la República i sean fiel i relijiosamente cumplidas i observadas.

   Dado, firmado de mi mano, sellado con el sello de la República, i refrendado por el Secretario de Estado del Despacho de Relaciones Exteriores, en Bogotá a los diezisiete dias del mes de diciembre del año del Señor mil ochocientos cuarenta i siete.

(L.S.)

T. C. de Mosquera

El Secretario de Relaciones Exteriores

Manuel Ancízar

    

   ACTA DE CANJE DE LAS RATIFICACIONES DE LA CONVENCION DE CORREOS ENTRE LA REPUBLICA DE LA NUEVA GRANADA I EL REINO UNIDO DE LA GRAN BRETAÑA E IRLANDA

   En la ciudad de Bogotá, a 17 de diciembre de 1847, se reunieron en la oficina de Relaciones Exteriores de la Nueva Granada, Manuel Ancízar, Secretario de Estado i del expresado Despacho de Relaciones Exteriores, i Daniel Florencio O'Leary, Encargado de Negocios de Su Majestad Británica, con el objeto de canjear las ratificaciones de la Convencion de correos entre la República de la Nueva Granada i el Reino Unido de la Gran Bretaña e Irlanda, concluida en esta capital a 24 de mayo del presente año.

   I habiendo presentado los actos orijinales de ratificacion de sus Gobiernos respectivos, i halládolos en la forma acostumbrada, se hicieron mútua entrega i cambio de dichos instrumentos.

   En fé de lo cual expiden por duplicado la presente dilijencia, que firman i sellan con sus sellos particulares.

(L.S.)

Manuel Ancízar

(L.S.)

Daniel F. O'Leary

    

   CONVENCION DE CORREOS CON LA INGLATERRA

   Legacion Británica

   Bogotá, octubre 8 de 1856.

   El infrascrito, Encargado de Negocios de S. M. B., ha recibido instrucciones de su Gobierno para hacer a S. E. el Secretario de Estado Neo-Granadino para las Relaciones Esteriores la comunicacion siguiente.

   Por el artículo 24 de la Convencion postal que fué concluida el 24 de mayo de 1847 entre la Gran Bretaña i la República de la Nueva Granada, se estipuló i acordó que dicha Convencion permaneceria en fuerza por cinco años desde la fecha del canje de las ratificaciones; i que, despues de la espiracion del primer término de cinco años, continuaria en vigor por cinco años mas, i así en adelante sucesivamente, hasta que una de las dos Partes notificase a la otra su deseo en contrario, cuya notificacion deberia hacerse doce meses ántes, por lo ménos, de la espiracion de cada período quinquenal.

   Habiendo sido canjeadas el 17 de diciembre de 1847 las ratificaciones de la Convención, el 2o. período de cinco años espirará el 17 de diciembre de 1857: i el Gobierno de S. M. Británica, en ejercicio de la facultad reservada por la Convencion a cada una de las Partes, deseando terminarla, ha prevenido al infrascrito que notifique a S. E. el señor Pombo, como lo hace aquí de conformidad, que es su intencion que la Convencion termine el 17 de diciembre de 1857.

   Al hacer esta comunicacion, el infrascrito tiene órden de agregar que el Gobierno de S. M. convendrá gustosamente en celebrar una nueva Convencion postal sobre las mismas bases jenerales que la actual, pero modificada en lo que concierne al pago de un porte de tránsito a la Nueva

   Granada sobre las balijas cerradas inglesas que atraviesan el Istmo de Panamá, i tambien en lo relativo a la esencion de porte británico de los periódicos enviados del Reino Unido a la Nueva Granada.

   El infrascrito se aprovecha de la presente ocasion para renovar a S. E. las seguridades de su mas alto respeto i consideracion.

Philip Griffith

   A S. E. el señor Pombo,

   Despacho de Relaciones Esteriores

   Bogotá, 9 de octubre de 1856.

   El infrascrito Secretario de Relaciones Esteriores tiene el honor de avisar al Honorable señor Griffith, Encargado de Negocios de S. M. B., el recibo de su nota fechada ayer, en que participa que el Gobierno de S. M., ejerciendo la facultad reservada a cada una de las Partes contratantes en la Convencion postal que se firmó entre la República de la Nueva Granada i la Gran Bretaña el 24 de mayo de 1847 i se canjeó el 17 de diciembre del mismo año, i deseoso de ponerla término, se ha servido prevenirle que notifique a este Gobierno ser su intencion que deje de estar en vigor el 17 de diciembre del año próximo de 1857, en que finaliza el 2o. período quinquenal de su duracion estipulada.

   Queda impuesto de esta notificacion el Poder Ejecutivo; i de su órden manifiesta tambien el infrascrito al Honorable Sr. Griffith, para conocimiento del Gobierno de S. M. B., que se halla tambien dispuesto a entrar en negociaciones, en tiempo oportuno, para la celebracion de una nueva Convencion postal sobre las bases jenerales de la actual, pero modificada de la manera conveniente a ámbos paises en cuanto al tránsito de las balijas cerradas por el Istmo de Panamá i a la franquicia de portes de los periódicos.

   Aprovecha el infrascrito esta nueva oportunidad para reiterarse del Honorable señor Griffith, con sentimientos de consideracion distinguida, su mui atento servidor.

Lino de Pombo

   Honorable Philip Griffith,

    

FUENTE EDITORIAL:
Gaceta de la Nueva Granada, No. 940, 1847 (26/12), p. 843-848.
Gaceta Oficial. No. 2035, 1856 (16/10), p. 686-687.

43 TRATADO DE AMISTAD, COMERCIO Y NAVEGACIÓN ENTRE LA REPÚBLICA DE LA NUEVA GRANADA Y SU MAJESTAD SARDA, REY DE CERDEÑA

Turin, 18 de agosto de 1847

Firmantes:

Por NUEVA GRANADA, Eladio Urisarri

Por CERDEÑA, conde D. Clemente Solaro de la Margarita

   En el nombre de la Santísima Trinidad

   Habiéndose establecido mucho tiempo ha relaciones comerciales entre la República de la Nueva Granada i los dominios de S.M. el Rei de

   Cerdeña, se ha creido conveniente, para la seguridad i fomento de aquellas relaciones, confirmarlas por medio de un tratado de amistad, comercio i navegacion.

   Con este objeto el Presidente de la República de la Nueva Granada ha conferido plenos poderes al Sr. D. Eladio de Urisarri, Ajente Diplomático en Roma i Encargado de Negocios cerca de S. M. el Rei de Cerdeña.

   I S. M. el Rei de Cerdeña al Exmo. Sr. Conde D. Clemente Solaro de la Margarita, Caballero Gran Cruz condecorado con el Gran Cordon de la relijiosa i militar órden de los Santos Mauricio i Lázaro, Gran Cruz de la órden de San Gregorio Magno, Caballero de la orden Pontificia de Cristo, Gran Cruz de la real órden de San Estéban de Hungría, Caballero de la órden de San Alejandro Newski de Rusia, Gran Cruz de la real órden de Isabel la Católica de España i de la órden del Mérito de San José de Toscana, Bailio Gran Cruz de la órden de San Juan de Jerulalem, Senador Gran Cruz de la Sagrada Anjélica Imperial órden Constantiniana de San Jorje de Parma, Gran Cruz de la órden de Leopoldo de la Béljica, del Salvador de Grecia, i de las órdenes de Danebrog de Dinamarca i de la Estrella Polar de Suecia; Caballero de la órden de San Jenaro de las dos Sicilias, i de Cristo del Brasil; Caballero Gran Cruz de la órden de la Aguila roja de Prusia, de la órden de la Corona de Baviera, i de las órdenes del Mérito de Oldemburgo, i del Mérito Otomano, Su Ministro i primer Secretario de Estado para los Negocios Extranjeros, Notario de la Corona, i Superintendente Jeneral de Postas i Correos.

   Quienes, despues de haberse comunicado sus respectivos plenos poderes, hallándolos en buena i debida forma, han convenido en los artículos siguientes:

   Artículo primero. Habrá paz i amistad perpetuas i sinceras entre la República de la Nueva Granada por una parte, i S. M. el Rei de Cerdeña, sus herederos i sucesores por la otra, i entre los ciudadanos de la mencionada República i los súbditos Sardos.

   Artículo segundo. Los granadinos en los Estados Sardos i los súbditos de S. M. el Rei de Cerdeña en la Nueva Granada tendrán recíprocamente la misma libertad i seguridad que los nacionales para entrar con sus buques i cargamentos en todos los lugares, puertos i ríos que están o estuvieren abiertos al comercio extranjero. En el ejercicio del comercio de escala, i miéntras haya en este comercio una perfecta reciprocidad, los ciudadanos i súbditos de las dos partes contratantes serán tratados respectivamente como lo fueren los ciudadanos o subditos de la Nacion mas favorecida; pero el comercio de cabotaje quedará reservado exclusivamente por una i otra parte para sus nacionales.

   Artículo tercero. Los ciudadanos o subditos de cada una de las partes contratantes tendrán libertad para residir i viajar respectivamente en los territorios de ámbas naciones, comerciar en ellos por mayor i por menor, alquilar i ocupar las casas, almacenes i tiendas que les sean necesarias, transportar mercancías i dinero, i recibir consignaciones tanto de lo interior como de los paises extranjeros, sin que por todas o algunas de estas operaciones queden sujetos dichos ciudadanos o subditos a otras obligaciones que las que pesan sobre los nacionales.

   En todas las compras i ventas en que intervengan tendrán la libertad de establecer i fijar el precio de los efectos, mercancías u otros objetos, bien sean importados o nacionales, i ya los vendan para el consumo interior o los destinen para la exportacion, pero conformándose a las leyes i reglamentos del pais.

   Igual libertad disfrutarán para manejar sus negocios por sí mismos, presentar en las aduanas sus propias declaraciones, o hacerse sustituir por quien tengan a bien, en el modo i casos conformes a las leyes del pais; ya sea en las ventas o compras de bienes, efectos o mercancías, ya sea en la carga, descarga o despacho de sus buques. Tendrán igualmente el derecho de desempeñar todas las funciones que les sean confiadas por sus propios compatriotas, por cualesquiera extranjeros o por los nacionales, en los casos i modo establecidos por las leyes del país. I en fin, no estarán sujetos a otras cargas, contribuciones o impuestos que aquellos a que esten sometidos los nacionales o los ciudadanos o subditos de la Nacion mas favorecida.

   Artículo cuarto. Los ciudadanos o subditos de la una o de la otra parte contratante gozarán en uno i otro pais la mas completa proteccion i seguridad en sus personas i propiedades, sujetándose i conformándose a las leyes de los dos paises respectivamente. Estarán exentos de todo servicio personal así en el ejército o en la marina, como en las guardias i milicias nacionales, i de toda contribucion de guerra, empréstito forzoso, requisiciones o servicio militar de cualquiera especie. En todos los demas casos las propiedades muebles e inmuebles de los respectivos ciudadanos o subditos no estarán sujetas a otras cargas, exacciones o impuestos que a los que estuvieren sometidos los nacionales o los ciudadanos o subditos de la Nacion mas favorecida.

   Artículo quinto. Los ciudadanos o subditos de una u otra de las partes contratantes no podrán ser sometidos respectivamente a ningun embargo, ni detenidos con sus buques, tripulaciones, mercancías i efectos comerciales para alguna expedicion militar, ni para usos públicos, cualesquiera que sean, sin conceder a los interesados una indemnizacion convenida previamente.

   Artículo sexto. Los ciudadanos o subditos de cada una de las partes contratantes tendrán dentro de la jurisdiccion de la otra el derecho de poseer bienes inmuebles, i el de disponer como les convenga de dichos bienes inmuebles i de todos los demas que posean. Del mismo modo, los ciudadanos o subditos que cada una de las partes contratantes que fueren herederos por testamento o ab intestato de bienes situados en los dominios de la otra parte, podrán tomar posesion de dichos bienes sin impedimento alguno, i disponer de ellos segun su voluntad, sin pagar otros o mas altos derechos de sucesion u otra especie que aquellos a que estuvieren sujetos en casos semejantes los nacionales del pais en que se encuentren los referidos bienes.

   Artículo séptimo. Si, lo que no permita Dios, por alguna circunstancia se interrumpiere la paz entre las dos partes contratantes, se concederá el término de seis meses a los comerciantes residentes en las costas, i el término de un año a los que habitan en el interior para arreglar sus negocios i trasportar sus efectos a donde crean mas a propósito, dándoseles al mismo tiempo el salvo conducto necesario para llegar al puerto que designen para su embarque, siempre que no esté ocupado o sitiado por el enemigo, i que por esta circunstancia o por cualquiera otra la seguridad de los individuos que deben evacuar el territorio o la del Estado se opongan a su salida, por dicho puerto: en cuyo caso la salida se verificará por donde fuere posible. Los demas ciudadanos i subditos que tuvieren algun establecimiento fijo i permanente en los respectivos Estados, o ejercieren alguna profesion o industria, podrán conservar su establecimiento i continuar en el ejercicio de su profesion e industria sin ser inquietados en el goce de su entera libertad i en el de sus bienes, con tal que no cometan ofensa alguna contra las leyes del pais.

   Artículo octavo. En ningun caso se impondrán otros o mas altos derechos a la importacion en los dos paises respectivamente de cualesquiera artículos del producto natural e industrial de la Nueva Granada i de los Estados de Cerdeña, que aquellos que se paguen o pagaren por semejantes artículos de la Nacion mas favorecida. El mismo principio se observará para la exportacion. Tampoco se impondrá prohibicion o restriccion alguna a la importacion o exportacion de cualesquiera artículos en el comercio recíproco de las dos partes contratantes, ni se exijirán formalidades para acreditar el oríjen i procedencia de las mercancías, sin que se estiendan la misma prohibicion o restriccion i formalidades a todas las otras naciones.

   Artículo noveno. Todos los productos del suelo o de la industria de uno de los dos paises o de cualquier otro Estado cuya importación no esté absolutamente prohibida pagarán en los puertos del otro los mismos derechos de importacion, bien sean conducidos en buques granadinos o sardos. Del mismo modo los productos que se exporten pagarán los mismos derechos, i gozarán de las mismas franquicias i abonos que están o estuvieren reservados a las exportaciones hechas por buques nacionales.

   Artículo 10o. Los buques de las dos partes contratantes podrán entrar i salir libremente de los puertos de la Nueva Granada i de Cerdeña, sin estar sujetos a otros o mas altos derechos de tonelada, puerto, fanal, pilotaje, de cuarentena u otros que afecten el cuerpo del buque, que aquellos a que están sujetos los buques nacionales.

   Artículo 11o. Los buques de las dos partes contratantes podrán descargar parte de su cargamento en el puerto de su llegada i dirijirse con el resto a otros puertos del mismo Estado, sea para concluir allí su descarga, o sea para completar su cargamento de retorno, no pagando en cada puerto otros o mas altos derechos que los que pagan los nacionales en casos iguales.

   Artículo 12o. Serán considerados como granadinos en Cerdeña i como sardos en la Nueva Granada todos los buques que naveguen con bandera de uno u otro de estos dos paises, i que tengan la patente i demas documentos que la Lejislacion de cada uno de los dos paises exija para acreditar la nacionalidad de los buques mercantes, con tal que el capitan i las dos terceras partes de la tripulacion sean subditos o ciudadanos del Estado a que pertenece la bandera.

   Artículo 13o. Los buques de guerra de cualquiera de las dos partes contratantes podrán entrar, permanecer i repararse en los puertos de la otra, cuyo acceso esté concedido a la Nacion mas favorecida; i estarán sujetos a las mismas reglas i gozarán de las mismas ventajas.

   Artículo 14o. Siempre que una de las partes contratantes estuviere en guerra con algun otro Estado, ningun ciudadano o subdito de la otra parte contratante aceptará comision o letra de marca para el objeto de ayudar o cooperar hostilmente con el dicho enemigo contra la dicha parte belijerante, so pena de ser tratado como pirata.

   Artículo 15o. Se estipula expresamente que ninguna de las dos partes contratantes ordenará o autorizará ningunos actos de represalia, ni declarará la guerra contra la otra por quejas de injurias o daños hasta que la parte que se crea ofendida haya presentado a la otra una exposición de aquellas injurias o daños, verificada con pruebas i testimonios competentes, exijiendó justicia i satisfaccion i esto haya sido negado o diferido sin razón.

   Artículo 16o. Las dos partes contratantes adoptan en sus mutuas relaciones el principio de que el pabellon cubre la propiedad. En consecuencia, si una de las dos partes permaneciere neutral cuando la otra esté en guerra con una tercera potencia, las mercaderías cubiertas con el pabellon neutral se reputarán tambien neutrales, aunque pertenezcan a los enemigos de la otra parte contratante. Igualmente se conviene en que la libertad del pabellon asegura la de las personas, i que por tanto los ciudadanos o subditos pertenecientes a una Potencia enemiga encontrados a bordo de un buque neutral no podrán ser hechos prisioneros, a ménos que sean militares en servicio activo de la misma potencia. En consecuencia del mismo principio i de la asimilacion del pabellon i de las mercancías, la propiedad neutra que se encuentre a bordo de un buque enemigo será considerada como enemiga, a ménos que haya sido embarcada en este buque ántes de la declaracion de guerra, o ántes que se tenga noticia de ella en el puerto de la procedencia del buque; i se conviene que pasados cuatro meses despues de la declaracion, no podrá alegarse ignorancia de ella.

   Las partes contratantes no aplicarán el principio convenido en este artículo concernientemente a otras potencias, sino respecto de aquellas que tambien lo reconozcan.

   Artículo 17o. Si una de las dos partes contratantes se hallare en guerra con otra Potencia, Nacion o Estado, los ciudadanos o subditos de la otra podrán continuar su navegacion i comercio con los Estados de la misma, a excepcion de las ciudades que estuvieren realmente bloqueadas. Bien entendido que esta libertad de comercio i navegacion no comprende los artículos reputados contrabando de guerra, tales como bocas i armas de fuego, armas blancas, proyectiles, pólvora, efectos de equipo militar i todos los demas instrumentos, cualesquiera que sean, fabricados para el uso de la guerra.

