HISTORIA DE LA PROVINCIA DE SAN ANTONIO DEL NUEVO REYNO DE GRANADA

Alonso de Zamora

Tomo I

ISBN: No registra

Nota de la Edición: Tomado de la Edición Publicada por el Ministerio de Educación de Colombia. Impresa en la Editorial ABC. Cronistas Volumen IV. Biblioteca Popular de Cultura Colombiana. 2 ed., Bogotá, 1945.

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Prólogo (págs, 7-33)
Carta del Illmo. Sr. Arzobispo de Caracas (pág, 35)
Carta del R.P. Vicario Provincial de Dominicos (págs, 35-36)
Imagen perteneciente a la portada de la primera edición del documento, 1701
Anexo 1: Notas del tomo 1
Anexo 2: Indice de materias, tomo 1

Advertencia: El siguiente documento respeta la ortografía y tipografía original del texto.


TABLA DE CONTENIDO

Á LA MILAGROSA IMAGEN DE NA. SA. DEL ROSARIO; QVE SE VENERA EN SV CONVENTO DE PREDICADORES DE LA CIVDAD DE SANTA FE.
COMISSION DEL M. R. P. PROVINCIAL, PARA LAS APROBACIONES DE ESTE LIBRO.
APROBACION DEL M. R. P. M. Fr. BERNARDO RVIZ DE LA CAMARA, PRIOR DEL CONVENTO DE NUESTRA SEÑORA DE EL ROSARIO DE LA CIUDAD DE SANTA FÉ.
APROBACION DEL M. R. P. Mro. Fr. MIGVEL DE LAS PEÑAS, PRIOR DEL CONVENTO DE N. SEÑORA DE LAS AGUAS DE LA CIUDAD DE SANTA FÉ, DEL ORDEN DE PREDICADORES.
LICENCIA DE LA ORDEN.
CENSVRA DEL M. R. P. Fr. JVAN DE MAYORA.
LICENCIA DEL ORDINARIO.
EL GOVERNADOR D. FRANCISCO ALVAREZ DE VELASCO
IN LAVDEM RMI. P. MAG. PROVINCIALIS FR.ILDEPHONSI DE ZAMORA, HUIUS OPERIS AUTHORIS, PER R.P.FR. IOANNEM DE MAYORA, PRIMARIAE CATHEDRAE S. DOMINICI GADICENSIS MODERATOREM
AL LECTOR.

LIBRO PRIMERO
DE LAS GRANDEZAS DE LA AMERICA, RIQVEZAS, Y EXTENSIÓN DEL NUEVO REYNO DE GRANADA, Y LA PARTE QUE TIENE EN SUS DESCUBRIMIENTOS LA RELIGION DE N. P. SANTO DOMINGO.

CAPITULO I. Del juizio que hizieron los Antiguos de este Nuevo Mundo, y los principios de su descubrimiento.
CAPITVLO II. Sale de España Don Christoval Colon, al descubrimiento de este Nuevo Mundo.
CAPITULO III. De algunas grandezas, que manifiestan el excesso que haze la America á las otras partes del mundo.
CAPITVLO IV. Del origen de los Naturales desta America, llamados Indios, y en qué tiempo se empezó a poblar despues del Diluvio.
CAPITVLO V. De que passó de assiento á esta America la Religion de N. P. S. Domingo.
CAPITULO VI. De que salieron de la Isla de Santo Domingo sus hijos, á la fundacion de estas Provincias de Indias, y la declaracion que consiguieron de su Santidad en beneficio de los Indios.
CAPITVLO VII. De los Señores Obispos, y Arçobispos, que el Orden de Predicadores ha tenido en esta America desde su descubrimiento.
CAPITVLO VIII En qué parte de los Reynos del Perú está el Nuevo de Granada; su extension, y riqueza de sus minerales.
CAPITVLO IX. De los Montes, Llanos, Selvas, y frutos que ay en el Nuevo Reyno.
CAPITVLO X. De las Semillas, Flores, Frutos, y Yervas medicinales, que se hallan en los Campos, Huertos, y Jardines.
CAPITVLO XI. De los Brutos Animales, y Serpientes, que ay en el Nuevo Reyno.
CAPITVLO XII. De algunos Pezes, y Aves, que ay en el Nuevo Reyno.

LIBRO SEGVNDO
DE QVE LA RELIGION DE N. P. SANTO DOMINGO, ENTRO A LA CONQVISTA DE EL NUEVO REYNO DE GRANADA, Y FUNDÓ CONVENTOS EN LAS CIUDADES DE SANTA MARTHA, CARTAGENA, Y TOCAIMA.

CAPITVLO I. De los veinte Religiosos conque entró en Santa Martha el R. P. Fr. Thomás Ortiz, en compañia de Garcia de Lerma.
CAPITVLO II. De la conquista de la Provincia de Cartagena, y lo que sirvieron en ella nuestros Religiosos.
CAPITVLO III. De que aviendo passado D. Pedro de Heredia á la Provincia del Zenú, entró en Cartagena su primer Obispo, el Mro. D. Fr. Thomás Toro, y en qué se exercitó con los Religiosos hasta su dichosa muerte.
CAPITVLO IV. De que el Ilustrissimo, y Reverendissimo Señor D. Fr. Geronimo de Loaysa, entró por Obispo de Cartagena; ereccion de su Cathedral, y fundacion de nuestro Convento.
CAPITVLO V. De los Padres Fr. Domingo de las Casas y Fr. Pedro Zambrano, que vinieron con el Exercito que salió de Santa Martha, al descubrimiento del Nuevo Reyno, con Don Gonçalo Ximenez de Quesada.
CAPITVLO VI. De la noticia que tuvieron del Rey de Bogotá, passan en su demanda, despues de aver reconocido las armas, cavallos, y el numero de Soldados.
CAPITVLO VII. Como el P. Fr. Domingo de las Casas acompañó al Exercito en la conquista del Reyno de Tunja.
CAPITVLO VIII. De como passaron los Conquistadores á Sogamoso, y el fuego que pusieron á su famoso Templo.
CAPITVLO IX. De las muertes violentas que tuvieron los vltimos Reyes de Bogotá.
CAPITVLO X. De como el P. Fr. Domingo de las Casas se halló en la fundacion de esta Ciudad de Santa Fé, y lo que padeció en su credito, despues de aver servido en toda la conquista.
CAPITVLO XI. De lo que obró el P. Fr. Domingo de las Casas en el peligroso congresso, que huvo en este Reyno con tres Capitanes Generales, que contendian sobre la propriedad de su Conquista.
CAPITVLO XII. De que el P. Fr. Domingo de las Casas, bolviendo á España con los tres Generales, dio noticia desde Cartagena al Obispo de Santa Martha de todo lo descubierto, y conquistado.
CAPITVLO XIII. De los Religiosos de nuestro Orden, que vinieron á este Reyno con Pedro Garcia Matamoros, Provisor, y Vicario General del Obispo de Santa Martha
CAPITVLO XIV. De que los Religiosos de nuestra Orden entraron en las Ciudades del Nuevo Reyno, y en qué los ocupó el Provisor Pedro Garda Matamoros.
CAPITVLO XV. De lo que obraron nuestros Religiosos; y como el ultimo Rey de Tunja, siendo Christiano, murió degollado en un cadahalso
CAPITVLO XVI. De las señales que manifiestan, que vno de los Sagrados Apostoles anunció el Evangelio en este Nuevo- Reyno, y la multitud de Idolatrias que tenian sus habitadores.
CAPITVLO XVII. De las costumbres, leyes, y Govierno de los Indios de este Nuevo Reyno.
CAPITVLO XVIII. De que los Padres Maestros Fr. Antonio de la Peña, y Fr. Lope de Acuña vinieron á este Reyno con su Adelantado Don Alonso Luis de Lugo.
CAPITVLO XIX. De la fundacion del Convento de la Ciudad de Tocayma, y reduccion de la Nacion de los Panches



Á LA MILAGROSA IMAGEN DE NA. SA. DEL ROSARIO; QVE SE VENERA EN SV CONVENTO DE PREDICADORES DE LA CIVDAD DE SANTA FE.

   Los Predicadores Apostolicos, que tirando el mysterioso, y triunfante Carro del Evangelio, traxeron la gloria de vuestro Hijo Christo Jesus (ó Maria Santissima!) á este Nuevo Reyno de Granada, illustrandolo con el explendor de sus Mysterios, entre los torbellinos de la Conquista, me enseñaron en el capitulo 1. de Ezequiel, que no á otro, sino á vuestra Sagrada Imagen, debo rendir, y consagrar aquellas alas, conque volaron de vn mundo á otro, para servir en el Ministerio Apostolico, á que los avia coligado su instituto de Predicadores Eevangelicos: Submitebant Alas suas, ir super firmamentum, quod erat imminens capiti eorum, quasi aspectus lapidis saphyri similitudo throni. Y á N. A. D. S. Thomás: Imago est similitudo producto ad repræsentandum. Pues qué Imagen mas propria vuestra, que esta del Rosario, cuyos aspectos Celestiales representados en la piedra llamada Saphyro, lleva los nuestros á la representacion mas propria de vuestro Santissimo Original? Para honor, y beneficio de vuestra piadosa intercession, la tenemos sobre nuestras cabezas, como hijos, y criados de vuestra Casa. Y solo á ella se deben abatir las Alas de aquellos Predicadores Evangelicos, que por tenerla sobre ellas, llenaron á todo este Nuevo Reyno con los resplandores de la gloria de el Evangelio, cuya Imagen Sagrada es vuestro Hijo Christo Jesus, que teneis sobre los brazos: Et super similitudinem throni similitudo, quasi aspectus hominis, dize Exequiel. Y el Grande Alberto: Beata Virgo est thronus idest, sedes Regia & super sedem, sedens Christus. A este Señor inclinados los aspectos Celestiales de vuestros ojos Divinos, los estuvieron siempre mirando, para favorecerlos en su Conquista espiritual. Su merito, Señora, es el que os dedico en esta su Historia, no mi trabajo; que aunque abatido, es muy indigno, para ofrecerlo á la Magestad de Throno tan Soberano. Sombra es la Imagen, y esta del Rosario la mas propria vuestra, por su belleza, y amable representacion. Propriedad inseparable es de vuestra grandeza, no negar á quien se llega, la sombra. A tus pies la pongo, con aquella submission, y reverencia, que puede dessear, quien aspira humilde, a que la complacencia, que tantas vezes manifestais en vuestra Imagen Sagrada, obrando maravillas, la manifesteis en mi, con vuestra intercession, y Patrocinio.

   Está humildemente postrado á vuestros Sagrados pies

vuestro indigno esclavo.            

Fr. Alonso de Zamora.   


COMISSION DEL M. R. P. PROVINCIAL, PARA LAS APROBACIONES DE ESTE LIBRO

   Fr. Diego Marquez, Maestro en Santa Theologia, Calificador, y Consultor del Santo Oficio, humilde Prior Provincial, y siervo de esta Provincia de San Antonino del Nuevo Reyno de Granada, del Orden de Predicadores, &c.

   Por quanto por orden que tuvo el M. R. P. Mro. Fr. Alonso de Zamora, de N. Rmo. P. Fr. Antonino Cloche, Mro. General de nuestra Sagrada Religion, para que escriviesse la Historia de esta Provincia desde su fundación, y Nos ha informado, de que ha cumplido con su obligación, y que la tiene acabada, de suerte, que se pueda llevar á la impresion. Por las presentes, y authoridad de nuestro Oficio, ordenamos, y mandamos al M. R. P. Mro. Fr. Bernardo Ruiz de la Camara, Prior de este nuestro Convento de N. Señora del Rosario de la Ciudad de Santa Fé; y al M. R. P. Mro. Fr. Miguel de las Peñas, Prior de nuestro Convento de N. Señora de las Aguas, que como Religiosos de sabiduria, inteligencia, y noticias, vean, y examinen dicha Historia, assegurandonos con su parecer, y aprobacion, si debemos dar la licencia, que se nos pide para que pueda salir á luz. En fee de lo qual dimos el presente auto, firmado de nuestro nombre, y refrendado de nuestro Compañero en este sobredicho Convento de N. Señora del Rosario de la Ciudad de Santa Fé, en 1. de Febrero de 1696. años.

Fr. Diego Marquez,
Mro. y Prior Provincial
.

Ante mi    
Fr. Joseph de Vergara,
Prior, y Compañero
.


APROBACION DEL M. R. P. M. Fr. BERNARDO RVIZ DE LA CAMARA, PRIOR DEL CONVENTO DE NUESTRA SEÑORA DE EL ROSARIO DE LA CIUDAD DE SANTA FÉ.

   Por comission de N. M. R. P. Mro. Fr. Diego Marquez, Calificador, y Consultor de el Santo Oficio, Provincial actual de esta Provincia de S. Antonino de el Nuevo Reyno. Leí cuydadoso, y gustosissimo esta Historia, por la recomendación que consigo trae obra de tan insigne Autor, y quisiera tener su sabia eloquencia, para convertir en Panegirico mi censura. Confiesso, que con leerla sali de vna duda, en que anegado muchas vezes mi discurso, contemplaba, con el insigne Bercorio á los Religiosos Predicadores de este Nuevo Reyno, en aquellos Huessos Aridos de el cap. 38 de Ezequiel . Ossa arida, sunt Religiossi Prædicatores: Lamentandolos tan muertos en sus obras, y sepultados en el sepulcro de el olvido, que juzgué siempre imposible su vida: Putas ne vivent ossa ista?. Empecé á leer esta Historia, y como tan animada en sus escritos, me dezia: Intromitam in vos Spiritum, & vivetis, apperient tumulos vestros, & educam vos de sepulchris vestris: Y hallé en ella á los Religiosos de este Nuevo Reyno, con tanta, y nueva vida, tan sacadas sus memorias de el sepulcro de el olvido, que si antes clamaban: Aruerunt ossa nostra, & perit spes nostra : Ya oy puede esta Provincia rendir las gracias, diziendo al Autor: Pele, & carnibus vestisti me, vitam, & misericordiam tribuisti mihi.

   Bolví al cap. de Ezequiel, y me hallé con la methaphora de dos Leños secos, que pidiendo Escritor de sus hechos, estavan reducidos á vnion en las manos de el Propheta: Summe lignum vnum, ir scribe super illud: tole lignum alterum, scribe super illud::: Et erunt in vnionem in manu tua : quizá porque hasta las plantas de este Reyno respiran nueva vida en las manos de el Autor; porque tienen tanta alma sus escritos, y tanta vida su pluma, que hasta las plantas alcança su influxo. Vease esta historia, y se hallarán frutos, propriedades, y virtudes tan singulares de las Plantas, que si como leños secos estavan olvidadas, ya el animado influxo de el Autor, con sus escritos, tan sabios: Summe lignum & scribe, las ha sacado á luz tan verdaderas como experimentadas.

   Pero porque entiendo que tiene mas misterio la methaphora de essos leños, busqué cuydadoso en los Expossitores Sagrados su inteligencia. Bercorio dize: el vn leño es la Sagrada Escritura: Lignum vnum est Sacra Scriptura. Y el otro la sciencia mundana, o noticias de este siglo: Lignum alterum est mundi scientia, idest, rerum notitia. El Sapientissimo Hugo los entiende de el estado Eclesiastico, y secular: Per lignum vnum Clerici, per aliud, laici significantur. Y viendo yo cosas tan diversas, y distintas, como son, antiguedad de la Sagrada Escriptura, con sucessos de este siglo: Estado Eclesiastico, con Secular, me persuadi, á que solo vn Propheta, tan sobre lleno de Sabiduria, y espiritu de Dios, podia con sus escritos dar el lleno á esta vnion: Erunt in vnione in manu tua . Leí esta Historia, y la hallé tan llena de letras Divinas, y sciencia de este Nuevo Mundo, que no ay capitulo donde los sucessos de estos siglos, no estén vnidos á la antiguedad de las Escrituras Sagradas, tan vnos, y concernientes los dos estados Eclesiastico, y Secular, que parece se dixo al Autor qual á otro Propheta sobrelleno de letras: Summe lignum, & scribe, & erunt in vnionem in manu tua.

   Passé á examinar los frutos de esta vnion, por concluir el capitulo de Ezequiel, y todos se reducian á la conquista de las gentes, divididas en muchos Reynos, hasta dexarlas sujetas á vn Rey, tan de la mano de Dios, que todo su fin fuesse de la Fé la propagación, y de las idolatrías la destruccion. Rex vnus erit omnibus imperans, & non erunt vltra duæ gentes, neque dividentur amplius in duo Regna, neque polluentur vltra in idolis suis. Quien leyere esta Historia, hallará, que los frutos de esta vnion, de estos dos Estados, Eclesiastico, y Secular, vnos con su valor, y otros con su predicacion reduxeron las gentes de este Nuevo Mundo (que estavan divididas en muchos Reynos) al imperio de vn Rey tan de la mano de Dios, y Catholico, como el nuestro, cuyo fin fue siempre, y ha sido destruir las idolatrias, y dilatar en este Reyno la Fé, y ya oy con los dichos, y hechos de esta Historia, puede seguro blassonar: Nec dividentur amplius in duo Regna, neque polluentur vltra in idolis suis : Pues Dios, que lo escogió para Monarca de tan grande empresa, parece le assegura en este capitulo de Ezequiel con pacto sempiterno, la pacificación, y Santidad de este su Nuevo Reyno: Fædus pacis Pactum sempiternum erit in eis, & dabo sanctificationem meam in medio eorum in perpetuum . Esta es la Historia, y quando el fin de todos los sucessos en ella contenidos, es la reduccion, conservacion, y dilatacion de nuestra Santa Fé Católica, la hallo en todo tan concerniente, que debe darse á la Imprenta. Este es mi sentir. Dada en este Convento de nuestra Señora de el Rosario de la Ciudad de Santa Fé en 20 de Março de 1696 años.

Fr. Bernardo Ruiz de la Camara,
Maestro, y Prior.


APROBACION DEL M. R. P. Mro. Fr. MIGVEL DE LAS PEÑAS, PRIOR DEL CONVENTO DE N. SEÑORA DE LAS AGUAS DE LA CIUDAD DE SANTA FÉ, DEL ORDEN DE PREDICADORES.

   Mandame V. P. M. R. lea este libro de la Historia desta nuestra Provincia de San Antonino del Nuevo Reyno, para la censura, y á mi parecer es escusada. Su Autor el M. R. P. Mro. Fr. Alonso de Zamora, Examinador Synodal deste Arçobispado, Persona en ciencia tan calificada, que se ha merecido vniversal aplauso, por singular en el pulpito; Aprobación, que en mi sentir sobra, pues en el de Tulio el Orador, que consigue tanta alabança, es vn tesoro de todas las ciencias.(1) Y también, porque en el pulpito se sujeta á la censura de muchos; y el M. R. P. Mro. se ha llevado siempre el voto de todos, y aun el de los mas Sabios, y en el oficio mas diestros; que es la prueba mayor de suficiencia, pues vence la emulación.

   A Homero llamó Justiniano padre de la Erudiccion toda.(2) Y al Autor deste libro, por las experiencias del pulpito, aclama el Reyno todo ventajas de Homero. Excesso de Platon en lo sabio; en lo sutil, como Aristoteles vnico. En eloquencia, de Ciceron invidia; y en facundia, mas allá que Salustio, dexando atrás en la oratoria a Demostenes. Sujetar, pues, á censura, á quien experimentado en el saber, parece que no puede yá errar, por ser tan notorios sus aciertos; vean si es escusado?

   Fuera de que en este Reyno (mas rico por las letras, que aun por el oro que produce) entre los primeros Sabios dél, goza el oficio de Examinador Synodal, que basta para prueba de ventaja en sus ciencias. Pues sujetar a examen a quien es Examinador, no parece decente; porque si yerra, quien avrá que lo enmiende? (3) Bien sé que es ley exponerle a censura; pero por todos estos titulos, pudiera ser excempcion el Autor desta Historia. Por ellos, y por mi insuficiencia estuve yá por escusarme, hasta que adverti que era necesario (aun siendo tal el Autor) sujetarle á examen, y condenarle á censura.

   Sepa el mundo, exclama Salomon; sepa el Orbe, dize este Sabio, que soy hombre mortal, semejante á todos.(4) Formado de tierra, fabricado de carne, que al nacer como los demás, respire el ayre, comun me recibió como á los otros la tierra, y mi primera voz fue llanto: hasta dezir la menudencia de que fue embuelto en pañales, no perdona. A no ser todo vn Salomon quien se descrive, semejante descripcion pareciera impertinente! En sabiendo que es hombre, nada de lo que dize se ignora. Para qué, pues, descripcion tan dilatada, con circunstancias tan menudas? puede acaso dudarse algo de lo que afirma? Si puede, oygan á Salomon, que yá prosigue.

   Vino sobre mi, dize, el Espiritu de la Sabiduria, y ay en mi vna ciencia, que aprendi sin ficciones, y comunico sin invidia; y prodigo á todos manifiesto sus provechos.(5) En esta Historia sin escacés, comunica el Autor lo que aprendió sin ficciones, con vna verdad tan solida, que quanto en ella dize, puede probar con autenticos testimonios, que ha leído con gran trabajo. Verdad maciza es quanto se hallará en su pluma, ó voca,(6) que es la ley mas precissa en los Historiadores. Padre Maestro: Quis posuit in visceribus hominum talem sapientiam?

   Concedióme Dios, prosigue Salomon, hablar de Sentencia.(7) No ay periodo, ni tiene la Historia clausula, que vna sentencia no sea. El que leyere, no echará menos á Seneca: y en el hablar de Sagrada Escritura, y traer sus sentencias, reconocerá la promptitud de San Bernardo: Con inteligencia, y acomodacion tan natural, que juzgo no le cuesta cuydado: me remito a la introduccion de todos los Capitulos, y aun el Cuerpo de todos ellos; mientras yo assombrado al Autor, pregunto: Sapientia hæc vbi invenitur? Aut quis est locus intelligentiæ? .

   Vna ciencia verdadera, dize el Sabio, me dió el Señor de quanto tiene ser.(8) Y juzgo no ay cosa que se escape del conocimiento del Autor. Esto fue darle Dios á Salomon todas las ciencias, y las ciencias todas dá á entender este libro, le debe á Dios, y á su Estudio el Autor: dessea la multitud de todas ellas, pues incessantemente las estudia, para saberlo todo: Et si multitudinem scientiæ desiderat quis? Lea esta Historia.

   Esta ciencia fue para saber las disposiciones del Orbe de la tierra.(9) Sus tamaños, y medidas, proprio objeto de las Mathematicas en que fue Salomon Sapientissimo. Vease en esta Historia lo que desta se trata: El sitio deste nuevo Orbe, mayor que las otras tres partes: La demarcacion de sus Lugares, boxeo de sus Islas, nacimiento, curso, y desemboque de sus rios, trayendo á comparacion, con erudicion incomparable los mas famosos del Orbe, los tamaños, y desguaces de sus lagunas: La demarcación de sus tierras, llanos, bosques, volcanes, y sus nevadas sierras: Numquid ingressus es Thesauros nivis? Sin dexar cosa comun, ni especial, desde las distancias de los Polos, y de la linea Equinocial, hasta las medidas de longitud, y latitud en todos los lugares: Yá buelve la admiracion: Numquid considerasti latitudinem terræ?

   Que penetra, dize Salomon, el principio, medio, y fin de los tiempos.(10) Y quien no vé como el Autor los discierne con pleno conocimiento de aquellas invariables mutaciones del año, que en equinocios, y solsticios, goza lo restante del mundo; explicando la igualdad de los dias, y casi el año por las vezindades á la linea Equinocial, que es el camino del Sol? No dexemos el assombro: Per quam viam spargitur lux, & dividitur æstus super terram?

   Que sabe las variedades de las costumbres; (11) con qué claridad su Historia nos refiere las bestiales de los Indios, supersticiosos ritos, y sacrilegas ceremonias conque servian al Demonio; mudadas ya por la diestra de Dios en costumbres Christianas, conque veneran á su Criador; por medio de los exemplos, y vozes, trabajos, y sudores de aquellos Athlantes de la Fé, Religiosos, Conquistadores, Misioneros Apostolicos, hijos del ardor, y zelo del gran Guzman, que Can ardiente en el Cielo de la Iglesia influye en sus hijos fervor, para que como Canes del Señor, le guarden el rebaño, tiñendo sus pies en sangre por las escabrocidades, y malezas deste Reyno; y empleando sus lenguas contra los enemigos de la Fé, y de la Iglesia.(12) Vencido el Demonio á valentías de aquel exercito de Estrellas, que armadas en el Orden de Predicadores, pelearon contra la Idolatría.(13)

   Cuyas vozes, trabajos, y costumbres no sabíamos; aqui sabemos ya virtudes de Religiosos para exemplo de los presentes, y venideros; ardiente zelo de Sagrados Obispos, y Arçobispos, para que imiten sus sucessores; y en vnos, y otros tenemos ya dechados de obediencia, pobreza, y castidad, zelo de la honrra de Dios, caridad para con los proximos, paciencia en los trabajos. Y en lo Secular tienen todos que seguir valor, magnanimidad, alientos, lealtad, aciertos de govierno, maximas de prudencia, los que quisieren, digo, ir las sendas de aquellos Alcides Españoles, que en virtud de sus Catolicos Reyes conquistaron este Orbe. En cuya docta narracion se conocerá la moral Theologia, y la Jurisprudencia del Autor. Esta es la verdadera sabiduria, las virtudes, y exemplos, que enseña: Ecce timor Domini ipsa est sapientia, & recedere a malo, intelligentia

   Para conocer, prosigue Salomon, los aspectos, y disposiciones de los Astros.(14) El Autor bien lo sabe, pues lo refiere: Numquid nosti Ordinem Cæli? Para saber la naturaleza de los animales. Qual ay en estas partes de quien no trate el Autor? Las iras de las Fieras, las diferencias de las plantas, y virtud de sus raizes. Qué cosa de estas ay, que no se halle en esta Historia? Con mas vna Theologia muy profunda, Escriptura Sagrada, y Erudiccion de Santos Padres. Dexenme bolverle á preguntar al Autor: Sapientia hæc vbi invenitur, & quis est locus intelligentiæ?

   Assi! qué Salomon es tan sabio, que comprehende todas las ciencias! Pues luego en el principio del capitulo, antes de dezir lo que sabe, diga que es hombre mortal, con las miserias de todos: Sum quidem æ ego mortalis homo similis omnibus. Lo primero para dar lastima al mundo de que sea mortal quien sabe tanto. Lo segundo, para ocasionar assombro, que es lo grande, que vn hombre como todos, tenga vn saber tan extenso. O porque al conocer tanta sabiduria; no le estimen por mas que hombre mortal, como si dixera: Han de conocer lo que sé, pues sepan primero, que soy hombre mortal, como los demás al conocimiento de tanta ciencia, que yo excedo las esferas de humano, pues con menos saber aclamaron á otros por Divinos.

   No solo en lo sabio, hasta en el nombre tambien se parece á Salomon el Autor, pues con añádirle á el nombre de Alonso sola vna letra, vna M. dize Salomon, para que digamos es lastima que sujeto tan sabio sea hombre mortal. O si fuera eterno, para lustre de nuestra Religion!

   Es la censura dar á entender, que es hombre, porque puede errar. En libro, pues, donde se contiene tanta sabiduria, preceda la censura, que es como en Salomon la confession de hombre, porque al ver tantas ciencias, no le juzguen fuera de lo humano. Veanle antes á censura sujeto, porque no piensen no es mortal, y hombre como los demás: Sum quidem & ego mortalis homo similis omnibus. Vaya en la frente del libro, como la ceniza, la censura, que es el Memento homo en tan docto libro.

   Con qué pagará esta Provincia, este Reyno, el Orbe todo, tanto trabajo . A Oppiniano Anaserbense daba el Emperador Antonio por cada verso vn escudo de oro; aqui era menester multiplicar talentos, para cada periodo, para vna clausa muchas sumas. Por solo el libro de la Historia de los Animales dió Alexandro á Aristoteles quatrocientas y ochenta mil monedas de oro. A aver otro Alexandro, con quantas preciosas piedras, oro, y plata ha tributado este Reyno á las otras partes del mundo; ni con quanto estimable encierra en sus entrañas, huviera para apreciar est Historia, porque en comparacion de tanta sabiduria afirma Salomon, no valen las piedras preciosas, tierra es el oro, y lodo la plata.(15) Entre los tesoros que este Reyno ha tributado al Orbe, ninguno mas precioso, ninguno mas estimable. Hombre es quien lo escrive, pero tan sin yerros, que no lo parece, ni atomos tiene contra la Fé, y buenas costumbres. Hombre mortal es su Autor, debe, pues, el libro darse á la impression, para que assi quede inmortal su nombre. Asi lo siento, en este Convento de N. Señora de las Aguas de la Ciudad de Santa Fé en 22 de Março de 1696 años.

Fr. Miguel de las Peñas,
Maestro, y Prior.


NOTAS:
(1) De orat. Nemo poterit esse omni laude curmmulatus orator, nisicrit omnium rerum magnarum atque artium scientiam consequtus.
(2) In proæm. Dig. parag. fin.
(3) Math. cap, 5. Si sal evanuerit in quo salietur.
(4) Sum quidem, & ego mortalis homo ex genere terreno; figuratus sum caro. Natus accepi comunem aærem, & irsimiliter factam decidi terram, priman vocem similim omnibus emissi plorans, in involumentis nutritus sum, Sap. cap. 17 (sic).
(5) Venit in me spiritus Sapientiæ. Quam sine fictione didici, & sine invidia communico & honestatem illius non abscondo.
(6) Malach. cap. 2 lex veritatis fuit, in ore eius Job. cap. 38.
(7) Mihi autem dedit Deus dicere ex sententia.
(8) Ipse enin dedit mihi horum, quæ sunt scientiam veram.
(9) Sap. cap. 8.
(10) Initium, & consumationem, & medietatem temporum.
(11) Morum mutationes.
(12) Vt intingatur pestuus in sanguine, lingua Canum tuorum ex inimicis ab ipso. Ps. 6.7.
(13) Stellæ manentes in ordine, cursu suo adversus Sissaram pugnaverunt. Iudic. cap.5.
(14) Stellarum dispositiones. Animalium naturas. Iras Bestiarum Differentias Virgullorum & Virtutes Radicuum Sap. c. 7.
(15) Nec comparaui illi lapidem prætiosum quia omne amum in comparatione illius arena est exigua & tanquam lutum æstimabitur argentum. Sap. cap. 7.

LICENCIA DE LA ORDEN

   Fr. Diego Marquez, Maestro en Santa Theologia, Calificador, y Consultor del Santo Oficio, humilde Prior Provincial, y siervo de esta Provincia de San Antonino del Nuevo Reyno de Granada, del Orden de Predicadores, &c.

   Aviendo cometido á los M. R. R. P. P. Mros. y Priores Fr. Bernardo Ruiz de la Camara, y Fr. Miguel de las Peñas el examen de la Historia de esta Provincia de S. Antonino del Nuevo Reyno de Granada, que por orden de N. Rmo. P. Fr. Antonino Cloche, Mro. General de nuestra Religion ha compuesto el M. R. P. M. Fr. Alonso de Zamora, su Coronista, y Examinador Synodal de este Arçobispado; oído su parecer, y vistas sus aprobaciones: por las presentes, y autoridad de nuestro Oficio, concedemos licencia al M. R. dicho P. Mro. para que la pueda sacar á luz, y remitir á los Reynos de Europa, para que se dé á la impression, guardando primero los Decretos de impræssione librorum, y las Pragmaticas, y leyes de España. En fee de lo qual dimos las presentes firmadas de nuestro nombre selladas con el sello menor de nuestro Oficio, y refrendadas de nuestro Compañero. En este nuestro Convento de N. Sra. del Rosario de la Ciudad de Santa Fé en 29 de Março de 1696. años.

Fr. Diego Marquez,
Mro. y Prior Prouincial.

   Por mandado de N. M. R. P. Provincial,

Fr. Joseph de Vergara,
Prior, y Compañero.


CENSVRA DEL M. R. P. Fr. JVAN DE MAYORA.

Lector de Artes, y Maestro de Estudiantes de Theologia, que fue en este Convento del Santissimo Rosario, y Santo Domingo de esta Ciudad de Cadiz, y aora Lector de la Cathedra de Prima del mismo Convento.

   Siendo yo el mas obligado á las apreciables atenciones de el Señor Doctor D. Lorenço Martinez de Herrera Montero, Abogado de los Reales Consejos, Provisor, y Vicario General de esta Ciudad, y Obispado de Cádiz; es forçoso que con agradecida voluntad execute su precepto: pues esta es la mas acendrada obediencia: (A) Illa est obedientia, que obeditur in his ad qua aliquis obligatur, & ad quam tenetur. Que dixo mi Doctor Angel S. Thomás: y si para que lo sea, debe tener las calidades de accelerada, y bien ordenada, como afirmó el mismo Santo: (B) Obedientia debet bene ordinata, & festina esse; á el instante practiqué su mandato, leyendo con admiracion, alegria, y contento, la Historia de la Provincia de San Antonino del Nuevo Reyno de Granada, de mi Sagrado Orden de Predicadores, compuesta por el Reverendissimo P. M. Fr. Alonso de Zamora, su Provincial, Calificador del Santo Oficio, y Examinador Synodal de su Arçobispado: y aunque es verdad, que para entender qualquiera Historia, parece que le comunica la mas facil penetracion el aver registrado los ojos las Ciudades, los Campos, los Rios, los Naturales, las costumbres, Ritos, Religion, y ceremonias de los sujetos de quien en ella trata, como ponderaba el Maximo Doctor S. Geronimo: (C) Quomodo Græcorum Historias magis intelligunt, qui Athenas viderint & tertium Virgilij librum, qui ad ostia tiberis a Troade navigaverint: ita Sanctam Scripturam facilius intuebitur, qui iudæam oculis contemplatus sit, & antiquorum vrbium memorias, locorum que vocabula cognoverit: Hallo, que esta siendo la mas excelente, se exceptua de esta comun razon, pues la singularissima comprehension de su Autor, su inimitable trabajo en escudriñar los supersticiosos Ritos de aquella Gentilidad, su especialissima erudiccion en la cosmografia, y typografia (sic) de los sitios de aquel Nuevo Reyno de Granada, nos la ha dado tan clara, é inteligible, que los ojos merecian el mas severo castigo, si tuvieran invidia á los oídos: pues el que escuchare leer esta Historia, le parecerá, que vé no solo los Campos, Montes, Valles, Selvas, Ciudades, Villas, Estancias, Mares, Arboles, Flores, Plantas, Animales, y Hombres, sino que mira lo mas oculto, y escondido de sus naturalezas, pues nos manifiesta lo mas recondito de sus propriedades, accidentes, y calidades, siendo en esto imitador solicito de Salustio, quando desvelado escrivió las particularidades de Italia, segun pondera Pedro Crinito: (D) In parte autem operis de rebus punicis tanto animi studio incubuit: vt a quibusdam scriptum sit eam regionem adijsse, ac maxima diligentia perlustrasse, quo mayori fide, atque officio veritatem exploraret. Mereciendo su elegancia, su profundidad, su estudio, y facundia el elogio, que se grangeó el mismo Salustio en Pluma de Aulo Gelio: (E) Elegantia Salustij, verborum facundia, & novandi studium prorsus fuit cum multa plurium invidia.

   Ha sido siempre la Historia, quien ha dado á sus Escritores la mas encumbrada gloria, pero á el mismo tiempo han experimentado las tareas mas trabajosas: (F) Mihi quidem, tametsi haud quemquam par gloria sequatur scriptorem, & authorem rerum, tamen in primis arduum videtur res gestas scribere, fatigado clamaba Salustio; pues aunque es importante dar á la posteridad de los siglos la memoria de los insignes hechos de nuestros mayores: (G) In primis magno vsui est memoria rerum gestarum, que dezia el mismo: siendo preciso mendigar la noticia en diversos autores, haze dificilissima la Historial materia, la variedad molesta de encontradas opiniones: (H) De Latij antiquitalibus disceptaturus, adeo dispares Historicorum fere omnium opiniones reperio, vt in enarratione rerum pene confusus Historiarum Ariadneum filum deducendus consultus foret, asseguraba el docto Kirkerio, pero no pudiendo vivir el civil, y politico cuerpo de la Republica, sin el lucido espejo de la Historia, que con elegancia Italiana dezia Moscheno: (I) La cognitione, é la lettura dell'historie, é molto necessaria al vivere civile, é politico, é assi Plutarcho la propose á Timaleonte á guisa de vn espechio, para que tenga el aprecio, y estimacion, que se debe, es forçoso, que la escriva la mas elevada mano, en quien se halle el mas alto Magisterio: Assi lo afirma Ricio: (J) Si solo que le cose paiono hoggidi stimarsi, ó pregiarsi, é tenersida cias cun grandi, rare, & illustri, che fate vengono de faggia, & maestra mano, con mirabil fatura, & Magisterio: Sirviendo este de arreglarse á las leyes de lo Historial, las quales segun Machrobio imperan, que el que empieza á escrivir vna Historia, ha de hazer tal Inquisicion de verdades, ha de procurar tal vnion de proposiciones, y tal propriedad de vozes, que sin quebrar el hilo de la narracion, llegue hasta el fin desseado:(K) Historicis lex est incipere ab initio rerum, & continuam narrationem ad finem vsque perducere: Pues ay muchos, que teniendo el nombre de Escritores, se hazen dignos de la mas severa reprehension, porque vsando de multiplicadas, y prolongadas digressiones, ó ininteligibles frasses, hazen que lo que avia de ser dulce diversion de el alma, sea molesto, y pessado verdugo del Espiritu: assi lo assegura Diodoro: (L) Sarrano meritamente represi, & biasmati coloro, che nel historie mes coleranno troppo lunghe, é spesse orationi, vltra que cosi facendo rompono la continuatione dell'historie: O como cantó Marcial. (M).

Obstant Pudens sua turba libellis
Lectoremque frequens tassat, & implet opus.

   Ha de ser la digresion breve, succinta, y compendiosa, pues es en la Historia, segun afirma el Francés Famiano de Estrada, lo que la diversion en la naturaleza, pues si es breve, la alivia, y siendo dilatada la cansa: (N) La digression est dans la Histoyre se que la diversite est dans la nature, non suolement elle orne la Histoyre, mais elle la rend plus accomplie. O y lo que debemos á la Historia, si se ajusta á los aranceles de sus leyes! Si no fuera por ella, quien lograria saber lo que no fue, ni se vió en nuestros siglos? Como nos haríamos capaces de las fortunas de Narciso? Ni alcançariamos, quien fue el amado de Apolo, y assi de otros, sino fuera por la Historia? dezia Ausonio. (O)

Solamen tibi phebe novun dedit Oebalius—flos,
Flore alio reu Narcissi morte sacer—fons.
Cædis Adoneæ mala gloria fulmineus—sus.
Carcere in Argivo Philomena lenta dij—Mors.

   Esta es la que dá perpetuidad en los futuros siglos á los hechos insignes, la que haze presentes las preteritas, y hazañosas vidas de nuestros mayores: y esta es por quien á la virtud se le eternizan los honores: assi lo cantaba con elegancia Blumereo. (P)

Quie facit: vt longos durent bene gesta per annos,
Et possint sera posteritate frui.
Qua sine, præteritæ non esset mentio vitae,
Qua sine, virtuti nulius adesset honos.

   Pues si tanto debemos á la Historia, qué obligacion no tendremos á quien á costa de los mas crecidos desvelos la escrive? De aqui se inferirá la deuda grande, en que nos ha puesto el Autor de esta; que con la mayor aplicacion, á el ver su dulçura, leerá el curioso; pues cumpliendo exactamente con la obligacion de Historiador, se ha medido tanto con los preceptos historiales, que con el mas elevado magisterio, ha sabido concluir obra tan dificil, con el orden mas consecutivo; vsando digressiones tan genuinas, breves, y del intento, que adornando la Historia toda, sirven de la mas entretenida diversion, sin llegar á causar la menor fatiga. En esta obra hallará el que leyere, las mas elevadas sutilezas, las noticias mas singulares, tratadas con tan puro lenguage, que le vienen como nacidas las palabras de Bergio, que pronunció en alabança de Cardano: (Q) Quem suscepi legendum invenies in eo omnia subtilia, ardua, & exquisita in tanta linguæ puritate: vt vel Terentium, vel alium Cæsarem loqui credas. Qué diré de su inteligencia en las Escrituras Sagradas? Pues halló su estudio proprissimo Texto para la introduccion de cada capitulo, mereciendo su Sabiduria, que se le aproprien las clausulas de San Geronimo: (R) Quidquid enim dici potuit, & sublimi ingenio de scripturarum hauriri fontibus, a te positum atque dissertum est. O! y como los que tuvieren la fortuna de passar los ojos por esta Historia, dirán con Escaligero: Deudores te somos en su materia, pero es tanto el gusto, que nos causa, que aunque se augmente tu fatiga, desseamos, que mas, y mas escrivas, ó que llegue á nuestras manos lo que has escrito para nuestra mayor diversion. (S) Diligenter ergo legenti mihi disputationes historicas tuas, veniebat, mihi in mentem, non solum debere nos hæc tibi; verum exoptandum esset nobis, tum vt plura scriberes: tum vt quæ scripsisses in manus nostras pervenirent. Pero qué mucho si parecen mas apreciables los tesoros de esta Historia, que los tratados de Pindaro, porque tanto ansiaba San Clemente Alexandrino (T) Esti goun akousai kai Pindarou tou Boiotiou graphontos, me pros apantas anarrezaiten arxeon logon. Y no cause esto admiracion, porque el ingenio, y artificio conque dispuso esta obra es bastante materia para ocupar, y deleytar á la mas escrupulosa curiosidad, pues de suerte se aprovechó de la Doctrina, y preceptos de los Historiadores mas grandes, que si con ellos á vn mismo tiempo concurriera, mal pudieran determinar los hombres que leyeran las obras de vno, y otro, quien imita a quien: antes que yo lo dixo vn discreto Portugués, en las obras de Francisco Sa de Miranda: (V) Ainque ó ingenho, & artificio conque é le disposo su obra, he bastante materia para ocupar, é dileitar toda curiosidade, porque de manera se aproveitou da doctrina, e preceptos de Philosophos, que se concorrera con ellos en hummesmo tempo, mal poderaon determinar os homes, que learon as obras de huns, & autros, quem imitara á quem. Conciliandose tan por entero los aciertos en esta Historia, que quando se callasse el nombre de su Autor en ella, los rayos de la sabiduria, que encierra fueran signos, que mudamente como resplandecientes luzes, a todos lo manifestassen, mejor que las de aquel de quien cantó Ovidio. (X)

Quoti minime volui, positis pro nomine signis,
Dictus es, ignoscas laudibus ipse tuis,
Nil ego peccavi te bona cognita produnt:
Si quod es appares, culpa soluta mea est.

   Y pues en esta Historia se publica la sabiduria, discrecion, energia, y cuydado de su Autor, se haze patente en ella el tesoro de la ciencia mas profunda, se propone el conocimiento de los Mares, Rios, y tierras mas incognitas, reviven las cenizas de las Ciudades mas olvidadas, se hazen manifiestas las virtudes de tantos Santos, la constancia de tantos Martires, la penitencia de tantos Confesores, la ciencia de tantos Maestros, los sudores, y afanes de tanto espiritual Conquistador, y se eterniza la memoria de tanto Heroe religioso; que era lo que dezia vn Francés Poeta en alabança de Moreri. (Z)

Etre vn riche tresor de scienc profunde:
Borner tous les etats sur la terre, é sur l'onde:
Relever deneant les condres descitez,
Ec later aus mortales leurs anciennes beautez:
Avoir de leurs Heroes la memoria feconde.

   No hallando cosa alguna que se oponga a nuestra Santa Fé Catholica, ni á las buenas costumbres, no solo soy de parecer, que se dé la ciencia (sic), que pide el Autor de esta Historia, si que á v. md. le suplico se la conceda, para que logren mortales los sazonados, divertidos, y gustosos ratos, que en ella les anuncio, y asseguro. Assi lo siento en este Convento de el Santissimo Rosario, y Santo Domingo de Cadiz en 6. dias del mes de Diziembre de el año de 1701.

Fr. Juan de Mayora.


NOTAS:
(A) D. Thom. Aquin. 2. 2. quæst. 104. act. 5. ad 3.
(B) Idem sup. 1 cap. D. Math. in fin.
(C) D. Hyeron. ad Domnio. &. Rogatian. epist.
(D) Petr. Crinit. in vit. Salust.
(E) Aul. Gel. lib. 4. cap. 35.
(F) Salust. in Prœm. suæ Histor.
(G) Idem in princ. prælij segurt.
(H) Kirker, in Prœm. Latij illustr.
(I) Mosch in suis fabul. observ. 25.
(J) Ric in suo Thesau.
(K) Marcrob. Satur. lib. 5 cap. 2.
(L) Diodor. Ital. lib. 20. Hist.
(M) Mart. pag. 29. lib. 4.
(N) Famia. a Estrad. in Pref. ad Belgij prælio.
(O) Auson in Ædilijs.
(P) Joan. Blæmer. in florib. Peætar.
(Q) Joan. Berg. ad Card. subt.
(R) Hyer, in Epist, ad D. August.
(S) Scalig. in subt. Card.
(T) D. Clem. Alex. stro lib I.
(V) Quid Luzit. in oper. Fransa de Mirand.
(X) Ovid. lib. 4. trist.
(Z) Quid. Cal. ad Not. Greograf. &. Histor. Lud. Mor.

LICENCIA DEL ORDINARIO

   El Licenciado Don Lorenço Martinez de Herrera Montero, Abogado de los Reales Consejos, Provissor, y Vicario General desta Ciudad, y su Obispado de Cádiz, por el Illmo. y Rmo. Señor D. Fr. Alonso de Talavera mi señor, por la gracia de Dios, y de la Santa Sede Apostólica, Obispo de dicho Obispado, del Consejo de su Magestad, &c.

   Por el tenor de la presente doy licencia para que se pueda imprimir, é imprima la Historia de la Provincia de San Antonino de el Nuevo Reyno de Granada en las Indias, Provincia de Tierra firme, Orden de Predicadores, compuesta por el Rmo. P. Mro. Fr. Alonso de Zamora, su Provincial, Calificador del Santo Officio, y Examinador Synodal de su Arçobispado; sin incurrir el impressor en pena alguna; por quanto de mi orden ha sido visto, y registrado dicho Libro, y en él no se ha hallado cosa contra nuestra Santa Fé Catholica, y buenas costumbres. Dada en la Ciudad de Cadiz, á siete dias de el mes de Diziembre de mil setecientos y vn años.

Por mandado de su merced.   
Pedro de Hinojosa, Not. may.


EL GOVERNADOR D. FRANCISCO ALVAREZ DE VELASCO

en celebración de esta elegante obra del M. R. P. M. Fr. Alonso de Zamora, Calificador del Santo Oficio, Examinador Synodal, y Prior Provincial de esta Provincia del Nuevo Reyno de Granada, del Orden de Predicadores.

S Y L V A .

Sabio Prometheo, que con mas viveza,
por mas que el respaldo
de la discreta de las ciencias Diosa
ha logrado eloquente tu destreza,
que aquella oculta luz fuego Sagrado,
que espiritus infunde, almas informa,
se traslade á tu pluma, y generosa,
por otra nueva forma,
á vivir buelvan los que ya enterrados
en los sepulcros negros del olvido
almas eran, que yertas,
no menos que los cuerpos despreciados,
para este mundo estavan tambien muertas
hasta que sabio tu, quanto entendido,
otra vez, para darles nueva gloria,
alma les dá á sus almas tu memoria.
Y qual otro Nehemias,
que a la luz inmortal, mas ya apagada
por el continuo yelo de los dias,
supo sabio encenderla
con aquella misma agua congelada,
en que estava enterrada,
tu, con sabia tinta á estas dichosas
luzes en el olvido sepultadas,
para que mas gloriosas
salgan de él, á brillar mas elevadas,
A encenderlas oy buelves con la pluma,
con que eloquente atizas
de la memoria infiel el fragil yelo,
para que assi de él mismo, y sus cenizas
con mas dichoso buelo,
á vivir buelvan, y su muerta llama
á nacer en las luzes de la fama.
Pues si dize el Apostol, que primero
han de resucitar los que con Christo
están; ya por tu industria descifrado
quedar puede aclarado
el chaos de este mysterio,
pues ya por ti hemos visto,
que essos Varones Santos,
que por dias, y años tantos
muertos avian estado á la memoria,
sacandolos oy tu del negro Imperio
de el olvido, y la muerte,
aun antes de gozar de la infalible
resurreccion comun; oy en tu historia
resucitan brillantes,
para que de esta suerte,
qual Nehemias, que consuelo se interpreta,
no contento con serlo en las constantes
luzes de tu Govierno de los vivos,
passes tambien á serlo de los muertos,
dandoles nueva vida en tu discreta,
quanto erudita historia, en que tenemos
que admirar, los que vemos
el espiritu de ella,
bueltas verdades fabulas fingidas,
y hecha experiencia aquella
de aver sido animadas
las piedras, y en vivientes convertidas:
pues tu de los esquivos
Monumentos ya yertos
sabes de sus cenizas olvidadas
Eucalion Religioso
dar con mas eficacia oy industrioso,
si cuerpo á lo invisible,
espiritu tambien á lo insensible,
y mezclando en las flores de eloquencia
sazonados los frutos de tu empleo,
á mañas de tu sabia diligencia,
hazer que los Lectores
beban sin repugnancia en sus sabores
el provecho en la tassa del recreo
Pues qual Hermes Christiano,
teniendo á las discretas atenciones
en las dulces prisiones
de tu sonoro estilo
tan pendientes del hilo
tan bien seguido de tu historia Santa,
que el que vna vez curioso
de ellas se empeñó á leer dos renglones
tiene tanta energía, dulçura tanta,
que sirviendo las letras de eslabones,
á ellos se queda atado,
sin poder encantado
desasirse en sus clausulas amenas
de la fuerça eficaz de sus cadenas.
Y si celebra el mundo de el Ticiano,
aun mas que la destreza de la mano,
la que su discreción tuvo mañosa,
al pedirle le imbiasse su retrato
de su pincel, y mano primorosa
el gran Monarca, a quien admira el mundo
Filipo sin Segundo,
que por cumplir a vn tiempo su mandato
y no ofenderse en su modestia propria,
con el leve resabio,
que peligrar pudiera en la arrogancia
de remitir á vn Rey su misma copia,
supo ajustarse á obedecerle sabio,
quedandose sin riesgos de jactancia
en las humildes gradas de modesto,
y lo que hizo para esto
fue retratarse á si; pero postrado
de rodillas, haziendo
del Rey otro retrato tan al vivo,
que el mismo Rey lo veneró, temiendo
la Magestad que en él resplandecia.
Tu assi, mas que el Ticiano diestro Apeles,
con primor mas activo
has logrado oy sagaz con los pinceles
de tu acorde energia,
sin el de vanidad medroso abismo,
dar vn retrato al mundo de ti mismo:
y entre las mismas copias, que eloquente
has hecho de essos Heroes reverente
dexar sin vanagloria
en esta Sacra Historia
la imagen fiel de tu sabiduria,
para que assi este Reyno agradecido
al credito que adquiere con tenerte
por hijo suyo, a un mismo tiempo goze
tus sabias obras, y en sus mismas planas
tambien enquadernado, ó embebido
vn fiel retrato tuyo de tu mano,
porque solo tu pluma con tal arte
pudiera retratarte,
sin riesgo de ofenderte
en tu atenta humildad con sombras vanas
pues quanto assi en si misma mas fe encoge
tanto mas en sus glorias sobresale.
Esto es tu pluma, ved, sin que te enoje,
quanto es su buelo, y quanto vale. Vale.

B. L. M. de V. P. M. R. su mas rendido servidor, y amigo

D. Francisco Alvarez de Velasco.


IN LAVDEM RMI. P. MAG. PROVINCIALIS FR.ILDEPHONSI DE ZAMORA, HUIUS OPERIS AUTHORIS, PER R.P.FR. IOANNEM DE MAYORA, PRIMARIAE CATHEDRAE S. DOMINICI GADICENSIS MODERATOREM.

CARMEN DISTICON.

Marmoreis dignus pandis Maiora columnis,
    Quas nova sub Cœlo dant tibi Regna vias.
Historico Sermone tuo, cantu que resurgunt
    Illic clara Virum facta sepulta diu.
Vltimus orbis habet quæ scribis Solis in ortu;
    Vt tua fama Polum sic per vtrumque volet.
Non operi tantum meritos acquiris honores;
    Sed decus a longa posteritate feres.
Hinc que tuos inter video te surgere fratres,
    Qui celsum tollent nomen ad astra tuum.
Solino quondam magno narrata recedant;
    Doctus vt antiquus Varro modo sileat.
Stabit semper honus tuus, & per sæcula vivent,
    Livore oppresso, nomen, opus que tuum.
Quorum si vt vellem laudes exponere, verbis
    Maius nunc mallem pondus in esse meis.
Omnibus hinc placeas, nobisque legentibus Indas
    Fac longas faciles iugiter esse vias.


AL LECTOR.

   Lvego que N. Rmo. Fr. Antonino Cloche, Mro. General de nuestra Religion, me honró con el titulo de Coronista desta Provincia de S. Antonino del Nuevo Reyno de Granada, mandandome, que escriviesse la Historia de su fundacion, y progressos; hallé, que con su precepto me dexaba solo, como el Espiritu de Dios dexó al Propheta Ezequiel en vn campo, que rodeado de dificultades, estava lleno de los huessos de vnos difuntos, tan secos con la antiguedad, que la expicó con encarecimiento. Et dimissit me in medio campi, qui erat plenus ossibus, & circumduxit me per ea in gyro; erant autem multa valde, siccaque vehementer. Assi me consideraba solo en el campo dilatado desta Provincia del Nuevo Reyno, tan antigua, que estando en su segundo siglo, lleva su fundacion los mismos años que su conquista. Como es espiritu de Dios, el espiritu del Prelado; pareció, que me dezia: Vaticinare de ossibus istis. Pero no permitiendo vaticinios, ni adivinaciones las Historias humanas, y que solo la verdad avia de vivificar aquellos huessos, sacando del sepulcro del olvido, lo que obraron en la reduccion á la Fé Catholica de tantos millares de gentiles, su peregrinacion, trabajos, y acciones grandes, conque sirvieron á la Iglesia, y á la corona de nuestros Reyes; y el premio que ha quedado á su posteridad: Descubri, que los servicios, de nuestros Religiosos en este Nuevo Reyno, han corrido con silencio mudo, como las aguas de Siloé, siendo las primeras que empezaron á dar vista á su ciega Gentilidad. Rendida mi cortedad á este silencio, apliqué todo el cuydado de mi obligación, a leer todos los papeles, y libros antiguos deste Convento del Rosario, y los que se me remitieron de los de Cartagena, y Tunja. Registré los Archivos del Juzgado Arçobispal, los de los Cavildos, Eclesiastico, y Secular; en que hallé memoriales, que pressentaron los Religiosos, representando sus servicios; y en su favor, provisiones de la Real Audiencia, Cedulas de los Señores Reyes, Bullas Apostolicas, Patentes de los Rmos. Actas de sus Capitulos Generales, y Provinciales. No satisfecho con instrumentos tan autenticos, y juridicos; leí las Historias de Indias, y con especialidad, las del Coronista Herrera, que en muchas partes de sus Decadas refiere, lo que sirvieron nuestros Religiosos en este Reyno, y en los demas desta America. El manuscripto del Licenciado Alonso Garçon de Thauzte, Cura Rector desta Cathedral de Santa Fé, tan antiguo, que dize en él, que lo que escrive lo oyó á algunos Conquistadores, y á sus hijos, á quienes comunicó. El Compendio Historial del Adelantado Don Gonçalo Ximenez de Quesada, firmado de su nombre. Los Nobiliarios de D. Juan Flores de. Ocariz, que como Secretario de Camara, tenia en su mano todos los despachos de Govierno. Los tres tomos del M. R. P. Fr. Pedro Simon, del Orden de N. P. San Francisco, que intituló Noticias Historiales del Nuevo Reyno de Granada, y vno impresso, y los dos manuscriptos; en que dize, que el P. Fr. Francisco Medrano, de su Religion, començó a escribir la Historia de este Reyno, y que por aver muerto en la demanda, prosiguió, y perficionó estos tomos el P. Fr. Pedro Aguado, Provincial de su Religion. Fuera del credito, que se debe á personas tan graves, y Religiosas, de tanta antiguedad, que fueron fundadores de su Provincia, y que escrivieron, como testigos de vista, corrobora su autoridad la del mismo P. Fr. Pedro Simon, puntualissimo Coronista deste Reyno, que confiessa aver mutuado sus noticias de los Autores referidos.

   Siendo esta Historia solo de Religiosos de N. P. Santo Domingo; parecerá extraviarme, tratando en ella de las fundaciones de las Ciudades; pero como en todas se hallaron nuestros Religiosos, fuera defraudarlos del honor de Conquistadores, sino tratára deste merito, en que excediendo á lo que obraron los Seculares con las armas, sirvieron con su assistencia, y consejo; sobresaliendo en la estimacion incomparable, de mas illustres Conquistadores; por aver introducido las primeras luzes del Evangelio, entre Naciones tan Barbaras, y en climas tan diversos. Intento, á que me ha servido la Historia de la Conquista deste Nuevo Reyno, que escrivió el Obispo D. Lucas Fernandez de Piedrahyta, menos en lo que toca al estado Eclesiastico, y Regular; pues por averla escrito fuera dél, y no aver tenido los instrumentos proprios de cada Religión; Desfiguró con algunas noticias las ocupaciones de aquellos primeros Religiosos. A todo se dá satisfaccion con instrumentos autenticos, y juridicos, que vnos ván copiados a la letra, y otros se podrán manifestar á los que dessearen assegurarse mas en la verdad de lo que refiero de cada vno.

   Las erecciones de Iglesias Cathedrales, y Parrochiales, Conventos de Religiosos, y Religiosas, Colegios, Obispos, y Arzobispos, Presidentes, y Governadores, que á algunos parecerá accessoria, me ha parecido necessaria su narracion, por la parte, que en todo ha tenido nuestra Religion, yá sirviendo con su assistencia, ó yá participando de sus beneficios. No se debe tener por digression aquello, que haze á la composicion de la Historia, ó que influye en lo principal del Assumpto. Sigo en este al Eminentissimo Cardenal Baronio, que enseña en sus Anales; que Ecclesiastica, Ecclesiastice per tractanda sunt. Ninguna Historia ay, que no se adorne de variedades, por ser de singulares su disposicion; en que si se miraren las de los que leyeren, no hallarán alguno, que no tenga necessidad de perdon, ó disimulo, aun en sujetos mas experimentados en la profession de Coronistas.


LIBRO PRIMERO
DE LAS GRANDEZAS DE LA AMERICA, RIQVEZAS, Y EXTENSIÓN DEL NUEVO REYNO DE GRANADA, Y LA PARTE QUE TIENE EN SUS DESCUBRIMIENTOS LA RELIGION DE N. P. SANTO DOMINGO


CAPITULO I

Del juizio que hizieron los Antiguos de este Nuevo Mundo, y los principios de su descubrimiento.

   Si la alteza de la Sabiduría, y sciencia de Dios, no fuera de juizios incomprehensibles y de caminos investigables, pudiera formar sentimientos el otro medio mundo en tres partes dividido, que este llamado America, no se huviera descubierto en tantos siglos . Despues del Patriarca Noe, introduxo en él Ptholomeo, las sciencias de la Astrologia, y Cosmographia; y con sus primeras demonstraciones empezaron los hombres á contar al Sol los passos, a discurrir en los movimientos de los Orbes Celestiales, á reconocer los Planetas y á dezir las admirables influencias de sus Estrellas. Reconocieron el orbe de la Luna, se atrevieron á contar las leguas que anda el Sol en su luminoso viage, acortaron los compasses, y midieron con facilidad todo el orbe de la tierra, y por demonstraciones Mathematicas le señalaron de ámbito seis mil y trecientas leguas. Crecieron otros Philosophos, que professaron las mismas ciencias, y adelantandose mas, discurrieron por menor en todas las esferas. Reconocieron la consistencia de sus Polos, que llamaron Artico, y Anthartico, Norte, y Sur, yá seguidos, y conocidos de los Pilotos por la invariable firmeza de sus Estrellas. Vieron con mas atencion al Sol en el Oriente, y lo fueron siguiendo al Occidente, hasta que descubrieron la linea Equinocial, por donde camina dentro de la Torrida Zona, en que ardiendo mas aquella hermosa hoguera de resplandores, abrasa la tierra al tiempo del Medio dia.

   Discurrió mejor que todos el antiquissimo Pithagoras, y dixo, que no obstante aquel meridiano incendio, eran habitables sus Regiones, y vivientes los que estavan debaxo de sus ardores. Sobrevino Aristoteles, ingenio tan celebrado, que hasta oy le seguimos en las ciencias naturales. Assentó vna conclusion contra Pithagoras, defendiendo con agudeza el que no eran habitables estas Regiones. Entró N. P. S. Augustin llenando de luz al mundo, y con mas empeño que todos confirmó la opinion de Aristoteles. Siguieronle como á Maestro todos los Doctores, y escrivieron varias conclusiones contra Pithagoras, desvaneciendo su opinion con razones admirables. Llegó la experiencia, Maestra de todos los sabios, y descubierta la America, en que haze el Sol su medio dia, hallaron innumerables naciones, debaxo de la linea, y la Torrida Zona tan templada, que viven mas hombres, y brutos animales, que en las otras partes del mundo; conque despues de tantos siglos, se reconoció, que dixo la verdad Pithagoras; y que su conclusion en esta materia ha sido victoriosa entre los mayores sabios del mundo.

   Llegó la hora determinada por el Angel del Gran Consejo. Llegó aquel nunc instante de tiempo el mas feliz, para que entrasse en juizio este Nuevo Mundo. Aquel nunc, en que su Principe tenebroso, que tiranamente lo posseía, dexandose adorar de su ciega gentilidad, avia de ser expelido de su antigua habitacion, restituyendolo á su proprio dueño, exaltado en la Cruz, para atraer á si vn mundo entero. En este magestuoso trono empezó á reynar crucificado: y el dia de su admirable Ascension, bueltas las espaldas al Oriente subió á los Cielos mirando á este Occidente. Glorioso, y resucitado embió á sus Ministros Apostolicos á dezir á las gentes deste Nuevo Mundo, que en él reynará desde la Cruz, el Dios, que lo crió, para que se ponga á sus pies, rendido al yugo suave del Evangelio.

   Propuesto este fin en su Altissimo Consejo, empezó á mover con eficacia los medios connaturales para conseguirlo, y eligió á Don Christoval Colon, que como otro David, tenia el corazon dilatado, como las arenas de el mar; y era á proposito para la mayor empressa, que ningun hombre avia intentado en todo el Orbe de la tierra. Motivóse á ella de noticias, y papeles, que le traxo Dios á las manos, de vn Piloto, que perdido avia descubierto algunas tierras, despues de aver navegado muchas leguas por el Occeano, sin rumbo conocido. Las señas, que mas lo empeñaron fueron vna Canoa pequeña, que hallaron en las Islas de los Azozes, y vnas cañas (que en este Nuevo Reyno llamamos guaduas) tan gruessas, que en cada cañuto caben dos y tres azumbres de agua: indicios de que infirieron, que avia otras tierras, que producian aquellas cañas; y que avia otras gentes, que labraban aquellos barquillos para navegar por las aguas. En las del Occeano las introduxeron sin duda las de los rios de la Magdalena, y Orinoco con el impetu de sus corrientes: y de las de Barlovento, que son las mas cercanas, las llevaron las aguas del mar á las de los Azozes, para que en toda la America tenga esta recomendacion el Nuevo Reyno de Granada, de que las señas, que convencieron el animo de Colon, empeñándolo mas en su descubrimiento, fueron las guaduas, que producen sus fertilidades, y las Canoas, que labran sus naturales en las costas de Tierra Firme, ó en sus Islas fronterizas.

   En la mano de Dios está el corazon de los Reyes, y á los que reynan, segun su beneplacito, les dá los Reynos, que otros no han merecido en su presencia. Ofreció Colon su empressa á la Señoria de Genova, que por aver nacido en la Ciudad de Saóna, aun que avezindado en España, por estar casado en Sevilla, le tiró el amor á su patria, y en recompensa del corto suelo, en que avia nacido, le ofreció vn Mundo Nuevo. Despreció el ofrecimiento, juzgando, que soñaba su vassallo. Despreciar las riquezas á lo Divino, es merito para posseerlo todo; y parece, que tambien tienen esta fortuna á lo humano; pues vemos, que las riquezas de las Indias se ván á Genova, aun aviendolas despreciado.

   Vino con la oferta al Rey Don Juan Segundo de Portugal; y aunque ocupado en las conquistas de Africa, puso el negocio en consulta, de que salió, que á su costa hiziera Colon la experiencia, embiando vna Caravela, y que bolviera con la respuesta. Sintió Colon esta chança, aunque en la verdad no lo era, porque hizieron el embio de los Consejeros; pero como no llevó los proprios derroteros, bolvió sin noticias á Lisboa, y se afirmaron en tenerlo por cosa de Burla. Aunque despues lo sintieron tanto, que sobre las demarcaciones pusieron pleyto ante la Sede Apostolica.

   No quiso exponer á mayores desayres su persona, y encargó a su hermano D. Bartolomé, que fuera á hazer la propuesta á Henrico Septimo Rey de Inglaterra. Inclinacion bastarda es la que tiene esta Isla contra las Indias, pues solo porque las llevaba en la imaginacion, apressaron sus Cosarios al hermano de Colon. Gastó en Londres algunos años en interin que D. Christoval llegó á Palos de Moguer, con desseos de ofrecer su descubrimiento á los Reyes Catholicos D. Fernando, y Doña Isabel, que se hallaban en la Ciudad de Cordova. Aunque ocupados en la conquista del Reyno de Granada, mandaron al M. R. P. Fr. Fernando de Talavera, del Orden de S. Geronimo, Confesor de la Reyna, que se consultara aquella novedad, en que los consultores solo resolvian imposibles, permaneciendo cinco años en su indeterminacion.

   Bolvió Colón á Palos de Moguer, con animo de ponerse en manos de el Rey de Francia. Consultólo con el M. R. P. Fr. Juan Perez de Marchena, del Orden de N. Serafico P. S. Francisco. Disuadiólo del intento, y le prometió escrivir á la Reyna, á quien avia confessado algunas vezes. Llevó la carta Colon, y en ella la mayor recomendacion, por ser de vn hijo de N. P. S. Francisco. Llegó á Salamanca, y teniendo por medio eficaz la autoridad del Rmo. P. M. Fr. Diego Deza, Cathedratico de Prima de la Vniversidad, Maestro del Principe Don Juan, y despues Arçobispo de Sevilla, y de Toledo: le refirió los desseos que tenia, de que los Reyes entraran en su descubrimiento. Comunicó lo mismo con los Religiosos del muy Ilustre Convento de San Estevan de Salamanca, que haziendole el plato todos los dias, avivaron tanto el negocio, que por su breve determinacion encargaron la conciencia al Rmo. P. Fr. Thomás de Torquemada, Inquisidor General, para que como Confessor del Rey, le obligara á admitir, y costear vna empressa, de que se prometian grandes vtilidades á la Corona. Con las diligencias de estos Religiosos se remitió orden para que se consultara en el Consejo; y se facilitó con tanta brevedad, que á los principios de Enero de mil y quatrocientos y noventa y dos se aceptaron, y otorgaron las capitulaciones de Colon, y se le dieron los despachos firmados en la Ciudad de Santa Fé del Reyno de Granada. No gozara España del Imperio de vn nuevo Orbe, si los Reyes Catholicos no huviessen atendido, y dado credito á los ruegos, y solicitud de estos Religiosos, en cuyo reconocimiento se escrivió despues al Consejo (segun refiere Remezal) que los Reyes de España debian las Indias al Maestro Fr. Diego Deza, y al Convento de San Estevan de Salamanca.


CAPITVLO II

Sale de España Don Christoval Colon, al descubrimiento de este Nuevo Mundo.

   Expuesto á conocido naufragio embarcaron á Moyses sus padres en vn breado canastillo, y lo echaron á las corrientes del Nilo. Pero como Dios lo avia escogido para libertar á su pueblo de la antigua servidumbre de Egipto, y que lo guiara por desiertos no conocidos, hasta ponerlo á la vista de la tierra prometida, lo llevó seguro por las aguas, y lo hizo desembarcar en la misma casa de Faraon, para que fuera el cuchillo de la idolatria. A otro conocido naufragio se expuso la Nacion Española con su Almirante D. Christoval Colon, saliendo al Occeano del Puerto de Sanlucar el dia tres de Agosto del año de mil quatrocientos y noventa y dos, vispera de N. P. S. Domingo; y en su dia se desprendió el timon á vrio de los Vageles: acaso, que los pudiera inquietar, si la Estrella que tiene en el Cielo de su cabeza no los empezara á guiar al Occidente, como la del Oriente, guió á tales Reyes al Portal de Bethlem, llevandose á toda la Gentilidad con la illustracion de sus resplandores. De los efectos (que se dirán despues) se conoce que en aquel contratiempo que les obligó á amaynar las velas, hizo Colon alguna promessa á N. P. S. Domingo.

   Hizieron con felicidad su viage, y en onze de Octubre del mismo año descubrieron la Isla de los Lucayos entre Cuba, y la Florida: en que dize el Autor cicla Historia Franciscana en el Perú, y el Arçobispo Gonçaga, que los Religiosos de N. P. S. Francisco, que traian por caudillo al P. Fr. Juan Perez de Marchena, cantaron el Te Deum laudamus, y dixeron la primera Missa. Descubrió otras Islas, á quienes llamó la Fernandina, y la Isabela, en memoria de los Reyes, y por la de su padre, que se llamaba Domingo, puso á otra la Dominica, y la mayor llamó justamente la Española.

   Bolvió a España con la gloriosa hazaña de aver passado en nombre de sus Reyes á otro mundo las famosas columnas de Hercules, con vn Plus vltra de mas incomparable grandeza. Con admiracion lo miraban todos, como rara maravilla entre los hombres; porque este atrassó al grande Alexandro, y á otros conquistadores; pues si estos conquistaron el mundo antiguo ya descubierto; Colon descubrió otro mayor mundo, con animo, y valor para conquistarlo. Estavan los Reyes en Barcelona, á donde lo recibieron con nuevos honores, mandandolo cubrir, y que en vna silla se sentasse en su presencia. 

   Como Catholicos hijos de la Iglesia, ocurrieron á dar noticia del descubrimiento de las Indias, pidiendo á la Santidad de Alexandro Sexto su bendicion, y licencia para continuarlo, haziendo suyo lo que ganassen. Concedióla, y en su Bulla el dominio de las Indias Occidentales, mandandoles con precepto de santa obediencia, que embiaran Predicadores para instruir á los naturales en la Fé Catholica, y buenas costumbres. Embiaron los Reyes en este segundo viage que hizo Colon, al M. R. P. Fr. Doyl, del Orden de San Geronimo, con autoridad de Nuncio Apostolico; y á otros Religiosos de nuestra Orden, y de las de S. Francisco, y S. Angustin, segun Autores, que se refieren en nuestros Monumentos, en que se dize, que escogieron de dichas Religiones varones eminentes, para tan esclarecida empressa.

   En este viage descubrió la Tierra Firme, y al rio de Orinoco, cuyas bocas llamó del Drago, y de la Sierpe, porque juzgó, que con sus Navios lo tragaran los rapidissimos raudales con que desagua en el Occeano. Tomó gran parte de la Costa de Tierra Firme, hasta el escudo que llaman de Veragua; y bolvió á la Isla Española, en que fundó su primera Villa con el titulo de Santo Domingo, á quien invocó por su Patron, para que conservara aquella Isla, y alcançara de la Diuina Magestad la seguridad de sus descubrimientos, y conquistas.

   Dió otra buelta á España, y viendo la seguridad del viage, y la brevedad con que llegaban llenos de riquezas, capituló Alonso de Ojeda nuevos descubrimientos, y salió á ellos, trayendo por Piloto á Juan de la Cossa, y á Americo Vespucio, mercader inteligente en la Cosmographia. I.legaron á la costa de Venezuela, y Americo empezó á maquinar poner su nombre á todo lo descubierto.

   Desgracias ay sin remedio, y en su numero sobresale el nombre de America, que tiene este nuevo mundo.

   Descubriólo con grandes trabajos, y repetidos viages el Almirante D. Christoval Colon; y su nombre, que solo debia ilustrar tan gloriosa empressa, se lo vsurpó Americo Vespucio con atrevida arrogancia, llamandolo America en los primeros mapas, que le mandaron hazer los Reyes, debiendose el de Colona, ó Columbania. Este es el mayor servicio que se ha hecho en las Indias, quien lo hizo con su nombre, que debia estar en estatuas de oro, y plata, sobre arcos triunfales, fabricados de ametistas, rubies, diamantes, y esmeraldas, con vna cornupia en las manos, llena de perlas, brindando riquezas á todo el mundo; está sepultada en vn olvido su memoria, é injustamente celebrada la de Americo Vespucio. Este primer passo, y bien contemplativo, podrá servir de consuelo á los que llenos de meritos han servido, y sirven en las Indias.

   Descubrió Colon la malicia conque se le vsurpaba esta su gloria merecida, y puso pleyto en el Consejo de los Reyes, con mas razon, y verdad, que el que por el robo de Europa huvo entre los Dioses. Sentencióse en favor de su dueño, y mandaron raer el nombre de America de todos los mapas, cartas de navegación, y demonstraciones Cosmographicas. Y como si en la possession de este derecho singular cupiera prescripcion, la tiene ya de America este Nuevo mundo, assegurado hasta con la autoridad Apostolica; pues en las lecciones del Oficio de Santa Rosa lo assegura la Iglesia, diziendo: America Meridionali ab Idolorum cultu ad fidem Christi converssa, primus in ea flos Sanctitatis erupit Beata Rosa, nata Limæ Regni Peruani Metropoli. Y en la Bula de su creacion en vniversal, y mas principal Patrona de todo este Nuevo Mundo, dize assi la Santidad de Clemente Dezimo. Earndem Beatam Rosam de Sancta Maria; in vniversalem, & principaliorem Patronam, omnium, & singularum Provinciarum, Regnorum, Insularum, ir Regionum Terra Firmæ, totius Americæ, Philipinarum, & Indiarum: cum eisdem prærrogativis dicta authoritate tenore præssentium eligimus pariter, & declaramus. A este Oraculo Sagrado se debe captivar el entendimiento, dexando ya la controversia, que ay entre los Historiadores,que con empeño muy debido, defienden este derecho del Almirante Don Christoval Colon:

   Quien solo por complacer á los Reyes, llamó Indias Occidentales á su Nuevo Mundo, descubierto, y á sus habitadores, Indios; para que si la emulacion conque la Corona de Portugal ha mirado siempre á la de Castilla, blassonaba con la India Oriental, que descubrieron sus armas, cediera al nombre de Indias Occidentales, que ya resplandecen con mayores riquezas. Llamóse India aquella parte del Asia, por el rio Indo, que la fertiliza; y Oriental, porque nace por alli el Sol, á hazer su viage por la linea Equinocial, hasta llegar á este Occidente. Conque distando el rio Indo de esta America mas de dos mil leguas, solo tiene el nombre de Indias por gusto de los Mayores.

   Buelto á España del quarto viage, murió en la Ciudad de Valladolid el año de 1506. y su cuerpo se trasladó a la Cathedral de Santo Domingo en la Isla Española, en que descansa eternizado su nombre mucho mas acá de las columnas de Hercules, por averlas puesto en este mundo, que sacó lagrimas á los ojos del Grande Alexandro, porque no llegaba su vida á los desseos que tuvo de conquistarlo. Dexando esta gloria para la memoria del Almirante Don Christoval Colon.

   Entendióse luego, dize el Coronista Herrera, en ver qué personas serian a proposito para el govierno espiritual: y por entonces fue proveido por primer Obispo de la Iglesia que se erigió en Santo Domingo, á Fr. Garcia de Padilla del Orden de Santo Domingo, que murió aun antes de passar á la Española.


CAPITULO III

De algunas grandezas, que manifiestan el excesso que haze la America á las otras partes del mundo.

   El Sagrado libro del Apocalipsis, es vna arcana profecia de todo lo que ha de suceder en la Iglesia hasta la consumacion de los siglos. Y aviendosele agregado en los presentes con la predicacion de sus Ministros, el casi inumerable Gentilismo deste Nuevo Mundo, donde con rendida obediencia á la Sede Apostolica, es adorado nuestro Dios verdadero, celebrando sus Sagrados Misterios, en mas de setenta mil Iglesias, debaxo del Imperio, y Patronato de los Reyes Catholicos de España: se puede assegurar, que aquel Cielo nuevo, y tierra nueva, que vio S. Juan, es este Nuevo Mundo. Pues retirado de su vista, y pluma el antiguo, la puso en sus raras novedades, en que suspensa su admiracion dexó á la Iglesia la esperança de que en los vltimos tiempos de su Monarquia, avia de entrar en la possession de vn Cielo nuevo, y de vna tierra nueva, á donde los Christianos de su primer Cielo, y de su primera tierra passarian los mares, á descubrir otros mayores, estendiendo sus limites hasta poner la Cruz de Christo debaxo de el Polo Antartico. En esta firmissima esperança la dexó establecida su Principe al Apostol San Pedro, diziendo: Esperamos Cielos nuevos, y tierras nuevas. Texto, en que su Discipulo, y successor San Clemente martir, se fundó para dezir en su Epistola: que passado el Occeano avia otros mundos, authoridad, que subscrivieron San Geronimo, Origenes, y Tertuliano, segun nuestro Maestro Malvenda.que passado el Occeano avia otros mundos, authoridad, que subscrivieron San Geronimo, Origenes, y Tertuliano, segun nuestro Maestro Malvenda.

   Estas maravillosas novedades se han visto, y experimentado en la dilatada grandeza de este Nuevo Mundo. Siendo la mayor, en que caben algunas de las que se irán diziendo, que segun assegura Rodrigo de Zamora Coronista del Rey; El Nuevo Mundo de las Indias Occidentales quarta parte de la tierra, es mayor que las otras tres. Terminase házia el Oriente con el Occeano Athlantico Occidental; al Occidente con el estrecho de Anian; al Septentrion con vn brazo del Leixtico Greolandico, házia el Polo Artico; y por el Medio dia hasta el Estrecho de Magallanes. Y quatro grados mas á delante descubiertos, y navegados por los Nodales el año de 1619. hasta el Estrecho de San Vicente, con la tierra confinante, y no ganada, que se acerca á la nueva Guinea, y á las Islas de Salomon.