   En ningun caso un buque de comercio perteneciente a ciudadanos o subditos de uno de los dos paises, que fuere despachado para un puerto bloqueado por el otro Estado, podrá ser embargado, apresado, ni condenado sin que se le haya notificado préviamente la existencia del bloqueo por un buque de la escuadra o division bloqueadora. I para que no pueda alegarse ignorancia de los hechos, i sea lícito apresar el buque que, habiendo sido debidamente notificado, vuelva a presentarse en el mismo puerto durante el bloqueo, deberá el comandante del buque de guerra que lo encuentra por la primera vez anotar en sus papeles de navegacion el dia, el lugar o la altura en que lo haya visitado i le haya hecho la notificacion del bloqueo.

   Artículo 18o. No se permitirá en el territorio de una de las dos partes contratantes hacer reclutamientos o enganchamientos, organizar tropas, ni construir, armar o tripular buques de guerra o corsarios con el objeto de hostilizar los territorios, ciudadanos o comerciantes de la otra parte.

   Artículo 19o. Se podrán establecer Cónsules en ámbos paises para la proteccion del comercio; pero no entrarán en el ejercicio de sus funciones ni en el goce de los derechos, privilejios e inmunidades que les correspondan, hasta que no hayan obtenido la autorizacion del Gobierno territorial, el cual conservará el derecho de determinar los lugares en que le convenga admitir Cónsules; comprometiéndose ámbos Estados a no establecer sobre este particular restricciones o prohibiciones que no sean comunes en el pais a todas las naciones.

   Artículo 20o. A fin de prevenir todo motivo de disencion o diferencia, i fijar de un modo claro el carácter, las funciones, atribuciones, poderes e inmunidades de los Cónsules de cualquiera clase que sean, ámbas partes contratantes reconocen en conformidad con los principios jenerales del Derecho de Jentes, que los Cónsules de cualquiera clase que sean, no son mas que puros ajentes comerciales, i que por consiguiente no tienen derecho a tratar ni discutir (a no tener para ello una especial mision, lo que en tal caso deberán probar) con el Gobierno en cuyo territorio residen, las cuestiones políticas que puedan ocurrir, sin gozar tampoco de las inmunidades que el Derecho Internacional concede a los Ministros i ajentes Diplomáticos. Esto no obstante, gozarán así en sus personas, como en el ejercicio de sus funciones, i en la protección que deben acordar a sus nacionales en sus operaciones comerciales, de la consideracion i privilejios que se acuerdan a los Cónsules de las demas naciones, observándose en esto la mas estrecha igualdad i reciprocidad.

   Artículo 21o. Si los Cónsules respectivos hicieren especulaciones comerciales, estarán obligados a someterse, en órden a estas, a las mismas leyes, usos i costumbres a que estuvieren sujetos los demas individuos de su Nacion, i los súbditos de los demas gobiernos, con los cuales existen tratados de amistad, comercio i navegacion.

   Artículo 22o. Se conviene entre las dos partes contratantes que ademas de las estipulaciones que preceden, los Ajentes Diplomáticos, los ciudadanos de todas clases, los buques i mercancías de uno de los dos Estados, gozarán de pleno derecho en el territorio del otro de los privilejios, franquicias e inmunidades concedidas o que se concedan a la Nacion mas favorecida; i esto gratuitamente si la concesion es gratuita, o con la misma compensacion si la concesion es condicional.

   Artículo 23o. El Gobierno de la República de la Nueva Granada, accediendo al deseo de S. M. el Rei de Cerdeña, conviene en extender todas las estipulaciones del presente Tratado al Principado Soberano de Monaco puesto bajo el protectorado de S.M. Sarda, mediante reciprocidad por parte de dicho Principado.

   Artículo 24o. El presente Tratado durará en vigor por diez años contados desde el dia en que se verifique el canje de las ratificaciones; pero si ninguna de las partes anunciare, un año ántes de la expiracion de este plazo, de una manera oficial su intencion de hacerlo terminar, continuará siendo obligatorio para ámbas partes hasta un año despues de haberse hecho la expresada declaracion, cualquiera que sea la época en que se haga.

   Cuando una de las partes contratantes juzgue que alguna o algunas de las estipulaciones del presente Tratado han sido violadas en su perjuicio, deberá ántes de todo presentar a la otra parte su queja con una exposicion de los hechos en que se funde, i acompañada de los documentos i pruebas necesarias para justificarla; de ningun modo autorizará actos de represalia, ni declarará la guerra ántes de que la reparacion demandada haya sido negada o desatendida.

   Artículo 25o. El presente Tratado será ratificado por cada una de las dos partes contratantes segun sus respectivas formalidades, i las ratificaciones serán canjeadas en la ciudad de Turin dentro del término de diez i ocho meses.

   En testimonio de lo cual los respectivos Plenipotenciarios han firmado i sellado el presente Tratado.

   Hecho en Turin en doble orijinal a diez i ocho de agosto del año del Señor de mil ochocientos cuarenta i siete.

(L.S.)

Eladio Urisarri

(L.S.)

Solaro de la Margarita

   Artículo adicional. S. M. Sarda juzgando conveniente por motivos particulares el continuar cobrando por ahora derechos diferenciales a cargo de las banderas extranjeras sobre el trigo, aceite de oliva i vinos importados directamente del Mar Negro i de los puertos del Mar Adriático, o de los del Mediterráneo hasta el Cabo de Trafalgar, no obstante los artículos 4o. i 9o. del presente Tratado, queda especialmente entendido i establecido entre las dos partes contratantes, que la República de la Nueva Granada tendrá plena i entera libertad de fijar derechos diferenciales equivalentes sobre los mismos artículos importados de los mismos paises a cargo de la bandera Sarda, en caso que el cobro de estos derechos diferenciales continuase ejercitándose a cargo de la bandera de la República de la Nueva Granada por S. M. el Rei de Cerdeña a mas del término de cuatro años, contados desde el dia del cambio de las ratificaciones del tratado i artículo separado. Pero estos derechos diferenciales equivalentes, de cualquiera especie que sean, sobre dichos artículos de comercio, cesarán de exijirse tan luego como el Gobierno de la República de la Nueva Granada quede oficialmente informado de la cesacion de los derechos diferenciales por parte de S. M. Sarda.

   El presente artículo adicional tendrá la misma fuerza i valor que si se hubiese insertado palabra por palabra en el Tratado arriba firmado, i será del mismo modo ratificado.

   En fe de lo cual, nosotros los infrascritos en virtud de nuestros plenos poderes hemos firmado el presente artículo adicional i hemos puesto nuestro respectivo sello.

   Hecho en Turin en doble orijinal a diez i ocho del mes de agosto del año del Señor de mil ochocientos cuarenta i siete.

(L.S.)

Eladio Urisarri

(L.S.)

Solaro de la Margarita

   I habiendo sido debidamente ratificados por ámbas partes el mencionado tratado i su artículo adicional, i canjeadas las ratificaciones en la ciudad de Turin el dia diez i ocho de febrero último por Manuel María Mosquera, Enviado Extraordinario i Ministro Plenipotenciario de la Nueva Granada, i Vicente Gioberti, Ministro Secretario de Estado para los Negocios Extranjeros de S. M. Sarda, por parte de sus respectivos Gobiernos.

   Por tanto, en ejercicio de mis atribuciones constitucionales, he dispuesto que el preinserto tratado se publique i circule con su correspondiente artículo adicional, a fin de que todas i cada una de sus cláusulas i estipulaciones tengan fuerza de lei en la República i sean fiel i relijiosamente cumplidas i observadas.

   Dado, firmado de mi mano, sellado con el sello de la República, i refrendado por el Secretario de Estado del Despacho de Relaciones Exteriores, en Bogotá a los veinte i cinco dias del mes de mayo en el año del Señor mil ochocientos cuarenta i nueve.

(L.S.)

El Presidente de la República

José Hilario López

El Secretario de Relaciones Exteriores

José Acevedo

    

   ACTA DE CANJE DE LAS RATIFICACIONES DEL TRATADO DE AMISTAD, COMERCIO I NAVEGACION ENTRE LA REPUBLICA DE LA NUEVA GRANADA I SU MAJESTAD EL REI DE CERDEÑA

   Habiéndose reunido los infrascritos en el Ministerio de Negocios Extranjeros con el fin de proceder al canje de las ratificaciones prestadas por el Presidente de la República de la Nueva Granada i por Su Majestad el Rei de Cerdeña al tratado de amistad, comercio i navegacion concluido por sus respectivos Plenipotenciarios en Turin a 18 de agosto de 1847; i habiendo sido reconocidos en buena i debida forma los instrumentos de estas ratificaciones por ámbas partes, se verificó el canje el dia de hoi del modo acostumbrado.

   En fe de lo cual los infrascritos han extendido por duplicado la presente dilijencia, i le han puesto el sello de sus armas en Turin el dia 18 de febrero de 1849.

   El Enviado Extraordinario i Ministro Plenipotenciario de la República de la Nueva Granada,

(L.S.)

M. M. Mosquera i A.

   El Ministro Secretario de Estado para los Negocios Extranjeros de S. M. el Rei de Cerdeña.

(L.S.)

Gioberti

    

   NUEVA GRANADA I CERDEÑA

   (TRADUCCION)

   Real Secretaría de Estado para los Negocios Estranjeros.-Turin, 12 de julio de 1850.

   Exelentísimo Señor:

   El Parlamento Nacional votó hace poco tiempo una lei que S. M. tuvo a bien sancionar con fecha 6 del corriente, en virtud de la cual todos los derechos diferenciales de navegacion i de comercio que se cobraban hasta ahora a buques estranjeros, quedan abolidos en favor de aquellas naciones que concedan a la bandera sarda el mismo tratamiento.

   Por el efecto de esta lei viene a cesar la reserva estipulada en el artículo adicional del tratado concluido el 18 de agosto de 1847 entre la Cerdeña i la Nueva Granada.

   Con este motivo, tengo el honor de avisar a V. E. que ya se han espedido a las autoridades de los puertos nacionales las órdenes relativas a la plena ejecucion de esta providencia en favor de la bandera de la República de la Nueva Granada, i no dudo que ese Gobierno se sirva dar lo mas pronto posible al de S. M. la seguridad de que considera, como cesante desde este momento la reserva eventual consagrada en dicho artículo, i aplicar a la bandera sarda derechos semejantes en los puertos de la Nueva Granada.

   Aprovecho entretanto con placer esta oportunidad para ofrecer a V. E. el testimonio de los sentimientos de mi mas distinguida consideracion.

   El Presidente del Consejo, Ministro Secretario de Estado para los Negocios Estranjeros,

Aseglio

   A S. E. el Sr. Ministro de Relaciones Esteriores de la República de la Nueva Granada en Bogotá.

   CONTESTACION

   Despacho de Relaciones Esteriores.

   Bogotá, 11 de octubre de 1850.

   Exelentísimo Señor:

   Con mucho placer he recibido i puesto en conocimiento de mi Gobierno la estimable nota que V. E. se dignó dirijirme con fecha 12 de junio último, manifestándome que S. M. el Rei de Cerdeña habia sancionado el dia 6 del propio mes, una lei que estingue en favor de las naciones que concedan a la bandera sarda igual tratamiento, los derechos diferenciales de navegacion i comercio que anteriormente se cobraban a las mercancias importadas en los puertos de ese Reino bajo bandera estranjera.

   Impuesto del contenido de la referida nota el Ciudadano Presidente de la República, me ha ordenado contestar a V. E. manifestándole el placer que tan liberal providencia le ha causado; i esponiendo al mismo tiempo que en virtud de que la lei de 14 de junio de 1847 abolió en la Nueva Granada los derechos diferenciales de importacion no se cobran ya hoi tales derechos en nuestros puertos a ninguna nacion estranjera, i por consiguiente tampoco a los buques de los dominios de S. M. el Rei de Cerdeña. Por tanto son innecesarias las órdenes que solicita V. E. se espidan a las aduanas marítimas de la República para que se entienda cesante i caduca la disposicion contenida en el artículo adicional al tratado de amistad, comercio i navegacion entre la Nueva Granada i Cerdeña, firmado en Turin el dia 18 de agosto de 1847.

   I dejando así cumplida la órden del Ciudadano Presidente de la República, aprovecho gustoso esta oportunidad para ofrecer a V. E. las cordiales manifestaciones del alto aprecio i distinguida consideracion con que tengo el honor de repetirme de V. E. mui atento obediente servidor.

Victoriano de D. Parédes

   A. S. E. el Sr. Ministro de Relaciones Esteriores de S. M. el Rei de Cerdeña.

    

FUENTE EDITORIAL:
Gaceta Oficial. No. 1049. 1849 (31/5). p. 225-230: No. 1162. 1850 (17110). p. 539.

44 TRATADO DE CONFEDERACIÓN ENTRE LAS REPÚBLICAS DEL PERÚ, BOLIVIA, CHILE, ECUADOR Y NUEVA GRANADA

Lima, 8 de febrero de 1848

Firmantes:

Por NUEVA GRANADA, Juan de Francisco Martín

Por ECUADOR, Pablo Merino

Por PERÚ, Manuel Ferreiros

Por BOLIVIA, José Ballivian

Por CHILE, Diego José Benavente

   En el nombre de la Santísima Trinidad

   Habiendo proclamado su emancipación política los pueblos del Continente Americano, que por tres siglos habían sufrido una dura opresión, como colonias españolas, lograron vindicar sus derechos, triunfando en una lucha larga y sangrienta, y constituidos en Repúblicas independientes con principios é instituciones liberales y grandes elementos de riqueza y de prosperidad, abrieron su comercio á todas las Naciones. Pero no obstante las fundadas y halagüeñas esperanzas sobre el porvenir de estas Repúblicas, se hallan aun débiles, como lo han sido en su origen todas las Naciones, expuestas á sufrir usurpaciones ú ofensas en su independencia, su dignidad y sus intereses, o a ver turbadas sus recíprocas relaciones de paz y de amistad.

   En semejante situacion, nada mas natural y necesario para las Repúblicas hispano-americanas, que dejar el estado de aislamiento en que se han hallado, y concertar medios eficaces para estrechar sólidamente su union, para sostener su independencia, su soberanía, sus instituciones, su dignidad y sus intereses, y para arreglar siempre por vías pacificas y amistosas las diferencias que entre ellas puedan suscitarse. Ligadas por los vínculos del origen, el idioma, la religion y las costumbres, por su posicion geográfica, por la causa comun que han defendido, por la analogía de sus instituciones, y sobre todo por sus comunes necesidades y recíprocos intereses, no pueden considerarse sino como partes de una misma Nacion, que deben mancomunar sus fuerzas y sus recursos para remover todos los obstáculos que se oponen al destino que les ofrecen la naturaleza y la civilizacion.

   Asi como han sido nuevos y extraordinarios los ejemplos que ha presentado la América española en su emancipacion política, asi es tambien nueva y extraordinaria la condicion en que se halla; condicion tan especial como favorable para establecer sus diversas relaciones de la manera mas conforme á sus propias necesidades y bien entendidos intereses y á los principios sagrados del derecho de las naciones. Convencidos de esto los Gobiernos de las Repúblicas del Perú, Bolivia, Chile, Nueva Granada y Ecuador, han convenido en celebrar los pactos necesarios sobre los puntos indicados, y al efecto han conferido plenos poderes á sus respectivos ministros, á saber: el Gobierno del Perú, al ciudadano Manuel Ferreiros, - el de Bolivia, al ciudadano José Ballivian, - el de Chile, al ciudadano Diego José Benavente, -el del Ecuador, al ciudadano Pablo Merino, - el de la Nueva Granada, al ciudadano Juan de Francisco Martin; quienes habiendo canjeado y examinado sus poderes, y hallándolos bastantes y en debida forma, han celebrado el siguiente:

   TRATADO DE CONFEDERACION

   Artículo primero. Las altas partes contratantes se unen, ligan y confederan para sostener la soberanía y la independencia de todas y cada una de ellas; para mantener la integridad de sus respectivos territorios; para asegurar en ellos su dominio y señorío; y para no consentir que se infieran impunemente á ninguna de ellas ofensas ó ultrajes indebidos. Al efecto, se auxiliarán con sus fuerzas terrestres y marítimas, y con los demas medios de defensa de que puedan disponer, en el modo y términos que se estipulan en el presente tratado.

   Artículo segundo. En virtud del artículo anterior, y para los efectos que en él se expresan, se entenderá llegado el casus foederis:

   lo. Cuando alguna Nacion extranjera ocupe ó intente ocupar cualquiera porcion de territorio que se halle dentro de los límites de algunas de las Repúblicas Confederadas, ó haga uso de la fuerza para sustraer tal territorio del dominio y señorío de dicha República, sea cual fuere el pretexto que se alegue para ello; pues las Repúblicas Confederadas se garantizan mútuamente y de la manera mas expresa y solemne, el dominio y señorío que tienen á todo el territorio que se halle comprendido dentro de sus respectivos límites; y no reconocen ni reconocerán derecho en ninguna Nacion extranjera, ni en ninguna tribu indígena, para disputarles aquel dominio y señorío.

   2o. Cuando algun gobierno extranjero intervenga ó pretenda intervenir con la fuerza para alterar las instituciones de alguna ó de algunas de las Repúblicas Confederadas; para exijir que hagan lo que no fuere lícito por el derecho de gentes, ó no fuere conforme con los usos recibidos por las Naciones civilizadas, ó no fuere permitido por sus propias leyes, ó para impedir la ejecucion de las mismas leyes, ó de las órdenes, resoluciones ó sentencias dictadas con arreglo á ellas.

   3o. Cuando alguna ó algunas de las Repúblicas Confederadas reciban de un Gobierno extranjero ó de alguno de sus agentes, ultraje ú ofensa grave, ya directamente, ya en la persona de alguno de sus agentes diplomáticos, y no se obtenga de dicho Gobierno la debida reparacion, despues de haber sido solicitada.

   4o. Cuando aventureros ó individuos desautorizados, ya con sus propios medios, ya protegidos por algun Gobierno extranjero, invadan ó intenten invadir con tropas extranjeras el territorio de algunas de las Repúblicas Confederadas, para intervenir en los negocios políticos del país, ó para fundar colonias ú otros establecimientos, con perjuicio de la independencia, soberanía ó dominio de la respectiva República.

   Artículo tercero. Si alguna de las Repúblicas Confederadas recibiere agresion, ofensa ú ultraje de una potencia extranjera, en cualquiera de los casos del artículo anterior, y el Gobierno de dicha República no hubiere podido obtener la debida reparacion ó satisfaccion, se dirigirá al Congreso de los Plenipotenciarios de las Repúblicas Confederadas, presentándole una exposicion comprobada del origen, curso y estado de la cuestion, y de las razones que demuestren haber llegado el caso de que las Repúblicas Confederadas hagan causa comun para vindicar los derechos de la que ha sido agraviada. Si el Congreso de los Plenipotenciarios resolviere ser justa la demanda de dicha República, lo participará á los Gobiernos de todas las Repúblicas Confederadas, para que cada una de ellas se dirija al de la Nacion que hubiere cometido la agresion, ó inferido la ofensa ó el ultraje, pidiendo la debida satisfaccion ó reparacion; y si esta fuere negada ó eludida, sin motivo suficiente que justifique tal procedimiento, el Congreso de los Plenipotenciarios declarará haber llegado el casus foederis, y lo comunicará á los Gobiernos de las Repúblicas Confederadas para los efectos del artículo 6o. de este tratado, y para que cada una contribuya con el contingente de fuerzas y medios que le correspondan, en el modo y términos que acordare el mismo Congreso.

   Si en el caso de este artículo no estuviere reunido ó pronto á reunirse el Congreso de los Plenipotenciarios, la República agraviada presentará la exposicion comprobada, de que se ha hablado, á los Gobiernos de las otras Repúblicas Confederadas, para que apreciando su justicia, puedan dirigir los respectivos reclamos, á fin de obtener la debida reparacion; y si esta fuere denegada, se reunirá sin demora el Congreso de los Plenipotenciarios, para que declare si ha llegado el casus foederis, y se proceda á lo que fuere consiguiente á su declaratoria.

   Artículo cuarto. Cuando el Congreso de los Plenipotenciarios de las Repúblicas Confederadas no hallare justa la demanda que una de ellas haga por supuesta injuria recibida de otra potencia, ó cuando una potencia extranjera, injuriada por alguna de las Repúblicas Confederadas, no hubiere podido obtener de esta la debida reparacion, hallada justa por el Congreso de los Plenipotenciarios, este citará á los Gobiernos de las demas Repúblicas Confederadas para que todos interpongan su mediacion y buenos oficios, á fin de que se obtenga un avenimiento pacífico; pero si esto no se lograre, y por ello se abriere la guerra entre las dos Naciones interesadas, las demas Repúblicas Confederadas permanecerán neutrales en la contienda.

   Artículo quinto. Si ántes de que el Congreso de los Plenipotenciarios de las Repúblicas Confederadas resolvieren sobre la demanda de auxilios hecha por alguna de las Repúblicas, fuere invadido el territorio de esta por las fuerzas enemigas, y los Gobiernos de las otras Repúblicas Confederadas reconocieren ser injusta la invasion, y haber en ella un peligro comun, podrán dar los auxilios correspondientes, como si hubiesen sido decretados por el Congreso de los Plenipotenciarios.

   Artículo sexto. Una vez comunicado á los Gobiernos de las Repúblicas Confederadas haberse resuelto por el Congreso de los Plenipotenciarios ser llegado el casus foederis, para obrar contra alguna potencia extranjera, si esta hubiese hecho agresion ó abierto hostilidades contra alguna ó algunas de dichas Repúblicas, todas estas se considerarán en guerra con aquella potencia; y en consecuencia cortarán toda clase de relaciones con ella, y ninguna de las Repúblicas Confederadas admitirá, miéntras duren las hostilidades, ninguna clase de efectos de comercio, naturales ó manufacturados, originarios del territorio de la potencia enemiga.

   Los ciudadanos ó subditos de la Nacion enemiga que se hallen en el territorio de las Repúblicas Confederadas, deberán salir de él dentro de seis meses, si tuvieren en el país bienes raíces, y dentro de cuatro si no los tuvieren, excepto en los casos para los que se haya acordado otra cosa por tratados anteriores.

   Si la potencia contra la cual deban emplearse las fuerzas de las Repúblicas Confederadas, en virtud de la declaratoria del Congreso de los Plenipotenciarios, no hubiese hecho agresion, ni abierto hostilidades contra ninguna de dichas Repúblicas, deberán los Gobiernos de estas, declararle la guerra en la forma debida, para que tenga efecto lo que en este artículo queda acordado.

   Artículo séptimo. Las Repúblicas Confederadas declaran tener un derecho perfecto á la conservacion de los límites de sus territorios segun existian al tiempo de la independencia de la España los de los respectivos vireinatos, capitanías generales, ó presidencias en que estaba dividida la América española; y para demarcar dichos límites donde no lo estuviesen de una manera natural y precisa, convienen en que cuando esto ocurra, los Gobiernos de las Repúblicas interesadas nombren comisionados, que reunidos, y reconociendo en cuanto fuere posible el territorio de que se trate, determinen la línea divisoria de las Repúblicas, tomando las cumbres divisorias de las aguas, el thalweg de los rios, ú otras líneas naturales, siempre que lo permitan las localidades; á cuyo fin podrán hacer los necesarios cambios y compensaciones de terreno, de la manera que consulte mejor la recíproca conveniencia de las Repúblicas. Si los respectivos Gobiernos no aprobáren la demarcacion hecha por los comisionados, ó estos no pudieren ponerse de acuerdo para hacerla, se someterá el asunto á la decision arbitral de alguna de las Repúblicas Confederadas, ó de alguna de las Naciones amigas, ó del Congreso de los Plenipotenciarios.

   Las Repúblicas, que habiendo sido partes de un mismo Estado al proclamarse la independencia, se separaron despues de 1840, serán conservadas en los límites que se les hubieren reconocido, sin perjuicio de los tratados que hayan celebrado ó celebraren para variarlos ó perfeccionarlos conforme al presente artículo.

   Lo acordado en este artículo, en nada altera los tratados ó convenios sobre límites, celebrados entre algunas de las Repúblicas Confederadas, ni contraria la libertad que estas Repúblicas tienen para arreglar entre si sus respectivos límites.

   Artículo octavo. Si se pretendiere reunir dos ó mas de las Repúblicas Confederadas en un solo Estado ó dividir en varios Estados alguna de dichas Repúblicas, ó segregar de una de ellas para agregar á otra de las mismas Repúblicas, ó á una potencia extranjera, uno ó mas puertos, ciudades ó provincias, será preciso, para que tal cambio tenga efecto, que los Gobiernos de las demas Repúblicas Confederadas, declaren expresamente por sí ó por medio de sus plenipotenciarios en el Congreso, no ser perjudicial dicho cambio á los intereses y seguridad de la Confederacion.

   Artículo noveno. Las Repúblicas Confederadas, con el fin de que se conserve entre ellas inalterable la paz, adoptando el principio que aconsejan el derecho natural y la civilizacion del siglo, establecen: que cualesquiera cuestiones ó diferencias que entre ellas se susciten, se arreglen siempre por vias pacíficas, tocando á la Confederacion el hacer reparar cualquiera ofensa ó agravio que alguna ó algunas de dichas Repúblicas infieran á otras ú otras de la Confederacion. En consecuencia, jamás se emplearán las fuerzas de unas contra otras, á no ser que alguna ó algunas rehusen cumplir lo estipulado en los tratados de la Confederacion, ó lo resuelto conforme á ellos por el Congreso de los Plenipotenciarios; pues en estos casos se emplearán los medios necesarios para hacer entrar en sus deberes á la República ó Repúblicas refractarias, con arreglo á lo que las demas Repúblicas de la Confederacion acordaren entre sí, directamente, ó por medio de sus Plenipotenciarios en el Congreso.

   Artículo 10o. En cualquier caso no previsto, en que se susciten, entre dos ó mas de las Repúblicas Confederadas, cuestiones ó diferencias capaces de turbar las buenas relaciones de paz y de amistad que deben existir entre ellas, y no hayan podido terminar tales cuestiones ó diferencias por medio de su correspondencia ó de sus negociaciones diplomáticas, los Gobiernos de las demas Repúblicas Confederadas interpondrán sus buenos oficios directamente ó por medio de sus Plenipotenciarios, y se esforzarán afín de que las Repúblicas interesadas entren en un avenimiento que asegure sus buenas relaciones. Pero si esta mediacion no fuere bastante para que las dichas Repúblicas terminen sus desavenencias, ni se convinieren en someterlas al arbitraje de un Gobierno elegido por ellas mismas, entonces el Congreso de los plenipotenciarios, examinando los motivos en que cada una de las Repúblicas interesadas funde su pretension, dará la decision que hallare mas justa. Si alguna de las Repúblicas Confederadas abriere hostilidades faltando á lo acordado en este artículo y el anterior, ó rehusare cumplir lo decidido por el Congreso, las demas Repúblicas Confederadas suspenderán todos sus deberes para con ella, sin perjuicio de los demas medios que tengan á bien adoptar para hacer efectiva la decision y para que la República refractaria sienta las consecuencias de su infidelidad á este pacto.

   Artículo 11o. Si los Plenipotenciarios de las Repúblicas Confederadas reunidos en Congreso, hubieren de interponer sus buenos oficios á fin de terminar las cuestiones ó diferencias suscitadas entre algunas de dichas Repúblicas, y para verificarlo creyeren conveniente el que alguno ó algunos de ellos pasen cerca de los Gobiernos de las Repúblicas interesadas, podrán disponerlo así, dándoles las instrucciones necesarias para que su mediacion tenga toda la eficacia y buen resultado que debe desearse.

   Artículo 12o. Conservando, como conserva, cada una de las Repúblicas Confederadas, el pleno derecho de su independencia y de su soberanía, no podrán intervenir en sus negocios internos, ni los Gobiernos de las otras Repúblicas, ni el Congreso de los Plenipotenciarios; pero no se entenderá como tal intervencion los auxilios que deben prestarse con arreglo á este tratado, ni los medios que conforme á él pueden emplearse para asegurar su cumplimiento y el de los demas Tratados de la Confederacion.

   Artículo 13o. Ninguna de las Repúblicas Confederadas permitirá que en su territorio se hagan reclutamientos, que se organicen tropas, ó que se hagan armamentos ú otros aprestos de guerra, de cualquier especie que sean, con el objeto de hostilizar ó de turbar la paz y tranquilidad interior de otra de las Repúblicas de la Confederacion.

   Artículo 14o. Los reos por delitos comunes, que, en el país donde se hubieren cometido, tuvieren señalada pena de muerte, ó de trabajos públicos, reclusion ó encarcelamiento por cuatro ó mas años, los desertores del ejército ó de la marina, los deudores alzados ó fraudulentos, y los deudores al erario nacional ó á otros fondos públicos de una de las Repúblicas Confederadas que se asilaren en otra de ellas, serán devueltos á los jueces ó tribunales á quienes competa su juzgamiento, siempre que lo soliciten por conducto de la primera autoridad política de una provincia limítrofe con la otra República, si en ella hubiere de ser juzgado el reo, ó por conducto del Gobierno supremo, en los demas casos; debiendo acompañarse á la solicitud los documentos que confome á las leyes del país en que haya de ser juzgado el reo, sean bastantes para decretar su prision y enjuiciamiento. La entrega del reo se hará por la primera autoridad política del lugar en que aquel se halle; y en caso de duda, sobre el valor de los documentos que se le hayan dirigido, consultará con la autoridad superior inmediata, ó con el Gobierno supremo.

   Los desertores del ejército ó de la marina que se entreguen, conforme á este artículo, no podrán ser castigados en su país por la deserción cometida, sino con el aumento del tiempo de su servicio, ó con la diminucion de su pré.

   Los reos por delitos de traicion, rebelion ó sedicion contra el Gobierno de una de las Repúblicas Confederadas, que se asilen en otra de ellas, no serán entregados en ningun caso; pero podrán ser expulsados del país en que se hubiesen asilado, ó internados hasta cincuenta leguas de las fronteras ó costas, cuando haya motivos fundados para temer que promuevan conspiraciones, ó amaguen de otra manera contra su propio país. La expulsion ó internacion solo podrá hacerla el Gobierno de la República que haya prestado el asilo.

   Artículo 15o. Siempre que hayan de reunirse las fuerzas de las Repúblicas Confederadas, para obrar conforme á este tratado, el Congreso de los Plenipotenciarios acordará el contingente con que cada República deba contribuir; sin perjuicio de que aquella ó aquellas que vengan á ser el teatro de la guerra, aumenten sus fuerzas hasta donde sus circunstancias se lo permitan.

   El contingente de las tropas se distribuirá en proporcion á la poblacion de las respectivas Repúblicas.

   Las fuerzas marítimas y los trasportes para las fuerzas que hayan de conducirse por mar, se darán por las Repúblicas que los posean ó que tengan mas facilidades para su adquisicion, compensándose por las otras Repúblicas estos auxilios marítimos con tropas de tierra, ó de otro modo, segun las bases que se establezcan por el mismo Congreso de Plenipotenciarios. Quedan, sin embargo, en libertad las Repúblicas que tengan fuerzas marítimas, para dar en lugar de estas, el dinero equivalente, cuando siendo necesarias dichas fuerzas para obrar en el Atlántico, se hallen en el Pacífico, ó vice-versa.

   Artículo 16o. La direccion de las fuerzas de la Confederacion, que se reunan en una de las Repúblicas Confederadas, la tendrá el Gefe Supremo de dicha República, quien podrá mandar por sí el ejército, ó nombrar el general que deba tomar el mando en gefe de él.

   Los contingentes de tropas, con sus trasportes, trenes y demas artículos de guerra, los víveres y el dinero con que las Repúblicas Confederadas concurran á la defensa comun, podrán pasar y repasar libremente por el territorio de cualquiera de ellas que se halle interpuesta entre la potencia amenazada ó invadida, y la que preste el auxilio; y para evitar embarazos y abusos en este tránsito, se acordarán las reglas convenientes por los Gobiernos de las Repúblicas respectivas.

   Artículo 17o. Para la indemnizacion de los gastos causados en los auxilios que se presten las Repúblicas Confederadas, se observarán los principios siguientes: si el auxilio se presta en una contienda cuya causa sea comun, é interese directamente á todas las Repúblicas Confederadas, ninguna de ellas tendrá derecho á reclamar de las otras indemnizacion alguna: si el auxilio no redundáre sino en favor de alguna ó de algunas de dichas Repúblicas, estas deberán indemnizar los gastos hechos por las otras: si las fuerzas de la Confederacion se emplearen para hacer entrar en su deber á alguna de las Repúblicas Confederadas, que no hubiere observado ó cumplido lo que estuviere obligada á observar ó cumplir por los Tratados de la Confederacion, solo será responsable de los gastos la República culpable.

   Artículo 18o. Cada una de las Repúblicas Confederadas nombrará un Ministro Plenipotenciario para el Congreso de la Confederacion, establecido por el presente Tratado, que deberá reunirse por primera vez en la época que se fija para hacer el canje de las ratificaciones y en lo sucesivo, en las formas que se determinen por el mismo Congreso, y por los Gobiernos de las Repúblicas Confederadas.

   El Gobierno de la República en cuyo territorio se reuniere ó haya de reunirse el Congreso de los Plenipotenciarios, considerará á estos como si fuesen Ministros públicos acreditados cerca de él, y les prestará todos los auxilios que demanda el carácter sagrado é inviolable de sus personas, y los demas que necesitaren para el fácil y cumplido desempeño de su mision.

   Artículo 19o. En la primera sesion de cada una de las reuniones ordinarias ó extraordinarias del Congreso de los Plenipotenciarios, se nombrará por él un Presidente y un secretario. El mismo Congreso acordará los reglamentos necesarios para su correspondencia y su régimen económico.

   Los actos del Congreso serán suscritos por todos los Plenipotenciarios, refrendados por el secretario, y sellados con el sello de la Confederacion.

   El sello de la Confederacion representará un hemisferio con el continente de la América, llevando inscritos en sus respectivos lugares los nombres de las Repúblicas Confederadas, y en la circunferencia lo siguiente: Confederacion Americana.

   Artículo 20o. Los Plenipotenciarios de las Repúblicas Confederadas, como representantes de sus respectivos Gobiernos, podrán acordar entre sí todos los tratados y convenciones necesarios para favorecer y fomentar los intereses recíprocos de las mismas Repúblicas, y para sostener los derechos que les sean comunes, ó cuya lesion pudiera afectarlas á todas. Pero estos Tratados y Convenciones solo serán obligatorios para cada una de las Repúblicas Confederadas, en aquello que haya sido estipulado con acuerdo de su Plenipotenciario, y ratificado por su Gobierno.

   Artículo 21o. El Congreso de los Plenipotenciarios de las Repúblicas Confederadas, como mediador ó árbitro en los negocios concernientes á las relaciones de las mismas Repúblicas, solo tendrá las siguientes atribuciones:

   la. Acordar las medidas, decisiones y demas actos, que expresamente le estén encargados por este tratado, ó por los que en adelante se celebren entre las Repúblicas Confederadas.

   2a. Dar la debida interpretacion á los tratados y convenios de las Repúblicas Confederadas entre sí, celebrados en el mismo Congreso, siempre que ocurran dudas en su ejecucion.

   3a. Proponer á los Gobiernos de las Repúblicas Confederadas, en los grandes conflictos en que estas puedan hallarse, las medidas que en su concepto fueren mas convenientes, y que los Plenipotenciarios no estuvieren autorizados á acordar por medio de tratados.

   Todos los actos de que habla este artículo podrán acordarse con el voto de la pluralidad absoluta de todos los Plenipotenciarios de las Repúblicas Confederadas, y no necesitarán de la ratificacion de ningun Gobierno para llevarse á efecto, siempre que no sean contrarios á las bases establecidas en este tratado, ó á las que se establezcan en los que en adelante se celebren.

   Se entenderá que hay pluralidad absoluta de votos para los efectos de este artículo, cuando haya un número de votos conformes, que exceda al de la mitad de las Repúblicas Confederadas.

   Artículo 22o. El Congreso de los Plenipotenciarios de las Repúblicas Confederadas podrá negociar como representante de la Confederacion, con los Gobiernos de las potencias que lo reconozcan como tal, en los casos siguientes:

   lo. Para celebrar aquellos tratados que los Gobiernos de todas las Repúblicas Confederadas juzgaren conveniente se celebren bajo principios uniformes para todas ellas; bien entendido que estos tratados no serán obligatorios sino cuando hayan sido ratificados por todos los Gobiernos de las Repúblicas interesadas.