   Massio en la tabla 32. que refiere el Doctor Solorçano, le dá tres mil y novecientas leguas, y de rodeo tiene este Nuevo Mundo, segun las de Abrahan Ortelio, formadas con nuevas, y mas experimentadas demarcaciones, segun lo descubierto en repetidas navegaciones, nueve mil setecientas y diez leguas; conque medido todo el orbe de la tierra, y descubierto el excesso de mas de seiscientas leguas, que tiene la America mas que el Asia, el Africa, y la Europa Pro famossiori, ella sola se debe llamar mundo, restituyendo á su grandeza este nombre, que se han tenido aquellas tres pequeñas partes del Orbe. A que no debe contradezir la antigua possession que se han tenido de titulo tan soberano; porque como en lo natural no ay prescripcion, deben ceder á la America el titulo de mundo, que ella sola lo merece, y por su magnitud, y riqueza se le debe de justicia; pues sin que sea necessaria la division de sus mares, caben dentro de su tierra firme el Asia, el Africa, y la Europa, y le sobran mas de seiscientas leguas.

   Todas tan lastradas de oro, y plata, que se deben llamar manantiales, y no minas; pues desde su descubrimiento están manando plata las del Potosi, y Caylloma en el Perú; las de Zacatecas, Pachucas, y Nueva Vizcaya en la Nueva España; y las de Ibagué, Mariquita, y Pamplona en este Nuevo Reyno de Granada. De las de oro se puede assegurar, sin encarecimiento, que está corriendo con la misma continuacion que los arroyos, fuentes, y rios en que se saca; no teniendo numero los socabones, que se hazen en los cerros, á donde se experimenta cada dia, que como las venas se reparten por el cuerpo humano, assi están las entrañas de la tierra seguidas, y atravessadas de vetas de oro.

   De las piedras preciosas Ametistos, y Esmeraldas en este Nuevo Reyno, con los Cristales, Pantauras, Espinelas, Mapulas, Gallinazas, Rubazas, especie de Rubies; Suzas, iguales á los Diamantes, han manifestado por su abundancia, que es mas verdadera, y poderosa la America, que toda la India Oriental, tesoro antiguo del Asia.

   De las Perlas, que desde el Oriente avian llegado en relacion á la Europa, se ha llenado, no á marcos, sino á fanegas, de las que se han sacado en las costas del mar del Sur, y en las del Norte; de las pesquerias del rio del Hacha, y de Cubagua, llamada Isla de Perlas. Con sentimiento se lamentaba Egipto de que su Reyna Cleopatra deshiziera por su gusto en los cordiales que daba á su Marco Antonio vna Perla, que por su grandeza era el mayorazgo de su Reyno. Oy pareciera menudo aljofar, en presencia de las que se han llevado de esta America, y tienen entre sus joyas los poderosos de las otras partes del mundo. De las que rescató Colon en el Golfo de Daria, es aquella Perla preciosa, con que sirvió al Emperador Carlos Quinto vno de los conquistadores, que por su hermoso oriente, valor, y grandeza, se llama la Peregrina. Pero está ya antiquada su estimacion, porque el año passado de 1693 vn negro del Licenciado Don Juan de Paramo sacó del mar del Sur vna Perla tan grande como vn higo, y en la misma disposicion, de Oriente tan precioso, que passan de sesenta sus quilates. Dió libertad al esclavo por el hallazgo tan venturoso. Pusole por nombre la Austriaca, para que con este Augusto titulo exceda tambien á la Peregrina; y siendolo su fortuna, passa á España, para que puesta en las manos de nuestro Rey Carlos Segundo (que Dios guarde) admire á la Europa con las riquezas de que es dueño, y Señor en esta America. Poco ha, que Nicolás Porcio, Fator del assiento de los negros en Cartagena, llevó vn aderezo de perlas tan preciosas, y excelentes, que merecieron el agrado, y estimacion de la Reyna nuestra Señora D. Maria Luisa de Borbon.

   Las ferias de Alexandria en Egipto, las de Ornuez en la India Oriental, con las de Tyro, y Tharsis, y otras muy celebradas en aquel medio mundo, eran de muy corta summa, respecto de las ferias de Puerto-velo, Vera-Cruz, y Cartagena. Vn Galeon solo de la carrera de Indias, vale mas que dos Comboyes de los que para el comercio navegaban los tempestuosos mares del Asia. Que Armada de los Galeones de Tierra Firme ha desembarcado en España, que su tesoro escondido, y manifesto, no passe de veinte y cinco millones? quarenta se registraron en la del año de 1691. Estas Armadas con las Flotas de la Nueva España, los Navios de Honduras, los de Buenos ayres, y los que llaman de Registro, que vienen á otros Puertos todos los años: qué riquezas no desembarcan en los de Cadiz, y Sanlucar, de oro, plata, perlas, y piedras preciosas? El Cacao, el Azucar, y las Baynillas, el Tabaco, el Corambre, las tintas y las maderas preciosas, el ambar, el Carey, la lana de Vicuña, la pita, con la seda de Misteca, mejor que la mas fina de Calabria. Pajaros de suavissimas vozes, y de bellissimos colores, Papagayos, Cotorreras, Pabos, Monos, Micos, Tities, y Arditas, tan celebrados en este tiempo, como en los del Rey Salomon lo mismo que desde Ophir le llevaban sus Armadas. De las que van de Indias á la Europa están esperando sus migajas todas las Naciones, hasta los Comboyes de Smirna, y los de Persia.

   Qué mantiene oy al Reyno de Portugal con algun descanso sino es lo que le entra del Brasil? De á donde le han crecido tanto las rentas á la Corona de Francia? Quando pensó Olanda llegar á tanta altura, si no es teniendo á la sombra de la Tierra Firme la Isla de Curazau? El tesoro mas poderoso de todos los Piratas son las Costas de las Indias, y sus Islas de Barlovento. Argel, lugar pequeño, y muy pobre entre los Puertos de Africa, es ya riquissimo Emporio con lo que despues que se descubrieron las Indias han crecido los rescates de su tirania. De baxillas de oro, y plata se llenó luego, que cautivó el Patache de la Margarita el año de 1677. siendo General de los Galeones Don Manuel de Bañuelos.

   Es inumerable la multitud de sus Islas, y mas admirable su grandeza: la de Santo Domingo bohea quatrocientas leguas; la de Cuba, que está dentro de el Tropico de Cancro, tiene doscientas y treinta por lo largo, y por lo ancho quarenta y cinco. En ella hallaron sus conquistadores (segun refiere el Coronista Herrera) parras sylvestres, tan gruessos los troncos como el cuerpo de vn hombre, y á su proporcion los razimos: indicio de otra nueva tierra de promission, á que conducia Dios su Pueblo Christiano, para introducir su Fé Catolica, y desterrar la idolatria, criando vn Cielo nuevo, y vna tierra nueva, en que se le dá reverente culto, con la mayor ostentacion, y gasto que se ha visto ni aun en la Europa.

   La Isla de Xamaica, llena de fertilidad, y abundancia, para quanto quisiere la humana industria, con 150 leguas de rodeo, la tiene el Inglés, con otras avidas en rapiña; y con el mismo derecho possee otras el Francés, de donde salen á sus continuas piraterias, con grande vtilidad de sus Reynos, y gravissimas desdichas, que de sus robos se originan en las costas de Tierra Firme.

   Son tantas las Islas que ay por aquella parte que mira el mar del Norte á la Tierra Firme, que no es facil numerar las que ay desde la punta de Vacallaos, y tierras del Labrador en la Nueva España, hasta el Estrecho de Magallanes; y dando la buelta al mar del Sur, pertenecen á su demarca las Islas de Philipinas, las Marianas, con la Isla hermosa tan celebrada.

   Es otra prueba muy clara del excesso que haze la America al otro medio mundo, los grandes, y caudalosos rios, que atravessandola por muchas leguas, forman golfos de aguas dulces en los mares del Sur, y del Norte. Aquella fuente peremne del Paraiso se dividió en quatro rios para regar toda la tierra : motivo que tuvo el Abad Ruperto para dezir, que en qualquier parte que aparecieren, ó corrieren aguas potables, se debe assegurar que se vienen penetrando por secretos arcaduzes de lo mas interior de la tierra, brotando en diferentes partes, para cumplir con aquella su nativa obligacion de regar toda la superficie del orbe de la tierra; pero que estos quatro rios son las primeras fuentes, y cabezas de que se originan todas las corrientes de las aguas .

   Tambien es sentencia recibida entre los Sagrados Interpretes, que el Ganges es aquel rio primero del Paraiso llamado Phison, que baña la riquissima tierra de Heuilath, donde nace el oro, y se halla la piedra Onyquina. Strabon le dá origen en el Caucaso Monte de la India. S. Isidro dize, que Phison es lo mismo que caterva, porque desaguan en él diez rios caudalosos: y que se llamó Ganges por Gangaro Rey de los Indios. Si este rio nace de la fuente del Paraíso con la fortuna de correr siempre por la tierra en que nace el oro, y se hallan las piedras preciosas, sus aguas son las que brotando en los montes elevados de los Cucunucos en el Caguan, y Timaná Provincias deste Nuevo Reyno, forman los famosos rios de la Magdalena, y Cauca, que recibiendo en su cauce otros muy copiosos, son el Ganges de esta America. Su caudal se empieza á augmentar de algunos manantiales, que descienden de los cerros, en que se sacan las piedras Ametistos, las Pantauras, Gallinazas, y Rubanzas: piedras tan preciosas, que manifiestan que su origen es del Paraíso, y que pudieran hazer mas celebre este Nuevo Reyno, si no huviera descaecido el precio, por la abundancia, y riquezas de su riquissima pedreria.

   Por mas de quatrocientas leguas rodean esta riquissima tierra de Hevilath, en que se saca el oro finissimo con tal abundancia, que sus poderosos minerales exceden á los de la India Oriental. Por la parte del Sur le entran al de la Magdalena los rios que llaman de Paez, y de Saldaña, que descienden de las serranias, y del Paramo de Guanácas en la governacion de Neyba, tan lleno de oro en sus arenas, que estando á sus riberas algunos Pueblos de los Indios Paez, Coyaymas, y Natagaymas, viven con tanto descuydo en buscar para sus tributos, que en llegando los tercios de S. Juan, y Navidad, en que los pagan, se van á su rio, donde tienen su tesoro, y arrojandose á él (porque son grandes Busos, y nadadores) llegan al profundo de los remansos del rio, llenan de sus arenas vna vasija, que llevan consigo, y aplicada al pecho, porque no se les derrame, salen con ella á la orilla, apuran la vasija en el agua, y sin que jamás dexen de sacar oro en qualquiera zambullida, juntan sus tributos, y les sobra para vestirse, hazer sus fiestas, y gastar en sus borracheras. Hazen lo mismo el tercio que se sigue, ó si entre año tienen alguna necesidad.

   De la misma parte del Sur le entran otros rios de igual riqueza, como son los de Neyva, Fusagazuga, y Cabrera, Coello, Chipalo, y la Sabandija, Guali Guarino, y Nare, mayor, mas claro, y de mas verdaderas arenas de oro, que el Tajo, quando entra en Portugal. Por la vanda del Norte le entra el rio de Bogotá, tan grande, como parecido al famoso rio Tiber, quando entra en la Ciudad de Roma. Tambien le entran por la misma parte el rio Negro, el de Carare, Opón, y el Sogamoso, mas crecido, y mas grande, que quando entra por Sevilla el celebrado Guadalquivir. El de Cauca, mayor que el Rodano en Francia, despues de aver bañado riquissimas tierras, y copiosos minerales de oro, y plata, se junta con el de la Magdalena entre la Villa de Mompox, y el Pueblo de Tacaloa. Aviendo nacido Gemelos se apartó á recoger arenas de oro por la governacion de Popayan, Arma, Ancerma, Cartago, y Antiochia, Cazeres, Guarmoco, y Zaragoza; y juntando en vn espantoso cuerpo de agua los tesoros recogidos, y detenidos en su profundidad, sin echar menos la tierra de Hevilath, rico, y poderoso, y mayor que el Ganges desagua en el Occeano entre las Prouincias de Cartagena, y Santa Martha, con tal impetu de sus raudales, que de sus aguas dulces cogen los navegantes, mas de quatro leguas la mar á dentro.

   El Geon, llamado Nilo, cuyo origen es la fuente del Paraíso, regada su amenidad, se esconde debaxo de la tierra hasta que haziendole alto los Montes de la Luna, forma la laguna Gafates en el Promontorio de Buena Esperança. De aqui sale caudaloso corriendo la Africa, y la Etiopia, fertiliza á Egipto, siendo el tesoro de sus Reynos, y dando de beber, y sustentando multitud de Naciones, cansado de caminar mil y ochocientas leguas, se arroja al Mar Mediterraneo, en que por siete bocas exhala la impaciente copia de sus christales.

   El rio Marañon en esta America, llamado Amazonas, y Orellana, solo se parece al Nilo en tener que andar otras mil y ochocientas leguas; pero se diferencia dél con tal grandeza, que teniendo su origen en los Montes del Collao, mas altos que los de la Luna, arroja al mar tantas aguas, que no pareciendo rio, se pudiera llamar vn diluvio.

   El Nilo se origina de la fuente del Paraíso, felicidad que ha quitado la controversia entre las Provincias, que querian darselo, como tambien ha pretendido tenerlo del Marañon la jurisdiccion de Lima en las cordilleras de Guanuco, diziendo, que son de su laguna, sus primeras fuentes. Pero ya que no es este su origen, lo es de otro rio, que presumiendo de mayor grandeza, que el Danubio rinde la que tiene, entrando en el Marañon. La Provincia de Popayan se desvanecia de que las vertientes de Mocoa le daban principio con el caudaloso rio llamado Caquetá, mayor que el Pó en Italia. Pero como este desagua en el Mar Adriatico, no echa menos este Mar el Caquetá, desaguando sus caudales en el Marañon, despues de aver caminado setecientas leguas. El poderoso, y abundante Reyno de Quito queria con mas razon tener descubierto este thesoro de las cordilleras, que dividen la jurisdicion de los Quixos, en que ay vna laguna, madre de los rios llamados Pulca, y Guamaná, que formando vn cuerpo, corre tan lleno de agua, que el Rin espantoso de Flandes, y de Alemania, pareciera pequeño arroyo en su presencia; como vnidos el Pulca, y Guamaná con el caudaloso rio del Ñapó, lo parecen entrando en el Marañon, con el nombre del rio de las Amazonas. Este Nuevo Reyno se desvaneciera mucho en tener alguna parte en sus cabezeras, si sus cordilleras no fueran tan dilatadas, que arrojando, y sobrellenando los caudalosos rios de la Magdalena, y Cauca por vna vanda, arrojan por la otra al famoso rio de Meta, cuyas aguas hazen mayor al grande Orinoco. Treinta y seis rios caudalosos recibe en si el Marañon, pielago de aguas dulces. Passa por el centro de toda la tierra firme, bañando los hermosos Paraísos, que forman sus orillas, abundante de pezes, y riquissimo en sus arenas. En su cuerpo principal, en sus Islas, y en los brazos de tantos rios, que se le rinden, sustenta mas Naciones, y alimenta mas vivientes que el Nilo en toda el Africa. Pero aunque Monarca ya reconocido de todos los rios del Orbe, se rinde al Occeano, que para recibirlo le avre vna boca de ochenta y quatro leguas debaxo de la linea Equinoccial, entre las costas del Brasil, y Cabo de Norte, manteniendose en vn golfo dulce, hasta que no pudiendo sufrir el Occeano tanta grandeza, lo convierte en su propria substancia.

   El tercer rio del Paraíso es el Tigris, llamado assi por la velocidad, y ligereza de su curso, en que corre veloz, como por el ayre vna saeta, ó el Tigre por las selvas. Plinio, Author celebre en las cosas naturales, señala su manantial en la Armenia. De aqui se estiende por la Mesopotamia; y entrando en el lago Aretusa, sale furioso á embestir con el monte Tauro; de que buelve con tal impetu, que fugitivo de los altos, que lo despeñan, abre la tierra para esconderse, buelve á salir mas crespo, enturbiadas las ondas, hasta que pareciendo dos Tigres, abre dos bocas de á veinte y cinco mil passos cada vna, para que el Mar Persico amanse su sobervia.

   Este rio se parece al Orinoco en este Nuevo Reyno, que teniendo su origen en los montes, que miran á los llanos de San Juan, sin detenerse mas, que en temerosos remolinos, abre la boca, como el Tigris, y tragando caudalosos rios, aun no se satisface con el rio de Meta, mayor que el Tanáis, que divide el Asia de la Europa: sediento siempre de mas agua, abre la boca al rio Cazanare, mayor que el Pado, ó Eridano, y formando la Isla inexpugnable de Carichana, se buelve á juntar en muchas leguas su anchurosa capacidad, hasta que no cabiendo en 1.a tierra su ferocidad, despues de averla assombrado su profundidad por mas de ochocientas leguas, abre en el mar del Norte las bocas que llaman de Drago, para encerrarse en vn golfo dulce enfrente de la Isla de la Trinidad.

   Es numerosa la multitud de Naciones, que sustenta en sus orillas tan fertiles, que en ellas se halla la Nuez moscada. Sus tierras tienen ricos minerales, de que es dueño la poderosa Nacion de los Omaguas; calidissimos sus temperamentos, sus bosques madrigueras de bravissimos Tigres, tan grandes como Bezerros; Ossos, Dantas, Leones, Culebras tan monstruosas, que aviendolo parecido al Coronista Herrera, y al M. R. P. Prouincial Fr. Pedro Simon, vna en que se sentaron diez y ocho hombres, juzgando que era viga rolliza. Es mayor la que dize el Adelantado Don Gonçalo Ximenez de Quesada en su Compendio historial en esta forma: Lo que mas admira, fue toparse culebras tan grandes, que huvo alguna, que siendo tan gruessa como vn hombre, llegó á tener veinte y un passos, que parece impossible, si por pies, y por passos no la huvieramos medido toda la gente que alli iva.

   Todas las gentes que habitan este gran rio, poblando sus riberas, son desnudas, de arco, y flecha por armas; en batallas continuas, sin mas motivo, que aborrecerse vnos á otros. A ellas pertenece la dilatada governacion de la Guayana, y su Puerto con guarnicion de Infanteria, que se paga de las Arcas Reales desta Ciudad de Santa Fé.

   Euphrates quarto rio del Parayso, á quien llama Grande la Escriptura Sagrada, en reverencia de que este titulo que tiene entre los otros rios, se lo díó el mismo Dios, prometiendo al Patriarcha Abrahan, que daria á su posteridad las tierras que demoran entre sus orillas y las del caudaloso Nilo. Grande, no solo por la abundancia de sus aguas, sino porque atraviessa la tierra de Promission. Fertiliza esta tierra consagrada, y passa tan grande por Babylonia, que lo tuvieron por muchos rios los de Israel, quando en su cautiverio, colgaron los musicos instrumentos de su alegria, por los verdes Zauzes, que adornan sus riberas . De aqui passa por la Africa. Authorizada aquella Monarchia, toca en la Mesopotamia, y juntandose con el Tigris, se aparta dél en vna roca de veinte y cinco mil passos, para que el mar Persico reciba con respecto su grandeza.

   A esta excede el espantoso rio de S. Lorenço en la Nueva-España, á quien se le debe el titulo de Grande entre los mayores desta America. Tiene dos principios, vno en la laguna Zumbára, otro en la Chilaca, hermosa, y dilatada cordillera de altissimas serranias: y recibiendo aguas de otros rios, sustenta el peso de grandes embarcaciones, que rio arriba lo han navegado mas de docientas leguas, hallando en todas tanto fondo, que lo pueden navegar Navios de alto bordo: su longitud, latitud, y profundidad, admiró tanto á los primeros navegantes, que lo tuvieron por brazo de mar, y por acreditar, que lo es de aguas dulçes, forma en el Oceano vn golfo quadrado, que bohea mas de doscientas leguas, hasta la punta de Bacallaos, con el nombre del Estrecho de Las tres Hermanas.

   Siendo tan grande este Euphrates de la Nueva-España, tierra de promision en las riquezas, hermosura, y abundancia, donde vinieron Peregrinos de tierras no conocidas, ni aun hasta oy descubiertas, las Naciones de los Chichimecos, á poblar las apacibles delicias de Mexico: Aun no es suficiente á regar mayores Babylonias de Naciones diversas, que en varias lenguas pueblan aquella parte Septentrional desta America, tan estendida, y dilatada, que aun no se le han descubierto, ni señalado los linderos. Los Historiadores desta bellissima parte, llamada Mexicana, la bohean solo por la tierra, hasta donde han llegado á descubrir los Españoles. Los Mapas señalan por la parte Septentrional, vna tierra incognita, y aunque los Cosmografos ponen en otros grados el estrecho de Anian; como este no se navega, solo está por relacion en las Historias.

   El rio Indo es tan famoso en todo el Orbe, que impuso el nombre á la India Oriental, bañandola: passa admirando á toda el Assia con sus caudalosos raudales. Descaeció de grandeza luego que se descubrió en esta America el poderoso rio de la Plata. En los Mapas parecia el mayor de todo el mundo, hasta que por repetidas navegaciones se ha reconocido, que se debe al Marañon el Principado. No se contentára el rio Indo, si desaguando en las aguas saladas de su region, no pusiera al mar Indico su nombre. Ni la sobervia del rio de la Plata quedára humillada con menos espacios, que los del Occeano Meridional, llenandolo de aguas, que recibe, por mitad del crecidissimo rio del Paraguay, y tan semejante al mar Danico en las costas de Alemania, que si en ellas, dize S. Alb. Mag. que se halló vn ramo de árbol, y en él vn nido de aves con sus polluelos, todo convertido en piedra: en este rio del Paraguay, y en otros de este Nuevo Mundo, quanto cae en ellos se convierte en piedra tan dura, que despide fuego al primer golpe del pedernal. Desemboca en el Mar este rio de la Plata, con menos fondo que el Marañon, despues de aver caminado mil leguas, y de vno á otro ay novecientas y treinta, por la Costa de Tierra-Firme.

   Pensaba el Assia, que era singular entre sus grandezas el Mar Bermejo, que tiene en sus confines, con el nombre del seno de Arabia: Pues ya es solo singular por aquella maravilla de aver passado el Pueblo de Dios por sus floridas profundidades, y aver cerrado sus rubias ondas para sepultar el sobervio atrevimiento de los Egypcios: Porque la America tiene tambien su Mar Bermejo, conque forma vn cerco á las Californias.

   Su espacioso, y dilataddo mar llamado Del Sur, mayor que el Occeano se ha levantado entre todos con el renombre de Mar Pacifico; porque no siendo proceloso, no passan de dos horas sus tormentas. Descaesen sus vientos con brevedad, aun en sus mayores turbonadas. Sus navegaciones son apacibles, porque son pocos, y cortos sus Arrecifes: sin que se le aya reconocido mayor peligro, que el de la Gorgona, en que tal vez los entra, ó la summa confiança en lo pacifico, ó la ignorancia, ó descuydado del Piloto. Todos lo navegan dormidos, hasta que en estos tiempos los ha hecho dispertar la codicia de los Piratas, que con mas dias de navegacion, passan haziendo chança del peligroso Estrecho de Magallanes, y entran por el de San Vicente; puerta mas espaciosa, que descubrieron los Nodales, para que hurten con mas libertad las Naciones estrangeras.

   Muy rica es la Nieve entre las maravillas de la naturaleza, pues el Santo Job, la numera por vno de sus tesoros. De que es tan poderosa la America en sus dilatadas cordilleras, que fuera de las que tiene la Nueva España; la que viene del Estrecho de Magallanes, corre coronada de blanca Nieve por mas de ochocientas leguas; riqueza, á que no alcançan los Alpes en toda Europa. Las nevadas de Orizavala en la Nueva España, y las de Santa Martha en este Nuevo Reyno son tesoros de Plata tan altos, que sirven de frontispicio en la tierra firme, y de columnas de Nieve, que por mas de cincuenta leguas la mar adentro, sirven de govierno á los Navegantes. Las nevadas de Merida en el mismo Reyno son tan grandes, que distilan los rios, con que se llena la gran laguna de Maracaybo. Las que llamamos del Paramo de Ruiz, tienen por principio la Sierra Nevada de tal eminencia, que por mas de cincuenta leguas de distancia se descubre en forma piramidál; manifestando, que si el otro mundo tuvo piramides maravillas del Arte; esta sierra es vna de las mas hermosas maravillas de la naturaleza. Tiene á sus faldas vn bolcan de fuego, para que exceda tambien al Mongibelo.

   Muchos de sus montes tienen tan llenas de fuego las entrañas, que ordinariamente exhalan sus espantosos volcanes. Manifestólo el de Pichinche en el Reyno de Quito en la reventazon, que tuvo el año de 1660. Atemorizó hasta los brutos con sus relampagos, y temerosos estallidos, haziendo temblar la tierra por instantes. Arrojó por algunas leguas de su distrito los peñascos encendidos, y tanta ceniza, que sin diferenciarse los dias de las noches, huvo temerosas tinieblas, desde la vigilia de los Apostoles San Simon, y Judas, hasta el dia de Todos Santos. Excedió al Ethna, ó Vesubio de Napoles, cuyas cenizas de sus reventaciones, dizen, que tal vez han llegado á Constantinopla; y las deste de Pichinche, se estendieron por mas de quatrocientas leguas.

   Los volcanes que ay en Guatemála, levantan tal vez tan altos los plumages de fuego, que convierten la noche en claro dia, excediendo á los que arroja el Extrongoli, famoso Volcan en los mares de Sicilia. El de Popocatepré, cerca de Tlascala en vna sierra, que coronada de nieve, se descubre sobre los otros Montes, pareció audacia temeraria á los Tlascaltecas, quando el Capitan Diego de Ordaz en la conquista, reconoció, que su boca tendría, como vn quarto de legua de circunferencia; tan lleno está de finissimo asufre, que desde entonces sirve á las labores de la polvora. En Greolandia, dize Gomara, están tres montes estraños; pues arrojando fuego por el pie, tienen nevadas las cumbres. Junto a vno destos montes sale vn fuego, que no quema; y se hallan dos manantiales, vno que arroja vn licor parecido a la cera, y otro de agua hirviendo, que convierte en piedra quanto cae en ella. Entre el Estrecho de Magallanes, y el de S. Vicente está la tierra, que llamaron del fuego, por el que arroja la multitud de sus Volcanes. Ocho bien grandes se numeran en el Reyno de Chile.

   La mayor de sus grandezas es la benignidad de su Cielo, principal alegria de todos los vivientes. Desta goza toda la America, con tanta felicidad, que no la perturba la variedad de los tiempos, que en las otras partes del mundo manifiestan su constancia con tres meses de Verano, en que los calores del Sol abrassan con tal sequedad la tierra, que mueren de sed los brutos, y rabian de calor los perros, participando de su contagio el que alcançó el veneno de sus dientes; monstruosidad, que no se ha visto en las Indias; porque aun estando debaxo de su ardiente Zona, proveyó Dios tantas, y tan dilatadas cordilleras de nieve, que passando por ellas los vientos, la ponen en temperamento deleytoso; y ellos debaxo de su incendio, y al abrigo de los Volcanes, que ay entre la dilatada extension de sus Polos, vienen tan templados, que son humedos, y frios sin excesso. Los tres meses de Invierno en la Europa son de tal eficacia en sus efectos, que se pasman los mares, se yelan los rios, y se quaxa la sangre intercutanea, de que se sigue la penosa dolencia de los sabañones, rarissima, en estas Indias. El frio es igual todo el año en las tierras altas, y en las baxas, con la misma igualdad el calor, sin que este desnude del todo para el alivio, ni el frio admita mas ropa para el abrigo.

   San Alberto, en todo grande, reconoció en su Philosophia, que este Orbe, que en su tiempo estava oculto, era superior á las otras partes descubiertas. Y la razon de aver mas ricos minerales de oro, plata, y piedras preciosas, dize que es; porque su Cielo tiene mas Estrellas,ó porque se descubren mas sus imagines Astronomicas. Y lo vémos en la via Lactea, que por toda esta America descubre entera su imagen Meridional; brillando con mas claridad la multitud de sus Estrellas, que el Sol causa vniversal, la está mirando de lleno con sus rayos, comunicándole sus mejores influencias, se manifiesta con evidencia en la igualdad de los dias con las noches, sus continuas primaveras; todo el año están verdes los montes, los campos, las huertas, y los jardines; y todo tan vistoso, que jamás se ha visto árbol desnudo de ojas, ni marchito en sus flores; teniendo al mismo tiempo sazonados los frutos. Las Perlas se sacan de sus mares: sus riquissimos minerales son tan ordinarios, que no ay parte de sus regiones, que no sea vn tesoro. El Hierro, el Cobre, el Estaño, el Azogue, y el Plomo lo estima tan poco, que olvida estos metales, para que las otras partes del mundo estén continuamente trabajando para hazer las herramientas, conque servir á su grandeza.

   Todo esto engendra el Sol, ó las Estrellas; y de hallarse en toda la America, mas, ó menos con poca diferencia, es prueba de que como parte Meridional, la miran mas de lleno sus aspectos, repartiendole con igualdad sus rayos; excelencias, que por no estar en su Zenith, gozan en obliquo las otras partes del mundo.


CAPITVLO IV

Del origen de los Naturales desta America, llamados Indios, y en qué tiempo se empezó a poblar despues del Diluvio.

   Lvego que la Divina Magestad prometio al Patriarca Noé poner su arco en las nubes del Cielo, por signo de reconciliacion con el genero humano, dió a sus hijos la bendicion, para que multiplicandose, llenaran toda la tierra: Crescite, & multiplicamini & replete terrain. A este mandato Divino se siguió la multiplicacion del genero humano, con tanta brevedad, que as sentó Moysés esta conclusion: Sem, Cham, & Iapheth tres isti sunt filij Noe; & ab his disseminatum est omne genus hominum super vniversam terram. De Sem, Chan, y Japhet, hijos de Noé, de quienes se multiplicó el genero humano en todo el vniverso, son estas sus familias, segun los Pueblos, y Naciones.

   Textos, en que los Sagrados Expositores, que componen la Glosa ordinaria, hallaron repartida á Sem, hijo Mayorazgo de Noé, aquella parte del mundo llamada Assia, desde los montes Tauro, y Amáno, hasta el rio Thanáys, con veinte y siete generaciones, multiplicadas desde el Euphrates, hasta el Occeano Indico. A Cham, hijo segundo, cupo la Africa, que comprehende la Asyria, la Ethiopia, y Egipto, desde el Promontorio de Buena Esperança, y montes de la Luna, hasta el mar Mediterraneo, y Estrecho de Gibraltar, en que parte terminos con la Europa, á quienes ciñe el Occeano, con multiplicacion mas crecida; porque le conceden treinta generaciones. A Japheth, hijo tercero de Noé, se repartió la Europa, desde el Promontorio Gaditano, en que puso Hercules sus Columnas, hasta el rio Thanáys, partiendo terminos con el Assia; y aunque mas dichoso en la parte del mundo, que le tocó por suerte, menos fecundo en la multiplicacion; porque le conceden quinze generaciones. De todas estas concluye el Capitulo diziendo: Hæ familiæ Noe, iuxta populos, & nationes suas. Ab his divissæ sunt gentes in terram post diluvium.

   No obstante la Sagrada autoridad de estos Textos, y la de los Doctores, que los explican: opinaron algunos, divulgando, como verdad, por el mundo en sus historias, que el origen de los Americanos era de la antigua Cartago, famosa Metropoli de la Africa, porque algunos de sus comerciantes dizen, que salieron al Occeano en Grandes Bageles, y que perdidos arribaron á vna Isla tan hermosa en sus montes, valles, arboles, y frutos, que los mas que venian en aquellas embarcaciones, viendo sin habitadores tan hermosa tierra, se quedaron á poblarla: y que destos Phenises, ó Cartagineses, se empezaron a multiplicar los Americanos. Si tuviera algun rastro de verdad esta opinion, se pudiera moralizar, que si los Phenises, y Cartagineses, que conquistaron, y dominaron á España, hazian trabajar en las minas á los Españoles como si fueran esclavos, sacando oro, y plata para engrandecer á Cartago; pareciera equidad de la Justicia Divina, el que los mismos Españoles hagan trabajar como esclavos á los Indios descendientes de aquellos Phenises, y Cartagineses, para que oy estén sacando oro, y plata de sus minas, conque tanto se ha enriquecido España.

   Otros mas empeñados, en que las Naciones Americanas han de ser de la gente mas abatida del genero humano, les han buscado el origen mas despreciable, prolongando discursos de phantasia, en que algunos solo por salir con su intento, quieren, que desde los tiempos del diluvio, hasta los del Rey Salmanazar estuviera sin poblar esta bellissima, abundante, y riquissima parte del mundo, para que lo mayor dél, se poblara de aquella perdicion de las Tribus, que desterró. Opinion, á que dize que se inclina el M. R. P. Provincial Fr. Pedro Simon. Y que no han de ser de otra Tribu, sino de la de Isachar; porque Jacob al tiempo de su muerte le profetizó que seria Asno fuerte, que inclinaria sus ombros á la carga: que vió el descanso, y lo mejor de la tierra, y se aplicó á servir para pagar tributo . No se puede negar, que despues de la conquista han hecho los Españoles, que convenga á los Indios lo gravoso de esta profecia; pero no se puede confessar, que desde el diluvio, hasta 155, años antes de Salomon, y fabrica de su maravilloso Templo, que se fundó Cartago, segun Autores, que cita nuestro Maestro Fr. Juan de la Puente, Coronista de Felipe III. y que 1540. que passaron desde el diluvio, hasta el Rey Salmanazar, que segun el lib. 4. de Esdras, desterró diez Tribus á la Assyria: estuviera sin habitar la mayor parte del mundo; porque si las otras tres se empezaron luego á poblar, no sé en qué se fundan, para assegurar, que tantos años estuviera esperando hombres perdidos, para que poblaran lo mejor, y lo mayor del mundo. Qué inconveniente se ofreció tan grande, para que aviendo llenado el genero humano aquel medio mundo, estuviera sin su possession el otro medio? Quien privó de ella á los hijos de Noe, y á sus descedientes? Assegurando la Escriptura Sagrada, que aviendoles mandado Dios, que llenaran toda la tierra, se multiplicaron tanto, que llenaron todo el Vniverso: Ab his disseminatum est omne gemus humanum super universam terram.

   Si de Tubal nieto de Noe se pobló España; porque no se poblaria la America de los nietos de Sem, Colon primero del Assia? El Obispo D. Lucas Fernandez de Piedrahita dize en su Historia de la conquista de este Nuevo Reyno de Granada: A Japheth, y Noe la ofrenda (como quieren otros) cayó en suerte el poblar estas Indias Occidentales, y los naturales de ellas, como los de Europa traen dél su descendencia. Opinion, que me convence, porque la favorece vn texto de la Escriptura Sagrada, en que hablando de los descendientes de Japheth, dize: Ab his divisæ sunt insulæ gentium, in Regionibus suis, vnusquisque secundum linguam suam, & familias suas, in nationibus suis.

   Sobre el modo, y disposicion que pudieran tener para passar á estas tierras, y conducir á ellas los ferozes, y brutos animales, de que están llenas; es muy admirable, y entretenida la erudicion, conque lo facilitan los Authores, que tienen como por articulo de Fé, que siempre han sido Islas las quatro partes del mundo. Pero como el assenso que damos á las opiniones, es segun los fundamentos, que convencen el juizio de cada vno, dexando en su lugar las que asseguran, que passaron por embarcaciones, por no detenerme en el reparo de los gravissimos inconvenientes, que avia en aquellos tiempos, para navegar los mares, no estando descubierto el vso de la Aguja, ó Calamita: siguiendo á los Authores, que convienen, en que las partes del mundo, estavan continuas vnas con otras, cerca de los tiempos del diluvio: y que despues se fueron cortando, segun las inundaciones de los mares, que enfurecidos dividieron las leguas de tierra, que los juntaban; de los quales el Antiquissimo Tertuliano dize: El impetu de las aguas despezonó de tierra firme á Lucania, quedando desterrada de Italia con nombre de la Isla de Sicilia . Thomás Boezio, y nuestro Maestro Puente, citando á Plinio dizen: Que el Mar apartó de Siria á Chipre; y á la Europa de Africa, formando el Estrecho de Gibraltar. El Rio de la Magdalena en este nuevo Reyno el año de 1603 abrió grandes cerros, y rompiendo mas de ocho leguas de tierra firme, mudó su curso por la parte que corre oy, llamado Rio nuevo: fundamentos que me convencen, para creer que los primeros hombres, y brutos animales, que llenaron estas Indias Occidentales, passaron por tierra firme, opinion que favorece el Dr. Solorçano.

   Por los confines entonces de Tierra Firme con Assia, y Europa, passaron los primeros hombres á las tierras de Nueva España, multiplicandose tanto, que no cabiendo en aquella parte Mexicana, se vinieron por la tierra de la Florida, de quienes segun algunos, que refiere el Coronista Herrera, se poblaron las Islas de Barlovento . Otros llegaron poblando hasta Panamá, y de ella passaron á esta parte llamada Peruana, que es toda la Tierra Firme, inundandola con varias naciones, hasta el Estrecho de Magallanes, y de aqui por el centro de toda la tierra, y costas de los mares del Sur, y del Norte, creciendo, multiplicando, y llenando esta mayor parte del Vniverso, con la bendición que echó Dios á los hijos de Noe, desde los tiempos del diluvio: con innumerables pueblos, y naciones que viven dentro del ambito de mas de nueve mil y trecientas leguas, que bojea lo que está descubierto.

   En lo general son los naturales, que llamamos Indios, segun, y como lo refiere el M. R. P. Fr. Buenaventura de Salinas y Cordova, Comissario General de las Prouincias, que la Religion de N. P. S. Francisco tiene en la Nueva España, en el memorial informativo, que dió á su Mag. en el Real Consejo de Indias, en que dize assi: Prueban, y predican con evidencia, que V. Mag. es el Hercules Christiano, y verdadero, en cuyos ombros estriva el peso de la Republica Christiana, y el punto de su mayor reputacion, y credito: como es el consemar, y mantener en justicia, y Religion Christiana innumerables pueblos, grandes Reynos, ricas, y opulentissimas Provincias de vn mundo entero solido, y macizo, habitado de infinitas gentes miserables, innocentes, desinteresadas, desnudas, flacas, desarmadas, y medrosas, sin arte, ni alguna practica: las mas humildes, dociles, faciles, tratables, sencillas, simples, quietas, obedientes, fieles, reconocidas, y gratas gentes, que tiene el vniverso; que tan facilmente se reduxeron á nuestra Santa Ley, y recibieron el Bautismo, franqueando sus thesoros, minas, tierras, y ganados al servicio de V. Mag. y toda España. Son las gentes mas pobres, y liberales en dar quanto suyo es, que se sabe de otras Naciones, y lenguas, y de mejor disposicion en partes, para ser felicissimas de quantas tiene el Globo. Las gentes mas desocupadas, y mas proprias para toda buena enseñança, y doctrinas, y para mejor recebir el Euangelio, y aprovechar en nuestra S. Fé Catolica, de quantas se han descubierto. Y por quien puedo dezir en general, que si conocieran todos á su Criador, y Redemptor, fueran templos vivos del Espiritu Santo, y los hombres mas dichosos, y bienaventurados de los que están, y viven en el mundo; porque son Naciones, que no conocen la sobervia, ni la ambicion, ni la codicia, ni la embidia, ni la vanidad, ni tienen aquellos cuydados, que impiden la vida eterna.


CAPITVLO V

De que passó de assiento á esta America la Religion de N. P. S. Domingo.

   La Iglesia Militante, como Ciudad puesta en quadro, tiene quatro esquinas, conque igualmente está mirando á las quatro partes del mundo, desseando congregarlas dentro de sus muros Catholicos, para que sea vn rebaño sugeto á su Pastor el Pontifice Romano.

   De aqui, dize el Evangelista San Juan , que salieron vnas vozes Apostolicas, mandando á las Sagradas Religiones en quienes está vinculada la sonora trompeta del Euangelio, que salieran, y que vinieran á esta quarta parte del mundo, significada en el gran rio Euphrates, á desatar quatro Angeles condenados, cuya malicia estava fuertemente coligada con sus Reyes, y Monarcas, manteniendo en malditas aras inumerables idolatrias, y abominables sacrificios de sangre humana.

   La veneracion, y reverencia á la Santa Sede Apostolica ha hecho excelsa entre todas las Naciones del Orbe, á la Imperial Corona de España. Por este merito, y el de aver introducido la Fé en este nuevo mundo, le concedió Alexandro VI. la demarcacion, y Señorio de lo conquistado con sus armas, y de lo que conquistara despues. Son estas sus palabras: De plenitud del poder Apostolico os darnos todas las tierras firmes, y Islas halladas, y que se hallaren descubiertas azia el Occidente, y Medio dia; y demás desto, os mandamos en virtud de santa obediencia, que assi como tambien lo prometeis, y no dudamos lo cumplireis, que procureis embiar á las dichas tierras firmes, é Islas hombres buenos, temerosos de Dios doctos, sabios, y expertos, para que instruyan los dichos naturales, y moradores en la Fé Catolica, y los enseñen buenas costumbres, poniendo en ello la diligencia que convenga.

   Este precepto Apostolico de embiar á estas Indias hombres temerosos de Dios, doctos, sabios, y expertos, apretaba la conciencia de los Reyes Catolicos: y para executarlo, mandaron al P. M. Fr. Domingo de Mendoza, que passara á Roma, y consiguiera del Eminentissimo, y Rmo. Sr. Cardenal Cayetano (entonces General de nuestra Religion) que concediera licencia para que sus Religiosos vinieran á fundar Conventos, y Provincias en todas las desta America. Con regocijo singular concedió este doctissimo Prelado lo que se le pedia. Comunicólo con la Santidad de Julio II. y consiguió su Bulla para que en todo lo que estava descubierto, y se descubriera en la America, fundara nuestra Religion: Conventos, Iglesias Parroquiales, y las casas que parecieran convenientes para la enseñança de los Indios en la Fé Catolica, y administracion de los Sacramentos. Con esta facultad Apostolica, y la del Rmo. P. General, en que mandaba á los Provinciales de las Provinciales de España, que dieran todos los Religiosos que pidieran los Reyes Catholicos, y sus Governadores, bolvió de Roma el P. M. Fr. Domingo de Mendoza, y se empezó á tratar de que nuestra Religion viniera á fundar Conventos en todo lo que estava descubierto.

   Permitió N. Sr. (dize el Obispo de Chiapa D. Fr Bartholomé de las Casas) que como el Convento de S. Estevan de Salamanca tenia tan grande parte en el descubrimiento de este nuevo mundo, que el primer Religioso de N. P. S. Domingo, que tuviesse proposito, y tratasse de llevar su Religión á aquellas remotas partes, fuesse hijo, y superior desta Casa, y persona de no menos calidad que Fr. Domingo de Mendoza . Este gran Religioso nombró por Vicario de aquella Mission al V. P. Fr. Pedro de Cordova natural de la misma Ciudad, y del linage de su apellido, hijo del Convento de S. Estevan de Salamanca: de quien dize el mismo Rmo. Casas: El principal Religioso, que con zelo de dilatar la Fé Catolica, y traer aquella gente á su Criador Jesu Christo, passó á aquella Provincia fue vn santo Varon, llamado Fr. Pedro de Cordova, dotado de toda prudencia, doctrina, y gracia de predicar, y de otras muchas virtudes, que en su persona resplandecieron; y este fue el primero que conduxo, y fundó la Orden de S. Domingo en estas Indias. Juntaronse los Padres Fr. Antonio de Montesinos, y el P. Fr. Bernardo de Santo Domingo, y vn Religioso Lego.

   Estos Religiosos traxeron la Orden de S. Domingo á la Isla Española, en que entraron por el mes de Setiembre del año de 1510. y los hospedó en su casa vn vezino llamado Pedro Lumbreras. Estava el Almirante D. Diego Colon en la Concepcion de la Vega, á donde el P. Fr. Pedro fue á dar cuenta de su venida, y aviendo caminado á pie treinta leguas por vn camino muy trabajoso, reciviólo como a vn Angel con su beneplacito el dia siguiente, que fue Domingo de la infra octava de Todos Santos, viendo á los Indios en la Iglesia, con vn Santo Crucifixo en las manos empezó por interprete el Sermon desde la creacion del mundo, hasta que el Señor se puso en la Cruz. Yo se lo oí (dize el Obispo D. Fr. Bartolomé de las Casas) y de averselo oído me tuve por feliz. Y aunque avia diez y ocho años que assistian en aquella Isla otros Sacerdotes, dize el Coronista Herrera, que esta fue la primera vez que oyeron la palabra de Dios en boca del P. Fr. Pedro los Indios de aquella Isla. Derramó Dios tanta gracia en sus labios, que empezaron los Indios á entrar en su conocimiento, y á pedir el santo Bautismo.

   A este primer sonido Apostolico de la trompeta del Euangelio, que á quatro vientos empezó á resonar por todo este nuevo Mundo, se asombraron los demonios, y empezaron á enmudecer sus Oraculos, en cuyo credito, mandó el P. Fr. Pedro á vn Idolo, que hablara, y diera testimonio de la verdad de la doctrina que predicaba. Obedeció el demonio, dixo con vozes claras á los Indios, que la de Cristo es la verdadera Ley, y que creyessen á Fr. Pedro. Siendo Tertuliano Gentil, se halló en ocasion, que el Presidente de Cartago preguntó á vn hombre sencillo por el Dios que adoraba como Christiano. Y en testimonio de la Fé que professaba, mandó el hombre a vn Idolo, que dixesse quien era el Dios verdadero: respondió el Idolo con promptitud, que él, y todos los Idolos eran demonios, y que solamente era verdadera la Religion, y Divinidad, que adoraban los Christianos. Abrió los ojos Tertuliano, conoció la verdad, y convirtióse, como lo hizieron muchos Indios de la Isla Española, assombrados de tan gran prodigio.

   Advirtió tambien el P. Fr. Pedro de Cordova, que en diez y ocho años, que contaban de la conquista, y possession que tenian de aquella, y otras Islas los Españoles, no se le avia ofrecido á alguno el poner en alguna Iglesia el SS. Sacramento del Altar. Dispuso que se colocara en la de la Concepciion de la Vega, y advertido el Almirante deste grandissimo descuydo, y del que se avia tenido en la predicacion del Euangelio; dexando á muchos Indios bautizados, y á todos admirados del fervor de su grande espiritu, bolvió á la Ciudad de Santo Domingo, y con orden, que traxo del Almirante, colocó en su Iglesia Cathedral el SS. Sacramento.

   Como en la Real presencia, que tiene Christo Jesus en este Divinissimo Sacramento, asseguramos nuestras mayores conveniencias espirituales, y temporales: luego que lo puso en su Sagrario el P. Fr. Pedro, con la mayor decencia que pudo, se experimentaron tan conocidamente sus admirables efectos, que el Coronista Herrera, que lo refiere, dize, que vieron tranquilos los mares, serenados los vientos, y sin aquella furia, conque fatigaban las embarcaciones, levantando temerosas, y continuas tormentas. Con evidencia, dize que se reconocieron mas favorables los tiempos, y los elementos. Accion, que celebró tanto el Catholico Rey D. Fernando, que por sus cartas significó el gozo, que tenia de tan gloriosa noticia, y que por ella repetia muy cordiales agradecimientos. Y nuestra Religion los repetirá en perpetuas acciones de gracias, de que se dignó de ilustrar á sus hijos, para que fuessen los primeros, que en todo este nuevo Mundo, le ofrecieron este culto reverente, que tanto alienta nuestra Fé, fortaleze la esperança, y enciende la caridad.

   Por este tiempo desembarcó en la Ciudad de S. Domingo el P. Fr. Domingo de Mendoza, con otros Religiosos de nuestra Orden, conque se llenó el numero de quinze. Alentaronse los que estavan en la Isla con los nuevos compañeros; y mucho mas, porque el P. Fr. Domingo refirió, que en la de la Gomera, que es vna de las Canarias, avia expelido del cuerpo de vna muger á vn demonio, que la atormentaba: el qual dixo avia salido desterrado de las Indias. Dicha, que celebraron con aver dicho Missa nueva el Lic. Bartolomé de las Casas, que despues tomó el Abito de nuestra Religion en la misma Isla, y fue Obispo de Chiapa, y por su gran zelo en defender a los Indios, citado continuamente en las Historias; en cuya defensa se dirá algo quando esta lo pidiere.

   Informados los Religiosos del modo conque se procedia en la conquista de los Indios, repartiendolos en encomiendas, y que los Encomenderos los hazian trabajar en las minas, y en otros ministerios, sin pagarles su trabajo: de que se introduxo el servicio personal, que es vna especie de tributo sublimado, intolerable, y de gravissima pension para los Indios, se fervorizó tanto el espiritu del P. Fr. Antonio Montesinos, que predicó vn Sermon contra aquel abuso introducido contra ley, razon, y clausula expressa del testamento de la Reyna Doña Isabel, que refirió en el pulpito, y dize assi: Que por quanto el principal fin, é intencion suya, y del Rey su marido de pacificar, y poblar las Indias, fue convertir á la Santa Fé Catholica á los naturales, y embiar para ello Religiosos para instruirlos en ella, y enseñarles buenas costumbres, suplicaba al Rey su marido, y Señor muy afectuosamente, y encarga, y manda á la Princesa su hija, y al Principe su marido, que assi lo cumplan, y que esso sea su fin principal, y que no consientan que los Indios de las tierras ganadas, y por ganar reciban en sus personas, y bienes agravios sino que sean bien tratados.

   Esta clausula dictada de aquella santa señora de gloriosa memoria, en cuya muerte perdieron los Indios su mayor amparo, era el texto principal, con que el P. Fr. Antonio authorizaba sus Sermones, atendiendo solo á la salvacion de las almas, vnico empeño de los Religiosos, conque desde aquel tiempo han padecido desayres, y grandes persecuciones en todas las Indias. Como este fin tan santo era contrario al que los vezinos, y Encomenderos de las Islas tenian de enriquezer, concitaron al Almirante, diziendo, que avia predicado contra el servicio del Rey. Dixo el Almirante al P. Fr. Pedro de Cordova, que mandara desdezir en el pulpito al P. Fr. Antonio Montesinos; pero como eran verdades Catholicas las que predicaba, se ratificó en el siguiente Sermon.

   El demonio furioso del tormento, que le avia dado el P. Fr. Pedro, mandandole, que hablara la verdad en aquel Idolo, empezó á sembrar cizaña en medio del trigo acendrado, que avian empezado á sembrar en aquella tierra nueva, concitó vna gravissima persecucion contra la doctrina, que enseñaban los Dominicos (palabras son del Coronista Herrera). El Obispo que estava en la Concepcion de la Vega, embió á S. Domingo á su Provisor D. Carlos de Aragon, que por complacer á los que governaban las Islas, encendió mas la persecucion, predicando contra lo que predicaban los Dominicos. Authorizaba sus Sermones con averse introducido pariente del Rey (tan antiguo, como esto es levantarse los espiritus de los que vienen á las Indias, tanto que luego que pisan sus tierras, renuncian lo plebeyo, y lo servil, y haziendo papel de grandes Cavalleros, blassonan de las mayores casas de España.) Con la presumpcion, de docto, que tambien tenia, diziendo, que era Doctor graduado en Paris, se descompuso con tal audacia en el pulpito, que por zaherir á aquellos humildes discipulos de S. Thomás, que tal vez lo citaban en sus Sermones, dixo: Perdone el Sr. S. Thomás que en esto no supo lo que se dixo. Como hasta entonces no avia mas Predicadores, que los Dominicos (segun el mismo Coronista Herrera, que lo refiere) el oficio de Provisor, el Doctorado de Paris, y la Real sangre de que presumia, atrasó la opinion de nuestros Religiosos, que viviendo conforme á su estado, enseñaban todas las que eran favorables á los Indios. Este fue vno de los motivos (dize el Rmo. Casas) que tuvo para recibir el Abito de nuestra Religion, empezar con ella á padecer por defensa de la verdad.

   Supieron, que contra su enseñança, y proceder se hazian sangrientos informes al Consejo; y porque no se obscureciera la verdad, fueron á España á defenderla los Padres Fr. Pedro de Cordova, y Fr. Antonio Montesinos. Dióles Audiencia su Mag. remitiólos al Consejo, y mandando, que se consultára lo que informaban los Dominicos. Esta fue la primera consulta que se hizo en favor de los Indios, y se formó de los hombres mas señalados Canonistas, y Theologos, que se hallaron en la Corte. A que entraron los Padres Maestros Fr. Thomás Durán, Fr. Pedro de Covarrubias, Fr. Mathias de Paz, Cathedraticos de Salamanca; y los Maestros Fr. Thomás Matienço, y Fr. Alonso Bustillo, todos Dominicos. A que se mandó juntar al P. Fr. Alonso de Espinosa, del Orden de N. P. S. Francisco, que con los poderes de los Encomenderos de las Islas, avia passado á la Corte, á defender el servicio personal de los Indios, y el trato ya introducido de venderlos como esclavos. Todo lo refiere el Coronista Herrera. Y aunque en la expression de las resoluciones, y despachos del Consejo debe preferir á todos los Historiadores; porque se governaba por ellos, y no por relaciones de los interesados, dize el P. Fr. Pedro Simon, que con el parecer del P. Fr. Antonio Montesinos, se dieron los Indios por esclavos. En dicha consulta se determinó, que son libres los Indios, y que si quisieren trabajar, sea á su voluntad, y con jornal bien pagado; pero que los Indios de la Isla llamada Dominica, y de otras partes, que llamaban Caribes, porque comian carne humana, y vivian obstinados en la Idolatria, que los pudieran tener, como esclavos.

   Llamado á España el Provisor Don Carlos de Aragon, passaba dissimulando con la hypocresia alguna pretension; pero como la Diuina Mag. no dissimula los desacatos, que se tienen con sus Santos, lo prendió el Santo Oficio de la Inquisicion, y anathematizadas veinte y cinco proposiciones, con el castigo que merecia, lo hizieron desdezir.

   Consiguieron los Padres las primeras ordenanzas, que se hizieron en favor de los Indios, que contienen veinte y dos capitulos, norma de otras, que se han embiado despues, mirando á su libertad, y enseñança de la Doctrina Christiana. Bolvieron á la Isla de S. Domingo, con orden de que se erigieran Iglesias, dotandolas su Mag. de ornamentos, Calizes, y campanas: que se empezara á fabricar de canteria la Cathedral, y nuestro Convento: que en la Ciudad de Santiago de la Fernandina se diesse á esta Religion vna casa del Fisco, para que fundasse vn Monasterio, que fuesse Seminario, de donde saliessen los Religiosos á la predicacion de otras partes de las Indias.

   Traxeron otros Religiosos, y prosiguiendo en la conversion, y enseñança de los Gentiles de las Islas, dize el Maestro Gil Gonçález Davila, que en Creviche, Lugar del Arçobispado de Santo Domingo, entró á predicar al P. Fr. Pedro de Córdova con otros compañeros suyos. Hallaron vn Cazique, que traía engañado á grande numero de Indios. El embuste era de esta suerte: que de noche los hazia juntar en vna cueva obscura, y alli les dezia quanto desseaban saber; porque el demonio apoderado del Cazique hablaba por su boca, y ninguna cosa preguntaban, á que no respondiesse. Bien enterado el P. Fr. Pedro, entró en la cueva con vna luz, en ocasion que estavan ocupados en oír las respuestas del demonio, y halló que el Cazique estava como muerto. Reconoció el engaño del demonio lo conjuró mandandole en el nombre de Jesu Christo, que respondiesse á lo que se le preguntasse. Dí, traydor (le dixo) donde llevas las almas de estos pobrecillos Indios? Respondió: A vn lugar lleno de entretenimientos, y deleytes. Mientes (dixo el Religioso) yo te mando, que digas la verdad, en virtud, del nombre de Jesu Christo. Respondió el demonio en lengua Castellana: Llevolos á las penas eternas, en que yo estoy, y al fuego, en que yo ardo, que nunca se acabará. Di esso mismo (dixo el Religioso) en lengua que todos los entiendan; y al punto obedeció, y lo dixo en lengua India, que todos lo entendieron bien claro. Con esta obra tan heroyca llegaron á ser hijos de la Iglesia, y á pedir el Bautismo vna gran summa de Indios, confessando el engaño en que auian vivido hasta aquel tiempo, quedando admirados de la virtud del Padre, y del gran fervor, y poder que Dios le dava. Hasta aqui el Author referido.

   Passó con otros compañeros á la Isla de Cumaná, donde roboraron su predicacion con glorioso martyrio el P. Presentado Fr. Francisco de Cordova, y el Herm. Fr. Juan de Garcez, que fueron los primeros que en obsequio de la Fé derramaron su sangre en esta America, perdiendo á manos de Barbaros con violencia las vidas.


CAPITULO VI

De que salieron de la Isla de Santo Domingo sus hijos, á la fundacion de estas Provincias de Indias, y la declaracion que consiguieron de su Santidad en beneficio de los Indios.

   Al signo de la Estrella, que en el Cielo mystico, de la Iglesia puso Dios en la cabeza de N. P. S. Domingo, corresponde lo que de el Real Profeta Dauid assegura el Abulense. Dize, que por aver significado su nacimiento aquella Estrella, que nació de Jacob, segun el Propheta Balaan, ilustró é hizo inclyta su Nacion con la fama de sus grandes acciones. Inclyto (según Evanisto, citado de S. Alberto Magno) es lo mismo, que ser illustre en dignidad, en nobleza de linage, riqueza, y gloria . Inclyta avia hecho su Religion N. P. S. Domingo en aquellas partes del mundo, illustradas con las heroycas acciones de sus hijos. Y por otras iguales interpelaba su obligacion, por aver dedicado á su Patrocinio la primera Ciudad, que fundó en este nuevo Mundo su Almirante D. Christoval Colon, para que desde su Cielo hiziera mas inclyta su Nacion Española, comunicando á sus hijos, y compatriotas los clarissimos rayos de su Estrella: con ellos, y los fervores de su espiritu heredado, penetraron las partes mas remotas desta America, haziendo resonar el nombre de su Nacion mas con estas sonoras trompetas del Evangelio, y acciones grandes de sus hijos, que por el belicoso valor de las Armas Españolas.

   Desde aquella Isla ennoblecida con el Patrocinio, y nombre de S. Domingo, salieron como rayos de su estrella doze Religiosos para la Nueva España. Entraron en Mexico el año de 1526 con el V. P. Fr. Domingo de Betanços, y el P. Fr. Thomás Ortiz, Religioso de mucha virtud, y respecto, que venia por Vicario de todos. Enfermó con el nuevo temperamento, y dexando en su lugar al P. Fr. Domingo, bolvió á España para que esta Provincia del Nuevo Reyno lo tuviera por su fundador, y primer Obispo de S. Martha.

   Como madre fecunda de illustres hijos la Prouincia de Santiago de Mexico se dividió en la de S. Vicente de Chiapa, en la de S. Hipolito martir de Oaxaca, y en la del SS. Rosario de Philipinas. En todas como rayos proprios de aquella Estrella, llenaron de Catholica enseñança aquella parte Septentrional, y difundiendose por las Islas Philipinas, y Marianas, están oy brillando sus luces dentro del Imperio de la gran China. Las gloriosas acciones, conque en estas dilatadas, y bastissimas Regiones han servido sus Religiosos á la Iglesia, y Corona de España, haziendola inclyta entre todas las Naciones del mundo, es motivo de admiracion en las Historias.

   El año de 1528 se dió titulo de Provincia a la de Santa Cruz en la Isla Española; y como es su cabeza nuestro Convento, que está en la Ciudad de Santo Domingo, y en aquel tiempo era escala, á donde llegaban á socorrerse de nuevo las Armadas, que venian á Indias, bolvió á ella el año de 1529. el P. Fr. Antonio Montesinos con el titulo de Protector de los Indios de Venezuela, y veinte Religiosos, adonde passó con el General Ambrosio Alfinger. Introduxo nuestra Religion en aquella dilatada Governacion, y en sus Islas circunvezinas. Llegó tambien el P. Fr. Thomás Ortiz, que aviendo convalecido en España, pretendió bolver á predicar, y se le concedió el titulo de Protector de los Indios de Tierra firme, y el de Vicario de otros veinte Religiosos, con que entró el mismo año en las Prouincias de Santa Martha, con el Governador Garcia de Lerma. De aqui passaron algunos el año de 1533. á la conquista de la Governacion de Cartagena con D. Pedro de Heredia, y con D. Gonzalo Ximenez de Quesada el P. Fr. Domingo de las Cassas á este nuevo Reyno el año de 1536. Todos estos Religiosos de que tuvo su origen esta Prouincia de S. Antonino reconocian por su Prelado al Rmo. Fr. Thomás Berlanga, Provincial de aquella Provincia, y despues Obispo de Panamá; y recibieron la luz de la Estrella de N. P. S. Domingo, que consistente en su Isla, la repartió con tanta abundancia á sus hijos, que llenaron de resplandores á todo este nuevo Reyno de Granada, de quienes se dirá lo que han servido, como argumento principal de esta Historia.

   El P. Fr. Reginaldo de Pedraza, que con licencia del P. Fr. Pedro de Cordova avia fundado el Convento de Panamá el año de 1519. acompañó a D. Francisco Pizarro en la navegacion del Mar del Sur, y descubrimiento de los dilatados Reynos del Perú. Y como su inseparable compañero passó a España, á donde le nombraron por Vicario de siete Religiosos: vino con ellos el año de 1530. y el siguiente entraron en aquellos Reynos, y se hallaron en la fundacion de la Ciudad de Piura. Este fue el principio de la gran Provincia de San Juan Baptista del Perú, cuyos thesoros espirituales mutuados de la Estrella de N. P. S. Domingo, para llenar, authorizando las Historias de su Religion, se repartieron en la fundacion de las Doctissimas, y muy Religiosas Provincias de Nicaragua, Quito, y Chile; teniendo esta de S. Antonino del Nuevo Reyno la felicidad de ser la primera de sus fundaciones, y de aver estado á su obediencia, hasta el año de 1558. como se dirá en su lugar.

   En este lo tiene vna rara novedad, que no se le halla semejante en las Divinas, y humanas letras. Cada dia se descubren tales circunstancias de malicia en la depravada condicion de los hombres, que no tienen numero sus maldades. De las que hizieron en estas Indias algunos de sus Conquistadores están llenas las Historias, como los Archivos Reales, y Eclesiasticos de Ordenanças Santissimas de sus Reyes Catholicos, para contener en razon, y justicia el desafuero, conque se precipitó la codicia. Vno de sus efectos, y el mas pernicioso fue dezir, que los Indios no eran verdaderamente hombres: y como no faltaron algunos Canonistas y Theologos, que lo afirmaban, se encendió en la Nueva España la disputa. Llegó á la Europa divulgandose por toda ella, que los naturales de la America no eran racionales, sino brutos animales incapazes de la vida eterna, y de los Santos Sacramentos. Admiró mucho mas la malicia de los que introduxeron esta iniqua opinion. Porque siendo de aquellos á quienes los mismos Indios salian á recibir con presentes de oro, y algunas comidas de las que vsaban; y que hospedandolos en sus casas, vsaban mal de sus hijas, y mugeres; aun no los convencia la bestialidad, de que se indiciaban en su sentir; ni que ninguno de los brutos sale á recibir con presente á los que no son de su especie, sino con las armas que les dió la naturaleza para defenderse.

   Con summa iniquidad sacudian el yugo de la Ley de Dios, faltando al precepto del amor del proximo: y como lo es el que tiene alma racional, se la negaban al Indio, por entrar con mas libertad en sus bienes, y con el dominio que en Adan nos concedió sobre los brutos la Diuina Mag. Es cierto, que los Indios en su Gentilidad no tenian aquella politica que tienen los Españoles, y otras Naciones, y que con la idolatria, y grandes vicios, tenian borrada la imagen de Dios. Pérdida es esta de honor tan soberano, que por ella no solo el Idolatra, sino el Christiano apartado de Dios por el pecado, queda semejante á los brutos. En esta torpissima semejança estavan los Indios, como lo estuvieron todas las gentes del Orbe antes de la predicacion del Evangelio. Gloria de Christo Jesus, que como Imagen del Eterno Padre, la haze resplandecer en los entendimientos de los infieles, que el demonio avia cegado con la idolatria . Todos los Gentiles adoraban lo que consta de la Escriptura Sagrada: lo que refiere Tertuliano en su Apologia, y todos los Historiadores Eclesiasticos, y Seculares, pero jamás se llegó a poner en question si eran brutos, aunque lo parecian en la barbaridad de sus costumbres; hasta que la codicia la movió en las Indias, con artificio del demonio, que con esta astucia pretendia cerrar á los Indios las puertas para la predicacion, y enseñança de la Fé Catolica.

   Commovieronsele las entrañas al V. P. Fr. Domingo de Betanços, celebre predicador, y Conquistador Espiritual de la Nueva-España, y en la ocasion Provincial de su Provincia: y para que se remediara tan enorme maldad, embió á Roma al P. Fr. Domingo de Minaya, llevó poderes, y carta para su Santidad, del Reverendissimo, y Religioso Prelado D. Fr. Julian Garcés, también de nuestra Religion, Obispo de Tlascala, y antes de toda la Nueva-España con titulo de Yucatán; en que con amor de Padre defendia á los Indios, informando de su capacidad, y assegurando, que son hombres como los demás. Llegó á la Corte Romana el Religioso, y como admiró tanto la novedad, juntó vna consulta la Santidad de Paulo III. Leyeron la Carta del Obispo de Tlascala, y la del Provincial de Santo Domingo, y con parecer de Theologos, que algunos fueron Dominicos, despachó su Bulla en 9 de Junio de 1537. En ella dize: Conociendo, que aquestos mismos Indios, como verdaderos hombres, no solamente son capazes de la Fé de Christo, sino que acuden á ella, corriendo con grandissima promptitud, segun nos consta. Por el tenor de las presentes determinámos, y declarámos, que los dichos Indios, y todas las demás gentes, que de aqui adelante vinieren á noticia de los Christianos, aunque estén fuera de la Fe de Christo, no están privados, ni deben serlo de su libertad, y del dominio de sus bienes, y que no deben ser reducidos á servidumbre. Declarando, que los dichos Indios, y las demás gentes han de ser traídos, y combidados á la dicha Fé de Christo con la predicacion de la Palabra Divina, y con el Exemplo de la buena vida.

   Este beneficio deben los Indios á la Religion de N. P. S. Domingo; y entre otros debe ser el mas singular en la estimacion; pues de la que tenian de brutos, passaron á la que deben tener, tratandolos, como á proximos, y que no están privados del derecho de las gentes, ni de las funciones de Christianos, y libertades que son comunes á todo el genero humano.

   Tanto se aplica nuestra Religion en instruir las gentes deste Nuevo Mundo en la Fé Catholica, haziendo mas gloriosos sus progressos, hasta con la sangre, que derramaron sus hijos, que la Santidad de Paulo IV. los engrandece en vn Oraculo, concediendo indulgencia plenaria, y otras facultades á nuestros Religiosos. Consta de vn tanto autorizado, que está en nuestro Archivo, en que lo assegura el Señor Cardenal Alexandrino, que en su Coronacion se llamó Pio V. Es como sigue.

   Advirtiendo N. Smo. Sr. Paulo por la Divina providencia Papa IV. quantos trabajos, y peligros padecen muchissimos Sacerdotes, en especial de la Orden de Predicadores, que posponiendo el amor de la Patria, y de los deudos propinquos, encendidos en zelo de devocion, no temen caminar á las remotissimas partes de las Indias del Mar Occeano, y Austral, á causa de ampliar, y dilatar el Evangelio, la Fé Orthodoxa en honra de Dios Optimo Maximo, y de la salud de los proximos, assi los infieles, como los nuevamente convertidos á la Fé, de que ay grandissimo numero: y considerando tambien el mismo Santissimo, que los Sacerdotes, y Frayles Predicadores sobredichos, solo abrassados en ferviente amor de Dios, y grande caridad de sus proximos, pudieron atreverse á padecer tantos trabajos, y peligros, queriendo vsar á cerca de hijos tan benemeritos de la acostumbrada benignidad suya, y de la Sede Apostolica, les concede, &c.

   Siendo Summo Pontifice el mismo S. Pio V. lo desvelaba tanto el cuydado de que se predicára la Doctrina Christiana, y se reduxera á la Fé Catholica este Nuevo-mundo, que por su Breve encargó la conciencia á Felipe II. y le amonestó, que no permitiera, que los Indios, y si necessario fuesse, que los hiziera compeler á que no vivan en los montes, ni en las cuevas, sino cerca de las Iglesias, en que sus Parrochos los instruyan en la Religion Christiana, enseñandoles el Cathecismo.

   Fue informado, que D. Bernardino de Víllalpando Obispo de Huatemala, no era afecto á los Religiosos de N. P. S. Francisco, y S. Domingo; y que impedia las entradas que hazian en las tierras de los infieles, y que no les guardaba los privilegios de Missionarios, ni los de sus Religiones; y lo sintió tanto, que despacho su Bulla, en que de nuevo se los confirmó, augmentando los de las Missiones; y que si no desistia de los embarazos que ponia con los Encomenderos á la predicacion, y conversion de los Indios, que lo privaria del Obispado.

   A las Provincias de Santiago de Nueva-España, de San Juan Baptista del Perú, á esta de San Antonino del Nuevo Reyno, á la de Santa Cathalina Martyr de Quito, y á la de Santa Cruz de la Isla Española concedió, que en nueve Iglesias de cada vna destas Provincias, en los Altares, que estuviere colocado el Santissimo Sacramento, que quantos Sacerdotes Regulares, ó Seculares celebraren el Santo Sacrificio de la Missa, puedan merecer, y merezcan sacar vna alma de las penas del Purgatorio; y á los Provinciales de las dichas Provincias, que en los dias de N. P. S. Domingo, Santo Thomás, San Vicente Ferrer, y Santa Chatalina de Sena, puedan dispensar con qualesquier personas en todas las irregularidades, menos con los hijos illegitimos, y la del homicidio voluntario. Está en nuestro Archivo vn tanto autorizado, su practica vsada, y recibida en todas las Indias, como lo assegura el Obispo de Quito D. Alonso de Monte Negro en su itinerario de Panchos de Indios

   Despues de las concessiones Apostolicas de Julio II. Leon X. Clemente VIII. y Adriano VI. para que los Regulares pudieran ser Curas, que revocó el Concilio Tridentino, consiguieron los Reyes de España del S. Pontifice Pio V. por su Bulla dada en Roma en 24. de Março del año de 1562. que puedan los Religiosos ser Curas, y administrar los Sacramentos á los Indios, y Españoles en todos los Pueblos que tuvieren encargados en este Nuevo Mundo. Esta Bulla es vna de las primeras que tienen las Religiones para obtener los Curatos que sirven, de que están en possession desde dicho año, hasta los tiempos presentes, corroboradas con las que concedieron despues Gregorio XIIII. y Gregorio XV, y aunque en diversas partes se ha quebrantado, por varios pretextos, que han arbitrado los señores Obispos; se han buelto á continuar, y á amparar en su possession por repetidas cedulas de su Mag. Porque los Pontifices, y Reyes tienen conocido, y assegurado por las mismas cedulas, que la conversion de tan grande numero de Gentiles á la Fé Catholica, vnicamente se debe á lo que han trabajado las Sagradas Religiones. A su predicacion, y enseñança reservó Dios este merito glorioso, para engrandecer mas aquellos servicios esclarecidos, conque resplandecen en la Iglesia Catholica.

   En este ministerio Sagrado (Divinissimo lo llamó S. Dionisio) como es reducir la criatura racional al conocimiento de su Criador, se singularizó tanto nuestra Religion, que Genebrardo afirma en su Chronologia, que las Indias Occidentales se reduxeron por los Frayles Predicadores.

   Thomás Bozio, despues de aver celebrado á nuestros Religiosos Fray Alonso de Montenegro, y Fr. Martin de Esquivel, primeros Apostoles del Reyno de Quito, dize: No puede dexar de ser vehemente mi dolor de la falta que tengo de noticias de los otros Religiosos en especial de aquellos que fueron de la orden de S. Domingo, de la qual florecieron Santissimos Varones, que avien-do padecido gravissimos trabajos, dilataron, y propagaron la Religion Christiana .

   El Maestro Gil Gonçalez Davila en su Theatro Eclesiastico, hablando de la Iglesia de Lima, y de nuestra Religion, dize: Esta es, y ha sido la primera familia conquistadora, y pobladora á lo Divino de aquel nuevo, y dilatado mundo, que comprehende la Nueva España, Perú, y Philipinas. Ella, y la de San Francisco cathechizaron, y baptizaron en sus principios diez millones de Indios.

   Don Francisco de Echave llama á nuestra Religion conquistadora de las Indias. El zelo (dize) de los Padres Predicadores, á quienes reconocen por sus fundadores estos Reynos: pues entre las malezas de la Gentilidad sembraron los primeros granos de la Fé, de que han cogido tan copioso fruto para los graneros de la Iglesia.

   Estos meritos preclaros, conque N. P, S. Domingo ha hecho inclyta su Religion en este nuevo Mundo, ha premiado la Diuina Magestad con la singular excelencia de averle dado por hija excelsa á la gloriosa Virgen Rosa de Santa Maria, su Patrona vniversal: Santidad de suprema magnitud, que celebra Clemente X. llamandola primera ñor de la Beatificacion de las Indias: Eximias primicias de el campo Dominico: Nueva Flor de la America, que con suave olor ha recreado la Iglesia vniversal. Con humildad lo reconoció el Rmo. P. M. General Fr. Juan Baptista de Marinis: pues viendo coronada su Religion con las fragrantes, y heroycas virtudes de esta Virgen esclarecida, se congratula de lo que han servido sus hijos en la carta circular, que escrivió avisando de su Beatificacion. En ella comprehende algo de lo referido, y buelto en romance, dize assi en vno de sus capitulos.

   Y qué cosa puede ser mas admirable, ó mas estraña, que aver podido nacer esta rosada luz en aquellas Regiones, donde aun en el siglo de nuestros Padres dominaba el Principe de las tinieblas. Las playas del Perú, ignotas eran entonces á la Iglesia Militante, y sepultadas en los horrores de la idolatria yazian en desgracia de la Iglesia Triunfante. La noche obscura, y tenebrosa de la Gentilidad escondia aquella Region, ni tocada, ni descubierta de los nuestros. Las malezas, y cambroneras de inculta fiereza excluian la semilla de la verdad, hasta que el Sagrado Orden de Predicadores, primero en esto entre todas las Religiones, no sin sudor, ni sangre, rompió los embarazos, y á la primera entrada de sus hijos, abriendo á la luz anchurosas selvas, plantó la Fé en aquellas Provincias, derramó copiosas aguas del Baptismo, que limpian las almas de toda mancha, y convirtió en Paraíso aquellos eriales espinosos, y esteriles; conque conocereis claramente en esta Rosa las primicias dignas de los sudores, conque nuestros Religiosos regaron aquellos campos: pues siendo florida planta, y santidad primogenita del Perú, ha llegado á tal estado, que se haze lugar como Estrella en el Firmamento, donde luzen los Bienaventurados.

   Y á la verdad, como no puede dexar de alegrarse esta Religion tan santa, quando los Padres del Convento de San Estevan de Salamanca, dando aprobacion, y alientos á los designios de Christoval Colon, facilitaron con los Reyes Catholicos el descubrimiento del Nuevo Mundo; y su impulso fue casi todo el motivo de emprender su conquista: assi nunca podrá estar apesarada de aver sido la primera, que remitió al Perú los primeros Obreros del Culto del Evangelio, ni de aver ofrecido al cuchillo los primeros Martyres, ni de aver dado á aquellos Pueblos (no bien instruidos hasta entonces en la Fé) los primeros Obispos, y Arçobispos; ni de aver fundado las primeras Cathedrales, Colegios, Hospitales, y Vniversidades: tanto, que hasta el primer Presidente del Supremo Consejo de las Indias fue D. Fr. Garcia de Loaysa, Religioso de nuestro Abito. Como podrá estar apesarada la Religion de Predicadores de tan costoso empleo, si en vna Rosa logra tan excesivos, y tan sazonados frutos? Luego felizmente se han trabajado en la agricultura de aquellos campos quando á la fatiga de los Obreros corresponde el primero, y mas escogido fruto de la America, para emolumento, y felicidad de los primeros Predicadores. Nuestra Sagrada familia por herencia, y por oficio es la Hortelana de los Huertos de la Rey-na de los Cielos, y la que cultiva su Santissimo Rosario: conveniente fue, y conforme á razon, que para tal Religion naciesse tal Rosa tan hermosa, y tan peregrina, que el Celestial Esposo, por privilegio de amor, la pretendió para Esposa.

   La Bulla de su Canonizacion despachada en Roma en 12. de Abril de 1671. formó su narrativa Clemente X. de los servicios, que nuestra Religion ha hecho en este nuevo Mundo, y dize assi:

CLEMENTE OBISPO

Siervo de los siervos de Dios para perpetua memoria.

   El Celestial Padre de familias, cuya naturaleza es su Bondad, su Voluntad, su Potencia, y cuya obra su Misericordia: luego que vió, que los Judios combidados á la grande cena de su Divinidad, se escusaron por indignos, despachó á vn criado fiel, que por las calles, y las plazas le recogiesse, y traxesse combidados á su mesa á todos quantos hallasse; pero no contento, ni con tanta copia de valdados, y tullidos, ni con los que estavan cerca, ni con los que andavan lexos, mandó al mismo siervo, que procediesse hasta las vltimas gentes, y las combidasse á todas para aquella Mesa Real, en que estavan prevenidas, no pocas viandas, sino todos los regalos, dulçuras, y abundancias del Cielo, y de la tierra, hasta llenarle de combidados el Palacio Celestial. De todas partes, del Assia, de la Africa, y de la Europa fue recogida vna grande multitud de Santos Varones, y mugeres de toda edad, condicion, y grado, y sola la America yazia enferma, y hambrienta, ni conocia el misterioso secreto del Señor, que quiere la salud de todos; ni podia oír las vozes de el Ministro, y criado, que llamaba, hasta que vino la plenitud de los tiempos, y por los Ministros fieles sonó la voz del Padre de familias en los oídos de los que yazian sentados en las tinieblas, y sombras de la muerte, y fue llevado el Evangelio mas allá de los rios Indo, y Ganges, y por todos los angulos del mundo, buscando los Gentiles hambrientos, para que en el dispuesto combite de tan sabrosos, y substanciales manjares se sentassen á comer con el Dios de Abraham, Isac, y Jacob en su Palacio Real. Finalmente, mas allá de los fines de todo el antiguo Orbe en grandissima distancia hasta las vltimas lineas del Occeano Atlhantico, y hasta las postreras playas de las Indias Occidentales, que cercan las inmensas orillas del mar, que llaman Pacifico, vna, y otra vez obligó á aquel su fiel (por el qual, como lo expone, y explica el Doctor Maximo de esta Iglesia Romana, y nuestro Predecessor Gregorio, se entiende la Orden de Predicadores) á que llegasse al Perú, donde á vna con aquellos, que con feliz entrada á aquella grande Region, la sujetaron á Dios, y á la Santa Iglesia Romana, entró la primera esta Orden, que por singular privilegio de esta Sede Apostolica mucho ha que es conocida por el Titulo de Predicadores; y antes que todas las otras anunció el Evangelio de Christo á la Peruana Gentilidad; siendo tambien la primera Religion, que rubricó con su sangre la palabra de la saludable Predicacion, combidando eficazmente á aquella Gentilidad á la Cena del provido Cordero.