   2o. Pedir, y aceptar ó no, las satisfacciones debidas á la Confederacion por las injurias ó agravios que se hayan inferido á cualquiera ó á cualesquiera de las Repúblicas Confederadas y que hayan sido declarados comunes á todas.

   3o. Para suspender las hostilidades, en caso de guerra entre las Repúblicas Confederadas y otra potencia, mientras se celebran los tratados definitivos de paz.

   En los casos 2o. y 3o. de este artículo bastará para los acuerdos del Congreso la concurrencia de los votos de la pluralidad absoluta de los Plenipotenciarios de las Repúblicas Confederadas. Si el acuerdo fuere favorable al avenimiento ó á la paz, y alguno de los Plenipotenciarios hubieren sido contrarios á él, las Repúblicas que estos representen, quedarán en libertad de continuar por sí las reclamaciones ó las hostilidades; pero en este caso las demas Repúblicas permanecerán neutrales.

   Artículo 23o. El presente tratado y el de comercio y navegacion firmado en esta fecha, se comunicarán á los Gobiernos de los Estados americanos que no han concurrido á su celebracion, excitándolos para que les presten su accesion. Los Estados de cuyos Gobiernos se obtuviere esta accesion quedarán incorporados en la Confederacion, y serán en todo considerados como si hubiesen concurrido á la celebracion de estos tratados.

   Artículo 24o. El presente tratado será ratificado por los Gobiernos de las Repúblicas contratantes, y los instrumentos de ratificacion serán canjeados en esta ciudad de Lima en el término de veinticuatro meses, ó ántes si fuere posible.

   En fé de lo cual, nosotros los Ministros Plenipotenciarios de las Repúblicas del Perú, Bolivia, Chile, Nueva Granada y Ecuador, firmamos el presente y lo sellamos con nuestros respectivos sellos, en Lima, á ocho dias del mes de Febrero del año del Señor de mil ochocientos cuarenta y ocho.

Manuel Ferreyros, José Ballivian,

D. J. Benavente, J. de Francisco Martin, Pablo Merino

FUENTE EDITORIAL:
Torres Caicedo. J. M. Unión Latinoamericana. Pensamiento de Bolfvar para formar una liga americana: su origen y sus desarrollos. París, Librería de Rosa y Bouret, 1865, p. 202-209.
FUENTE DOCUMENTAL:
S. I.

45 TRATADO DE COMERCIO Y NAVEGACIÓN ENTRE PERÚ, BOLIVIA, CHILE, ECUADOR Y NUEVA GRANADA.

Lima, 8 de febrero de 1848.

Firmantes:

Por NUEVA GRANADA, Juan de Francisco Martín

Por PERÚ, Manuel Ferreiros

Por BOLIVIA, José Ballivian

Por CHILE, Diego José Benavente

Por ECUADOR, Pablo Merino

   En el nombre de la Santísima Trinidad

   Los gobiernos de las Repúblicas de Bolivia, Chile, Ecuador, Nueva Granada y Perú deseando proporcionar al comercio recíproco de dichas

   Repúblicas todas las posibles facilidades y proteccion, como uno de los medios mas eficaces de promover el desarrollo y el incremento de su industria y de su riqueza, y de hacer mas segura y ventajosa la Confederacion que se ha estipulado en el tratado firmado en esta misma fecha; y habiendo convenido en celebrar los pactos necesarios para la consecución de aquel fin, confirieron la autorización competente a sus respectivos plenipotenciarios, a saber: el gobierno de Bolivia al ciudadano José de Ballivian; el de Chile, al ciudadano Diego José Benavente; el del Ecuador, al Ciudadano Pablo Merino el de la Nueva Granada, al Ciudadano Juan de Francisco Martín, y el del Perú, al ciudadano Manuel Ferreiros, quienes reunidos en congreso, y previo el canje de sus respectivos poderes, que hallaron bastantes y en debida forma, han celebrado el siguiente tratado de comercio y navegacion:

   Artículo primero. Los nacionales de cualquiera de las Repúblicas contratantes confederadas gozarán en cualquiera de las otras de la Confederacion de la misma libertad y garantías que los nacionales del país, para frecuentar sus costas y territorio, y traficar allí con toda clase de producciones, manufacturas y mercancías; para residir en el país, adquirir en él propiedades, y disponer de ellas en vida ó por testamento, para ejercer cualquiera clase de industria, oficio ú profesion; para manejar por sí sus propios negocios ó encargarlos á quien mejor le parezca; y para representar ante las autoridades juzgados ó tribunales y seguir ante ellos sus pleitos, demandas, reclamaciones y defensas. Y en ningun caso se les exigirá otros ó mas altos derechos ó emolumentos que los que pagaren los naturales del país.

   Artículo segundo. Las Repúblicas Confederadas admitirán en su territorio á cualesquiera individuos de otras naciones que quieran viajar, traficar y establecerse en él, sometiéndose á las leyes del país. Miéntras solo se hallaren como transeuntes estarán exentos de la milicia, de cargas personales y de contribuciones extraordinarias; pero si se hallaren domiciliados en el país estarán sujetos á las mismas cargas y contribuciones que los naturales; á no ser que por tratados especiales se haya estipulado otra cosa: se entenderá que un extranjero se halla domiciliado en el país cuando hayan trascurrido dos años de permanencia en él, ejerciendo algun oficio ó profesion, ó manteniendo cualquier establecimiento de agricultura, industria ó comercio.

   Artículo tercero. En ninguna de las Repúblicas contratantes se exigirá un derecho mayor de cuatro pesos por cada pasaporte que se expida para fuera de su territorio; y no se cobrará derecho alguno por el pase que se ponga en los pasaportes que los transeuntes presenten para este efecto á las autoridades respectivas; siendo sí de cargo de quien los presente dar el papel competente cuando fuere necesario: en los casos á que este artículo se refiere, no se ocasionará retardo ni embarazo á los interesados, excepto en el caso de que haya motivos suficientes para que puedan ser detenidos conforme á las leyes del país.

   Artículo cuarto. Los productos naturales ó manufacturados de cualquiera de las Repúblicas Confederadas, que en buques de estas se introduzcan en otra de las mismas Repúblicas en que sean de lícito comercio, solo pagarán la tercera parte de los derechos de importacion impuestos á los mismos productos cuando pertenezcan á una nacion extranjera. Los derechos de peaje, pontazgo y pasaje que se cobren en el tránsito para la internación, y cualquiera otros municipales impuestos ó que se impusieren sobre los expresados productos de las Repúblicas Confederadas, importados de unas á otras, no podrán ser mayores que los que se cobren sobre los efectos del país.

   Parágrafo único. Se entenderá como una ampliacion de este artículo, fundada en la misma compensacion que expresa el artículo 13, la mayor rebaja ó completa extincion de los derechos de importacion que pueden concederse reciprocamente cualquiera de las Repúblicas Confederadas sobre los productos de sus respectivos territorios.

   Artículo quinto. Cuando los productos naturales ó manufacturados de las Repúblicas Confederadas hayan de ser embarcados en los puertos de algunas de ellas para los puertos de otra de las mismas, deben ir acompañados de una factura firmada por el remitente, en que se exprese el pormenor del contenido de cada bulto, su peso ó medida y el lugar de su procedencia; cuya factura será certificada por el Cónsul, ó Vice-Cónsul de la República á donde se dirijan, residente en el puerto del embarque, debiendo dicho empleado, ántes de dar su certificacion, cerciorarse de que los productos que expresa la factura son efectivamente de la República de donde se hace la exportacion. A falta de Cónsul ó Vice-Cónsul de la República á donde se dirigen los efectos, podrán ser certificadas las facturas por el Cónsul ó Vice-Cónsul de una Nacion amiga. Las facturas certificadas se presentarán al jefe de la aduana del puerto por donde se haga la remision, para que haciendo constar en ellas el embarque de los bultos, forme un registro de las diversas facturas originales y lo dirija en pliego cerrado al jefe de la aduana del puerto para donde se despache el buque.

   Parágrafo primero. Cada República queda en libertad de dar los reglamentos necesarios para la comprobacion de la nacionalidad de los productos de que habla este artículo; cuyos reglamentos los comunicará a los Gobiernos de las otras Repúblicas, para su conocimiento y el de los negociantes.

   Parágrafo segundo. Cuando se trate de introducir en una de las Repúblicas Confederadas productos de otras, sin los requisitos expresados en este artículo, serán considerados dichos productos como extranjeros, y como tales quedarán sujetos al pago de los derechos establecidos sobre estos por las leyes.

   Parágrafo tercero. Cuando los productos se introduzcan por tierra de una á otra República limítrofe, se observarán las reglas que hubiesen acordado ó acordaren dichas Repúblicas.

   Artículo sexto. Los buques de cualquiera de las Repúblicas Confederadas que arriben á los puertos de una de las mismas Repúblicas, serán considerados á su entrada, durante su permanencia y á su salida, como buques nacionales para el cobro de derechos de tonelada, anclaje, pilotaje, fanal y cualquiera otros de puerto.

   Parágrafo primero. Las Repúblicas Confederadas tendrán como buques nacionales de cada una de ellas respectivamente, todos aquellos que esten provistos de una patente de su respectivo Gobierno, expedida conforme á sus propias leyes, y al efecto cada una de las dichas Repúblicas comunicará á las otras sus leyes de navegacion y la forma legal de sus patentes.

   Parágrafo segundo. Lo estipulado en este tratado no reforma ni altera las leyes y reglamentos expedidos ó que se expidieren en cada República sobre el comercio costanero ó de cabotaje.

   Artículo séptimo. Los contratos celebrados y los documentos otorgados en una de las Repúblicas Confederadas tendrán, en cualquiera de las otras, la misma fuerza y el mismo valor que en el país en que hubieren sido celebrados ú otorgados; y las autoridades, jueces y tribunales los harán cumplir, bien sean los contratantes naturales del mismo país, ó bien lo sean de otro cualquiera, siempre que el demandado resida en el territorio de la jurisdiccion de la autoridad, juez ó tribunal ante quien se le demande.

   Artículo octavo. Cuando un rio navegable separe los territorios de dos de las Repúblicas Confederadas, su navegacion será libre, y comun para entrambas Repúblicas.

   Parágrafo único. Los ríos navegables que atraviesen los territorios de dos ó mas de las Repúblicas Confederadas serán en toda su extension de libre navegacion para las mismas Repúblicas cuyos territorios atraviesen.

   Artículo noveno. Si, contra lo que debe esperarse, llegare el caso desgraciado de hallarse en guerra alguna ó algunas de las Repúblicas Confederadas con otra ú otras de las mismas Repúblicas Confederadas, renuncian desde ahora y para siempre al servicio de corsarios en tal guerra.

   Artículo 10o. En el caso de hallarse en guerra las Repúblicas Confederadas con otra ú otras Naciones, los juzgados y tribunales de presas en cualquiera de las dichas Repúblicas tendrán jurisdiccion para conocer en las causas de presas hechas por corsarios armados por cuenta de particulares con patente de cualquiera de las mismas Repúblicas, y para proceder contra dichos corsarios por excesos cometidos en alta mar contra el comercio de las Naciones amigas ó neutrales.

   Artículo 11o. Las Repúblicas Confederadas, en todo caso de guerra internacional, arreglarán sus procedimientos, respecto del comercio de los enemigos y de los neutrales, á los siguientes principios:

   lo. No es lícito á individuos de una de las Naciones beligerantes comerciar con el enemigo, y si lo hicieren, aun cuando empleen para ello agentes neutrales, quedarán sujetas á confiscacion las mercancías adquiridas en tal comercio.

   2o. Las propiedades que se conduzcan bajo pabellon neutral son libres, aun cuando sean propiedad del enemigo, y por lo mismo no están sujetas á confiscacion, excepto los artículos de contrabando de guerra, ó cuando el buque pertenezca á una Nacion que no reconozca la libertad de las mercancías por ir bajo pabellon neutral.

   3o. Se entiende por artículos de contrabando de guerra, las armas, máquinas y municiones especialmente fabricadas ú ordinariamente usadas para hacer la guerra por mar ó por tierra; las armaduras, fornituras y vestidos hechos para el uso ó usanza militar, los caballos y sus arneses, y armaduras, y los víveres que se conduzcan para las plazas sitiadas ó bloqueadas.

   4o. Son confiscables los buques de Naciones, ciudadanos ó subditos enemigos, y las propiedades que en ellos se conduzcan, pertenecientes á Naciones, ciudadanos ó subditos enemigos.

   5o. Se considerarán como propiedades enemigas, aun cuando pertenezcan á los propios nacionales ó á los neutrales las siguientes: lo. Los productos de los bienes raices de territorio enemigo: 2o. Los efectos y mercancías que correspondan á establecimiento ó casa de comercio existente en territorio enemigo: 3o. los efectos y mercancías de tráfico con territorio enemigo y correspondientes á individuos domiciliados en el mismo territorio: 4o. los buques que naveguen con pasaporte ó con pabellon del enemigo.

   6o. Cuando exista ó amenace la guerra, y para los efectos de ella, se entiende que los derechos de propiedad de las mercancías no experimentan alteracion alguna desde el embarque hasta la entrega.

   7o. Las mercancías embarcadas por individuos neutrales con destino á país enemigo, bajo contrato de pasar á ser propiedad del enemigo á su llegada, se reputan propiedad del enemigo, si se apresan en el tránsito.

   8o. La guerra termina la ejecucion de los pactos existentes entre ciudadanos ó subditos de dos Naciones beligerantes, á no ser que dichos pactos sean susceptibles de suspension, pues en este caso, quedando suspendidos durante la guerra, podrán revivirse al restablecimiento de la paz.

   9o. Son de todo punto nulos los pactos que durante la guerra se celebren entre individuos de dos naciones beligerantes, sin permiso expreso de su Gobierno, aun cuando dichos pactos los celebren con intervencion de un tercero.

   10o. Cualquiera Estado tiene derecho, cuando se ofrezca una expedicion de guerra, de tomar los buques neutrales que se hallen en sus puertos para trasportar sus soldados, armas y municiones, mediante el pago del flete correspondiente y la indemnizacion de perjuicios; pero á ningun buque podrá obligársele á hacer un segundo viaje con tal objeto.

   11o. Cuando por un Gobierno se decrete el bloqueo de un puerto enemigo, se publicará en el principal periódico oficial de dicho Gobierno y se avisará á los Agentes Diplomáticos y Consulares de otras Naciones que existan en el país, fijando para la absoluta cesacion del comercio con tal puerto, un plazo que será, para cada Nacion neutral, igual al tiempo que se calcule necesario para que se haga la comunicacion desde el lugar en que se hace la publicacion hasta el puerto principal de dicha nacion, y desde allí hasta el puerto bloqueado. Durante aquel plazo, solo podrán ser detenidos y confiscados los artículos de contrabando de guerra que se dirijan al puerto bloqueado; pero luego que dicho plazo termine serán tambien confiscables los buques que intenten eludir el bloqueo, y las mercancías que conduzcan; á no ser que se pruebe no haber podido tener noticia del bloqueo en los puertos de donde saliesen los buques ántes de verificarlo, en cuyo caso se dejarán libres estos buques y sus cargamentos que no fueren contrabando de guerra, con prevencion de no dirigirse nuevamente al puerto bloqueado, so pena de confiscacion.

   12o. No se reconoce el sitio ó bloqueo de una plaza ó puerto, sino cuando actualmente esté sostenido por fuerzas de un beligerante, capaces de impedir la entrada de los neutrales.

   13o. No es lícito el saqueo de las ciudades y plazas enemigas, aun cuando sean tomadas por asalto.

   Artículo 12o. Ademas de las mutuas concesiones que las Repúblicas Confederadas se otorgan por el presente tratado, cada una de ellas concede á las otras todos los favores y garantías que haya acordado ó acordáre á cualquiera otra Nacion mas favorecida.

   Artículo 13o. Las ventajas que mútuamente se conceden las Repúblicas Confederadas por el presente tratado, son una compensacion de la Confederacion, garantía territorial y demas beneficios que se han otorgado; y por consiguiente el tratamiento de la nacion mas favorecida concedido á cualquier Estado extranjero para sus productos naturales o manufacturados, debe entenderse sin perjuicio de los favores que las Repúblicas Confederadas se han otorgado ó se otorgaren reciprocamente.

   Artículo 14o. Las Repúblicas Confederadas declaran abolido para siempre el tráfico de esclavos que se ha hecho extrayendo los negros de Africa para trasportarlos á otros puntos del mundo como objeto de comercio, y considerarán y tratarán como piratas á cualquiera individuos que se ocuparen en tal tráfico.

   Artículo 15o. El presente tratado será obligatorio por doce años á todas las Repúblicas contratantes y continuará siéndolo hasta un año despues que alguna ó algunas de dichas Repúblicas comunicaren al Congreso de los Plenipotenciarios su intencion de que cese en todo ó en parte.

   Artículo 16o. El presente tratado será ratificado por los Gobiernos de las Repúblicas contratantes, y los instrumentos de ratificacion serán canjeados en esta ciudad de Lima en el término de veinte y cuatro meses ó antes si fuere posible.

   En fé de lo cual nosotros los Ministros Plenipotenciarios de las Repúblicas de Bolivia, Chile, Ecuador, Nueva Granada y Perú firmamos el presente y lo sellamos con nuestros respectivos sellos, en Lima á 8 de febrero de 1848.

Juan de Francisco Martín,

Pablo Merino,

Manuel Ferreiros,

Jose Ballivian,

D. J. Benavente.

FUENTE EDITORIAL:
Torres Caicedo. J. M. Unión Latinoamericana. Pensamiento de Bolívar paraformar una liga americana: su origen y sus desarrollos. París. Librería de Rosa y Bouret. 1865. p. 219-228.
FUENTE DOCUMENTAL:
S.I.

46 CONVENCIÓN CONSULAR ENTRE PERÚ, BOLIVIA, CHILE, ECUADOR Y NUEVA GRANADA

Lima, 8 de febrero de 1848

Firmantes:

Por NUEVA GRANADA. Juan de Francisco Martin

Por PERÚ, Manuel Ferreiros

Por BOLIVIA, José Ballivian

Por CHILE, Diego José Benavente

Por ECUADOR, Pablo Merino

   En el nombre de la Santísima Trinidad.

   Los gobiernos de las Repúblicas de Bolivia, Chile, Ecuador, Nueva-Granada y Perú, reconociendo la necesidad de fijar de una manera expresa y permanente las funciones que puedan ejercer, prerogativas que deban de gozar y deberes que estén obligados á cumplir los Cónsules que admitan en sus territorios, afín de que puedan obrar con entera seguridad en el desempeño de su destino y para evitar cuestiones sobre los procedimientos de dichos cónsules o con dichos cónsules, han convenido en celebrar las estipulaciones necesarias sobre la materia, y al efecto han autorizado competentemente a sus respectivos plenipotenciarios, a saber: el gobierno de Bolivia, al ciudadano Jose Ballivian, el de Chile, al ciudadano Diego José Benavente; el del Ecuador, al ciudadano Pablo Merino, el de la Nueva Granada, al ciudadano Juan de Francisco Martín, y el del Perú al ciudadano Manuel Ferreiros, quienes reunidos en congreso, y previo el canje y examen de sus plenos poderes, que hallaron bastantes y en debida forma, han acordado la siguiente convención consular:

   Artículo primero. Cada una de las Repúblicas contratantes podrá mantener en las principales ciudades ó plazas comerciales de las otras y en los puertos abiertos en ellas al comercio extranjero, Cónsules particulares encargados de proteger los derechos ó intereses comerciales de su Nación y favorecer á sus compatriotas en las dificultades que les ocurran. También podrán nombrar cónsules generales como jefes de los demás cónsules, o para atender a muchas plazas comerciales o puertos a un tiempo, y vicecónsules para los puertos de menor importancia y para obrar bajo la dependencia de los Cónsules particulares. Sin embargo, cada República podrá exceptuar aquellas ciudades, plazas ó puertos en donde no fuera conveniente la residencia de dichos empleados; pero esta excepción será comun á todas las Naciones. Lo que en la presente convención se diga de los cónsules en general, se entenderá no solo de los cónsules particulares, sino también de los cónsules generales y de los vicecónsules, siempre que puedan hallarse en los casos de que se trate.

   Artículo segundo. Los Cónsules nombrados para residir en una de las Repúblicas contratantes, deben presentar al Gobierno de ella sus letras patentes ó de provision para que si no halla inconveniente les ponga el Exequatur, y obtenido este, las exhibirán á las autoridades superiores del lugar en que hayan de ejercer sus funciones, para que ellas ordenen se les reconozca en sus empleos y se les guarden las prerogativas que les corresponden en el respectivo distrito Consular.

   Artículo tercero. Los Cónsules admitidos en una de las Repúblicas contratantes podrán ejercer en su respectivo distrito consular las funciones siguientes:

   lo. Dirigirse á las autoridades del distrito de su residencia y ocurrir en caso necesario al Gobierno Supremo, por medio del Agente Diplomático de su Nacion, si lo hubiere, y directamente en caso contrario, reclamando contra cualquiera infraccion de los tratados de comercio, que se cometa por las autoridades ó empleados del país, con perjuicio del comercio de la Nacion á que el Cónsul sirva.

   2o. Dirigirse á las autoridades del distrito Consular y en caso necesario ocurrir al Gobierno Supremo por medio del respectivo Agente Diplomático, si lo hubiere, ó directamente en caso contrario, reclamando contra cualquiera abuso que los empleados ó autoridades del pais cometan contra individuos de la Nacion á que sirva el Cónsul y cuando fuere necesario promover lo conveniente para que no se les niegue ni retarde la administracion de justicia, y para que no sean juzgados ni penados, sino por los jueces competentes y con arreglo á las leyes vigentes.

   3o. Como defensores natos de sus compatriotas, presentarse á su nombre cuando por ellos fueren solicitados, ante las respectivas autoridades del país, en los negocios en que tengan necesidad de su apoyo.

   4o. Acompañar á los capitanes, contramaestres y patrones de los buques de su Nacion en todo lo que tengan que hacer para el manifiesto de sus mercancías y despacho de documentos, y estar presentes en los actos en que por las autoridades, jueces ó tribunales del país haya de tomarse alguna declaracion á los dichos individuos y cualesquiera otros que pertenezcan á las respectivas tripulaciones.

   5o. Recibir las declaraciones, protestas y relaciones de los capitanes, contramaestres y patrones de los buques de su Nacion, por razon de averías padecidas en la mar, y las protestas que cualesquiera individuos de su Nacion tengan á bien hacer sobre asuntos mercantiles. Estos documentos, en copia auténtica, expedida por el Cónsul, serán admitidos en los juzgados y tribunales, y tendrán el mismo valor que si hubieren sido otorgados ante los mismos juzgados ó tribunales.

   6o. Arreglar todo lo relativo á las averías que hayan sufrido en alta mar los efectos y mercancías embarcados en buques de la Nacion á que sirva el Cónsul, que lleguen al puerto en que este resida, siempre que no haya estipulacion contraria entre los armadores, los cargadores y aseguradores. Pero si se hallaren interesados en tales averías, habitantes del país á donde resida el Cónsul, que no sean de la Nacion á que este sirva, toca á las autoridades locales el conocer y resolver sobre dichas averías.

   7o. Componer amigable y extrajudicialmente las diferencias que se susciten entre sus compatriotas, sobre asuntos mercantiles, siempre que ellos quieran someterse á su arbitramento voluntariamente; en cuyo caso el documento en que conste la decision del Cónsul, autorizado por el Canciller ó Secretario, tendrá toda la fuerza de un documento guarenticio otorgado con todos los requisitos necesarios para ser obligatorio á las partes interesadas.

   8o. Hacer que se mantenga el debido órden interior á bordo de los buques mercantes de su Nacion, y decidir en las diferencias que sobrevengan entre el capitan, los oficiales y los individuos de la tripulacion, excepto cuando los desórdenes que sobrevengan á bordo puedan turbar la tranquilidad pública, ó cuando en las diferencias estén mezclados individuos que no sean de la Nacion á que pertenezca el buque, pues en estos casos deberán intervenir las autoridades locales.

   9o. Dirigir todas las operaciones relativas al salvamento de los buques de la Nacion á que pertenezca el Cónsul, cuando naufraguen en las costas del distrito en que él resida. En tal caso las autoridades locales solo intervendrán para mantener el órden, dar seguridad á los intereses salvados y hacer que se cumplan las disposiciones que deben observarse para la entrada y salida de estos. En ausencia y hasta la llegada del Cónsul, deberán tambien dichas autoridades tomar todas las medidas necesarias para la conservacion de los efectos naufragados.

   10o. Tomar posesion, formar inventarios, nombrar peritos, para hacer los avalúos, y proceder á la venta de los bienes muebles de los individuos de su Nacion que hayan muerto en el país de la residencia del Cónsul, sin dejar ejecutores testamentarios ni herederos forzosos. En tales diligencias procederá el Cónsul asociado de dos negociantes nombrados por él mismo, y para la práctica de las mismas diligencias y la entrega de los bienes y sus productos, observará las leyes respectivas y las instrucciones que tengan de su gobierno. Cuando el cónsul no se hallare en el lugar en que haya ocurrido la muerte del individuo, las autoridades locales tomarán las providencias de su resorte, para dar seguridad á los bienes de este.

   11o. Pedir á las autoridades locales el arresto de los marineros que deserten de los buques de la Nacion á que sirva el Cónsul, exhibiendo, si fuere necesario, el registro del buque, el rol de la tripulacion ú otro documento oficial que justifique la demanda. Las dichas autoridades darán las providencias de su competencia para la persecucion, aprehension y arresto de aquellos desertores y los pondrán á disposicion del cónsul; pero si el buque á que pertenezcan hubiere salido y no se presentáre ocasion para hacerlos partir, se mantendrán en arresto á expensas del Cónsul, hasta por tres meses; y si cumplido este término no se hubieren remitido, serán puestos en libertad por las respectivas autoridades, y no podrán ser nuevamente arrestados por la misma causa.

   12o. Dar pasaportes y visar los que se hubieren dado á los individuos de su Nacion, que salgan del puerto de su residencia y á los demas individuos que salgan del mismo puerto y se dirijan á dicha Nacion, siempre que no tengan impedimento para hacerlo conforme á las leyes y disposiciones que deban observarse en el país.

   13o. Nombrar un Canciller ó Secretario cuando no lo tenga el Cónsul y fuere necesario para autorizar sus actos.

   14o. Nombrar agentes de comercio para prestar todos los buenos oficios que estén á su alcance á los individuos de la Nacion á que sirva, por desempeñar las comisiones que el cónsul tenga á bien confiarles, fuera del lugar de su residencia; bien entendido que estos agentes no gozarán de ninguna de las prerogativas que se conceden á los Cónsules.

   Artículo cuarto. Los Cónsules de cualquiera de las Repúblicas contratantes residentes en otra de las mismas, podrán hacer uso de sus atribuciones en favor de los individuos de las otras Repúblicas contratantes que no tuvieren Cónsul en el mismo lugar.

   Artículo quinto. Las Repúblicas contratantes no reconocen en los Cónsules carácter diplomático, y por lo mismo no gozarán en ellas las inmunidades concedidas á los Agentes públicos acreditados con aquel carácter; pero para que dichos Cónsules puedan ejercer expeditamente las funciones que les corresponden, gozarán las siguientes prerogativas:

   1o. Los Archivos de los consulados serán inviolables, y no podrán ser ocupados por ningun funcionario del país en que se hallen.

   2o. Los cónsules, en todo lo que sea exclusivamente relativo al ejercicio de sus funciones, serán independientes del Estado en cuyo territorio residan.

   3o. Los cónsules no serán reducidos á prision por faltas ó delitos leves, en que no haya motivo para que fuguen del país por sustraerse al castigo. En todo lo que provenga de las negociaciones mercantiles que ejerzan dichos Cónsules, no tendrán excepcion alguna respecto de los demas habitantes del país.

   4o. Los cónsules y sus cancilleres o secretarios estarán exentos de todo servicio público, de contribuciones personales y de las extraordinarias que se impongan en el país de su residencia. Esta exención no comprende á los cónsules y sus cancilleres ó Secretarios que sean nacionales del país en que residan.

   5o. Para tomar a los Cónsules declaraciones jurídicas, los respectivos jueces se trasladarán á las casas de dichos Cónsules, haciéndoseles saber préviamente por medio de un recado atento, y siempre que sea necesaria su asistencia á los juzgados y tribunales, se les citará por escrito, y se les dará asiento al lado de los jueces.

   6o. A fin de que las habitaciones de los cónsules sean fácil y generalmente conocidas para la conveniencia de los que tengan que ocurrir á ellas, les será permitido enarbolar allí las banderas de sus respectivas Naciones, y poner sobre sus puertas un cuadro en que se halle pintado un navio con una inscripcion que exprese la Nacion á que sirve el Cónsul; pero estas insignias no suponen derecho de asilo, ni sustraen la casa ó sus habitantes á las pesquisas que los Magistrados del pais puedan hacer en ellas lo mismo que en las de los demas habitantes, en los casos determinados por las leyes.

   Artículo sexto. Los Cónsules que se admitan en cualquiera de las Repúblicas contratantes tendrán, respecto del Gobierno y de las autoridades del país, los siguientes deberes:

   lo. Estar sometidos á las leyes y á las autoridades del país en todo aquello en que no se les haya concedido una especie de exencion y de la misma manera que lo estén los demas habitantes.

   2o. Poner á la disposicion de las autoridades, jueces y tribunales del país á los individuos refugiados en la casa consular ó en algún buque mercante de la Nacion á que sirva el Cónsul que se halle surto en alguno de los puertos del distrito consular, cuando sean reclamados por dichas autoridades, jueces ó tribunales, por haber cometido delitos ó crímenes justiciables por ellas; pero este deber impuesto á los Cónsules, no obsta para que las respectivas autoridades procedan por si á la extraccion de los delincuentes, siempre que lo juzguen necesario.

   3o. No permitir que del puerto en que residan, salgan los buques de su Nacion que tengan á bordo individuos respecto de los cuales se haya resuelto por las autoridades, juzgados ó tribunales del país que no puedan salir sin satisfacer á las justas demandas que contra ellos se hayan hecho.

   4o. No dar pasaporte á ningun individuo de su Nacion, ó que se dirija á ella, que tenga que responder ante alguna de las autoridades, juzgados ó tribunales del país por delito ó falta que hubiere cometido ó por demanda que hubiera sido legalmente admitida, siempre que se haya dado al Cónsul el aviso correspondiente.

   5o. Cuidar de que los buques de su Nacion no quebranten la neutralidad cuando la Nacion en que el Cónsul resida se halle en guerra con otra.

   Artículo séptimo. Los Cónsules que las Repúblicas contratantes admitan de otras Naciones, quedarán sujetos á todas las reglas acordadas en esta Convencion, siempre que por tratados celebrados anteriormente no se hallen dichas Repúblicas expresamente obligadas á observar otras reglas que sean contrarias á estas.

   Artículo octavo. La presente Convencion se comunicará á los Estados Americanos que no han concurrido á su celebracion, excitándolos para que le presten su accesion.

   Artículo noveno. La presente Convencion será ratificada por los Gobiernos de las Repúblicas contratantes, y los instrumentos de ratificacion serán canjeados en esta ciudad de Lima en el término de veinte y cuatro meses contados desde esta fecha, ó ántes, si fuere posible.

   En fe de lo cual nosotros los Plenipotenciarios de las Repúblicas de Bolivia, Chile, Ecuador, Nueva Granada y Perú, firmamos el presente y lo sellamos con nuestros respectivos sellos, en Lima a ocho días del mes de febrero del año del Señor de mil ochocientos cuarenta y ocho.

Juan de Francisco Martin,

Pablo Merino,

Manuel Ferreiros,

José Ballivian,

Diego José Benavente.

FUENTE EDITORIAL:
Torres Caicedo, J. M. Unión latinoamericana. Pensamiento de Bolívar paraformar una liga americana. su origen y sus desarrollos. París. Librería de Rosa y Bouret, 1865. p. 228-236.
FUENTE DOCUMENTAL:
S. I.

47 CONVENCIÓN DE CORREOS ENTRE PERÚ, BOLIVIA, CHILE, ECUADOR Y NUEVA GRANADA

Lima, 8 de febrero de 1848

Firmantes:

Por NUEVA GRANADA, Juan de Francisco Martín

Por PERÚ, Manuel Ferreiros

Por BOLIVIA, José Ballivian

Por CHILE, Diego José Benavente

Por ECUADOR, Pablo Merino

   En el nombre de la Santísima Trinidad

   Los gobiernos de las Repúblicas de Bolivia, Chile, Ecuador, Nueva Granada y Perú, deseando dar á las mútuas relaciones políticas y mercantiles de dichas Repúblicas las mayores facilidades posibles, por medio de sus comunicaciones y correspondencia, y contribuir de esta manera á estrechar y asegurar su amistad, union y confederacion, han convenido en estipular las reglas conducentes á tales fines, y para ello han autorizado competentemente á sus respectivos Plenipotenciarios, á saber: el Gobierno de Bolivia, al ciudadano José Ballivian; el de Chile, al ciudadano Diego José Benavente; el del Ecuador, al ciudadano Pablo Merino; el de la Nueva Granada, al ciudadano don Juan de Francisco Martín, y el del Perú al ciudadano Manuel Ferreiros, quienes reunidos en Congreso, y previo al canje y exámen de sus respectivos plenos poderes, que hallaron bastantes y en debida forma, han acordado la siguiente convención de correos:

   Artículo primero. La correspondencia epistolar, los pliegos é impresos que se dirijan de una de las Repúblicas contratantes con destino a otras de las mismas Repúblicas, o por el territorio de estas a otra Nacion extranjera, ya tenga su origen en la República que los dirige ó ya los haya recibido de otra Nacion que no sea de las contratantes, serán despachados por las estafetas y conducidos por los correos y postas establecidas en la correspondiente línea por las Repúblicas respectivas, y no se cobrarán derechos de porte por la dicha correspondencia epistolar y por los dichos pliegos é impresos, sino en los casos y términos que se expresa en esta convencion.

   Artículo segundo. La correspondencia epistolar, los pliegos é impresos que se dirijan oficialmente por el Gobierno ó al Gobierno de cualquiera de las Repúblicas contratantes, los que se dirijan entre sí sus Agentes Diplomáticos, y los que estos dirijan á los Cónsules, o se les dirijan por ellos, se conducirán conforme al artículo anterior por los respectivos correos y postas de las dichas Repúblicas, sin exigirse derecho alguno de porte en ninguna de ellas; bien entendido que para que la correspondencia se tenga por oficial, debe llevar el sello de la oficina ó empleado público que la dirige, ó la firma de este. La misma exencion de derechos tendrán los periódicos, impresos, sea quien fuere la persona a quien o por quien se dirijan.

   Artículo tercero. La correspondencia epistolar y los pliegos no comprendidos en la exencion de derechos de portes establecida en el artículo anterior, pagarán por todo derecho de porte, dos reales por cada carta ó pliego que no tenga mas de un cuarto de onza de peso, y un real por cada cuarto de onza de peso mas que tuviere, y por lo que excediere de un número completo de cuartos de onza de peso. Este derecho de porte podrá pagarse indistintamente ó en la primera estafeta de donde salga la carta ó pliego, ó en la estafeta en donde deba ser entregado, si la carta ó pliego fuere destinado á alguna de las Repúblicas Confederadas; pero si fuere destinado á otro Estado, se pagará precisamente en la estafeta de donde salga.

   Artículo cuarto. Los folletos y demas impresos que no fueren periódicos, pagarán la cuarta parte de lo que pagan las cartas y pliegos proporcionalmente, siempre que su peso pase de cuatro onzas, pues si no pasaren de este peso serán libres de porte.

   Artículo quinto. Los Gobiernos de las Repúblicas contratantes garantizan solemnemente la inviolabilidad de la correspondencia y la seguridad y exactitud de su conduccion y de la de los demas documentos que se transmitan por sus estafetas, correos y postas, conforme á esta convencion. Si algun empleado en la Administracion de las dichas estafetas ó en la conduccion de la correspondencia, violare ó permitiere violar dicha correspondencia, ó sustrajere ó retuviere, ó permitiere sustraer ó retener carta, pliego ó impreso cualquiera de los expresados en esta convencion, será suspendido por el respectivo Gobierno, luego que tenga datos suficientes de la verdad del hecho, y se le someterá á juicio para los demas efectos legales.