CAPITVLO VII

De los Señores Obispos, y Arçobispos, que el Orden de Predicadores ha tenido en esta America desde su descubrimiento

    Fvera de aquel Carro triunfal de la Gloria de Dios, en que los Santos Apostoles, Evangelistas, y primeros Ministros de la Iglesia llevaron á Christo Jesus por todo el Orbe de la tierra, tenia de respecto reservada vna litera para venir á este nuevo Mundo sobre los ombros de sus Predicadores Apostolicos. A esta mystica Litera de el pacifico Salomon rodean los Señores Obispos, y Arçobispos, Varones fortissimos, y doctissimos para las batallas, que todos con cuchillos en las manos assisten de guarda, para que el demonio no perturbe con rumores tenebrosos el reposo, conque descansa en esta Iglesia Americana. Con vigilancia tan cuydadosa la han guardado, que hasta los tiempos presentes ningun Heresiarcha se ha levantado; ni la continua frequencia de los Hereges de Europa, que vienen á robar á sus costas, la han inficionado con la Heregia.

   La mayor parte destos fortissimos, y doctissimos Varones ha sido de nuestra Religion, que teniendo en las manos el cuchillo de la Jurisdiccion Eclesiastica, han rodeado, como vigilantes centinelas, á esta Sagrada Litera, haziendo guerra, y dando batallas sangrientas al Principe de las tinieblas, sacando de su poder innumerables Naciones, cubiertas con el velo de vna noche tenebrosa, que nacian con los horrores de la idolatria, para vivir en la brutalidad, y morir sin la esperança de la salvacion. Los Religiosissimos Sacerdotes, que guardando en sus labios thesoros de sabiduria, alumbraron estos Reynos con rayos clarissimos de Catholica enseñança: los que en las solevaciones de algunos reveldes armaron con su autoridad el valor de sus corazones, oponiendose á la deslealtad, sacando la cara en defensa de sus Reyes, hasta assegurarles la Corona Imperial en estos poderosos, y grandes Reynos: los que solicitaron, y consiguieron de los Pontifices amplissimos privilegios: de los Reyes, leyes y santissimas ordenanzas en favor, y defensa de los Indios miserables: los que amparandolos con su proteccion, los alimentaron con sus rentas, y vivificaron con su buen exemplo: los que para assegurar mas el descanso del pacifico Salomon en esta su mystica Litera, augmentaron nuevas milicias de Religiosos, y Catholicos Ministros, erigiendo Iglesias Cathedrales, y Parroquiales, fundando Conventos de Religiosos, y Religiosas, Colegios, y Vniversidades, Hospitales, y otros Lugares pios, dotandolos con sus rentas para mayor veneracion del culto Divino; y fortissimos Valuartes, donde, teniendo en las gargantas las Divinas alabanças, tienen en las manos cuchillos afilados, conque hasta los tiempos presentes permanecen haziendo guerra contra los Principes de las tinieblas: los que con admirable profussion de limosna, y plausible fama de virtud, doctrina, y acciones grandes, han llegado á la felicidad de ser Ministros de la guarda de esta Litera Eclesiastica.

   Segun las Centurias, y Monumentos de nuestra Religion, y el Theatro Eclesiastico de las Iglesias de Indias, que compuso el Mro. Gil Gonçalez Davila, hasta el año de 1654. advirtiendo, que desde este año hasta el presente de 1696. no han llegado á mi noticia los que se han promovido para las Iglesias de la Nueva España, y que solo ván en el siguiente Cathalogo, los que han venido á la mia.

   Entre todos debe tener primer lugar el Eminentissimo, y Rmo. Señor Mro. D. Fr. Garcia de Loaysa, que siendo General de nuestra Religion, y Confessor del Sr. Emperador Carlos V. fue Virrey de toda esta América. Ascendió á la Purpura de Cardenal, Arçobispo de Sevilla, y Comissario General de la Santa Cruzada; y el titulo de Virrey se le mudó en el de primer Presidente del Supremo Consejo de las Indias, que governó desde el año de 1524. hasta el de 1546. en que murió. En este tiempo le deben las Indias sus mayores honores, y conveniencias de que gozan hasta los tiempos presentes. En la creacion de sus primeros Obispados. El que fundó las primeras Audiencias, y Chancillerias; y authorizando sus Ministros, y Tribunales, alentó á los Obispos: solicitó las Missiones de las Sagradas Religiones de S. Domingo, S. Francisco, S. Agustin, y nuestra Señora de la Merced. Llenó de sus Religiosos á estos Reynos, y procuró la fundacion de sus Provincias. Fervorizó tanto á sus Missioneros, que á su amparo, gasto, y sombra, se empezaron á lograr los primeros frutos de la predicacion del Evangelio, y conversion de los Indios, authorizando las primeras leyes, y provisiones, que se despacharon en su favor.


      ISLAS DE BARLOVENTO

   Arçobispado de S. Domingo, Primado de las Indias Occidentales.

   El M. D. Fr. Agustín Davila y Padilla.
   El M. D. Fr. Christoval Rodriguez.
   El M. D. Fr. Domingo de Valderrama.
   El M. D. Fr. Domingo Fernandez Navarrete.

   Isla de Cuba.

   El M. D. Fr. Julian Garcés, primer Obispo,
   El M. D. Fr. Bernardo de Messa.
   El M. D. Fr. Sebastian de Salamanca.
   El M. D. Fr. Juan Flander.
   El M. D. Fr. Miguel Ramirez de Salamanca.
   El M. D. Fr. Juan Cabezas,

   Isla de Puerto-Rico

   El M. D. Fr. Juan de Cabrera,
   El M. D. Fr. Phelipe Vasquez de Arce.
   El M. D. Fr. Bartolomé Garcia.

      NVEVA ESPAÑA

   Arçobispado de Mexico.

   El M. D. Fr. Julian Garcés, primer Obispo de toda la Nueva España, con titulo de Yucatán,
   El M. D. Fr. Pedro de Pravia, electo de Panamá, Governador de este Arçobispado, por ausencia de D. Fr. Juan de Zumarraga.
   El M. D. Fr. Garcia de Enguerra Arçobispo, y Virrey de Mexico.
   El M. D. Fr. Alonso de Montufar.

   Tlascala, ó Puebla de los Angeles.

   El M. D. Fr. Julian Garcés, primer Obispo.

   Mechoacan.

   El M. D. Fr. Alonso Guerra.
   El M. D. Fr. Domingo de Vlloa.
   El M. D. Fr. Andres de Vvilla.
   El M. D. Fr. Antonio Monroy, electo, no aceptó.

   Huatemala.

   El M. D. Fr. Domingo de Betanços, electo, no aceptó.
   El M. D. Fr. Alonso de Malla.
   El M. D. Fr. Juan Ramirez.
   El M. D. Fr. Juan Cabezas Altamirano.
   El M. D. Fr. Alonso de Monterroso.

   Vera Paz.

   El M. D. Fr. Pedro de Angulo, primer Obispo.
   El M. D. Fr. Pedro de Santa Maria.
   El M. D. Fr. Pedro de la Peña.
   El M. D. Fr. Antonio Herbias.
   El M. D. Fr. Thomás de Cardenas.
   El M. D. Fr. Juan de Castro, electo, no aceptó.

   Guadalaxara.

   El M. D. Fr. Domingo de Arzola.

   Chiapa.

   D. Fr. Bartolomé de las Cassas.
   D. Fr. Thomás Cassillas.
   El M. D. Fr. Diego de Rivilla.
   El M. D. Fr. Domingo de Lara.
   El M. D. Fr. Domingo de Noreña.
   El M. D. Fr. Pedro de Feria.
   El M. D. Fr. Antonio de Vvilla.
   El M. D. Fr. Thomás Blanes.
   El M. D. Fr. Francisco Nuñez de la Vega.

   Yucatán.

   El M. D. Fr. Gregorio de Montalvo.

   Oaxaca.

   El M. D. Fr. Bernardo de Alburquerque.
   El M. D. Fr. Bartolomé de Ledesma.
   El M. D. Fr. Juan Cathano de Bohorquez.

   Nicaragua.

   El M. D. Fr. Antonio de Valdivieso.
   El Mro. D. Fr. Domingo de Vlloa.
   El M. D. Fr. Gregorio de Montalvo.

   Venezuela.

   Fr. Pedro de Agreda.
   Fr. Juan Manzanillo,
   Fi. Pedro Martyr Palomino.
   Fr. Diego de Salinas,
   Fr. Juan Cathano de Bohorquez.
   Fr. Antonio Gonçalez de Acuña.

   Honduras.

   El M. D. Fr. Alonso Galdo.
   El M. D. Fr. Alonso de la Zerda.

      REINOS DEL PERV.

   Panamá.

   El M. D. Fr. Vicente de Valverde.
   El M. D. Fr. Juan de la Guarda.
   El M. D. Fr. Thomás de Verlangas.
   El M. D. Fr. Pedro de Pravia.
   El M. D. Fr. Vicente de Peraza.
   El M. D. Fr. Francisco de la Camara, y Raya.
   El M. D. Fr. Pablo de Torres.

   Santa Martha.

   D. Fr. Thomás Ortiz, primer Obispo.
   El M. D. Fr. Christoval Brochero, electo, no aceptó.
   El Pres. D. Fr. Juan Mendez.
   El M. D. Fr. Juan de Espinar y Horozco.
   El M. D. Fr. Francisco de la Cruz.
   El M. D. Fr. Francisco de la Trinidad y Arrieta.

   Cusco.

   El M. D. Fr. Vincente de Valverde.
   El M. D. Fr. Juan Solano.
   El M. D. Fr. Gregorio Montalvo.

   Cartagena.

   El M. D. Fr. Thomás Toro, primer Obispo.
   El M. D. Fr. Geronimo de Loaysa.
   El M. D. Fr. Gregorio Beteta.
   El M. D. Fr. Dionisio de los Santos.
   El M. D. Fr. Juan de Montalvo.
   El M. D. Fr. Antonio Herbias.
   El M. D. Fr. Diego de Ossorio, electo, no aceptó.
   El M. D. Fr. Juan de la Drada.
   El M. D. Fr. Pedro de Vega.

   Arçobispado de Charcas.

   El M. D. Fr. Thomás de San Martin, Regente de la Real Audiencia.
   El M. D. Fr. Domingo de Santo Thomás.
   El M. R. P. Fr. Pedro Delgado, electo, no aceptó.
   El M. D. Fr. Pedro de la Torre.
   El M. D. Fr. Geronimo de Tiedra.
   El M. D. Fr. Alonso de la Zerda.
   El M. D. Fr. Juan de Arginao (sic), no aceptó.

   Arçobispado de Santa Fé.

   El M. D. Fr. Andres Casso, aceptó, y fue promovido al Obispado de Leon en Castilla.
   El M. D. Fr. Christoval de Torres.
   El M. D. Fr. Juan de Arginao (sic).

   Quito.

   El M. D. Fr. Pedro de la Peña, primer Obispo.
   El M. D. Fr. Salvador de Ribera.
   El M. D. Fr. Alonso de Santillana.

   Tucuman.

   El M. D. Fr. Thomás de Torres.
   El M. D. Fr. Francisco de Victoria.

   Guamanga.

   El M. D. Fr. Gabriel de Zarate.
   El M. D. Fr. Cipriano de Medina.

   Popayan.

   El M. D. Fr. Domingo de Vlloa.
   El M. D. Fr. Reginaldo de Lizarraga.
   El M. D. Fr. Francisco de Cabrera.

   Rio de la Plata.

   El M. D. Fr. Reginaldo de Lizarraga.
   El M. D. Fr. Christoval de Calancha y Velasco.

   Ariquipa (sic)

   El M. D. Fr. Antonio Herbias, electo.
   El M. D. Fr. Christoval Rodriguez.

   La Paz.

   El M. D. Fr. Domingo de Valderrama.
   El M. D. Fr. Bernardo Carrasco.

   Buenos Ayres.

   El M. D. Fr. Christoval de Calancha y Velasco.
   El M. D. Fr. Leandro de Garfias.
   El M. D. Fr. Christoval de la Mancha.

   Truxillo.

   El M. D. Fr. Francisco de Cabrera.

   Chile.

   El M. D. Fr. Reginaldo de Lizarraga.
   El M. D. Fr. Antonio de Morales.
   El M. D. Fr. Bernardo Carrasco.

   Santa Cruz de la Sierra.

   El M. D. Fr. Juan de Arguinao.
   El M. D. Fr. Juan de Izturizaga.
   El M. D. Fr. Juan de los Rios.

   Paraguay.

   El M. D. Fr. Thomas de la Torre,
   El M. D. Fr. Alonso Guerra.
   El M. D. Fr. Reginaldo de Lizarraga.
   El M. D. Fr. Thomas de Torres.
   El M. D. Fr. Augustin de Vega.

      ISLAS PHILIPINAS.

   Arçobispado de Manila.

   El M. D. Fr. Domingo de Salaçar, primer Obispo.
   El M. D. Fr. Miguel de Venavides.
   El M. D. Fr. Juan Garda Serrano.
   El M. D. Fr. Francisco de Paula.
   El M. D. Fr. Phelipe Pardo.

   Nueva Segovia.

   El M. D. Fr. Rodrigo de Cardenas.
   El M. D. Fr. Diego Duarte.

   Nueva Caceres.

   El M. D. Fr. Gabriel de Quiroga.
   El M. D. Fr. Juan Polanco.


CAPITVLO VIII

En qué parte de los Reynos del Perú está el Nuevo de Granada; su extension, y riqueza de sus minerales.

   La Divina Mag. dueño, y Señor de las Minas, en las poderosas deste Nuevo Reyno está obligando á su amor con aquella demostracion, que nos haze en los Proverbios, diziendo : Mejores son mis frutos, que el oro finissimo: pues aun siendo de subidos quilates, son de tierra, y los mios son Celestiales. De todas essas piedras preciosas, en que enamorada la vista, teneis puesta la estimacion, están fabricados los muros de la Ciudad, donde tengo los Palacios de mi Gloria . Si los criaderos de essa vuestra tierra son de la plata mas escogida, thesoros, en que aveis puesto el corazon: poniendolos en la tierra de los que viven, se dilatará mas que las arenas del mar, y por immensas leguas de mejores Paraísos, se llenará vuestro apetito con otra mejor especie de oro, y plata, conque, sin contingencia de perderlo, resplandece el Palacio Celestial, en que yo assisto.

   Contemplacion es esta, qué con mas facilidad ofrece el Author Soberano en éste nuevo Reyno de Granada, á quien echó su bendicion á manos llenas. En la antiguedad se llamaba Cudinamarca, y en su descubrimiento, Nuevo Reyno de Granada, por gusto de su Adelantado Don Gonçalo Ximenez de Quesada. Segun las Provincias, y Governaciones que comprehende la jurisdicion desta Real Audiencia de la Ciudad de Santa Fé, y provision de sus Presidentes, es el tercero en el lugar, y vno de los mas principales Reynos de: Tierra firme. Desta vanda de la linea házia el Norte, comiença su dilatada extension, comprehendiendo la Governacion de Popayan, hasta Barbacoas, Chocó, y Darien. Y corriendo por la costa del mar del Norte desde el Golfo de Vraba, hasta la boca del rio Marañon, que por esta parte le sirve de foso, y por la otra el Reyno del Brasil: en esta forma, segun los Historiadores, y los Mapas.

   Desde las cinco bocas, que tiene el rio Darien en la costa de Acla, Puerto de Missas, y Golfo de Vrabá, hasta Cartagena, cuentan sesenta leguas. En este medio desagua el hermoso rio del Zenú en frente de las Islas de Barú; de donde el Capitan Alonso de Ojeda su primer descubridor, con sus compañeros empezaron á llamar Perú, nombre que los descubridores de la que demora de la otra vanda del mar del Sur pusieron á su conquista. Desagua tambien el rio Curiana, de donde llamaron Caribes á los Indios que comen carne humana: desde Cartagena señalan cincuenta leguas hasta Santa Martha, dividiendo los terminos de estas Governaciones el rio grande de la Magdalena. Desde S. Martha al Cabo de la Vela ay cincuenta leguas, y en ellas están las pesquerias de perlas del rio del Acha: de esta punta á la de Chichivacóa ponen quarenta, en que empieza el Golfo de Venezuela, la gran laguna de Maracaybo, el Puerto de Gibraltar, perteneciente á la Governacion de Merida, que se estiende por ochenta leguas, hasta el Cabo de San Roman. De aqui al Golfo triste, en que esta Curiana, ay cincuenta leguas: deste Golfo al de Curiari, mediando el Puerto de Cañafístola, Chirivichi, rio de Cumaná, y punta de Carata, ay cincuenta leguas de costa. Quatro leguas á la punta de Araya, está Cubagua, llamada Isla de perlas con el nombre de la Margarita. De aquella punta á la de Salinas señalan setenta leguas: de aqui á Cabo anegado está el Golfo de Paria, con sesenta leguas de costa, en que desagua el caudaloso rio de Orinoco, por sus bocas, que llamó Colon de Drago, y de la Sierpe en frente de la Isla de la Trinidad; y rio arriba está el Puerto de la Guayana, con su Governacion, que se estiende por mas de docientas leguas de jurisdicion, sujeta á la Audiencia de Santa Fé. Desde las bocas del rio Orinoco á la del Marañon, llamado Amazonas, desde que le entra este rio, y no el mar (como pensaron los antiguos Mapas) llamado tambien Orellana, por el Capitan primero que lo navegó, hasta que entra en el Marañon, segun sus nuevas navegaciones, que refiere el P. Manuel Rodriguez de la Compañia de Jesus, en su libro, que intituló Marañon, y Amazonas. Desde el Orinoco hasta este rio Marañon, el mayor que se halla en todo el mundo, ay docientas y diez leguas: y numeradas tiene ochocientas la demarcacion del Nuevo Reyno por la costa del mar del Norte, y otras ochocientas de latitud por lo interior de la tierra firme, pisadas ya de los Españoles, hasta encontrarse con las orillas de el Marañon, que es su lindero.

   Componese la Real Audiencia de esta Ciudad de Santa Fé, que es Audiencia Pretoral, de cinco Oydores Alcaldes de Corte, vn Fiscal, y otro Protector de Indios, tambien Togado. Vn Presidente Governador y Capitan General, con regalias de Virrey, á quien están subordinados siete Goviernos de Provision Real, y doze de Capitulacion; quatro Alcaydias de Minas de Oro, Plata, y Esmeraldas; dos Corregimientos de Provision Real; y veinte de Indios, que provee el Presidente: Tribunal de cuentas, como los de Lima, y México, á quien las dán los de otras Governaciones; Casa de Moneda, en que se marca oro, y plata: quarenta Ciudades, ocho Villas, algunas Aldeas, ocho assientos de Minas, fuera de otras, que se labran en diferentes partes; y setecientos Pueblos de Indios. En lo espiritual vn Arçobispado, que es este de Santa Fé, con tres Obispados sufraganeos, quales son Santa Martha, Popayán, y Cartagena, y en este el Tribunal de la Santa Inquisicion: el de la Santa Cruzada con su Comissario, con los mismos sufraganeos: las Sagradas Religiones de Santo Domingo, S. Francisco, San Augustin, con Provincia de sus Descalços: la Compañia de Jesus, y Religiosos de la Hospitalidad de San Juan de Dios; cuyas Provincias tienen crecido numero de Conventos, y Doctrinas en todas las Governaciones: onçe Monasterios de Religiosas; tres Colegios; Vniversidades con los mismos privilegios que la de Salamanca, en nuestro Colegio de Santo Thomás. Muchos Hospitales: Casa de Niños expositos, Hermitas, y otros Lugares pios.

   Por no dexar pendientes á los entendimientos de estas noticias necessarias, he tenido por conveniente darlas de todo este nuevo Reyno; y estando en él su Provincia de San Antonino, en el lugar que tocare se dará con mas extension de sus fundadores, y de las Ciudades, en que tiene sus Conventos, Colegios, y Doctrinas, como partes que componen su cuerpo Religioso.

   De la summa riqueza de sus poderosos minerales, se ha dicho algo en los rios de la Magdalena, y Cauca, y en otros, que arrojan sus grandes, y dilatadas cordilleras; pero es muy digno de admiracion, que teniendo estos rios por cabezeras las minas de los Ametistos, los ha señalado tanto el riquissimo Author de la naturaleza, que en toda la distancia, que ay del vno al otro, hasta que se buelven á juntar, apenas se halla palmo de tierra, que no sea pasta de oro, y plata. Muy cerca del de la Magdalena están los asientos de las minas de plata de Ybagué, y Mariquita, de excesso tan conocido en su riqueza á la del Potosí, y Nueva España, que rindiendo á mas de quatro marcos por quintal, es la de mas subidos quilates, que se ha descubierto en todo el mundo. No ha sonado tanto, como la del Potosí, porque fuera de estar mixturada con cobre, tiene menos gentes, que se apliquen á labrar sus minerales.

   Aunque su cerro de plata se ha hecho celebre en todo el mundo, debe rendir su riqueza á la del cerro de Ytóco en la jurisdicion de los Musos, cuyas esmeraldas han hecho brillar todas las coronas de los Reyes de el mundo; con tal abundancia, que teniendolo ya lleno, la tienen para otros mundos sus riquissimos minerales. En la primera entrada, que con ciento y sesenta Españoles hizo el Capitan Diego Martinez el año de 545. á la belicosa Nación de los Mussos, descubrió el Capitan Juan de Penagos en vna Huaca la primera esmeralda, reconoció la hermosura, y fineza de la piedra, y que el garron en que estava engastada, indicaba, que se avia cortado de alguna veta: con esta muestra se hizieron tantas averiguaciones, y diligencias, que Alonso Ramirez Gaseo descubrió la superior riqueza de este cerro de Ytóco en 9. de Agosto de 1564. De este tiempo hasta el presente han sacado, y están sacando de estas piedras preciosas, cuyo precio son millones. Y aviendo hecho tantos desmontes al cerro, no le han deshecho, ni la dezima parte de su poderosa grandeza. Lo mas singular es, hallarse juntamente las Pantauras, de todos colores matizadas; los Gyrasoles con pinturas de oro en lo interior; los Jacintos, y los Granates finos, con hermosos, y grandes christales entre las vetas de sus minerales.

   Descubrimiento es este, que fuera de grandes honores, y premios, celebraran los Romanos con famosas estatuas, que eternizaran su memoria entre los hombres, y aun los huvieran puesto entre el numero de los Dioses: pues por cosa de menos importancia, como fue el Vellocino de oro, que á la sombra de Hercules robó Jason en Cholcos, le dieron en Grecia veneraciones, y hasta oy es el celebrado de los Poetas, y continua fabula entre los Humanistas. Justamente pudieron quedar vanagloriosos estos Españoles de tan rico, y poderoso descubrimiento; pues dieron á su Rey minerales, que no tiene otro en el mundo.

   Las esmeraldas deste cerro de Ytóco han hecho olvidar las de Somondoco en la Nacion de los Teguas, cuya vistosa hermosura sobre fondo amarillo fue el thesoro de los Indios antiguos, y el verde que llenó de esperanças á vn Carlos V. en la primera manifestacion, que le hizieron los conquistadores deste Nuevo Reyno; pues tuvo con que admirar á Italia, llenar a Alemania, enriquezer á Flandes, dar codicia á España, embidia á Portugal, y á Francia, y á todas las Naciones de el mundo antiguo, en que no se sabe, que ay, ni aya avido destos minerales; ni en otra parte de las Indias: porque aunque Garcilaso Inca dize averias tenido aquella parte del Perú en puerto Viejo, la experiencia afirma lo contrario. Verdad es, que se hallaron algunas en sus conquistas, que fueron llevadas por rescate de vnas Naciones á otras; pues sabemos, que el General Don Sebastian de Venalcazar halló Indios de Bogotá en las conquistas de el Reyno de Quito.

   Los Portugueses dizen, que ay minerales de esmeraldas en la India Oriental, y que algunas que traxeron á Lisboa, las huvieron por rescate de el Reyno de Narsinga. A ser cierta esta relación, poca necesidad tenian assi ellos, como otros Estrangeros, de comprarlas á los Españoles, para llevarlas á Persia, y á Constantinopla, donde las compran por precios muy subidos, aun siendo el Gran Turco señor de la Africa, y de gran parte de la India Oriental. Desde el año de 1640. hasta el de 1650. creció el precio á las esmeraldas, y en grandes partidas las conducian de Musso á Cádiz, donde las compraban con fin de venderlas al Gran Mogor, que por el precio que les ponian las compraba, para hermosear la techumbre de vn salon de su Palacio: y teniendo su, Imperio tan immediato al de Narsinga, se huviera escusado tan crecido gasto, si huviera Esmeraldas en toda la India Oriental. Quantas ay, y ha avido en el mundo, son de los cerros de Musso, y Somondoco.

   Toda la codicia de los hombres está mas aplicada á los minerales de oro que ay en los contornos de las Ciudades de Popayan, Barbacoas, Antiochia, Cartago, Ancerma, Chocó, Remedios, Guamocó, Cazeres, Zaragoza, Neyba, Ibagué, y Mariquita, que demoran entre el Cauca, y rio de la Magdalena, por la vanda del Sur: por la del Norte están las riquissimas vetas de Pamplona, Paramo rico, y Montuosa alta, y baxa. De sus cordilleras descienden algunos de agua, que forman el Rio del oro, nombre que le dió el que sacan de sus arenas. Este, y el de aquellos minerales es tan fino, que alguno passa de 24. quilates. En las mismas cerranias se saca finissima plata. De la abundancia de oro, que han sacado, con el que hallaron los conquistadores, y segun las cuentas de las Casas de Moneda, Santa Fé, y Sevilla, en que solo se marcan doblones, excede el computo de millones de pesos de oro á los que de plata ha dado este Nuevo Mundo, desde su descubrimiento. El que ha passado sin estas cuentas, como mas facil de ocultar, no las tiene el guarismo. Vaxillas, y piezas de oro tienen oy los particulares de todo el mundo, que antes fueran mayorazgos de sus Reyes. Quanto brilla en los texidos; quanto luze fija los Templos, casas, y familias; y quantas joyas deste metal tienen guardado en sus arcas, es de los minerales deste Nuevo Reyno, que es El Dorado de las Indias.

   De las riquissimas quebradas de Ariari, y Guaxara, en las vertientes de la cordillera, que mira á los llanos de S. Juan, fue la abundancia de oro, que tenian los Indios en el tiempo de la conquista. Sus noticias han entretenido la codicia de algunos, que con grandes gastos han salido á descubrirlas; pero las arenas de oro destas quebradas, corren con la misma desgracia en su descubrimiento, que las que tuvieron con pérdida de la vida muchos Españoles, que por no trabajar en las minas descubiertas, salieron en demanda del Dorado, y Casa del Sol, en que juzgaban sacar el oro á cargas. El perro de la fabula perdió el pan, que ya tenia en la boca, porque le pareció mas grande el que miraba en las aguas. El mismo engaño han padecido los que teniendo seguridad de oro, plata, y piedras preciosas en los minerales descubiertos, han consumido sus caudales en demanda de grandes thesoros escondidos, á que los empeña la astucia de los Indios, por vengarse de su codicia. Fuera de estar comprobado con la experiencia, que las mas tierras deste Reyno están lastradas de oro, y plata, es confirmacion de su abundancia, que los conquistadores por no tener hierro con que herrar los cavallos, les echaban las herraduras de oro, segun refiere el P. Fr. Pedro Simon.

   A la mayor cercania á la linea, ó mas actividad de los influxos del Sol, ó de algunas Estrellas, se atribuye la riqueza, y abundancia, conque exceden los minerales de este Reyno, á los que están descubiertos en todo el resto de las Indias, porque las piedras preciosas están con tanta cercania á los de oro, y plata, que en los del Guamocó se han hallado finissimos diamantes, naturalmente engastados entre las puntas de oro.

   En diferentes partes de la cordillera se sacan grandes, y finissimos cristales, de que (si huviera instrumentos, aplicacion, ó la necesidad de los Estrangeros) se pudieran labrar piezas de mayor grandeza, que las que labran en Milan de sus cristales de Roca. Aquella preciosa Cruz de christal toda de vna pieza, que con las cantoneras de oro, se numera entre las riquezas del Escorial, se sacó del cerro de Ytóco, y fue pressea de la Sacristia de este Convento del Rosario, que vn Provincial llevó a España, sin tener otra disculpa, que aver servido con pieza tan rica, á la Mag. de Phelipe II. Pero si con el presente miró a otro premio, tuvo el de morir en su Provincia de Andaluzia, en el estado de pobre Religioso. En el mismo cerro se sacan viriles de christal, tan bien labrados, como entretenidos para ver por ellos los campos, y los bosques de varios colores matizados.

   Hallase tambien vna especie de piedras, que llaman Margaritas, algunas tan grandes como la mano de vn hombre, de tanto lustre, y pulimento, que como si fuera vn espejo buelve el resplandor del Sol, y el rostro de los que se miran, con toda la propriedad de las facciones: tiene tal virtud, que si alguno de los que con la malignidad del ayre padece aquel genero de pasmo, que buelve la boca, y los ojos á las espaldas, si se mira en vna de estas piedras, con instantanea violencia buelve á su lugar las facciones, que avia torcido este rigoroso achaque.

   En la jurisdicion de Pamplona está vna mina de talco, de que se puede sacar quanto quisieren para algunas curiosidades, que con poco costo brillan con grande lucimiento.

   Las piedras, que llaman de Cruz, por la que tienen en forma de la de S. Juan, se hallan en las cerranias de Santa Martha, Antiochia, Guamocó, y Remedios. Esta señal la singularizó entre las piedras para remedio de las calenturas, reumas, y fluxos de sangre: hallanse otras en las mismas tierras, de color verde, que reprimen los dolores de hijada; otras coloradas, que restañan la sangre; otras de colorado mas obscuro, eficaz remedio para el dolor de riñones.

   La antiquissima Ciudad de Corneto en Italia juzgaba que era vnica en el mundo su Lumieza: puede ser que lo sea en el antiguo; porque en este nuevo Reyno ay minas de Alumbre tan fino, y con tal abundancia, que sin tener dueño que las escasee en sus montes, sacan los Indios, y los Españoles quanto quieren, y lo venden por muy baxos precios. El mismo tiene la Caparroza, el Almohatre, la piedra Lipis, la Sal de manantiales, sin otra diligencia que quaxarla al fuego; en que son peremnes los de Zipaquirá, Nemocon, Tausa y Gacheta; y en los llanos de San Juan la que llaman de Bixa, de fortissima vehemencia para beneficiar los metales en las minas, y Casa de Moneda.

   En vn sitio llamado San Anton, en los cerros de Ibagué, ay vna mina de Ambra finissima, y de las piedras que llaman Agathas en la Europa. En los mismos cerros ay minas de Azogue, Plomo, Cobre, Alcohol, y Hierro; y de los mismos metales se hallan en los de la Palma, Musso, y Velez. Cerca de la Ciudad de Tocayma ay vna grande mina de piedra Imán; y en otra de la Ciudad de Antiochia sacan quanta quieren, y con los mismos efectos, que la de las Regiones de el Norte. Cerca de la Laguna de Suesca ay vna mina de finissimo Azabache: de Cal, Hierro, y Carbon de piedra, son inagotables las que se labran en todas partes.


CAPITVLO IX

De los Montes, Llanos, Selvas, y frutos que ay en el Nuevo Reyno.

   Maravilloso es Dios en sus obras, y tan digno de alabança, que no excluyendo David á las incapazes de razon, porque ninguna la tuviera, si no se empleara en las de su Diuina Omnipotencia . Las tiene con admiracion en los Montes, en las Selvas, en los Collados, y en los Valles, que en todo este Reyno se vén continua, y vistosamente poblados de altissimos Cedros, de fructiferas, y hermosas arboledas, que sustentando, con sus frutos innumerables vivientes en la tierra, levantan sus copas hasta el Cielo; no con otro fin, sino con el de ofrecer á su Criador infinitas alabanzas.

   La cordillera de altissimas cerranias, que atraviessa toda esta America, de la tierra que llaman del fuego, la corta el estrecho de Magallanes. De aqui dividida en tres corpulentos ramos; con el vno forma al mar del Sur vna dilatada, altissima, y frondosa muralla. Otra al mar del Norte, sin mas puertas, que las que han abierto los rios caudalosos, que arroja de sus alturas. De ellas embia algunas puntas, que entrandose por los Valles, forman deliciosos Paraísos á casi innumerables Naciones, que los habitan. Esta se viene estendiendo por mas de dos mil leguas, hasta las costas de Santa Martha. El ramo medio se viene señoreando por toda la tierra firme, dexando á vna vanda los grandes llanos de San Juan, que es otro mar de tierra, en que sirve la aguja de marear, por no perderse en tan espaciosos Valles, que no tienen caminos, ni otros paraderos, que sus caudalosos rios. Desta se desgaja vn riquissimo ramo, que puede llamarse de oro, plata, y piedras preciosas, y de todos los metales conocidos de los hombres. Dexa en lo interior fertiles, y hermosos Valles entre el asiento torcido de los montes, y se viene entrando en todo este Nuevo Reyno, desde el Boqueron, que llaman de Barquisimeto, formando las sierras de oro de Pamplona, las de esmeraldas de Musso, y Somondoco, las de oro, y plata de Ybagué, y Mariquita; prosiguiendo á Popayan, Cartago, Ançerma, Remedios, y Antiochia; haziendo la cordillera, que llaman del Chocó, cerros de Abive, y Darien, donde se junta con el que viene de Santa Martha; y en diez y ocho leguas se estrecha entre Panamá, y Puerto-Velo. Dividiendo los mares se vá estendiendo por toda la Nueva España, y por ambas costas del Sur, y del Norte encierra en áspero, y frondoso muro á toda la Tierra firme.

   No solo están llenas de riquezas las entrañas de sus montes, sino la superficie de sus alturas, quiebras, y llanuras están pobladas toda la vida de altissimos, y frondosos arboles; tan estendidos en la hermosa variedad de sus especies, que sobre gruessos troncos sustentados, ocupan tanta tierra, que en Europa fueran titulos de grandes Potentados.

   Entre todos sobresalen con señorio, y hermosura las Palmas de varias especies, y con frutos diferentes, especialmente aquellos de grande hermosura en sus ojas de color amarillo, y con algunos remates verdes. Propriamente son aquellas Palmas celebradas de los Authores; porque cada oja está en forma de espada cortadora, con filo por vna parte, y fuerte lomo por la otra, cuya mysteriosa disposicion obligó a ponerlas en las manos de los vencedores, llevandolas en sus triumphos por señal de sus victorias. De estas ay tantas, que es de admiracion verlas que se reparten cada año el Domingo de Ramos, en todas las Iglesias, no solo en las Ciudades, sino en los Pueblos de los Indios.

   Muy parecidas son á las Palmas, que llevan datiles tan buenos, y dulces, como los de Africa. Las Palmas que llevan Cocos, fuera de su elevada hermosura, tienen la singularidad de producir cada mes vn razimo, dando doze frutos al año, como aquel mysterioso Arbol del Apocalipsis. La medula que tienen dentro es blanca como el papel, de sabor gustoso, y el agua que guarda dentro de la medula es como leche la suavidad, y muy saludable. El canto de los Cocos es tan duro, y gruesso, que se ponen al torno para hazer xicaras, que sirven al chocolate, y otros vasos á que los aplica la curiosidad.

   Otras Palmas ay en los montes de Musso, que dán aquellas Almendras, que en Lima llaman Chachapoyas, y en este Reyno Almendrones, fruta mas regalada que las almendras de España, por ser mas tierna, azeytosa, y de mucha substancia. La estimacion, que merece este fruto manifestó la naturaleza, criandolo en altissimas palmas, entre vnos erizos mayores, de mas puntas, y mas duros que los de las castañas. Los troncos de estos arboles, son tan gruessos, que sirven de tinas para baños, y beneficios de las labores de plata en los ingenios.

   En los Llanos de San Juan ay otra especie de Palmas, en que tienen los Indios que comer en sus frutos, y que vestir en sus cortezas, por ser de un texido natural, y tan raro, que en el hilo, peluza, y color, no se diferencia de aquel que traen de la Europa, llamado Bombasi. En los troncos les hazen vnas cavidades, y en ellas se vá juntando vn vino suave, y tan fuerte, que con muy poca porcion tienen conque embriagarse. En las astillas, y troncos se crian vnos gusanos blancos como la nieve, con las cabezillas coloradas. Estos son vnas bolsillas de manteca, que les sirve en sus comidas, y para la luz de los candiles. Las ojas son tan grandes, que con ellas cubren sus casas.

   Pertenecen á las Palmas las que llaman Macanas, madera negra, lustrosa, y tan fuerte, como el hierro; de esta formaban, y forman los Indios aquellas armas llamadas Macanas (Chontas las llaman en el Perú) lanças, flechas, y cuchillos tan afilados, y subtiles, que les sirven como si fueran herramientas de azero.

   De la misma forma son los Coyoles de que se forman aquellas cuentas para Rosarios, tan asseadas, y de negro tan lustroso. En las raizes se singulariza entre las otras palmas, porque del tronco principal, que baxa á lo mas profundo de la tierra, salen vnos ramos en forma de Vejucos, y á trechos forma vnos nudos tan grandes, como el puño de la mano, tan duro, solido, y blanco como si fuera de huesso. Sin diferencia alguna, es como el Cachimbo, que se trae de la India Oriental.

   En los montes de Tierra fria ay otra especie de Palmas, que llaman Bobas: tienen muchas, y agudas espinas en las bueltas de las ojas, y en los troncos: estos naturalmente pintados; porque de cada Palma que cae, dexa en el tronco la señal del nudo, de que se despidió; con tal proporcion, y correspondencia, que agracia mucho todo el madero. Es incorruptible en la tierra, y en el agua. Sobre los estantillos de estas Palmas fabricaban sus casas los Indios antiguos, y también los modernos, que viven en las tierras frias.

   Otras Palmas ay en la Governacion de Neyba, de cuyos troncos resuda vna resina de color amarillo, de la qual, derretida al fuego, se hazen vnos hachones, como si fueran de cera. Suplen su falta en aquellas tierras; y en todas estas no la hiziera la que traen de Europa, si supieran beneficiarla de suerte, que saliera el humo mas sutil, y la llama mas templada.

   Aboles de maderas preciosas, que sirven á las obras de curiosidad, como son los Granadillos, las Caovas, el Evano, aunque no tan macizo como el de Oriente. Palos veteados de cabellado, y negro: otros totalmente colorados como el Brasil, otros morados como el Taray; otros que llaman palo amarillo. El que llaman de Musso jaspeado de colorado, y negro, es si fuera vidrio. Y de todas estas maderas quantas quisieren sacar de las montañas, que como realengas, por su dilatada extension, entran todos libremente á cortar leña para los fuegos, y madera para las fabricas.

   Las grandes matas llamadas Mótua se deben numerar entre los arboles. Es grande la multitud de sus ojas verdes, con caireles de agudas espinas. Son de muy gruesso canto, y de mas de dos varas de largo. De la que es mas fina se saca aquel hilo llamado Pita. Tan asseado, y fuerte, que del se hazen puntas de bolillo, y diferentes costuras; y aun de las gruessas cantidades, que se llevan á España, vienen mixturados los texidos de seda. De el que no es tan fino se haze el Fique, conque se forman las sogas gruessas, y delgadas para los ministerios á que sirven las que del cañamo se hazen en la Europa. Del medio de estas matas salen arbolillos altissimos, que producen flores amarillas, de que se saca miel de qualidad calidissima, y vnas frutillas tan grandes como azeytunas, y de su color, que sirven de jabon á los Indios para labar su ropa. Cortados, y secos estos palos, aunque de muy poco peso, son fortissimos, y tan durables, que con ellos enmaderan los Indios sus casas pagizas. Lo interior, que llaman Maguey sirve de yezca por la brevedad conque prende el fuego al primer golpe del pedernal.

   Otra madera ay muy parecida á esta en lo fuerte, y en lo poco que pesa, aunque en diferente forma, por ser de arboles muy grandes, que llaman palo de Balsa. De esta se fabrican las que son menester para conducir por los rios partidas de mulas, y ganado de cerda. Juntan vnos maderos con otros, y atados fuertemente con sogas de fique, se hazen vnas embarcaciones de la capacidad que quieren. Artificio enseñado por los Indios, de quienes lo aprendieron los Españoles con vtilidad en sus tratos: solo navegan rio abaxo. porque rio arriba no pudieran resistir á la violencia de los raudales. Las flores de estos arboles, ó su fruto son vnos copos, como los del algodon, de color plateado, á proposito para llenar almohadas, colchones, y los assientos de las sillas. De esta madera labraban los Egypcios sus chalupas (segun Plinio, citado de nuestro Maestro Puente) por ser madera ligera, de que ay mucha abundancia en las riberas de el Nilo, y en este Reyno en las del rio de la Magdalena.

   No tiene numero la multitud de Cedros, Nogales, Pinos, y Ceibas, Rohles, Susques, y palos colorados, que sirven para las fabricas, de tal altura, que las tirantes de nuestro Convento del Rosario tienen á cincuenta pies de largo, de que se infiere la altura que tendrian los arboles de que se cortaron.

   Con la misma abundancia se hallan los Dindes, los Guayacanes, madera fortissima, y tan dura, que en su labor se rinden las mas finas herramientas de azero. Ay vna especie de Guayacan llamado Viomate, cuya semilla es vn raro prodigio de la naturaleza. En las flores destos arboles se crian vnas palomitas, que se pueden llamar su fruto, porque no dán otro. Crecen hasta que llegan á ser tan grandes, como vn dedo pulgar; y en llegando al tiempo señalado, segun su instincto, se aferran á la tierra, entrando en ella los piesecillos, que con facilidad se van convirtiendo en raizes; y por las espaldas de la palomilla entre las junturas de las alas, empieza á brotar el retoño, como el que nace de la semilla de otro arbol. Vá creciendo, y levantandose el Guayacan con alabança del Author de la naturaleza, y quan admirable es en sus obras; pues de vna debil palomilla, que se lleva el ayre, fixada en la tierra, levanta vn arbol tan duro, y fuerte, como el Guayacan. Si algun tronco, ó astilla cae en el agua, se convierte en piedra con tal dureza, que despide fuego aquella parte, que llegó al estado de pedernal, y por la otra vemos la madera de Guayacan, que es otra maravilla; y lo es tanto, que N. P. S. Thomás en el Opusculo de Sacramento Altaris, la trae para probar la conversion de vna en otra naturaleza, aun fuera de la miraculosa de la Sagrada Eucharistia. De las astillas de esta madera vsan los Medicos en los xaraves que llaman Magistrales, para sacar de los huessos el humor Galico. Sus polvos muy fubtiles recebidos por las narizes, descargan la cabeza con grandes estornudos.

   Tienen la misma eficacia los que se hazen de la corteza de los Laureles, de que ay en las tierras frias tanta multitud, que igualando á la de los Mirthos, ó Arrayanes, llenan de fragancia, y hermosura los bosques; mas vistosa por los meses de Julio, y Agosto, en que los Arrayanes dán sus frutillas, con tal abundancia, que todos se visten de colorado, tienen dulce sazonado, y de efectos calidissimos.

   De los arboles de Balsamo rubio, y negro abundan las montañas de las tierras calidas, en que es riquissimo, fragrante, y muy medicinal el que se saca en las de las Governaciones de Santa Martha, y en la de Cartagena en el Pueblo de Colosó.

   Los arboles que resudan el Incienso se hallan en todos los montes de las tierras calidas. Los Indios le llaman Gaque, y con él daban sahumerio á sus Idolos: servíales tambien para el mismo efecto el Anime copal, Goma olorosa, y medicinal, que resuda el arbol llamado Anime. Conforta la cabeza á los que padecen vaidos.

   Los Estoraques, arboles fortissimos, y su madera tan olorosa, como la resina, que distilan. Se hallan con abundancia en los montes de Musso, en los de Tocarema, y Zibaté. En la Iglesia de N. Señora de las Aguas, que se cubrió siendo el Author desta Historia Prior de su Convento, están quatro tirantes de Estoraque de á treinta y seis pies de largo cada vna. De las astillas sacó alguno, y puestas al fuego, daban el mismo olor que la goma, que brota de sus entrañas.

   El Azeyte que llaman de Maria en la Villa que se honra con este nombre, cerca de la de Tolú, se saca de arboles y los efectos son de milagro para curar heridas. El mismo efecto tiene el Azeyte que llaman de Mangle. Los arboles altissimos, y frondosos, que llaman Dragos, distilan vn humor, llamado Sangre de Drago, que los Medicos aplican á diferentes achaques, y tiene efectos admirables.

   La multitud de los arboles de la Cañafistola iguala á la de los Tamarindos. Sus efectos purgantes son conocidos, y experimentados. El Saxifraz eficacissimo para quebrantar, y deshazer las piedras, que ocasionan el mal de vrina, de que le vino el nombre. El Taray morado como el Lirio, madero fortissimo, de que se labran vasos para varias medicinas.

   Los arboles de Canela, que llaman de los Quixos, se hallan en los Llanos de S. Juan, y tambien los arboles, que distilan aquel humor, llamado Lacre. Entre los medicinales, por serlo tanto los licores, y gomas Lacre. que distilan picadas sus cortezas, es el que en la Nueva España llaman Tacamaháca, y en este Reyno Currucay. Medicina, que han vsado siempre los Indios para madurar tumores, y expeler los Espasmos. De la misma especie es vn arbol, que distila vn humor llamado Caraña, mas trementinoso que el Currucay, y de mayor eficacia, por el summo calor de su qualidad. De ambas trementinas dize algo el Medico Monardes, aunque no todo lo saludable, que se experimenta. Usanla los Indios en las enfermedades originadas de frio en apositos, y sahumerios para confortar la cabeza, aunque muy molestos al olfato, por la vehemencia de su olor.

   Los que llaman Fraylexones, son vnos arbolillos, que el mayor será de dos varas de alto, de que abundan los paramos frigidissimos; tienen muy anchas las ojas, y de vn codo de largo, y sobre ellas vna peluza blanca en forma de felpa tan blanda, y suave como la seda. Los Indios las vsan en sus camas para el abrigo, y de los troncos para el fuego, en que se conservan mucho tiempo. Distilan estos arbolillos gran cantidad de trementina, y beneficiada se vende por la de Aveto en las Boticas, por ser mas eficaces sus efectos.

   Los arboles, que llaman Locos, porque lo son en su altura, tronco hueco sin solidez en las raizes, de ojas verdes, y sin algun fruto: son de vista hermosa, porque se levantan muy altos en forma pyramidal sus grandes ojas tienen tal calor, que puestas en las coyunturas del cuerpo, si están tullidas con algun humor frigido, lo sacan con brevedad, y distilan la humedad, que atraen de las partes á que las aplican. Puestas sobre aquellos granillos, que brota la erisipela, los maduran con brevedad, resolviendo con su calor lo ardiente de este achaque. En los nudos por donde reparte con igualdad sus debiles ramas, distila alguna trementina con el mismo olor, calor, y eficacia, que la que tiene en las ojas.

   Se halla otro arbol tan enjundioso, y gruesso el humor, que distila, que los Indios lo llaman cebo de arbol, y los Españoles Otova: su medicina es muy vsada, y conocida para curar aquellos granos, que nacen por el cuerpo llamados sarna. Su vntura quita las enfermedades originales de frio; y hecha en el vientre, expele las frialdades.

   El arbol llamado Higuerilla nace algo pequeño en las tierras frias; y en las calidas mas levantado, y mas abundante en su fruto, que son algunos granos, de que sacan aquel azeyte celebrado del Medico Monardes. Se dilatara mas en sus alabanzas, si huvieran llegado á su noticia los maravillosos efectos, conque cada dia, y en diferentes enfermedades ha manifestado en este Reyno, que es la mejor medicina, que se ha descubierto en las Indias.

   En las tierras calidas se producen vnos arboles altos, y coposos, que llevan por fruto vnas baynas en forma de chochos, y dentro aquellas almendras llamadas Quinaquina. Su medula es trementinosa, y de olor vehemente. En sahumerio quita los vaguidos de cabeza. El tabaco en polvo se adoba con estas almendras, porque le dá olor agradable, y conforta la cabeza.

   El arbol que llaman Caucho es comun en las tierras calidas, y tambien se halla en las frias. Es algo blanquisco en sus ojas, y admirable en las raizes, porque llevando algunas á lo profundo, estiende otras por la superficie, y si encuentran alguna piedra, por grande que sea, la ciñen toda, como si estuviera dentro de vna red, formada de los vejucos, que arroja de las raizes. En picandolo, distila con abundancia vn humor blanco, como leche, que se vá quaxando, y poniendose correoso en forma de nervios delgados. Puestos al fuego se derriten, como trementina. Vsanla para cubrir votas, zapatos, y capotones, que llaman encauchados: gran defensa para las aguas, que no los passan, aunque llueva mucho tiempo sobre ellos. El agua de las ojas cocidas al fuego, bebida, es remedio para la hydropesia; las frutillas que lleva son coloradas en forma de avellanas, y la medula se convierte en mosquitos, que llaman Xexenes, tan pequeños, que se pierden de vista. Son vnos athomos picantes, y tan ardientes, que dán muy grande molestia á los que viven en las tierras calidas, si en sus contornos se hallan Cauchos.

   En las mismas tierras calidas se dán vnos arboles, que llevan por fruto vnas almendras gustosas, y de el mismo sabor, que las de Europa en forma de Piñones, y tienen este nombre. Se comen algunos, segun la facilidad, ó resistencia del estomago de quien los ha menester. Purgan con brevedad la colera, y la flema en bomitos, y otras evacuaciones. Con la misma brevedad se corrigen sus efectos, y las ansias mortales, que ocasionan, tomando vn trago de vino, ó de agua caliente. Es el vnico remedio, que se ha descubierto para el achaque de gota, experimentado en este Reyno, y en los de Europa.

   El arbol llamado Guarumo produce en las tierras calidas: tiene las ojas grandes divididas en tres puntas. Estas, y sus cogollos majados, y puestos al fuego se aplican en emplastro (sic) á las quebraduras, y junta, y consolída. La flor es blanca con algunos hilos en forma de cabellos colorados.

   Otro arbol llamado Coralito, porque sus frutos parecen corales finissimos, se halla en las tierras calidas. Son de tan grande amargor, que excede al de la Vetonica. Majada entre piedras, refregados con aquella massa los empeynes, y carates, y otras señales, que brotan en el cuerpo, las quita, y dexa con aquella sanidad, y limpieza, que tenía antes de padecer estas immundas, y penosas enfermedades.

   El arbol llamado Muelle, parecido en las ojas á las de los sauzes, de que tambien ay muchos en las tierras frias, se diferencia de ellos en lo alto, y frondoso. Madera fuerte, y en la vtilidad de su fruto, que es como agraz muy pequeño, de que se haze miel muy saludable, para purgar achaques de frio; porque es de calor muy excessivo. La resina que distila de su tronco tiene los mismos efectos que su fruto. En estando maduro, es colorado, y los Indios lo echan en su bebida llamada Chicha, por ser remedio que los fortalece. De sus ojas se hazen saludables lavatorios, porque todo lo que tiene este arbol es calido, y stiptico. Picada la corteza, distila leche, y esta deshaze las nubecillas que salen en los ojos. Sus cogollos limpian los dientes, y aprietan las encías, con buen olor, y no mal gusto. En ningun tiempo pierde la oja: solo nace en las sierras, y en los llanos de las tierras frias.

   El arbol, que llaman de Loja, tan celebrada, y estimada su corteza, hasta en la Europa, en que ha valido tal vez á peso de oro, se halla tambien en este Reyno. Es de olor de canela: sus cortezas hechas polvos, y dadas á beber en vino, quitan las calenturas llamadas tercianas, ó quartanas.

   Se halla otro árbol en la corteza parecido al antecedente, llamado Casca. Sirve en las tenerias para dar color á los cueros. Tiene efectos stipticos, aprieta las encias, fixando con mas fortaleza los dientes.

   Los Arboles llamados Higuerones, de gruesissimos troncos, de elevada altura, y hermosa frondosidad en sus ramas: es de grande vtilidad, porque de su madera fortissima se hazen Canoas, Barquetas, Artesas, y Barcos, vasos muy necessarios para la navegacion de los rios, á que tambien sirven los Cedros, y otro arbol altissimo, llamado Caracoli.

   Es muy celebrado otro arbol llamado Trevol porque siendo altissimo, muy verde, y frondoso, tiene las ojas, como la yerva llamada Trevol, y con la misma fragrancia.

   Otra multitud de arboles de especies diferentes, con variedad en la hermosura de sus ojas, y flores, y de vtilidad en sus maderas, por ser grande su abundancia, hazen impenetrables las montañas, y los bosques. No se han singularizado con nombres proprios, por no aver experimentado sus efectos para las medicinas. De la fertilidad de las tierras, que los producen nacen en sus troncos, y en sus ramas vnas pencas, llamadas Quiches, que brotan vnas palmas pintadas de hermosos colores: en lo mas interior de estas pencas se congelan vnas piedrecillas medicinales para el achaque de vrina.

   Los Chaparros son de mediana estatura; pero las ojas tan asperas, y duras que con ellas raen las maderas, y los huessos, como si fueran limas de hierro, ó pieles de Cazon.

   El arbol llamado Diuidive lleva por fruto vnas algarrobas coloradas: todo el humor gruesso que tienen dentro, en estando seco, queda en vnos polvos blancos de virtud oculta, como la de las Agallas, porque en echandolos en agua, y despues la Caparrosa, se haze finissima tinta negra.

   El arbol llamado de la Chica, es de tan vistosa hermosura, que teniendo las ojas como las del Mançano, son coloradas, y tan lustrosas, que parecen cortadas de raso carmesi. Puestas á cocer al fuego, despiden su color tan gruesso, que dexandolo reposar algunos dias, se halla vna massa colorada, de que usaban los Indios para pintar sus mantas, que llamaban de pincel. Es de qualidad frigidissima, y sirve en bebidas cordiales, y alivia el luego de las calenturas. Para templar el calor del tabaco, y de la cal, con que lo muelen, dissimulando con algun color este vicio, le echan polvos de Chica.

   El Palo, que llaman del Sol en las tierras calidas es prueba de que puso Dios la medicina cerca del veneno; porque teniendo la corteza amarilla por á fuera, y por á dentro morada, por la parte que le dá el Sol, que nace por el Oriente, hasta el Medio dia; es la contra del fortissimo veneno, que tiene la corteza correspondiente por aquella parte que le dá el Sol, quando declina al Ocaso.

   Salvios horrenses, y sylvestres se hallan en todas partes, y con la misma eficacia de su medicina, que asseguran los que escriven de esta planta.

   Entre la multitud innumerable de Arboles frutales, señalados en altura, en la hermosura de sus ojas, y en lo regalado de sus frutos, son muy conocidos los Mameyes, los Aguacates, los Caymitos, los Zapotes, los Cachipaes, los Anones, y los Nisperos. Los Guamos de varias especies, á que acompañan los Siruelos diferentes, los Cerezos, los Papayos, Guanabanos, y Guayavos. Las frutas de algunos arboles destos no han menester conservarlas en azucar; porque naturalmente son de suavissimo dulce, y de olores muy agradables.

   Otras se conservan, porque la cantidad de caña dulce, que se dá en todas las tierras calidas excede, aun á la que ay de trapiches en que se labra miel, y azucar.

   Naranjos agrios, y dulces, de que sacan innumerables botijuelas de agua de azahar, y se gasta con tanta liberalidad, que en las fiestas de mayor solemnidad, por hazer ostentacion de su abundancia, despues de aver rociado los Altares, y Sacristias, se llenan de agua de azahar algunas fuentes de plata, y en pedestales hechos de flores, se ponen en las puertas de las Iglesias.

   Limones agrios, y dulces; Limas agrias, y dulces; Toronjas, Cidras, Cidrones, y Caspoteas, fuera de servir los çumos para las comidas, y composicion de las medicinas, se hazen de sus cortezas enteras, ó en pistos, diversas, y regaladissimas conservas. De estas frutas, y las de los Manzanos, Duraznos, y Membrillos, en dulces secos, salen cada año grandes cargazones para otras tierras, que aunque abundan de otros dulces, no tienen de aquellos, cuyas frutas no permite el demasiado calor de sus Paises.

   Llevan las tierras calidas unos arboles de la estatura de los Limones, llamados Lulos. Estos dán vna fruta, como Naranjas pequeñas, y de su color, ollejo muy delgado, y de muy agradable fragrancia, su agrio, es moderado, los granos muchos entre vna medula blanda, y deshecha, segun el Doctor Lugo, doctissimo Medico, que huvo en este Nuevo Reyno, es cada vno cordial saludable para los enfermos de tabardillo, y de otras enfermedades de calenturas. Las salsas que hazen de ellos son las mas sazonadas que ha descubierto la gula.

   Entre los temperamentos calidos, se han introducido entre las flores el arbol que llaman de Azuzenas: cada ramillete se hermosea con mas de cien flores, en lo candido, y en la fragrancia de la misma suerte, que las Azuzenas que se dan en los jardines. Otros arboles llamados Cambulos, siempre uestidas sus frondosas copas de flores coloradas como la grana. Las de ambos arboles son tan gruessas las ojas, que permiten conservarse, y por su olor, y sabor es vn dulce mas regalado que el que se haze de las flores de azahar.

   Los Retamos en las tierras frias son vnas grandes mazetas de flores amarillas, olorosas, y tan durables, que jamás se vén estos arboles desnudos de sus flores. Casi tienen la misma altura, y multitud los que llaman Floripendios naturales mazetas de grandes Azuzenas: son tantas las que llevan, que cada rama es vn grande ramillete. El olor es suavissimo, especialmente de noche, que con el fresco exhala con mayor vehemencia su fragrancia.

   La de otras florecillas naranjadas, que dan otros arbolillos espinosos: es tan suave, que entre todas las flores, se han levantado con el titulo de Aromas.

   Quien no pensara que el olor de ambar que tienen las flores del arbol, llamado Mançanillo, prometia vn fruto digno de olor tan peregrino; pero la experiencia ha enseñado, que con el mismo olor sus Mançanas, y todo el arbol, son en la substancia veneno, y en el accidente fragrancia.

   Arbol llamado Platano es comun en todas las Indias; y por esso no es su regalo de tanta estimacion, aunque lo es para el sustento de todos los pobres, que viven en las tierras calidas. A vnos llaman Hartones por ser tan grandes como vn codo, á otros Dominicos, por tener los ollejos pintados de amarillo, y negro, y todos tan dulces, y sazonados, que sustentando, llenan el olfato de la suavidad de su olor.

   Los Caimarones son arboles altos, y coposos llevan la fruta, que les dió el nombre. Esta es tan grande como vna nuez, el color azul, la carne blanca con algunos granos, que se despiden con facilidad. Es fruta regaladissima, su dulce suavissimo jamás fastidia, ni sacia el apetito.

   Los arboles de Cacao son conocidos, y su fruto celebrado por el mejor de las Indias. Se dán con abundancia en todas las tierras calidas; especialmente en las Governaciones de Merida, y S. Faustino, de que salen todos los años Navios cargados para la Europa, y Nueva España, y sobra para el regalo de estas Prouincias, que augmenta el que se coge en la de Santa Martha, en Ocaña, y en los plantages, que ay por las riberas del rio de la Magdalena.

   Las Baynillas, celebradas por el olor que dán al chocolate, moderando con su calor excesivo la frialdad del cacao. Se dán en vnos vejucos, que trepando por los arboles, los llenan de fragrancia con sus baynillas. Las mejores que se dán en esta America, son las de los Llanos de San Juan en este Reyno. Tambien las ay en otras partes de las tierras calidas. Su trato es de grande vtilidad, y estimacion, y son muchos miles de libras los que salen para España en las Armadas. Su olor, por ser vehementissimo, solo sirve para el chocolate.

   Otros arbolitos llevan por fruto vnos granitos, que llaman Frutilla de Mico: es mas olorosa, que el ambar. Fastidia su excesiva fragrancia. Si huvieran hallado conque moderarla, fuera mejor, que la de los polvos de Chipre. Descubrieronla los Micos, y por esso se le dió este nombre, mereciendo otro de mayor authoridad.

   De los arbolillos del Tabaco ay innumerables sementeras en todo este Reyno. Es excelente el de Varinas, el de Chalala, y el que se coge en las orillas del rio de la Magdalena, suficiente para lo mucho que se gasta en humo, y en polvo, de que ay grandes moliendas en esta Ciudad de Santa Fé. Salen muchas cargazones para el Reyno de Quito, y Cartagena. Del que se lleva á España hazen grande estimacion, donde lo llaman Tabaco de Tunja, porque en esta Ciudad se empezó a moler, y recibir por las narizes: vicio, que aviendolo enseñado los Indios, se han estremado en él los Españoles, y casi todas las Naciones Estrangeras. Tuvo este vicio tanto valor, y estimacion en los principios, que segun refiere el P. Fr. Pedro Simon, valia vn quintal en esta Ciudad de Santa Fé 300. pesos de oro, de á veinte quilates. De su medicina, vtilidades, y daños ay impressos diferentes tratados. La prohibicion que tenemos los Sacerdotes para no recibirlo en humo antes de celebrar, consta de los Concillios Prouinciales de Lima, y Mexico, que refiere el Obispo Montenegro en su Itinerario de Parrocos de Indias.

   Los arbolillos que llevan el Agí, que son la pimienta de estas partes, y por esto llamados Pimientos por los Españoles. Se dán con abundancia en las tierras calidas de varios colores, vnos mayores que otros, algunos tan picantes, que vencen al paladar mas fuerte: su apetito es tal, que si á algunos les falta el Agí, se passan sin comer.

   De cañas, que por su altura, y solidez, se pueden contar entre los arboles, ay diferentes especies: á vnas llaman Bravas por su amargor: sus cogollos cocidos en agua, y bebida esta en algunas porciones, es remedio experimentado para la Ictericia. A otras llaman Chusques, que sirven para los techados de las casas, y para otros efectos. Las que llaman Guaduas son altissimas, muy fuertes, y los cañutos de tanto hueco, que sirven de lo que las botijas. Para los edificios de la gente pobre sirven de estantillos, ó estendidas en forma de tablas, cortadas en la menguantes de Luna, son de perpetua duracion.

   El arbol, que por su fruto llaman Xagua, lo dá de tamaño de los limones que llaman Reales: la corteza de color verde; y la carne que tienen dentro mascan los Indios, y con el çumo se pintan los rostros, y los cuerpos de color negro, tan pegajoso, que teñida alguna parte no se borra, aunque vsen diferentes lavatorios, hasta que con el sudor del cuerpo se consume el lustroso negro, que lleva en su fruto este arbol prodigioso.

   En los Llanos de S. Juan, y otras tierras calidas se dán vnos arbolillos pequeños, cuyo fruto es tan admirable, que en forma de vna nuez tiene dentro dos caxetillas, y en la vna miel, y en la otra leche suavissima.

   El Viháo son vnas matas muy altas, cuyas ojas son tan grandes como las del Platano en las tierras calidas, y en ellas sirven para cubrir las casas, las toldas de las Canoas y de guarecer los fardos, en que vienen las mercancias, siendo defensa de las aguas. En las tierras frías son mas pequeñas, muy verdes, asseadas, y lustrosas: socorro ordinario para diferentes ministerios. En los mastiles, que arrojan de lo mas interior, tienen flores coloradas, y su fruto son vnos granos negros tan duros, que sirven de cuentas para los Rosarios.

  En las fiestas, procesiones, y recibimientos de los Prelados, y Governadores, es muy ordinario hazer arcos. Vístenlos de ramas olorosas de colores diferentes; y en los altos están pendientes varias frutas entre la multitud de monteria de aves, y brutos sylvestres, como son Venados, Ossos, Leoncíllos, Conexos, Monos, Runchos; Texones, y Armadillos. A los que vienen de Europa suspende con admiracion este alegre, y vistoso festejo, y mucho mas la liberalidad, conque en passando la fiesta, se entrega al saco, y desperdicio de los muchachos.

   Para servicio de todos los ministerios caseros proveyó de su abundancia la Divina Magestad vnos arboles de hermoso verde en las ojas con que visten las ramas, largas, y correosas. Los Indios los llaman Totumos, y á su fruto, que es en forma de calabazas, llaman Totumas, y los Españoles Calabazos: algunos tan grandes, que cabe lo mismo que en vna botija. Son de tan gruesso canto, que sirven de lo mismo que las vasijas de barro. Dan su fruto en el tronco, y en las ramas mas gruessas para sustentar el peso que tienen estando verdes. Vnas son en forma orbicular, otras prolongadas, como las botijas. En estando en sazon, las quitan del arbol, y dexan secar: á vnas cortan por medio, y quedan en forma de tasas: á otras abren vn agujero, y les sacan la carne blanca, que tienen dentro con algunos granos, que con su semilla las limpian con instrumentos, hasta que llegan al gruesso, y dureza, que tiene el canto. Sirven de todo, sin corromperse jamás.

   De la misma suerte ay otros, que llevan el fruto muy pequeño, que sirve de congolos para guardar el tabaco, y otros polvos, ó licores, que conservan mucho tiempo sin corromperse.

   De los arboles frutales transplantados de España, como son los Mançanos, Duraznos, Granados, Membrillos, con todas sus diferencias, fructifican con la misma abundancia, que en su propria tierra.

   Los Higos en sus Higueras distilan almibar. Son mayores, que los de Castilla; á que acompañan los Higos que llaman de Tuna, de suavissimo dulce, y muy cordiales para los enfermos. Entre las pencas espinosas desta planta, se coge la Grana, y con abundancia en el Pueblo de Duitama.

   Si en este Reyno, como en otros de estas partes, se permitiera sacar vino de vbas, abundara dél, y no necessitara del que se trae de España, que ordinariamente se vende por precios excessivos: porque las parras se dán con grande abundancia, y fertilidad, y los razimos de vbas abundan de su licor en qualquiera parte que las planten. La misma prohibicion tiene el azeyte de las olivas, aviendo olivares, que dán excelente azeytuna, especialmente en las tierras de la Villa de Leyva.


CAPITVLO X

De las Semillas, Flores, Frutos, y Yervas medicinales, que se hallan en los Campos, Huertos, y Jardines.

   El Pueblo Christiano, significado en Jacob, es la casa solariega, en que Christo Jesus ha de reynar eternamente. Goza de su bendicion con santa liberalidad en este Reyno, que possee la fragrancia de vn campo lleno, en que echó Dios su bendicion, para que con el rocio del Cielo, y fertilidad de la tierra, tenga abundancia de trigo, y de otras semillas, flores, y frutos tan á manos llenas, que no ha menester á otras tierras para el sustento.

   Con admiracion la experimentamos en el Trigo, de que abunda la tierra con la Cebada, Garvanços, Arroz, Lantejas (sic), y Alverjas, que no siendo semillas naturales, sino traídas de España, abunda tanto, que todos comemos pan tan bueno, como el de Anda-Luzia. En toda la tierra se experimenta aquella singularidad tan dificultosa de persuadir en toda la Europa, de que en diferentes valles, si en vno se está sembrando, en otro se está segando; y en el distrito de vna legua vemos trigo naciendo, cogiendo color, al tiempo que se está segando en otras sementeras. Y con la misma facilidad los otros granos en casi cien leguas por lo largo, y diez, ó doze por lo ancho, que comprehenderán solo las jurisdicciones de esta Ciudad de Santa Fé, y la de Tunjá en los valles que tiene la tierra fria dentro de la cordillera. Es tanto el trigo que se coge todos los años, que sustentando de pan su numeroso gentío (porque comen pan hasta los Indios) salen cargazones de harina para las Governaciones de Cartagena, Santa Martha, Antiochia, Neyba, y Musso, y otras tierras, en que por ser calidissimas, no se dá trigo. Tambien provee de biscocho á los Galeones, y á otras embarcaciones, que todo el año entran, y salen de los Puertos del Mar del Norte. Es tierra tan fertil, y propria para el trigo, que muchas vezes se hallan en vna caña dos espigas, muy bien granadas.

   El Maiz, trigo de los Indios, y alimento natural de todos los de esta America, que ya ha passado á la Europa, de que yo vi copiosas sementeras en el Estado de Milan, donde lo llaman Frumenton, se coge con tal abundancia en las tierras calidas, que tienen al año dos cosechas; y en los Llanos de S. Juan se coge sazonado dentro de quarenta dias. En las tierras frias es mas tardio. Fuera de la bebida que hazen dél los Indios llamada Chicha, que es innumerable lo que gastan, sirve de pan en las tierras calidas, y de otros modos diversos, conque lo sazonan para alimento vniversal de toda gente pobre. Tienen tambien los granos que llaman frixoles de  mucha substancia, y de no mal gusto; de estos hazen algunos pistos, que llevan por los caminos.

   De la grande fertilidad de estas tierras nacen diversas raizes de mucho sustento, y de muy buen gusto, como son las Turmas (que en otros Reynos llaman Papas) Yucas, Batatas, Ñames, Xiquimas, Ibias, Cubias, y Arracachas. De todas estas raizes son continuas las cosechas. Tienen tambien las Auyamas, que son vnas grandissimas calabazas, de mas de seis dedos de canto, la carne naranjada de buen gusto, alimento de los pobres; y para que sea mas vigoroso en sus comidas, ay diferentes ojas muy substanciales, que sirven como en España las verças. Todo con tal abundancia, que n0 se ha visto, ni padecido hambre en todo este Reyno, que es vna de las felicidades, con que Dios lo favorece.

   Entre las frutas de la tierra, diferentes de las que llevan los arboles frutales, tiene mejor lugar la Piña, por lo grande, por el color, dulçura, suavidad, y fragrancia. Nace entre vnos cardones, que llenos de espinas, sirven de Archeros á esta Reyna de las frutas de las Indias. Ay otras, que llaman Piñuelas, porque tambien nacen entre las ojas de los cardones. Aylas de diferentes especies, y todas de muy sazonada dulçura.

   La Pitahaya es fruta en que se esmeró el Author de la Naturaleza: en el color morado, en el sabor, y en el olor para hazer vn suavissimo cordial, que refrigera á los enfermos de calenturas. Fruta es de tanta estimacion, que se pudiera poner por gran, regalo en la mesa de nuestros Reyes.

   La Granadilla tan celebrada, porque de su hermosa, y mysteriosa flor, solo podia salir vna fruta de dulce tan suave, saludable, y oloroso: se dá en las tierras templadas, y tambien en las frias. Llevanlas vnos vejucos, que suben trepando por los arboles con vistosa hermosura, porque las ojas en forma de Adargas, son muy verdes, y lustrosas: de la flor dizen grandes elogios los Historiadores; muy debidos á la propriedad, con que representa los instrumentos de la passion de Christo Señor nuestro, haziendo su memoria entre las flores, hasta con los matizes morados de su color. De ella nacen las Granadillas en forma de calabazitas de color amarillo con pintas blancas, y dentro se halla la mas sazonada dulçura cordial, y suavissima para regalo de los hombres. Algo se le parecen otras que llaman Badeas, y otras pequeñas, que en los Mussos llaman Chupas, y en otras partes Granadillas de los Quixos.

   Melones, Zandías blancas, y coloradas; Pepinos cohombros, socatos, y dulces; Calabazas, y Verengenas, frutas, que siendo estrañas de la tierra, parecen naturales en la abundancia.

   Aristoteles, que siguió al Grande Alexandro en sus conquistas, por descubrir las medicinas, que vsaban los naturales, sacadas de las plantas, yervas, flores, y frutos, dize: Que no todas las tierras las dán iguales, porque vna Region lleva las que otras no, como el Deyptamo en Creta, y el Incienso en Sabá. Ni él tuvo la dicha de llegar á este nuevo mundo, ni este la de que huviesse venido á él. Y otros Philosophos, como S. Alberto Magno, y Dioscorides, que huvieran conocido los grandes thesoros de medicina que se hallan en todas partes, con tan conocida experiencia, que se puede assegurar con la Escriptura Sagrada, que el Altissimo crió de esta tierra la Medicina.

   La Rosa Reyna de las flores se dá con tanta abundancia, que hasta los Indios tienen sus campos llenos de Rosales, y traen á las Ciudades á vender en muy corto precio.

   De Azuzenas ay tantas, que fuera de estar todo el año llenos de su fragrancia, y hermosura los Altares, se venden á cargas por las calles. Es parte de su abundancia, aver sido el primero que las sembró en este Reyno el V. P. Alonso de Aponte, Clerigo, y exemplar Sacerdote, que lleno de años, y virtudes murió en esta Ciudad de Santa Fé, y su cuerpo descansa con loable opinion en la Capilla del Sagrario antiguo de su Iglesia Cathedral.

   Es vistosa, y alegre variedad la de la multitud de claveles, que exhalando fragrancias, están todo el año hermoseando los jardines. En algunas mazetas se hallan ramos ingertos, y en cada vno quatro claveles con diferente matiz en los colores. Vsanlos en la composicion de los cordiales, y causan admirables efectos.

   Acompañan á estas flores en las huertas, y jardines Lirios morados, Amapolas, Adormideras, y las flores, que llaman de la maravilla, porque siendola su vistosa hermosura, solo nace para que la vea el Flor de la Sol; pues con su ausencia, queda para maravilla. siempre marchita, dando lugar á que el dia siguiente, se descubran otras con el mismo paracer, y duracion en su belleza.

   El Azahar que llaman de la India es muy parecido al de los Naranjos. Otras flores blancas, que tambien llaman Azahar en forma de campanitas, que se hallan en la sierra del agua, y de el salto de Tequendama, son de olor tan suave, como el Ambar. A no ser tan pocas las flores, que producen sus matas se les pudiera sacar el agua por alambiques, y fuera mas fragrante, que la del Azahar, como lo es la que de diferentes flores sacan en la Ciudad de Mariquita, que llaman agua de Curia, porque la suavidad es tan Real, como del Ambar. Ay otras florecillas pequeñas de color morado, que siendo de los campos, las han reducido á los jardines con nombre de Sinamomos. Son de olor suavissimo, sutil, y penetrante.

   Rosas amarillas se dán en vnas matas debiles entre ojas verdes, y agraciadas, son de olor agradable, y mucho mas en la eficacia que tienen para desinflamar tumores especialmente los que se levantan en el rostro, recibiendo en la boca el cocimiento, que se haze de estas flores. En ellas mismas traen la semilla; pero con esta diferencia, que si se siembra vn cogollo de sus matas, nacen las Rosas amarillas; y si hazen de la semilla el almasigo, descaecen en otras flores, que llaman terciopeladas, de color naranjado, y con la misma disposicion en las ojas, olor, y eficacia en la medicina.

   Flor de Borraja azul, y blanca se da con tanta abundancia en todas las tierras, que fuera de su gran consumo en las bebidas medicinales, sobran para hazer Azucar, que llaman de Borraja, de mas estimacion que la de Rosa.

   Violetas se hallan en los campos, y transplantadas en las huertas se dán mas grandes, y con la misma eficacia, que la que traen de Europa. Se forman de ellas los lamedores, y otras bebidas.

   Flor, que llaman de Cardo santo, nace en matas espinosas, y de alguna peluza en las ojas, y en los mastiles con algunas venillas moradas; y de el mismo color la flor que lleva en la forma que tiene la encomienda de San Juan. En creciendo el voton se llena de espinas, y la Cruz, que fue morada, se pone negra entre vnos granitos amarillos, que rematan en vnos garabatillos. Por ella llamaron santo á este Cardo, y por ser medicina eficaz de algunas enfermedades. Quita el dolor de muelas, y purga los humores envejecidos, y tiene otros efectos, que refiere D. Alejo Piamontes.

   La Mançanilla, el Trevol, el Torongil, el Hinojo, y el Poleo, el Culantro, el Apio, y el Peregil, yervas olorosas, y medicinales, se hallan en todas partes con los Verros, Esparragos, y Chicorias.

   La Yerba buena, que no ay arroyo, que no tenga pobladas de su verdor todas las orillas. Crece tan viciosa, que descubre sus flores moraditas de la misma qualidad, y efectos, que sus ojas. Por ser tan olorosa, es la juncia ordinaria, de que se llenan los suelos de las Iglesias.

   Raiz que llaman de China, conocida hasta en la Europa por sus saludables efectos, arroja sus ramas en forma de largos vejucos, que se estienden por la tierra si no tienen algun arbol á que arrimarse, haziendolo mas frondoso con el lustroso verde de sus ojas. Aplicadas á las llagas, y tambien á las heridas, las desenconan, purifican, y sanan, porque desde la raiz hasta las ojas, es admirable su medicina.

   Muy conocida es la experiencia que se tiene de la Zarçaparrilla, de que abundan las orillas de los arroyos, y rios de la Provincia de los Vtagaos. Los Indios la sacan á cargas, y vienen á vender en corto precio. Se lleva á Europa, y de su admirable medicina dize algo el Medico Monardes. Lo saludable de las aguas del rio de la Magdalena se atribuye á las que le entran despues de aver passado por la multitud de Zarçaparrilla que tienen. A no ser tan experimentado su calor, y eficacia no la tuviera otra cosa para poder digerir los bogadores de este rio la multitud de huevos de Tortuga, que comen con otros mantenimientos de muy dificultosa digestion.

   El Romero transplantado de España crece tanto en las huertas, y jardines, que se pudiera numerar entre los Arboles. Siempre está lleno de ojas, y flores, como lo están los libros que tratan de sus maravillosos efectos. Ay otro de la tierra llamado Romero sylvestre, que se halla en los campos, y en los montes, de qualidad tan calida, que excede al Romero de Castilla.

   El Polipodio, que traído de Europa, se hallaba solo en las Boticas, se ha descubierto mejor en las tierras calidas, y se halla en las de Musso: y en las frias, como son los campos de Suesca, Guatavita, y Soacha se saca el Mechoacan eficasissimo para las purgas. Molido entre piedras, por estar tan fresco, sacan leche bien conocida por la brevedad de su efecto. Monardes lo llama Ruibarbo de las Indias. Del proprio, segun Dioscorides, y otros Medicos Herbolarios, se halla en este Reyno con la misma disposicion en las ojas, en las raizes, y con los mismos efectos, que el que traen de la India Oriental. Pero como los Medicos están sujetos á sus libros, aun no se atreven á vsar de este simple, ni de otros excelentissimos. No sé si es porque dessean mayores experiencias, o porque se gasten los que ay en las Boticas, donde, como traídos de España, de los que no sirven en las de Europa, se venden por precios excesivos.

   Yerba, que llaman de Juan Tafur, porque vno de los conquistadores, que vió la vsaban los Indios, descubrió su eficacia á los Españoles, y le impuso su nombre. Otra yerva llaman Leche tresna, y de estas yervas hazen los Indios, y otros pobres purgas eficacissimas, y con ellas sanan de graves enfermedades.

   La Viravira, yerva calidissima, se halla en los paramos mas elados, y la virtud que tiene para expeler en sudores los achaques frios, es muy experimentada.

   Ruda llamada de Castilla, porque de alla se traxo esta planta medicinal. Otras Rudas ay que llaman de la tierra, de mejor olor, y vista, y de grandes efectos para baños, y otros medicamentos.

   De Altamisa de todas especies mayor, y menor, Salvios hortenses, y sylvestres entre Alisos, y Alcaparros, están llenos los campos, y los caminos, formando con otros arboles deleytosas calles á los passagaros (sic).