   Artículo sexto. La presente convencion no deroga las estipulaciones mas liberales que se hayan acordado por algunas de las Repúblicas contratantes sobre los puntos á que ella se contrae, ni obstará para que acuerden en lo sucesivo cualesquiera otros cuyo objeto sea dar mas facilidad y franquicia á sus comunicaciones.

   Artículo séptimo. Las Repúblicas contratantes no renuncian por la presente convencion el derecho que tuvieren de cobrar, sobre la correspondencia é impresos conducidos por su territorio, á su territorio, ó de su territorio en balijas de otras Naciones, los portes que por tratados ó convenios celebrados con tales Naciones, se hayan fijado ó se fijaren por la conduccion de dicha correspondencia.

   Artículo octavo. La presente convencion durará por doce años contados desde el dia del canje de las ratificaciones; pero si ninguna de las partes contratantes anunciare á las otras por una declaracion oficial un año antes de la espiracion del plazo, su intencion de hacerla terminar, continuará siendo obligatoria hasta un año despues de haberse hecho una declaracion semejante.

   Artículo noveno. La presente convencion se comunicará á los Gobiernos de los Estados Americanos que no han concurrido á su celebracion, excitándolos para que le presten su accesion.

   Artículo 10o. La presente convencion será ratificada por los Gobiernos de las Repúblicas contratantes y los instrumentos de ratificacion serán canjeados en esta Ciudad de Lima en el término de veinte y cuatro meses o antes si fuere posible.

   En fé de lo cual nosotros los Ministros Plenipotenciarios de las Repúblicas de Bolivia, Chile, Ecuador, Nueva Granada, y Perú, firmamos el presente y lo sellamos con nuestros respectivos sellos en Lima a ocho dias del mes de febrero del año del Señor de mil ochocientos cuarenta y ocho.

Juan de Francisco Martin

Pablo Merino,

Manuel Ferreiros,

José Ballivian,

D. J. Benavente

FUENTE EDITORIAL:
Torres Caicedo. j, M. Unión latinoamericana. Pensamiento de Bolívar paraformar una liga americana. su origen y sus desarrollos. París, Librería de Rosa y Bouret, 1865, p. 236-239.
FUENTE DOCUMENTAL:
S. I.

48 CONVENCIÓN PARA LA RECÍPROCA EXTRADICIÓN DE REOS ENTRE LA REPÚBLICA DE LA NUEVA GRANADA Y LA REPÚBLICA FRANCESA

Bogotá, 9 de abril de 1850

Firmantes:

Por NUEVA GRANADA, Victoriano de D. Paredes

Por FRANCIA, Eduardo de Lisle

   El Presidente de la República de la Nueva Granada i el Presidente de la República Francesa, deseosos de facilitar la administracion de justicia, i de asegurar la represion de los delitos que se cometan en los territorios de las dos naciones, i cuyos autores o cómplices pretendan eludir la vindicta legal huyendo del un país i refujiándose en el otro; han resuelto celebrar una convencion en que se establezcan reglas fijas, fundadas en una perfecta reciprocidad, para la mutua estradicion de los acusados o condenados como reos de los delitos que se especificarán.

   En consecuencia, nombraron con tal objeto sus respectivos Plenipotenciarios a saber:

   El Presidente de la República de la Nueva Granada al ciudadano Victoriano de D. Parédes, Secretario de Estado del Despacho de Relaciones Esteriores de la misma República;

   I el Presidente de la República Francesa al ciudadano Eduardo de Lisle, Encargado de Negocios de Francia cerca del Gobierno de la República de la Nueva Granada, i oficial de la Orden de la Lejion de honor.

   Los cuales, despues de haberse comunicado sus plenos poderes i hallándolos en la forma debida, han convenido en lo siguiente:

   Artículo primero. El Gobierno Granadino i el Gobierno Frances se comprometen a entregarse recíprocamente, a escepcion de sus nacionales, todos los individuos prófugos de la Nueva Granada i refujiados en Francia, o prófugos de Francia i refujiados en la Nueva Granada, que sean perseguidos o condenados por los Tribunales competentes como autores o cómplices de alguno de los delitos enumerados en el artículo 2o. de la presente Convencion, i la estradicion tendrá lugar en vista de la reclamacion que uno de los dos Gobiernos dirija al otro por vía diplomática.

   Artículo segundo. Los delitos por los cuales deberá acordarse recíprocamente la estradicion, son los siguientes:

   lo. Asesinato, envenenamiento, parricidio, infanticidio, homicidio.

   2o. Castramiento, estupro u otro atentado contra el pudor, emprendido o consumado con violencia.

   3o. Incendio.

   4o. Robo, cuando haya sido acompañado de circunstancias que conforme a la lejislacion de los dos países, le den el carácter de crimen.

   5o. Falsificacion de escrituras públicas o documentos auténticos.

   6o. Falsificacion de documentos particulares o de comercio, cuando el hecho tenga afecta pena aflictiva o infamante, segun la lejislacion de los dos países.

   7o. Fabricacion o emision de moneda falsa.

   8o. Fabricacion o emision de papel moneda falso; i alteracion de papel moneda.

   9o. Sustraccion de caudales, efectos o documentos de cualquiera especie pertenecientes al Estado, que se cometa por empleados o depositarios públicos, o por individuos particulares; cuando esta sustraccion tenga señaladas pénas aflictivas e infamantes en las leyes de los dos países.

   10o. Bancarota o quiebra fraudulenta en perjuicio del Tesoro público, o de individuos particulares.

   11o. Falso testimonio, i sobornacion de testigos.

   Artículo tercero. Los documentos que deberán presentarse en apoyo de las demandas de estradicion, serán el mandato de arresto librado contra los acusados conforme a las leyes del país cuyo Gobierno pide la estradicion, o cualesquiera otras piezas que por lo ménos tengan la misma fuerza que dicho mandato, i en las cuales tambien se indiquen la naturaleza i gravedad de los hechos que hayan ocasionado la demanda de estradicion i la disposicion penal aplicable a estos hechos.

   Artículo cuarto. Cuando haya lugar a la estradicion, todos los objetos aprehendidos que puedan servir para averiguar el delito o delitos, así como los efectos robados, se entregarán a la potencia reclamante, ya sea que la estradicion pueda verificarse, por haberse aprehendido al reo, o ya sea que ella no pueda efectuarse por haberse escapado nuevamente dicho acusado o reo. De la misma manera se entregarán las cosas robadas i los instrumentos o piezas que sirvan para probar el delito o delitos, aunque por causa de muerte no pueda llevarse a efecto la estradicion.

   Artículo quinto. Si aconteciere que individuos estranjeros en la Nueva Granada i en Francia, huyeren del uno de estos paises i se refujiaron en el otro, despues de haber cometido alguno de los delitos enumerados en el artículo segundo; no se acordará la estradicion de tales individuos sinó luego que el Gobierno del país a que pertenezcan los estranjeros reclamados, o el Representante de dicho país, haya sido consultado i puesto en aptitud de hacer saber los motivos que pueda tener para oponerse a la estradicion.

   Esta disposicion se observará igualmente por el Gobierno Granadino respecto de los franceses, i por el Gobierno Frances respecto de los granadinos cuya estradicion les fuere demandada por otros Gobiernos.

   Artículo sexto. Si el individuo cuya estradicion se reclama estuviere acusado o hubiere sido condenado por crímenes o delitos cometidos en el país en que se haya refujiado, no podrá ser entregado sinó despues de haber sido juzgado, absuelto o indultado; i en caso de condenacion, despues de haber sufrido la pena pronunciada contra él.

   Artículo séptimo. La demanda de estradicion no será admitida si despues de ocurridos los hechos que se imputen, o de practicado el proceso, o pronunciada la condenacion, se hubiere adquirido la prescripcion de la accion o de la pena, conforme a las leyes del país en que el estranjero se encuentre.

   Artículo octavo. Si el individuo cuya estradicion fuere reclamada hubiere contraido con particulares, obligaciones que no pueda cumplir a causa de su estradicion, esta sin embargo se llevará a efecto, quedando la parte perjudicada en libertad para jestionar sus derechos ante la autoridad competente.

   Artículo noveno. Los gastos de arresto, detencion i trasporte que se ocasionen en caso de estradicion hasta el lugar en que esta se verifique, seran de cargo de aquel de los dos Estados en que el acusado o reo haya sido aprehendido, i se le reintegrarán por la parte reclamante.

   Artículo 10o. Esceptúanse de la presente convencion los crímenes i delitos políticos; i se estipula espresamente, que el individuo cuya estradicion se haya acordado, no podrá ser perseguido en ningun caso por ningun delito político anterior a la estradicion; pues esta solo puede tener lugar para perseguir i castigar los delitos comunes especificados en el artículo segundo. Se estipula igualmente, que la fecha de la presente Convencion será el punto de partida para su aplicacion; i que los hechos anteriores a dicha fecha no podrán ser objeto de ninguna demanda de estradicion.

   Artículo 11o. La presente convencion permanecerá en fuerza i vigor hasta que alguna de las partes contratantes haya notificado a la otra, con un año de anticipacion, su voluntad de hacerla cesar.

   Artículo 12o. La presente Convencion será ratificada conforme a las Constituciones de los dos países, i las ratificaciones se canjearán en Bogotá dentro del término de doce meses, o ántes si fuere posible.

   En fé de lo cual, los respectivos Plenipotenciarios firman la presente Convencion, i la sellan con sus sellos particulares.

   Dada en Bogotá el dia nueve de abril de mil ochocientos cincuenta.

(L.S.)

Victoriano de D. Parédes

(L.S.)

E. de Lisle

   I habiendo sido debidamente ratificada por ámbas partes la mencionada Convencion, i canjeadas las ratificaciones en la ciudad de Bogotá el dia 12 del corriente mes, por José María Plata, Secretario de Estado del Despacho de Relaciones Esteriores, i el Baron Clian Goury du Roslan Enviado Estraordinario i Ministro Plenipotenciario de la República Francesa, por parte de sus respectivos Gobiernos.

   Por tanto, en ejercicio de mis atribuciones constitucionales, he dispuesto que la preinserta Convencion se publique i circule, a fin de que todos y cada una de sus cláusulas i estipulaciones tengan fuerza de lei en la República, i sean fiel i relijiosamente cumplidas i observadas.

   Dado, firmado de mi mano, sellado con el sello de la República, i refrendado por el Secretario de Estado del Despacho de Relaciones Esteriores en Bogotá a los doce dias del mes de mayo, en el año del señor mil ochocientos cincuenta i dos.

(L.S.)

José Hilario López

(L.S.)

El Secretario de Relaciones Esteriores

José María Plata

    

   ACTA DE CANJE DE LAS RATIFICACIONES DE LA PREINSERTA CONVENCION

   Habiéndose reunido los infrascritos, José María Plata, Secretario de Estado del Despacho de Relaciones Esteriores de la Nueva Granada, i el Baron Clian Goury du Roslan, Enviado Estraordinario i Ministro Plenipotenciario de Francia, para proceder al canje de las Ratificaciones del Presidente de la República de la Nueva Granada i del Presidente de la República Francesa, sobre la convencion de estradicion, concluida en Bogotá, a 9 de abril de 1852, fueron presentados los instrumentos de estas Ratificaciones, i habiendo sido hallados en buena i debida forma, despues de haberlos comparado, se ejecutó el canje de ellos. En fé de lo cual, los infrascritos han estendido la presente acta, que han firmado por duplicado, i autorizado con sus sellos. Fecha en Bogotá el dia doce del mes de mayo de mil ochocientos cincuenta i dos.

(L.S.)

José María Plata

(L.S.)

Baron Goury du Roslan

FUENTE EDITORIAL:
Gaceta Oficial. No. 1374, 1852 (24/5), p. 399-401.

49 CONVENCIÓN CONSULAR ENTRE LA REPÚBLICA DE LA NUEVA GRANADA Y LOS ESTADOS UNIDOS DE AMÉRICA

Washington, 4 de mayo de 1850

Firmantes:

Por NUEVA GRANADA, Rafael Rivas

Por ESTADOS UNIDOS, Juan M. Clayton

   En el nombre de la Santísima Trinidad.

   Los Gobiernos de las Repúblicas de la Nueva Granada i de los Estados Unidos de América habiéndose comprometido por el artículo 34 del Tratado de Paz, Amistad, Navegacion i Comercio, celebrado en 12 de diciembre de 1846, a formar una Convencion Consular que declare especialmente las atribuciones e inmunidades de los Cónsules i Vicecónsules de las partes respectivas; para dar cumplimiento a dicho artículo y con el objeto de protejer mas eficazmente su comercio i navegacion, han convenido en celebrar las estipulaciones necesarias sobre la materia, i al efecto han autorizado competentemente a sus respectivos Plenipotenciarios, a saber: el Gobierno de la Nueva Granada a Rafael Rívas, su Encargado de Negocios en los Estados Unidos, i el Gobierno de los Estados Unidos a Juan M. Clayton, Secretario de Estado, quienes, previo el canje i exámen de sus plenos poderes, que hallaron bastantes i en debida forma, convinieron en los artículos siguientes.

   Artículo primero. Cada una de las Repúblicas contratantes podrá mantener en las principales ciudades o plazas comerciales de la otra i en los puertos abiertos en ella al comercio estranjero, Cónsules particulares encargados de protejer los derechos e intereses comerciales de su nacion i de favorecer a sus compatriotas en las dificultades que les ocurran. Tambien podrán nombrar Cónsules jenerales como jefes de los demas Cónsules o para atender a muchas plazas comerciales o puertos a un tiempo, i Vicecónsules para los puertos de menor importancia, o para obrar bajo la dependencia de los Cónsules particulares. Sin embargo, cada República podrá esceptuar aquellas ciudades, plazas o puertos en donde no le pareciere conveniente la residencia de dichos empleados; pero esta escepcion será comun a todas las naciones. Lo que en la presente Convencion se diga de los Cónsules en jeneral se entenderá no solo de los Cónsules particulares, sino tambien de los Cónsules jenerales i de los Vicecónsules, siempre que puedan hallarse en los casos de que se trata.

   Artículo segundo. Los Cónsules nombrados por una de las partes contratantes para residir en los puertos o plazas de la otra, deben presentar al Gobierno de la República en que van a residir, sus letras patentes o de provision, para que si lo tiene a bien, les ponga el correspondiente Exequatur, que será espedido sin cobrar derecho alguno; i obtenido este, las exhibirán a las autoridades superiores del lugar en que hayan de ejercer sus funciones, para que ellas ordenen se les reconozca en sus empleos i se les guarden las prerogativas que les correspondan en el respectivo distrito consular. El Gobierno que recibe el empleado podrá retirarle, cuando lo estime conveniente, el Exequatur de sus letras consulares; pero en tal caso espresará la razon que lo mueve a este procedimiento.

   Artículo tercero. Los Cónsules admitidos en cada República podrán ejercer en su respectivo distrito consular las funciones siguientes.

   1a. Dirijirse a las autoridades del distrito de su residencia i ocurrir en caso necesario, al Gobierno supremo por medio del ajente diplomático de su nacion, si lo hubiere, o directamente en caso contrario, reclamando contra cualquiera infraccion de los tratados de comercio, que se cometa por las autoridades i empleados del país, con perjuicio del comercio de la nacion a que el Cónsul sirva.

   2a. Dirijirse a las autoridades del distrito consular, i en caso necesario ocurrir al Gobierno supremo por medio del respectivo ajente diplomático si lo hubiere, o directamente en caso contrario, contra cualquier abuso que los empleados o autoridades del pais cometan contra individuos de la nacion a que sirve el Cónsul, i siempre que fuere necesario promover lo conveniente para que no se les niegue o retarde la administracion de justicia, i para que no sean juzgados ni penados sino por los jueces competentes i con arreglo a las leyes vijentes.

   3a. Como defensores natos de sus compatriotas, presentarse a su nombre, cuando por ellos fueren solicitados, ante las respectivas autoridades del país, en los negocios en que tengan necesidad de apoyo.

   4a. Acompañar a los capitanes, contra-maestres i patrones de los buques de su nacion en todo lo que tengan que hacer para el manifiesto de sus mercancías i despacho de documentos, i estar presentes en los actos en que por las autoridades, jueces o tribunales del país haya de tomarse alguna declaracion a los dichos individuos, o a cualesquiera otros que pertenezcan a las respectivas tripulaciones.

   5a. Recibir las declaraciones, protestas i relaciones de los capitanes, contra-maestres i patrones de los buques de su nacion, por razon de averías padecidas en la mar; i las protestas que cualesquiera individuos de su nacion tengan a bien hacer sobre asuntos mercantiles. Estos documentos, en copia auténtica espedida por el Cónsul, serán admitidos en los juzgados i tribunales, i tendrán el mismo valor que si hubieran sido otorgados ante los mismos jueces i tribunales.

   6a. Arreglar todo lo relativo a las averías que hayan sufrido en la mar los efectos i mercancías embargados en buques de la nacion a que sirva el Cónsul, que lleguen al puerto en que este resida, siempre que no haya estipulaciones contrarias entre los armadores, los cargadores i los aseguradores. Pero si se hallaren interesados en tales averías habitantes del país donde resida el Cónsul i que no sean de la nacion a que este sirva, toca a las autoridades locales el conocer i resolver sobre dichas averías.

   7a. Componer amigable i estrajudicialmente las diferencias que se susciten entre sus compatriotas sobre asuntos mercantiles, siempre que ellos quieran someterse voluntariamente a su arbitramento, en cuyo caso el documento en que conste la decision del Cónsul, autorizado por él mismo i por su Canciller o Secretario, tendrá toda la fuerza de un documento guarentijio otorgado con todos los requisitos necesarios para ser obligatorio a las partes interesadas.

   8a. Hacer que se mantenga el debido órden interior a bordo de los buques de su nacion, i decidir en las diferencias que sobrevengan entre el capitan, los oficiales i los individuos de la tripulacion, escepto cuando los desórdenes que sobrevengan a bordo puedan turbar la tranquilidad pública, o cuando en las diferencias esten mezclados individuos que no sean de la tripulacion o de la nacion a que pertenezca el buque, pues en estos casos deberán intervenir las autoridades locales.

   9a. Dirijir todas las operaciones relativas al salvamento de los buques de la nacion a que pertenezca el Cónsul, cuando naufraguen en las costas del distrito en que él resida. En tal caso las autoridades locales solo intervendrán para mantener el órden, dar seguridad a los intereses salvados i hacer que se cumplan las disposiciones que deban observarse para la entrada o salida de estos. En ausencia i hasta la llegada del Cónsul, deberán tambien dichas autoridades locales tomar todas las medidas necesarias para la conservacion de los efectos naufragados.

   10a. Tomar posesion, formar inventarios, nombrar peritos para hacer los avaluos i proceder a la venta de los bienes muebles de los individuos de su nacion que hayan muerto en el pais de la residencia del Cónsul sin dejar ejecutores testamentarios ni herederos forzosos. En tales dilijencias procederá el Cónsul asociado de dos comerciantes nombrados por él mismo, i para la práctica de las mismas dilijencias o la entrega de los bienes o sus productos, observará las leyes de su nacion i las órdenes que tenga de su Gobierno; pero los Cónsules no podrán ejercer estas funciones en los Estados cuya lejislacion particular no lo permita. Cuando el Cónsul no se hallare en el lugar en que haya ocurrido la muerte del individuo, las autoridades locales tomarán las providencias de su resorte para dar seguridad a los bienes de este.

   11a. Pedir a las autoridades locales el arresto de los marineros que deserten de los buques de la nacion a que sirva el Cónsul, exhibiendo, si fuere necesario, el rejistro del buque, i rol de la tripulacion u otro documento oficial que justifique la demanda. Las dichas autoridades darán las providencias de su competencia para la persecucion, aprehension i arresto de aquellos desertores, i los pondrán a disposicion del Cónsul; pero si el buque a que pertenezcan hubiere salido i no se presentare ocasion para hacerlos partir, se mantendrán en arresto, a espensas del Cónsul hasta por dos meses, i si cumplido este término no se hubieren remitido, serán puestos en libertad por las autoridades respectivas, i no podrán ser nuevamente arrestados por la misma causa.

   12a. Dar los documentos necesarios para la comunicacion entre los dos paises i visar los que se hubieren dado por las autoridades. Dar patentes de sanidad en casos necesarios, a los buques que se dirijan del puerto en que el Cónsul resida a los puertos de la nacion a que el Cónsul pertenezca; certificar sus facturas, el rol de la tripulacion i demas documentos necesarios para su comercio i navegacion.

   13a. Nombrar un Canciller o Secretario, cuando no lo tenga el Consulado i sea necesario para autorizar sus actos.

   14a. Nombrar ajentes de comercio para prestar todos los buenos oficios que estén a su alcance a los individuos de la nacion a quien sirva, i para desempeñar las comisiones que el Cónsul tenga a bien confiarles fuera del lugar de su residencia; bien entendido que estos ajentes no gozarán de las prerogativas que se conceden a los Cónsules, sino solo de las peculiares a los ajentes comerciales.

   Artículo cuarto. Los Cónsules de una de las Repúblicas contratantes residentes en otra nacion, podrán hacer uso de sus buenos oficios en favor de los individuos de la otra República que no tuvieren Cónsules en el mismo lugar.

   Artículo quinto. Las Repúblicas contratantes no reconocen en los Cónsules carácter diplomático, i por lo mismo no gozarán en ellas las inmunidades concedidas a los Ajentes públicos acreditados con aquel carácter; pero para que dichos Cónsules puedan ejercer espeditamente las funciones que les corresponden, gozarán las siguientes prerogativas.

   la. Los archivos i papeles de los Consulados serán inviolables i no podrán ser ocupados por ningun funcionario del pais en que se hallan.

   2a. Los Cónsules, en todo lo que sea esclusivamente relativo al ejercicio de sus funciones, serán independientes del Estado en cuyo territorio residan.

   3a. Los Cónsules, sus Cancilleres o Secretarios, estarán esentos de todo servicio público, de contribuciones personales i de las estraordinarias que se impongan en el pais de su residencia. Esta esencion no comprende a los Cónsules i sus Cancilleres o Secretarios que sean nacionales del pais en que residan.

   4a. Siempre que sea necesaria la asistencia de los Cónsules en los tribunales o juzgados, se les citará por escrito.

   5a. A fin de que las habitaciones de los Cónsules sean fácil i jeneralmente conocidas, para la conveniencia de los que tengan que ocurrir a ellas, les será permitido enarbolar en ellas la bandera i poner sobre sus puertas el escudo de armas de la nacion a que sirve el Cónsul, con una inscripcion que esprese el empleo que ejerce; pero estas insignias no suponen derecho de asilo ni sustraen la casa o sus habitantes a las pezquizas que los majistrados del pais podrán hacer en ellas, lo mismo que en las casas de los demas habitantes en los casos determinados por las leyes.

   Artículo sexto. Las personas o casas de los Cónsules estarán sometidas a las leyes i autoridades del pais, en todo aquello en que no se les haya concedido una espresa esencion por esta Convencion, i de la misma manera que lo estén los demas habitantes.

   Artículo séptimo. Los Cónsules no darán pasaporte a ningun individuo de su nacion o que se dirija a ella, que tenga que responder ante alguna de las autoridades Juzgados o tribunales del país, por delito o falta que hubiere cometido, o por demanda que hubiere sido legalmente admitida, siempre que se haya dado al Cónsul el aviso correspondiente; i cuidarán de que los buques de su nacion no quebranten la neutralidad cuando la nacion en que el Cónsul resida se halle en guerra con otra.

   Artículo octavo. La presente Convencion será ratificada por los Gobiernos de las Repúblicas contratantes, i los instrumentos de ratificacion serán canjeados en Bogotá en el término de diez i ocho meses contados desde esa fecha, o ántes si fuere posible.

   Artículo noveno. La presente Convencion obligará a las partes contratantes miéntras que permanezca vijente el Tratado de Paz, Amistad, Navegacion i Comercio entre la Nueva Granada i los Estados Unidos, canjeado en Washington el diez de junio de mil ochocientos cuarenta i ocho.

   En fe de lo cual, nosotros los Plenipotenciarios de las Repúblicas de la Nueva Granada i de los Estados Unidos, firmamos el presente i lo sellamos con nuestros respectivos sellos en Washington, el dia cuatro de mayo del año del señor mil ochocientos i cincuenta.

(L.S.)

Rafael Rivas

(L.S.)

John M. Clayton

    

   ACTA DE CANJE DE LAS RATIFICACIONES DE LA CONVENCION CONSULAR CELEBRADA ENTRE LA NUEVA GRANADA I LOS ESTADOS UNIDOS DE AMERICA

   Habiéndonos reunido los infrascritos, Victoriano de Diego Parédes, Secretario de Relaciones Esteriores de la Nueva Granada, i Yelverton P. King, Encargado de Negocios de los Estados Unidos en la Nueva Granada, con el objeto de canjear las ratificaciones de la Convencion Consular entre esta República i los Estados Unidos, firmada en la ciudad de Washington el dia cuatro de mayo de mil ochocientos cincuenta, hacemos constar:

   Que despues de haber confrontado las dichas ratificaciones una con otra i ambas con el orijinal de la mencionada Convencion, verificamos el canje con las debidas solemnidades.

   En fe de lo cual hemos firmado esta dilijencia por duplicado, en Bogotá, el dia treinta de octubre, en el año del Señor mil ochocientos cincuenta i uno, i le hemos puesto nuestros respectivos sellos.

(L.S.)

Victoriano de D. Parédes

(L.S.)

Yelverton P. King

   I habiendo sido debidamente ratificada por ámbas partes la mencionada Convencion i canjeadas las ratificaciones, en la ciudad de Bogotá el dia treinta del corriente mes, por Victoriano de Diego Parédes, Secretario de Estado del Despacho de Relaciones Esteriores, i Yelverton P. King, Encargado de Negocios de los Estados Unidos de América, por parte de sus respectivos Gobiernos.

   Por tanto, en ejercicio de mis atribuciones Constitucionales, he dispuesto que la preinserta Convencion se publique i circule, a fin de que cada una de sus cláusulas i estipulaciones tengan fuerza de lei en la República i sean fiel i relijiosamente cumplidas i observadas.

   Dado, firmado de mi mano, sellado con el sello de la República, i refrendado por el Secretario de Estado del Despacho de Relaciones Esteriores, en Bogotá a los treinta dias del mes de octubre, en el año del Señor mil ochocientos cincuenta i uno.

(L.S.)

José de Obaldía

El Secretario de Relaciones Esteriores

Victoriano de Diego Parédes

FUENTE EDITORIAL:
Gaceta Oficial. No. 1285. 1851 (5/11), p. 755-758.

50 TRATADO PARA LA EXTINCIÓN DEL TRÁFICO DE ESCLAVOS ENTRE LA REPÚBLICA DE LA NUEVA GRANADA Y EL REINO UNIDO DE LA GRAN BRETAÑA E IRLANDA

Bogotá, 2 de abril de 1851

Firmantes:

Por NUEVA GRANADA, Victoriano de Diego Parédes

Por GRAN BRETAÑA, Daniel F. O'Leary

   La República de la Nueva Granada i Su Majestad la Reina del Reino Unido de la Gran Bretaña e Irlanda, estando igualmente animadas por un sincero deseo de cooperar a la total estincion del detestable i criminal tráfico de esclavos, han resuelto concluir un Tratado para el especial intento de conseguir este objeto; i han nombrado respectivamente para este fin como sus Plenipotenciarios, a saber;

   El Presidente de la República de la Nueva Granada, al señor Victoriano de Diego Paredes, Secretario de Estado en el Despacho de Relaciones Esteriores de la Nueva Granada; i Su Majestad la Reina del Reino Unido de la Gran Bretaña e Irlanda, al Señor Daniel Florencio O'Leary, Encargado de Negocios de Su Majestad Británica en la República de la Nueva Granada.

   Quienes, habiéndose comunicado sus respectivos plenos poderes, i hallando que estaban en propia i debida forma, han acordado i concluido los artículos siguientes:

   Artículo primero. Habiéndose prohibido por lei la introduccion de esclavos al territorio de la Nueva Granada, se declara por el presente Tratado prohibido en adelante i para siempre a los ciudadanos granadinos todo tráfico de esclavos en todas i cada una de las partes del mundo, como lo ha estado hace mucho tiempo por las leyes de la Gran Bretaña para todos los súbditos Británicos; i todos los ciudadanos granadinos que se ocuparen en el comercio de esclavos por mar o por tierra, o que hicieren uso de la bandera Granadina para el trasporte de esclavos de un lugar a otro cualquiera, serán tratados i castigados como piratas, conforme a las leyes de la Nueva Granada.

   Artículo segundo. A fin de efectuar mas completamente el objeto del presente Tratado, las dos altas partes contratantes convienen en autorizar a algunos de los buques de guerra de sus marinas respectivas, para visitar i rejistrar a los buques mercantes de las dos naciones, que sean encontrados en el mar dentro de los límites que se especificarán adelante, i que por la direccion de su rumbo, o por otros fundamentos razonables, suministren motivos para sospechar que están ocupados en el comercio de esclavos, e igualmente, bajo las circunstancias mencionadas en este Tratado, para detener, llevarse o enviar semejantes buques a fin de que sean sometidos a juicio de la manera acordada en este Tratado.

   Artículo tercero. Los límites dentro de los cuales los bajeles mercantes de las dos naciones estarán sujetos a la visita i rejistro mencionados en el artículo precedente serán los siguientes:

   lo. Desde el grado trijésimo quinto de lonjitud occidental, contado desde el meridiano de Londres, hasta la costa de Africa; i desde el grado décimo quinto de latitud septentrional hasta el grado vijésimo de latitud meridional.

   2o. Todo al rededor de la isla de Madagascar hasta la estension de treinta leguas contadas desde aquella isla.

   3o. Todo a lo largo de la costa oriental de Africa desde el décimo grado de latitud al Norte del Ecuador hasta el grado vijésimo sesto de latitud meridional, i hasta la estension de treinta leguas de distancia de aquella costa.

   4o. La misma distancia todo al rededor de las costas de la isla de Cuba.

   5o. La misma distancia de las costas de la isla de Puerto Rico; i

   6o. La misma distancia de las costas del Brasil.

   Se entiende sin embargo que un buque sospechado, avistado i al cual haya comenzado a dársele caza por los cruzeros, a tiempo que esté dentro del dicho espacio de treinta leguas, puede ser rejistrado por ellos mas allá de aquellos límites, si, sin haberlo perdido de vista, se consiguiere alcanzarlo a mayor distancia de cualquiera de las costas arriba mencionadas.

   Artículo cuarto. Todos los buques mercantes de las dos naciones que fueren visitados en virtud de este Tratado, i que fueren hallados, ya sea con esclavos a bordo o equipados para el comercio de esclavos, serán detenidos, i serán enviados o llevados a uno de los puertos que estén bajo la jurisdiccion Británica, si el buque detenido fuere británico, o a uno de los puertos de la Nueva Granada, si el buque detenido fuere granadino, i serán juzgados por los tribunales que conocen del crimen de piratería conforme a las leyes de los respectivos países. I tales buques con el total de sus cargamentos quedarán sujetos a la pena de confiscacion por habérseles hallado ocupados en el comercio de esclavos.

   Artículo quinto. Todo buque mercante británico o granadino, que fuere visitado en virtud de las estipulaciones contenidas en los artículos segundo i tercero del presente Tratado, puede ser legalmente detenido i enviado o presentado a los tribunales competentes segun la nacion a que pertenezca, si una o mas de las cosas especificadas a continuacion se encontraren en su apresto o equipo:

   lo. Escotillas con rejas abiertas en lugar de las escotillas cerradas que se usan en los buques mercantes.

   2o. Divisiones o mamparas en la bodega o sobrecubierta, en mayor número de las que son necesarias para los buques ocupados en comercio legal.

   3o. Tablazon de repuesto adaptada para colocarla como una segunda cubierta o cubierta para esclavos.

   4o. Cadenas, grillos o esposas.

   5o. Mayor cantidad de agua en barriles o aljibes de la que se requiere para el consumo de la tripulacion del buque como buque mercante.

   6o. Un número estraordinario de toneles para agua o de otros receptáculos para guardar líquidos, a no ser que el capitan presente un certificado de la aduana del lugar de donde fué despachado, que manifieste que se habia dado por los propietarios de tal buque suficiente seguridad de que aquella cantidad sobrante de barriles o de otros receptáculos para echar líquidos solo se usaria para echar aceite de palma, o para otros fines de comercio legal.

   7o. Mayor cantidad de vasijas para el rancho o cubetas, de las que son necesarias para el uso de la tripulacion del buque como buque mercante.

   8o. Un caldero u otro aparato para cocinar de tamaño no usado, i mas grande, o acomodado para hacerlo mas grande de lo que se requiere para el uso de la tripulacion del buque como buque mercante; o mas de un caldero, u otro aparato de cocinar del grandor ordinario.

   9o. Una estraordinaria cantidad de arroz o de la harina de yuca del Brasil o casabe comunmente llamada farinha, de maiz o trigo de indias; o de algun otro artículo de alimento cualquiera, mas de lo que pudiera probablemente necesitarse para el uso de la tripulacion.

   10o. Una cantidad de esteras o pailetas mayor de la que es necesaria para el uso del buque como buque mercante.

   Cuando se encuentren a bordo los artículos enumerados en los parágrafos 8o., 9o. i 10o., no espondrán el buque a detencion ni a juicio, siempre que tales artículos aparezcan puestos en el manifiesto como parte del cargamento para el comercio.

   Si se probare que una o mas de las varias cosas arriba enumeradas han sido encontradas a bordo, ellas serán consideradas como testimonio prima facie (a primera vista), del actual empleo del buque en el comercio de esclavos, i en consecuencia el buque será condenado i declarado presa legal, a ménos que pruebas claras e indisputables por parte del capitan o de los propietarios confirmen a satisfaccion del Tribunal que semejante buque estaba al tiempo de su detencion o captura empleado en alguna ocupacion legal, i que aquellas de las diversas cosas arriba enumeradas que se hallaron a su bordo al tiempo de su detencion, se necesitaban para objetos legales en aquel viaje particular.

   Artículo sexto. Con el fin de arreglar el modo de llevar a efecto la visita de los buques mercantes de las dos naciones por los cruzeros encargados de la obligacion de impedir el comercio de esclavos, se conviene en que los comandantes de tales cruceros serán previstos de copias de este Tratado en ingles i en español, i de copias de las instrucciones contenidas en el Apéndice anexo a él, las cuales instrucciones se considerarán como parte integrante del presente Tratado.

   Artículo séptimo. Si el oficial comandante de cualquiera de aquellos buques de las marinas de la República Granadina i de la Gran Bretaña respectivamente, que fuere debidamente comisionado conforme a las estipulaciones de este Tratado, se desviare bajo cualquier aspecto de las estipulaciones del dicho Tratado, o de las instrucciones anexas a él; el Gobierno que se considere agraviado por ello, tendrá derecho a pedir reparacion; i en tal caso, el Gobierno a quien pertenezca tal oficial comandante, se obliga a mandar hacer averiguacion sobre la materia de la queja, i a inflijir al oficial un castigo proporcionado a la transgresion cometida.

   Artículo octavo. Las dos altas partes contratantes se comprometen mútuamente a pagar los daños i pérdidas en que se incurra por la detencion ilegal de los buques de sus respectivos subditos o ciudadanos. Entendiéndose que el Gobierno a quien pertenece el buque apresador pagará los daños i pérdidas ocasionados al buque capturado; i que este pago se hará dentro del término de un año contado desde el dia en que el Tribunal competente haya pronunciado sentencia definitiva respecto del buque por cuya detencion se reclame tal compensacion.

   Artículo noveno. Si cualquiera de las cosas especificadas en el artículo quinto de este Tratado fuere hallada en algun buque mercante detenido con arreglo a este Tratado, no se concederá en ningun caso compensacion por pérdidas, daños o costos consiguientes a la detencion de tal buque, ni a su capitan, ni a su dueño, ni a cualquiera otra persona interesada en su equipo o cargamento, aunque el tribunal competente no pronuncie sentencia alguna de condenacion a consecuencia de su detencion.