   La Lechuguilla, sus ojas puestas sobre las llagas, las desinflaman, y curan con notable eficacia. La tiene tan grande para las hemorroydes, que su lavatorio las desinflama. Los cocimientos de sus raizes refrescan el higado, y quitan las calenturas.

   Palitaria, Espadilla, Abrojos, por los que tiene entre las ojas, son tan admirables para el dolor pleuritico, que con las bebidas de sus cocimientos, y sus ojas majadas, y aplicadas al costado, sanan los pobres, sin llamar Medico, ni aver menester las Boticas. Pero con mayor eficacia se ha experimentado para este achaque vna yerva, que llaman de la flor moradita. Es tan medicinal esta yerba, que purga restringiendo. Seca al ayre, y hecha polvos, purifica las llagas, aunque estén con peligro de cancerarse. Para el mismo achaque vsan la yerva Pimpinela, cuyas ojillas son tan asseadas, que parecen puntas de bolillos. Sirven en los vidrios, y en los barros para deleytar, y refrescar á los enfermos.

   De las yervas llamadas Fumaria, Hupatorio, Cañutillo, Culantrillo, Lengua de Buey, Lengua de Vibora, y Llanten, están llenos los campos, sin otro precio, que llegar á cogerlas, quando los Medicos las piden para las possimas.

   La Sueldaconsuelda de calidad frigidissima reprime los fluxos de sangre, y con el mismo efecto restringente se ha experimentado otra yerva, que llaman Plegadera. De contrarios efectos es la Vetonica, y se halla en todas las tierras frias.

   Para el achaque ordinario de las bubas ay dos especies de yervas con el mismo nombre: vna es blanquisca, y bellosa, parecida á la Viravira. Otra de verde claro muy lisa, y con florecillas amarillas. El agua de sus cocimientos es eficaz para expeler el humor Galico. Hechas polvos, y puestas en las llagas, que se ocasionan de este humor, las purifica, y encarna. Usan de ella los Españoles, porque para el mismo achaque la vsan los Indios.

   El Bledo Morisco, que llaman los Medicos, se llama Quinua en este Reyno, socorro ordinario para aliviar del cansancio á los cuerpos, despues de aver caminado algunas leguas, o si ha recibido algunos golpes, alivia, y purga sin que sea menester sacar sangre. Bebida el agua de su cocimiento primero, provoca á bomitar, y quita los frios, y calenturas; y sus granos purificados del amargor, se sazonan para comer.

   La yerva llamada Chulco en estos Reynos, y en los de la Nueva España de Juan Infante, es de la misma especie, que las Azederas, aunque mayores en las ojas, y ramas. Se echa en las comidas, que dán á los enfermos de tabardillo; porque corrige la sangre, y la purifica. El agua cocida con esta yerva, es muy cordial, majada restaña la sangre en las heridas. Es la continua medicina de los Indios, y la vsan los Españoles en las enfermedades de calenturas, especialmente en los garrotillos, é inflamaciones de garganta, porque castra, refresca, y preserva del cancer. De las raizes brota vnos nabillos, que sirven A las comidas, y 110 son de mal gusto.

   El Dyptamo Real, aunque no está conocido, lo ay en este Reyno y con mas abundancia, que en la Isla de Creta, en que solo se halla, segun Aristoteles. Si es verdad, que de esta yerva se forman las piedras bezares, son innumerables las que se sacan de los Venados. En algunas está la yerva de manifiesto por un lado, y por otro la piedra casi formada. Sucede lo mismo en las que sacan de las Dantas. Pero como 110 es fácil espiar á estos animales, ni diferenciar entre las yervas que comen, estamos privados del conocimiento de esta yerva llamada Dyptamo.

   La yerva, que llaman de Santa Lucia, adquirió este nombre, porque es milagrosa para los que padecen mal de ojos. Su agua los purifica, y aclara la vista.

   Del Tomillo, Trevol, Parra olorosa, que también llaman mano de Leon, Siempre viva de todas especies, yervas olorosas, que sirven á baños, y á otros efectos, están llenos los campos. En ellos se singulariza la yerva, que llaman de los Angeles: sus debiles ramitas parecen ramilletes de florecillas coloradas. Su raiz es tan fragrante, y de olor tan peregrino, que se la aplicaron á los Angeles. Si se gusta mucho, desvanece, y dá dolores de cabeza. Otras florecillas blancas semejantes en el olor á la antecedente, aunque con menos vehemencia, se hallan en las laidas de los montes en vnas matas, que segun lo fuerte de los troncos, y ramas, empezaron á ser arboles, y se quedaron entre las yervas, contentas con llevar flores tan olorosas. Puestas entre la ropa, permanece su olor por muchos dias.

   La Curibana nace en las tierras calidas en vnos matorrales con flores moradas: puesta en el corazon, sossiega en aquellos saltos que suele dar. Su raiz algo melosa de olor vehemente, y de qualidad calidissima, sirve para baños olorosos, y de medicina para expeler frialdades.

   La raiz de la Escorçonera, cordial, y llena de saludables efectos, se saca con abundancia en las tierras de Santa Martha, y en las de los Mussos.

   La raiz que llaman de la Montaña, estiende sus ojas por la tierra, si no halla troncos en que trepar. Es singular remedio para las dissenterias, enfermedad tan peligrosa en este Reyno, que n0 alcançando los remedios de los Medicos á su curacion, crió el Altissimo esta medicina de la misma tierra, donde sin ella fuera incurable la enfermedad. Hecha polvos, se dá en el licor, que parece mas conveniente á la debilidad del enfermo; y cada dia se experimentan los saludables efectos de su eficacia.

   Es muy ordinaria otra yerva, que llevando flores blancas en forma de Azuzenas, tiene las raizes del mismo color, que el Azafran, y por esso llamada Azafran de la tierra. Sirve para dar color á las comidas; y molidas estas raizes, y dado á beber el çumo, es remedio eficaz contra la ictericia.

   El Lino se dá con abundancia en quantas partes se siembra. Beneficiado, como en la Europa, se hazen algunos lienzos muy durables. De la semilla se saca mucho azeyte para los Pintores.

   El Algodon se coge con abundancia en todas las tierras calidas, socorro vniversal de todo este Reyno, porque sus texidos son durables, y algunos tan buenos, y delgados, que igualan á los mejores ruanes. Del mismo hilo se texen Pavellones de varios colores, y mantas, conque se provee del vestuario, y otros ministerios la gente pobre.

   El Añil yerva conocida, de que abundan tanto algunas tierras calidas, que jamás falta quanto es menester para la tinta azul, conque tiñen el algodon, y lana para pañete, fresadas, y otros texidos. Para otros colores ay raizes, ojas, yervas, y flores, y algunas tan finas, que exceden á los que traen los que vienen de Europa. Tambien ay Cochinilla mucha, en Sogamoso, Villa, y Suta, tan buena como la de Nueva España.

   La yerba llamada Centella, sin duda es la misma, que Dioscórides llama la Estrella, porque en forma de Estrella cada oja aplicada á qualquiera parte del cuerpo abre vna llaga por la parte que tiene lisa, y por la buelta algo bellosa, es la medicina de la que abrio su actividad venenosa. Aunque no con tanta vehemencia tienen el mismo efecto las ojas de otra planta, que por su frutilla llaman Vchuvas: estas son de color naranjado, de sabor agridulce; su conserva es mejor que la de las Guindas, y por esto muy celebrada de los que comen de regalo, y la prefieren los Europeos á otros dulces de mejor gusto.

   La yerva que llaman Alfileres, porque lo parecen los que lleva por fruto; tiene las ojas tan agraciadas, como olorosas; traidas en la boca, detienen aquel cancer, que dá en las muelas, y dientes, llamado Neguijon.

   El Hinojo con su olor, hermosura, y efectos se dá en las tierras frias, y mucho mejor en las templadas; y en estas se dá el Aniz semilla olorosa, y medicinal.

   También se dá el Ajonjoli, su azeyte suple la falta que suele aver del de las Almendras de Europa.

   De la Verbena, yerva medicinal, están llenos los campos, y tambien de la Malva, y Malvisco, cuyas flores sirven á los cordiales, sin echar menos á las flores de las Violetas, porque tienen los mismos efectos.

   Pencas de Savila, cuyo amargor sirve para componer el Azivar, es planta casera, y sirve para algunas medicinas. De las Amapolas moradas abundan las sementeras del trigo, y algunos campos. La leche que distilan sus cañas, sirve á la composicion del Opio.

   De las hortalizas, traidas de España, como son Coles, Coliflor, Lechugas, Escarolas, Alcachofas, se dán con grande abundancia en las tierras frias, ya sembradas del almasigo de sus semillas, ya de sus mismos retoños, de que ay repollos muy grandes, y muy duros con las ojas blancas, y en la misma disposicion las Lechugas.

   Oregano, Cebollas blancas, y coloradas, y Ajos, es igual al gasto la multitud, que siembran los Indios, y traen á las Ciudades á vender en muy cortos precios.

   Mostasa, Rabanos, Navos, se ha dudado, si sus semillas se traxeron de España, ó si son naturales de la tierra; porque ay tanto deste genero de versas, que muchas vezes ahogan las sementeras de trigo, y de la cebada. De la semilla de Navo sacan grandes cantidades de azeyte, que bien purificado sirve en las lamparas, por la falta que ay del de las Olivas. Inventaron los Indios esta traza, y para ello tienen prensas, en que lo sacan para el gasto de sus Iglesias, y del que les sobra llevan á vender á otros Pueblos. Tengolo por mas decente para este culto, y mas conforme al Decreto Canonico, en que se manda, que la lampara, que continuamente debe estar ardiendo delante de los Altares, en que estuviere colocado el Santissimo Sacramentono ha de ser de cebo, ni de injundias de animales (que lo reprueba por indecente) sino de cera, ó azeyte sacado de los frutos de los arboles; y siendo de semilla el que sacan los Indios, se conforman mas con este Canon, que los que alumbran las lamparas con cebo, y mantecas de animales, aunque mas procuren purificarlas.

   De flores caseras llamadas Jazmines, Alelies, Girasoles, Chochos, son tan ordinarias, y abundantes, que no se haze dellas estimacion, aunque la merecen por el olor, y los matizes de sus colores.

   Son muy deleytosos á la vista en las Huertas, y Jardines, por los arboles, paredes, y quadros, que dividen las eras de las flores, ó las de los árboles frutales; los texidos, que forman de varias enredaduras vnos Vejuquillos delgados tan llenos de ojas agraciadas, como de vnas flores, que cada vna es un paxarillo amarillo, ó colorado, tambien formado en las alas, y en el piquillo, que deleytando la vista entre lo verde, admira la propriedad, conque parece que está volando entre las ojas. Otros ay morados, otros naranjados en forma de trompetillas: y todos ellos forman vistosas primaveras con el vistoso, y pulido matiz de los colores.

   Con admiracion refiere Rovillo, que se han visto en la Europa algunas flores en que se vén impressas señales de las cinco Llagas de Christo Señor nuestro. En este Reyno se hallan con tanta expression en vnas flores de color naranjado en forma de campanillas; tiene cinco ojas, y en cada vna la señal de vna Llaga con matizes colorados, y con tal disposicion salpicadas las gotas de Sangre, que la llamamos la flor de las cinco Llagas. No tienen suavidad en el olor, y en el gusto provocan á amargura, con alguna vehemencia.

   En las tierras calidas se dán vnas flores blancas en forma de Nido. En abriendose por medio, descubren en el hueco de la vna parte vna paloma blanca, maravillosamente formada, abiertas las alas, como que está volando, las espaldas plateadas, y en el respaldo, que le haze aquella media caxetilla, están repartidas vnas pintas coloradas, con disposicion tan admirable, que viendo vna que tuve en mis manos, pensé al instante, que aquel Pintor Soberano quiso representarnos en esta flor vna imagen de la Venida del Espíritu Santo.

   A estas, y otra diversidad de vistosas flores, que ay en los montes, en los campos, en las selvas, en las huertas, y jardines, galentean continuamente vnos pajarillos, que en este Reyno llamamos Tominejas, cuya vistosa, y dorada plumeria parece que se formó de los colores de las yervas, y de las flores, con tanto primor de su belleza, que brillando el oro mas bruñido en la variedad de los matizes, son vnos vivientes ramilletes, que se reparten por el ayre para recreo, y admiracion de la vista tienen sutiles, y muy largos los piquillos, por ser su alimento la miel, que sacan de lo mas interior de las flores.

   El mismo modo de alimentarse tienen en todo el mundo las Avejas, y en este Reyno es innumerable su multitud, que ay de diferentes especies, como tienen mas flores que chupar. La miel, y cera, que labran es con abundancia excessiva, especialmente en los llanos de S. Juan. Si algunos se aplicaran á beneficiarla, no se llevaran á Africa tantas cantidades de oro, y plata, que los Moros, que la conducen á España, emplean en las continuas hostilidades, y cautiverios de los vassallos de nuestro Rey; y que podían lograr en estas partes con mayores vtilidades de su Corona. Los troncos de los arboles, y sus ramas les sirven de colmenas, que ellas fabrican con aquel maravilloso artificio, jamás bien ponderado de los hombres. Los naturales de estas tierras sacan tanta, que con verdad se puede assegurar, que corre miel como en la tierra de promission. Alguna ay tan preciosa en el olor, y en la dulçura, que á no ser tan calida, fuera mejor, que el mas purificado almivar.

   En las mismas tierras calidas ay arboles de flores caseras, que llaman Florales, de variedad, fragrancia, y hermosura. Otras se dán en matas, en que se singularizan las que llaman Buenas tardes, porque al tiempo que se pone el Sol, se desahogan del boton, como á recibir el fresco, que empieza á templar aquellos calores excessivos. Acompañan á estas flores macetas verdes de olorosas Albahacas.


CAPITVLO XI

De los Brutos Animales, y Serpientes, que ay en el Nuevo Reyno.

   Elevado en la contemplacion de las maravillas, que crió Dios sobre la tierra el coronado cantor, forma vn coro mysterioso, y congrega en él á todas las criaturas, para que dén a su Author continuas Alabanzas. Alternando con las que tienen vida vegetativa las que gozan de mejor vida, que es la sensitiva: Psalm. 148. clase, que con mayor admiracion, y variedad se puede componer en este Reyno de las Bestias, cuya braveza las tiene retiradas por los montes, y por las selvas . De la ferozes, y venosas Serpientes: de las que viven sujetas al dominio, y servicio de los hombres, con las Aves, que peynando los ayres con la hermosa variedad de sus plumas, se miran en el espejo de las aguas, materia de que salieron juntamente con los pezes .

   Este coro lleno de innumerables criaturas debe servir de motivo á los que con superior vida inteligible vivimos en este Reyno, para dar continuas alabanças al Soberano Author de la naturaleza; pues vemos en él, que aviendo entrado los. conquistadores con muy pocos cavallos, levantandolos con sogas por las fragosidades, y despeñaderos de los montes, han multiplicado tanto, que está lleno destos animales. Los ay hermosos para la risa (sic), y fuertes para la carga. Del comercio, que tienen las Yeguas con los Burros, ay miles de Mulas, algunas de gran camino, y todas fortissimas para el trabajo: son mas estimadas las que se crian entre los pedregales de Cucuta, en que dispuso la naturaleza tanta abundancia de oregano, que apenas hallan otra yerva para el sustento. Ay grandes recuas de Burros, que sirven al continuo tragin de los Pueblos, y Ciudades, en los acarreos de materiales para las fabricas; y de cargas de trigo, que llevandolo á los Molinos, lo buelven en harina á las casas.

   El primero que introduxo el ganado Vacuno, fue el Adelantado D. Alonso Luis de Lugo, que el año de 543. entró con algunas Vacas, y un Toro. Halló en toda esta tierra su mejor centro; porque con lo fertil, y salitroso de sus pastos, ay tanto en el Valle de Vpár, en los llanos de Ybagué, Neyba, Tunja, y en los de San Juan, y en todas partes, que algunos criadores numeran por miles las cabezas en cada vno de sus hatos. Fuera de ser el ordinario sustento la carne de este ganado, salen cada año para el Reyno de Quito, y Governaciones de Popayan, Antiochia, y Cartagena muchos miles de Novillos, á que tambien se llevan copiosas cargazones de corambre, y de quesos mejores que los de Flandes. Del cebo junto con el de Carnero se hazen velas para alumbrar. Son de mejor luz, y mas limpieza que la que permite el azeyte en los candiles. Tambien sirve para labrar el jabon, que se haze del cebo de estos animales y cenizas fuertes de los arboles llamados Guasimos, y otros de no menor fortaleza. La tiene mayor para labar la ropa, que el que se trae de Europa.

   Los Toros son bravissimos, y el entretenimiento de lidiarlos todos los años en las plazas de las Ciudades, y Pueblos de los Indios, es tan ordinario que se lidian dos, y tres dias, con el regozijo que los Españoles tienen siempre en este genero de fiestas, que no ha desagradado á los Indios.

   En toda la tierra fria no tiene numero el ganado Ovejuno, porque ay haziendas de campo, en que passan de dos, y tres mil cabezas, que tienen en sus manadas. En las Ovejeras que llaman de Suesca passaban de quarenta mil. Los Indios tienen tambien sus manadas, y se sirven de las maxadas para calentar la tierra, y de su lana para vestirse, y pagar los tributos. El numero de Carneros que se matan cada año, es excessivo; pero como la tierra lleva tan buenos pastos, ay para todo.

   Las Cabras abundan mas en las tierras de Chita, Chitagolo, y Zativa, de que se hazen los cordovanes en tanto numero, que vsando zapatos la mayor parte de la gente de este Reyno; como es tanta la fecundidad de este ganado, ay para todos. En él lo introduxo el Capitan Geronimo de Aguayo, que lo traxo de la Governacion de Venezuela.

   El ganado de cerda, que traxo á este Reyno el General D. Sebastian de Venalcazar, se ha multiplicado en tanto numero, que no ay parte en todo él, que no esté llena. El que se cria en la Governacion de Cartagena es singular en todo el mundo, porque sirve de lo mismo que el carnero, con tal sazon, y seguridad, que sin hazer daño se dá á los enfermos. El que se cria en tierra fria alimentado con cevada, tiene las carnes mas solidas, y los jamones son tan buenos, y mayores que los de Rutia, celebrados en España. De ellos, y de lo demás de las carnes saladas, y secas al ayre se llevan grandes cargazones á la Ciudad de Cartagena; para el avio de las Armadas. Siendo originario de España este ganado, ha multiplicado tanto como otros, que de la misma especie son naturales de la tierra. Vnos, que llaman Zaynos, bravissimos, con las mismas cerdas, y colmillos que los Javalies. Otros, no tan grandes, ni tan bravos, que llaman Puercos de Monte, con el ombligo en los lomos. Los Indios los matan á flechazos en sus caserias, y al instante que caen, les cortan los ombligos; porque si los dexan corrompen, y llenan todo el cuerpo de mal olor. Les abren por el vientre, y dexando los interiores á los Gallinazos, que siguen á estos monteadores; los llevan á sus casas, y puestos al humo, tienen para muchos dias de aquella carne, que ellos llaman de monte.

   Los Perros, y los Gatos vinieron de España, y tambien los Ratones, que en este Reyno no los avia, sino vnos animales, que llaman Gatos Monteses, semejantes á los Tigres, y Gatos ordinarios. De los Perros ay de todas castas Mastines bravissimos, y Galgos muy ligeros, Perrillos que llaman de falda, muy agraciados, de pelo tan suave, que parece de seda. Otros ay tan lampiños, que llaman de la China, tienen algun pelo en la frente, y la piel morada, que es singularidad bien rara en este genero de animales. Los Perros de agua son crespos, de lana cabellada, y siguen á los tiradores de escopeta, y nadando sacan en la boca el ave que mataron. El Adelantado Don Gonçalo Ximenez de Quesada dize en su compendio historial, que halló Perros que no sabian ladrar, y que los Indios los tenian por entretenimiento en sus casas.

   Los Ossos son ferozes, y algunos tan grandes como un bezerro, estatura á que llegan los Tigres, de que abundan las montañas de las tierras calidas. Hazen grandissimos daños en los ganados, y tambien en las personas. Los Ossos, que llaman Hormigueros, tienen vn agujero en el hozico, por donde sacan la lengua, que es larguissima, y muy delgada; entranla en las colmenas, y tambien en los hormigueros, y en teniendola llena, la buelven dentro; y aviendolas tragado, hazen la misma diligencia, porque las Hormigas, y la miel de Avejas es todo su alimento.

   No tienen numero los Venados, ó Ciervos, porque teniendo muchas personas el entretenimiento de su cazeria, á que salen por los montes, y espesuras de carrizales, que ay en contorno de los Pueblos, y haziendas de campo, los ay muy corpulentos, de astas tan grandes, que algunos tienen siete puntas en cada vna.

   En las mismas selvas se hallan otros animales, que llaman Leoncillos, porque tienen el pelo rubio, y crecido. Son de animo tan corto, que se rinden al ladrido de los perros. Otros, que tienen el pelo colorado, y muy lustroso, que llaman Loches, o Soches; sus pieles aliñadas sirven para hazer coletos, y sayos de quatro faldas por los caminos á los calores del Sol. Otros hazen de pieles de Nutrias, que se hallan en los rios, y lagunas, tienen el pelo blando, y suave, como si fuera de seda. Mucho mas fino, y mejor la tienen otros animales, que en la Europa llaman Martas. Lobos Marinos se hallan en la gran laguna de Maracaybo, y son marinos. de estimacion sus pieles.

   De los animales, que llaman Dantas, y Gran Bestia en las partes de Europa, ay muchos en los Llanos de San Juan, y algunos tan grandes como vn Borrico. Tienen divididas las vñas como los Bueyes. De sus pieles se hazen los mejores coletos de Ante, que llaman los Soldados. En sus vientres se hallan piedras Vezares. Yo vi vna tan grande como vna naranja, presea, que por admirable se embió a Madrid engastada en oro, y esmeraldas.

   Otros animales ay Montarases, mas pequeños, que los antecedentes. A vnos llaman Vrones, á otros Texones, á otros Runchos ó Faras. Las hembras de estos tienen sobre el vientre vnas bolsas, ó compuertas, en que llevan á sus hijos; y ellos ván mamando, ó durmiendo con la seguridad, de que despues de aver nacido viven, y se crian sobre el vientre de su madre. Los ay en las tierras frias; porque yo vi á vna de estas Faras, que cogió vn Indio en la huerta del Convento de nuestra Señora de las Aguas. Tenia los hijos dentro de aquellas compuertas, murieron luego que mataron á su madre.

   Raro animal es el Armadillo: tiene el cuerpo dentro de vna concha, como la de Tortuga, y las viviendas en vnas cuevecillas que hazen en la tierra; tendrá tres, a quatro pies de largo. Es tan feo como la Yguana, especie de sierpe, en quatro pies, y vna cresta sobre la cabeza, y el lomo. El assombro que causa con lo abominable, lo sazona con lo gustoso de sus carnes, que igualan á las de la Gallina, aunque es dificultosa su digestion, porque vive mas en el agua que en la tierra: se tiene en este Reyno por especie de pescado, y es alimento Quaresmal.

   Los Monos son ferozes, y los que llaman de Tolú son mayores que los que se hallan en todas las Indias. De su misma figura, aunque pequeños, son los Micos, de mayor instinto, advertencia, y malicia que otros animales, solo les falta hablar. Algunos Indios creyeron en su Gentilidad, que fueron hombres, y que en castigo de sus maldades se convirtieron en Micos. Es muy gustosa la traza con que llegan á cogerlos. Ponen granos de Maiz dentro de vn calabazo, que tenga la boca tan pequeña, que el Mico pueda entrar la mano estendida. Dexan el calabazo, ó calabazos en parte á que puedan baxar de los arboles, en que tienen su assistencia. Baxan algunos, y llegan á registrar aquella novedad, huelen el maiz, entran la mano, cogen los granos, y cierran el puño. Salen los que están en espia, y por no soltar los granos, se dexan prender, y vienen á la prision de vna cadena para entretenimiento de las casas: que podian redimir solo con abrir la mano, y soltar lo que avian cogido.

   Otros ay de la misma especie, que llaman Tities. Son muy pequeñitos, y algunos con el pelo verdoso, que es toda la gracia que tienen para que de ellos se haga tanta estimacion en la Europa.

   Ay Erizos, Comadrejas vorazes, Mustelas cazadoras de ratones, y Arditas muy agraciadas, por su viveza, y conocimiento del que las regala. Tienen aquella falda vellosa, y crespa, conque se abrigan: son muy aficionadas á comer dulce, y a dormir en blando.

   En las tierras calidas se halla el Perico ligero, assi llamado por ironia. Es animal torpe, ridiculo, y tan perezoso, que en caminar vna quadra tardará tres meses. Tiene vna boca abominable, y tres vñas en cada mano, la izquierda dizen, que preserva del mal de corazon. Se sustenta de hormigas, y ojas de arboles. En pariendo, se le aferran del cuerpo tan fuertemente los hijos, que siempre los trae cargados, hasta que pueden buscar el sustento. El P. Alonso de Sandoval de la Compañia de Jesus, que vió vno, dize, que de este animal se puede aprender la solfa, porque dá seis vozes, correspondientes con los mismos espacios, y puntos de la Musica.

   De las serpientes abominables, y monstruosos animales, arrastrados por la tierra por maldicion de su perjudicial veneno; se hallan tantas especies, que solo se podrán reducir a numero las que se han dado á conocer con muertes lastimosas, que se experimentan cada dia en las tierras calidas, donde se hallan mas que en las frias. En estas se vén muy pocas, y la mas larga será de vna vara. No se ha experimentado su ponçoña, porque no pican aunque dizen algunos, que no tiene contra su veneno.

   La Taya veteada de pardo, y algunas de amarillo, y negro: es tan atrevida, que embiste al hombre sin averla provocado. Su veneno era mortal, y de muy breves horas su efecto, antes que se huviera conocido su antidoto, que es vn vejuco, que los negros llaman Carare (sic), mas amargo que la hiel. Es contra tan eficaz del veneno de las Tayas, que si llegan cerca de los que se previenen con mascar el vejuco, y vntarse con el çumo, se adormecen tanto, que las matan con facilidad.

   La Vivora es culebra pequeña, y la contra de su veneno es la antecedente, y otras experimentadas, como son las ojas del Tabaco, para esta, y otras culebras, y sobre todas la mas eficaz, son las ojas de vnos arbolillos, que llaman Borracheros, y por otro nombre Bodoquera, por vnos bodoques que llevan por fruto. Estas ojas majadas entre piedras, y puestas al rescoldo, aplicadas á la herida, aunque aya pénetrado la ponçoña, y tocado en la sangre, la llama con tal violencia, que la haze distilar, hasta que totalmente queda purificada.

   A estas mortiferas sabandijas se siguen las que llaman de cascavel, por vnos huesecillos, que tienen en la extremidad, conque haziendo ruido, se previenen todos contra aquel enemigo. Si las apuran mucho, despiden el cascavel, por ser vna adicion, que no les haze falta. Otras ay, que llaman de coral, porque de su color finissimo tienen vna lista en la garganta, y todo el cuerpo con pintas negras, amarillas, azules, y verdes. Son de igual veneno á las antecedentes, y tienen las mismas contras.

   En la tierra de los Mussos, mas que en otras partes ay vnas culebrillas coloradas como el carmin, que vnos llaman Tintines, y otros los llaman Tiros. Son los Aspides de estas Indias Occidentales, venenosos, y tan prestos, que de salto dán su herida, al tiempo que algunos passan cerca de los arboles en que habitan.

   Las Coyas, como vna lanteja, que pisadas, su leche, que toca á la carne, es peor ponçoña que las otras.

   Culebras de dos cabezas por tener vna en cada extremidad sin diferencia alguna. Si las dividen en partes muy pequeñas, se buelven á juntar, y á caminar, como si no huvieran padecido la desunion. El modo que se ha hallado para matarlas, es atarlas á vna caña, y ponerlas al humo, donde mueren. Secas se dán en polvos á beber, y tienen el efecto de soldar qualquiera quebradura, consolidando las desuniones. Los Indios las llaman con el nombre, que en su idioma significa su efecto, que es Tatacua.

   Culebrones tan grandes, que se comen vn hombre, vn Venado, y vn Toro; se hallan en los Llanos de S. Juan, y se han visto en el valle de Neyba, fuera de lo que de estos monstruos se ha referido en los capitulos antecedentes, han hecho creible la grandeza de estos animales, algunas pieles que se han traído á esta Ciudad, y llevado á España. Los Indios las llaman Vios.

   A otras culebras verdes, como la grama, llaman Cazadoras, porque entran en las casas, y sin hazer daño, no queda raton, lagartija, ó cucaracha, que no se la comen. Passan á otra, y hazen la misma diligencia. Buelvense a los arboles en que assisten, y aunque esten muy apartados, saltan de vno en otro, con tanta ligereza, que tambien las llaman Culebras voladoras.

   Escorpiones, que otros llaman Alacranes, los ay muy venenosos; y la contra son sus mismas entrañas aplicadas á la parte que picaron. De las Arañas ay diversas especies, y entre todas, las que llaman Coyas muy pequeñitas, coloradas como el coral: si pican, no tienen otra contra, que passar al doliente por el fuego. Escuerços son vnos sapos amarillos, y verdes, tienen en la cabeza vn cuernecillo tan venenoso, que dizen no se le ha hallado remedio.


CAPITVLO XII

De algunos Pezes, y Aves, que ay en el Nuevo Reyno.

   El Espiritu del Señor comunicó su virtud á las aguas, liquido, y cristalino elemento, para que fueran materia de los pezes, innumerable multitud de Vivientes, que en este mar grande, espacioso, y dilatado en tantos brazos, quantos son los rios, que de su misma substancia purificada por las ocultas venas de la tierra, le buelven dulces sus aguas. Tan maravilloso es su Author Soberano en las aguas del mar, como lo es en sus Alturas Celestiales. Los vivientes racionales lo confiessan en sus costas, y en las riberas de los rios, en que tienen el sustento de los Pezes .

   Con mayores vtilidades debemos celebrar estas maravillas en los rios caudalosos, y costas del mar del Norte, que rodean muchas leguas de la tierra, que pertenece á este Nuevo Reyno, porque aquella riqueza preciosa de las Perlas con razon estimadas sobre el oro, y la plata, se saca de las entrañas de sus Ostiones. En las costas del rio del Acha las descubrió, y empezó á sacar el General Nicolás de Fedreman. En la abundancia, quilates, y oriente mas lucido, exceden á las que se sacan en las costas de el Mar del Sur. En los remansos del rio de la Magdalena, cerca de vn Pueblo llamado la Villa nueva, sacan los Indios innumerable multitud de conchas por el regalo de sus Ostiones, en que hallan Perlas pequeñas, aunque no tan duras, como las Marinas. Estas conchas, que tienen el mismo esplendor, que las perlas, sirven para embutir escritorios, y otras curiosidades, que forman de las de carey; otra riqueza admirable que pertenece á la de los pezes, que se hallan en las costas deste Nuevo Reyno.

   En todas las Cienegas, y Lagunas, como la de Maracaybo con mas de 180. leguas de rodeo en la Governacion de Merida; en la de Santa Martha, la Laguna de Zaragoza; en la de Santa Fé, la de Fuquene; y en la de Tunja la de Tota, se hallan Lobos Marinos, Nutrias, Pexes Sapos, de su figura, y tan grandes como vna adarga; y otros que sustentan á la multitud de gentes, que viven en sus contornos.

   En todos los rios grandes, y pequeños, se hallan muchos generos de pezes de regalo, y saludables para el sustento. Entre todos es el mas celebrado el que llaman Capitan, de que abundan los rios de Bogotá, Boza, y Cerrezuela: tiene la piel, salpicada de pintas doradas. En la cabeza, ha observado la curiosidad que se hallan todos los instrumentos de la Passion de Christo Señor nuestro. De los mismos Pezes, aunque con la diferencia de tener mas gruessa la piel, pequeño el cuerpo, y grande la cabeza, y por esso llamados cabezones, se hallan en la laguna de Fuquene, y en el rio, que nace de ella, llamado Chiquinquirá, en el de Sogamoso, Panches, y Vtagaos.

   De las Tortugas tan grandes, que sus conchas parecen rodelas, están llenos los Mares, las Lagunas, y los Rios con las Ycoteas, y los Morrocoyes. Fuera de ser buen alimento las carnes, sus huevos sustentan la multitud de Bogadores, que navegan las Canoas, Balsas, y Barquetas, que incessantemente traginan los Rios de la Magdalena, y Cauca, los de Sulia, Meta; y Orinoco; gasto, que pudiera agotar su especie; pero ay tantas, que su numero corresponde al de las Sardinas, Sardinatas, Alencones, Doradas, y otros pezes de escama. Sus partidas son tan innumerables, que igualan á lo innumerable de las arenas. Entre todos se señala con mas estimacion el que llaman Conchudo; porque teniendo la escama tan aspera, y dura como el Cazon, tiene la carne blanca, y saludable, como las pechugas de la Gallina. También es peze de escama el que llaman Pataló: se halla en los rios de Saldaña, Cabrera, Coello, Chipalo, y Sabandija. Es el peze de mayor regalo, que se halla en lo descubierto.

   De los Mariscos, llamados Ostiones, y Camarones están llenas las costas de Santa Martha. Son de estimacion los Caracoles, cuyas conchas de nacar servian á los Indios de trompetas militares en sus batallas, y de fotutos en las borracheras. Eran de tanto aprecio, que engastados en oro, servian de tazas, en que bebian los mayores Señores.

   Entre los pezes lisos, que sirven al sustento, se señala el Peze Buey en los rios de Orinoco, y Marañon; el Atun, y el Manatí, en el de la Magdalena, y costas del Mar; porque es animal, que se acomoda, y mantiene con muy buenas carnes en los golfos dulces, y salados. En los mismos se pesca el Sábalo, los Nicuros, los Capaces, los Bonitos, y las Donçellas, sobre que ay contraversia entre los que comen de regalo, para determinar qual es mejor entre estos pezes. El que llaman Bagre, ó Chimbe, alguno es tan grande, que tendrá seis quartas de largo, y tres de ancho por el vientre, de carne blanca, y saludable: se saca en tanta cantidad del rio de la Magdalena, en las pesquerias de Purno, que salado, y cargado entre prensas, es el sustento Quaresmal en este Reyno, como en los de Europa el Vacallao. Les quitan las cabezas, que son bien grandes, y puestas al humo, diligencia que hazen con otros pezes de escama; de estos, y de aquellas se llevan á diferentes partes grandes cargazones, de que participa hasta la gente pobre, por venderse en corto precio.

   Todos estos pezes tienen vn grande enemigo en el agua, que es el Cayman, voraz, y formidable animal, en todo semejante á los Cocodrilos de el Nilo. Por ser tan grandes los rios de este Reyno están llenos de Caymanes, como tambien lo están los que son caudalosos en todas las Indias. Se hallan algunos de diez y seis, y de veinte pies de largo; tienen tres ordenes de dientes, con treinta y quatro en cada vna; dos grandes colmillos, que por dos agujeros atraviessan el hozico superior. Tienen quatro pies, y quatro ojos; y las conchas tan duras, que no les passa vna vala de arcabuz. Crian debaxo de los brazos vnas balsillas de tan vehemente fragrancia, que excede á la del mejor almizcle. Es tan valiente, y atrevido, que sale á tierra á pelear con vn Tigre; y si este no le entra las garras por las junturas de aquellas durissimas conchas, y el Cayman lo prende entre la boca, se lo lleva al agua, en que lo ahoga; sacalo muerto á la tierra, donde la valentia, y ferocidad de vn Tigre, es despojo de sus dientes.

   Es de gustoso entretenimiento el modo, con que los pescan los Indios. Ponen un pedazo de madero en vna fortissima soga, y en el vn perro, ó vn pedazo de carne; arrojan al agua este genero de ançuelo; y entragandolo el Cayman, se juntan mas de veinte personas á tirar la soga, llegase á la orilla, y fixando las manos, y los pies, haze tan fuerte resistencia, que si no llegaran otros á rendirlo á palos, no fuera facil verlo muerto en la tierra. La manteca que sacan les sirve en los candiles para alumbrarse, aunque me han dicho, que es de fastidioso olor el humo que despide. Si es muy grande, le quitan la piel, y salada, y llena de paja, se lleva hasta la Europa, para que vean este monstruo de los rios de las Indias.

   También deben las aguas al Espiritu del Señor aquella maravillosa fecundidad, conque al imperio de su voz no solo se llenaron de pezes, sino que sobre la superficie empezaron á volar las Aves. Multiplicaronse en diversas especies con la hermosa variedad de plumas para volar por el ayre. Como no ay animal, que no viva mas contento quando mira su origen; teniendolo en las aguas que ay en todo este Reyno, se multiplican con mayor fecundad las Aves; aun las que son estrangeras, como las Gallinas, se han multiplicado tanto, que no ay parte, por retirada que sea, que no esté llena, aun siendo innumerable el gasto, porque todos comen de ellas. Las que se crian en las tierras calidas, exceden en lo injundioso, y mas tierno á las de las tierras frias: pero en todas son de hermosa vista, y plumeria. De la Governacion de Veneçuela las traxo á esta Ciudad de Santa Fé el P. Juan Verdejo, Clerigo, que entró en ella por Capellan del General Nicolas de Fedreman el año de 1539. Debenle esta memoria en agradecimiento de aver traido el regalo de estas aves. De veneraciones se las dieron á Baco en Roma, por aver traido á Italia las vides, y el vso del vino segun refiere Tertuliano .

   Patos, que llaman caseros, los ay en  todas partes. De los que se crian en las Cienegas, Lagunas, y Rios; ay tantos, que fuera de servir al entretenimiento ordinario de los tiradores de escopeta, y los que á su modo cogen los Indios, son miles los que pueblan los ayres. A estos acompañan hermosas Garças blancas, como la nieve; otras coloradas, segun el pico, y disposicion de las plumas, se tuvieran por Grullas en la Europa. Aunque dize el Coronista Herrera, que no se han visto en las Indias. De la misma especie con la pluma blanca, y negra ay otras, que llaman Grullones, por mas corpulentas. Otras ay azules, y blancas, que con otra diversidad de pajaros de diferentes figuras, y plumeria viven en la tierra, y se sustentan en el agua.

   Piscos, que en Italia llaman Pabos de la India, ay muchos, y grandes. Paugies son de regalo para el sustento, y hermosos á la vista, por aquel copete de plumas negras con pintas blancas, crespas, y lustrosas, conque adornan las cabezas. Ambas son aves caseras, que se sustentan con grano entre los Patos, y las Gallinas. Si faltan las hembras, crian los polluelos, como si fueran suyos, aun siendo de diferente especie.

   Palomas caseras con su ordinaria fecundidad, Palomas torcases, Pabas, Pollonas, Tortolas, y Perdizes en tanta cantidad, que están llenos los campos, y los bosques. En los llanos de Ybagué, y Mariquita ay otra especie de perdizes, que los Indios llaman Mocures, el plumage pardo, el pico, y los pies azules. Otra tercera especie de perdizes, que los Indios llaman Dombos, los huevos son del color del cardenillo, tienen tres pechugas, y son de tanto regalo, que assegura el General Quesada en su Compendio Historial, que son mejores que las de España .

   Las Aguilas, que habitan en las quiebras de las peñas mas altas, por la inclinacion, que tienen de poner su nido en lo mas arduo, la asseguran en las altissimas peñas que ay en esta hermosa cordillera. No son tan negras de pluma, como las que pintan los Europeos; pero son corpulentas, de hermosos ojos, garras, y pico; y de tanta Magestad en la elevacion de su buelo, que aun aviendo otras aves de mejor pelo, se les dá á estas el Principado.

   Mucho las imitan los Halcones, que en este Reyno llaman Gavilanes, de buelo tan presto, y acelerado, que no ay ave, que esté segura de sus garras.

   Los Buitres son de tanto peso por lo corpulento, que han menester alguna eminencia para coger buelo. Tan diestros en la rapiña, que entre dos rinden al Toro mas bravo: ponese vno sobre las espaldas, y entrandole por los lomos, las garras, le haze echar fuera la lengua, con espantosos bramidos: haze en ella presa el que está en la tierra, y sin soltarla hasta que cae, vienen otros, que están á la mira, y todos llegan á la carnicería.

   Aquella corrupcion que se ocasiona en el ayre por las infecciones de los animales, que mueren en los campos, y en las Ciudades, no la permite la multitud de Gallinazos, de mayor cuerpo que vna Gallina muy grande. Son tan negros como los Cuervos, y con la misma propriedad en desconocer los polluelos; porque saliendo blancos de la cascara, los dexan á la Providencia de Dios, que los sustenta con el rocio de la mañana, quando ellos desamparados claman al Padre Vniversal de las criaturas. Son tan astutos, y prevenidos en su conservacion, que durmiendo en los texados mas altos, ó en los arboles mas coposos, están las hembras con los huevos en lo mas fragoso de las peñas, en que tienen los nidos como las Aguilas. A estas igualan en la velocidad con que buelan, levantandose de la tierra, hasta que se pierden de vista. Con ella, y con el olfato descubren la carne mortecina, á que se juntan tan vorazes, que en breve tiempo la despedazan, y se la comen, dexando limpias las calles de los perros muertos, de que abundan mucho las tierras de las Indias. Ay algunos, que por tener vna muceta de plumas blancas en contorno de la garganta, llaman los Doctores, ó los Reyes de los Gallinazos. El P. Alonso de Sandoval dize, que son aves, que pertenecen á la linea Equinoccial, y que fuera de ella no las ay en todo el mundo.

   Llaman Predicadores á vnos pajaros, que se hallan en las tierras calidas, porque continuamente están dando vozes en las copas de los arboles mas altos, como predicando en desierto. El eco de la voz suena diziendo: Dios dará. Tienen el corazon en la lengua, y esta en forma de pluma tan eficaz que puesta en agua, suspende su bebida, el mal de corazon. Prodigiosa maravilla, que manifiesta la propriedad con que N. A. D. S. Thomás difinió la lengua diziendo es vn instrumento inmediato del corazon, tan semejante á él, que casi son vna misma cosa . No tiene vientre, sino vna tripa seguida desde la boca hasta el puerto; pero de tal calor en la actividad de su digestion, que en aquel breve transito, que haze lo que come, digiere, se alimenta, y despide las hezes, como si huviera estado en el estomago con todos aquellos tiempos necessarios para digerir.

   Los pajaros llamados Guacos, porque con claridad pronuncian esta voz Guaco: son de hermosa pluma, y de fortissimo pico; se sustentan de culebras; y fueran estas con mayor abundancia, sino tuvieran este enemigo.

   Entre las aves montarazes se señalan mucho los pajaros que llaman Carpinteros; porque con el pico amarillo, negro, y colorado: están continuamente trabajando sus casas en los arboles mas duros. Cada golpe que dá en el madero, se oye en toda la montaña. Algunos tienen las plumas negras por el cuerpo; y en contorno de la garganta vna muzeta de plumas amarillas, y de otras azules vna cinta por toda la espalda, y la cabeza de plumas coloradas: es hermoso á la vista, y solo de vtilidad su plumeria. Con el mismo nombre, aunque del tamaño de la Golondrina ay otros del color de Tortola con remates colorados en los encuentros de las alas: tienen el piquillo tan fuerte, que en el madero mas duro labran vn agujero, que les sirve de antesala, y en ella vna como alcoba, que sirviendoles de nido, los assegura de las aves de rapiña.

   En los llanos de San Juan ay otros pajaros semejantes á los Carpinteros: tienen los pies negros, y amarillos, otros amarillos, y colorados, tan grandes, y tan duros, que algunos sirven de frasquillos, que llaman polvorines, y son más vistosos, que si fueran del carey mas fino.

   Papagayos hermosos, y grandes con su ordinaria habilidad de hablar hasta en la lengua de los Indios, que es de muy dificultosa pronunciacion. Ay otros de la misma especie, que por muy pequeños llaman Periquitos, conocen á sus dueños, y son de grande entretenimiento en las casas.

   Las Guacamayas de hermosos, y varios colores, se hallan en las montañas, y riberas de los rios en las tierras calidas. Es materia continua para alabar á Dios ver tanta diversidad de estas, y otras aves, haziendo tan grande ruido con sus vozes, que entreteniendo á los passageros alborotan todas las selvas, á que con grande algazara acompañan otras aves llamadas Guacharacas de color leonado, y de grandissima viveza.

   Entre la multitud de los pajaros tiene primer lugar el Babaguy pintado de negro, amarillo, y blanco, parece que conoce la suavidad conque en concertada musica gargantea, pues solo á ello se pone en las copas de los arboles mas altos; porque entreteniendose, y deleytando á los que lo oyen, se detiene cantando mucho rato. Los áy en las tierras fias, y aunque pocos, vno solo que cante en vna huerta, con suspenqon (sic) entretiene á toda la vezindad. Es tan inclinado á la musica, que si oye la del organo, ó de otro instrumento, con mayores garganteos se esmera en la suavidad de su canto. De las mismas pintas en los colores de la pluma, aunque muy pequeñitos, son los pajarillos que llaman Chisgas, si son hembras, y Oscos á los machos, de canto admirable, y continuo.

   El Toche de hermosas plumas negras, y amarillas agraciado, y hermoso en toda la disposicion de su cuerpecillo, ojos, y pico: se haze tan casero, que lo anda todo, y se buelve á la prision de su jaula. Conoce á su dueño, y ya saltando en los ombros, ya en las manos, se llega á comer en la misma boca de quien lo regala. Se haze querer con tanto cariño, que en su muerte es comun el sentimiento en toda la casa. Si se pudiera llevar á la Europa, fuera mas celebrado, que los Sinçontes, y Canarios, porque es de admiracion, que vn pajarillo tan pequeño tenga con deleytosa suavidad, vna voz tan corpulenta. Otros, que en las riberas del rio de Chicamocha llaman Toches, porque tienen la misma voz, que el antecedente, le exceden en hermosura, porque tienen debaxo del pico vn plumage amarillo, y sobre el pico otro de plumas negras. Entre todos los pajaros cantores, se singulariza mas vistoso, y agraciado en su belleza. No se ha podido domesticar, porque en sacandolo de sus Paises, muere luego de tristeza.

   Los que llaman Turpiales son de canto suavissimo; las Mirlas, el Ruiseñor, los Azulejos, con otros que tienen las plumas del pecho de encendido carmesi, se hallan entre las espesuras de los montes, y todos entretienen con diversidad de vozes, y variedad de colores.

   Las Mariposas pintadas de varios colores, parecen flores voladoras. Las que llaman Cucarachas, vnas tienen alas verdes, como esmeraldas; otras moradas como Ametistos; y como estos colores están sobre fondos dorados; admira su hermosura, y brillan en los embutidos de obras de curiosidad.




LIBRO SEGVNDO
DE QVE LA RELIGION DE N. P. SANTO DOMINGO, ENTRO A LA CONQVISTA DE EL NUEVO REYNO DE GRANADA, Y FUNDÓ CONVENTOS EN LAS CIUDADES DE SANTA MARTHA, CARTAGENA, Y TOCAIMA.


CAPITVLO I.

De los veinte Religiosos conque entró en Santa Martha el R. P. Fr. Thomás Ortiz, en compañia de Garcia de Lerma.

   Qvando Christo Jesus embió á predicar su Evangelio en todo el mundo, les dixo á sus Discipulos, que aunque los embiaba como Ovejas entre Lobos, estuvieran assegurados, de que ninguno estaria olvidado en su presencia . Porque siendo mejores, que aquellos Pajaros, que puestos en venta publica, los desecharon, sacará de el olvido su memoria, y sin que perezca ni el menor cabello de su cabeza, hará celebrar á los que gloriosamente sirvieren á la Iglesia, con sus virtudes, y acciones grandes, y famosa predicacion del Evangelio, para que gozen en las Historias aquella vida que merecieron, cumpliendo con las obligaciones de su estado.

   En esta no puedo menos, que referir el justo sentimiento, que debe tener el Estado Ecclesiastico, especialmente Religioso, que tanto ha servido en este Reyno, de que tratando sus Historiadores de todos los que vinieron á su descubrimiento, y conquista, vno por vno, sin olvidarse, ni aun de Juan Gordo, averiguando sus patrias, y sus genealogias; y en algunos con excesivas alabanças: que aviendo venido en su compañia Clerigos, y Religiosos, passando los mismos, y quizá mayores trabajos, que ayan ocultado tanto sus acciones, que quando mucho se acuerdan algunos de sus nombres. Otros con grande sequedad dizen: Vino en compañia de tal General vn Frayle Mercenario, y vn Clerigo Licenciado. Otros, cuya malicia toca en vengança de los que apretados de su conciencia, advertian los desafueros de la codicia, si dizen algo de lo bueno, que avia en sus Capellanes, y primeros Sacerdotes, que derramaron las aguas del Baptismo; les ponen una nota, que totalmente los desacredita, aun en materias gravissimas contra sus personas, y obligaciones de su estado. A este sentimiento me dixo vno de ellos, que sus escritos son de seculares, y que siendo su profesion las armas, refieren lo que ganaron á punta de lança; y que no les toca escrivir lo que obraron los Eclesiasticos, cuya profesion es la pluma, y que cada vno escriva lo que le toca. Quizá por esto se dexó decir el Coronista Herrera, que quien metia á los Religiosos en escrivir Monarchias, por la Indiana, que con tanto acierto escrivió el M. R. P. Fr. Juan de Torquemada, de la Orden de N. P. San Francisco. No la tengo por disculpa, quizá por no aver llegado á mi noticia, qual es la embestidura que constituye á vno conquistador con indeleble caracter en las Genealogias, en los Memoriales, y Libros de los Historiadores. Porque si fue venir de España, tirando de su Magestad el sueldo, con la esperança de sus mercedes: caminar marchando á la orden de sus Generales; llegar á tierras estrañas, en que se ofrecieron de paz los mas de sus habitadores: fundar Ciudades, en cuya proffesion dixeron: Viva el Rey: aviendolo dicho á grandes vozes los Religiosos, que vinieron en la misma conducta passando las mismas penalidades; por qué los han degradado de conquistadores, privandolos á ellos, y á sus Religiones, que son las herederas de esta debida memoria, y de aquellos honores, y nobleza, emolumentos, y franquezas debidas á titulo tan glorioso? Del invicto Emperador Carlos Quinto lo tuvo de Adelantado el Capitan Rodrigo Bastidas, para todas las Provincias que descubriera, y conquistara en Tierra firme. Salió de España el año de 1525. para la Isla de Santo Domingo, donde se reforçó de nuevas prevenciones, y vino costeando desde el Cabo de la Vela, hasta el rio de la Magdalena, nombre que le puso, por averlo descubierto en su dia, y el de la Gloriosa Virgen Santa Martha á 27 de Julio, dió fondo en su puerto, poniendole el nombre á toda su provincia. Feliz pronostico, de que avia de resucitar vn Nuevo Reyno, sepultado en las tinieblas de la Idolatria, en los vicios corrupto, y de olor pestilencial inficionado, cubierto con una losa tan pesada, que solo con su intercession pudieron levantarla los Predicadores de el Evangelio; ó porque estando acostumbrada á sacar Dragones de sus cuevas, y matarlos con la Cruz, que llevandola en su nombre los Ministros Apostolicos, avian de sacar al Dragon infernal de las antiguas Huacas, para arrojarlo á los ardores sempiternos.

   Traxo en su compañia al Capitan Rodrigo Alvarez Palomino, á quien dió el puesto de Maestro de Campo, porque el de Teniente General lo tenia ya Juan de Villa fuerte. Los Indios de Gayra, y Taganga se ofrecieron de paz, y obligados del buen trato, la prometieron guardar. Los Tayronas, y los Bondas con armas de arco, y flecha vinieron tan belicosos, que obligaron á los nuestros á parecer Españoles en el valor con que se defendieron. Algunos murieron del veneno de las flechas; y de los Indios quedó el campo lleno de cuerpos muertos. Con los que estavan de paz celebraron la victoria los Soldados, mas alegres por los ricos despojos de oro, y perlas, conque se provocó tanto la codicia de algunos, que sobre la reparticion furiosos, dieron de puñaladas á su Adelantado, estando durmiendo en la cama. Como el intento de los Historiadores ha sido de callar lo que pertenece á los Eclesiasticos, no refieren quienes, ó de que Religion fueron los Sacerdotes, que vinieron en esta expedicion, dexando á la piedad el creer, que siendo Christianos oirian Missa, y se confessaria el Adelantado en semejante peligro. Conservole Dios la vida, aunque bolviendo á la Isla de Santo Domingo, murió en la de Cuba de las mismas heridas.

   Llegó a la Audiencia de Santo Domingo la noticia desta sangrienta alevosia; y sin dilacion embió por Governador al Licenciado Pedro Badillo, y por su Theniente á D. Pedro de Heredia. Passaron á la Corte las del Nuevo descubrimiento, y nombró su Magestad por Governador, y Capitan General á Garcia de Lerma, para todo lo descubierto, y que se descubriera entre el rio de la Magdalena, y la gran Laguna de Maracaybo; desde esta, hasta el Rio de Orinoco á Ambrosio Alfinger, Geronimo Sayller, y Nicolás de Fedreman, de Nacion Alemanés. El Virrey de las Indias Occidentales D. Fr. Garcia de Loaysa pidió al Rmo. y doctissimo P. Mro. Silvestro, General de nuestra Religion, que embiara Religiosos con estos Generales á la predicacion, y conversion de los Indios de Tierra firme. Dió orden para que de las Provincias de España embiaran los Provinciales á todos los que se hallaban con espiritu para tan gloriosa empressa. Numeraronse quarenta Religiosos, de quienes se embarcaron veinte con los Alemanes, y por su Vicario el P. Fr. Antonio Montesinos, á quien como á sujeto tan experimentado en la Isla de Santo Domingo, se dió titulo de Protector de los Indios. Llegaron todos á la Governacion de Venezuela, donde los dexarémos hasta que los aya menester la Historia.

   Con Garcia de Lerma entraron en Santa Martha el mismo año de 529. veinte Religiosos con su Vicario el P. Fr. Thomás Ortiz, famoso Predicador en la Isla de Santo Domingo, y Nueva España. Traxo titulo de Protector de los Indios, y su Mag. le señaló vna porcion en los diezmos, y Garcia de Lerma le encomendó el Pueblo de Bodinga, para que tuviera conque sustentar á los Religiosos. Edificaron vna Iglesia, y Convento todo pagizo, segun la costumbre de los naturales. Empezaron á cathequizar, y á baptizar aquella multitud de Indios; porque hasta entonces no se les avia dado la primera voz de el Evangelio. Esta casa fue el principio de esta Provincia de San Antonino: casa verdaderamente de armas espirituales, de que salieron unos rayos, hijos de aquel trueno del Evangelio N. Santissimo P. Santo Domingo, que con los de su Catholica enseñança illustraron la Gentilidad, que en estos dilatados Reynos de el Perú estava sentada debaxo de las tinieblas, y sombras de la muerte.

   El justo sentimiento, que tuvo el Padre Presentado Fr. Antonio de Remezal, de no saber los nombres, y acciones grandes de estos Ilustres Religiosos, los explicó en su Historia de la Provincia de Chiapa, y Huathemala con estas palabras: La primera parte, en que los Padres de Santo Domingo, que passaron á Tierra firme, assi con los Alemanes, como con el Capitan Garcia de Lerma, predicaron el Evangelio de Christo Señor nuestro; y desde ella passaron á los Reynos del Perú, fue la que se llama oy la Provincia del Nuevo Reyno de Granada. Pero es tan poco lo que de ella se sabe, que una pequeña noticia, que de los maravillosos hechos de los Padres de esta Religion he alcanzado, la tuve como por caída de el Cielo, para que no quedassen en olvido obras tan del servicio de Dios nuestro Señor. Y no dudé darla aqui á los que dessean saber el gran fruto, que la Orden ha hecho en aquel Nuevo Reyno de Granada, que no es el menor, que otros en que ha entrado, y perseverado con mucha prosperidad; y si pareciere digression, sealo en buena hora, que menos inconveniente es sufrir esta censura, que callar lo que otro quizá no dirá; ó por no aver visto los memoriales authenticos, que yo he leído, ó por no tratar de este genero de escritura, en que yo aora me exercito.

   Los nombres dignos de eterna memoria, por lo heroyco de sus hechos, son los siguientes. El Illmo. y Rmo. Sr. D. Fr. Thomás Ortiz, que vino por Vicario, y Protector de los Indios, primer Obispo de Santa Martha. El Illmo. y Rmo. Sr. M. D. Fr. Geronimo de Loaysa, Obispo de Cartagena, y primer Arçobispo de Lima. El Illmo. y Remo. Sr. M. D. Fr. Gregorio Beteta, Obispo de Cartagena. El Illmo. y Remo. Sr. M. D. Fr. Domingo de Salazar, primer Obispo de Philipinas. El Illmo. y Rmo. s. D. Fr. Juan Mendez, Obispo de Santa Martha. Los M. RR. PP. Domingo de las Casas, Fr. Juan de Aurres, Fr. Agustin de Zuñiga, Fr. Rodrigo de Adrada, Fr. Martin Truxillo, Fr. Bartholomé de Ojeda, Fr. Pedro de Villalva, Fr. Pedro Zambrano, Fr. Gaspar de Carvajal, Fr. Martin de los Angeles, Fr. Thomás de Mendoza, Fr. Juan de Ossio, Fr. Francisco Martinez, Fr. Pedro Duran, Fr. Juan de Montemayor, y Fr. Bartholomé de Talavera.

   Estos ilustres Religiosos fueron los Fundadores de esta Provincia de San Antonino, y su primer Convento es el de Santa Martha, que fundaron con titulo de N. P. S. Domingo. En aquel tiempo lo edificaron dos vezes, por el fuego que le pusieron los Indios Bondas. Su primer Prior, ó Vicario fue el P. Fr. Juan Mendez, de quien se hablará repetidas vezes en esta Historia. Desde el año de 529. que entraron en Santa Martha, hasta el de 591. Algunos de estos Padres assistian en la Ciudad. Otros á las entradas que hizo García de Lerma por las tierras de los Bondas á las de los Tayronas, Nacion tan belicosa en defenderlas, que Zevallos iguala su valor al de los Araucanos en Chile, y á los Pisas (sic) en el Reyno de Bogotá. Llegaron á Posigueyca, populosa Ciudad, cabeza de otras muy grandes, que tenia la numerosa Nacion de los Tayronas. Con la felicidad de dexarlos en paz, por el gran concepto que tenian del valor de Rodrigo Alvarez Palomino, que supo conservarlos en ella, y algunos interpretes, se aplicaron los Religiosos á evangelizarles el Reyno de Dios, abominandoles la falsa Religion de los Idolos, cathequizaron muchos, y baptizaron á algunos.

   Pero como el intento de los Generales era solo sacar oro de las minas, y no almas de las prisiones del demonio, passaron á las tierras, que llamaron de la Ramada, por la fama de sus riquezas, que salió muy contraria de lo que pensaban. Bolvieron á entrar á los Tayronas, por ser aquella Provincia centro de todo el oro, que llevaban á las fundiciones, y Platerias, en que eran vnicos en labrar joyas, conque se adornaban ellos, y las Naciones circunvezinas. En estas serranias, y en los arroyos, que descienden de sus alturas, hallaron ricos minerales de oro, y tal vez vna punta, que pesó mas de 600. castellanos. Tambien apressó Pedro de Lerma, sobrino del General, sesenta mil castellanos. De esta riqueza eran dueños los Tayronas, con las canteras de Porfido, Marmoles, y Jaspes, Piedras de Cruz, de Ahijada, Leche, y Sangre, que labraban con extraordinaria curiosidad. Muy vfanos entraron los Españoles en Posigueyca, en que los recibieron de paz, tributandoles con titulo de presentes, canutillos de oro en polvo, costumbre introducida, desde que los contuvo en sujecion el arte, y valor de Rodrigo Alvarez Palomino, hasta que murió ahogado en vn Rio, que permanece con el nombre de su desgracia.

   Tuvola Garcia de Lerma en obrar siempre contra el parecer de sus Capitanes, y de nuestros Religiosos, que acompañaban sus Esquadras. Dentro de aquella populosa Ciudad asentó con aparato su Tienda Militar, creyendo, que á titulo de Governador avia de ser mas acertado su dictamen, que el de los Soldados antiguos, y experimentados en el trato doble de aquella Nacion valerosa, y llena de arrogancia. Capricho presumido, que lloró despues con su derrota. Porque embistiendo de repente grande numero de Barbaros, hizieron chanca de la confiança del General, y con muerte de algunos Soldados, celebraron la victoria con el despojo de sus vagillas, y tienda Militar. Pérdida, que sintió mas que la muerte de los suyos; y que apostatando de la Fé los que avian recibido el agua del Baptismo, se quedarán (sic), en su idolatria, sin mas efectos, que aver oído las primeras vozes del Evangelio que les dieron sus Predicadores.

   Resfriado el valor de los Soldados con la, derrota passada, aunque mas aprovechado, que todos Garcia de Lerma, no se atrevió por entonces á mandar que salieran á nuevas empressas, rezeloso, de que sentidos ó agraviados, solicitaban ocasiones para ausentarse. Treguas necessarias, para que los Religiosos: confortaran mas en la Fé á los Gayras, Durcinos, Tagangas, Bodingas, Buritacas, y algunos de los Bondas, que avian recibido el Baptismo, y estavan de paz. En esta ocasion llegó Navio de España, con el nombramiento de Obispo de aquella Provincia, para el Rmo. P. Fr. Thomás Ortiz, con Bullas de Clemente VII. para que se consagrara, y que erigiera en Cathedral aquella Iglesia, como la erigió el año de 531. En el libro que llamamos de Provincia se dize, que las primeras Dignidades que nombró para esta ereccion fueron los Padres Fr. Juan de Monte-mayor, y Fr. Pedro Durán. A este Religioso nombró tambien por primer Cura de la Ciudad; y á otros para los Pueblos, que estavan reducidos. Porque los Clerigos que avia, segun refiere su Obispo el Doctor Piedra-hyta, vivian de suerte, que no se hazia distincion de ellos á los seculares.

   El espiritu fervoroso del nuevo Obispo, y de los Religiosos sus compañeros proseguia en la conquista espiritual que tenia presente. Y con las noticias de las Naciones Barbaras, que los años antecedentes se avian descubierto entre los rios de la Magdalena, y Darien, con las de la Provincia de Vrabá; persuadieron á Don Pedro de Heredia, espiritu Marcial, cuya fama de valeroso, conque salió de Madrid su patria, avia aumentado en Santa Martha, para que en aquel Navio bolviera á España á capitular aquellas conquistas: intento que puso en execucion con sucessos tan prosperos, que bolvio por Adelantado de aquellas Provincias á principios del año de 533. En que se quedará conquistando, hasta que los sucessos de Santa Martha dén lugar á tratar de lo que sirvió en ella nuestra Religion.

   Sus Religiosos trabajaban incessantemente por desarraygar las malas, y envejecidas costumbres, que tenian aquellas Naciones. Creían, que no es inmortal él adma. Error, á que se seguia, tener el numero de quantas mugeres podian sustentar. En este vicio eran tan disolutos, que el padre casaba con su hija, el hijo con su madre, y el hermano con su hermana. Tenian el vicio de la sodomia, abominacion tan introducida, que algunas Naciones de las circunvezinas lo cometian publicamente, con tan poca verguença, que parecia que los demonios assistentes de Neron, se avian venido á aquellas Provincias, á quienes adoraban, aunque siempre se les aparecian en figuras abominables. Eran agoreros, hechizeros, y tan crueles, que vnos á otros se mataban con fortissimos venenos; y en confeccionarlos tan diestros, que solo los Culimas, y Mussos los han igualado. Aborrecian los buenos consejos, siguiendo siempre lo peor. Y sobre todo algunas Naciones han hecho fortissima resistencia á la predicacion del Evangelio, y guerra declarada al Español; en que hasta los tiempos presentes viven obstinados, los Aruácos, los Chimilas, los Tupes, los Alcoholados, los Pintados, los Guaxiros, los Cosinas, Motilones, y los Argollas, assi llamados, por las que vsaban de oro, para ceñirse los cuerpos. Y todos tan belicosos, que continuamente hazen lastimosas muertes, y robos, sin que las repetidas entradas, que les han hecho los Españoles los ayan podido sujetar.

   Antes, y despues de su eleccion salia el Obispo con algunos Religiosos por la tierra adentro en compañia de los Soldados, con animo, de que no se reduxeran á las armas las conquistas, si los Indios recebian de paz la predicacion del Evangelio. Y siendo famoso, y exercitado Ministro, no tuvo los efectos que desseaba. Bolvia á mantener su enseñança con el buen exemplo, y gran caridad que tenia con los que aviendola recebido, estuvieron siempre de paz.

   No la tenia con su capricho Garcia de Lerma, y forçejando contra la corriente de las desgracias que experimentaba, salió con sus compañeros para Ramada, llevando algunos Religiosos; á ótros embió con su Teniente Villalobos, para que con el Capitan Antonio Diaz Cardoso, empadronaran los Pueblos del Valle de Vpár, en que avia repartido catorze encomiendas. Estas poblaciones hallaron quemadas, y á sus habitadores fugitivos de las hostilidades, que hizieron los Alemanes con su General Ambrosio Alfinger, en aquellos contornos, talando la tierra, como vn funesto, y sangriento Cometa, que atravesó destruyendo con muertes, y robos todo aquel hermoso Valle; y bolviendo por las sierras de Ocaña, y Paramos de Seruitá al Valle de Chinacota, pagó sus grandes delitos con la muerte, que le dieron los Indios Chitareros, dexandole el nombre del Valle de Ambrosio, con la memoria abominable de sus atrocidades.

   Con malos sucessos bolvieron los nuestros á Santa Martha, á que siguieron otros de peores circunstancias, que ocasionaron la muerte á Garcia de Lerma, con tanta aceleracion, que estando entre Religiosos, murió sin la prevencion de los Santos Sacramentos á los fines del año de 531. conque se acabaron aquellos desseos, que no pudieron templar mas de docientos mil Castellanos de oro, que avia adquirido en diferentes pressas.

   Sin este Capitan la Milicia, y sin Governador los vezinos, se empezaron á experimentar tantos desafueros, que no pudiendolos tolerar los Indios Bondas, y los Jerivocas, se conspiraron al desagravio, y dieron principio á vn rebelion en los del año de 532. con algunas muertes de Negros, y Españoles que hallaron desprevenidos cerca de la Ciudad. En esta ocasion llegó á governar en interin el Doctor Infante, Oydor de la Audiencia de Santo Domingo, con su Teniente General Antonio Vesos, hombre de valor, y experiencia. Con el Capitan Cardoso salieron á la pacificacion de los Bondas: aunque con mal sucesso, y corta pressa de Indios, que embiaron á vender á las Islas de Barlovento: que aun contra las Ordenes de su Magestad era en algunos el fin de sus conquistas.

   Viendo D. Fr. Thomás Ortiz, que ni como Obispo podia remediar tantos males, ni como Protector defender á los Indios, para que manteniendolos en la paz que les avian prometido, se pudieran instruir mas en la Fé Catholica; que el Governador que venia excedía á su antecessor, llevando á fuego, y sangre la guerra, sin mas motivo que el de no tributarles cañutillos de oro, ó dexarse cautivar, para que los llevaran á vender, como esclavos: determinó bolver á España á dar cuenta á su Magestad, y salió de Santa Martha el mismo año de 532, á donde con los desseos de hallar el remedio, le cogió la muerte, antes de consagrarse.

   El Obispo D. Lucas Fernandez de Piedra-hyta subscribe lo que D. Gonçalo Ximenez de Quesada dize en su Compendio Historial manuscripto: Que sus mismos Frayles lo prendieron, y remitieron presso á España; donde afligido de trabajos, murió sin consagrarse. No consta, que D. Fr. Thomás Ortiz huviera perdido el juizio, ni que los Frayles sus Compañeros, tuvieran la exhorbitancia de remitir presso á vn Obispo, en quien no tenian authoridad. Solo consta que Don Gonçalo Ximenez de Quesada, entró en Santa Martha quatro años despues, y que como Conquistador de aquel tiempo, habla muy mal en su Compendio de los Obispos, y de los Religiosos.

   Con el motivo de la capacidad que dize, mostró vn Indio llamado Don Alonso, estando en visita con vn Oydor, halló la suya el mismo señor Obispo Piedra-hyta, para instar, desfigurando la venerable memoria de su primer antecessor. Infiriendo, de que con aquella capacidad se desmintiesse el falso informe (repito sus palabras) que formó D. Fr. Thomás Ortiz en el memorial suyo, que refiere á la letra Fr. Pedro Simon, Religioso Franciscano, adonde sin que se halle proposicion vniversal que sea verdadera, se encontrarán algunas tan duras (porque hablemos con modestia) como la en que afirma no ser los Indios capazes de doctrina, ni castigo; no pudiendo negar que son hombres, y de las partes, que toda verdad refiere D. Fr Bartolomé de las Cassas, Obispo que fue de Chiapa, como quien vivia sin temor de que le afeassen el poco fruto que avia hecho en ellos, como Missionero, y extorsiones que huviesse permitido, como Protector.

   Lo que llama Memorial el P. Fr. Pedro Simon, fue vn razonamiento, que refiere el Coronista Herrera, por estas palabras: Quiso el Obispo de Osma, que el P. Fr. Thomas Ortiz diesse en consejo las causas que le movian para defender que los Indios fuessen esclavos: y assi dixo lo siguiente acerca de los hombres de Tierra firme: Que eran caribes. &t. Donde consta que no fueron las proposiciones tan vniversales, como parecieron al Obispo Piedra-hyta; pues habló solo de los Indios llamados Caribes; porque comian carne humana, como eran los que se descubrian en el Rio Curiana de Tierra-Firme, adonde avia estado D. Fr. Thomás Ortiz, quando passaba á la Nueva España; y tambien los de la Isla llamada la Dominica. Y bien se echa de vér (dize el Coronista Herrera) que el P. Fr. Thomás Ortiz halló esta incapacidad, y defectos; porque desconfiado de no poder hazer fruto en la Fé, no quiso bolver á Tierra-Firme, antes se fue á Nueva España, por la noticia que tuvo de que aquella gente era de mas razon.

   En aquellos tiempos, y en los presentes ay Naciones descubiertas en esta America, que hasta oy permanecen incapazes de Doctrina, y de castigo. Las que eran deste genero en aquel tiempo tuvieron sentencia del Real Consejo, para que los pudieran tener como esclavos; aunque despues se revocó por vna de las leyes, que solicitó el Obispo de Chiapa. Conque la capacidad del Indio D. Alonso no desmiente el concepto que hizo de aquellos Indios Don Fr. Thomás Ortiz, ni la dureza esta de su parte (porque hablémos con modestia) sino de quien (aviendo hecho este razonamiento el año de 525.) se lo atribuye al tiempo que bolvió á España, que fue el año 539. Porque no se afeasse el poco fruto que avia hecho como Misionero, y exorbitancias que huviesse permitido, como Protector.

   Hazer poco fruto vn Misionero, aviendo sembrado segun sus fuerças, y desseos el grano del Evangelio, no está de su parte, sino de que tal vez cae entre espinas, que lo ahogan, ó cerca del camino, donde se lo comen las Aves de rapiña; ó entre piedras, que por su dureza no fructifican. En ciento y quarenta años de la conquista de las Provincias de Santa Martha, han entrado Missionarios, á predicar á sus Naciones. Muchos de sus señores Obispos, por reducirlas han hecho todas las diligencias de su obligacion. San Luis Beltran Varon Apostolico, á todas luzes grande, hasta en el don de lenguas, Evangelizó á todas sus Naciones. Convirtió, y baptizó á muchos miles de Indios, y quedaron muchos mas en su idolatria. El mismo señor Obispo Piedrahyta entró con su espiritu, y la authoridad tan debida, que tienen aora en las Indias los señores Obispos. Predicó á muchos, y á ninguno baptizó; conque el poco, ó ningún fruto, no estuvo de parte de tan zeloso Prelado; sino de parte de aquellas Naciones, que hasta oy permanecen incapaces de doctrina, y de castigo.

   Creo, que si huviera leído el libro de su Cavildo de esta Iglesia Cathedral de Santa Fe, en que están escritos los primeros Obispos de Santa Martha, que la governaron, siendo Iglesia Parrochial, que no huviera authorizado en su Historia, lo que dize Quesada en su Manuscripto; por ser este libro, y otros instrumentos del mismo tiempo mas authenticos, libres de toda sospecha. En el fol. 21. dize lo siguiente: En este tiempo que governaba la tierra Garcia de Lerma, vino á Santa Martha el primer Obispo de ella Frayle Dominico, que se dezia Fr. Thomás Ortiz, hombre docto, y de buena opinion. Su venida fue el mismo año de 528. tuvo por repartimiento el Pueblo de Bodinga de aquella Provincia, que en aquel tiempo era de mucha importancia, que se lo dió el dicho Governador, en el qual residió el mas tiempo, que alli estuvo, y desde alli hazia su oficio Pastoral, predicando, y doctrinando á sus subditos, y á los naturales. El qual viendo quan de espacio iva la conquista, y que los motivos de ella, ivan por diversos, y diferentes caminos, de los que él pretendia, y convenia, y traía ordenado, y pensado; determinó bolver á España, y assi lo hizo.

   En los elogios de este Predicador, y Religioso Prelado se dilatan los Historiadores; siendolo de su Provincia de Mexico el M. D. Fr. Agustin de Avila, y Padilla, Arçobispo de Santo Domingo, dize, que era hombre de mucha virtud, y respecto.

   El M. D. Fr. Juan Lopez, Obispo de Monopoli, en la quarta, y quinta parte de las Centurias de nuestra Religion, dize, que el P. Fr. Thomás Ortiz era hombre de grandes letras, y virtud. Nuestros Monumentos hazen mencion de este Prelado, llamandolo siempre Missionero Apostolico.

   El Maestro Gil Gonçalez Davila, en el Theatro de las Iglesias de Indias hablando de la de Santa Martha, dize: Don Fr. Thomás Ortiz primero de este nombre, Religioso Dominico, tuvo por Patria á Calçadilla, del Obispado de Coria. Tomó el Abito de Religioso en el Convento de San Estevan de Salamanca. Don Fray Garcia Loaysa, Presidente de Indias, le pidió, passasse al nuevo Mundo con veinte Religiosos, que tratassen de la conversion de aquella Gentilidad. Mostróse en esta comission muy zeloso del bien de aquellos, que vivian en la region, y sombra de la muerte. En el año de 1525. escrivió al Emperador vna relacion curiosa de la vida, leyes, y costumbres, y ritos, que observaban en lo politico de su Idolatria, guerra, y paz. El Cesar le presentó por Obispo de Santa Martha.

   Memorias son estas, que debe hazer esta Provincia de tan Religioso Varon, por su primer fundador en el Convento de Santa Martha, y Prelado de aquellos Religiosos, que le echaron sus primeros fundamentos; y que en la conquista de este Nuevo Reyno dieron las primeras vozes del Evangelio.

   El M. D. Fr. Gregorio Beteta estrenó su grande zelo en esta Provincia de Santa Martha, y aviendo fundado su Convento con D. Fr. Domingo de Salazar, passó a la Isla de Santo Domingo, y luego á la Provincia de Mexico. Por algunos años exercitó su virtud, y letras en la conversion de los Indios, cuya lengua Zapoteca aprendió, y enseñó con grandes frutos, y maravilloso exemplo. Tuvo noticia de las gentes, que vivian en la Florida sin el conocimiento de Dios; y passó á ella con el P. Fr. Luis Cancer. Vino despues á Cartagena con su antiguo compañero D. Fr. Domingo de Salazar; y ambos entraron á la Provincia de Vrabá, en que predicaron: passaron á Santa Martha á predicar á los Araucos (sic), confinantes con los Tayronas, á quienes ya conocian desde que vinieron de España con D. Fr. Thomás Ortiz. En esta ocupacion le halló la cedula de su Mag. y Bulas de su Santidad, para Obispo de Cartagena, de que se bolverá á tratar entre los que ha tenido aquella Iglesia,

   El M. D. Fr. Domingo de Salazar, despues de aver ilustrado con su predicacion la Governacion de Santa Martha, y fundado su Convento, passó á la Nueva España. Bolvió á Cartagena, en que sirvió algunos de sus Pueblos de Indios con grande credito de varon Apostolico. En este Ministerio tuvo Cedula de primer Obispo de las Islas Philipinas, á donde passó el año de 579. Vió esta nueva luz aquel Oriente, y aviendolo ilustrado con grandes virtudes, y predicacion Apostolica, y erigido la Iglesia Cathedral de Manila, passó á mejor vida, á donde gozará de los premios, que corresponden á los trabajos, y leguas que anduvo, sediento siempre de la conversion de los Gentiles. Thomás Bosio en las Senales de la Iglesia celebra mucho la memoria de este Ilustre Religioso, y otros Historiadores de la Nueva España. Esta Provincia de San Antonino la tendrá siempre muy gloriosa de tener á varon tan esclarecido por vno de sus fundadores.

   Los M. RR. Padres Fr. Francisco Martinez, Fr. Domingo Truxillo, Fr. Gaspar de Carvajal, y Fr. Agustin de Zuñiga, passaron á Panamá, y á los Reynos del Perú. En lo mas fervoroso de la conquista empezaron á enriquezer aquellos verdaderos thesoros, que con debidos elogios celebra el M. R. P. Fr. Juan Melendez, famoso, y puntual Coronista de la Religiosa, y Doctissima Provincia de S. Juan Baptista, cuya gloria en tantos, y tan ilustres hijos es el mayor honor de esta de San Antonino, por aver sido sus fundadores. El P. Fr. Rodrigo de Adrada passó á Huathemala, y con D. Fr. Bartolomé de las Casas fundó nuestro Convento de la Ciudad de Leon en la Provincia de Nicaragua. Bolvió á esta su Provincia, y fue vno de los mas fervorosos Predicadores de la Governacion de Merida. Fundó su Convento, y en él murió lleno de años, y servicios hechos en beneficio de la Gentilidad. Era primo hermano de el Mro. D. Fr. Juan de la Drada, Obispo de Cartagena.

   El M. D. Fr. Geronimo de Loaysa, hermano del Eminentissimo y Rmo. Sr. Cardenal D. Fr. Garcia de Loaysa, Virrey de las Indias Occidentales, fue otro de los que vinieron á Santa Martha con D. Fr. Thomás Ortiz. Assistió á la fundacion de su Convento, y el de 533. passó á la Governacion de Cartagena con los Padres Fr. Bartholomé de Ojeda, y Fr. Martin de los Angeles. De lo que obraron en su conquista se dirá en los capitulos siguientes.

   Los Padres Fr. Juan Mendez, Fr. Domingo de las Casas, Fr. Pedro Duran, Fr. Juan de Monte-mayor, Fr. Juan de Aurres, Fr. Juan de Ossio, Fr. Bartholomé de Talavera, y Fr. Pedro Zambrano, quedaron en Santa Martha, sirviendo el Curato de aquella Cathedral, el Convento, y los Pueblos de algunas Naciones, que permanecian en la Christiandad, hasta que sobreviniendo otros Religiosos, passaron á otros descubrimientos, y conquistas, como se dirá en su lugar, mientras nos lo dán las de Cartagena, para bolver á Santa Martha.


CAPITVLO II

De la conquista de la Provincia de Cartagena, y lo que sirvieron en ella nuestros Religiosos.

   Dios es nuestra virtud, y refugio en todas las tribulaciones, dezia Dauid en nombre de los Sagrados Apostoles, y de sus successores, los Ministros Apostolicos. En esta confiança no nos asustarán los temores; quando turbada con la Predicacion del Evangelio toda la tierra, passaron de unas á otras los Montes, hasta ponerlos dentro del Mar proceloso de la Gentilidad. En su corazon quedaron tan radicadas con la firmeza de la Fé Catholica: Que los buenos serán amados de los malos, con tal mutacion de la diestra del todo Poderoso, dize S. Alberto Magno, que aquel Divino favor concedido al Nobilissimo Cavallero S. Sebastian, quando martyrizado á flechazos, derramó en él tanta gracia, que es el amado de todos; se vea expressamente practicado en la belicosa conquista de la governacion de Cartagena.

   Esta se tenia por imposible; porque sus Barbaros rechazaron á flechazos al Capitan Alonso de Ojeda, que desembarcó en sus tierras con grande numero de Soldados el año de 509. Vinieron por Capitanes (sic) dos Religiosos del Orden de N. P. S. Francisco, y fueron los primeros que pisaron la Tierra-Firme.

   Los Indios del Pueblo llamado Calamari, los recibieron con las armas en las manos. Despreció tantos brios el General, y mandó a Juan de la Cosa, que con doscientos hombres entrára por la tierra adentro, hasta la Ciudad de Turbaco, llena de innumerables habitadores. Avisados de las Espias, que tenian por los caminos, salieron á recibir á los nuestros en Esquadras, á su modo bien dispuestas. Detuvieronse los Españoles, para hazer aquel razonamiento, de que recibieran la Fé Catholica, y que obedecieran por su Rey al que lo es de las Españas. Ceremonia previa, que en aquel tiempo era la delantera de los Conquistadores. Los Barbaros, que no permitian mas obediencia, que la conservacion de sus tierras, y libertad; respondieron con vna rociada de flechas venenosas, que obligó á que se retiráran á prevenirse con mas cuydado á la defensa, y ofensa de los Turbacos. Declaróse entre ambos campos vna batalla sangrienta, reforjada por instantes de nuevos Indios; peleaban los hombres, y las mugeres: y estas con tal valor, que de vna moza de veinte años, se refiere aver muerto ocho Españoles, antes de consumir las flechas de su carcaz. Murió en la batalla Juan de la Cosa: y sin que de los docientos hombres escapára mas que vn Soldado, y el Capitan Diego de Ordaz, que fue á llevar al General la desgraciada nueva de su derrota. Hallóle en Calamari, bien apretado con los Indios, que se defendian valerosos. Vino Ojeda con todo el resto de su gente á la vengança de los Turbacos, y entrando á deshora de la noche, se dividieron en dos tropas, y pegando fuego á la Ciudad, la llenaron de muertos, y de horror. Contentóse el Capitan Ojeda con la quemazon, y algun oro, que descubrieron entre las cenizas. Y assombrado del valor de aquellos Indios, soltó velas á sus Navios, y passó al Golfo de Vrabá, termino de su conquista.

   La valerosa Nacion de los Machanaes, nombre comun de los Indios de esta Governacion, que en nuestro Idioma quiere dezir No hay; es oriunda de Maracapana, que costa, á costa del Mar del Norte vinieron desde Caracas á llenar la Provincia de Cartagena. Su fama belicosa se dilató por todo lo descubierto, con tal assombro de valentia, que si passaban por aquella costa algunos Vaxeles, miraban la tierra, como sepultura de Soldados Españoles.

   El valor de D. Pedro de Heredia, capituló en la Corte la conquista de estos belicosos Barbaros, que demoraban entre los Rios de la Magdalena, y Darien, con doscientas leguas de extension por la tierra adentro. Empressa, á que vino con titulo de Adelantado, y entró por Boca Grande, desembarcó en Calamari á los 15. de Enero de 1533. con buen numero de Nobles, y valerosos Soldados, que traxo en dos Navios, y por Piloto á Ginés Pinçon, y á Juan Gomez Cerezo. Ancladas en el puerto las Naves, salió á tierra con su gente, y como venia despacio, eligió sitio para poblarse; parecióle bien la Isla de Codego, á quien cerca el Mar por la parte del Norte, y por la Tierra, vn brazo del mismo Mar, que la rodea hasta la Cienega de Canapote. Fundó vna Villa, que llamó Cartagena, por la semejança que tiene el puerto con el de Cartagena de Levante; y porque eran de esta Ciudad los mas Soldados que vinieron á la Conquista. Vinieron por Capellanes algunos Clerigos, y dos Religiosos de nuestro Orden, que fueron los Padres Fray Diego Ramirez, y Fray Luis de Orduna. Dicha la primera Missa invocaron por Patron de toda la Provincia á aquel gran Soldado á lo Divino, y á lo Humano, el valeroso Cavallero San Sebastian; porque siendo martyrizado á flechazos, sirviera de escudo á los que llenos de mortal veneno, les prevenian ya conspirados los Mahanaes por toda la tierra adentro.

   Como vn rayo de la guerra D. Pedro de Heredia, empezó á deshazer por lo mas fuerte, que era el Señor de Carex, Isla entre Boca Grande, y el puerto que oy se llama Boca Chica. Providencia Militar, que enseña á vencer al enemigo mas cercano, para assegurar el primer alojamiento. Embarcóse con doscientos Soldados en Boca Grande, y al salir á las Playas de la Isla, las hallaron cubiertas de Barbaros, embixados con armas de arco, y flecha, y penachos de vistosa plumeria,dando señas de su valor con estruendo de Fotutos, y Caracoles. Tuvose una sangrienta batalla, en que al passo que se señalaban los Españoles con acciones valerosas, se singularizaban dos Indios, llamados Piorex, y Curirix, Señores Principales entre los Vassallos de Carex: pero rindieron las vidas en desquite de la de Christoval Seron. Murieron otros Españoles, y de los Indios fueron tantos, que no huvo lugar de contarlos. Aprisionaron al Cazique Carex, á cuya fatalidad no pensada, huyeron todos sus Vassallos, dando lugar á que en el escrutinio de sus casas sacáran mas de cien mil castellanos de oro fino. Vencido, y aprisionado este enemigo, passaron al Pueblo de Caron, que se ofreció de paz con algunos presentes de oro. Demostracion que los detuvo, para no passar á los de Matarapa, Cocon, y Cazpique, sugetos todos á Carex.

   Bolvieron á la nueva Cartagena con su prisionero Carex, y otros Indios principales, y entre ellos vn famoso Hechizero, llamado Caron. A este agassajó mucho D. Pedro de Heredia, con animo de entibiarlo con embaxada de paz, y amistad por toda la Tierra; embiólo acompañado de Don Francisco de Valderrama, y de Don Pedro de Abrego, y entraron en la Ciudad de Bahayre, cuyo Señor, llamado Duhóa, recibió á Caron con demonstraciones de alegria, por ser el mayor Mohán que avia en toda la Tierra. Mucho se admiraron de ver aquellos dos valientes Españoles, y propuso Caron su embaxada, que fue bien recibida del Cazique Bahayre, y de sus Vassallos. Aunque no sin contradiccion de un viejo principal, que pagó con la vida la arrogancia, conque atribuyó á cobardia la paz, y amistad que se trataba. Pareció á Heredia que tardaban mucho sus Soldados, y rezelando algun mal sucesso, se embarcó para Bahayre, y entrando por el Estero, mandó disparar vn Mosquete. Dixeron los Soldados, era señal conque los llamaba su Capithan. Duhóa con desseos de verlo, se vino con ellos; y á poca distancia se encontraron con Heredia, y con grandes submissiones de ambas partes, bolvieron todos á Bahayre; donde con grandes fiestas assentaron las pazes, prometiendo Duhóa ir á la nueva Villa con otros Caziques a visitarlo; promessa conque se bolvió muy gustóso á Cartagena. Cumplió su palabra Duhóa, viniendo con sus Vassallos, y otros Caziques, á visitar al Adelantado, y por señas de su amistad, le traxeron vn presente, que se apreció en mas de sesenta mil pesos de oro.

   Como Soldado antiguo de las conquistas de Santa Martha, participó las noticias á sus amigos, y compañeros. Yá porque las tuviessen de su Adelantamiento en tierra tan poderosa; ó porque dexando las cortedades de aquella Provincia, se vinieran á la suya algunos Soldados, conque augmentar sus Compañias. Diólas tambien al P. M. Fr. Geronimo de Loaysa, á quien como á hermano del Virrey de las Indias miraban todos con gran respecto. Desseaba este Ilustre Religioso hallarse en tierras, en que con mas logro de sus trabajos se recibiera la Fé Catholica; y vino á Cartagena con los Padres Fr. Bartholomé de Ojeda, y Fr. Martin de los Angeles. Recibiólo el Adelantado con el respecto, y reconocimiento de estar debiendo á su consejo, y persuassiones la fortuna en que se hallaba. A la amistad, y trato antiguo, augmentó el gozo de tener con quien consultar los acaecimientos de su conquista. Traxeron algunos Indios, y Indias, que avian recibido el Baptismo, para que les sirvieran de Interpretes, que fue el mejor socorro conque estos Religiosos pudieron ayudar á la conquista.

   Corrió la voz de paz, y amistad, que llevaba por todos aquellos Pueblos vna India Christiana, llamada Doña Cathalina, que traxeron de Santa Martha, vestida en trage Español. Seguianla los nuestros prevenidos de armas, y muy alegres, de que en los de Tocana, Mazaguapo, Huazpates, Turipana, y el Cazique Cambayo, Señor de la Gran Ciudad de Mahátes, los recibieron de paz, con demostraciones de regocijo, vistiendose todos de fiesta.

   Por muy leves diferencias estavan enemigos los de Mahates con los Cipacuas; de que se valió Heredia, para coger el fructo de vn Reyno dividido, y ofreció sus Soldados al Cazique Cambayo, para que sugetára al Cipacua. Aceptó el ofrecimiento, y dispuesta la batalla para las primeras luzes del siguiente dia, empezaron de noche la marcha para el Pueblo de la Oca, Vassallo del Cipacua. Temerosos de la tempestad de Españoles, y Mahates, que venia sobre su Pueblo, dexaron los habitadores sus casas, y passaron á assegurar las vidas a la sombra de su Señor, dentro de la gran Ciudad de Cipacua. Don Pedro de Heredia echó vando, para que no se tocára cosa alguna de aquel Pueblo. Pero como los Mahátes estavan acostumbrados á no perdonar, ni aun las casas, las saquearon, y reduxeron á cenizas.

   Mayor que este Pueblo de la Oca, era el de Tubará, y sus habitadores robustos, valientes, ricos, y poderosos, lo manifestaron en defensa de la Patria; con tal valor, que á no averlo tenido tan grande los Españoles, salieran de su resistencia victoriosos. Muchos rindieron las vidas, huyeron los que quedáron vivos, y en defender de los Mahates á las mugeres, y niños, emplearon las suyas los Españoles; pero con el premio de que rancheando las cosas, sacaron alguna cantidad de oro.

   Assombrado el Cazique de Cipacua del incendio de la Oca, y vencimiento de los Tubares, salio de su casa con sus Vassallos armados de macanas, arcos, y flechas, y con vozes destempladas dieron vista á los nuestros, haziendo alto en vna Colina cerca del Pueblo. Embió Heredia sus Interpretes, ofreciendose por amigo, y disculpandose de que no avian tenido parte en el incendio de la Oca, que solo avia sido temeridad de los Mahates; cuya vengança corria por su cuenta, si convenia en las capitulaciones de paz, y amistad que ofrecia. En todo convino el Señor de Cipacua, mas con desseos de vengarse de Cambayo, que de sugetarse al Español. Determinó Heredia quedarse en el mismo sitio, y no entrar en Cipacua, hasta que el Señor se lo permitiera vrbanidad que estimó tanto el Zipacua, que bolviendo á su casa, le embió de presente quatrocientas Indias viejas, cargadas de maiz, yucas, carne de monte, y otras comidas, que acompañaban cien Indias mozas de hermoso parecer; sin que tuvieran cubierta otra parte de sus cuerpos, mas que aquellas que traían adornadas de joyas de oro, embiadas maliciosamente; ó que ellas se vinieron, porque tenian el trato de ofrecerse á hombres. Ellas parecieron tambien (sic), que entre los Españoles quedó Zipacua con el titulo del Pueblo de las hermosas.

   A otro dia vino el Cazique acompañado de sus Principales, á visitar al General, ofreciendole, que con sus Soldados entrára á ver su Pueblo; fueron bien recibidos, con regalos fiestas, y presentes. Visitaron las casas, y el gran Templo, en que idolatraban vn Puerco Espin, de oro finissimo, que puesto en la romana, pesó cinco arrobas, y media. Passaron á Camapaqua, Vassallo tambien del Zipaqua; y en su Templo hallaron ocho Patos de oro, que pesaron quarenta mil pesos. Quitáronlos con abominacion, y desprecio que hizieron de aquellas idolatrias. Con este motivo, los Religiosos que acompañaban al Adelantado; les dieron noticia del Dios verdadero, y Heredia, la de nuestro Rey, á cuya obediencia, y vassallage se sugetó desde luego el Zipacua, con todos los Pueblos que le pertenecian.

   Por los de la tierra adentro prosiguieron su viage, y sin entrar en ellos, por averse ofrecido de paz, dieron vista al Rio de la Magdalena, y en sus orillas al gran Pueblo de Malam, que siempre estuvo de paz. En él se detuvieron lo que fue menester, para assegurarla con el Cazique, á quien hizo saber el Adelantado, que en nombre de el Rey de España se avia poblado en Calamari, adonde avia de ocurrir á las ordenes, que se le dieran passo Rio arriba, hasta la Barranca, que llaman de Matheo, en que están los Puertos, y Bodegas de lo que sube, y baxa deste Nuevo Reyno. Fueron dando buelta, hasta llegar á vnas grandes Poblaciones, que se dieron de paz; y en que por ser su Gentio tan numeroso, se pobló el año siguiente una Villa, que llamaron Maria, nombre que le ha quedado con muy pocos Indios, que oy sirven (sic) de cultivar algunas estancias de los vezinos de Cartagena.

   Determinó bolver a Calamari, y de passo visitar la Isla de Zamba, en que avia dexado sus varcos; que no fue poco el gusto que tuvieron de hallarlos, despues de quatro meses que tardaron en las empressas referidas. Mandó, que por la costa los bolvieran á Cartagena, gustando de hazer el viage por tierra, escoltado de su gente. Buena prevencion de Soldado experimentado; porque á dos leguas de Calamari, se encontraron con el Pueblo de Canapote armado, para hazerles resistencia; y la hizieron con tanto valor, que fue menester todo el de aquellos Españoles, para rendir á Canapote con muerte de algunos Indios, y otros prisioneros, buen pillage de oro, que sacaron de las casas, y adorno de las mugeres, que valerosamente pelearon al lado de sus padres, y maridos.

   No está lexos de este Pueblo la Cienega de Tesca, llena de muchas suertes de pescado, que al presente es el sustento de Cartagena; en que entraron victoriosos, saltando de contento con la pressa, para dividir los despojos. Fueron de tanta consideración, que sacados los quintos Reales, la parte del Adelantado, los sueldos doblados de los Capitanes, y Soldados de acavallo, la tuvo de mas de seis mil castellanos de oro, cada vno los Soldados sencillos, que es prueba manifiesta de la gran riqueza de los Indios Machanaes; como tambien lo es del castigo de la Idolatria, y que la Divina Mag. quiso darla con sus tierras á vn Rey Catholico. Pues siendo tan poderosos, y tantos en numero, que solo las Ciudades de Turbáco, Mahates, Bahayre, y Zipacua, tenian á mas de docientos mil vezinos cada vno. La Isla de Carex tenia millones; todo está oy sin rastro de que los tuvo, y los otros Pueblos con muy pocos vezinos, todos sugetos á aquella especie de tributo sublimado, que llaman servicio personal, sin que las Cedulas de su Magestad, que lo prohiben, se ayan podido poner en execucion.

   El temor que cobraron á las armas Españolas, los avassalló de suerte, que olvidaron las suyas, sugetando sus valientes brios á la reparticion que hizo el Adelantado de aquellos grandes Pueblos á diferentes Encomenderos. Nuestros Religiosos Fr. Geronimo de Loaysa, Fr. Bartholomé de Ojeda, Fr. Martin de los Angeles, Fr. Diego Ramirez, y Fr. Luis de Orduña, lo empezaron á ser de sus almas, entrando con los Interpretes por aquellas Selvas de Gentiles, á Evangelizar el Reyno de Dios, destruyendo el que por tantos años avia tenido el Demonio entre aquellos miserables, que lo adoraban en varias figuras de animales, en que para engañarlos mas, les hablaba, por medio de hechizeros, y mohanes. No temian los peligros á que se expussieron de perder las vidas con mortíferos venenos, en que eran muy diestros, porque todos presumian de grandes herbolarios. No se rindieron á la fatiga inescusable de aquellos ardientes calores, ni al martyrio continuo de los fastidiosos, y picantes zancudos, por emplearse todos en la conversion de aquellos Barbaros.

   Aviendo reducido á muchos, y baptizado algunos el P. Mro. Fr. Geronimo de Loaysa, en los Pueblos de Mohates (sic), Bahayre, y Turbaco, passó á España á fines del año de 534. Los otros Religiosos quedaron trabajando en su ministerio Apostolico, por reducirlos á que recibieran la Fé Catholica, dexando la falsa Religion de los Idolos, y las consultas que hazian al Demonio, por medio de sus Mohanes, y las costumbres envejecidas, que en sus vicios tenian assentadas como Leyes. El de la Sodomia no tuvieron jamás los Indios de Cartagena, ni el error, de que es mortal el alma, como algunas Naciones de Santa Martha; por ser Indios de mas razon, y mas seguros en la Ley, que prometieron guardar, oían con atencion lo que les enseñaban los Religiosos por boca de sus Interpretes; hasta que tuvieron alguna inteligencia, y facilidad para hablarles en su lengua, que no era de las mas dificultosas que avia en este Reyno. A su inteligencia se aplicó con mas cuydado el P. Fr. Bartholomé de Ojeda, y en la enseñança que hizo despues á otros Religiosos, de que se siguió el gran fruto, que en pocos años hizieron en aquellos Pueblos. En el de Bahayre tuvo su mayor assistencia, hasta que le ocuparon los Prelados, en lo que se dirá despues. El P. Fr. Martin de los Angeles se encargó de la Isla de Carex. A su Cazique dió libertad Don Pedro de Heredia; y tuvo con él tan estrecha amistad, que le entregó, para que le guardara todo el oro que avia sacado de la conquista. El Padre Fr. Diego Ramirez, fue á los Pueblos de la tierra adentro, teniendo su ordinaria assistencia en el de Zipacua. El Padre Fray Luis de Orduña, se aplicó á domesticar la braveza de los Turbacos. En todos dispusieron vnos Oratorios con pequeñas viviendas, en que cuydaban de la enseñança de tan numeroso Gentilismo, á que hazia todo el alto que podia D. Pedro de Heredia, sin faltar á la contemplacion de los Encomenderos que avia menester para passar á la conquista del Zenú. Nuestros Religiosos no quisieron seguirle, por no desamparar á los Indios, que yá los miraban como á Padres: y lo fueron muy llenos de fervorosa caridad, por los hijos que engendraron en Christo Jesus, por el Santo Baptismo.


CAPITVLO III

De que aviendo passado D. Pedro de Heredia á la Provincia del Zenú, entró en Cartagena su primer Obispo, el Mro. D. Fr. Thomás Toro, y en qué se exercitó con los Religiosos hasta su dichosa muerte.

   Con aquellas ansias insaciables de oro, y plata que tuvieron los Conquistadores de esta America, habló la Corona de la Profecia, mandandoles que no se empeñara tanto la codicia, que pusieran en las riquezas todo su corazon. Porque aunque corran como el agua en su abundancia, se deslizan con la misma fortuna que la vida de los hombres.

   Con prosperidad soplaba la de D. Pedro de Heredia; y para llenarlo de mayor riqueza, en tierras mas dilatadas, y poderosas, tuvo noticia de las que avia en las cordilleras vertientes del Rio Zenú, que demoran á la vanda del Sur de Cartagena, y que en ellas avia Caziques riquissimos, Señores de muchos Vassallos, y dueños de grandes thesoros. Salió á buscarlos vn dia despues de Reyes del año de 534. Entraron la tierra adentro, no sin peligro de las vidas, por las batallas conque los recibian los Indios, que con armas de arco, y flecha defendian sus poblaciones.

   En la de Guatena tuvieron una batalla tan reñida, que duró dia, y noche; y aunque con pérdida de algunos Soldados, ganaron el Pueblo, y fue muy considerable el pillage que tuvieron de oro. Passaron venciendo tropas de Gentiles; y en los altos de una quebrada, hallaron vn Pueblo. Acometieron los nuestros al Caney, en que se avia aquartelado el Cazique con algunos Indios, disparando flechas. Llegó á la puerta D. Pedro de Heredia, á que salió el Cazique, ofreciendole vn niño, que tenia en los brazos, para que se lo comiera. Horrorizado del plato que le ofrecia, dixo, que no venia á comer hombres, sino á ser su amigo, pariente, y á tener con él vna paz muy segura. Preguntó el Cazique, de qué se sustentaban él, y aquellos hombres, que no avia visto jamás. Respondió, que comian maiz, carne de monte, y que tambien comian oro, si tenia alguno que darles. Contento el Cazique entró en su Caney, y dexando el niño, le arrojó vna chaguala de oro, que pesó ocho libras Castellanas.

   De este arrojo concibió Heredia mayor abundancia de oro, y empezó á adular tanto al Cazique, que salió á recibir el presente de cuentas de vidrio, y cascaveles que le hizo el General, á quien dixo, que si queria mas oro, le daria vn hijo suyo que los guiara, hasta que montadas las Sierras de Abive, llegaron á la Provincia de Tinzenú, que está en vnas llanuras de mas de quinze leguas, que oy llaman las Sabánas de Ayapel. A poco mas de tres leguas, que caminaron por aquel hermoso Valle, dieron en vna pequeña poblacion, llamada Tinzenú; á que la Señora de aquellos Payses, llamada Sotota, se avia retirado á vnas fiestas, conque la celebraban sus Vassallos. Esta se portaba con tanta Magestad, que para subir, y baxar, de su Amaca, se ponian en quatro pies vnas Doncellas, de la mejor Nobleza, y parecer entre las que le servian.

   Entraron los Españoles, y sin mas cumplimiento que el de sus desseos, se apoderáron de las casas. En la primera, que entró vn Negro de Heredia, halló vna basija de barro, cubierta la boca con vna plancha de oro, que pesó quatrocientos castellanos. Vino con ella á su Amo, que al instante la manifestó á los compañeros, para excitarlos á mayores diligencias. Reconocieron el Pueblo, y en una casa, que segun la capacidad (porque cabian mas de dos mil personas) parecia Templo de aquella Nacion, hallaron veinte y quatro Idolos de madera; los doze con figuras de hombres; y los otros doze de mugeres; y todos con cuerpos de Gigantes, vestidos con planchas de oro, mirandose vnos á otros; sustentaban sobre los ombros vna gruessa vara, en que estava colgada vna Amaca, que era el Adoratorio comun de aquella Nacion; en que de las piezas de oro que ofrecian, hallaron algunas labradas á martillo, y otras por fundicion.

   Cerca avia una pequeña montaña con diferentes arboles, que tenian en las ramas muchas campanas de oro fino, tan grandes como almirezes. Cogieron de esta fruta, ó campanas, que llamaron á su destruccion, como se dirá despues. Desnudaron los Gigantes, descolgaron la Amaca, y recogida aquella suma de oro, preguntaron si avia mas al muchacho que los guiaba. Respondió que los llevaria adonde los arboles estavan sembrados sobre mayores thesoros, y que cerca estava vno. Llegaron á él, y con la facilidad de ser sepulcro reciente, lo abrieron, y sacaron nueve mil, y quinientos castellanos, de oro. Fueron desenterrando muertos, porque á los hombres los enterraban con sus armas, y á las mugeres con sus trastes caseros; y todo el oro que tenian en sus casas para los gastos de la otra vida, segun los tenia engañados el demonio. Sobre estos sepulcros sembraban vnos grandes arboles, llamados Zeybas, ó levantaban vnos montones de tierra, que los Españoles llamaron Mogotes. Estos crecian segun la calidad de la persona, ó riqueza que se enterraba. Sacaron mucho, y huvo sepulcro que tuvo cien mil pesos de oro. Riqueza que podia competir con el de Mausoleo.

   Preguntaron á la Guia si avia mas. Dixoles con otros Indios, que yá se les avian juntado, que á treinta Soles de allí (que es lo mismo que treinta dias) estava la Provincia llamada Pançenú, mas llena de oro que la que avian passado. Embistió con ella la insaciable codicia, venciendo asperissimas serranias, páramos, lagunas, y caudalosos Rios, que descienden á llenar el Darien. Llegaron á vna Poblacion, donde se les representáron de paz algunos Indios, bien dispuestos en el talle; y mejor, porque lo adornaban con joyas de oro, que los Españoles rescataron por cuentas de vidrio, y cascaveles.

   Mucho fatigó á los Conquistadores el saber de donde les venia tanto oro á estos Indios, no aviendo descubierto minerales en toda aquella tierra. Las mejores noticias que adquirieron de los mismos Naturales, fueron, que aquellas tres Provincias del Zenú, Tincenú, y Pancenú, que demoran ázia el Sur, están en la cordillera, que dá aguas vertientes al Rio de Cauca; y que entre este, y el de la Magdalena, llaman á otra Provincia Zenufána, en que despues se fundaron las Ciudades de Cazeres, Guamocó, Zimiti, y Zaragoza, por los riquissimos minerales que descubrieron, siguiendo los rastros de las labores de los Indios. Las otras vertientes del Rio Zenú, y del Darien, vienen de la misma cordillera por las Sierras, que llaman de Abieve, Aburra, Antiochia, y Chocó, tan poderosas de oro, como inagotables, hasta los tiempos presentes. En estas Provincias, dizen, que está el famoso Santuario de Dabayue, ó casa del Sol, que llaman otros. De estos minerales traían el oro, para el trato de la sal, que no tenian en sus tierras, y por el de las Amacas, para dormir, y Chinchorros para pescar.

   El M. R. P. Fr. Pedro Simon, dize que era tradicion de los Indios de estas Provincias, que las governaron tres Demonios, y que dexaron el govierno con igual authoridad en los Caziques, y Cazicas; y que huvo algunas tan altivas, que mandaban al marido con tal imperio, que ninguno se atrevia á no llevar adelante lo que avia mandado su muger. Astucia del Demonio, para oponerse al orden Divino, de que la muger esté subordinada á la potestad del varon.

   Mas rendidos con el peso del oro, que al de los trabajos, determinó el Adelantado bolver á la Provincia del Zenú, en que no quiso fundar vna Villa, aunque se lo persuadieron los Soldados, desseosos de conservar esta riqueza. Pero como tan sugetos al gusto de vn General, que tanto les avia enriquecido, se vinieron todos á Cartagena. Fueron muy bien recibidos; porque el sentimiento de que avian muerto mas de la mitad de los Soldados que salieron á aquella empressa, lo desvaneció la suma de oro, que participaron todos. Fue cosa assentada, y de que se dió parte al Consejo; de que en esta conquista retiró D. Pedro de Heredia treinta quintales de oro fino, que tuvo con otras riquezas en la Isla de Carex, Cazique, de quien hizo siempre grandissima confiança.

   De esta abundancia de oro, dize N. Mro. Fr. Luis López: Vnde non approbo omnino factum cuiusdam civis, & Ducis Cartaginensis Indiarum, quæ in Regione Zenú nuncupata; vbi Perusinorum Principum; tam sepulchra, quam eorum Gazæ, in sepulchris sólitæ; ab eis recondi continebantur, cum copia militum sepulchra exploraturus adiecit; vnde tantam copiam auri, fertur, inde asportasse, vt nulibi gentium reportata sit similis, in illis partibus.

   Con los Navios que passaron á España á dar noticia de las conquistas de D. Francisco Pizarro, llegaron las que avia hecho D. Pedro de Heredia en la Provincia de los Machanaes, sus vtilidades, y riqueza. Determinó su Mag. conservar á Cartagena, y presidiarla, para escala, y puerto seguro á la comunicacion de todo lo que se avia descubierto en Tierra-Firme. Por authorizar la Ciudad, y Governacion, embió por su primer Obispo al Rmo. Señor Mro. D. Fr. Thomás Toro, de nuestra Religion, hijo del Convento de San Estevan de Salamanca. Entró consagrado á fines del año de 534.

   Como vno de aquellos Santos Obispos de la primitiva Iglesia, que aplicaron todo su espiritu á reducir la Gentilidad á la Fé Catholica, y Rebaño de Christo Jesus, padeciendo grandes persecuciones, hasta dexar la vida en el martyrio: empleó la suya este Rmo. Prelado en la reduccion de los Indios de su Obispado. Llamó á los Religiosos que se avian aplicado á la de los de la Isla de Carex, Mahates, Bahayre, y Turbaco, para enterarse del estado que tenian aquellas reducciones. Vinieron los Padres, y con los que traxo por Compañeros, que siendo todos de vn habito, profession, y desseo, celebraron la venida de su Obispo, y el alto que prometió hazer á tan Santo Ministerio. Ofreció su persona, y rentas para el alivio, y gasto de todos los Sacerdotes que se aplicaron á la predicacion del Evangelio. Dióles nombramiento de Curas, señalando á vno para Cipacua, y á otro para Malambo; y que los demás quedaran en sus mismas reducciones. Amonestó á los Encomenderos, para que ninguno embarazára la fabrica de las Iglesias, que mandó hazer en cada vno de aquellos Pueblos, en que avia nombrado Curas, y que no se entrometieran en la enseñança de la Doctrina Christiana. Mandó quemar todos los Adoratorios de los Idolos, y Bohios, que llamaban del Diablo, en que lo consultaban los Indios. Hizo traer á su presencia á los Mohanes, hechizeros, y sacrificadores, á quienes por medio de los Interpretes amonestó con palabras, que nacian de vn corazon, en que ardia el fuego de Dios contra la Idolatria, que se abstuvieran de sus antiguas abominaciones, y que les prometia su amparo, y amistad en todo lo que pidieran.

   Con las noticias de las riquezas descubiertas, y de lo poderoso que estava Cartagena; ocurrieron de las Islas, y de España Navios cargados de numerosas familias. Los animos totalmente entregados á la codicia, adquiriendo quanto podian aver á las manos. No se trataba mas que de enriquecer, sin acordarse de Dios, con publica relaxacion de las costumbres. La Milicia desvanecida con sueldos tan crecidos, desseaba nuevas entradas para destruir á los Indios que estavan vivos, y sacar á los muertos de sus sepulcros. El Religioso Obispo, que solo miraba á las riquezas Celestiales, y no sabia permitir tan demasiados empeños por las terrenas; embistió como vn toro con todos los relaxados, sin perdonar las mayorias que tenia D. Pedro de Heredia, que con el puesto de Adelantado, rico, y poderoso, queria sujetar á su dictamen á vn Obispo, humilde, pobre, y Religioso. Con amistad lo amonestó repetidas vezes, y á sus mas allegados Encomenderos, que para los tributos sacaban las pocas joyas de oro, que de las primeras rapiñas avian quedado á los Indios. Procuraba embarazar las extorsiones, conque aplicandolos al trabajo, les impedian la enseñança de la Doctrina Christiana. Viendo que no tenia remedio, procedió contra todos los reveldes, con el de las Censuras Eclesiasticas, sobre que los mas se declararon por sus enemigos, singularizandose mas que todos el Adelantado, por ver tan contrario á sus obras al Santo Obispo. Padeció con los Religiosos de su Orden, que siempre le asistieron gravissimas persecuciones, innobediencias, y desayres, que solo podia tolerar vn Obispo, que con el ajustamiento de su buena vida, parecia aver llegado al grado heroyco de las virtudes.

   Como era Varon inflexible en todo lo que pertenecia al servicio de Dios, conversion de los Indios, y reformacion de las costumbres relaxadas con la codicia, instaba, rogaba, y reprehendia, dando vozes por las calles. De noche se retiraba á su continua Oracion, pidiendo á la Divina Magestad la conversion de los Indios, que recibieran su Fé Catholica, y que librára del poder de las Bestias infernales, tantas almas redimidas con la sangre de Jesu-Christo.

   De parte del Adelantado se encendia mas el encono; y como no era possible hallar convennio entre la luz, y las tinieblas, ni que el zelo de la conversion, y libertad de los Indios, que ardia en su corazon, pudiera templarse á vista de los desafueros, conque los aprissionaban para venderlos, como esclavos en las Islas; huvo de prender centellas del escrupulo en algunos vezinos, para escrivir al Rey las noticias, de que en las entradas que avia hecho el Adelantado en las Provincias del Zenú; y en las que avia hecho su hermano Alonso de Heredia (que de las conquistas de Huathemala, avia traído á las de Cartagena) se avian ocultado grandes partidas de oro, sin la paga de los Quintos Reales, y otras temeridades que usavan con los Indios. Informó tambien el Obispo, y dize el Coronista Herrera, que con el grande credito que avia adquirido en el Consejo con su virtud, y letras, se nombró Juez para la averiguacion, y castigo. Por la muerte de este, que sucedió en el Mar, se mandó á la Audiencia de Santo Domingo, que con la misma comission remitiesse luego al Licenciado Juan Vadillo, vno de sus Oydores, para que la executasse con mas authoridad, como lo hizo desembarcando en Cartagena el año de 536.

   Entró en su visita, aprisionando al Adelantado, á su hermano Alonso de Heredia, y á muchas personas principales: sequestró bienes, dió tormentos, y por perdido, aun el oro que estava quintado. Adjudicóse el Govierno, y se elevó tanto, que siendo de profession Letrado, se introduxo a conquistador; para augmentar su caudal, embió dos Cabos por la tierra adentro á traer Indios, aunque fuessen de paz, ó de guerra, Christianos, ó Gentiles; de que traxeron muchos, y especialmente quinientas piezas del Pueblo de Cipacua, que remitió á la Isla de Santo Domingo, con orden, de que pussieran los necessarios en vna Hazienda de Campo que tenia, y que á los demás los vendiessen.

   Exorvitancias, que sintió tanto el Obispo, que aviendo amonestado á los Religiosos, que no desfalleciessen en su conquista espiritual; y recibido los Santos Sacramentos, murió el año de 536. con tanta manifestacion de su Santidad; que los Soldados que velaban, haziendo sus quartos, vieron desde las Garitas grandes resplandores en vna de las casas de la Ciudad. Juzgaron que era incendio, y hallaron por la mañana que no lo huvo, sino que fueron luzes, que vieron al tiempo que el Obispo entregó su alma al Señor. Que como el fuego de su amor, y del proximo, ardia en su corazon, rebozaron sus llamaradas, hasta por encima de los tejados. Su dichosa muerte fue muy llorada de los buenos, que reconocian su falta, sus grandes virtudes, zelo de la honra de Dios, y de la conversion de los Indios. Nuestros Religiosos dispusieron, que se hizieran sus exequias con toda la decencia que se debia á su dignidad, y exemplo, que avia dado con su Santa vida. Se enterró en su Iglesia Parrochial, que aun teniendo Bulas no avia erigido en Cathedral, por falta de Ministros, y no aver dado lugar la opossicion, que le hazia á todo el Adelantado Don Pedro de Heredia.

   Aquella vida de N. P. S. Agustin, que lo fue de toda sabiduria, se la quitaron los daños gravissimos, que hazian los Vandalos en la Ciudad de Hypona, dichosa por aver merecido á vn Obispo Santissimo, que perdió la vida por el amor de sus ovejas.

   Nuestros Religiosos se retiráron á sus Doctrinas, adonde al trabajo que tenian en la enseñança de los Indios, excedian los que padecian con los Encomenderos, y otros vezinos de Cartagena, que con mayoria entraban por aquellos Pueblos á sacar Indios, para servirse de ellos.


CAPITVLO IV

De que el Ilustrissimo, y Reverendissimo Señor D. Fr. Geronimo de Loaysa, entró por Obispo de Cartagena; ereccion de su Cathedral, y fundacion de nuestro Convento.

   Ilustres, y mysteriosas alabanças son aquellas que dá el Eclesiastico al Santo Pontifice Simon, porque entre los de la Sinagoga sobresalió en la fabrica, adorno, y disposicion de su maravilloso templo. Y aplicadas por la Iglesia á sus mas celebrados Pontifices, se deben las mismas alabanças en este nuevo Mundo al Illmo. y Rmo. Señor Mro. D. Fr. Geronimo de Loaysa; pues como otro Simon, Nobilissimo Pontífice levantó sus Templos, duplicó sus edificios en las Iglesias Cathedrales que erigió. Hizo excelsas las paredes, ó muros de su Templo Militante, estableciendo el Tribunal de la Santa Inquisicion en la Ciudad de Lima, y su Real Vniversidad. Amplificó sus Atrios, fundando Conventos de Religiosos, y Religiosas, Iglesias Parrochiales, y Hospitales. De justicia se debe poner el Texto Sagrado, en el exordio de su narración:

   Ecce Sacerdos magnus, qui in vita sua sufulsit Domum, & in diebus suis corroboravit Templum; Templi etiam altitudo ab ipso fundata est, duplex ædificatio, & excelsi pañetes Templi.

   De buelta de las conquistas de Santa Martha, y Cartagena, llegó á España, informó á su hermano el Virrey de las Indias D. Fr. Garcia de Loaysa, sus viages, peregrinacion, y conquista espiritual, con lo que avia advertido, digno de remedio en aquellas Governaciones. Supo, que á la primera noticia que embió D. Pedro de Heredia, avian despachado por Obispo de Cartagena al Mro. D. Fr. Thomás Toro, y que navegaba yá para las Indias. Passó á descansar al Convento de Talavera, su Patria, en que le eligieron Prior, luego que tuvieron noticia, de que estava en España.

   Con las que llegaron de Cartagena contra los procederes de D. Pedro de Heredia, y del Oydor Badillo, su Visitador, llegaron tambien las de la muerte del Obispo D. Fr. Thomás Toro; y como el M. D. Fr. Geronimo de Loaysa, era sujeto á todas luzes grande, y experimentado, yá en las Indias, le tuvieron por el mas necessario, para reformar los desordenes de aquellas tierras; y que prosiguiera con mayor augmento la conversion de los Indios, que avia principiado, y continuado por cinco años: lo eligieron por Obispo de Cartagena. Aceptó, con la circunstancia; de que le avian de dar costeados hasta aquella Ciudad, seis Religiosos, ornamentos, campanas, y mil pesos, para fundar vn Convento de su Religion. Como esta peticion se fundaba en aver mandado su Mag. que cada año se embiaran á las Indias seis Religiosos de nuestra Religion, segun refiere el Coronista Herrera, se concedió todo lo que pedia. Supo, que su antecessor no avia hecho la ereccion de su Iglesia en Cathedral, y con Bula de Clemente VII. se consagró en Valladolid, y en la misma Ciudad erigió en Cathedral su Iglesia de Cartagena en 28. de Enero de 538. con el titulo de Santa Cathalina Virgen, y Martyr. Vino á Sevilla, en que juntó seis Religiosos, y por su Vicario al P. Fr. Joseph de Robles, y en el mismo año entraron todos en Cartagena.

   Aplicó todo el valor de su grande espiritu, para que en la fundacion de su Iglesia, empezara á florecer la disciplina Eclesiastica. Prohibió á los pocos Clerigos que avia, que no salieran á las conquistas con aparato de Soldados, sino como Capellanes, en trage decente de Sacerdotes. Relaxacion introducida en los que avian venido de España, para bolver acomodados con la riqueza de aquellas tierras. Sobre que traxo algunos ordenes muy apretados, que puso en execucion con el rigor que convenia.

   Dispuso que se fundara nuestro Convento, y para ello donó con obligacion de Missas el Licenciado Juan Materano, primer Dean de aquella Iglesia, vnos solares en la plazuela que oy llaman de la Yerba, y entonces del Juez, porque vivió en ella el Licenciado Santa Cruz. Con los mil pesos que libró su Mag. se formó vna pequeña Iglesia, con vivienda acomodada, de que á principios del año de 1539. tomó possession, con titulo de Convento el P. Fr. Joseph de Robles, que le puso el de San Joseph. A su fomento acudió el Obispo, el Adelantado y su hermano Alonso de Heredia, y los vezinos, que en la ocasion estavan poderosos, dieron sus limosnas; conque en breve tiempo se pudo colocar el Santissimo Sacramento. Dispusieron Celdas, y Oficinas, todo de tablazon, fabrica conque empezó aquella Ciudad. Los Fundadores que he podido descubrir en papeles muy antiguos, fueron los Padres Fr. Juan de Avila, Fr. Juan de Chaves, y Fr. Juan de Cea, con los Padres Doctrineros arriba referidos, que vinieron á la fundacion del Convento, y á celebrar el gozo de ver en la Silla Obispal á vno de sus Compañeros, cuyo zelo de la conversion de los Indios, avia manifestado en aquella Provincia, y en la de Santa Martha.

   Como era antiguo el conocimiento, y amistad que tenia con el Adelantado, y algunos conquistadores, puso la Ciudad en mejor forma, y los Pueblos de los Indios en mas libertad de la que avian tenido. Dexó en el Convento los Religiosos suficientes, para predicar, confessar, y acudir á lo que los huvieran menester en la Ciudad. Y á los demás embió, á vnos á las reducciones que tenian por la tierra adentro, cuyas Iglesias hizo Parrochiales, mandando poner pilas de Baptismo, dando titulo de Curas á los Religiosos. A otros embió á la jurisdiccion de la Villa de Tolú, que avia fundado Alonso de Heredia, para que los Indios de la Prouincia del Zenú tuvieran Parrochos, que los enseñaran, limpiandolos de Mohanes, y hechizeros, con otras costumbres de la Gentilidad; y que los introduxeran en las de los Christianos. Prouidencia, de que vió logrados efectos, correspondientes á su grande zelo.

   Traxo prohibido con ordenes apretadissimos el que se vendieran los Indios por esclavos, y con rigor lo puso en execucion, para destruir de su Obispado aquel trato introducido. Pidió á su Mag. licencia para fundar vn Colegio, en que estuviera á cargo de la Religion de Santo Domingo instruir en la Fé Catholica, politica Española, y costumbres Christianas á los hijos de los Caziques, y de otros Indios principales. Obra de caridad era esta, que solo pudo intentarla un corazon tan dilatado como el suyo: y tan digna de alabança, como la tiene la Iglesia Romana en el Colegio de Fide propaganda, que su Sagrada congregacion tiene fundado en Roma. A donde, sin mas aceptacion de personas, que el caracter de Christianos, se enseña á los Indios, Negros, Avissinos, Tartaros, Griegos, y á otras Naciones, Latin, Artes, y Theologia, con la caridad de Madre de todos los Fieles Christianos. Los ordenan de Sacerdotes, y bien instruidos, los embian á sus tierras: medio conque ha reducido innumerables Gentiles á la Fé Catolica; porque predicada, por los mismos de su Nacion, á quienes ha honrado la Sede Apostolica, hasta con el Sacerdocio, deponen la terquedad del Gentilismo, y mirando con amor la Christiandad, de corazon reciben la Fé de Christo Jesus.

   Vna obra como esta intentó hazer en Cartagena este Doctissimo Prelado: consiguió para ella licencia de su Magestad. Empezó la fundacion; pero como sus rentas avian de salir de aquellos efectos, que miran como proprios los Encomenderos, y lo promovieron á la Iglesia de Lima con tanta brevedad; con la misma se desvaneció aquella obra llena de caridad, sin que de ella aya quedado mas memoria, que la que ay en nuestros Archivos, y la que haze el Coronista Herrera, de que lo mandó su Mag. y los ordenes, que dió para ello. Fue Principe de grande capacidad, muy apacible; y como á estas buenas prendas se llegaba la de ser hermano del Virrey, estuvieron todos á su disposicion, con tanto rendimiento, que en el todo el tiempo que governó este Obispado, se hazia quanto mandaba.

   Llegó el año de 542, infeliz para Cartagena, y dichoso para Lima, por la promocion á su Obispado, para que ilustrara aquellos Reynos dilatados, en que solo podia caver vn hombre tan grande. Nuestro Convento de S. Joseph fundacion suya, y los Religiosos lo lloraron, como á Padre, que se les ausentaba. Los Indios, y Doctrineros de aquellos Pueblos clamaban por su Conquistador, Prelado, y Protector, en que perdian el mayor amparo, que podian tener en los tiempos de su mayor necessidad. El Adelantado, los conquistadores, y vezinos hizieron las demostraciones que debian, por quien los avia pacificado tantas vezes. Passó á otros Reynos, en que manifestó que tenia luzes para todos, y entró en Lima á 27. de Septiembre el año de 1543. y en el de 548. recibió el Palio de primer Arçobispo. Por el tierno amor con que miraba á los Indios desde que vino á Santa Martha, continuando en Cartagena, y en su grande Arçobispado, y compadecido de sus necesidades, les fundó en Lima el Hospital de Santa Ana, obra sumptuosa, en que derramó las entrañas de su caridad, dandoles en vida quanto tenia, y lo mas precioso, que fue dexar en él su cuerpo sepultado.

   Esta corta memoria debe hazer esta Provincia de San Antonino de su primer fundador, y Padre, á quien debe las fundaciones de los Conventos de Santa Martha, y Cartagena. Con mejor estilo se dilata el M. R. P. Mro. Fr. Juan de Melendez, numerando á este doctissimo Prelado entre los mejores thesoros de las Indias.

   Don Francisco de Echave ciñe en compendio breve sus acciones grandes en la Estrella de Lima, que traslado á este, para ilustrarla con su noticia.

   El Illmo Sr. D. Fr. Geronimo de Loaysa, del Orden de Santo Domingo, natural de Talavera, hijo de D. Alvaro de Caravajal, y de Doña Juana Gonçalez de Paredes, Colegial en el de San Gregorio de Valladolid. En su Religion Prior del Convento de Carboneras. Presentado por Obispo de Cartagena, donde fundó y dotó un Convento de su Orden. Promovido después para Obispo de esta Santa Iglesia de Lima, y erigida en Metropoli, y esta Sede en Archiepiscopal, recibió el Palio en la Ciudad del Cusco. Celebró en Lima el primer Auto de la Fé, y dos Concilios Provinciales. En su tiempo fue jurado en Lima por Rey el Sr. Phelipe Segundo, y el Arçobispo recibió el juramento; y este dia fue en que se labró la primer moneda en el Perú. Estableció el Tribunal de la Santa Inquisicion. En su tiempo se sujetó al Arçobispo, y dió la obediencia el Illmo. Monasterio de la Encarnacion, que es de Religiosas de N. P. S. Agustin; y se fundó el Nobilissimo Monasterio de la Concepcion. Puso tambien la primera piedra en el Convento de N. P. S. Agustin: á instancias suyas, se fundó en Lima la Real Vniversidad, y consiguió del Pontifice, y del Rey los privilegios, y exempciones, que oy goza. Derribó la primera Iglesia, que avia fabricado Don Francisco Pizarro, y levantó vn edificio de sola una nave, que duró algunos años. Erigió en Lima tres Parrochias, de Santa Ana, San Sebastian, y San Marcelo. Visitó con zelo Apostolico, y amor de Padre su Arçobispado, mano grande multitud de Indios infieles, derribando conviniendo con su predicacion, y baptizando por su por tierra muchos Adoratorios de sus Idolos; y levantando Iglesia al verdadero Dios, nombrando Sacerdotes, idoneos Ministros, assi Clerigos, como Religiosos para las Doctrinas, é instruccion de los nuevamente convertidos. Fue el Iris, que serenó, y puso en paz las reñidas inquietudes de el Perú, governando las armas del Rey. Fundó el Hospital de Señora Santa Ana, en cuyo edificio gastó mas de quarenta mil pesos de oro, con dotaciones de Capellanes, y rentas, para todo lo necessario, en que se curan los Indios enfermos, en salas muy capazes, con division de hombres, y mugeres, señalando por si la vltima cama, para morir entre sus pobres. Con tan santas obras, aviendo governado esta Silla treinta y dos años, y tres meses, cerró el periodo de su vida á 25. de Octubre de 1575. Enterróse su Venerable cuerpo (por averlo assi mandado) en vna humilde sepultura de la Iglesia de su Hospital, donde estuvo depositado hasta el año de 1639. en que en el Presbyterio de dicha Iglesia, al lado del Evangelio, se le erigió magnifico Monumento, en que descansan sus reliquias, dignas de eterno reconocimiento, y memoria.

   A la sombra de este incomparable Varon fue creciendo su Convento de San Joseph de Cartagena en rentas, Capellanias, y Religiosos; porque de los que venian de España á la Provincia de S. Juan Baptista, á quien pertenecia, quedaban algunos para servirlo, y acudir á los pueblos de Indios, que todos estuvieron encargados á nuestra Religion. Huvo grandes Religiosos, que sirvieron mucho en la conversion de aquel numero grande de Gentiles. Y como era el vnico Convento en la Ciudad, lo era tambien en la estimacion de todos. El Adelantado, y despues sus descendientes, le hizieron grandes dotaciones, señalando Capilla en su Iglesia, en que se enterraron, y hasta oy pertenece á los Heredias, Vilorias, y Mendozas, familias de aquel tronco, y de las primeras de Cartagena.

   A este Prelado sucedió D. Fr. Francisco de Santa Maria y Benavides, por su sangre de los Marqueses de Fromesta, y por su Religion de la de San Geronimo, Entró el año de 543. con el gozo de hallar poderoso, abundante, y pacifico su Obispado, con el gobierno de su antecessor. Pero como la sucession de los tiempos se viene encadenando con felicidades, y desgracias, permitió Dios, que á los eslabones de oro fino, con que lucian los vezinos, y conquistadores, se siguieran los de hierro pesado, conque el primer Pirata de aquellas costas, llamado Roberto Baal, de nacion Francés, aprisionó á los de Cartagena, despues de aver destruido á los de Santa Martha.

   El motivo humano fue, que Alonso Vexines, Teniente del Adelantado, mandó dar docientos azotes á vn Piloto, por sus delitos. Manifestóse tan sentido, que por vengarse dél, y de la Ciudad, se huyó á Francia, donde capituló con sus Piratas, que viniendo él por Piloto, los pondria dentro de Cartagena. La Ciudad, que aun no avia experimentado la plaga de los Cosarios, estava sin defensa de Artilleria, y en fiestas, para celebrar el dia de Santiago, las velaciones de vna hermana del Adelantado, que casó con el Capitan Mosquera.

   Entraron de noche en el Puerto, y desembarcaron los enemigos Franceses, y con silencio, y aparato de guerra entraron en la Ciudad al rayar las luzes del Alva; guiados del Piloto, que con los azotes en las espaldas, y en la mano vna alabarda, se plantó á las puertas del Teniente Vexines. Resonaron los instrumentos de guerra, que soñolientos los vezinos, tuvieron por sonidos de la boda prevenida, y reconocieron el assalto con los enemigos dentro de casa. Salió de la suya Vexines, y halló en su puerta la muerte; y al darsela el vengativo Piloto, dezia: Este pago debe llevar quien sin razon afrenta á los buenos. Derramado por la Ciudad el exercito enemigo, y el espanto por los corazones de todos, no se oían mas que vozes lastimosas con el assalto repentino. Ocurrió la mayor parte de los soldados á la casa del Adelantado, que armado, como pudo, y mucho mas de su valor, defendió la entrada, mientras sus hermanas, y sobrinas se ponian en salvamento. Salieron por las ventanas á coger vnos barcos, y canoas, que estavan en la Baía, y acompañadas de otras mugeres, y de el mismo Adelantado, se guarecieron en los montes. Prendieron á Alonso de Heredia, que estava tullido en la cama. Hizieron lo mismo con el Obispo, á quien con las mugeres, y Religiosos, pusieron con guardas en la misma casa del Adelantado. Corrió el saco por toda la Ciudad, sin perdonar ni aun á los Vasos Sagrados de la Iglesia Cathedral, y de nuestro Convento, que en aquel tiempo eran de Oro fino. Por dexar la Ciudad sin abrasar, pidieron vn crecido indulto, que el Obispo con nuestros Religiosos compusieron en dos mil pesos de oro. Dexaron los Cosarios destruida la Ciudad, y fueron á empezar á enriquezer á Francia, con mas de docientos mil pesos de oro, conque aliviaron algo el sentimiento de la prision de su Rey Francisco.

   Experimentado ya, que tenia enemigos la Ciudad, empezaron á fortificarla, para defenderla de mayores Piratas, que sobrevinieron despues; en que la dexarémos entretenida este año de 545. para bolver á Santa Martha, á donde nos llama la famosa conquista de este Nuevo Reyno donde nuestra Religion dilató mas la predicacion del Evangelio; hasta que desembarazados de tan gloriosa empressa, se dé otra vista á Cartagena, en los tiempos, y lugares, que lo pidiere la Historia.


CAPITVLO V.

De los Padres Fr. Domingo de las Casas y Fr. Pedro Zambrano, que vinieron con el Exercito que salió de Santa Martha, al descubrimiento del Nuevo Reyno, con Don Gonçalo Ximenez de Quesada.

   Del Cielo vino á los Valerosos Machabeos el consejo de que destruyeran las Aras, que avian profanado los Gentiles, llenando de abominaciones el Templo : y del Angel del gran Consejo, fueron ilustrados nuestros Religiosos, que estavan en Santa Martha, para que en la consulta que les hizo D. Pedro Fernandez de Lugo, sobre el descubrimiento de las cabezeras del Rio de la Magdalena, lo dieran tan acertado, como los manifiestan sus efectos.

   Entre los que pretendian este Govierno en el Consejo de Indias, por muerte de Garcia de Lerma, lo tuvo con titulo de Adelantado D. Pedro Fernandez de Lugo, que tambien lo era de las Canarias. Nombró por su Theniente General al Licenciado Gonçalo Ximenez de Quesada, y con grande numero de Capitanes, y Soldados, desembarcaron en el Puerto el año de 536. Halló por teniente á Antonio Vesos, que acometido por instantes de los Tayronas, y Bondas, Indios belicosos, apenas podia mantener la tierra. Aunque á la Gente Española que avia socorrian los Indios amigos, Gayras, Duazinos, y Tagangas, que nuestros Religiosos mantenian en paz, y Christiandad. Tuvo noticia, de que por las cabezeras del Rio de la Magdalena, descubriria Reynos muy poderosos. Tenia orden del Emperador, de que no emprendiera conquista sin el parecer de los Religiosos que estavan en su distrito: y lo consultó con nuestros Religiosos, que como desseaban tanto la dilatacion de la Fé Catholica, y exaltacion de su nombre Santo; dieron su parecer, y consejo, y se ofrecieron para venir acompañando al Exercito, que segun dezian, avia de hazer escolta á las vozes del Evanquelio; para que negociando con dos talentos en servicio de la Iglesia, fuera duplicado el logro para sus personas, y Religion; para toda la Christiandad, y Corona de España, haziendola resplandecer mas con el oro, plata, y piedras preciosas de los riquisimos minerales de todo este Nuevo Reyno. Cuyo descubrimiento, y conquista, digna de escrivirse con los rayos del Sol; se debe á los Religiosos del Sagrado Orden de Predicadores, que assistiendo con grandes trabajos, y necesidad en aquellas Provincias, dilatáron su zelo á las que despues descubrieron, y convirtieron, y bautizaron; forcegeando contra las rapidissimas corrientes del Rio de la Magdalena.

   Dispuesta con grandes prevenciones la jornada, se componia el Exercito de ochocientos hombres, con ocho Capitanes, ochenta y cinco de acavallo, y grande numero de Indios, y Indias que estávan de paz, y avian recibido el Baptismo. Nombró el Adelantado por su Teniente General á Gonçalo Ximenez de Ojeda (sic). Ofrecieronse por Capellanes, Confesores, y Predicadores los Padres Fr. Domingo de las Casas, y Fr. Pedro Zambrano, y dos Clerigos, el vno llamado Juan de Legaspes. Salieron de Santa Martha en 5. de Abril del año 536 vnos por tierra, siguiendo la derrota, por el centro de la Nacion Chimila, hasta la Provincia de Sompallon, cuyo Pueblo principal, llamado Tamalameque, está sobre las margenes del Rio de la Magdalena. Hizieron alto, esperando á los que salieron por mar en cinco Vergantines, y dos Caravelas, que no pudieron entrar por la boca del Rio con la borrasca que se levantó; y se derrotaron tres Vergantines, y las Caravelas. Vna naufragó, y la gente se salvó en vn Islote del Rio: otra dió en la punta de Morro Hermoso de la Costa de Cartagena, poblada de Indios Caribes, á cuyas manos perecieron los que el mar arrojó vivos á la orilla. Dos Vergantines llegaron al Puerto de Malambo, que estava de paz, los Indios recibieron á los que esperaban socorro en el Islote del rio. Otro Vergantin llegó al Ancon de Zamba, otro á la punta de Hycacos, tierras pobladas de Indios pacificos; conque pudieron llegar á Cartagena. En su Convento se quedó el P. Fr. Pedro Zambrano: motivo, que tuvo Quesada para multarlo, callandole el nombre en su Compendio Historial. Este Religioso vino á la Nueva España en la primera Mission el año de 526. Bolvió á España con D. Fr. Thomás Ortiz, y despues á Santa Martha. Por este naufragio de los Vergantines, no prosiguió á la conquista de este Reyno, y passó á los de el Perú, con Don Diego de Cardona, General de los Vergantines, y Caravelas, que tambien se quedó en Cartagena con Diego de Vrbina, y Don Diego Sandoval, de quienes haze memoria en la Historia de este Nuevo Reyno el Obispo Piedrahyta, y omite esta de el P. Fr. Pedro Zambrano.

   Algunos Soldados bolvieron á Santa Martha con Hortum Velasco, Antonio Dies Cardoso, Juan de Olmos, y Luis de Manjatrez (sic). Dieron noticia ai Adelantado, y estimando la fineza, embió otros Vergantines con nuevos Soldados, y para General al Licenciado Gallegos. Hizieronse á la vela, y con buen sucesso entraron en el rio: llegaron al Puerto de Malambo en que recogieron los Vergantines, con ciento y ochenta hombres, y prosiguieron su navegacion, hasta que llegaron á Sompallon, donde se juntaron con el General Quesada. Recorrieron las memorias de los trabajos passados, y atemorizados de las calamidades padecidas, y que esperaban padecer en vna empressa, cuya guia era vn rio tan peligroso, lleno de tantos enemigos, como se ofrecian á probar su valor todos los dias: propusieron bolverse á Santa Martha. Aqui el P. Fr. Domingo de la Casas, a quien, dize el mismo Quesada, que respetaba todo el Exercito, por su virtud, y letras; los animó de suerte, que dicha vna Missa por su buen sucesso, prosiguieron su viage, vnos por tierra, rompiendo con hachas, y machetes, sus asperissimas montañas: otros por agua, vogando intrepidos contra los raudales de tan caudaloso rio.

   Los que caminaban por tierra, iban despedazados los cuerpos, y los vestidos entre las espinas, y ramazones, picados de los Tabanos, seguidos de innumerables exercitos de Zancudos, Xexenes, y Rodadores, cuyas lanças llenas de quemazon, y ponçoña, no tienen resistencia: guareciendose debaxo de los arboles, para defenderse de las tempestades con sus ojas; comiendo de sus frutos, y raizes sylvestres, de que enfermaron los mas, y murieron muchos comidos de Tigres, y picados de culebras. Passaban á nado los rios, y esteros de las lagunas, que desaguan en el de la Magdalena. A los que lo navegaban, atemorizados de ferozes, y carniceros Caymanes, seguian Indios flecheros, que por instantes lo llenaban con grande numero de Canoas. Y todos assombrados de noche de obscuras tempestades, rayos, y truenos tan espantosos, como son los que en todos tiempos experimentamos, los que hemos navegado este famoso rio.

   Anduvieron muchos dias hasta llegar al Puerto, que llaman de la Tora. Rendidos á tantas calamidades los Españoles, Nacion, que entre las del mundo es la mas señalada en la tolerancia, y espera, conque sufre los trabajos; porque con ellos se ensoberbese, y encoleriza, y como mas exercitada en grandes peligros, busca la gloria entre las mayores dificultades. Propusieron á su General los inconvenientes, que reconocian de proseguir empeño tan desgraciado, persuadiendolo con resolucion, que desistiera de él, y que se bolvieran á Santa Martha. Suspenso el General con la propuesta, llena de arrogancia, y vozeria de Soldados, ya desesperados: tomó la mano el Padre Fr. Domingo de las Casas, y como en su buena capacidad, y sufrimiento, sabia quanto avia vencido con la tolerancia la Nacion Española, los animó con la esperança, y exemplar de que otros Soldados Españoles estavan ya en las Indias en possession de grandes riquezas, por aver vencido iguales ó mayores calamidades; y juntando i sus palabras muchos agassajos, les fue entreteniendo la huella á Santa Martha.

   El General dió orden a los Capitanes Juan de San Martin (sic), que con veinte hombres entraran en dos Canoas, traginaran el rio de vna, y otra vanda, á ver si descubrian alguna señal, que los consolara, y suspendiera la resolucion de los Soldados. Obedecieron el orden, y navegaron algunos dias, hasta que descubrieron el rio, que llaman de Carare, que entra en este de la Magdalena por las Barrancas coloradas. Entraron por su boca navegando rio arriba; y a poca instancia descubrieron vna Barqueta, en que venian dos Indios rio abaxo. Assi que vieron las Canoas, y la gente nueva, que venia en ellas, se arrojaron al agua; y tras ellos Bartholomé Camacho, que nadando, cogió la Barqueta, y se vino con ella á sus Canoas. Esta fue el lleno de sus esperanças, con el que dió de gozo á sus corazones; porque hallaron en ella tres, ó quatro panes de sal, diferente de la Marina; y algunas mantas finas de algodon, vnas blancas, y otras pintadas de varios colores. Llevaron al remolque la Barqueta, y con brevedad descubrieron vna rancheria de pocas casas, sobre las barrancas de aquel rio. Entraron en ellas, no hallaron gente, sino cantidades de panes de sal, de á tres, y á quatro arrobas cada vno. Reconocieron, que eran casas de contratacion, á que los Indios de la Cordillera (que ya se descubria) venian á comerciar, por los generos del rio: trato muy vsado entre las Naciones de este Reyno. Parecieron señas suficientes, para bolver á darlas á su General, que rezeloso de algun trabajo, los contaba ya con los muertos. Dexando señales de su navegacion, dieron buelta al Pueblo de la Tora, y refirieron lo que avia sucedido.

   El General se determinó á ir á reconocer los sitios, y tierras, llevando en su compañia hasta sesenta hombres, y dexando los demás á cargo de sus Capitanes, siguió la derrota, hasta llegar á un Pueblo, que llamaron de las Barbacoas. En que, por averie assaltado vna grave enfermedad, mandó passar á delante á los Capitanes Juan de Cespedes, Antonio de Lebrixa, y al Alferez Anton de Olalla. Penetraron las asperezas de aquellas sierras, y hallaron vn Pueblo, y en él á vn Indio, que no pudo huir con los demás: De él supieron algo de las tierras, que desseaban. Algunos quedaron en aquel Pueblo, y otros, que tenian mas aliento, con el Capitan Cespedes; y Anton de Olalla, subieron á lo mas alto de la serrania, y dieron vista á las tierras de Velez. Quedóse Olalla en vn Valle, que llamaron del Alferez, porque lo era de toda la Infanteria. Otros bolvieron á dar las noticias á su General. Tuvo tanto alborozo de las de aquel descubrimiento, que determinó bolver al Pueblo de la Tora, por toda la gente, que restaba, dexando la que pareció conveniente en guarda de lo descubierto.

   En este viage sucedió vn accidente milagroso, segun refiere el mismo Quesada, en su Compendio. Y fue que quatro leguas antes de llegar á la Tora, como á las tres de la tarde, mandó, que arrimassen á tierra las Canoas, en que hizo noche, sin que él supiesse dar la causa de aquella resolucion repentina, calificada entonces por desatino; hasta que llegando á la Tora el siguiente dia, supieron que la tarde del antecedente, hasta cerrar la noche avian tenido sitiado el Pueblo quatrocientas Canoas de Indios flecheros, con riesgo evidente de llevarse los Vergantines. Reconocieron, que á no averse determinado, á lo que vá referido el General Quesada, huvieran perecido á manos de aquellos Barbaros, que la misma noche desampararon el sitio.

   Descansaron algunos dias, en que se recobraron los enfermos, y lamentaron las muertes de muchos compañeros, que se quedaron en el rio en los vientres de los Caymanes; otros picados de culebras, comidos de Tigres, y muertos de hambre, que se quedaron sepultados por aquellas asperissimas selvas. Determinó el General, que los enfermos, impossibilitados, para proseguir, se embarcassen en los Vergantines, y bolviessen á Santa Martha, á cargo del General Gallegos. Bolvióse tambien vno de los dos Clerigos, que salieron con el exercito: y como si no huviera padecido hasta alli las penalidades, que los demás, refiriendolo en su Compendio el mismo Quesada, lo multó tambien, como al otro Religioso de nuestro Orden, en callar el nombre deste Sacerdote, que por su grave enfermedad no pudo passar á delante. Mandó tambien, que bolvieran todas las Canoas, que los avian conducido, sin que en aquel Puerto quedara alguna embarcacion, para quitarla á los que mal contentos, la pudieran tener, para bolverse á España. Accion, que aunque imitada de Fernan Cortés, merece, que la celebrémos con las mismas alabanças.

   Quitado este refugio á los Soldados, dispuso para el dia siguiente salir en demanda de aquellas tierras, en que estavan sus exploradores. Llegó el dia, y dize el P. Fr. Pedro Simon, que el P. Fr. Domingo de las Casas, dixo Missa, y les tuvo vna platica, alabando su tolerancia, y animandolos, á que con el favor Divino, avian de vencer los trabajos, que les esperaban: que prometia en nombre de Dios, que ya no serian tantos, pues tenian á la vista el descanso, riqueza, y abundancia, que prometian las tierras, que tenian á la vista. Empezaron á caminar por tierra mas limpia, y despejada: llegaron á las poblaciones referidas, en que tuvieron algunos sustos con las invasiones de los Indios. Vna India se les ofreció con voluntad, y les dió noticia de las tierras de Nemocón, de donde se traía la sal; tambien de las de Velez, que estavan á los respaldos de aquella sierra de Opón, llamada, assi por su Cazique.

   Embistieron con su aspereza, trepando por las peñas, hasta llegar á las cumbres, con grandissima penalidad; porque en partes era menester levantar con sogas los cavallos, hasta ponerlos, donde pudieran caminar por tierra menos fragosa. Crecieron los trabajos, porque fuera de ser asperissima la serrania, tenia grandes atolladeros, y precipicios, y las lluvias del Cielo, eran tan continuas, como el hambre, que los desflaquecia.

   A un valiente soldado, llamado Francisco de Tordehumos, que ya no podia moverse, dexaron al pie de vn tronco, á la misericordia de Dios, que fue servido de darle fuerças, para caminar, y llegar despues de algunos dias al Valle del Alferez. Refirió, que en aquel su desamparo, se encomendaba á Dios, con dolor de sus pecados, y lagrimas de su corazon; y que entre las angustias de la muerte, se transportó vn poco, en que dezia se le avia aparecido vna bellissima señora, assegurandole, que no moriria, hasta que viera el fin de su jornada. Y dispertando, me hallé (dixo) tan sano, y fuerte como estoy. Este dichoso soldado quedó tan reconocido á este beneficio, que en su memoria, y amistad que tuvo con el P. Fr. Domingo de las Casas; porque aviendole confessado para morir en aquella soledad, al tiempo de despedirle, le encargó, que llamara á la Virgen Santissima, rezando su Rosario, que no faltó jamás á su devocion, assistiendo en nuestra Iglesia. Dotó en ella la Capilla del Santo Christo de la Espiracion, que hizo traer de España, con la estatua de N. P. S. Domingo; y sin descaecer de esta memoria, se mandó enterrar en su Capilla, dexandola tambien en nuestro agradecimiento, con vna Capellania que dexó fundada en este Convento del Rosario, que es vna de las mas antiguas, que sirve, cuyos reditos dexó situados en sus haziendas de campo, que llaman Buena vista, cerca de esta Ciudad, y del Pueblo de Cota, que se le repartió en Encomienda.

   Llegaron todos á la eminencia de la serrania, y estendieron la vista por tierras dilatadas llenas de grandes poblazones. Baxaron con brevedad, y en el primer Pueblo á que llegaron, los recibieron de paz los Indios, hospedaronlos en sus casas, dandoles de comer con abundancia. Passaron á otro Pueblo llamado Chipatá, en que despues fundaron la Ciudad de Velez. Entraron á principio de Enero del año de 1537. Dispuso el P. Fr. Domingo de las Casas, que en aquel Pueblo de Chipatá se celebrara el Santo Sacrificio de la Missa, que fue la primera que se dixo en este Reyno. Levantó vna Cruz, en cuya presencia dieron gracias á la Divina Magestad, de que les avia concedido pisar aquellas tierras, en que sin los afanes de buscar la comida, se la traían á las manos. Viendo el agassajo que les hazian los Indios, descansaron con sossiego algunos dias. Convalecieron los enfermos, se vistieron los desnudos, y con los buenos pastos, se reformaron los cavallos.


CAPITVLO VI

De la noticia que tuvieron del Rey de Bogotá, passan en su demanda, despues de aver reconocido las armas, cavallos, y el numero de Soldados.

   Qvando la Divina Magestad determina castigar la Idolatria, execrable maldad, que se comete contra la adoracion, que le debemos, como á nuestro Dios, y Señor, Author de la Naturaleza: con exercitos de Mosquitos sabe confundir á los Faraones: y con vnos dedos señalados en la pared hizo temblar al Rey Baltasar con toda su Babylonia. Con ciento y sesenta y seis Soldados Españoles, y dos Sacerdotes, vno Clerigo, llamado Juan de Legaspes, otro Religioso de nuestro Orden, llamado Fr. Domingo de las Casas traspillados de hambre, desnudos, y desfigurados, hizo temblar, y sujetar á los poderosos Reyes, que con otros Señores dominaban las Naciones Barbaras de este Reyno, cuya multitud innumerable, la significaron con el nombre de Moscas. Governados de superiores impulsos, que ocultos entonces, se manifestó, que fue del Angel de el gran consejo el que dieron nuestros Religiosos en Santa Martha; pues á tan corta tropa de hombres, patrocinó el Dios de los Exercitos.

   Llegaron al pueblo de Vbaza, y reconocieron, que aviendo salido de Santa Martha ochocientos hombres, con grande numero de Indios, y Indias, que traian por cargueros; murieron los mas, y quedaron solo ciento y sesenta y seis Españoles cuyas patrias, y Genealogias refiere en su Noviliario D. Juan Florez de Ocariz: y el Obispo D. Lucas Fernandez de Piedrahyta, lo mas señalado de sus hazañas en la Historia, que compuso de la conquista de este Nuevo Reyno.

   Reconocieron las armas, y cavallos, procuraron informarse del nombre general de estas Provincias, juzgando que lo tuvieran, como España, ó Alemania. A que dixeron los Indios, que todo lo que comprehendian las tierras calidas, y las frias, tenian los nombres de sus antiguos Señores, ó el que les imponian los que las governaban. Que avia vn Señor mas poderoso, y mas grande, llamado Bogotá, que con otros dominaba grandes Pueblos, con innumerables vassallos. Informaronse de la lengua general, á que dixeron, que se llamaba Muyzca; y corrupto este nombre, y admirados de la multitud de Indios, que avia en todos los Pueblos, y que encontraban por los caminos, los llamaron Moscas, y á la lengua Mosca.

   Deseosso el General, y sus soldados, de ver al Bogotá, salieron de Vbaza, por llegar con brevedad á su presencia; y entraron en el pueblo de Guachetá dia de S. Gregorio Magno, nombre que le puso el P. Fr. Domingo de las Cassas, con que permanece á cargo de nuestra Religion, como vna de sus Doctrinas. Al descubrirlo desde los altos, que oy llaman de la Candelaria (porque con su titulo está entre los Bosques vn Religioso Convento de los Descalços de N. P. San Agustin) quedaron suspensos de ver vna Ciudad, que aunque de casas pagizas, podia competir con las mayores de Europa. Entraron en ella, con recibimiento de paz: accion, que celebró tanto el General (por el susto que tuvo, quando descubrieron su grandeza) que informó de ello en el Real Consejo, y consiguió Cedula, para que sus naturales no assistan á las fabricas comunes de las Ciudades circunvezinas. En este Pueblo fue la primera vez, que llamaron hijos del Sol á los Españoles; porque siendo el Dios que adoraban, y de quien tenian vn Templo superior, á los que avia de otros Idolos; les pareció, por lo blanco, que solo podian ser hijos del Sol, que enojado, por sus pecados, los embiaba á su castigo. Motivo, que tuvieron para recibirlos de paz, ofreciendoles sacrificios. Demonstracion, que los afligió mucho, porque como los que hazian al Sol, era matando algunos niños, en aquellas altissimas peñas, que ay cercanas á este Pueblo, donde los dexaban para que se los comiera el Sol. Empezaron á arrojarles algunos desde las alturas; vnos caían muertos, otros vivos, hasta que viendo los Indios el agassajo que hazian á los vivos, y la compassion, que tenian de los muertos, las demonstraciones, que hazian los Sacerdotes, para que suspendieran aquella atrocidad, dexaron su lastimoso sacrificio.

   Con los interpretes, que traían algunos instruidos desde las tierras de Velez, les empezó á dezir el Padre Fr. Domingo, que eran hombres, como ellos, hijos del Sol de Justicia Christo Jesus, cuya Fé debian admitir, para conseguir la vida eterna. Abominóles las adoraciones, que daban al Sol, y á otros Idolos, la maldad que cometian en sus sacrificios. Levantó la señal de la Cruz, y la dexó puesta en el Templo del Sol, mandandoles, que no la quitaran de aquel lugar; porque avia de bolver con otros, á ver si aquella Cruz, á quien avian de adorar, estava en el mismo lugar que la dexaba. Como con esta Sagrada señal empezaba Christo Jesus a reynar en las gentes de este Reyno, obedecieron los Indios de Guachetá, con tanto rendimiento, que quando vinieron despues otros Religiosos, á cathequizarlos, hallaron la Cruz en su Templo del Sol, y refirieron, que vn hijo del Sol, que avia passado con otros, la avia puesto en aquel lugar.

   No fue el P. Fr. Domingo de las Casas el primero, sino el segundo, que puso la señal de la Cruz en este pueblo de Guachetá: porque segun refiere el P. Fr. Pedro Simon, y otros Religiosos de nuestro Orden, que hallaron en los altos de aquellas peñas algunas Cruzes pintadas con almagre tan fuerte, que no se avian borrado, estando descubiertas á las inclemencias del tiempo; de que se bolverá á tratar en su lugar, mientras lo dá la prissa, conque despues de aver apagado vn grande incendio, que acaso se levantó en el pueblo, y quemó algunas casas; trataron de passar adelante. Presentaron los Indios al General mantas de algodon, algunos texos de oro, y ocho esmeraldas muy buenas, aunque pequeñas; y como fueron las primeras, que avian visto, tuvieron tanto assombro, que se miraban vnos á otros, admirados de que avian llegado á tierra á donde les daban con piedras tan preciosas.

   Quedaron todos amigos, y de paz, que prometieron guardar, y passaron al pueblo de Lenguazaque, donde sin aquel barbaro sacrificio, los hospedaron en sus casas, con todo el regalo, y presentes, que pudieron, segun su estilo. Obligado el General de estos recibimientos, y docilidad, que descubrió en los Indios, echó vando, en que mandó pena de la vida, que ninguno les hiziera daño, ni les quitara cosa alguna, y que con seguridad de amigos, se portaran en sus casas.

   Con este orden passaron al pueblo de Suesca, que dista del antecedente algo mas de siete leguas. A su vista se llenó la de sus desseos, luego que desde aquellos altos descubrieron los campos de Bogotá, con su hermoso rio, centro, en que se recogen otros de menor caudal, formados de varios arroyos de aguas dulces, y cristalinas, que descienden de frondosas, y levantadas serranias, llenas de hermosos arboles, olorosas, y vistosas flores, con multitud de pajaros de variedad de colores, en las plumas, y suavidad en las vozes, conque festejan sus floridos, y siempre verdes Paraísos, con tanta seguridad para la delicia, que por mas que se penetren sus selvas, no se halla animal ponçoñoso, ni cosa que dé fastidio; antes su continuo desahogo á los cuydados de aquellos, que les alivian en la cazeria de Venados, y Conejos, de que abundan los montes, y las llanuras, entre las espesuras, que se forman de carrizales, entretexidos con variedad de ramazones. A esta vistosa hermosura, sirve de muro natural, que encierra dentro de la circunferencia de veinte y cinco leguas por lo largo, y diez por lo mas ancho: vnos campos llanos, fertiles, y hermosos, haziendolos mas vtiles, y agraciados, diferentes puntas de la misma serrania, que entrandose con menor altura en lo llano, se estienden con alguna proporcion, dividiendo los valles, con tales comodidades de los Pueblos de Indios, que están en sus contornos, oy repartidos en quatro Corregimientos, que assi en los altos, como en los llanos tienen ellos, y los vezinos de esta Ciudad de Santa Fé grandes haziendas de campo, con molinos, y hermosas caserias, con lo necessario para passar la vida humana con quietud, y grande comodidad.

   Apetecida la fertilidad, y hermosura de tan ameno Valle, como premio de su conquista, entraron en el Pueblo de Suesca; llamado de los Naturales Suesuzca, que en su idioma es lo mismo que color de Guacamaya. Nombre impuesto para significar con los movimientos, y variedad de colores, la de sus habitadores. Era Ciudad libre, en que sin reconocer vassallage á Señor proprio, ni obediencia á la Justicia, se recogian en esta Ginebra, los hombres, y las mugeres, que por sus delitos venian fugitivos de sus naturales Señorios. Con brevedad executó su ley el General, mandando dar garrote á vn Soldado, llamado Juan Gordo; porque se juzgó, aunque falsamente avia quitado á vnos Indios vnas mantas de algodon, que traian de presente al General. De temor que le tuvieron, se las arrojaron ellos mismos, encontrandolo en el campo, á que el pobre Soldado avia salido á divertirse; segun se averiguó después de averlo ajusticiado, con sentimiento de los demas, porque avia trabajado mas que todos en el exercicio de Machetero.

   Yá esperaban en Suesca las Espias, que avia embiado el Bogotá, para que le informassen de la gente nueva; qué armas, qué prevenciones de guerra, qué numero de Soldados; y con quantos podria salir á echarlos de la tierra. En esta averiguacion se hallaron las Espias, á tiempo que se murió vn cavallo; y como ellos tenian el mismo error, que los demás de esta America, de que eran vna pieza el cavallo, y el Cavallero; se les quitó el assombro que avian concebido de aquel monstruo. Con menos disculpa creyó mucho de sus centauros la Gentilidad de Grecia. Avisaron de todo al Bogotá, que animoso salió de su Corte, traído en andas de oro, segun costumbre antigua de los Reyes de su Nacion. Assentó su Real cerca del Pueblo de Nemocón, cuya fue la primera noticia que tuvieron, quando en aquella Varqueta, y Ranchería del Rio de Carare, hallaron los panes de sal.