   Artículo 10o. Se conviene entre las dos altas partes contratantes, que en todos los casos en que un buque fuere detenido conforme a este Tratado, por sus respectivos cruzeros, por haber estado ocupado en el comercio de esclavos, o por haber sido equipado para los objetos de tal comercio, i a consecuencia de esto fuere sentenciado o condenado por el Tribunal competente, el dicho buque inmediatamente despues de la condenacion será desbaratado enteramente en diferentes partes, de manera que quede inútil en calidad de buque i será vendido en partes separadas, despues de haber sido así desbaratado.

   Artículo 11o. La visita i detencion de los buques en cumplimiento del artículo segundo de este Tratado, se efectuarán solo por aquellos de los buques de las marinas Británica i Granadina respectivamente que fueren provistos con las instrucciones especiales contenidas en el Apéndice anexo a este Tratado, i cada una de las dos altas partes contratantes comunicará de tiempo en tiempo a la otra los nombres de los buques de guerra que estén provistos de semejantes instrucciones, la fuerza de cada buque, i los nombres de sus diversos comandantes.

   Artículo 12o. De ninguna manera debe entenderse que por las estipulaciones del presente Tratado, la Nueva Granada contraiga obligacion alguna de equipar cruzeros espresamente para ayudar en la persecucion de los buques ocupados en el comercio de esclavos.

   Artículo 13o. Todos los esclavos que se encuentren a bordo de un buque mercante detenido, ya sea por cruzeros Británicos o Granadinos, en conformidad con las estipulaciones de este Tratado, serán puestos a la disposicion del Gobierno de su Majestad Británica, en el tiempo i en los diferentes puertos que se estipularán en el apéndice anexo a este Tratado; i serán inmediatamente puestos en libertad, i se les asegurará en el goce permanente de ella.

   Artículo 14o. Las dos alfas partes contratantes del presente Tratado convienen mutuamente, en que si al fin de veinticuatro años, contados desde la fecha del canje de las ratificaciones de él, pareciere conveniente a cualquiera de las partes, sea con motivo de haber cesado el comercio de esclavos, o por otras razones, que cese i termine el presente Tratado, será lícito para aquella de las partes contratantes el dar noticia de ello a la otra; i el Tratado cesará i terminará en conformidad al fin de un año contado desde la fecha del recibo de tal noticia.

   I se entiende claramente, que si en ejercicio del derecho que las altas partes contratantes se reservan por este artículo, el presente Tratado fuere anulado, en cualquier tiempo anterior a la total cesacion del tráfico de esclavos, las obligaciones contraidas para con la Gran Bretaña por la República de la Nueva Granada por el artículo 13 del Tratado de 1825, - "de cooperar con la Gran Bretaña para la total abolición del comercio de esclavos", permanecerán sin embargo en plena fuerza hasta que se efectúe semejante total i final abolicion.

   Artículo 15o. El presente tratado, que consta de quince artículos, tendrá efecto desde el dia 7 de marzo de 1852, i será ratificado i las ratificaciones canjeadas en Bogotá dentro del término de nueve meses contados desde esta fecha o mas pronto si fuere posible.

   En testimonio de lo cual los respectivos Plenipotenciarios lo han firmado i le han fijado sus respectivos sellos.

   Fecho en Bogotá en este dia dos de abril en el año de Nuestro Señor mil ochocientos cincuenta i uno.

Victoriano de D. Paredes,

Daniel F. O'Leary

    

   APENDICE QUE CONTIENE LAS INSTRUCCIONES PARA LOS BUQUES DE LAS MARINAS GRANADINA I BRITANICA EMPLEADOS EN IMPEDIR EL COMERCIO DE ESCLAVOS

   Artículo lo. El Comandante de cualquier buque perteneciente a la marina de la República de la Nueva Granada, o de Su Majestad Británica, que fuere provisto de estas instrucciones, tendrá derecho de visitar i rejistrar dentro de los límites mencionados en el artículo tercero del Tratado firmado hoi, a cualquier buque mercante granadino o británico sospechado de estar ocupado en el comercio de esclavos, o de estar equipado para los fines de él; i si del rejistro apareciere que las sospechas concebidas son bien fundadas, dicho comandante tendrá el derecho de detener semejante buque; i en consecuencia llevará o remitirá el buque así capturado, tan pronto como fuere posible, a cualquiera de las partes que se mencionarán adelante que estuviere mas próxima al paraje donde fue detenido el buque o al que dicho comandante crea bajo su responsabilidad, que puede llegarse mas pronto desde tal paraje, a fin de que sea juzgado conforme a las estipulaciones del artículo 4o. de este tratado.

   Artículo segundo. Siempre que un buque de guerra de cualquiera de las dos altas partes contratantes debidamente autorizado como se ha dicho, encuentre a un buque mercante sujeto a ser visitado con arreglo a las estipulaciones del dicho Tratado, el rejistro de tal buque será ejecutado de la manera mas suave, i con todas las atenciones que deben observarse entre naciones aliadas i amigas; i el rejistro se hará en todos los casos por un oficial que tenga un rango que no sea inferior al de teniente en las marinas Granadina o Británica respectivamente, (a no ser que el mando haya recaido por razon de muerte o por otro motivo en un oficial de rango inferior) o por el oficial que en aquel tiempo fuere segundo en el mando del buque por el cual se hace el rejistro.

   Artículo tercero. El comandante de cualquier buque de guerra de las dos naciones debidamente autorizado como se ha dicho, que detenga algun buque mercante, en cumplimiento de las presentes instrucciones, dejará a bordo del buque así detenido, al Maestre, al Contramaestre o piloto i a dos o tres hombres, por lo ménos de la tripulacion de él, el total de los esclavos si hubiere algunos, i todo el cargamento.

   El apresador al tiempo de la detencion, estendera por escrito una declaracion auténtica que manifieste el estado en que él encontró al buque detenido; i tal declaracion será firmada por él mismo i será dada o remitida juntamente con el buque capturado al tribunal ante el cual fuere llevado tal buque o enviado para su juzgamiento.

   El apresador entregará al capitan del buque detenido una lista certificada de los papeles embargados a bordo del mismo, igualmente que un estado del número de esclavos, si hubiere algunos, hallados a bordo en el momento de la detencion.

   En la declaracion auténtica que se exije aquí que el apresador haga, lo mismo que en la lista certificada de los papeles embargados, el apresador insertará su propio nombre, el nombre del buque apresante, la latitud i lonjitud del sitio donde se hubiere hecho la detencion, i el número de esclavos, si hubiere algunos, hallados a bordo del buque al tiempo de su detencion.

   El oficial encargado del buque detenido, al tiempo que lleve los papeles del buque al tribunal competente, entregará en dicho tribunal un papel firmado por él mismo, i comprobado conjuramento, que manifieste cualesquiera mutaciones que hayan tenido lugar con respecto al buque, a su tripulacion, a los esclavos, si hubiere algunos, i a su cargamento, entre el período de su detencion i el tiempo de entregar semejante papel.

   Artículo cuarto. Los esclavos no serán desembarcados hasta despues que el buque que los contiene haya llegado al lugar del juzgamiento, i aun despues que el buque haya llegado a tal lugar, no serán desembarcados sin el permiso del tribunal competente, escepto en los casos que van a especificarse aquí respecto de los esclavos hallados a bordo de buques granadinos.

   Pero si razones urjentes deducidas de lo largo del viaje, del estado de salud de los esclavos, o de otras causas, requirieren que el todo o una porcion de los esclavos hayan de desembarcarse o de trasbordarse ántes que el buque pueda llegar al puerto en que esté establecido el tribunal competente, o despues de su llegada allí i ántes del juzgamiento, el Comandante del buque apresador puede tomar sobre sí la responsabilidad de desembarcar o trasbordar en este caso los esclavos, con tal que esta necesidad i las causas de ellas se especifiquen en un certificado en debida forma, i que este certificado se asiente en aquella sazon en el diario de navegacion del buque detenido.

   Artículo quinto. Todos aquellos buques británicos que fueren detenidos en la estacion del Brasil por cruceros granadinos, serán llevados i entregados a la jurisdiccion británica en la colonia de Demerara.

   Todos los buques británicos que fueren detenidos en la estacion de las Indias occidentales por cruceros granadinos, serán llevados i entregados a la jurisdiccion británica en Puerto Real en Jamaica.

   Todos los buques británicos que fueren detenidos en la estacion de Madagascar o en la costa oriental de Africa por cruceros granadinos, serán llevados i entregados a la jurisdiccion británica en el cabo de Buena Esperanza o en las islas Mauricias, segun fuere mas conveniente.

   Todos los buques británicos que fueron detenidos en la estacion africana por cruceros granadinos, serán llevados i entregados a la jurisdiccion británica en Bathurst en el rio Gámbia.

   Todos los buques granadinos que fueren detenidos por cruceros británicos en las estaciones del Brasil i de las Indias occidentales, igualmente que en las de Madagascar i Africa, serán llevados i entregados a la jurisdiccion granadina en cualquiera de los puertos pertenecientes a la República de la Nueva Granada; escepto cuando se hayan encontrado a bordo esclavos al tiempo de la captura, en cuyo evento el buque en el primer caso será enviado o llevado a depositar los esclavos al puerto en que el buque habría sido tomado para su juzgamiento, si hubiese sido detenido bajo la bandera británica. El buque con el resto de su cargamento i con su tripulacion, será despues enviado i entregado a la jurisdiccion granadina en cualquiera de los puertos pertenecientes a la República como se ha estipulado arriba.

   Los infrascritos Plenipotenciarios han convenido en conformidad con el artículo sesto del tratado, firmado por ellos en este dia, que es el dia dos de abril en el año de Nuestro Señor mil ochocientos cincuenta i uno, que el presente apéndice que contiene cinco artículos será agregado al dicho Tratado, i se le considerará como parte integrante de él.

   A dos de abril en el año de Nuestro Señor mil ochocientos cincuenta i uno.

Victoriano de D. Parédes,

Daniel F. O'Leary

   I habiendo sido debidamente ratificado por ámbas partes el mencionado Tratado, i canjeadas las ratificaciones en la ciudad de Bogotá, el dia dos del corriente mes, por José María Plata, Secretario de Estado del Despacho de Gobierno, encargado accidentalmente del de Relaciones Esteriores Daniel Florencio O'Leary, Encargado de Negocios de Su Majestad Británica, por parte de sus respectivos gobiernos;

   Por tanto, en ejercicio de mis atribuciones constitucionales, he dispuesto que el preinserto Tratado, del cual es una parte el Apéndice, se publique i circule, a fin de que cada una de sus cláusulas i estipulaciones tengan fuerza de lei en la República, i sean fiel i relijiosamente cumplidas i observadas.

   Dado, firmado de mi mano, sellado con el sello de la República, i refrendado por el Secretario de Estado del Despacho de Gobierno, encargado accidentalmente del de Relaciones Esteriores, en Bogotá a los diez dias del mes de diciembre, en el año del Señor mil ochocientos cincuenta i uno.

(L.S.)

José de Obaldía

El Secretario de Estado del Despacho de Gobierno,

encargado accidentalmente del de Relaciones Esteriores,

José María Plata

   Los infrascritos, habiéndose reunido con el objeto de canjear las ratificaciones de un Tratado entre la República de la Nueva Granada i Su Majestad la Reina del Reino Unido de la Gran Bretaña e Irlanda, para la estincion del tráfico de esclavos, concluido i firmado en Bogotá el dia 2de abril de 1851, juntamente con la fórmula de instrucciones para los Cruceros anexa a él: i habiéndose comparado cuidadosamente las respectivas ratificaciones del dicho tratado, i halládose que estaban exactamente conformes entre sí, tuvo lugar el referido canje, el dia de hoi, en la forma acostumbrada.

   En testimonio de lo cual, han firmado el presente certificado de canje, i le han fijado sus sellos respectivos.

   Fecho en Bogotá a 16 de diciembre de 1851.

   El Secretario de Estado del Despacho de Gobierno encargado del de Relaciones Esteriores,

(L.S.)

José María Plata

El encargado de Negocios de Su Majestad Británica,

(L.S.)

Daniel F. O'Leary

FUENTE EDITORIAL:
Gaceta Oficial. No. 1300, 1851 (27/12), p. 875-879.

51 TRATADO SOBRE EXTRADICIÓN DE REOS ENTRE LA NUEVA GRANADA Y EL IMPERIO DEL BRASIL

Bogotá, 14 de junio de 1853

Firmantes:

Por NUEVA GRANADA, Lorenzo María Lleras

Por BRASIL, Miguel María Lisboa

   En el nombre de la Santísima e indivisible Trinidad.

   La República de la Nueva Granada i el Imperio del Brasil, reconociendo la necesidad de establecer reglas especiales, i conformes con las instituciones políticas que los rijen, para la entrega recíproca de criminales i desertores, i de proveer a la seguridad de sus fronteras, acordaron celebrar para este fin un Tratado, i nombraron sus Plenipotenciarios, a saber:

   El Presidente de la República de la Nueva Granada, al Señor doctor Lorenzo María Lleras, Secretario de Estado del Despacho de Relaciones Esteriores;

   I Su Majestad el Emperador del Brasil, al señor Miguel María Lisboa, Comendador de la Orden de Cristo, i su Ministro Residente en la República de la Nueva Granada; los cuales, despues de haber canjeado sus plenos poderes, que fueron hallados en buena i debida forma, han convenido en los artículos siguientes.

   Artículo primero. La República de la Nueva Granada i el Imperio del Brasil se obligan a no dar asilo, en sus respectivos territorios, a los grandes criminales, i se prestan a su recíproca estradicion, siempre que concurran las siguientes condiciones.

   la. Cuando los crímenes por los cuales se reclame la estradicion, hubieren sido cometidos en el territorio del Gobierno reclamante.

   2a. Cuando los crímenes, por su gravedad, fueren capaces de poner en riesgo la moral i la seguridad de los pueblos, tales como los de asesinato alevoso, envenenamiento, incendio, salteamiento en gavilla, en despoblado o caminos públicos, bancarota fraudulenta, falsificacion o introduccion de moneda metálica falsa, o de cualquier papel que circule como moneda en las oficinas públicas, de notas de bancos autorizados, o de letras de cámbio, substraccion de dineros, o fondos, cometida por depositarios públicos, o por empleados a cuya guarda estén confiados.

   3a. Cuando los crímenes estuvieren probados, de manera que las leyes del país del cual se reclame la estradicion del criminal, justifiquen la prision i acusacion, si el crimen fuera cometido dentro de su jurisdiccion.

   4a. Cuando el criminal sea reclamado directamente, o por medio del Representante del Gobierno de la Nacion en que hubiere tenido lugar el delito.

   Artículo segundo. La estradicion no tendrá lugar: lo. Si el criminal reclamado fuere natural, o ciudadano, del país a cuyo Gobierno se hiciere la reclamacion.

   2o. Por crímenes políticos; i cuando hubiere sido concedida la estradicion por los enumerados en el artículo anterior, no podrá el criminal ser procesado ni penado por los dichos crímenes políticos anteriores a su entrega, ni por los que con ellos tuvieren conexion.

   Artículo tercero. Queda entendido, que, si el individuo criminal en mas de un Estado, fuere reclamado, ántes de su entrega, por los respectivos Gobiernos, será atendido de preferencia aquel en cuyo territorio hubiere cometido el mayor delito, i siendo de igual gravedad, el que lo hubiere reclamado primero; i en caso de duda sobre la gravedad de los delitos, se preferirá el Estado reclamante en que, segun el respectivo Código penal, debiere el delincuente sufrir la mayor pena.

   Artículo cuarto. Queda tambien entendido, que, si el individuo cuya entrega se reclama, hubiere cometido algun crímen en el país en que se refujió, i por él fuere procesado, su estradicion solo podrá tener lugar despues de sufrir la pena, o despues de su absolucion.

   Artículo quinto. Los gastos que se impendieren en la prision, detencion, i transporte del criminal, serán de cuenta del Gobierno que lo reclame.

   Artículo sexto. Las dos partes contratantes se obligan a no recibir en sus Estados, con conocimiento i voluntariamente, así como a no émplear en su servicio, individuos que desertaren del servicio militar de mar o de tierra de la otra; debiendo ser presos i entregados los soldados i marineros desertores, luego que fueren competentemente reclamados, con la condicion de que la parte que lo reciba, se obligará a conmutar, en otra ménos grave, la pena en que hubiere incurrido por la desercion, si fuere esta castigada con la pena capital, segun la lejislacion del país reclamante.

   Artículo séptimo. Las dos altas partes contratantes se obligan tambien a tomar todas las medidas que estén a su alcance, para impedir que los indios, reunidos en poblaciones en una de ellas, sean seducidos o violentados para trasladarse al territorio de la otra.

   Artículo octavo. El presente Tratado estará en vigor desde su ratificacion, i continuará siendo obligatorio para ámbas partes, hasta dos años despues de haber notificado una de ellas que quiere su cesacion. Será ratificado por el Presidente de la República de la Nueva Granada, o el encargado del Poder Ejecutivo, con consentimiento i aprobacion del Congreso de la misma, i por Su Majestad el Emperador del Brasil; i las ratificaciones serán canjeadas en el término de diez i ocho meses, contados desde esta fecha, o ántes si fuere posible.

   En testimonio de lo cual, nosotros, los abajo firmados, Plenipotenciarios de la República de la Nueva Granada i del Imperio del Brasil, en virtud de nuestros plenos poderes, firmamos este Tratado, i le ponemos el sello de nuestro uso.

   Fecho en la ciudad de Bogotá, a los catorce dias del mes de junio del año del Señor de mil ochocientos cincuenta i tres.

(L.S.)

Lorenzo María Lléras

(L.S.)

Miguel María Lisboa

FUENTE EDITORIAL:
Exposición hecha en 18 de noviembre de 1853, al ciudadano Presidente de la República, por Lorenzo María Lleras, secretario de estado en el despacho de relaciones exteriores, sobre los tratados de amistad y límites, de extradición de reos, y de navegación fluvial, que, como plenipotenciario de la Nueva Granada, celebró con S. E. el Señor Miguel María Lisboa, Ministro residente del Brasil, en los meses de junio y julio del mismo año. Bogotá, Imprenta del Neo-Granadino, 1854, p. 57-59.

52 CONVENCIÓN DE NAVEGACI&Oac