   En demanda de este Pueblo salió de Suesca el General, y entró con la mayor parte de su Exercito. En la retaguardia venian los enfermos, con escolta de algunos hombres de á cavallo. Con el desengaño del que avia muerto, los tenian yá por venados grandes, y se atrevieron á embestir á la retaguardia seiscientos Indios, de los que parecieron al Bogotá mas valientes, para hazer la primera demostracion del valor de su gente. Como estavan cerca del aloxamiento, reconocieron los nuestros aquel cobarde atrevimiento; y montando en sus Cavallos, salieron con tal impetu, atropellando, y matando Indios, y disparando algunos tiros de arcabuz, que huyendo los que quedaron vivos, avisaron de todo al Bogotá. Assombrado de los truenos, y remudando por instantes los Cargueros, se retiró á vna casa de armas, que tenia cerca del Pueblo de Caxicá donde dixo á sus Soldados: No ay resistencia, ni le hallo poder contra estos hijos del Sol, porque como cosa del Cielo tienen truenos, y disparan rayos. Esta mi casa fuerte, aunque llena de armas, no es suficiente defensa, para gente tan poderosa. Y sin detenerse bolvió con toda prisa á su palacio de Bogotá.

   Siguieron los nuestros el alcance, y sin parar llegaron á la casa de armas de Caxicá. Reconocieron la grandeza, que tenia dos mil passos de largo, y se detuvieron, recelando alguna emboscada. Llegó la noche, y enfrente hizieron alto, velando las Espias de vna, y otra parte. Al salir el Sol, se llegaron los nuestros á la casa, y estando confiriendo si le pegarian fuego, salió grande numero de Indios, y por Capitan vno de tan grandes brios, que con una lança de macana en la mano, y arco, y flechas de tiraderas, se presentó á vista de los pocos Españoles, que se avian puesto en aquel peligro. Dixoles con vozes de arrogancia, que si avia algunos que se atrevieran á pelear con él solo, que alli los esperaba. El Capitan Lazaro Fonte, lo tuvo por atrevimiento, y apretando los azicates al cavallo, partió de carrera, rompiendo por la tropa, y embistió con tal valor al Indio, que lo asió por los cabellos, y sin que tuviera lugar de jugar las armas, ni aun de poner los pies en el suelo; lo traxo en peso adonde estavan los compañeros. Hazaña fue esta de tal espanto para los Indios, que huyendo sin parar, desamparáron su casa fuerte.

   En la expugnacion de Audenarda, lleno de su valor Alexandro Farmece (sic), se entró corriendo en su cavallo dentro del Esquadron enemigo, y asiendo de la gola á vn Alferez de Tercio viejo de los Alemanes, lo sacó arrastrando, para que lo pusieran en la horca, accion que pareció de tanta ferocidad, que comparáda con las de insignes Capitanes, no se halló otra en toda la antiguedad; porque aun no avia llegado á Flandes la noticia de esta, que en el mismo siglo obró en las Indias el Capitan Lazaro Fonte. El General Quesada, que siempre miró mal á este Heroe, le perifrassea en forma de juego, esta valerosa accion, en su Compendio, y le sigue el Obispo Piedrahyta. Pero segun vá escrita, la refiere el P. Fr. Pedro Simon.

   Esperaron á que llegara el General, que rezelando algun mal sucesso, los venia siguiendo, muy sentido, de que sin su orden huvieran seguido á los Indios. Excesso en la obediencia militar, que solo paró en reprehension, por no aver dado lugar á mas la aceleracion, conque los Indios de Zipaquirá, recobrados del assombro, que tuvieron de ver correr los cavallos, y ginetes, que atravessaron por el Valle de Tibitó, embistieron á nuestro Exercito por las espaldas, con mas de quarenta mil Indios, y entre ellos quinientos Vbzaques, que es lo mismo, que grandes, ó mas principales Señores de su Nacion. Llevaban tambien algunos cuerpos muertos, enjutos, y secos, de aquellos que fueron mas señalados en sus batallas. Al modo que segun cuentan las Historias, sacaban á las suyas el cuerpo del Cid los Españoles. Los nuestros salieron al encuentro de aquella confusa multitud de combatientes; y ayudados de los cavallos, que en campo raso, atropellando con furia espantosa, no malograban golpe con las lanças. En breve rato que duró la batalla, se retiró Saquezacipa, General de aquella Tropa, á esconderse en las cienegas, que por aquellos campos forma el Rio de Bogotá.

   Victoriosos los Españoles, se recogieron á la casa fuerte; en ella admiráron su fabrica, que aunque de maderos, y cañas las paredes, era fortissima para otras armas que no fuessen de fuego. Tenia grandes cercas, hermosas piezas, grandes retiros, y apartamientos. Los techos vistosamente pintados de pajas doradas, y fique torcido, y teñido de varios colores. Los patios, para defensa del Sol, y del agua, estavan cubiertos con un toldo de tela de algodon de tanta longitud, y latitud, quanta era necessaria para dar buelta á la cerca de toda la fortaleza. Reconocida, hallaron las Andas del Bogotá, desnudas del oro, y esmeraldas; porque la rota impensada, no le dió lugar á caminar con la Magestad que solia. No hallaron todo el oro que desseaban; pero sacaron alguno, y mucho sustento de raizes, frixoles, maiz, y carne seca de venados, conque se alimentaron muchos dias; y sin tocar en la casa, la dexaron como estava, y passaron al Pueblo de Chia, á tener la Semana Santa.

   Los naturales del Reyno del Bogotá reconocian por Señor al Zippa (que es lo mismo que Rey en nuestro idioma) Thyzquesua, tercero Monarcha de los Moscas, en él intrusso; porque no era sobrino hijo de hermana, á quien, segun costumbre, pertenecia el absoluto Señorio. Providencia de Dios, para la conversion de las gentes Americanas, y castigo exemplar de la tirania. Pues como Motesuma era tirano en Mexico, el Inga Ahagualpa en el Cusco, lo era el Zippa Thyzquesua en Bogotá, y en Tunja el Zaque Quimuenchateca. El Señor del Pueblo de Chia era el legitimo heredero, por ser sobrino, hijo de hermana, y el Thyzquesuca (sic)hijo de hermano, que á titulo de mas valeroso, y guerrero, se avia alçado con todo. Estava sentido el Chia de la usurpacion de su Reyno, y muy gustoso de la rota que los Españoles avian dado á su primo hermano. Motivo que tuvo, para mandar que los recibiessen de paz, y hospedassen dentro de aquella famosa Ciudad, que tenia innumerables vezinos, y muy principales; respecto de que en ella se criaban los Principes herederos del Reyno, y de otros Señorios. No quiso assistir presente el Chia, por no cortejar á quien tenia por inferiores. O lo mas cierto, por ocultar sus grandes tesoros. De quien se dize, que señaló dos Indios principales de su confiança, á quienes mandó, que fueran á vna cueva que está en vno de los cerros que miran á este Pueblo; para que recibieran, y acomodaran todo el oro, y esmeraldas que les embiara. Dispuso numero de Indios, y á cada uno entregó la carga de oro que pudiera llevar. Fueron llevando, hasta que traspuso su thesoro, y el de algunos Vassallos; sin que estos supieran el lugar que él dissimulaba, con la traza de que lo manifestaria á su tiempo. Acabado el entriego, mandó cerrar la cueva, y que la igualaran con lo demás de la montaña, sin que de su entrada quedara señal alguna. Bolvieron los Indios de su confiança, y los cargueros, y á todos los mandó passar á cuchillo, traza infalible que halló este barbaro, para que hasta los tiempos presentes no se aya podido descubrir riqueza tan poderosa.

   Como aquel Indio llamado Pericón, que apressaron en el camino de Opón, bien enterado ya en ambas lenguas, y con los Indios que traxeron de Santa Martha, amistados con los Moscas; tuvo alguna facilidad el P. Fr. Domingo de la Casas, para introducir algunas platicas de la Doctrina Christiana, dando á los Indios de Chia la noticia de sus Mysterios. Celebraron la Semana Santa; confessaron los dos Sacerdotes á los Españoles: dixeron Missa, y comulgaron los mas. Dia fue este solemnissimo para la Iglesia Catholica; pues en el dia que se instituyó el Divinissimo Sacramento del Altar, se vió adorado, y celebrado en vno de los mayores Reynos de los Gentiles; confirmando lo que dixo el Señor: Acra saldrá expelido el Principe de las tinieblas, que tiranamente lo dominaba. Hizo el P. Fr. Domingo todo lo que debia á su obligacion aquella Semana Santa, en que juntos dos Pueblos Christiano, y Gentilico, se portó en su enseñança, como vn Apostol, y con efectos tan conocidos, como se vió en la templança conque procedieron en la conquista de este Reyno; de que no se refieren tantos horrores, como los que huvo en las otras de esta America.

   Con buenas Pasquas experimentaron otro efecto maravilloso; y fue la embaxada que con vn presente, embió el Cazique de Súba, vno de los mas principales vassallos, que tenia el Zippa de Bogotá; pidiendo licencia, para venir á visitar al General. Correspondió con otro agradeciendo la merced, que le hazia, y que seria muy bien recebido. Vino acompañado de sus principales, y con guarda de mas de veinte mil Indios, que traian en las manos llenas de flores, las Macanas. Salió el General con sus Capitanes, y Soldados á recebirlo; y entrando en las casas del alojamiento, se correspondieron con demostraciones de amistad, que de ambas partes manifestaron los interpretes. Combidó el Súba al General, para que fuera con sus Soldados á su Pueblo; y despedido con el mismo acompañamiento, salieron de Chia con toda brevedad, llamados interiormente de la predestinacion de aquel Cazique. Porque le dió el mal de la muerte, y advertido de la predicacion que le avia hecho el P. Fr. Domingo, pidió el Baptismo. Instruyólo en los Mysterios de la Fé, y hallandolo capaz, lo baptizó. Manifestóse tan gustoso este dichoso Cazique, que asistiendolo á su muerte, pidió que lo enterraran como Christiano. Murió como tal, siendo el primero que lo fue en este Reyno del Bogotá, felicidad que celebraron todos. Considerando el P. Fr. Domingo en el Cielo aquel su primogenito baptizado, se bañaba en lagrimas de gozo: confiando en la Divina Magestad, que siendo el primero vn señor tan grande, y de tanto numero de vasallos, seria innumerable el de los que recibirian la Fé en este Reyno tan dilatado. Sintió mucho el General la muerte de este su fiel amigo; por lo que podia ayudar á la reduccion del Bogotá. Dispusieron el entierro, á qué asistió con sus Soldados; y los Sacerdotes hizieron las ceremonias que usa la Iglesia con los Christianos difuntos. Assombrados de aquella novedad los Indios, se manifestaban aficionados á los Españoles, viendo las demostraciones de honor que avian hecho á su Señor.

   Admirado el General de los grandes, y hermosos Pueblos que avia passado, y que se descubrian con la rara disposicion de sus caserias, llamó Valle de los Alcazares el hermoso que baña el Rio de Bogotá. El mismo dize en su Compendio, que eran superbissimas, y muy á lo Romano fabricadas. Ni las apetecia para detenerse, hasta llegar á verse con el Señor de tan opulenta Provincia, en que tantos millones de vassallos obedecian á su voz, sin reparar en la hazienda, ni en la vida. Con este desseo salia de Súba; y como los del Zippa, eran de no consentirlos en sus tierras, aunque fuera quitandoles las vidas: hallaron las orillas del rio llenas de innumerables Indios, prevenidos á estorvarles el passo con las armas. Pero como estas, y sus brios no llegaban á los de los Españoles, passaron á la otra vanda, sin que ninguno peligrara, ni en las aguas, ni con las flechas, y piedras que les tiraban. Al traquido del primer arcabuz, huyeron todos los Moscas, y siguiendo sus alcances nuestro Exercito, entró en la fomosa Ciudad de Bogotá en el mes de Abril, de 537. al año cabal que avian salido de Santa Martha.

   Hallaron poca gente; porque los mas siguieron el retiro de su Señor: sin guardar el Palacio, y todo tan solo, que les sirvió de alojamiento, y de que en sus patios guardaran sus cavallos. A todos admiró la grandeza, y hermosura de la fabrica, dispuesta con ingeniosa curiosidad, y fortaleza de grandes maderos incorruptibles, cañas, y pajas naturalmente doradas, como las del trigo, con tal artificio en el todo, y en sus partes, que podia competir con el mejor de la Europa. Aunque la fortaleza de Caxica, el Palacio de Chia, el de Súba, con otros particulares, eran dignos de admiracion; ninguno alcançaba á tan sumptuoso edificio, ni á la multitud, disposicion, y grandeza de sus viviendas. El Serrallo era tan capaz, que vivian en él mas de trecientas mugeres.

   El Zippa, advertido de los desseos de oro, y esmeraldas, que avian manifestado, recogió sus grandes thesoros, los de los particulares, Templos, y Adoratorios publicos, y comunes de la Ciudad, los que para exaltacion de la idolatria tenian en los montes, llanos, y caminos, con vnos gazophilacios de barro cocido; en que todos ofrecian. Esta suma poderosa mandó transplantar á otra parte (algunos dizen, que á los montes de Tena) en que de padres á hijos se ha guardado tanto secreto, que no se ha descubierto, aunque en aquel, y en otros tiempos se han hecho exactas diligencias. En el cuydadoso escrutinio que hizieron en el Palacio, Templo superior, y Adoratorios, sacaron tanto oro, y esmeraldas, mantas de algodon, y otras cosas de estimacion, que juntos con lo que avian recogido en los otros Pueblos, determinó el General hazer la primera reparticion de toda la suma. Sacaron los quintos Reales: reservaron para el Adelantado D. Pedro Fernandez de Lugo nueve partes; siete para el General Quesada: á cada vno de los Soldados sencillos repartieron 512. pesos de oro fino: esta porcion doblada á los de á cavallo; y esta doblada á los Capitanes, Sargento, y Alferez Mayor. Con la misma disposicion se repartieron las esmeraldas, y Mantas de algodon, sin que en esta suma entrara lo que cada uno retiró, que fue mucho mas de lo que se manifestó; ni la del oro baxo, que fue tanto, que dél hazian herraduras para los cavallos.

   Estando ya en possession de Bogotá, cabeza de todo el Reyno, con el oro, y esmeraldas que avian adquirido en tres meses, se les encendió tanto el amor de las riquezas, que passando á codicia infernal, con desseos de adquirir mas, se pusieron a riesgo de perder con la vida todo lo que posseian. Apenas passaron las aguas del Inuierno, quando mandó el General al Capitan Juan de Cespedes, que con quarenta Soldados de á pie, y quinze de á cavallo, saliera en demanda de la Nacion de los Panches, feroz, y atrevida, que habitaba con numeroso gentio entre el rio Fuzagasuga, que baxa de la serrania, en que habitaba otra nacion, llamada Vtagaos, y el rio de la Magdalena, que divide sus terminos hazia el Súr, y por vanda del Norte el rio de Bogotá. Entraron los Españoles, y á su recebimiento se previnieron los Panches con vn exercito de mas de cinco mil hombres, con armas de macanas, arcos, y flechas, á cuyo veneno morian los heridos entre congojas desesperadas. Manifestaronse embisados, y coronados de vistosa plumeria, y empezaron el combate, de que estuvo dudoso el vencimiento, hasta que el Capitan Juan de S. Martin dió al General de los Pan ches tan mortal herida con la lança, que dando vn espantoso grito, cayó en tierra como vn tronco; á cuyo golpe se acobardaron sus gentes con tal assombro, que desamparando el sitio de vna colina raza, quedó bañada en sangre, y sembrada de Panches muertos. Victoriosos los nuestros de la mayor batalla que hasta entonces se les avia ofrecido, dexando muertos algunos cavallos, y sin perder Soldado alguno, se bolvieron á los campos de Bogotá.

   Su General se mostró muy placentero, aunque siempre perplexo, sobre el lugar que avia de elegir para su assistencia. Maquinaba nuevas entradas, donde hallar mayores riquezas. El P. Fr. Domingo empleaba las treguas en el agassajo de algunos Indios, á quienes con los interpretes daba noticias de la Fé Catholica, y del engaño en que vivian, con la adoracion de sus falsos Dioses, que en diferentes Idolos, que llamaron Tunjos, de figuras abominables, tenian en el Templo principal, en que con ellos adoraban al Sol. Pero como estavan assombrados del saco de sus casas, y Adoratorios, acompañando con sentimiento el retiro de su Rey, no hizieron impression alguna los Sagrados Mysterios en los Indios de Bogotá.

   Por no ser este el fin principal del General, ni de sus Soldados, sino el de hallar mas oro, y esmeraldas, hizieron tan grandes diligencias, que preguntando á vn Indio mozo, que no tenia la reserva que los viejos, adonde estavan los criaderos de aquellas piedras? Les dixo: que en vn Pueblo llamado Somondóco, distante cinco Soles, ó cinco dias de camino. Oyó Quesada la noticia con grande alegria; y comunicando con sus Capitanes, dexando lo que avian descubierto, salieron todos con el mismo carruage, y aparato que avian venido, en demanda de aquel thesoro.


CAPITVLO VII

Como el P. Fr. Domingo de las Casas acompañó al Exercito en la conquista del Reyno de Tunja.

   Misericordia de Dios, digna de celebrarse con repetida consonancia, es aquella, quando llevando á su Pueblo por las tierras del Desierto, le comunicó tanto valor, y ossadia, que sugetó á su obediencia sobervios, y poderosos Reyes. Sehon Rey de los Amorrheos, y Og, Rey de Basán, con toda la tierra de Chanaan, rindieron las vidas, y sus Reynos al Pueblo de Dios, que peregrino, y vencedor passaba por sus tierras: hazañas, que miradas á lo humano, parecieron tiranias; y á lo Divino dize David, que fue misericordia de Dios; pues lo es entrarlos en su conocimiento, aunque por el medio de sujetar las personas, y sus Reynos á estraño señorío . Esta grande misericordia de Dios buscaba con su Pueblo Español, á los grandes, y poderosos Reyes, que dominaban las dilatadas tierras de este Nuevo-Reyno. Huyó, resistiendo el Zippa de Bogotá, y perdiendo la vida en su Idolatria, dexó su Reyno, á que la misericordia de Dios lo recibiera dentro de sus entrañas. Passó su Pueblo Christiano á los del Rey de Tunja, para que aviendo recibido el Baptismo, perdiera la vida, y la consiguiera con todo su Reyno. Las Naciones Estrangeras, que llenas siempre de rabiosa imbidia, han mirado á la Española, dizen en sus Historias, que fue tirania la dichosa conquista de estas Indias Occidentales. Pero si la miran á la luz de la Profecia, abatieran hasta la tierra el precipitado buelo de sus plumas, y confessaran, que como fue misericordia de Dios, sujetar á su Pueblo Hebreo el dominio de aquellas tierras, con las muertes de sus Reyes, y vassallos; que tambien fue misericordia de Dios, conceder á su Pueblo Christiano el dominio de esta America, con las muertes de sus Reyes, y de algunos de sus vassallos. Pues con altissima providencia de su Consejo Eterno, eligió la espada de los Conquistadores, para recebir dentro de las entrañas su misericordia tan grande numero de Gentiles. Desheredando de las tierras que tiranamente posseía el demonio, para que sean herencia de quien las sugetó en su nombre al yugo suave del Evangelio, dilatandolo, por medio de sus Predicadores, hasta los vltimos fines de la tierra, para que las gentes que los habitan, sean la herencia de Christo Crucificado, y la possession de su grandeza.

   Salieron los Españoles de Bogotá en demanda de las esmeraldas de Somondóco; y passaron por las grandes poblazones de Engativá, Vzaquén, Theuzacá, y Guásca, donde hizieron alto, admirados de vér tanta multitud de Naturales, y mucho mas de que los recebian de paz, con abundancia de comidas. Passaron á Guatavita, Corte de Señores Poderosos, que en su prosperidad fueron soberanos, hasta que la fortuna del Zippa Thysquesuhá los sujetó á su dominio. En esta opulentissima Ciudad, fundada en tierra mas fertil, y de mejor temperamento, assistió poco el Español; porque no buscaba temples, sino esmeraldas. Passaron á Chocompta, no menor que Guativita, pusieronle el Pueblo del Espiritu Santo, por aver celebrado en él su Pasqua con Missa, que dixo el P. Fr. Domingo de las Casas. Llegaron á Turmequé, tan grande Ciudad, que contaba por millones sus naturales, en que fuera del regalo conque los trataron, les daban todos los dias sahumerios de Gaque, y ojas de Ayo, supersticion, que usaban con los Idolos de su adoracion. Embió el General al Capitan Valençuela otros dizen, que al Capitan Alvarrazin, con quarenta hombres, á que reconocieran el centro de las esmeraldas. Passaron por el gran Pueblo de Ycabuco, y entraron en la Provincia de Tença, llena de innumerables habitadores, y bañada del famoso rio, llamado Garagóa. Los Españoles llamaron el Valle de las trompetas, por dos que hizieron de vnas paylas viejas, conque en el cerro de Somondóco, que tenia las faldas llenas de esmeraldas, empezaron á comer con Chirimias.

   No es de menor estimacion el descubrimiento de los llanos de San Juan, que hizo el Capitan Juan de S. Martin entrando por la Nacion de los Teguas: porque saliendo de Somondóco, se atrevió á passar la cordillera, con quinze compañeros. Hallaron algunos Indios, y vno de ellos tan valeroso, que con vna macana en la mano, hizo retirar á cinco Españoles, que intentaron prenderlo. Esta valentia, la de los caudalosos rios, y lo estraño de los mantenimientos, que eran de vnas tortas de cazave amasadas con hormigas, y tostadas al fuego, los hizo bolver despues de quarenta dias por las tierras de Lengupá.

   Entraron en el Valle de Baganique, y sus habitadores los recibieron con vna batalla, que venció Martin Galeano, solo con montar en su cavallo, y ponerse á la vista. Fue tal el assombro, que tuvieron de ver aquel monstruo, formado en su idéa de hombre, cavallo, y lança, que con temerosa fuga, dexaron su pueblo, expuesto al saco, que le dieron los soldados. Hallaron abundancia de comidas, muy buenas esmeraldas, cantidad de ropa de algodon, y quinientos pesos de oro. Remitieron toda la pressa al General, que no tuvo poco gozo, persuadiendo á los suyos, que encontrarian otras de mayor substancia; y que las tierras de los Moscas eran mas dilatadas de lo que avian pensado.

   Determinó mudar su Real á otro sitio, llamado Cienega; y para ello se dividieron en tropas. El Capitan San Martin con su gente passó por Ziachoque, y llegó á Yza, donde tuvo noticia del Tundama (oy llamado Duytama) Cazique poderoso, y el mas guerrero, que avia en el Reyno de los Tunjanos.

   Hernan Venegas, que guiaba otra tropa de diez y ocho Soldados, passando por Baganique, se le ofreció un Indio principal, que governaba aquel valle, enemigo capital de su Rey, por averie justiciado á su padre; y hallando ocasion de vengarse, descubrió el secreto, que tantos Indios avian guardado. Dióle noticia del Zaque (esta palabra significa Rey en el Idioma de los Tunjanos) Quimuinchateca, poderoso Señor de aquellas tierras, y quan cercanos se hallaban, ofreciendose á entrarlos en su Corte. Vinieron todos á darlas al General, y ratificado el Indio, se determinó el viage. Llegó el dia de la Assumpcion de N. Señora, y la circunstancia que ocurrió este dia refiere el mismo Quesada en su Compendio con estas palabras: El dia de la Assumpcion de N. Señora no era razon caminarlo; lo que se hizo en el entretanto fue, que el General, y algunas otras personas principales se confessaron, y comulgaron, por ir con mas devocion á robar al Cazique de Tunja, é ir mas contrictos á semejante acto, poniendose con Dios de aquella manera, para que no se les fuesse el hurto de las manos. O ceguedad estraña, entonces mal entendida de los Conquistadores!

   Vistieron Indio al vso de los que traian de Santa Martha, y determinó el General tomar á su cuenta aquella empressa con la gente mas escogida; menos quarenta hombres, que dexó á cargo del Sargento mayor Pedro de Salinas, con orden de que lo siguiera con todo el carruage. Salió el General de aquel Valle, oy llamado de Venegas, en memoria de este sucesso, fatal para los Señores de Tunja. Caminaron con toda la priessa, que les persuadia el Sinon de aquella tragedia. Avisado el Zaque de la marcha apressurada de los Españoles, de cuyos passos tenia por instantes individuales noticias; dispuso, que les saliesse al encuentro alguna gente ordinaria con vn presente, para que entretenidos en su recibo, tuviera lugar de ocultar sus tesoros. Huviera logrado su ardid, si quando salieron con el presente, no llegaran los Españoles á los burgos de la Ciudad, y estuvieran ya á vista de su cercado, á tiempo que la luz de el Sol asseguraba dos horas de aquel dia de S. Bernardo 20. de Agosto de 537. al ponerse en su ocaso heria con los rayos en las casas principales del Palacio, en que pendientes laminas de oro bruñido, repercutian sus resplandores, y como estavan juntas, tocandose con el ayre las unas á las otras, formaban la mejor musica, que hasta entonces avia sonado á oídos Españoles.

   Sin detenerse con el presente, passaron con tanta aceleracion, y denuedo, por medio de toda aquella confusa, y turbada multitud, que sin reparar en las armas, que tenian en las manos, llenos de assombro de ver los cavallos, y cavalleros, la sobervia, y valor, conque atropellando, se avian entrado en la Ciudad aquellos Estrangeros; con vn temor Panico se dexaron estar elados de aquel espanto. El Rey Quimuynchateca, impossibilitado, por su edad, y corpulencia, de poder salvar su persona, mandó cerrar las puertas de Palacio, formadas de dos cercas de fortissimos maderos, distante doze passos la vna de la otra. En la menor casa de las que avia dentro avia recogido grande cantidad de oro en cargas acomodadas, para llevar en ombros de sus vassallos. Viendo las guardas el assalto repentino fueron arrojando, por la parte superior de la primera cerca la mayor parte de aquellas cargas, sin advertir los Españoles, porque todos ocurrieron á ganar la puerta del cercado, donde tenian noticias de que estava el thesoro.

   Rompieron las fortissimas ligaduras de las puertas, y entró el General Quesada con Anton de Olalla, y doze compañeros, siguiendolos la Infanteria. Entre la primera, y segunda cerca mediaba vn patio, en que formaron su esquadron, con fin de guardar las espaldas á los que entraron á la pieza interior, donde hallaron al Zaque, sentado en vna silla baxa, y en su guarda copioso numero de Gentiles hombres, y criados de la casa, con patenas de oro en los pechos, y medias Lunas en las frentes. Estas, y los cabellos recogidos dentro de vn circulo de plumas, con las vestiduras matizadas de diferentes colodes. Estos domesticos, y otros, que salieron á recibir á los Españoles, serian cincuenta mil Tunjanos, tan ricamente adornados, que los admiró tan vistosa grandeza.

   El Zaque, teniendolos ya cerca de su persona, se portó tan severo, que sin dar muestra de sobre salto, se estuvo sentado, juzgando, que ninguno se atreveria á tocarlo, faltando al respeto de aquella severa Magestad. Pero assi que reconoció Quesada, que era el Rey de Tunja, se le acercó cortesmente á abrazarlo: accion, que procuraron estorvar sus Grandes, como desacato, que se cometia contra la persona Real. Sobre que se levantaron tales vozes, que aun aviendolos mandado callar, para hazer aquel requerimiento que se practicaba de parte del Vicario de Dios, y del Rey de España, con ofrecimientos de paz, y amistad, fueron tan grandes los gritos, y confusion, que Anton de Olalla, Cavallero de grandes fuerças, se halló precissado á echarle mano, para assegurar su persona en prision. Arrojo, y valentia, que aun teniendo el exemplar de Motezuma en Mexico, y del Inga en Caxamarca; no le quita la gloria de singular en el concurso de menos Españoles; y de parte de los Indios tan grande multitud, que solo dentro del Palacio avia cincuenta mil, y fuera muchos mas, todos con las armas en las manos. Turbóse el animo del Zaque, y descompuesta la gravedad, dió grandes vozes, representando el atrevimiento, que tenian con su Rey, aquellos Estrangeros.

   Vozes fueron estas, que embravecieron aquella multitud, que empezó el combate con tan grandes alaridos dentro, y fuera del Palacio, que advertido el Capitan Gonçalo Suarez Rendon, y los Soldados de á cavallo, se pusieron de guarda, para que no entrara socorro de afuera, dexando al valor de los que estavan dentro el desempeño de lance tan peligroso. Acuerdo, que los sacó victoriosos; porque divididos en contorno los amenazaban, y atravessaban con las lanças, y detuvieron con el assombro, que avian concebido de los cavallos. Los que estavan dentro con las espadas, y rodelas, resistieron con tanto valor á los que batallaban, por quitarles de las manos á su Rey: que assegurado en otro apartamiento, se estendió entre todos la noticia con las sombras de la noche, de como su Rey estava presso. Sentimiento, que acompañaron, con irse retirando con triste, y profundo silencio. Asseguraron con algunas guardas el Palacio, y persona del Zaque, dexandole las mugeres, que le servian con esperança de su libertad.

   Empezaron desde luego á registrar los thesoros, que prometian las laminas de oro pendientes. Hallaron en una petaquilla de las que estavan para retirar ocho mil castellanos de oro. Vna vrna, en que estavan los huessos de vn hombre muerto, acompañado con seis mil castellanos de oro, y gran cantidad de esmeraldas. Descolgaron las laminas de oro, y de toda la casa sacaron Aguilas, Chagualas, y otras joyas de oro, en grandissima abundancia. Hallaron muchos apartamientos llenos de telas de algodon finissimas, sartas de piedras Turquesas verdosas, y coloradas de grande estimacion para los Indios; y despues participada su noticia, lo son oy para los Españoles, por las virtudes medicinales contra fluxos de sangre, calenturas, corrimientos, y dolor de riñones. Hallaron muchos, y grandes caracoles marinos, engastados en oro, que vnos servian de tazas para ber, otros de trompetas en sus batallas, y en sus fiestas.

   No excedió la fama de las riquezas del Zaque á las que experimentaron los ojos aquella noche, y el dia siguiente en el escrutinio, que hizieron en los Adoratorios, y casas de la Ciudad, aunque fue poco lo que sacaron, respecto del tiempo que tuvieron para su retiro. El mismo General Quesada dize en su Compendio: Era de ver sacar cargas de oro á los Christianos en las espaldas, llevando tambien la Christiandad á las espaldas, poniendo las cargas en la mitad de aquel patio; y lo mismo de las esmeraldas, que entre las joyas de oro se hallaban. De todo se hizo vn monton de oro tan crecido, que puestos los Infantes en torno de él, no se veían los que estavan de frente, y dos de á cavallo á penas se divisaban.

   No contenta con montes de oro, y esmeraldas su codicia insaciable, esperaban mayor cantidad por el rescate que pidieron por su persona al Zaque. Afirmaba la Guia, que quanto avian hallado era la minima parte de lo que tenia. Valieronse de agassajos, y amenazas con grandes promessas para que diera mas; pero él se portó siempre tan obstinado, que despreciando á todos, jamás respondió á lo que le preguntaron. Esta terquedad no ocasionó á que se le faltara al respecto, tratandolo como á Rey, y á todos sus Nobles, que le assistian, mugeres, y criados, con puerta franca para todos los que venian á visitarle.

   De lo que echaron por la cerca aquella noche, y de lo que sacaron de sus casas, que fue innumerable cantidad de pesos de oro, segun la suma referida, trasplantaron á parage tan oculto, que hasta oy no se ha descubierto. De noticias faciles de persuadir á la codicia, se han destruido algunos en buscar este thesoro. A un Estrangero llamado Donato, sucedió, que creyendo lo avian echado en vn pantano, que está cerca de la Ciudad de Tunja; consumió su caudal en desaguarlo, sin mas logro, que la memoria de su nombre, que hasta oy permanece en el Pozo de Donato.

   Aquellas ignorancias de la juventud, origen de grandes culpas, reconoció en su crecida edad el General Quesada, pues confessó, que era cosa de ver, sacar cargas de oro los Christianos en las espaldas, llevando la Christiandad á las espaldas. Esta oprimida con el peso de oro, y esmeraldas, no dió el lugar, que debia, para que el P. Fr. Domingo de las Casas lograra los desseos que tenia de predicar á los Indios. En las partes que se detenian empezaba el cathecismo con los interpretes, anunciando á tanto numero de Gentiles, el conocimiento del Dios verdadero; lo que permitian las diligencias de oro, á que totalmente estava aplicado el General, y sus Soldados. Si dezia á los Indios, que no adoraran los Idolos, desayraban su intento, haziendo ver á los mismos Indios, que si eran de oro, procuraban aquellos Christianos ponerlos en su corazon; porque llevaban la Christiandad á las espaldas. Gravissimo inconveniente, y dolor muy penetrante para vn Religioso, que solo avia venido de España á predicar el Evangelio á los Gentiles de este Reyno.

   Si preguntaramos á Garcia de Lerma (dize el Obispo Piedrahyta en la Conquista de Santa Martha) por qué emprendia tantas vezes á fuego, y á sangre esta guerra? Quien duda, que respondiesse, que por la resistencia que hallaba en los Indios para admitir la Ley Evangelica, siendo assi, que ni se les predicaba, ni se les avia predicado, quando estuvieron de paz; y que la causa era no tributarle de dia, y de noche cañutillos de oro. Sobre esta pregunta, y respuesta se debia hazer reflexion para no dezir: que siendo hombre de letras Fr. Domingo de las Casas, no dizen los Authores, que las manifestara en predicar á los Indios: Pues se viene á los ojos (no aviendolos tenido para leer los de nuestra Religion, y sus archivos) que debia dezir al General Quesada lo mismo que dize al Governador Garcia de Lerma. La causa de no aver predicado el P. Fr. Domingo el Evangelio en esta conquista de Tunja, confiessa el mismo Quesada, que fue, que por sacar cargas de oro, llevaban los Christianos la Christiandad á las espaldas. Confession de parte tan principal, manifiesta, que no tuvo lugar el P. Fr. Domingo de emplear sus letras en la conversion de aquellos Indios.


CAPITVLO VIII

De como passaron los Conquistadores á Sogamoso, y el fuego que pusieron á su famoso Templo.

   Mas ingratos, que los Gentiles, los Hebreos, se olvidaron tanto de Dios, que debiendo ofrecerle hasta el corazon en su Templo Santo, edificaron Adoratorios profanos. En ellos pusieron con veneracion algunos Idolos de maderas, y se deslizaron en sus adoraciones. Pero será su castigo, dize Osseas, que la valerosa Tribu de Judá, edificará Ciudades llenas de fortaleza, y yo embiaré vn fuego abrassador, que reduzga (sic) á cenizas sus Templos, Palacios, y edificios, en que dominaba la Idolatria.

   Olvidada, y pervertida la Gentilidad de los Indios Moscas de las noticias del Dios verdadero, que les dió el glorioso Apostol Santo Thomás, le fingieron un successor, llamado Sugamuxi, á quien consagraron Summo Sacerdote de su Nacion. Para que exerciera el Sacerdocio, edificaron un sumptuoso Templo, en que colocaron grande numero de Idolos de oro, madera, piedra, y barro cocido. A sus adoraciones continuamente ocurria de diferentes partes toda la Nacion de los Moscas, con presentes al Sacerdote, y copiosas ofrendas para el Templo. Pero como la Diuina Magestad determinó aniquilar esta Idolatria; dispuso, que la valerosa Nacion Española reduxera á cenizas aquel Templo, que robara sus thesoros, y edificara Ciudades, en que adorada la Cruz de Christo Jesus, y sus Sagrados Mysterios, se reconozca el Summo, y verdadero Sacerdocio de su Vicario el Pontifice Romano.

   Con la noticia que dió el Governador de Baganique del Rey de Tunja, la dió tambien de Sugamuxi, Cazique poderoso de la Provincia de Yraca, y Pontifice Maximo de los Moscas: los thesoros, que tenia en su cercado, y en el Templo mayor de todo el Reyno. Determinó Quesada dexar vigilantes Soldados, que guardaran la persona del Zaque, con la riqueza, que le avian apressado, y passar en demanda de la que se prometian hallar en Sogamoso (asi llamado por los Españoles). Caminó con escogida Infanteria, y veinte de á cavallo, con tanta aceleracion, que abrevió en vn dia seis leguas, que ay de Tunja á Paypa, Ciudad entonces de numeroso gentio. Descansaron aquella noche, y otro dia prosiguieron su marcha por las tierras del Tundama, Indio Valiente, y caviloso, que les embió un presente de oro, y mantas, prometiendo salir personalmente á recibirlos con ocho cargas, que se estavan recogiendo. Promessa, que los obligó á esperar, hasta, que passado aquel dia, que logró el Tundama en transplantar su tesoro, el de los Adoratorios, y casas de aquella famosa Ciudad, que tenia mas de docientos mil vezinos. Dexóse ver sobre las colinas mas altas, dandoles vozeria, y diziendoles, que se acercaran á llevar sobre las cabezas el oro. Sintieron mucho la burla, y por vengarla trataron de imbadir la Ciudad, de que salieron maltratados con las flechas, y piedras, que les dispararon desde las alturas. No correspondieron los nuestros con sus armas, porque desseaban entrar en la Provincia de Yráca, antes que el Sol se les ocultara. Dexaron para despues el castigo, y passaron con grande prissa, sin que esta bastara á que no les cogiera la noche, en los campos cercanos á Sogamoso.

   En ellos hallaron muy buenas Esquadras de Indios, que avia prevenido su Cazique. Dieron con el combate á los Españoles, y lo admitieron en parte, que por aquellos llanos pudieron lucir con sus cavallos, atropellando lo mas granado de la tropa, que atemorizada de los monstruos, dexaron el campo sembrado de penachos, y cuerpos muertos. Cercanos á su Pueblo, bolvieron á hazer otro acometimiento; pero apretados con los arcabuzes, y lanças, bolvieron con mas temor, que verguença las espaldas. Dexaron libre la Ciudad, y á su Pontifice en Palacio, no menos adornado de laminas pendientes de oro, que lo estava el de Tunja. Recogieronlas los Españoles con algunos platos de oro, que avia entallados en la fachada, que todo montó quarenta mil castellanos. Con las sombras de la noche sacaron los Indios de sus casas, quanto pudieron de lo mas precioso, dexando intacto su Templo, ó por respecto al lugar, que tenian por sagrado; ó porque no lo tuvieron con el assombro.

   En él entraron los Soldados con hazecillos de paja encendidos; y por embestir inconsideradamente con sus riquezas, que les cegaron mas los entendimientos, que los ojos; pusieron los hazecillos encendidos sobre el pavimento, que estava cubierto con espartillo seco. En él prendió lentamente el fuego, llegó a las paredes formadas de carrizos, y pajas doradas, sopló el viento, y augmentando con furor el fuego, se descubrió tan voraz el incendio, que les obligó á soltar de la mano el oro, y á buscar por donde salir, dexando la riquissima grandeza de aquel Templo á la furia del incendio, que subiendo á los techos, daba tan crecido resplandor, que alumbraba toda la Ciudad, y á sus contornos. Ocurrieron algunos Soldados de á cavallo á favorecer la ruina, juzgando, que los Indios cuydadosamente avian puesto el fuego, de cuya opinion fueron algunos, creyendo que lo hizieron los que estavan de guarda; por no verlo profanado. Ello es cierto, que ningun volcan se mostró tan ardiente, avivadas con los soplos del viento las vorazes llamas, que consumieron una antigua, y magestuosa fabrica, llena de grandes thesoros, y arreos. A los ojos de los Indios fue continuo motivo de lagrimas, y sentimiento; y á los de los Españoles la pérdida de la mayor riqueza, que podia llenar las esperanças de su codicia. Es prueba de la sumptuosa machina deste famoso Templo, el que todos los Historiadores, asseguran, que duró cinco años entre sus maderos el fuego. No será increible esta duracion á los que saben, que ay en estas partes algunas maderas de troncos tan gruessos, que estendidos en contorno los brazos de seis hombres, aun no alcançan á ceñirlos. A este gruesso acompaña lo incorruptible, y una dureza mayor, que la del Guayacán. Y si en el Enebro se conserva un año el fuego; mas años se conservará en maderas, que le exceden en la grossedad, y dureza.

   Algunos, que exactamente averiguaron las antiguedades de estos Indios, dizen, que al fixar en la tierra los corpulentos maderos, columnas sobre que estrivaban aquellos techos, que los cimentaban sobre esclavos vivos, persuadiendose, á que fundados sobre sangre humana, se conservarian perpetuos. Sobre carbon dizen las Historias, que se formó aquel maravilloso Templo, en que la Gentilidad de Grecia veneraba á la Diosa Diana en la Ciudad de Epheso: pronostico de su ruina, pues vió reducida á cenizas su hermosura, en otro incendio. No pudo tener otro fin la crueldad de aquellos Barbaros, quando se persuadieron, que enterrados hombres vivos, prometian duracion á su Templo: ilusiones, con que el demonio engañaba con carbón á los Gentiles de Epheso; y á los de Sogamoso con la misma tierra, á que se han de reducir los que se prometen mas larga vida.

   De todos los Templos mas frequentados, y famosos, que tuvo la Nacion de los Moscas, los del Sol en Bogotá, y Guachetá, el de la Luna en Chia, el de varios Idolos en Guatavita, el de la laguna de Fuquene, con este de Sogamoso, que era el mas celebre, no ha quedado de su ostentacion, y riqueza mas señal, que la que se halla en las Historias, como de las de la aniquilacion de los de Diana, y de otras falsas Deydades, que veneró la Gentilidad. En cuyas ruinas castigó Dios el abominable delito de la Idolatria. Vna pluma de Aguila, que se halla en concurso de otras plumas de diferentes aves, las repele, las consume, y aniquila; porque se llegaron á ladear con sola vna pluma de quien es la Reyna de todas las aves.

   Recogida la riqueza, que huvieron á las manos en el saco de Sogamoso, que se apreció en cincuenta mil castellanos de oro, y algunas esmeraldas, bolvieron á juntarla con la que tenian en Tunja, de que no se halla, que hizieran la reparticion, que hizieron en otras. Juntos en el Palacio del Rey Tunjano su prisionero, no trataron de tomar possession de aquel Reyno en nombre del Rey de España, segun las ceremonias, que vsaron todos los conquistadores; solo consultaron, qué parte sería mas á proposito, para sacar mayores riquezas. Hasta entonces no avia imaginado Quesada fundar alguna Villa en que alojarse, porque era solo su intento bolver á España con toda la riqueza, que pudiera. Como este fin era el que manifestaba á todos, aplicadas las lenguas de los interpretes, á llenarle estos desseos, preguntaban: A donde avia mas? Dixeron algunos, que en la Provincia de Neyba tenia fama de mas rica, por ser tierra de oro, y que en ella avia una laguna, con una isla, en que estava el mas rico Adoratorio, fundado sobre columnas de oro, y que tenia innumerables riquezas.

   A esta noticia se juntó la que tuvieron del bosque, en que se ocultaba el Zippa de Bogotá: retiro á que avia mudado sus thesoros. Estimulos fueron estos, que los compelieron á que, dando libertad al Zaque Quimuynchatéca, salieran de sus tierras, encaminados á registrar segunda vez las del Zippa de Bogotá. El P. Fr. Pedro Simon dize, que se traxeron al Tunja hasta el Pueblo de Suesca, donde viendo, que no aprovechaban sus agassajos, y amenazas, para que descubriera lo que avia ocultado, pretendió el General grangearlo, dandole libertad. Pero como á vn animo Real no combate mas el agravio del enemigo, que el desprecio de sus proprios vassallos; y estos en su ausencia, ó en su prision, avian puesto en su silla á su sobrino, sin hazer caso de su Rey viejo, afligido, robado, y presso: bastó este desayre á quitarle vna vida, que por cansada, y decrepita, procuraba conservar en su retiro del Pueblo de Ramiriqui. En él, sin acordarse de la tyrania de Govierno, lloraba su grandeza passada, temida, y respetada con grande rendimiento, y obediencia de sus vassallos. A la monstruosa estatura de su cuerpo, y abominable de su rostro, seguia una crueldad inexorable, que castigaba con pena de muerte el menor descuydo. Tanto, que la Loma frontera á Tunja, por donde entraron los Españoles, estava llena de horcas, y de hombres colgados, por lo que la llamaron la Loma de los ahorcados.

   Previnieron docientos Gandules, que llevaban otras tantas cargas de oro, que avian recogido en Tunja, Sogamoso, y otros Pueblos, y llevandolo á la vista, entraron en el Paypa, que aunque extraviado del camino de Bogotá, pareció conveniente al General dexar vencido al Cazique de Duytama, cuya arrogancia no debia dissimular; y mas sabiendo, que lo esperaba de guerra con Exercito prevenido. El Tundama estava tan lexos de temer á los Españoles, que les embió embaxada, diziendo: que ya que no avian querido entrar en su Pueblo, que él venía á buscarlos en su alojamiento. Bravata, que cumplió con tal puntualidad, que aviendo salido los nuestros al romper del dia para buscarlos, venia el Tundama, baxando por la serrania con doze mil combatientes, prevenidos de todas armas. Descendieron, haziendo alarde vistoso de plumas, coronas de oro, petos, y brazaletes de lo mismo, insignias que usaban los Nobles, con algunas joyas, que deslumbrando los ojos, aficionaban á los Españoles. El mismo Tundama era General de aquellas Tropas, en que venian coligados todos los Caziques, que le obedecian desde su Corte, hasta el rio Chicamocha, con sus Capitanes, y Ministros formaban el exercito, señalandose cada vno con vanderas d ediferentes colores, que fueron las primeras que vieron entre las Moscas.

   Descendieron á los campos fertiles de Bonça, y en la parte mas llana esperó el Exercito Español. Los Indios amigos se pusieron coronas de ojas verdes en las cabezas, para diferenciarse de los enemigos, que las traían de plumas. Embistieron con horror formidable, arrojando los Indios flechas, y piedras con mas espesura, que quando arrojan granizo las nubes. El Governador de Boganique (sic), que descubrió al Tunja, y al Sogamoso, sobresalia peleando entre los nuestros: descubrió arrojado entre los enemigos muertos vn capazete de vistosas plumas, ceñido entre vna corona de oro; parecióle que tal despojo era digno de su cabeza, y se quitó aquella guirnalda verde, que le asseguraba la vida, y trocandola por la de oro encontró con la muerte. No conocido por la señal que diferenciaba, quedó muerto de vna lançada que le dió vn Español: y este exemplo mas, de que la muerte de vn vassallo traydor corre por cuenta de los que se aprovechan de la deslealtad.

   Fue tan sangriento el combate, que estuvo muy cerca de morir el General Quesada; porque al tiempo de reparar en la adarga vn macanaso (sic), le hurtó el cuerpo el cavallo, y recibiendo el golpe en vn muslo, cayó en tierra, y sobre él vn valeroso Duytama. Acudió á favorecerlo Baltasar Maldonado, que lo sacó del batallon, y con su ayuda recobró el cavallo, para que juntos saliessen con victoria de aquel empeño. Los nuestros la consiguieron sin daño considerable: recogieron los despojos de los muertos, que fueron muchos, y muy ricos; y passados tres dias, que gastaron en curar los heridos, y que el Cazique de Paypa ajustara las pazes con los Españoles, Duytamas, y Sogamosos, con toda aquella tierra que dexaron pacificada, bolvieron con todo el carruage, y entraron en el Pueblo de Suezca.

   Aqui mandó el General hazer alto á la mayor parte del Exercito que dexó encargado á su hermano Hernan Perez de Quesada, y en su compañia al P. Fr. Domingo de las Casas. Salió con algunos Infantes, y Cavallos, en demanda del Valle de Neyba, que llamaron el de la tristeza. Les faltaron las guias, enfermaron de calenturas los Indios amigos, y algunos Españoles, de que murieron tres, y del hambre, que los puso en extrema necesidad. Alojaronse á las orillas del rio de la Magdalena en vnas casas, que desampararon sus dueños, con el temor de los Estrangeros. En esta confussion, y tristeza los divirtió vn dia la gallarda disposicion de vn mozo, que passando á nado, se llegó á los nuestros, y sacando de un surronçillo (sic) catorce corazones de oro fino, que pesaron dos mil y setecientos Castellanos, se los presentó al General; alegria conque él, y los demás aliviaron su tristeza. Correspondieron con algunas tixeras, cuchillos, y cuentas de vidrio; de que el mozo en su sentir muy pagado, se bolvió nadando á la otra ribera del rio. Bolvió el dia siguiente con otra partida de oro tan grande como la primera, que tambien fue satisfecha con mas cuentas de vidrio, cuchillos, tixeras, y vn bonete colorado. Rogaronle, que continuara las visitas con aquellos corazones. El no bolvió mas, sin que se supiera la causa de aquel voluntario desperdicio, aunque lo esperaron tres dias.

   Viendo el General la falta de su salud, y de mantenimientos que padecian, determinó bolver á mejor temperamento, á tiempo que aun para cargar el oro les faltaban las fuerças; de que resultó quererlo enterrar en parte señalada, para bolver á sacarlo en otra ocasion; á que dos Soldados, que se hallaban con mas alientos, los emplearon en cargar el oro, por no aventurar la pressa, dexando en ellas sus corazones. Hallaron en Pascha al Capitan Albarrazin y á la gente que tenia, que avia quedado con él, y buena prevencion de sustento, que remitió Hernan Perez de Quesada, avisando, como lo restante del campo avia salido de Suezca, y esperaba en Bogotá; viage, que pusieron en execucion, reconociendo la mejoria, y que el assiento de aquella Corte, era mas á proposito para la salud por el buen Cielo, de que goza, y la excelencia de los mantenimientos, de que abunda.


CAPITVLO IX

De las muertes violentas que tuvieron los vltimos Reyes de Bogotá.

   El Idolatra, el Pecador, y el Tirano, no tendrán lugar seguro, en que esconderse, si nuestro Dios, y Señor ha determinado comprehenderlos en las obras de sus manos. En las suyas fue comprehendido Acab, Rey de Israel . Aviendo mudado la vestidura Real, para que no lo descubriera la muerte, disparó á caso vna saeta vn Soldado del Rey de Syria, con quien era la batalla, y atravessandole las entrañas, avisó á los suyos, que estava herido de muerte. Para otra fatalidad semejante guardaba Dios al Rey de Bogotá, teniendo prevenido á su exercito Español, para que la executara.

   Informado de algunos Indios amigos, de que su Rey Thyzquesuca estava oculto en vna casa de recreacion que tenia junto al Pueblo de Tocatativá (sic), a que se retiraba con sus mugeres, y los mas principales de su Corte á celebrar sus fiestas: salió el General con su Exercito, á tiempo que la obscuridad de la noche podia ocultar el sitio de los Soldados de á pie, y de á cavallo que puso á la casa de recreacion. Sentidos por las guardas del Zippa, se empezó á estender con desor denada turbacion el confuso ruido, y á prevenir con fotutos, y vozes desentonadas el assalto repentino. Arrojaban los Indios tizones encendidos, piedras, y otros instrumentos de poca importancia, para resistir á las armas Españolas. El infeliz Thysquesuca, que vió sobre si la tempestad de su mayor desgracia, pretendió escapar, saliendo disfrazado por vno de los postigos de su casa, acompañado de algunos de los que le asis tian. Dió sin pensar en vna Esquadra de nuestros Sol dados de á pie; Alonso Domínguez, Caporal de todos los vallesteros, sin saber que iba el Rey en aque lla Tropa, disparó á caso el passador de la vallesta, que passando veloz por todo el acompañamiento, lo atravessó por las espaldas. Avisó á los suyos de como estava herido de muerte, y al instante lo entraron en vn montecillo, que estava cerca, en que murió bañado en su propria sangre.

   Pronostico que le avia hecho un famoso Mohán del Pueblo de Vbaque, anunciandole, que moriría rebuel to en su sangre, que le avian de sacar vnos Estrangeros que vendrian á su Reyno. Temeroso con el horror de este presagio, rezeló siempre de ponerse en presencia de los Españoles, de quienes luego que entraron en su Reyno, temió que le avian de dar la muerte.

   Este fue el fin lastimoso del Zippa Thysquesuca, he redero de la fatalidad, Cetro de Nemequene, que derrivado á influxos de su mala estrella, midió la tierra en vn bosque, dando con la vida los vltimos parasis mos de su grandeza. Sus vassallos hizieron doloroso sentimiento de su muerte; pero con tanto silencio, que los Españoles ignoraron por muchos dias esta desgra cia. Creyeron que se les avia huido, aquella noche, y descubierto el dia, no trataron de buscarlo, sino de saquear la casa de placer, en que lo tuvieron con al gunas presseas de oro, y en particular vn vaso, que pesó mil Castellanos, que segun se entendió, despues, se lo avia traído de tributo, ó de presente vno de sus Caziques aquella misma noche de su tragedia. Llegó aquel fatal periodo, ó termino armonico que tienen señaladas las Monarchias, para passar de vna Nacion á otra Nacion. Llegó el termino de este Rey poderoso en vassallos, y en riqueza. Porque el que lo es de todos los Reyes quiso poner la Cruz en su dominio. Passó de Reyno Barbaro á vn Nuevo-Reyno Catholico, criando vna tierra nueva, y vn Cielo nuevo, en que resplande ce la Iglesia vestida del Sol, y coronada de las Estre llas, que resplandecen en su dilatada, y piadosa Christiandad.

   Bolvieron al Pueblo de Bogotá, donde supieron la muerte de su Rey, y que aun todavia estavan en las mexillas de sus vassallos las lagrimas de su desgracia. Quando los Romanos vieron la sangre de Julio Cessar, que Marco Antonio les manifestó en las vestiduras Reales, se olvidaron de su tirania, y embistieron á po ner fuego en las casas de los matadores. Assi los Mos cas, persuadidos de algunos, que les refrescaban la san gre de su Rey, aunque tirano, trataron de levantar otro de su misma sangre, que la vengara de aquella gente nueva, en que con la desgracia de su Rey, mira ban muy cerca la de toda su Monarchia. Siendo muy poco guerreros los Moscas, intentaron pelear desespe rados, y acabar con los Españoles, con necessitarlos á que salieran de su Reyno. Declararon por Rey á Saquesazippa, hijo del Señor de Chia, aunque en desgra cia de su padre, por aver seguido al difunto, siendo General de sus Exercitos. Este Zippa convocó los hom bres de armas que pudo, y les dió á entender, que su intento era vengar la sangre de su tio Thysquesuca.

   Declaróse tambien enemigo de los Españoles, dan doles continuos assaltos en el cercado de Bogotá, con tanta obstinacion, y fiereza, que ni de dia, ni de noche los dexaba soltar las armas de las manos. Murieron muchos, y ninguno de los Españoles. Pero como por cada muerto brotaba hombres la tierra, teniendose por mas feliz el primero que moria por vengar la san gre de su Rey: hallandose los nuestros muy apretados de la hambre, y que no podian vsar bien de los cavallos, por el resguardo que hallaban los Indios en la cienega que haze el rio; determinaron passar al Pueblo de Bosa; y con admiracion de innumerables Moscas, passaron por aquellas sabánas, con grande valor los Españoles. Desde alli embiaron sus embaxadas al nue vo Rey, ofreciendose de paz, y amistad, para todo lo que quisiesse valerse de sus armas, y personas.

   El Saquesazippa tuvo contradiccion de dos Indios principales que tenian algun sequito por lo militar de sus acciones, y ser de la sangre Real de los Zippas. Rezeloso de estos suspendió la guerra con los Españo les, assentando la paz, y amistad ofrecida, para valerse de ellos contra estos enemigos y afirmarse mas en sus estados. Con este designio, acompañado de los Grandes de su Reyno, y numerosa multitud de Indios, joyas de oro, y ropas preciosas, salió de Bogotá para Bosa, en que mejorados de sitio, se hallaban bien los Españoles. Salieron á recebirle algunos Capitanes que embió Quesada, con aplauso, y atencion debida á vn Princi pe, aunque Barbaro. Entró en Bosa, y con la liberali dad del presente, la buena gracia, y Magestad de pa labras conque se explicaba, lo tuvieron todos por digno de la grandeza que representaba.

   Prevenidos los interpretes, representó al General, que avia pretendido vengar la muerte de Thysquesuca; pero que ya reconocia, era trabajo vanamente per dido oponerse á los que favorecia con prodigios el Cielo; que desseaba la paz, y la ofrecia de su parte, con tal, que en las guerras que se ofreciessen, se auxi liaran reciprocamente contra los enemigos de ambas Coronas. Enterado de la propuesta el General Quesa da, dixo: que para establecer las pazes, era necessario que diessen la obediencia al Invicto Rey de las Espa ñas; que ellos, como sus vassallos, avian sido embiados á descubrir, y sujetar nuevos Imperios; y que como tales, no podian hazer pazes, si no fuesse con aquellos Reyes, que le confessaran soberania de Principe en sus Estados. Suspendióse con la propuesta el Zippa, y co mo le faltaba el derecho legitimo, por estar retirado en Chía el Principe heredero, contentándose con qualquier interés seguro, dixo: que pues tantos confessaban Señor al Rey de España, que él queria entrar en el numero de sus iguales. Recebida su obediencia, y vassallage, frequentaba el alojamiento de los Españo les, tratandose como amigos, y proveyendolos de sus tento, con tal liberalidad, que no avia Soldado, que no estuviera agradecido á la magnificencia del Zippa.

   Este, sentido de los estragos que hazia en sus gentes la Nacion de los Panches, entrando por las fronteras de Zipacon; trató de la vengança, empeñando á Quesada, para que segun lo capitulado, le diera vna Es quadra de aquellos Soldados experimentados en la victoria que los meses antecedentes avian conseguido de cinco mil Panches. Ofrecióse el mismo Quesada á ir en persona por Cabo de veinte mil Indios, y cin cuenta Españoles que señaló. Salieron á la empressa, y entraron por la asperissima montaña que dá vista al Pueblo de Tocarema, Cazique superior en tros (sic) circunvezinos. Confederados los Moscas con los Españoles, se portaron valerosos en dos batallas que tuvieron con los Panches, en dos diferentes dias, en que los rindieron de suerte, que bolviendo las espaldas muy pocos que quedaron vivos, y hallandose cercados de sus enemigos Españoles, y Moscas, entraron en consulta, y trataron de assentar pazes. Para ellos embiaron sus presentes de aves, frutas, y oro. Admitiólos el General, que deseoso de poner fin á tan sangrienta guerra, les propuso, que estaria con ellos de paz, y serian amigos, si daban la obediencia al Rey de España: que avian de parecer todos ante el Saquesazippa, a quien avian de rendir las armas, con todas las ceremonias que deben tener los vencidos con los vencedores. Proposicion que recibieron los Panches con grandissimo sentimiento. Pero como el mayor de todos es el de la muerte, se sujetaron á todo; quedando amigos, y pacificados con los Moscas, y Españoles. Bolvieron á Bogotá, donde por muchos dias celebraron con juegos, y banquetes la victoria passada, á que assistieron los Españoles desseosos de bolverse al Pueblo de Bosa, como lo hizieron, dexando al Zippa en su Palacio de Bogotá.

   Viendo el P. Fr. Domingo de las Casas pacificados á los Indios Moscas con sus enemigos confinantes, y amigos de los Españoles, segun las pazes capituladas, y obediencia que todos avian dado al Rey de España; empezó la predicacion del Evangelio, para que la die ran al Salvador del mundo, entrando la noticia de los Misterios de la Fé Catholica, y que recibieran el Baptismo. Prosiguió sus platicas con los Interpretes ya Christianos, y bien instruidos: por ser los Indios natu ralmente amigos de novedades, eran innumerables los que acudian de toda la tierra á vér á los Españoles; y como ya se hallaban con menos assombro de sus ar mas, y agradecidos, de que los huvieran sacado de la ferocidad de los Panches, que tanto los oprimia; oían al P. Fr. Domingo con aficion; prendiendo algunas centellas, de las que enciende el Evangelio, aun en mas obstinados corazones. Procuraba encaminar á este fin las pazes, y con él lo tuvo la guerra de los Españo les con los Indios Moscas. Por cuyo medio se sujetaron con las Naciones de este Nuevo-Reyno á la Corona de España, y se empezó á introducir la Fé de Christo Jesus.

   Pero como el demonio estava á la mira, para no perder el dominio que tenia de aquellos miserables; á quienes avia captivado los entendimientos, para que no resplandeciera aquella luz del Evangelio, que ya los ilustraba; se valió de otra tirania, insistiendo á vno de aquellos dos Indios principales, para que dixera á Hernan Perez de Quesada, que Saquesazippa no era Señor natural, sino tirano; que el Señor natural era el Principe de Chia, que andaba oculto por la vsurpacion de su Reyno; que con la misma tirania se avia apoderado de los thesoros de los Zippas; y que con ellos avia comprado lo que no le tocaba por naturale za. Esta centella de codicia, que despidió el demonio, encendió tanto á Hernan Perez de Quesada, al Ge neral su hermano, y á otros, que no tenian menos desseos de aver á las manos aquella riqueza (que en la verdad era mayor que su fama) que formaron acu sacion ante el General, diziendo: que atento á aquellas noticias, mandara poner en prisiones al Saquesazippa. Admitió la acusacion Quesada, autor de todo, segun él mismo confiessa en su Compendio. Despachó mandamiento de prision, que se executó en la persona de Saquesazippa, con vniversal espanto de los Indios sus vassallos, especialmente de los Vzaques, y Caziques, que todos lo desampararon de su Palacio, para traerlo á Bosa aprisionado, y con guardas de Soldados Españo les fue por Cabo el Capitan Gonçalo Garcia Sorro (sic), Ministro principal, que executó la prision. En esta fue el primer requerimiento que le hizo el mismo Quesada, de como el Summo Pontifice avia dado aquellas tierras, y Señorios al Rey de España, con fin, de que las gentes Barbaras que las habitaban, y vivian ciegas en sus idolatrias, fuessen instruidas en la Fé Catholica, confessando á vn solo Dios verdadero, Autor de todo lo criado. Esto se procuró, dixo (faltando á la verdad) con Thysquesuca, tu antecessor, que él despreció, y no quiso oír, ni obedecer; por cuya razon todos tus Estados, y bienes nos pertenecen como despojos ganados en guerra licita. Y assi, restituyendo tu los thesoros que él tenia, como es justo que lo hagas, tendrás la libertad, y Reyno que desseas por toda tu vida.

   A este requerimiento respondió, que todo el thesoro de los Zippas se avia repartido á diferentes personas, para que lo guardassen dividido; que le diera termino de quarenta dias, en que se obligaba á llenar de oro, y esmeraldas aquella casa en que lo tenia presso. Ale gres todos con la esperança le concedieron el termino pedido, pero con brevedad reconocieron el engaño con que procedia, entreteniendo con dilaciones la insacia ble codicia. Mandó el General, que le doblaran las prisiones; y como no se executa accion, que no vaya errada, quando reyna la codicia, convirtió la suya el General contra aquellos Vzaques, que desseaban la muerte de Saquesazippa, y los mandó poner en prisio nes, y desde luego á tormentos, en que no respondien do á las preguntas que les hazian por el tesoro escon dido, los sentenció á muerte, que se executó al instan te, ahorcando á aquellos dos grandes Señores de sangre Real, poderosos en riquezas, tierras, y vassallos.

   Con estas muertes intentó Quesada congratular al Zippa, para que faltandole estos enemigos, entregara con facilidad sus thesoros, cuya ocultacion era todo su delito: Inportunabanle por instantes á que como Rey cumpliesse su palabra; pues solo con mandarlo, obe decerian sus vassallos desde la prision en que estava. A todo no daba mas respuesta que su silencio, mani festando el desabrimiento conque se hallaba. Hernan Perez de Quesada, nombrado para su defensor, acri minaba los cargos, pidiendo ante su hermano, que con tormentos lo obligaran á la manifestacion de sus ri quezas. Agravaronle las prissiones, y apretaronlo tanto en los tormentos, que en ellos, dize el mismo Quesada, que perdió la vida, con calenturas extrahordinarias, que explicó en su Historia el Obispo Piedrahyta.

   De estas calenturas, quizá saldria aquel fuego que se encendió en el Pueblo de Bosa, tiempo que se executó tan gran desue llo; y lo refiere en su Historia de Mexi co el Maestro D. Fr. Agustín de Avila, Arçobispo de Santo Domingo, con estas palabras: Quando en el Nuevo-Reyno de Granada prendió el Capitan Español al Rey de Bogotá: y pidiendosele la casa de oro, que él inconsideradamente prometió por su rescate, le mató en los tormentos; mostró Dios, como Padre de misericordias, lo mucho que le desagradan aquellas crueldades. A el tiempo que estavan atormentando a este pobre Rey, se quemó todo el Pueblo donde los Españoles estavan; y fue menester bien su diligencia, para no quedarse alli hechos cenizas. A esta tragedia se hallaba presente lo mejor de este nuevo Reyno, y espantados, como Moscas, se quedaron los Indios con vn pasmo de tristeza tan grande, que hasta la muerte no se les quitó el luto del sentimiento á los que se hallaron presentes, y á los que llegaron las noticias, estuvieron siempre assombrados con el susto. El mas culpado fue el General Quesada, segun él mismo confiessa. Por lo qual, y por otras vsurpaciones, y temeridades, se vió en grandes trabajos, y prissiones en el Consejo, de que despues de muchos ruegos, á que tambien ayudaron sus grandes servicios, lo sentenciaron á destierro perpetuo de este Reyno, que avia conquistado, y multa de mil pesos de oro. Pagada esta, se levantó el destierro despues de algunos años, y bolvió á este Reyno, sin mas premio que el de Regidor, y Mariscal perpetuo. Aumentó otros servicios, y con siguió el titulo de Adelantado con tres mil pesos en Indios vacos. Siempre vivió pobre, y adeudado; pero como hombre de grande corazon, y capacidad, lo llevó todo con paciencia Christiana, hasta que murió de lepra en la Ciudad de Mariquita.

   A su hermano Hernan Perez de Quesada mató vn rayo, estando en vn Navio para salir del Puerto del Rio de la Hacha. El mismo rayo quebró vna pier na al Capitan Gonçalo Suarez Peondon, despues de averlo tenido presso en la carcel publica el Adelantada D. Alonso Luis de Lugo, que aviendolo tratado, no con aquella decencia, que merecia su calidad, y servicio, le quitó la mayor parte de su hazienda.

   Al Capitan Gonçalo Garcia Sorro, tambien de los complices mas principales, estando en vn juego de cañas, que se hazian en fiestas de toros en la plaza de esta Ciudad de Santa Fé, lo mató de vn cañazo, que atravessando la adarga, le dió en las sienes, con la vio lencia que se lo despidió D. Diego Venegas, nieto por parte de madre del Cazique de Guatavita, y de la misma sangre Real de el Saquesazippa.


CAPITVLO X

De como el P. Fr. Domingo de las Casas se halló en la fundacion de esta Ciudad de Santa Fé, y lo que padeció en su credito, despues de aver servido en toda la conquista.

   No solo á oprobios, desprecios, y martirios, sino á deshonores, y afrentas, está sujeto nuestro Ministerio Apostolico, dize S. Pablo. El credito, que hemos de sacar de nuestra predicacion entre los hombres es, que nos tengan por la escoria del genero humano, y que nos arrojen de sus casas, como vasura, y trapos desechados. Martyrio será padecer estos vilipendios entre Gentiles; pero entre Christianos, amigos, compañeros, y paysanos, llegará muy al corazon el sentimiento, si no se mira á aquella luz, que los miraba N. P. S. Do mingo, que huía de la Ciudad de Tolosa en Francia, donde lo respetaban con las veneraciones debidas á su santidad; y no avia quien le sacara de la Ciudad de Carcassona, en que lo apedreaban, escupian, y tiraban á la cara las inmundicias, y lodo de las calles. Muy hijo suyo pareciera el P. Fr. Domingo de las Casas, si en su cara huviera padecido los deshonores, conque en ausencia infamaron su credito sus paysanos, amigos, y compañeros. Hasta aora vsque adhuc, dize S. Pablo, padece su credito en el preludio de los Nobiliarios de D. Juan Flores de Ocariz, y en la Historia del Obispo Piedrahyta, por no averse informado de nuestros archivos, donde consta lo que este Religioso, y otros sirvieron en toda la conquista de este Nuevo Reyno.

   Rendidos los Indios con las muertes de sus Reyes á la obediencia de los Españoles, determinaron fundar vna Villa, para assegurar lo conquistado: para cuyo efecto señaló el General al Capitan Juan de Cespedes (segun el P. Fr. Pedro Simón, y el Licenciado Alonso Garçon de Tahuste) y al Capitan Pedro Fernandez de Valençuela (segun Piedrahyta) con orden, de que por todo el hermoso valle de los Alcazares, tantearan lu gar á proposito para la fundacion, que tuviera mayor comodidad para la defensa de qualquier movimiento, que pudieran tener los Indios, con las de tener aguas saludables, y materiales para las fabricas. Pare cióles conveniente vna Aldea, llamada Theuzaquillo, en que tenian su recreacion los Reyes de Bogotá. Con sultada la benignidad, y conveniencia del sitio, fueron todos de parecer, que salieran de Boza á la fundacion de la Villa, que se dispuso con doze casas grandes, y capazes, entre las que tenian los Indios. Determinaron tomar luego la possession; pero el P. Fr. Domingo les advirtió, que se debia hazer una casa, que sirviera de Iglesia, para estrenar la fundacion con el Santo Sacrificio de la Missa. Agradecieron, como Christianos, la advertencia, y empezaron la obra, á que ayudaron los Indios, y se acabó con brevedad. Señalado el dia seis de Agosto para la celebracion, el dia antecedente montó en su cavallo el General D. Gonçalo Ximenez de Quesada, y con la espada en la mano passeó el lugar en señal de possession, que tomó en nombre del señor Emperador Carlos V. de la nueva Villa, á quien llamó Santa Fé de Bogotá, y á todo lo descubierto, y conquistado, Nuevo Reyno de Granada. Tomóse tes timonio de que avia sido sin contradiccion; y el dia de la Transfiguracion del Señor, seis de Agosto de 1538. se puso la Cruz, y dixo la primera Missa el P. Fr. Domingo de las Casas. En ella manifestó sus letras con vna platica que hizo en el Altar, en que alabando la perseverancia, que avian tenido en los trabajos, asseguró, que ya los tenian logrados; pues veían á Christo Jesus transfigurado, en la possession de tan grande numero de Gentiles, que en semejante dia pi dió, á su Eterno Padre, que se le diera, como heredad suya en estos fines de la tierra, segun la Iglesia con el Coronado Profeta , á que correspondió su voz, adoptando por hijos á todos los Indios, que recibieron el Baptismo en este Nuevo Reyno.

   Tuvo esta principio fundacion (sic) el dia, y año re ferido, siendo Pontifice Paulo III. Rey de España el señor Emperador Carlos Quinto, Obispo de Santa Martha D. Juan Fernandez de Angulo, y Maestro Ge neral de nuestra Religion el Rmo. P. Fr. Juan Fenario: memoria debida, por ser Hijo suyo el primero, que introduxo el Evangelio en tan grande, y poderoso Reyno, que celebró el Santo Sacrificio de la Missa, y dió la primera voz en su Metropoli.

   No hizo el General nombramiento de Regidores, ni puso á otro Juez en la Villa, que á su hermano Hernan Perez de Quesada, á quien señaló por su Theniente, y por Cura al P. Fr. Domingo de las Casas; por que el P. Juan de Legaspes le avia de acompañar á otro descubrimiento, que tenia intentado: prissa, que no le dió lugar á hazer la fundacion con mas formalidad de Republica, y reparticion de solares á los vezinos.

   Por desembarazarse de Soldados, acreedores efecti vos de lo que avian ganado, dispuso hazer segunda re particion de oro, esmeraldas, y mantas de algodon. La suma que se manifestó en oro, fue de veinte mil pesos, de que no fueron las menores partes las que se dieron al P. Juan de Legaspes (sic), y al P. Fr. Domingo de las Casas, el qual (según refiere el P. Fr. Pedro Simon) como hijo de aquella tan celebre, y famosa Religion de N. P. Santo Domingo, les hizo vna platica, en que les dixo:

   Ya sabeis (ó Nobles Cavalleros, valerosos Capitanes, y Soldados!) los graves trabajos, que todos hemos pade cido, desde los primeros passos, que dimos en esta jor nada al salir de Santa Martha, hasta los postreros, que hemos dado en esta tierra, y á quantos consumieron de nuestros compañeros con sus rigores, cuyos cuerpos quedaron embueltos en la fria arena de las playas de los rios donde murieron, sin que tengan mas beneficio sus almas, que los sufragios, que en comun haze nues tra piadosa Madre la Iglesia por todos sus fieles. Sien do tan puesto en razon, que no falten de nuestra me moria, ya que su dura suerte los sacó de nuestro lado, pudiendo ser ellos los vivos, y nosotros los muertos. Su bien lo gozaran sus cuerpos, á aver tenido la suerte, que nosotros hemos passado hasta subir á lo que aora gozamos, y el fin, pues nosotros tambien lo hemos de tener tarde, ó temprano, como ellos. Será prevencion Christiana, que los que aora estamos vivos nos acordemos de nosotros muertos (sic); y por los vnos, y los otros, pues ha sido nuestra suerte tan buena, que ayamos hallado conque se pueda hazer, se funde vna Capellania, y memoria de que se digan Missas, y otros sufragios, por las almas de todos los que emprendieron esta jornada, conquista, y descubrimiento, que tenga por titulo, y nombre, la Capellania de los conquistadores, y descubridores de el Nuevo Reyno de Granada. Cuya fundacion yo tomo á mi cargo, luego que me vea, con buen sucesso en España, para donde, como sabeis, estoy de proximo, en compañia de el señor Theniente. Prometiendo, como prometo á todos, de hazer la dicha fundacion con mucho fundamento, comprando en Seuilla, donde será bien se establezca, buenas, y seguras possessiones, para que lo sea la ren ta, y sufragios, de que embiaré desde allá á dar pun tual cuenta del modo, conque se huviere fundado, á todos los Capitanes, y Soldados, que se sirvieren de acudir á esta obra tan buena, y de pechos Christianos, como todos los sois, de quienes confio recibireis mis desseos, por entender son los mismos, que los vuestros, en obra tan del servicio de Dios, y descargo de vuestras conciencias: con que la mia quedará segura en este caso, por aver exortado á vna obra tan pia: pues hasta aqui llegan mis obligaciones, donde entiendo començarán á cumplirse las vuestras.

   Hizieron tan buena impression (prosigue el P. Fr. Pedro Simon) en los piadosos pechos de los Españoles estas tan bien dichas, y piadosas razones, por ser ellas tan Christianas, y dichas por persona de tanto credito, que no huvo alguno, que no acudiesse á ofrecer, segun la generosidad de su animo. Con que se juntó vna porcion de tres mil pesos, escasos, de todo oro, que de á veinte quilates reducido, montó mil seiscientos y ochenta pesos: como lo dize el mismo General D. Gon çalo Ximenez de Quesada en su testamento, debaxo del qual murió, otorgado en la Ciudad de Mariquita el año de 1579.

   El qual, por vna fama, que se avia levantado, de que el P. Fr. Domingo se avia quedado con el oro, y dexado el habito en Sevilla, quiso satisfacer, diziendo: que él se lo avia pedido en España, y que se lo entregó, y que él era el que se avia quedado con él. Y de buelta á esta Ciudad pagó la Capellania, que es de vna Missa cantada todos los Sabados de Quaresma con Sermon. Y en su testamento lo declara assi, mandando, que de lo mejor de su hazienda, se funde la dicha Ca pellania, para cumplir con su conciencia, y satisfacer al credito del Religioso. Hasta aqui son palabras de el P. Fr. Pedro Simon.

   El Obispo Piedrahyta con el mismo texto, que tuvo presente, lo refiere de esta suerte: Este, pues (habla del M. R. P. Fr. Domingo de las Casas, Sacerdote, y Religioso, y tambien conquistador, y descubridor, como los demás en cuyos elogios emplea gran parte de su eloquencia, y cortesania) Este, pues, hallando buena ocasion, y queriendo lograrla antes, que los Soldados dispusiessen del oro, que les avia cabido en suerte, jugando á los dados, ó naypes, les hizo vna dilatada oracion, que en substancia contenia la fundacion de la dicha Capellania. Y no fue mucho, que la propuesta hiziesse impression en aquella gente, por ser de sana intencion: y Fr. Domingo muy respetado, y de grande authoridad, y credito, para con ella, á lo menos todo el tiempo, que no tuvo ocasion de perderlo, que es el toque, en que se descubren, y aquilatan las buenas, ó malas inclinaciones. Y por esta razon, considerando la piedad de obra tan santa, apoyaron su demanda tan generosamente, que le dieron tres mil castellanos de buen oro, con poderes, é instrucciones de el orden, que avia de guardar en la fundacion de la Capellania, que no tuvo efecto, por causas, que aviendo corrido con desdoro de Fr. Domingo de las Casas, respecto de aver passado á Italia, y dexando el habito, professando vida libre: se averiguó despues, no tener culpa en que no se fundasse la Capellania, y aver sido author de todo el General Quesada, que la mandó fundar.

   Claramente se manifiesta, que el animo del señor Obispo Piedrahita se destempló contra la memoria del P. Fr. Domingo de las Casas, pues tuvo por dilatada la oracion referida, no aviendo tenido por larguissimas las que hazen en su historia los Caziques. Tres mil castellanos de buen oro dize, que le dieron. Consta del P. Fr. Pedro Simon, y del testamento de Quesada, que no fueron mas de tres mil pesos escasos de todo oro, y que reducido á buen oro, solo quedaron mil seiscientos y ochenta pesos. Y de todos consta, que no se quedó con ellos, y que los entregó al General Quesada, quando se los pidió en Sevilla. Conque no fue esta la ocasion que tuvo, para que siendo el Padre Fr. Domingo muy respetado, y de grande authoridad, y credito con toda aquella gente de sana intencion, lo perdiera, dexando el habito, y passando á Italia á professar vida libre.

   Lo que consta del Historiador referido, y de instrumentos antiguos, es, que aviendo determinado passar á España (como se dirá con brevedad) y hecho el viage, se quedó en Seuilla; y que el General Quesada passó á Flandes á dar cuenta al señor Emperador de los grandes servicios que avia hecho á su Corona. Tam bien consta, que despues passó á Francia, á Portugal, y á Italia, donde con grandes desperdicios de medio millon de pesos de oro, bolvió a Sevilla despues de cinco años tan pobre, que para defenderse de los pley tos, y cargos, que le hizieron en el Consejo se halló obligado á pedir, que el P. Fr. Domingo de las Casas le entregara los mil y seiscientos y ochenta pesos de oro, que tenia para fundar la Capellania; y tambien consta, que se los entregó. De aver callado el General Quesada esta noticia, quando bolvió á esta Ciudad, se levantó aquella fama entre los que tienen por hombres de sana intencion, de que el Frayle se avia quedado con el oro, y que con él avia passado á Italia á professar vida libre, dexando el Abito de Santo Domingo en su vejez, y despues de tantos años, que con él avia servido en las conquistas de Santa Martha, y Nuevo Reyno, tiempo, en que (segun el mismo Señor Obispo) no tuvo ocasion de perder el credito, y manifestar sus malas inclinaciones..

   Todos los mas conquistadores, y encomenderos de aquel tiempo, están recusados en los informes, que hizieron contra los Frayles Dominicos. Porque estos Religiosos zeladores siempre de los abusos de vender á los Indios como esclavos, y de otras vejaciones, que les hazian, fueron de opinion, y la defendieron en las Cathedras, Pulpitos, y consultas, de que solo el Rey, y no otros los debia tener encomendados. Y como en este tiempo vinieron de España aquellas Leyes, que contra los abusos introducidos solicitó el Obispo de Chiapa D. Fr. Bartolomé de las Casas; y como el P. Fr. Domingo de las Casas era su primo hermano, y Frayle Dominico, derramaron el veneno de su inten cion, con la fama de que avia dexado el Abito; y que con el oro de la Capellania avia passado á Italia á professar vida libre.

   Tambien dize en la misma sindicacion, que era reputado por Docto, aunque los Authores no dan ra zon, de que lo mostrara en predicar á los Indios. Si como algunos de estos Authores tuvieron tanta acepta cion de personas, huvieran tenido alguna del Estado Regular, dixeran lo que dize el mismo Quesada en su Manuescripto: Que el P. Fr. Domingo de las Casas era hombre de letras, y gran Predicador. Conocimiento, que solo pudo tener en toda la Conquista, quando por interpretes predicaba á los Indios. De los Manuscriptos del Padre Fr. Pedro Simon, y del Licenciado Alonso Garçon Tauste, que fue Cura de esta Cathedral de Santa Fé sesenta y cinco años, y afirma, que quanto escrivió en él, lo oyó á algunos Conquistadores á quienes dize, que comunicó, y enterró. Y de ambos consta, que baptizó al Cazique de Suba, vno de los mas principales del Reyno de Bogotá. Siendo hombre de letras, no lo avia de baptizar, sin averlo cathequizado. Los mismos Authores dizen, que el mismo Cazique pidió el Baptismo: luego fue en virtud de aver predicado á los Indios el Padre Fr. Domingo de las Casas. El Apostol Santiago en la predicacion, que hizo en España, solo consta de algunos Authores, que convirtió, y baptizó siete personas; y fuera audacia temeraria, quitar á España el honor, y gloria, que tiene de aver sido un Apostol Santiago el que le dió las primeras vozes del Evangelio.

   Despues de la reparticion referida, afirmaron algu nos al General Quesada, que el Capitan Lazaro Fonte avia assegurado dar parte á su Magestad, que avia ocultado una suma muy considerable perteneciente á los Reales Quintos. Como los contrarios se curan con otros, dispuso el General, que vn Soldado denunciara, que el Capitan Lazaro Fonte avia ocultado vna esme ralda de mucho precio. Formóle causa, y aunque Le trado, como estava apassionado, no le guardó los ter minos, que dispone el derecho: y con aceleracion lo sentenció á que le cortaran la cabeza. Apeló de la sentencia, y sin embargo mandó executarla. Manifestó todo el Exercito tan grande sentimiento, que el Capitan Gonçalo Suarez Rondon (sic), le propuso, que convenia manifestarse mas piadoso, que justiciero, admitiendo el recurso natural á una persona tan graduada, y á que atendia todo el Campo con grande amor, y respeto; porque avia menester hombres tan valerosos. Oyó con disgusto la suplica, y mas rezeloso de alguna solevacion, que desseoso de la vida de aquel Capitan, le otorgó la apelacion para la Audiencia de Santo Domingo; pero con el requisito, de que saliera desterrado, para el Pueblo de Pasca. Salió luego, sin mas compañia, que la de vna India noble, y Christiana del Pueblo de Bogotá: la qual con su buen entendimiento, y hermosura lo libró de la muerte, que intentaron darle los Indios Panches, acompañados de los de Pasca.


CAPITVLO XI

De lo que obró el P. Fr. Domingo de las Casas en el peligroso congresso, que huvo en este Reyno con tres Capitanes Generales, que contendian sobre la propriedad de su Conquista.

   La hermosura, que deben tener los passos de los Predicadores Apostolicos, assegura San Pablo, con el Profeta Isaías, que será mas lucida, quando se empleare en Evangelizar la paz, cuyos efectos son de vnion y conformidad entre los hombres; predicando contra la di vision, que por sus intereses procura el demonio in troducir en los corazones, que como padre de la discordia, es enemigo declarado de toda consonancia . Esta obligacion, vnida con la de predicar cosas buenas, que nos anuncia el Evangelio, es la mas excelente hermosura de sus Ministros. Siendolo el P. Fr. Domingo de las Casas, la tuvo en todos los passos, que dió en la conquista, como hijo del Padre de los Predicadores Apostolicos.

   Entre las varias noticias de las riquezas, que avia en este Reyno, las, tuvo el General Quesada de la casa de el Sol, y rio del oro. Descubrimiento, á que salió con treinta Soldados, con animo de agotarlas, y reconocer, si las corrientes de este rio, entraban en el de la Magdalena; camino, que desseaba descubrir, para bolver á España, con menos penalidades, que las que avian passado por el de las sierras de Opón.

   En este interin los Capitanes, y Soldados, que que daron en Santa Fé, experimentaban en cazerias de Venados, la ligereza de los cavallos, ya mas lozanos con el descanso, y abundancia de los pastos, que tam bien manifestaban en su fecundidad las yeguas. Por lograr el P. Fr. Domingo la Pila Baptismal, que avia puesto en la nueva Iglesia, se exercitaba en cathequizar á los Indios, que iban, y venian de diferentes Pue blos. De que recibieron muchos el Baptismo; y todos los que vivian en servicio de los Españoles, que no fue pequeño numero.

   En la demanda de la Casa del Sol, y rio del oro, en tretuvo el General Quesada lo restante del año de 538. aunque no descubrió lo que desseaba: sentimien to, que lo bolvió á Santa Fé menos cuerdo, y afable. Mudó tanto de su natural templança, que muchas vezes lo experimentaron descompuesto de palabras, y con alguna mayoria, que lo hizo descaecer de los aplausos, y estimacion de bien quisto.

   A principios del año de 539 llegaron vnos Indios Panches, con la noticia, de que por el Valle de Neyba venia el General Sebastian de Venalcazar, con grande numero de Soldados, cavallos, y carruage, que condu cian muchos Indios. Novedad, que obligó á Quesada á mandar á su hermano Hernan Perez, que saliera á reconocer la gente nueva, que se entraba en los termi nos de su conquista. Dieronse vista en el mismo Valle cerca de las orillas del rio de la Magdalena, y aunque huvo de ambas partes algunos repiquetes sobre si lo descubierto en este Reyno pertenecia á las capitula ciones de D. Francisco Pizarro, cuyo General era Ve nalcazar, que con su orden avia conquistado los de Quito, y Popayan; se compusieron, y amistaron con presentes de oro, y esmeraldas, que le hizo Hernan Perez, y vaxillas de plata, conque correspondió Venalcazar.

   Este General asseguró, que era solo su venida en demanda de la Casa del Sol, y del Dorado: noticias, que en el Reyno de Quito avia derramado vno de Bogotá. Estos dixeron, que el Cazique de Guatavita se bañaba todo el cuerpo de trementina, y que sobre ella derra maba tanto oro en polvo, que se manifestaba dorado, todas las vezes, que se entraba á hazer sus ofrecimien tos en la Laguna, y que bañandose, dexaba aquella librea de oro tan pegajosa. Este fue el origen del Do rado, que divulgado despues por el Capitan Pedro de Limpias, costó muchas vidas de Españoles, que con sumiendo sus caudales, se murieron por hallarlo. Con esta noticia, y la de la muerte del Adelantado D. Pe dro Fernandez de Lugo, se bolvió á Santa Fé Hernan Perez de Quesada.

   A los dos dias llegó la que desde el Pueblo de Pasca embió el Capitan Lazaro Fonte, escrita con almagre en vna piel de Venado. En ella dezia, que por los lla nos de San Juan avia llegado el General Nicolas de Fedreman con gente, y cavallos, y que traía su derrota desde el boqueron de Bariquissimero (sic), perteneciente á la Governacion de Venezuela. En agradecimiento de esta lealtad, levantó el destierro á Lazaro Fonte, mandandole, que reconocida la determinacion de aquel General, y su gente, se viniera con todos á Santa Fé. Avisados de su cercania, salió el General Quesada con Guion Real á recibirlos al Pueblo de Bosa, acompañado de los Padres Juan de Legaspes (sic), y Fr. Domingo de las Casas, que puesto en medio de estos Sacerdotes, llevaba por delante todo su Exercito, dispuesto en forma de pelear, si acaso los forasteros tuvieran el mismo intento.

   Todo este aparato, grande en aquel tiempo, emba razó la noticia intempestiva que tuvieron, de que Venalcazar, inducido de sus Soldados, venia con determi nacion de coligarse con Fedreman, y su gente, para apoderarse á fuerça de armas de este Reyno; á cuyo efecto se avia aquartelado en el Pueblo de Boza. Bolvieronse afligidos con la representacion de que si se confederaban los dos Generales, era conocido el riesgo de perder quanto avian ganado. Juntó Quesada á los suyos, y acaudillado de mas de veinte mil Indios, de terminaba embestir con Venalcazar, antes que se juntasse con Fedreman.

   El numero de combatientes de que se componian los tres Campos, era de ciento, y sesenta, y tres en cada vno, vn Clerigo, y vn Religioso, con la diferencia, que el del Campo de Quesada era de nuestra Religion el de Fedreman de la de N. P. S. Agustin; y el de Venalcazar de Nuestra Señora de la Merced..

   Viendo el P. Fr. Domingo de las Casas los deservi cios que se podian seguir contra su Divina Magestad, y la de los Reyes de España, y que de semejante peti cion se perturbaba la paz del Reyno; comunicó su intento con Quesada, y salió en demanda de Fedre man, con animo de convenirlo con su General, y los suyos; que consiguió con su authoridad, dando á Fedreman quatro mil pesos de oro, con permisso, de que vendiera sus armas, y cavallos. Ajustados en esta composicion, entró con Fedreman en Santa Fé, y con su gente, que recebidos con aplausos, y presentes, se pusieron debaxo del Estandarte de este Nuevo Reyno.

   Sabido por Venalcazar el ajuste que avia hecho Fedreman con Quesada, despachaba con menos sobervia sus embaxadas, pidiendo passo libre por el Reyno, para proseguir el descubrimiento del Dorado, y Casa del Sol. Transito en que no quiso convenir Quesada, de que se siguieron algunas bravatas entre los Capi tanes, y Soldados de ambos campos; que se reducian cada vno á venzer con las armas su pretension. Pero sin embargo, dize el Obispo Piedrahyta, que intervi niendo los dos Religiosos Dominico y Mercenario, con poderes de los dos Generales, assentaron que Venal cazar entrara con su gente en Santa Fé, en que se le permitiesse vender lo que traia para hazer dineros, y que todos passaran á España á dar cuenta al Empera dor. Ofrecieronsele quatro mil Castellanos, que Ve nalcazar no quiso admitir como Cavallero; desayre, que al Aleman Nicolás de Fedreman, ni le sacó los co lores al rostro, ni de la bolsa los quatro mil Castellanos de oro que avia recebido. Entró con su gente en esta Ciudad, y fue recebido con la ostentacion que se podia, y ambas entradas fueron el mismo mes de Febrero de 539.

   Muy dignos de grandes recomendaciones son estos Religiosos, no solo por los trabajos, hambres, y otras calamidades que padecieron con los demás, sino por las de confessar Soldados en los Exercitos, componer los, y pacificarlos en sus ordinarias contiendas. Tuvieronla muy grande en las Historias estos Religiosos, si en ellas se refirieran como hazañas los medios de paz que propusieron; trataron, y concluyeron, para que no se perdiera con guerras civiles este Nuevo-Reyno. Pero como los remedios preservativos, no se manifies ten con aquel horror de lançadas, á que se reducen los de las batallas, se imprimen estas, hasta en las His torias: y la paz conque las desviaron estos Religiosos, ha quedado sin elogios, estimacion, y alabanças en la memoria de los hombres. Y con tan despejado des agradecimiento, que refiriendo los nombres, los ape llidos, y la patrias de los Seculares, como si no los tu viera este Sacerdote, ha quedado en las Historias solo con el titulo de vn Religioso Mercenario; y aunque este es para su Religion muy honorifico, estará su nombre escrito en el libro de la vida, y ambos Reli giosos, Dominico, y Mercenario, con el glorioso de hijos de Dios, que dá á los pacificos el Evangelio.

   Fuera de esta noticia, que dá el Obispo Piedrahyta, me queda el sentimiento de que aviendo leido los manuescritos (sic), y diferentes papeles antiquissimos, no he hallado otra, mas que la que dá el M. R. P. M. Fr. Antonio de la Calancha, en la Historia de su Provincia del Perú del Orden de S. Agustin, en que dize, que el año de 32. vino de Mexico con Venalcazar, vn Religioso de nuestra Señora de las Mercedes. Puede ser, que este lo acompañara en todas sus conquistas, hasta llegar á este Reyno; y que dél saliera para España el mismo Venalcazar (sic); porque no consta averse quedado en este nuevo de Granada.


CAPITVLO XII

De que el P. Fr. Domingo de las Casas, bolviendo á España con los tres Generales, dio noticia desde Car tagena al Obispo de Santa Martha de todo lo descubierto, y conquistado.

   Yo puse mis palabras en tu boca, (dize Dios por Isaias á vno de los Ministros Evangelicos) mi mano poderosa será tu proteccion, á cuya sombra plantarás Cielos, y haziendo fundaciones en la tierra, podrás dezir á Sion: tu eres mi Pueblo. Oraculo Divino, que hablando con el P. Fr. Domingo de las Casas, como vno de los Ministros del Evangelio, en su boca puso Dios las mismas palabras, para que siendo el primero que plantó Cielos Christianos, se llenara de fundacio nes todo este Nuevo Reyno, con felicidad tan gloriosa, que contemplando en los espejos de Sion tan maravi llosa, á quien hermosean tantos Alcazares Celestiales, pueda dezir en su nombre nuestra Religion Sagrada: Tu eres mi Pueblo. Mias son todas tus fundaciones Celestiales. Con las palabras de Dios puestas en mi boca, yo soy quien á la sombra de su mano poderosa, eché sus primeros fundamentos.

   Plantada su primera Iglesia en la nueva Villa de Santa Fé, y empezada á frequentar de aquel pequeño numero de Christianos, fue creciendo, hasta llenar to da la tierra. Considerados por el General Venalcazar los grandes intereses que se prometian para la Monar chia de España; persuadió al General Quesada, que se fudaran tres, ó quatro Ciudades, conque assegurar lo descubierto, y conquistado. Tanteadas las que se po dian fundar, segun el numero de la gente Española, renovaron la de la Villa de Santa Fé, dispusieron ca lles, plazas, sitio de Iglesia conveniente á vna Ciudad que avia de ser cabeza de todo este Nuevo-Reyno. Hizo nombramiento de Regidores el General Quesada en los mas principales Cabos de los tres Exercitos, prefiriendo siempre los suyos, como dueños de la tie rra. Nombró Alcaldes Ordinarios, que lo fueron los Capitanes Geronimo Ynça, y Juan de Arevalo , y Alguacil Mayor Balthasar Maldonado. Por la determinacion que tenian de passar á España el P. Fr. Domingo de las Casas, á quien tocaba el Curato, y el P. Juan de Legaspes (sic), se nombró por Cura al P. Juan Verdoso (sic), y por Coadjutor al M. R P. Fr. Vicente de Requesada, del Orden de N. P. S. Agustin, que ambos avian venido de Venezuela, con Nicolás de Fedreman.

   Determinaron tambien, que se fundaran otras dos Ciudades, para que se premiassen los que no avian al cançado repartimientos de Encomiendas en la de San ta Fé. Fue gusto del General Quesada, que vna se lla masse Velez, y que se fundara á la falda de vna sierra, por donde salió de las de Opón; para que abriendo mas aquel camino, se facilitara el Comercio por el rio de la Magdalena, con las Costas de Santa Martha, y Cartagena. Fundacion que encargó al Alferez Martin Galeano; con titulo de Justicia Mayor. La otra Ciudad fue en el Reyno de Aquiminçaque, por ser po deroso en tierras, Pueblos, y vassallos. Mandó, que se llamasse Tunja, por conservar la memoria de Hunçuhua, que dió nombre á todo aquel Reyno; y nombró por Fundador, y Justicia Mayor, al Capitan Gonçalo Suarez Rondon. (sic).

   Dispuestas estas fundaciones, y los Vergantines, que avia mandado labrar en el Pueblo de Guataniqui , nombró por Theniente General, y Justicia Mayor de todo el Reyno á su hermano Hernan Perez de Que sada y en 12. de Mayo de 539. salieron de Santa Fé para España los tres Generales: llevando en su compañia al P. Fr. Domingo de las Casas.

   En dos años, y quatro meses que estuvo en toda la conquista, desde que entraron en las tierras de Velez, que fue á principios de Henero de 537. padeció las penalidades que los demás. Qué motines no apaciguó con su authoridad, y respecto?. Qué desconfianças, y aun dessesperaciones de conseguir la conquista, no moderó con sus palabras? Quando viendo los Soldados, y Capitanes la incertidumbre de la jornada, afligidos con la falta del sustento, y del vestido, con repetidas muertes de los compañeros, ponian en platica desam parar á su General, y bolverse á Santa Martha. Esta era su mayor fatiga, desvanecer con palabras vnas de terminaciones originadas de lo mismo que padecia. Pero como eran mayores los fervores de su espiritu, instaba, rogaba, y los persuadia, para que no desfalleciesse su animo Español, á vista de los trabajos conque avian de aumentar la fama, conquistando Reynos, pa ra aumentar vassallos á su Rey, y para Dios innumerables almas que avian de poblar el Cielo.

   Considerando los principios en que se hallaba el Evangelio; y que puesto ya á la obediencia del Rey de España tan numeroso Getilismo, se dilataba la entrada en la Santa Iglesia, por falta de ministros que anduvieran toda la tierra: confiando en la Divina Magestad, que aquel pequeño grano de mostaza que avia sembrado, corria por su cuenta conservarlo sin co rrupcion en vn campo, que se avia manifestado docil: Determinó passar á España, para informar á su Magestad, y al Rmo. P. General de nuestra Religion, como dexaba el campo abierto, y la tierra dispuesta, para que embiando nuevos Ministros, prosiguiera en su predicacion Apostolica. Intento que aprobó el Ge neral Quesada, que aunque por sus pocos años, y mu chos desseos de lucir en su patria, con las riquezas que llevaba, no reparaba en la conversion de los Indios: se alegró de llevar consigo vn Religioso de tanta authoridad, y respecto, que como testigo de vista, adelantara sus pretensiones.

   Llegaron todos á Cartagena, y el P. Fr. Domingo tu vo el gozo de hallar Obispo al Maestro D. Fr. Geroni mo de Loaysa, con otros compañeros de los que vinie ron á Santa Martha con su primer Obispo D. Fr. Thomás Ortiz. Celebró la fundacion de nuestro Con vento, y refirió á todos su peregrinacion, trabajos, y conquista del Nuevo Reyno: sus riquezas, y la nume rosa multitud de Gentiles, que dexaba iniciada con las noticias del Evangelio, esperando, y pidiendo quien les repartiera el pan de Catholica enseñança. Motivos que lo llevaban á España, y representar á su Magestad quanto importaba a su Corona embiar Ministros, que los enseñaran. Dieron gracias á nuestro Señor, de que aviendo sido compañeros en la conquis ta de Santa Martha, miraran ya logrados sus desseos en las de Cartagena, y Nuevo Reyno. Dixeronle los grandes frutos que hazian en los del Perú los otros compañeros, que avian passado á sus conquistas; en que, como hijos de N. P. S. Domingo, manifestaban sed insaciable de la salvacion de las almas. Aunque lo repita otra vez, es muy de este lugar, y proprio elogio de estos Religiosos, aquel conque los celebra Remezal en la Historia de Chiapa, diziendo: La primera parte en que los Padres de Santo Domingo, que passaron á Tierra-Firme, assi con los Alemanes, como con el Capitan Garcia de Lerma; y predicaron el Evangelio, y desde ella passaron á los Reynos del Perú; fue la que se llama oy Provincia del Nuevo Reyno de Granada.

   Con los que se ofrecieron á llevar á Santa Martha las noticias del nuevo descubrimiento que se avia he cho por disposicion de su Adelantado D. Pedro Fer nandez de Lugo, ya difunto: determinó el Padre Fray Domingo darlas al Obispo D. Juan Fernandez de An gulo, en carta que llevó el P. Fr. Juan de Aurrez, vno de los Fundadores de nuestro Convento de Cartagena. En ella dió cuenta de toda la conquista del Nuevo Reyno, y como en él se avian fundado tres Ciudades, y que estando sujetas á su govierno, debia embiar Ministros Eclesiasticos que lo tuvieran, y se exercitaran en la conversion de los Indios, que estavan de paz, y esperando quien les enseñara la Fé Catholica. Inten to que lo llevaba á España, para informarlo á su Magestad, y bolver con Religiosos, que prosiguieran lo que avia principiado.

   Los tres Generales descubrieron el oro en Cartage na, para marcarlo, y vistas, y admiradas las grandes partidas de esmeraldas, y las telas finas de algodon, de que se vestian, hizieron todos gran concepto de las riquezas del Nuevo-Reyno. Llegaron tambien los Pa dres Fr. Francisco Martinez, y Fr. Augustin de Zuñiga, que de las conquistas del Perú passaron á Roma; y como al venir de España fueron compañeros del P. Fr. Domingo, festejaron mas el gozo de bolver con la misma compañia. Huvo embarcacion, y todos salieron de Cartagena para España, en 8. de Julio de 1539.

   Llegó el P. Fr. Domingo de las Casas á su Convento de S. Pablo de Sevilla, donde las enfermedades mani festaron los grandes trabajos que avia padecido en la variedad de temperamentos de las tierras dilatadas de su conquista, pues con grandes penalidades lo tu vieron postrado algunos años. Escrivió al Rmo. P. Mro. General Fr. Augustin Recuperato, dando cuenta de los progressos de su Mission; y que serian mayores, si su Rma. embiaba Religiosos á quienes con rendida voluntad acompañaria, si mejoraba de sus grandes en fermedades; que otras noticias darian con mas exten sion los Padres Fr. Francisco Martinez, y Fr. Augustin de Zuñiga, que passaban á su presencia.

   Continuaronse las enfermedades al P. Fr Domingo, padeciendo mas de cinco años despues que llegó á Sevilla; donde le visitó D. Gonçalo Ximenez de Quesada, para pedirle el oro que avia llevado para fundar la Capellania de los Conquistadores. Entregóselo, co mo lo declara en su testamento, dando satisfaccion á los deshonores en que le avian correspondido en este Reyno.

   Fue N. Señor servido de llevarlo para si, lleno de años empleados en su servicio, y en el de la Corona de España, siendo vno de los principales descubridores, y Conquistadores que mas le sirvieron en este Nuevo Reyno, en que por defender á los Indios, participó mucho de lo que padeció su primo hermano D. Fr. Bartolomé de las Casas, Obispo de Chiapa, conocido en el mundo por su grande zelo, conque los defendió, siendo Clerigo, Religioso, y Obispo: y hasta los tiem pos presentes capitulado de imprudente en las Histo rias, por aquellos, que dissimulando la verdad, atendieron á sus pretensiones.

   Premió la Divina Magestad al P. Fr. Domingo de las Casas con vna feliz muerte en su Provincia de Andalucia. Y nos dexó en esta del Nuevo Reyno vna riquissima herencia en su gloriosa memoria de aver sido el segundo, que depues del Apostol Santo Thomás, levantó la victoriosa, y siempre triunfante se ñal de la Cruz en las Barbaras Naciones. El que dió la segunda voz del Evangelio, y que ofreció el Santo Sacrificio de la Missa, y que derramó las aguas salu dables del Santo Baptismo; y el primero que en este Reyno tan dilatado hizo mas celebre la gloria ilustre del Sagrado Orden de Predicadores.

   Esta, dize el Obispo Piedrahyta, fue la primera que en el Nuevo-Reyno promulgó el Evangelio, está fundada en el corazon de la Ciudad de Santa Fé. A este principio espiritual, cuyos espiritus vitales se reparten por todos los miembros del cuerpo, para vivificarlos, mira, como á su corazon esta Nobilissi ma Ciudad, poblada al presente de mas de tres mil vezinos. Su Iglesia Cathedral Metropolitana, con tres Obispados sufraganeos: es vn Cielo, que plantó el P. Fr. Domingo de las Casas en vna pequeña Igle sia de paja; que en el mismo lugar en que la estrenó , ha crecido en hermosa fabrica con cinco naves, cuya techumbre de la primera carga sobre grandes, y hermosos arcos, que sobstienen gruesas columnas de piedra de canteria, que dividen vnas naves de otras; y por todo el ambito Capillas de grande costo, perfec cion, y hermosura, con vistosos dorados, en que so bresalen la de N. Señora del Topo, y la de S. Pedro. A la Capilla mayor, y su Cruzero, haze frente vn hermosissimo Coro, riquissimamente labrado con si lleria, y coronaciones de ricas, y vistosas maderas; y en los altos dos organos de mucho precio, por lo acorde de sus vozes sonoras. El Baptisterio es obra primorosa, y sobre él se levanta vna torre de piedra, y ladrillo bastantemente elevada, para hermosear to da la fabrica, cuya fachada de piedra labrada de canteria, con columnas, frizos, y coronaciones, nichos con bellissimas Estatuas, con el cimenterio, son obras, que pueden competir con las mejores que ay en todas las Indias.

   El Clero que ilustra este Cielo, es Noble, Docto, y Virtuoso, en que sobresale con grandes luzes de sabiduria el Cabildo Eclesiastico, que en todas letras Escolasticas, Expositivas, y Canonistas, brillan mas con tres Canogias de oposicion. Desde su ereccion han resplandecido, como Estrellas de primera magni tud dos Señores Obispos, y diez Illmos. Arçobispos ; que venerando hasta oy su gloriosa memoria, y la presencia del Illmo. y Rmo. Señor Mro. D. Fr. Ig nacio de Vrbina, que oy la govierna, blassona esta in signe Cathedral de Prelados, que en España pudieran ilustrar la Santa Iglesia de Toledo. De sus prendas, virtud, letras, y govierno, se dirá en el lugar que toca re, segun el tiempo de la muerte, ó promociones de cada vno de estos varones esclarecidos.

   Hizo tambien fundaciones en la tierra el P. Fr. Do mingo de las Casas, disponiendo los primeros funda mentos á las Religiosas, y doctissimas Provincias de las Sagradas Religiones de Santo Domingo, S. Francis co, San Augustin, con la Provincia de sus Descalços, y Compañia de Jesus; que teniendo Conventos, y Doctrinas por todo el Arzobispado, y sufraganeos de Santa Martha, Cartagena, y Popayán, miran, como á su cabeza los Conventos principales que tienen en esta Ciudad. Todas se han señalado con ilustres ser vicios en la predicacion, y conversion de los Indios, y en las Cathedras, y Pulpitos, con tanta sabiduria, virtud, y buen exemplo, que resplandeciendo cada vna en sus Cielos, con la enseñança; en premio de meritos tan relevantes, brillan todas juntas, como Estrellas en perpetuas eternidades.

   Quatro Monasterios de Religiosas, que llenas de pureza en observancia de su estado, veneracion, pun tualidad, y reverencia al culto Divino, siguen á su Esposo Christo Jesus, con el buen exemplo de sus virtudes.

   Tres Colegios de letras, vno de nuestros Religiosos, y dos de Seculares, en que son de admiracion los con tinuos frutos de sabiduria, que se experimentan en las oposiciones de Curatos, Cathedrales, y Canogias (sic). La Provincia de los Religiosos de San Juan de Dios, a cuyo frequente ministerio están cargados todos los Hospitales, Hermitas, Oratorios, y otros lugares pios, con el numero de mas de quinientas Iglesias Parroquiales, y Conventuales, que ay por todo este Nuevo Reyno, frequentadas del numeroso, y devoto gentio de Españoles, y de Indios, Negros, y otro genero de gentes misturadas; y todos bien instruidos, y entera dos en la Fé Catholica, con la frequencia de los Santos Sacramentos, devocion, y reverencia, que manifiestan en el gasto que tienen en el culto Divino en las Iglesias.

   Todas estas fundaciones se hallan fertilizadas á la sombra de aquel Divino Señor, que puso sus palabras en la boca del P. Fr. Domingo de las Casas, para que fundando la tierra, plantara Cielos. Nuestra Sagrada Religion, como Madre honorificada con tan ilustres servicios, puede dezir con el Profeta Isaias á todo el Estado Eclesiastico, Sion misteriosa, en cuyos espejos se mira todo el Nuevo Reyno: Tu eres mi Pueblo; porque yo fundé la tierra, y planté tus Cielos.


CAPITVLO XIII

De los Religiosos de nuestro Orden, que vinieron á este Reyno con Pedro Garcia Matamoros, Provisor, y Vicario General del Obispo de Santa Martha.

   Desde que anunciaste mi nombre entre las gentes, luego que promulgaste mi Evangelio, dando á diversas Naciones la noticia de sus Misterios, dize Dios á Isaias (y en él a vn Predicador Apostolico, embiado á su promulgacion solemne, como lo fue el P. Fr. Domingo de las Casas.) Estará tu merito á mis ojos tan presente, que hecho glorioso, célebre, y digno de honores eternos, serás empleo de mi amor, y por tu alma muchos Pueblos. Desde luego que el P. Fr. Domingo de las Casas anunció el Santissimo Nombre de Jesus á las Naciones de este Reyno, empezó á merecer honores, y gloria ante los ojos de Dios. Llevólo con la muerte, y por su vida, que valia por muchos, dió tantos Religiosos de nuestra Orden, y de las otras Sagradas Religiones, quantos fueron, y serán los que siguieren sus pisadas en la predicacion del Evangelio. Los que en él han recebido el Baptismo, premios son, que tendrá su alma.

   Por muerte de D. Fr. Thomás Ortiz, primer Obispo de Santa Martha, fue promovido D. Alonso de Tobes, Clerigo Colegial de Salamanca, que aviendo aceptado, murió antes de venir. En su lugar se eligió al Mro. Fr. Thomás Brochero, de nuestra Religion, hijo del Convento de Valladolid, á quien el amor de la soledad, y retiro de la celda, obligó á que no aceptara este Obispado.

   Nombró su Mag. al Doctor D. Juan Fernandez de Angulo, Clerigo, hombre muy docto, de gran virtud, y zelo de la Religion Christiana. Entró consagrado en Santa Martha, y se estrenó con el entierro del Adelan tado D. Pedro Fernandez de Lugo, que murió por el mes de Agosto de 536. A este Cavallero debe su descubrimiento este Nuevo Reyno, por aver embiado el Exercito de ochocientos hombres Españoles, y por su Theniente General á D. Gonçalo Jimenez de Quesada; y al Obispo D. Juan Fernandez de Angulo, los primeros Clerigos, y Religiosos de nuestro Orden..

   Motivado de las noticias, que dió en su carta el P. Fr. Domingo de las Casas, mandó al P. Fr. Juan de Aurrez, que se las traxo, que de los padres de su Reli gion, que se hallaban en su Obispado, experimenta dos ya en el trato de los Indios, y en el estilo, que usaban en las conversiones, eligiera los que se hallas sen con espiritu; porque en ellos desseaba desahogar el suyo, embiandolos a la conversion de tantos Gen tiles, que como á Padre le pedian el pan de Catholica enseñança. Para repartirlo, y acompañar al P. Fr. Juan de Aurrez, se ofrecieron el Padre Fr. Juan Men dez, que despues fue Obispo de Santa Martha, el P. Presentado Fr. Juan de Montemayor, y el P. Fr. Pe dro Durán, Religiosos exemplares, y zelosos de la con version de los Indios, y muy exercitados en sus reduc ciones. Nombró por su Provisor, y Vicario General deste Nuevo Reyno á Pedro Garcia Matamoros, Maestre Escuela de Santa Martha.

   Por muerte de su Adelantado D. Pedro Fernandez de Lugo, embió la Audiencia de Santo Domingo, al Licenciado Geronimo Lebron de Quiñones, vno de sus Oydores, para que en interin governara aquella Prouincia, y porque el descubrimiento deste Reyno se hizo á costa de su Adelantado, creyó que se comprehendia en su Govierno, y dispuso venir á él por la misma derrota que avia traído el General Quesada. Mandó labrar Vergantines, y tres Canoas de Indios Christianos, previno armas, cavallos, y todo lo necessa rio, para tan largo viage. Tuvo noticia de que por falta de vino, y harina, no se dezia Missa, y se previno de trigo, y otras semillas, que no estrañaron estas tie rras. Dispuesta la jornada con grande numero de Sol dados, quatro Religiosos de nuestro Orden, y algunos Clerigos, de que solo he hallado en los libros de Cavildo, y en otros papeles al Licenciado Adrian de Montalvan, al P. Juan Patiño, al P. Illanes, y al P. Juan de Lescano, con el Provisor Pedro Garcia Mata moros. En esta jornada vinieron cinco mugeres Espa ñolas, que fueron las primeras, que entraron en esta Ciudad, y de quienes ay en ella, y en este Reyno Noble desendencia..

   Salieron de Santa Martha, vnos por tierra, y otros por el rio, en que padecieron de sus continuas cala midades, y vencieron algunas batallas, especialmente la que le presentó el Cazique llamado Mompox, que montando vna punta del rio se manifestó con tan po derosa armada de Canoas, que llevaba toda la atravessia. Vencido este embarazo, vencieron otro de mayor numero, con que se les atrevió Alonso Xeque, en el Pueblo de Tamalameque. Este Indio avia recibido el Baptismo en el viage antecedente, y apostatado dél, fomentaba el que á fuerça de armas, no dexaran passar á los Christianos el rio arriba. A este prendió el Capi tan Alonso Martin, y supieron la commocion, que avia hecho de gente de guerra, por ambas riberas del rio; y como esperaba á darles vna sangrienta bata lla en la boca del rio Cezáre, que viene del Valle de Vpar, y de la gran laguna de Zapatosa. Probó su in tencion el efecto, porque con brevedad se descubrió una Armada de mil y quinientas Canoas llenas de valientes Barbaros. Esperaron los nuestros, y estando poco distantes, dada la señal por el Capitan Alonso Martin, se disparó la Artilleria, y Arcabuzes á tan buen tiempo, que bolcando muchas Canoas, haziendo pedazos á otras, y dexando algunas limpias de gente; fue tal el estrago, que turbados los Indios, ya del te mor de la Artilleria, y Arcabuzes, ya del espanto de ver en tan breve tiempo llenas de cuerpos muertos las aguas, que reconociendo su ruina, despues de hora y media, que duró la batalla, que fue la mayor que se vió en aquel rio, empezaron á buscar su seguridad con la fuga, con pérdida de trecientas Canoas, y de ochocientos Gandules, sin que de los Españoles quedasse alguno con herida que fuesse de riesgo. Reco gieronse los nuestros á la tierra; y en interin, que por ella llegaba Geronimo Lebrón con sus Esquadras, hizieron justicia de Alonso Xeque, tan obstinado en su Apostasia, que los Religiosos no pudieron reducirlo, á que muriera como Christiano.

   Prosiguieron su viage, y llegaron al Pueblo de la Tora, donde en vna batalla, que tuvieron con los Indios, que habitaban en vna Cienega, apressaron á otro, que manifestó su valor, defendiendo á su muger, que por hermosa, pretendió quitarsela vn Español. Ella, y él assegurados de que vivirian sin agravio, pro metieron guiarlos por la misma derrota que avia lleva do el Exercito de Quesada. Los que venian por tierra, padecieron gravissimos trabajos, y tan grande necesi dad de alimentos, que algunos intentaron comerse la India que los guiaba: atrocidad, que embarazó Iñigo Lopez de Mendoza, que despues se avezindó en Santa Marta, y fue Encomendero de Gayra. Pero no perdonaron á los perros, ni á los cavallos, que ama neciendo muertos, sin saber quien, se repartian sus carnes, por gran regalo; hasta que poniendo pena de la vida á quien los matara, y llegando á las casas de la sal del rio de Carare, tuvieron algun refresco en su extrema necesidad.

   Aqui se dispuso, que el Capitan Luis de Manjarrez , saliera con algunos batidores á prevenir los ca minos. Llegaron á la cordillera, y á sus alturas, que vencieron con barras, y azadones, disponiendo camino, para que los cavallos no se despeñaran en los passos voladores. Entraron en vnas poblaciones, cerca de las sierras de Arum (sic), que aviendolas desamparado sus habitadores, les dexaron algunas vituallas, regalo de grande estimacion para su necesidad. Aviendola remediado, y padecido aquella noche vna tempestad, muy temerosa, por los truenos, y relampagos, y rayos, se quedaron dormidos, sin temor del asalto, que al romper del dia les dieron los Indios, pegando fuego á las casas. Reconocieron el peligro, y acudieron á las armas, rompieron el esquadron de Barbaros, que los provocaba, con desentonada vozeria. A que se acercó el Capitan Valençuela con doce Arcabuzeros, y á su traquido assombrados, se retiraron á lo mas fragoso de las sierras, dexando la victoria en manos de los Españoles, que aunque heridos sin peligro, vencieron vn Exercito de mil Indios, que los mas dexaron llena de muertos, y sangre la tierra. Tuvieron otras refriegas por toda aquella serrania, en que con el infortunio de la muerte de vn Soldado, que se descuydó con la cuerda encendida sobre vn barril de polvora, que estava descubierto: el assombro de este fuego repentino atemorizó tanto á los Indios, que avia por todas aquellas laderas, que creyendo se acababa el mundo, bolvieron confusamente las espaldas. Siguieron los nuestros el alcance, hasta entrar en las mayores poblaciones de Arum (sic), en que sus moradores, por detenerles el passo, ó por vltima desesperacion, les pegaron fuego, reduciendo á ceniza las casas, sin que les quedara en que guarecerse de las inclemencias del tiempo.

   Llegó todo el exercito á estas sierras distantes catorze leguas de las de Opón, á donde passaron algunos en demanda de bastimentos, por ser tanta la necessidad, que ya no se reparaba en matar perros, mulas, y cavallos, para comer. De las sabandijas asquerosas, que comieron por aquellos montes, murieron sesenta hombres, y dos se ahogaron en el transito de los rios. Descubrieron házia la vanda de Guáne crecidas po blaciones, de que avisaron á lo restante del Exercito. Salió con cincuenta hombres Manjarrez en su demanda, y descubrieron vna senda estrecha, que subía á vna altura, en que estavan algunas caserias, que vencieron con la muerte de vn valeroso Indio, que con vn baston en la mano defendia el passo de la senda, haziendo descender á palos la cuesta abaxo, a los que intenta ban repecharla, amparados de las espadas, y rodelas. Desengaño, que dió a los nuestros el Cielo, para que reconociessen, que la sujeccion, y conquista de este Reyno, no se debia á su valor; pues no excedia á la fuerça, y numero inmenso de tantos Barbaros; sino por que obraban asistidos de su mano poderosa, para alumbrar con medios tan debiles, á vna Gentilidad engañada del demonio por tantos siglos.

   Descansaron en las caserias, que solo defendia aquel Barbaro, para dar lugar á que desmanteladas, se reti raran á los montes las familias. Descubrióse el Sol, y passaron al Valle, que llamaron del Alferez los pri meros descubridores. Dieron aviso al General, de que bien podia acercarse con lo restante del Exercito; por que ya estaban assegurados los caminos. Passó á delante (sic) el Capitan Manjarrez con su Esquadra, y entraron en el Valle, que llaman de la Grita, por la que les daban por aquellos altos. Tuvieron algunos encuentros, en que prendieron á un Soldado, que se llevaron vivo los Indios. Preguntaron por señas á algunos, que se manifestaban de paz, donde estavan otros hombres, como ellos? Respondieron que dos Soles de aquel parage, señalando con la mano hazia la Ciudad de Velez. Nueva, que les dió tal esfuerço para caminar, que el siguiente dia le dieron vista, sin que los moradores lo previniessen, aunque se hallaban con algunas noticias confusas, que los Indios de paz avian recibido de los de guerra, de que venian otros Españoles como ellos. Cuydado, de que los sacaron entrandose por las calles disparando los arcabuzes, á cuyo estruendo concurrieron los vezinos. Viendo estos, que era gente de Santa Martha, los recibieron con los brazos abiertos, y hospedaron con quanto regalo pudieron.

   Dió noticia el Capitan Manjarrez, de como venia el Governador Geronimo Lebron de Quiñones, con exercito, y todas prevenciones á governar el Reyno.

   Y el mismo dia salieron al encuentro algunos vezinos con el refresco necessario, que cargaron los Indios amigos. Recibieronse con festejos, y alegria, segun lo pedia su necessidad; con que reformados, hasta los mas descaecidos, entraron en la Ciudad de Velez, á mediado el año de 540.


CAPITVLO XIV

De que los Religiosos de nuestra Orden entraron en las Ciudades del Nuevo Reyno, y en qué los ocupó el Provisor Pedro Garda Matamoros.

   Como las poblaciones de las Ciudades se instituye ron, para vivir en vnion, y conformidad los vezinos, deben emplear los Predicadores sus talentos, en que no perturben el sossiego publico los que litigan des avenidos. Genofanto era tan diestro en la musica, que encendia con ella el animo de Alexandro, á las bata llas, y oyendo Diogenes, que era por este primor muy alabado, dixo: Mayor Musico fuera, si estando furioso Alexandro, lo sossegara. Quando pleytean los codicio sos por las riquezas de la tierra, deben los Religiosos amonestar, que su desprecio es vn derecho irrefragable, que haze posseer en paz todos los bienes de la tierra.

   Luego que piso las de Velez Geronimo Lebrón, y que fue recibido en su Cavildo, llegó á Santa Fé la no ticia, para que en ella se recibiera, aunque sobre ello se aventurara la quietud, en que estava el Reyno, con el govierno de los que lo avian ganado. Pero como no es facil dexar el mando, determinó Hernan Perez de Quesada contener á Geronimo Lebron en el de S. Martha. Para ello le embió su embaxada, diziendo, que el Nuevo Reyno no se comprehendia en el suyo, aunque dél avia dimanado su descubrimiento: que la decision estava ya pendiente en el Consejo, donde su hermano representaba el derecho, que tenía á lo que avia ganado: que si el Cavildo de Velez inconsideradamente lo avia recibido, avia otros dos Cavildos, en que debia presentar sus Provisiones, y estar á las que determinaran sobre su recibimiento. Con resistencia se repitieron de ambas partes las embaxadas, y con al gunos rumores entre vnos, y otros Soldados, de que el derecho de cada vno, se remitiria á las armas. En tregaron á Geronimo Lebron vna carta de Hernan Perez de Quesada, en que le pedia que fuesse á la Ciu dad de Tunja, para donde el salia con brevedad; y que con la misma se dispondria lo mas conveniente al servicio del Rey, á que ambos atendian. Convino en la propuesta Lebron, y salió de Velez con docientos hombres bien armados, casi al mismo tiempo, que con el mismo numero de Soldados, y prevencion de armas salió de Santa Fé para Tunja Hernan Perez de Que sada. Vn quarto de legua cerca de la Ciudad se dieron vista los dos Campos, y estando á tiro de mosquete, reparó Geronimo Lebron en la multitud de Indios, que ocupaban las laderas, con animo de sacar de aque lla division, que miraban entre los nuestros, el fruto de la libertad. Creyó que esta novedad era anuncio de batalla, y exortando á su gente, hizo alto para lle var á todo trance. Demostracion, que irritó tanto el animo de Hernan Perez, que haziendo lo mismo con los suyos, esperaba la provocacion. Iban, y venian los Escrivanos de ambos Exercitos, haziendo los requeri mientos, y protestas de los daños que se esperaban. Diligencias judiciales, que dieron lugar á que nuestros Religiosos Fr. Pedro Durán, y Fr. Juan de Montemayor passaran al Campo de Quesada, á anunciar la paz, y conformidad, que debian tener, siendo todos Espa ñoles, y vassallos de vn Rey Catholico. Obraron quan to debian, interviniendo con sus palabras, y ruegos á convenir aquellos animos opuestos, y encarnizados, para que dexassen las armas, y se ajustassen con me dios de paz en vn negocio, cuyo derecho consistia en papeles. La authoridad, y ruegos de estos Religiosos zelosos del bien publico, del servicio de Dios, y del Rey, serenaron aquella tempestad, y reduxeron el ani mo de Quesada á que embiasse de parte suya persona, que assegurara lo mismo con Geronimo Lebron. Re ducido, embió al Capitan Gonçalo Suarez Rondon (sic); y acompañado de los mismos Religiosos, llegaron al Campo de Lebron, y ajustaron, que dexassen las armas, y que en medio de los dos Campos, se hablaran á solas los dos Generales. Fueron al sitio señalado, Geronimo Lebron, acompañado del Provisor, y de nuestros Religiosos, con los Capitanes Hortun de Velasco, y Luis de Manjarrez. Y Hernan Perez de Quesada, con los Capitanes Gonçalo Suarez Rondon, Gonçalo Garcia Zorro, y Juan de Cabrera, sin mas armas, que las espadas. Confirieron sobre el negocio con grande reportacion, y cortesia, y con promessas de ambas, se reduxo á la determinacion de los dos Cavildos de Santa Fé, y Tunja, para donde caminaron todos con aparencias de amistad.

   Esta pacifica composicion, en que convinieron á es tos dos Generales los Padres Fr. Pedro Durán, y Fr. Juan de Montemayor, que fue vno de los mejores ser vicios, que hizieron á Dios, y al Rey en este Reyno; y qué confessandolo el Coronista Herrera, dize, que se debió á los Religiosos: refiriendo lo mismo el Obispo Piedrahyta, dize: Estas diligencias judiciales daban lugar, para que se mezclassen los ruegos, y suplicas de algunos Sacerdotes. En que callando este termino Religiosos, dexa aplicable á otros esta accion memorable, y tan digna de recomendacion, y alabança. Como oculta tanto los servicios de los Religiosos en su Historia, ha obligado á hazer sobre ella estas reflexiones, y á reparar, que en todo aquello que tiene algun escozor, dize Religioso; y en todo aquello, que merece estimacion, y alabança, dize Sacerdote, y passa en silencio este termino Religioso. No es paz verdadera (dize S. Gregorio Magno, en aquel libro, que llamó Pastoral, para que fuera espejo de los que tienen este cargo en la Iglesia) la que no tiene sus manantiales secretos en las fuentes de la Justicia, que con vinculos de paz junta los fines mas distantes, para que sin distincion de personas, que pueda tener, ni aun visos de oposicion entre el Judio, y el Griego, como enseña S. Pablo: se atienda solo á la reduccion de la criatura racional á su principio.

   Pirro se gloriaba de aver conquistado mas Prouincias con la eloquencia de Cyneas, que con la fuerça de sus Exercitos. Mucho mas debe este Nuevo Reyno á la de estos Religiosos, que á las de sus Conquistado res, quanto excede la gloria de conservar, á la fortuna de adquirir.

   Presentó Lebron sus Provisiones en el Cavildo de Tunja; y aunque se valió de todos los medios, que pudo prevenir un hombre entendido, y de profession Letrado, los dieron por no suficientes, y salió despe dido, con la esperança, de que si le recibia el Cavildo de Santa Fé como el de Velez, podria entrar en su Govierno.

   El Provisor, y Vicario General dispuso lo que con venia al govierno Eclesiastico, y reduccion de la mul titud de Gentiles, que avia en Tunja, y en sus contor nos. De los Clerigos; que traxo de S. Martha, nombró por Cura de Tunja al P. Juan de Lescanes, ó Lescano, como escriven otros. Aviendo ya nombrado por Cura de Velez al P. Illanes. Al P. Fr. Pedro Durán encargó el gran Pueblo de Ramiriqui, segunda Corte, y de mayor recreacion, para los Reyes de Tunja, en que se hallaba el vltimo que tuvo, llamado Aquimin zaque. Su reducción encargó á este Religioso, para que á su exemplo la tuvieran sus vassallos, y se introduxe ra la Christiandad en aquel Reyno. Al P. Presentado Fr. Juan de Montemayor dexó por Coadjutor del Cura de Tunja, para que empleara su grande espiritu en la reducción de aquella Ciudad, y de los grandes pueblos, que la rodeaban.

   Passaron á esta de Santa Fé, en que Geronimo Le brón avia creído le recibirían, por ser vno de sus Re gidores el Capitan Antonio Dies Cardozo, su an tiguo amigo; pero como todos estavan rezelosos del govierno de quien no sabía lo que avian passado en la conquista; y exponerse al arbitrio de Lebron, que aun siendo tan sagaz, se dexó dezir: Que el reparti miento de los Indios no podia averse hecho, sin inter vencion del Adelantado de Santa Martha, en cuyo titula juzgaba aver entrado con el de Governador: convinieron todos en no admitirlo, y que no se le permitiesse assentar el pie en estas Provincias. Suplicó de la determinacion, haziendo nuevos requerimientos, que obligaron á Quesada á que le mandara con graves penas, que no hablara mas en la materia. Pidió que con la gente, y cavallos, que avia traído se le permitie ra entrar á nuevas conquistas, para resarzir los gastos, con los despojos de las batallas, que daba ya por ven cidas. No se le concedió; y por no dexarlo del todo disgustado, le mandaron, que se bolviesse á Santa Mar tha, y que se le comprassen los Negros, que avia traído (estos fueron los primeros, que entraron en este Reyno) las armas, y cavallos con toda la ropa de Castilla, sin reparar en precios excessivos. Bien prevenido de oro, y esmeraldas, con algunos de los que quisieron seguirle, salió para Guataqui, y baxando por el rio de la Magdalena, entró con felicidad en su Govierno de Santa Martha.

   El Provisor empezó á mirar á esta Ciudad de Santa Fé, como Cabeza de un gran Reyno, y que siendo la primera que tenia Eclesiastica, debia cuydar de que se reduxeran á la Fé Catholica sus innumerables Gen tiles. Y respecto de que aviendo desamparado su Curato el P. Juan Verdoso (sic), por acompañar á Hernan Perez de Quesada en la demanda de la Casa del Sol, y del Dorado, á que salió con otros: nombró por Cura al P. Fr. Juan de Aurrez, y en veinte de Septiembre de 540. segun consta de los libros del Cavildo Secular, presentó peticion con el nombramiento del Provisor, en que le hazia Cura de la Iglesia Parroquial de esta Ciudad; y aviendolo recibido el Cavildo, mandó á los Oficiales de su Magestad, le acudieran en el salario, que se daba á los Curas de dicha Iglesia.

   Este Religioso fue el tercer Cura, que tuvo esta Ciudad, en que despues del P. Fr. Domingo de las Casas, que fue el primero, medió el Licenciado Juan Verdoso (sic). Tambien se halla en dicho libro de Cavildo vn decreto, en que en 2 de Agosto de 541 se trató: que por quanto el P. Fr. Juan de Santo Filiberto menor avia quatro meses, que servia de Sacristan en la Iglesia, que se le dén de salario treinta mil maravdis de la Real Hazienda. No dize de qué orden era este Religioso; pero segun el tiempo, parece que vino de Santa Martha con el Provisor, quien encargó el Pue blo de Bogotá al Padre Fr. Juan Mendez, para que purificando de las perversas inmundicias de la Idola tria, con las bendiciones Eclesiasticas, el Templo prin cipal, que avia en esta Corte de los Zippas, fuera la primera Iglesia de su assistencia, y que de ella saliera por todo el Valle de los Alcazares, á exercitar su Ministerio Apostolico.

   Luego, que se halló Geronimo Lebron en su Govierno de Santa Martha, dize el Obispo Piedrahyta, que pretendió justificar sus acciones ante el Rey, haziendo criminales las acciones de los Cavildos del Reyno; y para ello fulminó causas contra los Quesadas, y sus conquistadores, sobre los desafueros, muertes, crueldades, y tyranias executadas con los Indios, de cuya relacion apasionada tanto se vale el Obispo de Chiapa en la que hizo de la destrucción de las Indias.

   Esta relacion no es del Obispo de Chiapa, sino so brepuesta, y falsamente añadida á sus obras, por las Naciones Estrangeras, que como enemigas de la Espa ñola, la han traducido en sus lenguas, para ladrar imbidiosas contra esta gloria de España. Pero son den telladas, que dán contra la clava de mejor Hercules, que tuvo valor para transplantar á otro mayor mundo sus columnas. Aunque el famoso libro de las Empres sas politicas, que escrivió D. Diego de Saavedra Faxardo, ha corrido por las manos de todos. Estando en la verdad, para defensa de Prelado tan zeloso, como D. Fr. Bartholomé de las Casas, Obispo de Chiapa. Aun teniendolo en las suyas algunos Historiadores de In dias, se hazen desentendidos, y continúan las calum nias, que le dán de imprudente, despues, que un Au thor tan veridico, como Saavedra, assegura, que no es suya aquella obra, con estas palabras en la Empressa duodecima: No pudo la emulacion manchar su justo govierno en los Reynos que possee en la Europa la Monarquia de España, por estar á los ojos del mundo, y para ser odioso su dominio, y irrevocable la obe diencia de sus Provincias rebeldes, con falsedades di ficiles de averiguar, divulgó vn libro supuesto, de los malos tratamientos de los Indios, con nombre del Obispo de Chiapa, dexandolo correr primero en Es paña, como impresso en Sevilla, por acreditar mas la mentira, y traduciendole despues en todas lenguas: in geniosa, y nociva traza, aguda malicia, que en los animos sencillos obró malos efectos, aunque los prudentes conocieron luego el engaño desmentido con zelo de la Religion, y justicia que en todas partes muestra la Nacion Española, no siendo desigual á si misma en las Indias.

   El Doctor D. Francisco Antonio Montalvo, del Orden de San Antonio de Vienna, en el juizio que forma de los verdaderos thesoros de las Indias, que escrivió el P. Mro. Fr. Juan de Melendez, dize lo siguiente: Entre las noticias que el R. P. Mro. toca en el progresso de su Historia es singular, la que descubre en su Memorial, que se intitula: Destruccion de las Indias por los Españoles; falsamente impuesto á la venerable fama del Illmo. y Remo. señor D. Fr. Bartholomé de las Casas, Obispo de Chiapa, del Orden de Predicadores. No puedo contener en gracia de nuestra invicta Nacion lo que sencillamente hablando, me reveló de esta materia un Cauallero Francés, y fue lo que se sigue.

   Llegamos á Zaragoza, y aposentandonos en el Con vento de Predicadores, concurrieron los Religiosos graves á cortejar á los huespedes, y despues de la cena, se introduxo una Academia Historica, en la qual dixo Monsiur de Luceu: Que no se admiraba tanto de la omision de nuestros Historiadores en referir las haza ñas heroycas de los Varones grandes, que hizieron de vna Montaña vna Monarquia, quanto de que no impugnassen á los que se valian de sus mismos nombres, para acreditar sus novelas, en descredito comun de la Nacion. Siendo yo estudiante (prosiguió) vi en casa de mi padre el original manuescripto del Memorial, que con nombre del Obispo de Chiapa, corre impres so en todas lenguas, para que en todas ellas se maldi gan los Españoles, que tan execrandas maldades, como las que en él se inventan, y se les atribuyen, cometie ron en las conquistas del Nuevo-Mundo. Este libro (dixo) le compuso vn Francés, y traduciendolo en Español, se imprimió la primera vez en Leon de Francia con titulo de impreso en Sevilla, por D. Fr. Bartholomé de las Casas, Obispo de Chiapa, para que todo fuesse falso, el nombre del Author, la susbstancia de la obra, y la impresion de la Ciudad.

   Refiriendo el Mro. Gil Gonçalez Davila en el Theatro de la Iglesia de Chiapa todas las obras de D. Fr. Bartholomé de las Casas, no haze mencion de este tratado..


CAPITVLO XV

De lo que obraron nuestros Religiosos; y como el ulti mo Rey de Tunja, siendo Christiano, murió degollado en un cadahalso

   Pocos años avian corrido despues de las fundaciones de las Sagradas Religiones de S. Fran cisco, y Santo Domingo, quando el Pontifice Gregorio X. reconoció en el Concilio de Leon de Francia las gran des vtilidades que la Iglesia Vniversal avia conseguido con sus ilustres servicios . En él afirmó (segun refiere el derecho Canonico) que sus obras insignes, por ser tantas, y tan conocidas, podian ser la mejor aprobacion de sus institutos. Sus sucessores lo confiessan también en las Bulas que en el siglo presente han despachado de las Canonizaciones, y Patronatos de San Luis Beltran, y Santa Rosa. En ellas asseguran, que aviendolas ocupado la Iglesia en la propagacion de la Fé Catholica, han salido de sus empressas tan gloriosas, que todo este Nuevo Mundo fuera vna selva inculta de Barbaros Gentiles, de nefandas idolatrias, y abominables sacrificios de sangre humana, si en su conquista no huvieran trabajado tanto las sagradas Religiones.

   De la nuestra se valió el Obispo de Santa Martha, para que viniera á la reduccion de los Gentiles de este Reyno, con su Provisor Pedro Garcia Matamoros. De los Religiosos de N. P. S. Francisco no he hallado mas noticia que la que dá en su manuescripto el Licenciado Alonso Garçon de Fauste (sic) en el titulo, Religiones, en que dize lo siguiente: En lo Historial dexamos dicho, como vino con los primeros Conquistadores el P. Fr. Domingo de las Casas, del Orden de Predicadores, no á fundar Convento, porque no tuvo licencia para ello, y se bolvió á España. El Obispo de Santa Martha Don Juan Fernandez de Angulo embió despues Religiosos de Santo Domingo, y S. Francisco, á que ayudassen á los Clerigos en la conversion de los Indios.

   Ocupados nuestros Religiosos en lo que les mandó el Provisor, con el alto que les hazia, y quietud en que se hallaban los Conquistadores, á quienes se les avian hecho repartimientos; empezaron los dos Padres que estavan en Tunja, y los que avia en Santa Fé, á poner algun orden en la predicacion, congregando á los Indios, á quienes instruian con los interpretes. A la novedad se juntaban muchos en la Plaza de Santa Fé á oir á su Cura el P. Fr. Juan de Aurrez, y en el Pueblo de Bogotá al P. Fr. Juan Mendez, en que los dias que les tenian señalados, eran de assombro los concursos. Contentabanse conque llevaran alguna no ticia, y á los que se manifestaban mas habiles, les da ban vna Cruz, señal que los diferenciaba, para que en el dia de otro concurso, se les hizieran las mismas pre guntas; hasta que bien enterados, les daban el Santo Baptismo, á que assistian por Padrinos los mismos Es pañoles, que los tenian en sus casas, ó estavan encomendados.

   Para mayor claridad es necessario advertir en este Capitulo, que luego que salieron para España los tres Generales, salieron para fundar la Ciudad de Velez, Martin Galeano, y para la de Tunja, Gonçalo Suarez Rondon (sic), y en su compañia el P. Fr. Vicente de Requesada del Orden de N. P. S. Augustin. Llegaron á la Corte de Aquiminçaque, y aunque siete leguas están los campos de Bonça mas á proposito, para la fundacion de vna Ciudad, eligió para la de Tunja el mismo en que tenia su Corte aquella Nacion. Fundóla en 6. de agosto del año de 539. dia de la Transfiguracion. Hizo nombramiento de Alcaldes, y Regidores, y de Cura al M. R. P. Fr. Vicente de Requesada, que fue el primero que tuvo aquella Ciudad. Ministerio en que assistió hasta principios del año de 540. porque á fines del antecedente entró en este Reyno el Capitan Lope Montalbo de Lugo con ochenta Españoles, que desde Venezuela vinieron por los llanos de San Juan, en seguimiento del General Nicolás de Fedreman. No aviendolo hallado, determinó passar á descubrir las Provincias que llaman de la Canela; y en su compañia passó á la de Quito el P. Fr. Vicente de Requesada, donde se quedó, y por su falta nombró el Provisor por Cura de Tunja al P. Juan de Lescano..

   Aviendose encargado de la predicacion de los Tunjanos los Padres Fr. Juan de Montemayor, y Fr. Pedro Durán, aplicaron todo su espiritu á la conversion de los Personages mas principales de aquel Reyno, el vno Aquiminçaque, su vltimo Rey; y el otro Sugamuxi, Cazíque poderoso, y Pontifice Maximo de los Moscas. A estos instruyó en la Fé Catholica, y baptizó el P. Fr. Pedro Durán, á quien por sus grandes servicios en la reduccion de los Tunjanos, y de su Rey, y Summo Sacerdote, se halla en todos los instrumentos antiguos de esta Provincia, con el renombre del insigne Pre dicador Fr. Pedro Durán. Al tiempo, que se esperaba, que con el exemplo de Aquiminçaque, se reduxera todo su Reyno, permitió la Divina Magestad, por sus altos juizios, que aviendo dispuesto el casarse, segun el Orden de la Santa Iglesia, y avisados los Caziques de los Pueblos de Toca, Montavita (sic), Samacá, Turmequé, y Súta, del nuevo estado de su Rey, vinieron á Tunja con otros señores principales de los Pueblos mas cercanos.

   Fue tan grande el concurso de Indios, que llenaron toda la Ciudad; que puso en gran cuydado á los Es pañoles, especialmente á Hernán Pérez de Quesada, que se hallaba en ella de viage para passar á descu brir la Casa del Sol, y el Dorado. Comunicó aquella novedad con su gente, que ya se componia de los que avian sobrevenido de Venezuela con Fedreman, Lope Montalbo de Lugo, y Luis Lanchero; y de los Reynos de Quito, y Popayan, con Venalcazar. Los que vinie ron con este General, acostumbrados á ver cabezas de mayores Monarchas debaxo del cuchillo, y pendientes de vna soga; encendieron tanto el fuego que asseguraron ser levantamiento vniversal de aquellas gentes, ya sujetas, inocentes, y miserables. Dixeronle, que con venia hazer vn castigo exemplar, quitando la vida al Rey, y á los mas principales de su Reyno. Algunos de los Conquistadores de este, fueron de parecer contra rio, convenciendo á los Peruleros (assi llamaban á los de Venalcazar) con la quietud, que en mas de dos años avian experimentado en aquella Provincia. La pala bra que se le avia dado en nombre del Rey, de conser varlo en paz en sus tierras, y govierno; y como estava tan docil, que confessando la Fé Catholica, avia recebido el Baptismo. Otros encomenderos, que desseaban mudar de Caziques, para tener mayores intereses, en su repartimiento, fueron del mismo parecer que los Peruleros. Vn Indio enamorado de vna de las mugeres del Zaque, depuso diziendo, que las prevenciones de aquellas gentes, eran, porque se querian levantar, y matar á los Españoles. Lo mismo sucedió, quando Pizarro degolló á Atagualpa en Caxamarca, que Phelipe Indio interprete, enamorado de la Coya, la muger mas hermosa, y principal del Inga, dixo, que las deten ciones que tenia en traer el oro que avia prometido, era para dar tiempo á que vinieran exercitos de innu merables Indios, para acabar con los Españoles. Motivo que aceleró aquella iniqua determinacion de Pizarro, y en este Reyno, la de Hernan Perez de Quesada.

   Vencido de los pareceres, y mucho mas de su temor, despachó mandamiento de prision. Previnieronse de armas, y montaron en sus cavallos, con que cercaron las casas Reales, y de improviso prendieron al Zaque, y á sus principales Caziques, que le acompañaban; y sin guardarle forma judicial, ni mas averiguaciones, que las referidas, lo sentenció á que en la Plaza publi ca de su Corte le cortaran la cabeza por traydor; y que los demás Caziques, y principales passaran por la misma pena de muerte.

   Notificóle la sentencia el Escrivano, á quien con animo Real respondió: Dezidle al Capitan mayor, que demás á mas le debo este beneficio que oy me haze de quitarme de vna vez la vida, que de tantas me quitaba: y pues me hize Christiano, quando me quitó este Reyno temporal, no me apresure tanto la muerte, que por su culpa pierda el Eterno.

   Sacaronlo de la prission, para el cadahalso, assis tiendole el Cura Juan de Lescanes, y los Padres Fr. Juan de Montemayor, y Fr. Pedro Durán, á fer vorizar en su muerte, á aquel Rey, que avian engen drado en Christo Jesus. Dispuesto muy bien en aquel trance, y con demostraciones de Christiano, y con fession de la Fé Catholica, que con vn Santo Crucifixo en la mano, hizo en voz alta en el cadahalso, le fue cortada la cabeza, siendo de edad de veinte y dos años, de buen rostro, disposicion, y claro enten dimiento; que enseñado mas en las costumbres Chris tianas, y politica Española; podia ser vida de grande conveniencia, para la mas breve reduccion de todo su Reyno.

   Este fin tuvo Aquiminçaque, vltimo Rey de aque lla grande, y fertilissima Provincia, llamada de los Indios Hunçustá, y de los Españoles Tunja, cuya lastimosa tragedia acompañaron el dia siguiente los Caziques referidos, con otros Indios muy principales, á quienes se le dió garrote en diferentes partes. Sus vassallos, que assistieron á su muerte, elados de aquel assombro, nunca visto en sus tierras, no tuvieron alientos para quexarse, manifestando con mudo si lencio su grande sentimiento, se fueron retirando á sus Pueblos, y casas, en que atemorizados, no se atre vian, ni aun á manifestar con la voz aquella desgracia de todos . De tradicion de los Indios refiere el P. Fr. Pedro Simon, que por conservar la memoria de su Rey, con su inconsolable tristeza, hizieron el cuerpo de oro, y que lo enterraron en los montes mas altos de Yguaque; y la cabeza que tambien hizieron de oro, la pusieron en vn grande Santuario, que ay en el Pueblo de Ramiriquí.

   Quando entraron los Españoles en el Pueblo de Sogamoso, y quemaron su riquissimo, y famoso Tem plo: era Cazique Sugamuxi, que con el señorio temporal, tenia el de Sacerdote más principal, oficio anexo al que era señor de aquella tierra, que todos los Moscas tenian por Sagrada. Mirabanlo todos con el respecto debido á la suprema dignidad de que pendian los otros Sacerdotes particulares, llamados Chuquez, de que abundaban todos los Pueblos de ambos Reynos. El Sugamuvi (sic) tenia continuas platicas con el demonio, de que salia tan desvanecido, que avia hecho creer, que solo él era dueño de las aguas, que llovía á su voluntad, y se suspendian segun su beneplacito. Aquellos miserables, que avian creido este, y otros desatinos, lo veneraban, segun la necesidad que tenian de las aguas, para sus cementerios (sic). A deshazer toda esta diabolica presumpcion, y sobervia se aplicaron con Religiosa humildad los Padres Fr. Pedro Durán, y Fr. Juan de Montemayor, teniendo con este Indio continuas platicas, de que resultó, que convencido de su falsa Religion, mentiras de sus oraculos, y enterado en los misterios de nuestra Santa Fé Catholica, recibió el Baptismo con otros de su familia, en su mismo Pueblo de Sogamoso.

   Con el nombre de D. Alonso, que le pusieron, fue muy celebrado de los Conquistadores, y primeros Re ligiosos que huvo en este Reyno, por indio de capa cidad, y modo que tenia de grangear voluntades. Algunas cosas refieren dél, con admiracion de que hallaba sentencias entre palabras mal pronunciadas en el lenguage Español. Fue parte, para que estos Religiosos hizieran grande fruto en la conversion de los Tunjanos; porque en qualquiera oposicion que les hazian los Xeques, y Mohánes, se valian de D. Alonso, que interprete fidelissimo de lo que le man daban dezir, él tambien á su modo los convenia, he cho Predicador muy seguro de la Ley de Dios. Ins trumento que movia, para que aquellos Religiosos tuvieran mas crédito, y authoridad en su Ministerio, de que en breve tiempo lograron grande numero de Christianos. Vivió el Cazique D. Alonso hasta los tiempos del Obispo D. Fr. Juan de los Barrios, y mu rió, siendo Beneficiado de Tunja el P. Juan de Ri bera Castellano. Los Religiosos de N. P. S. Francisco, lo enterraron en su mismo pueblo de Sogamoso.

   En el de Boyacá, cercano á Tunja, halló el P. Fr. Juan de Montemayor en su Templo vna estatua de barro cocido, que en vn cuerpo tenia tres cabezas humanas. Dixeronle los Indios, que desde su antigüe dad lo tenian assi dispuesto; porque representaba vna cosa que era tres personas con vn corazon, y vna voluntad; y que assi lo avia assegurado á sus mayores el Suquenzuá, que fue el Sagrado Apostol, que quan do estuvo en estas tierras les anunció el Misterio de la Beatissima Trinidad, noticia de que se valió el P. Fr. Juan de Montemayor, para enseñarles el mismo Misterio, y reducirlos á la Fé Catholica, en que tuvo grande facilidad. Siendo este Pueblo de Boyacá el primero que entre los de Tunja tuvo Iglesia frequentada de mayor numero de Christianos.

   Estos Religiosos en Tunja, el P. Fr. Juan de Aurrez en Santa Fé, y el P. Fr. Juan Mendez en Bogotá, trabajaron incessantemente en su Ministerio; en que no fue la menor de sus fatigas apartar algo de los co razones de los Indios, el aborrecimiento con que mi raban á los Españoles, ocasionado de las muertes de sus Reyes, y Caziques mas principales. Vivian en con tinuo susto con el assombro de las armas: juzgaban, que el Dios Verdadero que los Religiosos les anuncia ban era tan formidable, como los que professaban su Ley. Vnos temian entrar en ella, otros la desprecia ban, y los mas se rezelaban juzgando, que siendo de la misma Nacion los Religiosos, los engañaban, y como en esta materia representaban la palabra que les avian dado en nombre del Rey, de conservarlos en paz, y sin novedad en sus tierras, y experimenta ban el dominio que tenian en ellas, la mayoria con que los trataban los encomenderos, y el rigor conque les cobraban los tributos; porque como no se puso en ellos tassa, ninguno se contentaba con poco. Los mas se resistian con tal tenacidad, que no avia razon, ni exemplar que los convenciera.

   Pero como de parte de los Ministros Evangelicos está sembrar el grano de la palabra de Dios, y por su cuenta el augmentarlo, supliendo con su gracia, y merecimientos de su Sangre Redemptora lo que fal tare de capacidad en los que reciben su Fé Catholica. Embiados á Evangelizarla nuestros Religiosos; pro curaban llenar su Ministerio en las Ciudades, y Pue blos que el Provisor avia fiado al zelo de hijos de N. P. S. Domingo. Aquellas dificultades casi insupe rables en los principios, procuraban vencer, acari ciando caritativamente á los Indios. Estos conocieron su virtud, y desinterés, se desengañaron de que no eran todos vnos; porque en quanto podian los defen dian de las opressiones que les hazian algunos enco menderos; los oían con aceptacion, y desseo de hazer lo que les enseñaban. A todas las Naciones mueven mas las obras que vén, que las palabras que oyen. Y en las de los Indios obra mas que en todas el buen exemplo, por ser muy inclinados á ceremonias. No ay Indio que falte de su Iglesia el Domingo de Ra mos, y el Miercoles de ceniza. Como á hombres in culpables, se venian á verlos, y á comunicarlos; por que el decoro conque resplandece la virtud, enamora, y se haze respetar, aun entre Gentiles.

   En el Pueblo de Bogotá excedia el Templo del Sol, á quien adoraban con mas reverencia, que á otros Idolos, que avia en otros Adoratorios menores, y comunes. Algunos particulares tenian en sus casas, segun el efecto, para que los fabricaban, vnos de oro, otros de barro cocido, de piedra, de madera, y de algodon. Eran sin numero los Adoratorios que para exaltacion de su idolatria tenian erigidos en los mon tes, bosques, llanos, y caminos, y en ellos alcancias, en que echaban sus ofrendas los que venian de todo el Reyno, á la Corte del Zippa. Algunos de estos Gazofilacios eran en forma de hombres, fabricados de barro cocido al fuego, huecos en lo interior, y en la cabeza vn agujero, que tapaban con vn bonete, en que ofrecia la gente principal. Otros eran ciertas va sijas llamadas Mucuras, ocultas debaxo de tierra, y descubiertas por la parte superior, en que ofrecia la gente ordinaria. Vnos, y otros zepos, en estando lle nos, los enterraban los Xeques en lugares secretos. Thesoros escondidos, que á caso han hallado algunos Españoles, y en ellos el principio de su fortuna.

   El P. Fr. Juan Mendez purificó el Templo del Sol con las bendiciones Eclesiasticas, y levantando en él la Cruz, fue el primero que huvo en aquella Corte, cabeza del Reyno de Bogotá. Celebraba en él el Santo Sacrificio de la Missa, y enseñaba los Misterios de la Fé Catholica; novedad á que acudian los natu rales del mismo Pueblo, y de los circunvezinos. Este Religioso fue muy señalado en la predicacion, y con version de los Indios de la Sabana, en que se ocupó muchos años, con tanto fruto, que los mismos Indios quemaron sus Idolos, con los Adoratorios que tenian por los caminos. Reduxo á la Fé Catholica á muchos de la familia de los Reyes de Bogotá, y baptizó á los Caziques, y á otros Indios principales de los Pueblos de Bojacá, y Zipacon.

   En ellos passó incomparables trabajos, por estar fundados á las puertas de la asperissima montaña, por donde salian los Indios Panches á hazer guerra á los Moscas. Como eran sus fronteras, assistia en ella la gente de Milicia mas libre, y privilegiada, por el derecho de las armas; á que se juntaban algunos Xeques, y Mohánes mas obstinados en la adoracion de los Idolos, y todos hazian resistencia declarada á la predicacion del Evangelio. Pero como vn rayo el P. Fr. Juan Mendez, hizo tanta bateria en lo mas fuerte, que con repetidas instancias, y grandes trabajos, que lo pusieron á morir muchas vezes, consiguió, que se recibiera el Evangelio en estos Pueblos, y que sus Caziques recibieran el Santo Baptismo.

   Como es tierra llana, vistosa, y sin peligro, la que llamamos de la Sabána, andaba por ella el P. Fr. Juan Mendez llevando siempre el recado de dezir Missa, Divino Sacrificio, de que asseguraba despues, siendo Obispo de Santa Martha, que el dia que lo celebraba, lograba con mas abundancia el fruto de su enseñança; porque hallaba á los Indios mas doci les, y atentos á los Sagrados Misterios que les enseñaba.

   Adelantó su predicacion por los Pueblos de Facatativá, Tenjo, Tabio, Chinga, Cota, Chia, y Caxicá, en que lo hospedaban los Caziques con grande res pecto, y atencion; pero, como era su obligacion, poner los pies sobre la cabeza del demonio, se valia del mismo agassajo, para que le franquearan el Templo mas principal que avia en cada Pueblo, y puesto á su dis posicion, derribaba los Idolos, y echandolos fuera, mandaba á los Indios, que les pusieran fuego. Ponia la Cruz, y celebraba el Santo Sacrificio de la Missa, de que salia con tanta seguridad en su vencimiento, que dezia despues: que en ninguna parte lo celebró, en que llegara á su noticia, que avian buelto á poner á alguno de sus Idolos. Milagroso efecto del Divinissimo Sacramento del Altar; pues vna de sus innume rables maravillas es, segun S. Juan Crisostomo, aver sujetado á todo el Orbe de la tierra.

   En el gran Pueblo de Chia era muy frequentado, y celebre el Templo de la Luna, que los Indios lla maban Chia, y adoraban por muger del Sol, cuyo simulacro de plata ocultó con sus riquezas el Cazique, luego que supo la venida de los Españoles. En este Pueblo hizo grande fruto; porque baptizó á mu chos, y les cobró tanto cariño, que aun despues que passó á España á traer otros Religiosos, bolvió á ser su Doctrinero, hasta el año de 571. estando encomen dado en Gonçalo Rodriguez de Ledesma, juntamente con el de Caxicá, encomendado en la Real Corona, segun consta de nuestros libros.

   El P. Fr. Juan de Aurrez era muy continuo en los Sermones en la Iglesia Parroquial de esta Ciudad las Quaresmas, y fiestas que celebraban; alivio que te nian los que atendian mas á su salvacion, que á la codicia; y los que en ella insaciables abrian á todos las manos, tenian quien en publico, y en secreto les reprehendia; sobre que padeció algunos desayres, y tanto, que aviendo menester vn solar, para hazer vna casa en que vivir, se lo vendió el Cavildo en diez pe sos de buen oro, segun consta de sus libros. Los In dios, y Yndias de Quito, y Popayan, que vinieron con Venalcazar, á quienes tambien se les repartieron so lares, con los que traxo Quesada de Santa Martha, mas enterados en la lengua, y trato familiar con los Moscas, les servian de interpretes, y con su enseñan ça, se baptizaron muchos de los que acudian á la Iglesia. En ella les enseñó la Doctrina Christiana en poco mas de dos años, que sirvió el Curato, hasta que el Adelantado Don Alonso Luis de Lugo nombró á otro, como se dirá despues.


CAPITVLO XVI

De las señales que manifiestan, que vno de los Sagra dos Apostoles anunció el Evangelio en este Nuevo Reyno, y la multitud de Idolatrias que tenian sus habitadores.

   Aquel rocio de la mañana, que fertilizando la tierra, corresponde con abundancia de frutos á los trabajos del labrador (dize Dios por Isaias) no descien de del Cielo, sin especial cuydado de mi Providencia. Parecerá acaso, y no Misterio, aver embiado mi pala bra á aquel Mundo, que por ignorado, llamaron Nuevo sus descubridores; pues aviendola derramado mis Apostoles en todo el Orbe de la tierra, se estuvo sin dar fruto en tantos siglos. Assi son vuestros juizios; pero como mis pensamientos se exaltan sobre los vuestros, tanto como los Cielos se levantan sobre la tierra: llegará tiempo en que essa mi palabra derra mada en la America, buelva á mi tan llena de frutos, que admire á todos su hermosa fecundidad. El rocio Celestial del Evangelio se derramó en todo este Nuevo Mundo, desde luego que se repartió entre los Sagrados Apostoles: porque redimido el genero humano con la preciosa sangre del Salvador del mundo, dize Isaias, que lo empezó á llamar á su participacion; trayendolo desde el Orien te; congregandolo desde el Occidente, mandando á es te elado Aquilon, que de sus gentes, y al Austro, que no prohiba el que vengan todos á gozar de su Redempcion, entrando en su Iglesia por las puertas del Baptismo .

   A los Orientales llamó primero, segun el Evangelista San Mateo: y ser llamadas en segundo lugar las gentes Occidentales es el fundamento, que tienen los Authores, para assegurar, que el Sagrado Apostol Santo Thomas fue el que traxo á este mundo Occidental aquella palabra Divina, que abreviada en el Evangelio, fecundó estas tierras desde su predicacion. La qual, aviendo estado por tantos tiempos oculta, no buelve vacia, sino tan llena de frutos, como son los que de su numerosa Christiandad, ha buelto á su dueño en mas de docientos años, que cuenta de su descubrimiento, y segundo rocio, que humedeció el primero, que descendió de S. Thomás, Cielo Apostolico, de quien asseguró S. Juan Chrisostomo en la Cadena de S. Thomás el An gelico, que si fue el mas flaco, el mas dexativo y el de menos fé entre los Condiscipulos; despues fue el mas fuerte, el irreprehensible, el que anduvo todo el Orbe de la tierra, y el que en medio de las plebes, que lo rodeaban para matarlo, se ocultaba hasta llenar con mas conversiones su dignissimo Apostolado .

   A quien solo conceden los Doctores, que anduvo to do el Orbe de la tierra; que predicó en este Occiden tal, lo assegura nuestro doctissimo Maestro Fr. Tho más Malvenda, de opinion del P. Manuel Nobrega, de la Compañia de Jesus, Missionero del Brasil. De la misma opinion es el Padre Mro. Fr. Agustin de la Calancha, de la Orden de nuestro Padre San Augustin, fundada en los Historiadores de esta America, que cita el Padre Presentado Fr. Gregorio Garcia, de nuestra Religion, dize, que en vn Pueblo llamado Guatalco en la Nueva España ay vna peña, y en ella esculpida la imagen, y nombre del Santo Apostol; y que por con servar su memoria en aquella Nacion, llamada los Chontales, ay vn pueblo, que se intitula Santa Thomás.

   Conque de este Sagrado Apostol se verificarán las señales, que se hallan en todo este Nuevo Reyno de Granada. En la Provincia de Cartagena hallaron los Españoles algunos Idolos con Mitras, y Baculos. En el cerro de Ytoco de los de Musso, se halla vna losa, y en ella impressas huellas de pie humano. En la de Guane, en los Indios de Tocaregua está vna losa de dos varas, y media de alto, y dos de ancho, algo encaxada en la tierra, en que están tres figuras de hom bres de medio relieve, con vn mismo genero de vesti dos, como Indios, ó Aposteles. El que está en medio tiene barba, sandalias, y vn libro, y á los pies cinco renglones, que no se entienden por ser de letras no co nocidas. Dizen, que son del Apostol, y de dos Indios sus discipulos. A estas noticias verdaderas, que dieron al Padre Presentado Fr. Gregorio Garcia (que las re fiere) los Religiosos fundadores desta Provincia, solo faltó la de que vna quebrada de aguas saludables, que passa por donde está la losa, se llama La quebrada de los Santos.

   En el Valle de Vbaque, de jurisdicion desta Ciu dad de Santa Fé, cerca de vna quebrada llamada Zaname se halla en vna piedra estampado vn pie humano. Y quando la tradicion de los Naturales no assegurara ser vestigio de el pie de el Apostol, que predicó en este Reyno, lo acreditaran los continuos milagros, que dizen han obrado los polvos de aquella piedra, que los Indios dán á beber á los enfermos. En la jurisdicion de la Grita, del Govierno de Merida, del mismo Reyno, en vn lugar llamado Pueblo Hondo, ay vna piedra, que llaman de el Apostol, en que están estampados dos pies humanos.

   El P. Fr. Pedro Simon en sus noticias manuescriptas dize lo siguiente: Estuvo en estas tierras vn Predicador, á quien, los Indios llamaron Sadiguya, que quiere dezir nuestro pariente, y padre . Tambien le llamaron Suganmoxe, que quiere dezir Santo, que se desparece, y haze invisible. Tenia el mismo talle, y vestido, que le pintamos. Traía en la cabeza, y brazo hecha la se ñal de la Cruz, y en ella remataba la macana, que traia por bordon. Dióles á entender, que avia vn Dios en el Cielo, que premiaba á los buenos, y castigaba á los malos. Enseñóles, que las almas eran immortales, y que los muertos avian de resucitar; y otras muchas cosas pertenecientes á los Articulos de la Fé, de quien daban noticias, aunque pervertidas por el demonio.

   En la noticia quarta dize: Tenian algunas noticias del Evangelio, que los muertos avian de resucitar para siempre! que las almas baxan al centro de la tierra por vnos caminos, y barrancas de tierra amarilla, y negra, passando vn gran rio en vnas balsas de telas de araña, para navegar á la Siria en demanda del martyrio. Lley por esso no ossan matarlas, porque no falte quien los passe. Tambien dexó escrito Quesada en sus quadernos, que ponian Cruzes, sobre los sepulcros de los que morian picados de culebras, aunque no sabian dezir por qué á estos los diferenciaban con esta señal, de los otros muertos. Hallóse tambien la señal de la Cruz bien hecha, y formada con almagre tan fuerte, que la antiguedad, ni las aguas no la pudieron borrar, en algunas peñas altas, que hallaron los Españoles, de que yo he visto algunas cerca de los Pueblos de Boza, y Suacha.

   Tenian tradicion de aver venido á este Reyno vein te edades avia, contando setenta años en cada edad, vn hombre no conocido de alguno, ya mayor de años, cargado de lanas el cuello, y barba hasta la cintura, cogida con vna cinta la cabellera, de quien ellos vsaron traer las suyas atadas. Andaba descalço, vna man ta con vn nudo puesta sobre el ombro derecho, y por vestido vna tunica sin cuello hasta las pantorrillas; á cuya imitacion andan ellos descalços, y con este modo de vestir, que los Españoles llamaron camiseta, y á la capa, manta: trage tambien de los Indios del Perú. Dizen, que vino por los llanos continuados con Venezuela, y entró por el Pueblo de Pasca, por donde entró Fedreman. De Pasca vino á los Pueblos de Boza, y Suacha, Fontivon, Bogotá, y Zipacon. Passó á Cota, donde assistió algunos dias, en que assistian innumera bles Indios, á oirle, entendiendolo varias lenguas. Los enseñó á hilar, y les hizo los telares, y se los dexó se ñalados en vnas piedras lisas, de que se han hallado algunas. Passó á Guane, donde ay señales de sus pies: y vnos calizes en las cuevas, en que dormia en las ori llas del rio de Sogamoso. Bolvió á Tunja, y en toda su jurisdicion predicó, y les enseñó los Mysterios de nues tra Santa Fé. Desapareció, y no bolvió mas. Hasta aqui son palabras del Padre Fray Pedro Simon.

   Entre los Sagrados Apostoles se halla, que Santo Thomás dexaba estampadas en las piedras señales de su cuerpo, y gloriosas plantas. En vn monte de los muchos que tiene la Isla de Zeylan, dize nuestro Mro. Fr. Juan de la Puente, que se ve vna piedra, y en ella esculpida las plantas de vn hombre . Y aviendo determinado la Iglesia, que predicó á los Indios Orientales, en que se han hallado estas señales; hallan dose en estas Occidentales del Nuevo Reyno las de las plantas de pie humano, de este glorioso Apostol, se puede assegurar, que fue el Sol resplandeciente, que derramó los primeros rayos del Evangelio, en este nuevo Reyno; pues en tantas partes dél se halla su imagen, y señales de sus plantas Sagradas, que se han hecho venerar hasta con milagros. Fuera de las refe ridas, dize el P. Fr. Pedro Simon, que en el Pueblo de Iza, cerca de Sogamoso, está vna piedra, y en ella estampado vn pie humano, con la qual tienen tanta devocion las Indias, que estando cercanas al parto, beben de sus polvos, y paren con facilidad. Como vn abysmo llama á otro abysmo, siendo su nombre, para que segun él sea su alabança; solo tocaba á este abys mo de la predicacion, llamar á los mysterios de el Evangelio, á este abysmo del Nuevo Mundo.

   El P. Presentado Fr. Gregorio Garcia tambien re fiere, que algunos Authores, que fueron de opinion de que el glorioso Apostol San Bartholomé predicó en estas Indias Occidentales, á quien sigue el Obispo Piedrahyta: opiniones muy conformes á la grandeza de esta America; porque si en la predicacion de las otras tres partes, (que respecto de estas es medio mun do muy corto) se ocuparon doze Apostoles, con seten ta y dos Discipulos; en esta quarta parte, que es vn nuevo mundo mayor, que el antiguo, dos Apostoles, y algunos de los Discipulos divulgaron el Evangelio. De el Apostol San Simon tambien se puede conjetu rar, que predicó en esta America, por lo que dize Nizeforo, Author antiquissimo, que hablando de este Santo Apostol dize: Y la misma doctrina llevó tambien al Occeano Occidental. Y lo refiere nuestro Mro. Fr. Juan de la Puente .

   Los Indios de este Nuevo Reyno llamaron á vno de estos Sagrados Apostoles, Bochica, otros Zuhá, de quien segun el conocimiento que tuvieron de Dios, y de algunos Articulos de la Fé, como se infiere, que se los enseñó. Creían, que avia vn Author de la Natu raleza, que hizo el Cielo, y la tierra; y que era Trino en personas, y Vno en essencia, segun el simulacro de vn cuerpo humano con tres cabezas, que halló en Boyacá el P. Fr. Juan de Montemayor. Tambien assegura el P. Fr. Pedro Simon, que los Indios Pijaos, y algunos del distrito de Tunja, tenian en sus San tuarios figuras de hombre, con tres cabezas ó tres ros tros, y que dezian ser tres personas con vn corazon. Afirmaban la inmortalidad del alma; y assi, quando moria alguno, le ponian en la sepultura que comer, y que beber. Esperaban el juizio vniversal, y la resu rreccion de los muertos: tenian alguna noticia de la creacion del mundo, y del diluvio. Referian grandes beneficios, que les hizo el Bochica: y que despues de aver vivido muchos años, fue trasladado al Cielo; y que al tiempo de su partida dexó al Cazique Sugamuxe, por heredero de su poder, y santidad: en cuya veneracion tenian por tierra santa todo el Valle de Sogamoso. En él desemboca vna calle, que en memo ria del Bochica labraron á mano, con mas de cien leguas de longitud, que teniendo sus principios en los llanos de San Juan, dezian, que por alli avia venido, y entrado en las tierras de este Reyno.

   El demonio, que en la sementera de el trigo mas acendrado derramó la cizaña de falsas doctrinas, para pervertir al genero humano instruido con la Evangelica, que enseñaron los Apostoles, disfrazado (segun dezian) en vna muger de estraña belleza, artificio ordinario, conque ha prevaricado á muchos hombres grandes, de mas capacidad, y entereza, que la que te nian los Indios, que fuera de su inconstancia, y fragi lidad, son muy inclinados á novedades. Por esta mu ger, que vnos llamaban Chia, otros Huytacha, derra mó el demonio su malicia, llenando de varios dispa rates, la doctrina de el Apostol; conque los prevaricó de su Catolica enseñança, hizo que al Sol lo adoraran por Dios, y á la Luna, porque era su muger; de que se originó (segun refiere Quesada) llamar Vehies á los Españoles, que quiere dezir, hijos del Sol, y de la Lu na. Introduxo en diferentes pueblos, que le sacrifica ran vnos niños, y algunos mozos, que no passaran de veinte años, persuadiendoles, que para el Sol era aquel el sustento mas regalado, y el sacrificio de su mayor estimacion. Multiplicó los Idolos en tanta multitud, que en cada Pueblo avia tantos como en Roma, segun refiere su Emperador Marco Aurelio, y Tertuliano en su Apologia. Todos convenian en la Idolatria, menos la Nacion de los Tammez en las orillas del rio Cazanare, y los Aruacos en Santa Martha: Algunas Nacio nes en los llanos de San Juan, y los Paez en el Valle de Neyba. La razon que daban de la creacion del mundo, y del origen de su Nacion, era que poco des pues, que amaneció, y apareció la luz, criadas todas las cosas, salió vna muger, á quien llamaban Bacuche, que quiere dezir muger buena. Esta dezian, que sacó de las aguas vn niño de edad de tres años, y baxó con él al Pueblo de Yguaque, apartado quatro leguas de la Ciudad de Tunja. Criólo hasta que tuvo edad para casarse con él, y de cada parto nacian quatro, ó seis hijos, de cuya generacion se llenó toda la tierra. Lle gó la vejez, y juntando grande numero de sus descen dientes, se fueron á vna laguna, que está en la cumbre de los cerros mas altos, que miran á este Pueblo de Yguaque, hizieronles vna platica, y con lagrimas de ambas partes, al despedirse convertidos en culebras, se entraron en la laguna. El demonio despues disfrazado en el cuerpo de aquella muger llamada Chia, les man dó que hizieran sacrificios á estos padres de su gene racion. De que se originó adorar lagunas, rios, arroyos, y pantanos; en diferentes Pueblos de este Reyno. Error, que tambien tuvieron los Gentiles de Europa, segun Authores, que cita el Illmo. Zerda .

   Los Indios de Bogotá hazian la adoracion en su rio, aviendole ya entrado el de Boza en vnas peñas, que ay cerca de Suacha, en que ofrecian algun oro, y cosas de su estimacion, por tener mas abundancia en las pesquerias. Era tambien muy célebre, y frequentada la laguna de Guatavita, de que se tratará despues. En vna de las Islas de la laguna de Fuquene, dize Quesada en su Compendio, avia vn Templo de grande veneracion, y donde de ordinario avia gran Romerage, y concurso de peregrinos, y donde avia siempre cien Sacerdotes, para el culto de aquel Santuario.

   En la laguna de Tota en Sogamoso, dize el mismo Quesada, avia vn animal monstruoso, que los Indios dezian, era el demonio, lo qual (dize) yo no dexo de creer, porque este Pueblo de Sogamoso, en cuyo ter mino está la laguna es el assiento del fundamento de su Religion, y aquel Pueblo es su Roma de ellos, y aquel Cazique su Pontífice Maximo, y de el fundador de aquella poblacion, ascendiente, y tronco de los Sogamosos modernos, salió la falsa ley, y idolatria, de que en ambos Reynos de los Moscas, se usa, y reve rencia. Es agua obscura, y ruin, para tratar de bebella, ni para otra cosa de provecho, como donde ha estado el origen de tan gran daño. Hasta aqui son palabras de Quesada.

   En los sacrificios de Papagayos, tenian gasto exor bitante los Moscas, que les compraban, y traían de las tierras calidas, y avia sacrificio en que ofrecian ciento, y docientos Papagayos, y diez, y doce Guacamayas. Sacrificabanlos en lugar de hombres, y para que su plieran por ellos, los enseñaban á hablar en su lengua; y quando la hablaban muy bien, los juzgaban dignos del sacrificio. Si los Mexicanos huvieran caído en esta traza, no huvieran consumido tan gran parte de sus Naturales, en la barbaridad y cruel carneceria de los suyos.

   El sacrificio, que por mas de su agrado les avia in troducido el demonio, era de vn mancebo natural de vn Pueblo, que estava en las vertientes, que tiene la Cordillera, házia los llanos de San Juan. Al que seña laban para él, lo criaban desde pequeño en vn Tem plo, que tenian dedicado al Sol. Quando ya tenia diez, ó doze años lo sacaban, y llevaban á vender de Pro vincia en Provincia, en precios tan excesivos, que solo los Reyes, ó Caziques muy poderosos, que tenian con que comprar á vno de estos Mojas (assi los llamaban) podian sacrificarlo. En aviendolo comprado, lo depo sitaban en vna Huáca (assi llamaban á sus Templos) hasta tuviera quinze, ó diez y seis años. Si en aquel tiempo se averiguaba, que avia tratado con alguna muger, lo despedian por infame, y victima indigna de ofrecer en la presencia del Sol; porque dezian, que assi las manos, como las ofrendas, y sacrificios, que se consagraban á sus Dioses en los Templos, debian ser limpias, y no inficionadas con las impurezas de la sensualidad. O confusion; para los que somos indignos Ministros del Dios verdadero, cuyo Sacrificio Sagrado está pidiendo pureza, y virginidad hasta en los pen samientos! El modo, que tenian quando los sacrifica ban, era abrirlo vivo, y sacarle el corazon, y las entra ñas, en interin, que los sacrificadores, cantaban cier tas endechas, y canciones, que tenian compuestas para celebrar aquella barbara funcion. Todos los natura les de esta America conformaban, con muy poca dife rencia, en los Sacrificios, y supersticiones. Y en todas fueron, como los Gentiles de las otras partes del mun do, que nunca sacaban de sus discursos infelizes argu mento racional, que convenciera sus entendimientos, oprimidos con la ceguedad de la Idolatria.

   Otra ceremonia principal, y muy costosa, eran vnas processiones a que assistian los Reyes, y mas princi pales Caziques, y se hazian, quando sembraban, ó cogian las semillas. Formaban estas processiones en ciertas carreras, ó calles largas anchas con proporcion, iguales, y muy limpias, de que hasta los tiempos pre sentes se hallan algunas en diferentes Pueblos, como la que vemos en la sabána de Bogotá. Para esta celebracion se lavaban, y asseaban la noche antes para salir el dia siguiente con mas decencia a aquel acto de su Religion, que aunque falsa, advierte la decencia, conque debemos llegar á celebrar los Sagrados Mysterios, y ceremonias de nuestra Religion Catholica. En traban en aquella carrera en diferentes quadrillas di vididas las parcialidades, con arreos, y disfrazes, que inventaba su curiosidad, para mayor lucimiento de cada vna en aquella funcion publica, á que acudian millares de las gentes circunvezinas. Salian á lucir en los mas las joyas de oro, Patenas, Medias Lunas, Bra zaletes, Pulseras, y Casquetes, adornados de vistosa plumeria. Otros con disfrazes de varios animales ajus tadas con tanta curiosidad las pieles, que representa ban muy al vivo Ossos, Leones, Tigres, Venados, Dan tas, y Culebras. Iban los Sacerdotes con Coronas de oro en forma de Mitras, á quienes seguian quadrillas de hombres pintados de bija, y xagua, sin joya alguna, ni otro adorno de gala: Estos ivan llorando al Bochica, y al Sol, por la salud, y estado de su Rey, ó de su Cazique, á cuyo efecto avia costeado, y dispuesto aquella procession. Inmediatamente á las quadrillas de los que lloraban, se seguian otros, dando grandes risadas, y diziendo, que ya el Sol avia concedido á los que iban delante pidiendo con lagrimas de sus ojos. Otros se seguian disfrazados con mascaras de oro, con las man tas arrastrando, para limpiar la calle, y que entraran otros baylando, y cantando al son de fotutos, y flautas, y caracoles. Luego otros con diferentes invenciones, de que se componia vna barahunda, y vozeria tan grande en toda la procesion, que en algunas leguas de distan cia se oía el sonido, retumbando el eco de la fiesta por las quiebras, y alturas de los montes.

   El vltimo lugar llevaba el Rey, ó Cazique con todo el adorno, y Magestad, que podia, siempre, en andas, que costosamente adornadas, llevaban en ombros losmas principales Cavalleros: seguianlos criados, y Mi nistros de la Casa Real, bien vestidos, y llenos de jo yas de oro. Entretenian la procession, mientras alumbraba el Sol, y no hazian poco en bolver con su luz al Templo de donde avian salido, sin rendirse con los movimientos, bayles, y vozerias, conque todos celebra ban la fiesta, pidiendo la prosperidad de su señor. Gastabase tan crecida summa en el costo, comidas, y bebidas de los que componian, y de los que venian á verla, que el Gene ral Quesada, que lo vió, y lo refiere, tiene por dificultoso numerar el precio, sin aventurar el credito.

   Estas processiones se conservaron muchos años des pues de la Conquista, especialmente en el Pueblo de Vbaque, cuyo Cazique ocurrió á esta Real Audiencia por los años de 561 á sacar permisso para hazerla, re presentando, que pues á los Españoles eran permitidas fiestas de toros, y cañas, mascaras, y carnestolendas, no seria razon, que á ellos les prohibiessen los place res, que avian usado, para desahogarse de los trabajos. Lo qual, se les concedió, con tal, que assistiera vno de los Oydores, y fue el Licenciado Melchor Perez de Artiaga, con muchos Españoles, que acompaña ron, y bolvieron admirados de las grandezas, y curiosi dades, que vieron, especialmente de la suma grande de oro, conque salian adornados. Los Gentiles de Eu ropa en sus fiestas fueron mas abominables, que los Indios. Los sacrificios, que llamaron Bachanales, Sa turnales, Florales, con los de Baco, y Venus, se cele braban con acciones nefandas, y tan monstruosas, que en Italia se prohibieron muchas vezes con decretos del Senado Romano. Nuestros Religiosos trabajaron mu cho por desarraygar estas costumbres Gentilicas de los Indios, y para ello consiguieron vn Breve de la Santidad de Paulo Quarto, en que para que tuvieran decentes regozijos, sin aquellos cantos, y bayles, ni que huviesse cosa, que oliesse á la Idolatria passada: les commutó las fiestas, que hazian al Sol, y á otros Idolos, en las que oy hazen las festividades de Christo Señor nuestro, de su Madre Santissima, y de los Santos.

   En este indulto siguió á su predecessor el Pontifice Gelasio, que por borrar de la memoria de los Gentiles de Italia, las fiestas Lupercales, instituyó las de la Purificacion de Maria Santissima . Este Breve firmado del Santo Pio V. que en la ocasion era Cardenal, está en nuestro Archivo, y es del tenor siguiente.

   Michael Gisterius miseratione Diuina Sanctæ Romanæ Ecclesiæ Presbyter Cardinalis titilli Sanctæ Ma riæ: super Minervam, Alexandrinus vulgariter nuncupatus, Ordinis Preedicatorum Vice Protector fidem facimus, & in verbo veritatis attestamus, quod Sanctissirnus in Christo Pater, ac Dominus noster Paulus Divina Providentia Papa quartus animadvertens, quanta cum dificultate mortales ab asuetis desistant, quamque multi ab antiquis temporibus in consuetudinem, ir vsum receptis, recedant, sibique a fidedignis clarissirnum esset, Indos Indiarum maris Occeani, ir Australis, ac præesertim Regni del Perú, plures dies festos ex antiquissimis ritibus, varijs anni temporibus, et præcipue cum segetes suas serunt, ac metunt, partim in honorem Solis, partivi Idolorum suorum, multi farie celebrare, ita ut dificilimum sit, plures ex illis ad fidem nostram orthodoxam, tam conversos ab huiusmodi supersticiosa, damnabilique observantia, festorum huiusmodi celebrali, retrahi volens eos Sanctissimus Dominus noster iuxta Romanæ Ecclesiee morem ad suave iugum Christi suaviter ducere, & tanquam parvulos lacte nutrire, consuetus que suos Solis, & Idolorum damnabilis ritus paulatim suprimere: omnibus,& singulis Archiepiscopis, Episcopis, ceeterisque Ecclesiarum Preslatis Indiarum maris Occeani, & Australis inventarum ir inveniendarum cuilibet in sua Diœcesi præfatos dies festos, quos præfati Indi noviter conversi, infidelitate sua in honorem Solis, & Idolorusuorum celebrare solitierant post veri Solis Christi apparitionem, in honorem ipsius Christi, ac illius Genetricis, & Sanctorum suorum pro ut ipsis melius expedire videbitur commutandi. Motu proprio per sua vocis oraculum hodie nobis de super factum licentiam, & facultatern integram, & plenariam concessit, & indulsit de grafia speciali, ita vt dies qua infidelibus ante creatoris, & Redemptoris nostri Iesu Christi cognitionem in honorem Soles, (sic) & Idolorum suorum iuxta eorum ritus celebrantur, post eorum conversionem seruata solemnitate, in Iesu Christi Salvatoris nostri ac eius Genitricis Maria, vel Sanctorum suorum honorem, & gloriam in futurum debitis cultu,& honore religiose celebrentur. Non obstantibus quibuscumque in contrarium facientibus. In quorum fidem præsentes litteras manu propria subscriptas,& sigylli nostri appensione munitas fieri fecimus, ac per Secretarium nostrum subscribi mandavimus. Datum, Romæ in Palatio Apostolico in Camera nostræ solita residentiæ sub anno a Nativitate D. millesimo quingentessimo quinquagesimo occtavo (sic); die vero vigesima octava mensis Novembris. Pontificatus Smi. in Christo Patris, ir Domini nostri D. Pauli Papæ Quarti, anno quarta (sic). Fr. Michael G. Cardinalis Alexandrinus † Ioannes Matheus Robertus Secretarius.


CAPITVLO XVII

De las costumbres, leyes, y Govierno de los Indios de este Nuevo Reyno.

   A todos los naturales de esta America llamaron Barbaros los Españoles, con aquella misma vanidad que los Griegos (según Diogenes) llamaron Barbaras á otras Naciones; porque no hablaban en lengua Griega, ó si la hablaban, no la pronunciaban con aquella propriedad que los nacidos, y criados en Athenas. El mis mo nombre dieron á los de este Reyno, porque no les respondian en la lengua Española conque les pregun taban, y por la vozeria que vsaban en sus batallas. Costumbre que en ellos no era tan barbara, que no tu viera los exemplares de otras Naciones en la antigue dad: pues Julio Cessar alababa los clamores de sus Soldados, culpando el silencio de los de Pompeyo. Tambien los llamaron Barbaros; porque sembraban los caminos de púas envenenadas, para defenderse desus enemigos. Sin reparar, que por la misma razon lofuera el Principe de Bearne (llamado en su coronacionde Rey de Francia, Henrico Quarto)quando para defender á Maraño en la Rochela , é impedir á sus enemigos la entrada, mandó arrojar en los anegadizos, ó lagunas que rodean aquella Ciudad, tablas guarnecidas de gruessos clavos, y otros instrumentos nocivos, para que se atravessaran los pies de los cavallos, y Soldados, que tuvieran atrevimiento de entrar por elagua, para llegar á lo enjuto. Pero hablando, segunestilo de la Sagrada Escritura, solo debieron llamarbarbaros á los Indios, porque no conocian al Dios Verdadero. Propriedad conque Davidllamó Pueblo Barbaro al Egypcio,quando salió de su cautiverio el Pueblo Hebreo . Con la misma propriedad se confiessa deudorde los Griegos, y de los Barbaros el Apostol S. Pablo; porque como Apostol destinado para predicar á los Gentiles, debia ilustrarloscon su Catholica enseñança. Sucessoradel Apostol llamaron algunos á la Ordende Predicadores; y como obligada á titulo tan glorioso,vino á este Reyno a satisfacer en algo á esta deuda; yhalló, que solo en ser Gentiles, eran Barbaros sus habitadores, y que su politica, costumbres, leyes, y goviernoeran las siguientes.

   Los Moscas, Bogotaes, y Tunjanos convenian en lascostumbres, leyes, y govierno conque se mantenian ensus Provincias, aunque en la oposicion se diferenciaban con guerras continuas, que se movian por muy debiles fundamentos. Antes de salir á ellas daban cuentaal Summo Sacerdote Sugamuxi, y oída la respuesta,salian á la batalla con Exercitos tan poderosos, queel Bogotá ponia mas de sesenta mil hombres en campaña, y el Tunja le correspondia con mas de quarentamil. Primero salian al campo, en que ponian al Sollas armas, en contorno de ellas andaban cantando lascausas que los movian á la batalla; suplicando al Bochica, y al Sol, por tiempo de veinte dias, que no fuesenvencidos, pues tenian la razon de su parte. Perosi salia contrario á su pretension el sucesso, recogianreliquias del Exercito desbaratado, y en su contornolloraban su desgracia por otros veinte dias, representando al Sol en tonos tristes, que la malicia de suspecados los avia vencido, aun teniendo de su parte larazon, y la justicia. Argumento tan racional, que á notener los entendimientos tan oprimidos con la idolatria, debe convencer á los Catholicos, para conocer,que ordinariamente les proviene de la malicia de susculpas la derrota de sus Exercitos.

   En lo civil tenian Ciudades grandes, y pequeñas, conlos Palacios de los Reyes, Caziques, y otros Señoresprincipales, con sus cercados tan sumptuosamente labrados, que el General Quesada los llama superbissimos, y á todas sus poblaciones, casas de campo, y recreaciones, de que estavan llenas las tierras del Bogotá,llamó el Valle de los Alcazares. En diferentes partestenian estanques, para bañarse. El mas celebrado delos Zippas de Bogotá era el de Tabio, donde en cortadistancia brota de la tierra vna fuente de agua fria, yotra de agua calidissima, que juntas en vn famosoestanque, se ponian en vn temple regalado, para baños, á que hazian sombrados altissimos, y frondosaspalmas, que despues, porque las miraban con algunaveneracion los Indios, las mandó cortar el señor Arzobispo D. Fr. Christoval de Torres. Tenian la mismarecreacion cerca de Guasca los Señores de Guatavita,y en los baños que llaman de Yza, el Sacerdote Sugamuxi, y en Ramiriqui el Zaque de Tunja.

   Estos dos Reyes tenian dentro de los cercados desus Palacios mas de trecientas Tyguyes, que son concubinas, sin las criadas que las assistian: y los demás Caziques tenian todas las que podian sustentar, fuerade las mugeres de calidad, con quienes estavan casados.Estas concubinas servian la casa, y á satisfacer la sensualidad; y tambien eran grangeria, de que teniangrande vtilidad. Porque como á las casas Reales, y masprincipales de los Señores ocurria tanta gente, salianellas por las puertas falsas, y entraban á algunos mozos. Si ellos no estavan enamorados, ellas los provocabande palabra, y tal vez por fuerça. La ocasion,la mozedad, el vicio, y el ser mugeres prohibidas,los hazia caer en la ofensa de la casa Real, delito quese castigaba con pena de muerte. Al que comprehendian, lo llevaban ante el Señor, que al instante lomandaba ahorcar. El, por escaparse de la muerte,ofrecia vn donativo, y el Señor se hazia del rogar,hasta que lo destruia (sic), y entonces lo perdonaba.

   Era tan absoluto el dominio que tenían estos Reyes, que en pidiendo qualquier hija de Cazique, óde otro particular, que le pareciesse bien, se la dabanluego, y lo estimavan, como honra, y felicidad. Tenian ordinarios, y excessivos tributos; porque eranabsolutos, y disolutos dueños de las mugeres, haziendas, y vidas de sus vassallos.

   Todos los Naturales de estas Provincias, assi hombres, como mugeres, por la mayor parte son de buena disposicion, y hermosura, y en algunos Pueblosde facciones muy perfectas, de grandes fuerzas, y muyinclinados al trabajo, especialmente en el de sus tierras; porque son grandes labradores, muy cuydadosos de sus ganados, y aperos de sus labranças, y paraello no pierden tiempo, ni pedazos de tierra, que noaprovechen. Las mugeres están continuamente hilando, para sus mantas, y otros texidos de que se vistenellas, y sus hijos, y maridos. Los que pertenecen á lastierras frias, anduvieron siempre vestidos de mantasde algodon, algunas finissimas, y pintadas de varioscolores. En las cabezas vsaban casquetes de pielesde animales matizados de plumeria, y en las frentesmedias Lunas de oro, con las puntas á la parte dearriba. Assi los hombres, como las mugeres, se pintaban los rostros, y partes descubiertas del cuerpo, contintas de bija, que es colorada, y de Xagua, que esnegra; aunque ya todos estos trages, y arreboles, seles van olvidando con los de los Españoles, que noles han parecido, ni les assientan mal. Los hombresvsaban, y hasta oy lo usan, el cabello crecido hastalos ombros, partida la melena en forma Nazarena.Las mugeres tienen por gala traer el cabello muylargo, negro, y lustroso; y para conseguirlo componende algunas yerbas legias muy fuertes, y bañandose con ellas, crece el cabello, y el negro se pone lustroso, como el azabache. En todo lo mas de este Reyno,especialmente en las tierras calidas, han olvidado lavariedad de lenguas en que hablaban; y la Españolala hablan, entienden, y pronuncian con mas propriedad, y perfeccion, que muchos Españoles.

   Tenian algunas leyes vniversales de antiguedad immemorable, en cuya observancia no se faltaba. En elcasamiento que hazian con la primera muger, intervenía el Xeque, ó Sacerdote, que haciendo preguntasreciprocas al hombre, y á la muger, que ya se avianechado los brazos, y en respondiendo en alta voz: Siquiero, quedaba efectuado el matrimonio. A los Caziques, que estavan exemptos del castigo, por el privilegio de su sangre, y dignidad, los podian castigarsus mugeres; y segun el numero de ellas, crecia la summa de los azotes. Nueve tenia vn Cazique de Suezca,á quien (dize el General Quesada) que halló en la azotea (sic), y sin que valiera su ruego, en dexandovna el azote, lo cogia otra, y como castigaban el delitocometido, y tambien vengaban sus zelos, con la crueldad de estos, salian algunos sin pellejos de los azotes.Rara ley, y muy digna de que se practicara entre los Españoles, aunque fueran tan grandes, como lo eranen aquel tiempo los Caziques. El modo de tratar loscasamientos era comprar con algun presente a la novia, y en aceptandolo, quedaba efectuado el casamiento. Reparaban poco en no hallar doncellas á sus mugeres, y en algunos era motivo para aborrecerlas, silas hallaban con integridad; porque dezian eranmugeres desgraciadas, que no huvo quien hiziera casode ellas. Pero despues de hecho el casamiento sentianmucho el adulterio, y se castigaba con pena de muerte.No casaban con hijas, hermanas, ni sobrinas, gradosde consanguinidad prohibidos; pero en parentesco deafinidad, jamás repararon; y aun en los tiempos presentes no reparan algunos en este impedimento. Parirdos criaturas de vn parto, era afrenta, porque nocreian, que de un ajuntamiento se podian concebirdos hijos, y dezian, era demasiada luxuria. Jamás tuvieronparteras, ni las vsaron, hasta que enseñaroneste exercicio las mugeres Españolas.

   Mandaban sus leyes, que muriesse el que mataba;porque dezian, que solo Dios era dueño de la vida, yque los hombres no podian perdonar la muerte. Elhombre soltero, que forçaba vna muger, tenia pena dela vida; y si era casado, en su presencia avian de vsarde su muger dos hombres solteros. Si alguno era incestuoso con hermanas, hijas, ó sobrinas, lo enterrabanvivo en vna cueva llena de sabandijas ponçoñosas, y locubrian con vna losa, hasta que moria, y la misma pena daban á las mugeres. Toda la Nacion de los Moscasfue siempre limpissima en no comer carne humana, yen el delito de la sodomia; y por haver hallado á un Indio, que lo cometió, se refiere, que le dieron por pena el que lo dividiessen en veinte pedazos, y que cadavno se quemase en diferente parte.

   Tenian muchas horcas en los caminos, suplicio quedaban á los que merecian pena de muerte. A los ladrones cortaban las orejas, las manos, y las narizes.Por algunos delitos, que no eran tan graves, la afrenta mayor que se les hazia á los hombres, y tambien álas mugeres, era que les cortassen el cabello, ó que lesrompiessen las mantas en presencia de la justicia;tambien les mandaban dar algunos azotes; cuyo numero se aumentaba, segun la gravedad del delito. Alos que huian en las batallas antes que se retirara el Capitan, les daban muerte afrentosa, al arbitrio de su General. Y á los que mostraban cobardia, les vestiantrage de mugeres, y los ocupaban en sus ministerios,como era moler chicha, y mascarla, hazer arepas, cargar agua, y barrer las casas.

   Estava prohibido, el que pudiesse alguno andar enandas, cargado en ombros de sus criados, por ser soloprivilegio de los Reyes, ó de los grandes señores, áquienes el Bogotá, ó el Tunja se lo concediesse, menos los señores Soberanos, y el Summo Sacerdote.Tambien era privilegio el de tener horadadas las orejas, y las narizes, y traer en ellas cañutillos de oro, queconcedian los Reyes á los Nobles, y á los Xeques. Ninguno podia mirar de lleno el rostro del Rey, ó de su Cazique principal; los que no lo eran miraban alsuelo, estando en su presencia; y la gente ordinariaassistia en ella bueltas las espaldas al Rey, y á sus señores. La hazienda de los que morian sin heredero, se aplicaba al fisco.

   Heredaban el Reyno los sobrinos, y si no los avia,los hermanos, desheredando á los hijos de esta grandeza; y estos solo tenian derecho á los bienes mueblesdel padre. Al sobrino heredero criaban los de Bogotáen el Templo de la Luna, que avia en el Pueblo de Chia. Al de Tunja en otro, que avia en el de Ramiriqui. En llegando el caso de la muerte de sus padres,los juraban, sentandolos en vna silla guarnecida de oro, y esmeraldas, en la cabeza vna corona de lo mismo en forma de bonete; y ellos hazian juramento deque serian de buen govierno; y que mantendrian enpaz, y justicia sus tierras, y vassallos, segun lo avianhecho sus antepassados. Nombrabanles Ministros, y Oficiales de la Corte, de que era el puesto mas principal el del Pregonero; porque dezian era el organo pordonde se explicaba la voluntad del Rey. Celebranlopor muchos dias con grandes fiestas, y regozijos, á queacudían con presentes los grandes, y los inferiores consus tributos. Dabanle muger, que correspondiesse á lagrandeza de su persona, y despues elegia quantas leproponia el apetito.

   Estas ceremonias se guardaban respectivamente conlos demás Caziques, segun la calidad de sus estados.Aunque fuera alguno legitimo heredero, no podia entrar en el Govierno, hasta que el Rey lo confirmasse.Los que debian entrar, venian primero cargados degrandes presentes adonde estava el Rey, por la confirmacion. Quando bolvian con ella, lo salian á recibircargados de dones sus vassallos. Dabanle parabienesde aver recebido de la Real mano aquella merced. Simorian sin heredero, sentian mucho esta desgracia; pero no hazian diligencia alguna de su parte para elegirle; porque pertenecia al Rey el nombramiento delsucessor, que siempre nombraba del mismo estado ápersona noble, de buena presencia, y partes para eloficio.

   Si el M. R. P. Fr. Buenaventura de Salinas y Cordova huviera experimentado á los naturales de este Nuevo Reyno, como experimentó á los del Perú, y Nueva-España, se afirmara mas en el informe quehizo á su Magestad de la naturaleza de los Indios.Quanto dize en él, es su propria definicion, y debieraser recomendacion, para que á quienes pertenece supatrocinio, administracion, y govierno, los miren conmayor caridad, y estimacion; porque de su conservacion depende vnicamente la de estos Reynos; porser ellos los que trabajan, y sirven de todo.


CAPITVLO XVIII

De que los Padres Maestros Fr. Antonio de la Peña,y Fr. Lope de Acuña vinieron á este Reyno con su Adelantado Don Alonso Luis de Lugo.

   Los que athesoran virtudes, y buenas obras en el Reyno de los Cielos, están libres de que les roben susriquezas. Si en él las huvieran puesto los Conquistadores de este Reyno, las tuvieran seguras debaxo dela llave del Sagrado David, en cuyo Reyno Celestialninguno tiene facultad de sacarlas, sino es el mismo Señor, que las guarda, para bolverlas con el logrode premios eternos, que reparte, segun el deposito quecada vno tiene en sus thesoros celestiales. A esta obligacion faltaron los Conquistadores, quando debianvsar bien de las riquezas, y cayeron en aquella maldicion que David fulmina; de que los Piratas, y logrerosharán escrutinio de quanto avian athesorado, arrebatando de su proprio lugar sus trabajos, y entrando enellos los advenedizos, y Estrangeros. Casi todos los diasse experimenta con evidencia, que la possession de lasriquezas mal adquiridas con el sudor, y trabajo de lospobres, es vna sangre, que derramada en toda la tierra;está clamando por la vengança, hasta debaxo de los Altares. Es vn precipicio labrado de oro, y plata cubierto de piedras preciosas, como aquel que desseaba el Emperador Eliogavalo, para hazer mas escandalosa, y memorable su ruina.

   El mismo año de 539. llegó á España el P. Fr. Do mingo de las Casas, con los Generales, Quesada, Venalcazar, y Fedreman. Divulgóse el descubri miento del Nuevo Reyno, con la fama de sus riquezas, y la muerte del Adelantado D. Pedro Fernandez de Lugo. Hallabase en la Corte de (sic) su hijo D. Alonso Luis de Lugo, Cavallero del Orden de Santiago; y como heredero de los derechos de su Padre, y el favor del Comendador Mayor de Leon, su cuñado (sic), puso pleyto á los tres Generales que pretendian el Govierno. Aunque los grandes servicios de Quesada le hazian gran contrapeso, los desvaneció el valimiento, y artificio conque calumnió las mejores acciones de su conquista. Y sin que le valiera el exemplar que alegó, de que aviendose hecho la de la Nueva España, con orden y gasto del Capitan Diego Velasquez, se avia nombrado, por su Adelantado, con titulo de Marqués, al valeroso Fernan Cortés; se le dió á Lugo el titulo de Adelantado de este Nuevo Reyno.

   Por la de Popayan se le dió al General Don Sebas tian de Venalcazar, comprehendiendo en su govierno aquellas Provincias, que llamaron Equinociales, quales son Popayán, Antiochia, con las cabezas del Darien, segregandolas de la jurisdiccion del Marqués D. Francisco Pizarro, con cuyo titulo las avia conquistado.

   Nicolás de Fedreman passó á Flandes, y en su segui miento vnos despachos, que consiguieron sus Compatriotas, los Belçates (sic), para que le embargaran quanto llevaba. Afirman algunos, que dexando su riqueza en Alemania su patria, bolvió á la Corte, donde murió rendido á los pleytos conque embarazaron sus pretensiones. Otros asseguran, que murió ahogado en vn rio. Debióse á este Cavallero el descubrimiento de las Perlas del rio de Hacha, y pudiera aver descubierto este Nuevo Reyno, si su fortuna no lo huviera traido desde Venezuela, á descubrir los grandes llanos de S. Juan. Don Gonçalo Ximenez de Quesada passó tambien á Flandes en seguimiento del Emperador, á quien pareció muy mal, por averse puesto en su presencia ves tido de colorado, en tiempo de lutos, y duelo que tenia la Monarchia por la muerte de la Emperatriz. Por esta ligereza de mozo, perdió muchos años de finezas; porque los Reyes son mas faciles en castigar vna ofen sa ligera, que en premiar tan grandes servicios, como avia hecho este Capitan. Despachado de la poca, ó nin guna estimacion que hizieron de su persona, se vino á Francia, donde lo mandaron prender, por orden de la señora Princesa Doña Juana, encareciendo, que á las riquezas que llevaba acompañaban grandes delitos, á que ayudaba la emulacion de Lugo, y la de otros ru mores que esparcieron por la Corte los imbidiosos de su gran fortuna. Pero la verdad es (dize el Coronista Herrera) que se receló el Consejo del perjuizio que podia sobrevenir á la Corona, viendo en Reynos estraños á aquel hombre tan señalado. Donde lo dexarémos, mientras venimos con Lugo, y nuestros Religiosos á este Nuevo Reyno.

   La fama de las riquezas que gozaba en las Indias la Nacion Española, llenó de imbidia á las Estrangeras. Señalaronse mas las de Inglaterra, y Francia, previ niendo Armadas, para aprovecharse con los robos que hizieran en ellas sus Cosarios. Para rechazar las que prevenia Roberto Bal, se le mandó á D. Alonso Luis de Lugo, que saliesse de aquellos Reynos. Apresuró su jornada, y alistó trecientos hombres en Sevilla, en que entraron muchos Hijosdalgo, que constan de las listas de los Conquistadores, que trae D. Juan Flores de Ocariz en sus Nobiliarios. Los Padres Fr. Antonio de la Peña, y Fr. Lope de Acuña, fervorizados con las noticias que les dió el P. Fr. Domingo de las Casas, en el Convento de S. Pablo, se ofrecieron á venir por Ca pellanes; y con el ordinario socorro que su Magestad avia mandado dar á nuestros Religiosos en la Contra tacion de Sevilla, salieron para las Canarias el año de 542. Llegaron á Tenerife, Patria del Adelantado; to caron en la de Santo Domingo, y llegaron al Cabo de la Vela, donde por cobrar el dozabo de las perlas, que dezia pertenecerle, segun las capitulaciones de su padre, quitó las llaves de las arcas Reales, y pagandose de su mano, dió principio á los informes, que se empezaron á hazer de su gran codicia.

   Despues de aver atemorizado con las armas á las Naciones de los Indios Huanabucanes, y Cozinas, que molestaban á los Españoles, que estavan en el Cabo de la Vela, poniendolos á morir de sed, porque eran due ños de las aguas que recogian en sus xagueyes; deter minó el Adelantado sin tocar en Santa Martha, salir por el Valle de Vpár, al Rio de la Magdalena. Dispuso la jornada, señalando por Cabo de cinco Vergantines al Maestre de Campo Juan Ruiz Dorjuela; para que con algunos Soldados, y Capitanes que avian baxado del Reyno con Gerónimo Lebron, y se hallaban en Santa Martha, subieran el rio arriba prevenidos de armas, para defenderse de los Indios de guerra, que poblaban sus orillas. Dió orden, que lo esperassen en la Provincia de Sompallon, donde él los esperaría, si por tierra llegaba primero; aunque lo dudaba, por ser trecientos soldados los que traia, con algunas familias, muchos Indios cargueros, docientos cavallos, y treinta y cinco vacas con sus toros. Juntaronse todos en el sitio señalado, donde determinó fundar vn Pueblo de Españoles, que llamaron el Barbudo; porque el Cazique que hallaron, tenia barba, cosa rara en aquellas Naciones, que solo tienen pelo en las cabezas.

   Al tiempo que se fundaba este Pueblo, que se reduxo despues á la Ciudad de Tamalameque, perseve rando hasta oy con algun crecimiento, murieron los Capitanes Juan Nuñez, y Alonso Martin, que en proprios Vergantines conducian muchos generos de Cas tilla, hazienda que se apreció en mas de cien mil pesos. Aviendola dispuesto sus dueños en testamento, arbi tró, que puesta en almoneda, se rematara en vno de sus confidentes por muy baxos precios. Valance que augmentó tanto su caudal en este Reyno, que entre todos sus Governadores fue el primer Mercader, y el mas poderoso. Rematados assi los bienes de aque llos Capitanes difuntos, y mas rematada la conciencia del Adelantado, salieron de aquel Pueblo á ocho de Mayo de 542. siguieron por tierra, y agua la misma derrota que Lebron, y Quesada: passaron tan iguales calamidades, que intentó Lugo muchas veces bolver se á las miserias de Santa Martha. Pero animado de su valor, y no descaeciendo á vista de las muertes de hambre de los mas Soldados, llegaron á la Ciudad de Velez en 3. de Mayo de 543. donde los recibió el Capitan Gonçalo Suarez Rondon , Justicia Mayor de aquellas tierras. Arribó tan fatigado de los trabajos passados, que de trecientos hombres, solo llegaron setenta y cinco; treinta cavallos, y muy pocas vacas, y solo vn toro. Este fue el primer ganado vacuno que entró en este Reyno, y debe á la providencia de este Governador el numero inumerable que ha multiplicado en sus fertilissimas dehessas.

   Los Padres Fr. Pedro Durán, y Fr. Juan de Monte mayor, que vinieron con los vezinos de Tunja, encon traron con los Padres Fr. Antonio de la Peña, y Fr. Lope de Acuña; se dieron la en hora buena de ver augmentado su corto numero con tan Religiosos com pañeros. Prometieronse con los agassajos corteses, y ofrecimiento del Adelantado, dar principio á la funda cion de algun Convento en alguna de las Ciudades, para tener con mas seguridad en que recogerse, que la que tenian en los Oratorios, y Casas que avian fundado en diferentes Pueblos. Pidió á estos quatro Religiosos, que prosiguieran con su Apostolico Mi nisterio, á que prometia ayudar con sus provissiones, para que no tuvieran embarazos en la predicacion, y conversion de los Indios. Raro es el Governador que no procure dissimular sus dictamenes con algu nos que muestren Christiandad, vistiendose tal vez la capa de Religion, y servicio de Dios. Vistosa her mosura conque ocultan lo tenebroso de su tirania, y codicia. Con grande liberalidad les concedió nuevas facultades, para que sin contradicion de los encomenderos entraran en todos los Pueblos que quisieran.

   Con las noticias que salieron de Velez para Santa Fe, de que estava en aquella Ciudad el Adelantado, llegó tambien su titulo, que luego fue obedecido; llegó tambien el de Comissario de la Santa Cruzada, con sus Bullas despachadas por el Comissario de Santa Martha, nombrado por el Cardenal de Sevilla D. Fr. Gar cia de Loaysa, y con su nombramiento lo hizo en el Provisor Pedro Garcia Matamoros, que fue el primer Comissario de Cruzada que tuvo esta Ciudad, y este año la primera vez que se recibieron sus Bulas, segun consta de los libros del Cavildo Secular.

   De ellos tambien consta, que en 10. de Julio de dicho año de 1543. se presentó el P. Diego Riquelme, Clerigo con provission del Adelantado, para que lo recibieran por Cura de esta Iglesia; y que los Padres que servian el Curato le entregaran los ornamentos, y se obedeció. Entrególos con su Iglesia el P. Fr. Juan de Aurrez, y Fr. Juan de Sto. Filiberto Sacristan. El P. Fr. Juan Melendez justamente se lamenta en sus verdaderos thesorqs de estas Indias, de que sus Histo riadores artificiosamente callan los servicios relevantes, que en todas ellas han hecho nuestros Religiosos. Ma licia trascendental, que llegó á los de este Nuevo-Reyno; pues fuera de ocultar el P. Juan de Ribera Caste llanos los mas que se refieren en esta, Don Juan Flores en la lista de los Curas de esta Cathedral, no pone por primer Cura al P. Fr. Domingo de las Casas, constando de los libros de Cavildo, que lo fue desde seis de Agosto de 538. hasta doze de Mayo del año si guiente. Y que por averse ido á España, entró á serlo el P. Juan Verdoso (sic), que lo fue, hasta que salió en compañia de Hernan Pérez de Quesada, quando fue á descubrir el Dorado, y Casa del Sol; y que por su ausencia nombró el Provisor al P. Fr. Juan de Aurrez, que aviendo servido el Curato desde 20. de Septiembre del año de 540. hasta diez de Junio de 543. que fueron cerca de tres años, se retiró con los demás Religiosos á servir en los Pueblos de los Indios. Sobre los ilustres blasones de la benemerita antiguedad que tiene nuestra Religion en este Reyno, y Ciudad de Santa Fé, es el aver sido sus primeros Curas nuestros Religiosos, que en su insigne Cathedral celebraron los primeros Oficios Divinos, y administraron á sus vezinos los Santos Sacramentos.

   Luego que entró á la Ciudad de Velez el Adelanta do, descubrió designios tan contrarios á la justicia, ypaz, que con vniversal desconsuelo de toda la tierra perturbó la tranquilidad que gozaba. En lugar de ma nifestarse afable, y grato á los Conquistadores, que la avian ganado, se les mostraba severo, magestuoso, y altivo, afiançando en las afectaciones de soberano los intereses á que aspiraba. Entró con grandes recebimientos en esta Ciudad de Santa Fé, en que debaxo de dosel afectaba vna Magestad tan severa, que desseando verlo en terminos de afable los vezinos, buscaban quantos modos de cortejo han inventado la adulacion, y lisonja; pero con brevedad conocieron, que solo el oro, y esmeraldas le ponian el semblante risueño.

   Llamó á nuestros Religiosos, que predicaban á los Indios; informóse del modo conque los trataban los encomenderos. Dixeronle la verdad de lo que passaba, sobre que padecieron despues algunos desayres, que les hizieron los interesados. De estos Christianos pre textos se valió, para dar por nulos los repartimientos que avian hecho los Quesadas. Prendió á los vezinos mas ricos. Apoderóse de lo mejor de sus caudales. En tró en las arcas Reales con el motivo del dozabo que le pertenecia; sobre que hecha la contradicion que de bian los Oficiales, los puso en prissiones, que ellos que brantaron, y passaron á España, á solicitar el remedio, para que tan desaforada codicia, no llegara á ser, como fue, el instrumento principal de la futura miseria, que en muchos años padeció todo este Reyno.

   No solo se descuydó en assegurar el Puerto de Santa Martha, como se le avia mandado, contra las imbassiones que disponia Francia para las Costas de Indias, sino que debilitó tanto sus pocas fuerças, que sacó la gente mas lucida para traerla consigo. En su nombre la governaba el Capitan Luis de Manjarrez, quando á los diez y siete de Julio de 543. entró en el Puerto Roberto Bal con quatro Navios de guerra, y vn Pata che, apellidando España, España, por assegurar que los pocos vezinos no cogieran las armas. Desembarcó con quatrocientos Franceses, que á su placer robaron la Ciudad; y passó á Cartagena, como ya está dicho.

   Con el azote de este Pirata Estrangero afligió la Divina Magestad aquellas Ciudades, en castigo de las rapiñas conque sus vezinos procedieron en la conquista. Y por las mismas exhorbitancias padecia todo este Nuevo Reyno el de su Adelantado D. Alonso Luis de Lugo.

   Por este tiempo entraron en la Ciudad de Tunja Hernan Perez de Quesada, con su hermano Francisco de Quesada, á quien traxo del Reyno de Quito; y Lo pe Montalvo de Lugo con algunas reliquias de su cam po, que todos bolvian derrotados pobres, enfermos, y destruidos de la fantastica conquista del Dorado, y vinieron á esta Ciudad de Santa Fé, á ver á su Adelan tado; y como Hernan Perez de Quesada tenia aquella autoridad que le avia grangeado su liberalidad, ocu rrian á él todos los agraviados con las quexas, y sen timientos de verse privados de su hazienda, y repar timientos. Empezó Lugo á recelarse, y determinó po nerlos en prissiones, sin el reparo de que con tan in justa determinación aventuraba todo vn Reyno, que miraba á estos hombres, como á los primeros de su estimacion. Con ella refrescó el sentimiento de aver passado por el mismo desayre el Capitan Gonzalo Suarez Rondon (sic), que ya despojado de lo mejor de su hazienda, tenia la Ciudad por carcel; y con otros, por castigo, la necessidad en que los avia puesto.

   Prendió con estos Cavalleros á Bartholomé Sanchez, Escrivano, y Encomendero de Sachica, á quien sobre la averiguacion de algunos testimonios que avia dado, y vna carta, en qué avisaban á su Magestad los agra vios que les hazia, lo entregó con la causa á Diego San chez de Santa Ana, Alcalde Ordinario, hombre basto, y desseoso de dar gusto. Por acreditarse de puntual Ministro, la misma noche que se lo entregó, le hizo dar garrote en la misma carcel. Sucesso que atemorizó á los Quesadas, y dexó atonito al mismo Adelantado, que dissimulo semejante delito. Y por ruego de algu nos de sus parciales, despachó auto de destierro para los Quesadas, agravando los primeros cargos con el de aver mandado cortar la cabeza al Rey de Tunja Aquiminçaque, sin reparar que Francisco de Quesada no se avia hallado en semejante determinacion. Pero co mo quien rezela mucho de sus delitos, discurre con aceleracion en los agenos; la tuvo en que se les notifi cara la sentencia de destierro de todas las Indias. Ape laron para la Audiencia de Santo Domingo, y otorga da, salieron pobres, y destruidos del mismo Reyno que avian ganado; en cuyo despedimiento, aun sus emulos hizieron demostraciones de grande sentimiento.

   Solo los Padres Fr. Antonio de la Peña, y Fr. Lope de Acuña, sus compañeros, y Capellanes, con los Padres Fr. Juan de Aurrez, y Fr. Juan Melendez (sic) tuvieron en el Adelantado todo el alto, y estimacion que les prometió hazer en su govierno. Era hombre discreto, de suavidad en las palabras, y muy inclinado á todo lo que era culto Divino, y exaltacion de la Christiandad entre los Indios. Inclinacion, que lo llevaba á hazer grandes beneficios á nuestros Religiosos, alabando, y fomentando el zelo, que tenian en la enseñança de la Fé Catholica. Acciones que muchas vezes fueron parte, para que no parecieran tiranicas las de su Govierno; porque con entereza atropellaba los vicios, menos el de la codicia, en que no se podia contener. Con este amparo los Religiosos hizieron mucho fruto en todos los Pueblos de la Sabána, y en el de Bogotá su continua assistencia.


CAPITVLO XIX

De la fundacion del Convento de la Ciudad de Tocayma, y reduccion de la Nacion de los Panches.

   Algunos Doctores pensaron que aquel eclypse extra ordinario que huvo en la muerte del Salvador del mundo, fue, porque avergonçado el Sol, convirtió en tinieblas su hermosura, para enseñar á las criaturas racionales la verguença, y sentimiento que debian te ner á vista de vna maldad tan enorme. Las que por es tos años se cometian en esta America, eran de tan, iniquas circunstancias, que lo manifestó el Sol en vn eclipse tan espantoso, que segun Piedrahyta, duró todo el dia 24. de Enero del año de 1544.

   Atemorizado de este, y otros acaecimientos Don Alonso Luis de Lugo aplicó el animo á algunas empressas generosas, que sirvieron de velo á sus desaciertos. Pero como obraba en todo, segun su inclinacion, la tuvo de que se descubrieran minas de oro, noticiado de las que avia en las tierras que habitaba la Nacion de los Panches. Esta se estendia desde las faldas de la asperissima serrania, que respecto de esta Ciudad de Santa Fé, mira al Occidente, con ella dividida de la Nacion de los Moscas, llenaba de innumerables Indios corpulentos, y belicosos ambas riberas del Rio Pati, hasta las del Rio de la Magdalena, confinando con la de los Vtagaos, por aquella parte que desciende de sus alturas el rio, que llaman de Fuzagazugá.

   Los mas de los Conquistadores sabian muy bien el valor conque defendian sus tierras estas Naciones; y para su conquista nombró el Adelantado al Capitan Hernan Venegas Carrillo, Cavallero Cordovés; para que con mucha gente que le siguió descubriera minas de oro, y fundara vna Ciudad en el centro de esta Nacion, para tenerla sujeta; y que su riqueza atraxera mas gente Española, como fundamento en que se avia de perpetuar la duración de este Reyno. Ofrecienronse por Capellanes los Padres Fr. Antonio de la Peña, y Fr. Lope de Acuña; y salieron todos para la nueva conquista, que fue vna de las que dispuso este Adelantado.

   Con gran fortuna entraron estos Religiosos con el Exercito en las ricas, y fertilissimas tierras de los Panches, en que despues de aver vencido algunas batallas, especialmente la que dió el Cazique Bituyma, confe derado con los de Anapoyma, y Calandayma. Rendi dos á los Españoles, determinó el Capitan Hernan Ve negas, fundar vna Ciudad en el valle del Cazique lla mado Tocayma, que era el mas poderoso, el que tiene mas vassallos; y estava en el centro de esta Nacion be licosa. Eligió vn llano, que bañaba el rio Pati, y cerca de sus orillas fundó la Ciudad de Tocayma, por el mes de Abril del mismo año. Tuvo tan buenos principios, que fueron sus pobladores los vezinos mas calificados de este Reyno. Dieronlo á labrar casas de canteria, ladrillo, y teja; y entre ellas levantaron vna Iglesia Pa rroquial, de quien con nombramiento del Provisor, y del Adelantado, fue el primer Cura el Padre Andrés Mendez de los Rios. Empezóse tambien nuestro Convento, de que fue el primer Prior, ó Vicario el P. Fr. Antonio de la Peña, y su compañero el P. Fr. Lo pe de Acuña, ambos Religiosos Capellanes de la fundacion, y de toda aquella conquista.

   Fuera de la adoracion que daban al Sol los Moscas del Reyno de Bogotá, adoraban tambien el Arco Iris; porque dezian, segun sus tradiciones, que el Dios Bochica (que entre ellos era el mas vniversal, y de quien llamaron Chypcha á su lengua general) en vna inundacion que huvo en toda la tierra de Bogotá, se avia aparecido en el Arco Iris, con vna vara de oro en la mano, y que con ella abrió la serrania, por donde baxa el rio de Bogotá. Por esta memoria era vno de sus Dioses el Arco Iris. Adoracion, que tambien tu vieron los Indios del Perú. Motivo para que sus Re yes lo pusieran en el escudo de sus armas, con dos cu lebras, que assidas por las extremidades á las puntas del arco, se tocaban en medio con las cabezas.

   Este famoso rio de Bogotá, que corriendo apassible por sus tierras en demostracion de la docilidad de sus Naturales, rompe su corriente por vna pequeña Abra, que haze en aquellas sierras. En ellas está el Pueblo de Tusço, y en él vna milagrosa Imagen de N. Señora de la Concepcion al cuydado de la Orden de N. P. S. Francisco, por la veneracion, y frequencia que tiene es ta milagrosa Imagen en tiempo, que se necesita de agua, para los sembrados, es Convento, y vna de sus Guardianias. Tiene hermoso Templo, bien adornado de retablos de obra primorosa, y ricos ornamentos, conque celebran el Culto Divino.

   Ensobervecido con grandes, y crecidos caudales el rio de Bogotá, desciende por aquellas serranias lleno de pescado, que llaman Cabezon. A sus orillas está el Pueblo de Cubzio, en que los Indios tienen muchos, y dilatados jardines de azuzenas, que es su ordinaria grangeria, trayendolas á vender á esta Ciudad, y á los Pueblos circunvezinos, para adorno, y hermosura de los Altares.

   Con el impetu que baxan las aguas repressadas de este rio, viene rompiendo por inaccessibles riscos, po blados de vistosas arboledas, y abriendo peñas, corre veloz, hasta que se precipita por el famoso salto de Tequendama, celebrado por vna de sus maravillas de la naturaleza. Estrechado en vna canal todo el rio, se arroja, como por el pico de vn aguamanil, formando vn arco; que dizen tener docientos y veinte estados de alto, con ruido tan espantoso, como el que se refiere de las cataractas del Nilo. Desciende dentro de vna hermosa caldera, que tendrá más de vna legua de cir cuito. Los mas días no se puede ver sobre tarde, porque con la abundancia, y precipicio de aquella multitud de agua, se forman algunas nieblas, que em barazan su vista. Pero por la mañana es de admira ble, y vistosa recreacion; porque con las gotas menu das, que en forma de lluvia deshace el ayre, al passar el agua por su esfera, con los rayos del Sol se forman diversos Arcos Iris, que dentro de la caldera agracian mas su hermosura. Con mas admiracion la augmenta la prodigiosa silleria de piedras, que labrandolas á cin cel el arte, no las huviera sacado tan perfectas, sus alturas por todo el ambito están coronadas de eleva das, y frondosas arboledas, llenas de vistosas, y varias flores: Parayso natural, que assisten diferentes aves, celebrando con sus vozes aquella maravilla.

   Recogido en el centro de la tierra todo el rio, pro sigue su torcido viage, rompiendo otras serranias, en que ya despedido, hasta del nombre de rio de Bogotá de las tierras frias; con el nombre del rio Pati, camina fertilizando las tierras calidas, que habitaba la nume rosa Nacion de los Panches, con grandes poblaciones, que tenia en los llanos, y por sus orillas, hasta que se rinde al rio de la Magdalena, después de aver recibi do el que llaman de las Juntas, que baxando de las alturas de Tocarema, se llena de varios arroyos. Son fertilissimas todas estas tierras, especialmente las mas cercanas al rio, y aunque de temperamento calido, es muy sano, por la benignidad de los ayres, y libre de serenos, por la sequedad del terreno. Ay por toda la tierrra ricas haziendas de trapiches con quadrillas de ne gros, que labran miel, azucar, y diferentes dulces, por la abundancia de caña, que se coge en todas partes. Ay grandes partidas de ganado vacuno, y de cerda, con las aves caseras, como son Gallinas, Patos, y Piscos. Frutas las mejores, que se hallan en Indias: Yucas, Batatas, y Maiz, de que ay al año dos cosechas.

   Es tierra riquissima de minerales de oro, hierro, cobre, y plomo, de cristales, y piedra azufre. Ay vna mi na de piedra imán, y otra de vna resina, que mana de la tierra, llamada Neme, en forma de lacre, fortissimo betun, para calafetear Canoas, y para las cañerias de agua.

   Es toda tierra doblada, en que nuestros Religiosos, y conquistadoras hallaron grandes poblaciones, y algu nas, como era la del Cazique Tocayma, que tenia mas de docientos mil vezinos: jugaban las armas de ma canas, arco, y flecha, con grandissimo valor, y destreza. Todos eran muy corpulentos, y de tan grandes fuerças, que se hazian temer de los circunvezinos, y con grande horror de los Moscas, que temblaban de los Panches, por ser mas valientes, y de costumbres tan ferozes que comian carne humana, como la comieron algunas Na ciones del Asia, y otras que refiere el Mro Malvenda. Vsaban la crueldad de comerse al hijo primogenito en vna fiesta publica, á que se juntaba toda la parentela. Maldad execrable, que solo tiene exemplar en vna Reyna de Tracia, carnicera tan cruel, que obligaba á que los padres comieran los cuerpos de sus hijos, segun refiere Valerio Maximo.

   Andaban desnudas estas Naciones, y por parecer mas ferozes, se teñian los molledos, y las pantorrillas, y mascando las ojas de vn arbol, que tiene el çumo negro, les quedaban los dientes, y las bocas abomina bles. Las mugeres sentian mucho el parir hembras, por ser todas inclinadas á la guerra, á que acompañaban á los maridos, recogiendo las flechas, que disparaban los contrarios. Los Indios Nobles, y mas valientes, tenian el privilegio de traer los labios, las narizes, y las, orejas agujereadas, y las cabezas con bonetes de plumas de varios colores. Eran muy inclinados á la embria guez, y para ella vsaban de varias bebidas, que hazian de platanos Guineos, maiz, yucas, y piñas, de que baylando bebian hasta caer, en que para su comercio no reparaban en madres, hijas, ni hermanas, teniendo la costumbre, que todos los naturales de esta America, de tener todas quantas mugeres podían sustentar. Estan do en su juizio, no casaban con alguna de su sangre, porque dezian, que todos eran parientes.

   Eran superticiosos, hechizeros, y herbolarios, conocian las virtudes de las yervas saludables, conque cura ban sus enfermedades. Las venenosas las juntaban con la ponçoña de las Tayas, y otras sabandijas: y hazian vna confeccion, que llamaban la yerba, con que vntaban las flechas: veneno tan fuerte, que al que herian, moria dentro de veinte y quatro horas. No adoraban cosa alguna; antes bien aborrecian al Sol, por el excessivo calor de sus tierras, y dezian, que solo bastaba la Luna, á quien miraban con estimacion: Sentian mu cho su eclypse; y quando lo padecian, hazian grandes demostraciones de sentimiento. Creían que el alma era mortal, error, que los hazia passar, sin acordarse de la otra vida. Jamás salieron á pelear, por estender los terminos de sus tierras, y quando entraban en ellas otras Naciones, llamaban á su guerra, defensa.

   Hecha la fundacion de la Ciudad de Tocayma en el centro de esta Nacion, para sujetar sus altivezes; tuvo tan buenos principios, que se juzgó sería vna de las mayores del Reyno; respecto de que por la cercanía á las minas, multitud de sus Naturales, y fertilidad del pais, creció tanto en sumptuosos edificios, que despues de aver fundado la Real Audiencia en esta Ciudad de Santa Fé, se consultó sobre mudarla á la de Tocayma. Tuvo muchos vezinos ricos, y poderosos, y vno de ellos fue Juan Diaz Xaramillo, que aviendo hallado vn ne gro suyo vna mina de oro, por el indicio de que las hormigas, para limpiar sus madrigueras, sacaban algu nos granos. Fue tan grande la riqueza que sacó, que ya no lo pesaba á marcos, sino que lo media por fane gas. Desseando eternizarse labró vna casa, que pudiera servir de Alcazar á nuestros Reyes. Fuera de las ricas maderas, y otros materiales, que halló para su fa brica, traxo de España tantos azulejos, vidrieras, rexerias, y arthesones, que despues de assolada la Ciudad, han sido bastantes sus ruinas, para hermosear la Igle sia Parroquial, y la de nuestro Convento, y traer mu cho, para el Monasterio de la Concepcion de esta Ciu dad de Santa Fé, en cuya hermosura del techo, y coro admiramos hasta oy la ostentacion, y grandeza de aquel edificio.

   Este Cavallero fomentó mucho la fabrica de nuestro Convento, que con orden del Adelantado D. Alonso Luis de Lugo se fundó, juntamente con la Ciudad. Es el tercero, que se fundó en esta Provincia, con titulo de S. Thomás: á sus Religiosos fundadores Fr. Anto nio de la Peña, y Fr. Lope de Acuña, debió toda la Nacion de los Panches las primeras luzes del Evange lio, y su reduccion á la Fé Catholica, de que fueron muchos los que recibieron el Santo Baptismo: motivo que tuvo el P. Fr. Antonio de la Peña, para no des ampararla, hasta que lo ocupó en otros oficios, y ministerios la Religion.

   Fundada esta Ciudad de Tocayma, y avecindada de personas muy principales, á quienes el Adelantado hi zo repartimientos, de los grandes pueblos, que avia en su jurisdiccion; rezeloso de llegar á rompimiento con Don Sebastian de Venalcazar, que aviendo llegado á Popayan por su Adelantado, pretendia serlo tambien de la Provincia de los Yalcones, que oy pertenece al Govierno de Neyba; determinó bolver á España, y nombró por su Teniente General á Lope Montalvo de Lugo. Labrados vergantines, para la navegación del rio, en el pueblo de Guataqui, salió de Santa Fe con el thesoro Real, y suyo; escoltado de veinte y cinco hom bres, y entre ellos el Capitan Juan de Cespedes, que avia nombrado, por Governador de Santa Martha: y todos debaxo de la conducta de Gonçalo Suarez Rondon (sic). Con estas prevenciones, dexando al Reyno exonerado de su Govierno despotico, entró en Santa Martha á principio del año de 545; como iba tan poderoso, compró vn Navio, y embarcado con Gonçalo Suarez Rondon (sic), llegó al Cabo de la Vela, y su noticia á los Alcaldes Ordinarios, que con gente armada entraron en el Navio, y sin aquella reverencia, que le tuvieron al principio, se lo desarmaron de velas, timon, y Marineros. Hizieronle, que restituyera en las Arcas Reales, lo que avia sacado con violencia: á que obedeció con mas modestia, que la que tuvo, quando se estrenó en aquella Plaza con su despojo. Convirtió en ruegos su mayoria, y con algunos regalos obligó a que le bolviessen el avio de su Navio, conque pudo passar a la Havana; donde, por las quexas, que avian dado los Quesadas en la Audiencia de Santo Domingo, le embargaron la persona, y quanto llevaba. Compusose con el Licenciado Juan de Avila, que governaba aquella plaza, y pudo salir para España.

   Entraron juntos en la Corte Lugo, y Quesada: este, que bolvia de sus peregrinaciones de los Reynos de Italia, Aragon, y Portugal, como otro prodigo, po bre, y destruido; y aquel poderoso, con lo que avia sa cado de este Reyno, en menos de dos años, que lo go vernó. Son alas de oro, y plata las riquezas, con que buela la fortuna de los hombres: á los primeros de es ta tierra se las cortó Lugo, llevandoselas á España, pa ra dar los buelos á que su ambicion lo levantaba; pero como eran agenas, se las fueron quitando sus dueños, con varias, y vergonçosas demandas, que le hizieron en el Consejo, donde muy lucido en su carroza, compe tia con el General Quesada, que pobrissimo en sumo grado, andaba á pie, aviendo conquistado todo el Reyno. Hizieronle bolver grandissima parte de la hazien da; y compuesto en algunas partidas con otros acree dores, desconfiando de la sentencia, por los gravissi mos cargos, que resultaban de la secreta, olvidó los empleos de Indias. Admitió el titulo, y nombramien to de Coronel de tres mil Infantes, que le hizo el Em perador; y passó á servirle á la Isla de Corcega, que se hallaba infestada de Turcos, y Franceses. Sirvió tam bien en Sena, en la guerra, que hazia el Marqués de Mariñano, donde aviendo dado bastantes muestras de su valor, dize el Padre Fr. Pedro Simon, que murió en Milan; y el señor Obispo Piedrahyta dize, que murió en Flandes, á donde avia passado en demanda de el señor Emperador

   Con grande estrago manifestó el tiempo, que los Conquistadores erraron el sitio, que eligieron para la fundacion de Tocayma; porque cercano el rio empe zó á entrarse en la Ciudad, derribando los mas cercanos edificios. El año de 1681 fue tan grande la inun dacion, que la arrassó con pérdida tan considerable de los vezinos, que los dexó destruidos, y humillada aquella grandeza, conque la avian ilustrado, preten diendo hazerla Cabeza de este Reyno. Nuestro Con vento padeció la misma calamidad, con grande senti miento de los Religiosos, que lo miraban con la esti macion de ser el mas bien edificado, y rico, que avia en la Provincia. Y tanto, que por la capacidad de sus hermosos claustros, celdas, oficinas, y huertas, se cele bró en él la primera eleccion de Provincial, en el P. Mro. Fr. Antonio de la Peña, su dignissimo Fundador.

   Por la devocion de los primeros vezinos de Tocay ma, que tuvieron al glorioso P. S. Jacinto, hizieron traer de España su milagrosa Estatua, y en su venera cion le edificaron en nuestra Iglesia vna sumptuosa Capilla. En la inundacion referida, manifestó, que tambien su estatua sabia andar sobre las aguas, como su santissimo original, avia caminado con sus compañeros por las del caudaloso rio Vandalo (sic), quando predicaba en la Provincia de Massovia (sic) del Reyno de Polonia. Parada andaba sobre los crecidos raudales del rio Pati, en que vna Gallina, que por favorecerse saltó sobre la peaña, la sacó viva á la orilla. Esta memoria con otras de sus continuas maravillas, se conserva en aquella Ciudad, que despues se fundó media legua apartada del rio, que destruyó la antigua.

   A los Padres Fr. Antonio de la Peña, y Fr. Lope de Acuña primeros conquistadores de la Nacion de los Panches con otros Religiosos, que sobrevinieron encar garon el Provisor Pedro Garcia Matamoros, y los Obis pos D. Fr. Martin de Calatayud, y D. Fr. Juan de los Barrios, la reduccion desta Nacion, tan llena de Natu rales, que por el gran valle de Tocayma, que oy llaman de Melgar, confinaban con la de los Vtagaos por las orillas, y vertientes del rio de Fuzagazugá.

   Fue muy grande el zelo que tuvieron de la conver sion de los Indios D. Fr. Juan de los Barrios, y el Pre sidente Andres Venero de Leyba. Y como en el tiempo de su Govierno estavan ya pacificadas, y reducidas es tas Naciones, despachó vn decreto el Presidente en tres de Enero de 566. En él manda al Bachiller Gas par de Magallanes, Corregidor, y Justicia mayor de la Ciudad de Mariquita, que venga á la de Tocayma, y que en ella confiera con el P. Provincial de S. Domin go Fr. Francisco Venegas lo mas conveniente para el assiento de las Doctrinas de los Naturales de todo el distrito de su Corregimiento. En esta conferencia se de terminó, que el Prior del Convento de Tocayma, que en la ocasion era el P. Fr. Domingo de Mendoza, y los Religiosos Conventuales cuydaran del Valle de Melgar, con la Provincia de los Vtagaos. Los pueblos de esta Nacion, que se numeran en nuestros libros, son Pas ca, Fozca, Sumapaz, Altagracia, Zuzatama, Fuzagazugá, Tibacuy, Cubia, con sus agregados.

   Esta Provincia de los Vtagaos, tendrá como diez y ocho leguas de longitud, y de latitud por algunas par tes á quatro, y á cinco, toda tierra montuosa, y memo rable, por aver sido la primera puerta, por donde en tró en este Reyno el Exercito del General Nicolás de Fedreman, que vino de Venezuela por los llanos de S. Juan. Es mas á proposito para ganados, que para se millas. Abunda de cerca, miel de avejas, pita, y hayo, conque comercian sus naturales. De los grandes tron cos de los arboles, que ay en sus asperissimas monta ñas, labran artezas de vna pieza, algunas grandes como Canoas, y muchas bateas, de que tienen grande vtilidad. Ay dentro de ella vn rio, que llaman de la Legía, por el color de sus aguas, que passan por la multitud de zarçaparrilla, que ay por sus orillas, de que los In dios traen á vender muchas cargas. Tiene otros muy rapidos, y en el de Sumapaz, que corre violento, y profundissimo entre peñascos, formó la naturaleza vna puente de dos piedras, que despedidas á nivel de vna, y otra vanda quedaron en forma de arco, transito natural, y acomodado, sin el qual no fuera facil el que lo tuviera este rio.

   Con nombramiento de los Arçobispos Don Fr. Juan de los Barrios, y Don Fray Luis Zapata de Cardenas, se hallan en nuestros libros por Doctrineros de estos pueblos, hasta el año de 589. los Padres Fr. Gaspar de Estremera, Fr. Francisco Venegas, Fr. Lucas de Ossuna, Fr. Diego de Morales, Fr. Francisco de Mayorga, Fr. Agustin Bardezi, Fr. Alonso de Aldana, y Fr. Fran cisco de Castañeda. Este vltimo, aviendo dicho Missa vn dia de fiesta en el Pueblo de Zuzatama, al passar á dezir otra en el Pueblo de Tibacuy, se ahogó en el rio. Estos Religiosos assistieron en la Nacion de los Vtagaos, desde su conquista, hasta que reducidos á la Fé Catholica, levantaron sus Iglesias Parroquiales. Fue muy crecido el numero de los que convirtieron, y bap tizaron, conque la Divina Magestad correspondió a los grandes trabajos, que padecieron en su reduccion. Des de el año de 590. los administran Clerigos, y solo ha quedado á cuydado de nuestra Religion, por aquella parte, que baña el rio de Fuzagazugá, el Valle, que llaman de Melgar, tan menoscabado de sus primeros Naturales, que teniendo á los principios mas de quarenta mil familias, assiste oy el Doctrinero á diez, ó doze, con algunas rancherias, y trapiches de los vezinos de Tocayma.

   El Pueblo de Anapoyma, con Calandayma, y otros agregados, enconmendados á Toribio Vadillo, tuvie ron por primer Conquistador espiritual al P. Fr. Lope de Acuña, segun consta de provision de esta Real Au diencia despachada el año de 553 ante Lope de Rioja, que está en nuestro Archivo. El sitio de Calandayma, nombre de su Cazique, vassallo poderoso del Tocay ma, que era señor de muchos Indios está oy con nin guno; y parte de sus tierras pertenecen á vnos trapi ches con quadrillas de negros, que administra el Doc trinero de Anapoyma. Su gran valle estava poblado de Indios tan valerosos, que dieron mucho en que entender al Capitan Hernan Venegas, que los conquistó: tiene al presente cortissimo numero de Indios con los agregados de algunos trapiches, que ay por las tierras de los Indios llamados Luchutas. Estos, y los Anapoymas fueron muchos, y muy belicosos en defender sus tierras; y despues de conquistados muy dociles para recibir la Fé Catholica.

   Con las ruinas de la Ciudad de Tocayma se edifi có la que oy permanece; pero como lo que vna vez se destruyó, jamás buelve á su prosperidad: solo tiene grandissima pobreza; y consiguientemente nuestro Con vento, que con el socorro de las Doctrinas de Anapoyma, Vituyma, y el Valle de Melgar, y algunos censos cortissimos, mantiene algunos Religiosos, que ocupados en confessar, y predicar, sirven de gran consuelo á es ta Ciudad, que como á primeros Padres de ella, los atiende con estimacion, y caridad.